miércoles, 25 de mayo de 2011

¡POR LA DEMOCRACIA, GALVEZ!

La estampa impresionante con barba más blanca que grisácea, la voz profunda y los ojos chispeantes tras los anteojos de carey. Era  un forjador de la democracia, por sobre todo y ante todo. Enemigo implacable de las dictaduras. Era de esos hombres que el Perú siempre requiere. Evidentemente, un ejemplo a seguir.
Obviamente que se la jugó por entero en distintas etapas de la historia nacional, con varias facetas muy bien definidas: la de político nato, honrado que vivió sin riqueza. La de maestro, escritor, abogado poeta y periodista de los que destacan por su capacidad persistente. Una figura, indiscutible de la vida nacional.
José Gálvez Barrenechea nació en la apacible y hermosa ciudad de Tarma, provincia del departamento de Junín, el 7 de agosto de 1885. Era descendiente directo de connotadas figuras de la historia del Perú como su abuelo Jose Gálvez Egúzquiza, héroe del combate del 2 de Mayo de 1866 contra los españoles; y su tío José Gálvez Moreno, luchador en la Guerra del Pacífico.
El connotado escritor y líder político aprista, Luis Alberto Sánchez, en el prólogo de las obras completas del poeta, cuenta que su nacimiento ocurrió en un momento difícil para el país. "Las huestes militares de Cáceres, mantenedor del orgullo nacional bajo la ocupación chilena, derrocaban al gobierno del general Miguel Iglesias, héroe de Chorrillos, quien había tomado sobre sus hombros la dura obligación de frenar el Tratado de Paz en el cual nuestro territorio perdía definitivamente Tarapacá y entregaba provisionalmente Tacna y Arica".


José Gálvez Barrenechea

NIÑEZ
La niñez de Gálvez se vio ensordecida por la creciente oposición a los regímenes castrenses, por la brega amarga a propósito del Contrato Grace y por las denuncias épicas del pensador Manuel González Prada. Al cumplir los diez años, Nicolás de Piérola al frente de una coalición civil derrotaba al militarismo.
Este personaje fue alumno del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe. Los guadalupanos eran los estudiantes más revoltosos e independientes de las escuelas del Perú y cultivaban el deporte de la refriega interescolar para hacerse hombres. Casi de la misma generación de este plantel, con dos años de diferencia son Valdelomar, Cossío del Pomar y Manuel R. Bedoya, los tres escritores y artistas.
En la Universidad de San Marcos se graduó con la tesis "Posibilidad de una genuina Literatura nacional" el año de 1915 y allí trató de establecer una historiografía literaria de la nación peruana, combinando los legados evocadores y criollistas de  Manuel Ascencio Segura, Ricardo Palma y Abelardo Gamarra “El Tunante”.
Un trabajo entre folklórico, histórico y didáctico que fija en cierto modo las inquietudes literarias de aquella generación que ya había dado señales de su inquietud nacionalista en dos volúmenes de García Calderón: Del Romanticismo al Modernismo, Paris 1910 y Parnaso Peruano, Barcelona 1914.
Todo ello antecedido por la erudita tesis de  José de la Riva Agûero: “Carácter de la Literatura Independiente, Lima 1905. La nueva generación buscaba cumplir los flamígeros preceptos de González Prada en sus famosos discursos de “El Ateneo" y del teatro “Olimpo”, en 1886 y 1888, respectivamente.

Tapa de sus obras completas.

VIAJES.
Viajó al Uruguay y la Argentina representando a los estudiantes peruanos en los congresos universitarios de 1907 y 1909. En esa fecha, Gálvez a los 24 años triunfo doblemente con su “Reino Interior”, en lo lirico; y su Canto a España, en lo épico.
Como un caballero medioeval entregó el poeta la flor natural de su premio a la bella limeña Amparo Ayarza, quien poco después seria su esposa, su única amor y madre de sus hijos José, abogado de profesión; y Amparo, una dama intachable. Palma le regaló como presente de matrimonio la pluma con que escribió Tradiciones “Peruanas”.
 Como alumno era elocuente e inspirado. Pese a su pobreza material lo rodeaba un aura de líder, a la que contribuyeron sus compañeros de generación: José de la Riva Agüero, Víctor Andres Belaúnde, pensadores de fuste; y los poetas, José Lora y Lora y Felipe Sassone. Ese mismo año fue nombrado Catedrático de Literatura de ese centro superior de estudios, de cuya Facultad de Filosofía y Letras llegó a ser Decano entre 1928 y 1931.
Posteriormente desempeñó labores diplomáticas al servicio del gobierno peruano y llegó a ser Ministro de Educación y Justicia y de Relaciones Exteriores en 1931. Su activa participación en el periodismo lo llevó a fundar algunos periódicos importantes Como "La Crónica" con Clemente Palma, el hijo del Tradicionalista; y Justicia. Fue entre 1931 y 1932 Co-Director del diario El Perú.
POETA
Como poeta se dio a conocer en 1910 a raíz de su victoria en los juegos florales de San Marcos con la composición titulada “Canción de la Juventud, poema que lo haría muy popular. Esta composición era recitada, sobre todo por los estudiantes, en el Día de la Primavera.
En su primer libro de versos titulado, "Bajo la Luna" y en "Jardin Cerrado",  editados por la Casa Garnier de París, recogió los mejores logros del Modernismo. Atento a las influencias de Europa. Con un romanticismo a raudales, con un sentimiento pleno.
Luego le interesaron al poeta las influencias del simbolismo que las dio a conocer en otras obras como "Poemas y Canciones". Otros poemarios posteriores fueron "Canto a España" (1924), "Oda Pindárica a Grau" y "Canto Jubilar a Lima".
Sánchez explica que “la poesía de ese tiempo era fundamentalmente sonora conforme a las formas parnasianas y melódicas pero sobrias de acuerdo a las reglas simbolistas. Había una fijación por los paisajes y los idilios".
Por eso es que Gálvez, precisamente, escribió la trágica comedia dedicada a Georgina Hubner, la inventada novia limeña de quien se prendió apasionadamente Juan Ramón Jiménez, el poeta andaluz con quien Darío compartió la jefatura del modernismo literario.
Gálvez destacó asimismo por una serie de obras de estilo costumbrista en las que, siguiendo la línea de Ricardo Palma recurrió a diversas modalidades genéricas como la crónica histórica, el cuadro de costumbres y el libro de memorias para recuperar la atmósfera y las formas de vida del pasado. De esta estirpe son sus obras “Una Lima que se va”, "Estampas limeñas" y "Calles de Lima y meses del año".


Muy joven aún.

 CONSUL
Entre  sus ensayos políticos  destacaron Problemas Iberoamericanos (1919). Incursionó también la narrativa con una novela breve La Boda (1923) ambientada en  los andes del Perú. En 1985 se publicaron sus obras completas.
Viajó a Barcelona como Cónsul del Perú y allí desarrolló una vida intelectual intensa, escribiendo sus obras y traduciendo poesía y prosas catalanas. Al ocurrir el golpe de estado de Leguía contra Jose Pardo, el 4 de julio de 1919, el poeta renunció al cargo diplomático y regresó al Perú.
Por ese entonces, los prototipos de su generación eran antileguistas. Riva Agüero se había autoexiliado en Madrid. Victor Andrés Belaúnde renunció a la legación en Montevideo y combatía contra el gobierno. El poeta Luis Fernán Cisneros atacaba Leguia desde el diario "La Prensa".
Galvez se confinó en Tarma, su tierra natal, y fue elegido Alcalde de la ciudad por el voto popular. Allí escribió su novela "La boda" y su poemario “Paz Aldeana”. Luego, a su regreso a Lima, abrió su estudio de abogado y volvió al periodismo y las letras en las páginas de la revista "Mundial".
De esa época son sus obras “Nuestra péqueña historia” y Chismografía nacional” publicadas en el Almanaque Peruano, en los cuales glosa con picardía detalles pintorescos de personajes históricos.
EN ARICA
A pesar de su enemistad política con Leguía, aceptó la designación para un cargo riesgoso durante la campaña plebiscitaria de 1925-1926, viviendo en Arica un año y donde fundó el Semanario Justicia.
El derrocamiento de Leguía le dio un nuevo auge político a Gálvez que formó parte de la Junta de Gobierno presidida por David Samanez Ocampo. Este gobierno  organizó las primeras elecciones con voto secreto y creó el Jurado Nacional de Elecciones. Los candidatos, en 1931 fueron: el Comandante Luis Miguel Sanchez Cerro y el entonces joven líder del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre.
En 1936, estando  de Ministro Plenipotenciario en Colombia renunció al cargo por no estar de acuerdo con el Presidente Benavides que anuló las elecciones y puso fuera de la ley al Apra, retornando a Lima.
Nueve años después presidió el Frente Democrático Nacional auspiciado por el Apra, los independientes de Arequipa y el propio Benavides para devolver al Perú a la democracia, en momentos que el mundo entero celebraba la derrota del nazifascismo.
El Frente Democrático triunfó con el 62% de los votos ciudadanos. La fórmula presidencial estuvo encabezada por José Luis Bustamante y Rivero como Presidente, José Galvez como Primer Vicepresidente y Eduardo Ganoza como Segundo. Por voto del pueblo, el poeta fue elegido Senador por Lima y Presidente de su cámara.



Acompañó a Bustamante como Vicepresidente

SENADOR OTRA VEZ
 Se mantuvo con dignidad en su cargo hasta las incidencias turbulentas del 3 de octubre de 1948 que provocaron el retorno a la dictadura 24 días después cuando se iniciò el oprobioso gobierno de Odria
Galvez se dedicó a escribir y publicar hasta que en 1956 otro movimiento popular dirigido clandestinamente por el Apra obtuvo el renacimiento democrático. Manuel Prado Ugarteche resultó elegido Presidente de la República. El antiguo dictador se convirtió en demócrata
El poeta, que presidia una lista independiente apoyada por el partido de Haya de la Torre, fue designado otra vez Senador por Lima con la votación mas alta y sus colegas lo designaron al igual que en 1945 como Presidente de la Cámara Alta. Era el 28 de julio de 1956.
 A escasos seis meses y días, un 8 de febrero de 1957, la muerte lo sorprendió antes de haber cumplido los 72 años. Lo enterraron con múltiples homenajes en la que se demostró, por las manifestaciones de adhesiones que recibió, que el pueblo lo quería.
Galvez era un gran conversador, maestro permanente en cátedra, tertulio y corrillo. En la última etapa de su vida, el grupo que escuchaba al poeta estaba integrada por estudiantes, políticos, profesionales, pintores y literatos. Generoso y enteramente comprensible con una constante permanente: enfrentarse a las dictaduras por principio y tener siempre a la democracia como solución para los problemas del país. Vida ejemplar. Vale la pena destacarse.

1 comentario:

  1. Hola, linkié tu artículo aquí: http://0enliteratura.blogspot.com/2011/06/saramago-politica-y-algunos-no-todos.html

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