martes, 30 de junio de 2015

DILIGENCIAS Y FERROCARRILES

El tráfico entre Lima y Chorrillos se hacía en 1840 por medio de carruajes de diversas clases. Cuando llegaba la época del verano, no faltaban quienes realizaban algún negocio habilitando coches que hacían un servicio semejante a los de los ómnibus. Un aviso de “El Comercio” del 31 de Diciembre de ese año lo confirma. En el N° 485, bajo el título “Coche peruano” se anuncia al público que desde el 2 de Enero saldrán coches para Chorrillos, los días sábados a las 4 de la tarde, y los días domingos, a las nueve de la mañana, regresando a Lima los lunes a las 6 de la mañana. El punto de partida era la famosa fonda de Coppola, que como nos han relatado personas que la alcanzaran, era magnífica para la época. Estaba situada en la calle de Espaderos y era lugar de reunión de los lechuguinos de esos días.
En “El Comercio” del 17 de Noviembre de 1845 (N° 1938) se habla de la Compañía formada en Londres para construir un ferrocarril del Callao a Lima. Ya en 1840 el diario se había ocupado detenidamente del asunto (N°s 45 ,54, 57, 84).
Para la historia de nuestros ferrocarriles, añadimos los siguientes datos: en “El Comercio” del 21 de Enero de 1846 (N° 1984) se publicaron las propuestas de don Juan Nugens Rudall a nombre de la “Lima y Callao y Costa Pacífico Ferrocarril” y la de don Stanhope Prévost. El informe del Tribunal del Consulado está ene l N° 1993. La propuesta de Osma, Cucalón, Candamo, Oyague, Cajigao y Chacón se publicó en el N° 2018.

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La diligencia por las calles de la Lima antigua.

VIAJES
Así como ahora hay tranvías, ómnibus, camiones, etc., para el servicio del tráfico entre Lima y los alrededores, así hace 80 años había vehículos que servían para viajes a Amancaes, Callao, Ate, Lurigancho, Magdalena, Miraflores, Chorrillos y Lurín, para los que había carruajes de dos, cuatro, seis y más asientos. En “El Comercio” del 4 de Febrero de 1846 (N° 1995) se clama por una tarifa de precios fijos que evite los abusos de los empresarios de esa clase de negocio.
Para el paseo de Amancaes el año 1846 la empresa “Diligencias Públicas” puso a disposición del público “dos coches ómnibus”, que hicieron el tráfico cobrando cuatro reales por persona.
En 1847 el punto de partida de los coches diligencias estaba en la calle de Mercaderes y Espaderos. El 16 de Junio de ese año el Prefecto, Isidro de Aramburú, dispuso que el punto de partida y de regreso fuera la Plaza de San Agustín.
Se encargo de hacer la notificación a los empresarios de carruajes el famoso intendente Suárez que hasta fama dejó de su energía (N° 2392), pero los empresarios protestaron (N° 2393) y se armó un lío gordo en el que intervinieron los representantes de la empresa Juan Bautista Casanave y Felipe Barreda y con tan bullado motivo se dijeron lindezas muchas gentes, se pusieron multas y por último los coches fueron a donde se les había ordenado. 
CONTRATO
En el número 2832 del 5 de Diciembre de 1848, en la sección Lima, hay un artículo sobre el contrato celebrado por el gobierno con Pedro José Candamo y José Vicente Oyagüe, para la implantación del ferrocarril entre Lima y Callao. El texto del contrato está publicado en el número 2834
El 20 de Abril de 1851, día en el que, asumió el mando el General José Rufino Echenique, llegaron trenes del Callao hasta dos cuadras de la muralla, habiéndose trabajado días y noches para conseguirlo.
Una estación provisional se hizo en la huerta de la Virreina, en San Jacinto. Fue, pues, el 20 de Abril de 1851 el día en que se estrenó el Ferrocarril al Callao. Pero debe advertir el cronista que ya desde el 3 del mismo mes hubo tráfico de pasajeros que alcanzó hasta el día 20, la suma de 8915.
El 5 corrieron tres trenes. Un aviso publicado el 4, en el número 3520 nos hace saber que hasta entonces muchos habían aprovechado gratuitamente ese nuevo medio de locomoción. Desde el 5 se cobraron  boletos.

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Uno de los primeros ferrocarriles.

GENTIO
El tren no llegaba todavía sino al segundo óvalo. El gentío era tan grande que, con grave peligro, iban muchas personas colgadas de las ventanillas y balcones (N° 3521, 3527,3532. Por fin el 17 de Mayo, el ferrocarril llegó a su término en la plazuela San Juan de Dios, después de once meses y dieciocho días desde que se colocó la primera piedra.
Fue mucha gente a verlo llegar, creyendo que había grandes festejos y musiquerías, pero “no se advertía otra señal de fiesta que el toque de una gaíta que soplaba uno de los constructores (N° 3554)
En 1846 un pasaje del Callao a Valparaíso en los vapores de la Compañía de Navegación por el Pacífico costaba ciento diez pesos y de Valparaíso al Callao solo setenta. Así se ve en un itinerario detallado que publicó  “El Comercio” del 7 de Julio (N° 2108). (Páginas seleccionadas de las "Obras Completas" que pertenecen como autor al consagrado escritor y político, José Gálvez Barrenechea.)

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