lunes, 26 de abril de 2010

LA VIGENCIA DEL PATRICIO DE LAS LEYES

Fue en el Perú el que reemplazó en el honorífico cargo de patricio de las leyes al desaparecido ex presidente y jurista Bustamante y Rivero. Por su innato y profundo conocimiento del Derecho, aplicado a arreglar los problemas del país. Si aún viviese, este año, el 6 de mayo, cumpliría 90 años de edad. Una vida que se cortó a los 75, pero evidentemente, por donde se le vea, vigente. Por eso es una obligación recordarla.
En la tribuna parlamentaria y en la cátedra universitaria, en el bufete profesional y en el ejercicio del periodismo, Roberto Ramírez del Villar Beaumont brilló, a lo largo de su existencia, con estrella propia.
En el asesoramiento preciso, allí estaba presente. En la correcta interpretación de las leyes y reglamentos, el tuvo la razón con precisión impresionante. En la consulta para aplicar la Constitución también acertaba a la perfección.
En el sesudo editorial y en la opinión para aclarar determinado tema cuando escribía en los periódicos fue una institución como cuando dictaba cátedra en diversas especialidades de la Ciencias Jurídicas en las Universidades San Agustín de Arequipa y en la de Lima, en la capital de la república.
La figura del distinguido parlamentario fue tremendamente definida: alto de estatura, con una calvicie pronunciada. Estampa rumbosa, usaba lentes a medida que se los quitaba y ponía sucesivamente cuando trabajaba o conversaba.
Era un trasnochador consuetudinario porque quizá le gustaba la tranquilidad de esas horas inconvenientes para la mayoría. Amante de la música clásica, sobre todo de Beethoven. Ese era Roberto Ramírez del Villar, Boby para sus amigos.


Roberto Ramírez del Villar.

PARLAMENTARIO
Parlamentario por primera vez representando a Arequipa de 1956 a 1962. Repitió el plato de 1963 a 1968 y por estos años también fue Ministro de Justicia. En la Constituyente del 78 y 79 resultó nuevamente elegido. Entre 1980 y 1985 ocupó, por Lima, un escaño en la Cámara de Diputados. Lo mismo ocurrió en 1990.
Desde julio de 1991 se desempeñó como Presidente de la Cámara de Diputados hasta la disolución del Congreso del 5 de abril de 1992. Fue el último cargo público que desempeñó porque tres años después, un 29 de mayo de 1995, murió victima de un enfisema pulmonar.
Orador convincente de engolada voz, lector infatigable y conversador impenitente, ingresó al campo de la política allá por el año 1945 cuando fue elegido Presidente de la Federación de Estudiantes de Arequipa de la cual fue fundador.
En aquella época, él estudiaba en la Universidad San Agustín donde destacaba como buen alumno de una élite que más tarde sobresale en diferentes campos tanto profesionales como políticos.
Nacido en Arequipa el 6 de mayo de 1920 y amante empedernido de esta tierra de las revoluciones y las rebeldías encaminadas”, Ramírez del Villar pensó en la conformación de un partido propio que pueda convivir y compartir con la única fuerza organizada de aquella época, el Apra.
Criticaba la prepotencia y el fanatismo de muchos y la poca estabilidad existente en los reducidos periodos democráticos de la vida política. Era, eso si, antimilitarista con la convicción clara de que los militares debían servir al país en los cuarteles.
ESTUDIOS
No dudó en llamar a personas serias para debutar en la política y servir al Perú. Ramírez del Villar había terminado sus estudios secundarios en el Colegio La Salle de su tierra natal donde recibió una amplia educación humanística que reforzó lo aprendido cuando niño, durante la educación primaria, en el famoso Instituto Arévalo creado por ese gran maestro del mismo apellido.
Como dirigente universitario estuvo en Lima en un congreso donde se analizaba la problemática nacional, con Luis Rodríguez Vildósola, posteriormente parlamentario del Apra, y Francisco Moncloa, escritor, periodista y dirigente de izquierda, entre otros políticos en ciernes.
“Mucho renombre y poca preparación. Más interesaba la forma que el fondo. En Arequipa sí que habían dirigentes, si que se estudiaba”, me dijo en una oportunidad Ramírez del Villar recordando sus épocas juveniles.
Fueron sus profesores en San Agustín José Luis Bustamante y Rivero, Carlos Diego Gibson que era el Rector, el gran montonero y revolucionario don Francisco Mostajo y otros insignes maestros.



Arequipa: la cuna del  ilustre parlamentario.

REVOLUCION
A Ramírez del Villar le tocó jugar un papel trascendental e importante en la revolución de 1950 en la que el pueblo de Arequipa se levantó contra la opresión representada por ese dictador de opereta con alma de Nerón, llamado Manuel Apolinario Odria.
El estaba a cargo de la universidad de donde ya había egresado y ocupaba-además de profesor de la Facultad de Derecho- un puesto administrativo como Secretario General.
“Allí se vio la valentía del pueblo arequipeño contra el abuso. Pero también se despintaron muchos personajes de renombre que los dominaba el miedo y la traición. Debería escribirse con objetividad, lo que fue ese justo levantamiento”, me dijo hace más de 30 años en otra de las tertulias en su casa de San Isidro, luego de enseñarme un casco y una bayoneta arrebatada a un oficial abusivo, que guardaba en la sala frente a su escritorio digamos, como trofeo.
En 1955 el destacado abogado y político es designado Director de El Pueblo de Arequipa, diario que lo convierte en la tribuna contra la dictadura, con la colaboración decidida de un grupo de intelectuales que mas tarde funda el Partido Demócrata Cristiano. Por estos años se casa con Mariana Chabaneix Bustamante, dama arequipeña que murió hace unos años y con quien tuvo 4 hijos: Mariana, Fernando, Verónica y Andrés.
Por entonces vuelve a pensar en la idea del partido propio. Se sabía que en Europa, después de la guerra, había surgido una agrupación que se inspiraba en las encíclicas papales y sería la fuerza que pararía, el peligro latente en el mundo, el comunismo. Se hablaba del milagro alemán y de las grandes innovaciones políticas en Italia.
En Arequipa hace los contacto preliminares, reúne folletos, libros. Convoca a reuniones y personajes conocidos que destacaban en la Universidad, en el ejercicio profesional y en la vida común y corriente.
Así se entera de que en Lima también había un grupo homogéneo decidido a lo mismo integrado por Luis Bedoya Reyes, hoy renombrado político con más de 90 años a cuestas; Honorio Delgado, el padre de la psiquiatría peruana; Javier Correa Elías, abogado, ex canciller de Bustamante, diplomático de renombre y luego Notario Público; Carlos Gandolfo Corbacho, dirigente católico; Enrique García Sayán, ex ministro en el Frente Democrático del 45 al 48; Ismael Bielich, abogado, quien por consecuente y demócrata defendió a Haya de la Torre, en las épocas de dictadura y opresión; y Ernesto Alayza Grundy, posteriormente parlamentario, Ministro de Justicia y candidato a la Segunda Vicepresidencia de la República en 1990 con el Fredemo.
TRIUNFO
La dictadura tambalea en 1955. Ramírez del Villar y su grupo ataca duramente a los militares en el poder. Cae una nefasto Ministro de Gobierno (hoy Interior) Alejandro Esparza Zañartu, luego de intensas jornadas cívicas en la blanca ciudad hasta que Odria, obligado por las circunstancias en su contra, convoca a elecciones.
Las listas parlamentarias de la Democracia Cristiana triunfan en Arequipa y de esa manera, en 1956, Ramírez del Villar resulta elegido diputado conjuntamente con Héctor Cornejo Chávez, uno de los más grandes parlamentarios y polemistas de la Historia del Perú; Javier de Belaúnde, Ruiz de Somocurcio, demócrata a carta cabal que ha cumplido 100 años; Jaime Rey de Castro, abogado y forjador de la Cervecería de Arequipa con capitales de la propia tierra; y Jorge Bolaños, de la misma profesión muerto prematuramente.
Al Senado van Julio Ernesto Portugal, renombrado médico y ex alcalde de Arequipa durante el IV Centenario y Mario Polar, experto en temas económicos segundo vicepresidente de la república en el primer gobierno de Belaúnde, constituyente y varias veces senador.
En las elecciones presidenciales de 1956, la Democracia Cristiana apoya a Hernando de Lavalle pero, en diferentes departamentos, el partido pone a sus candidatos en la lista del triunfador Prado o en forma independiente.
Ganaron Roger Cáceres Velásquez, en Puno; Mario Alzamora Valdez, en Cajamarca; Julio C. Luque, el diputado “agua” en Ica. José Barreda Moller, en Lima. Humberto Oliveros Márquez y Jaime Sercovic en Ancash. En el Senado es elegido Ismael Bielich (Lima) y Juan Chávez Molina (Puno), abogado impecable que, posteriormente fue Superintendente de Contribuciones, miembro del Jurado Nacional de Elecciones y que, en la dictadura de Fujimori, se enfrentó al poder y el oprobio con la mano de la verdad y la ley.
BRILLANTES
La representación parlamentaria demócrata cristiana es quizá la más aguerrida y brillante que haya pasado por el Parlamento del Perú en los últimos 65 años. Allí Ramírez del Villar era el consultor, el constitucionalista, uno de los mejores diputados.
Con mucha habilidad para la negociación política y para el dominio de los reglamentos y la hermenéutica parlamentaria, Ramírez del Villar se hizo famoso por la jugada que le hizo, en el primer gobierno de Belaúnde, a la mayoría aproodriista que por todos los medios trataba de que un ex ministro censurado, no fuese ratificado como Embajador en Francia.
El tribuno arequipeño no dijo una sola palabra cuando la discusión en el hemiciclo de la Cámara de Diputados. Tampoco se hizo notar en comisiones. Cuando todo estaba perdido intervino aplicando el reglamento con precisión en cuanto a las legislaturas y logró, sin mayoría, que el representante belaundista vaya a desempeñar su cargo diplomático. Nadie del Apra y del grupo de Odría se había dado cuenta.
La cartera de Justicia y Culto la desempeñó Ramírez del Villar el año 1966, dándole prestigio con honestidad y honradez a los asuntos relacionados con el propio Estado, el Poder Judicial, conocimiento y sensatez en la reforma de las cárceles emprendida en aquella época, entre muchos otros logros.
A fines de 1966, la Democracia Cristiana se divide y un grupo de dirigentes se va con Bedoya Reyes a la cabeza. Ramírez del Villar refuerza las filas del naciente Partido Popular Cristiano, convirtiéndose en su vocero en la Cámara de Diputados.



Cuadro pictórico de Ramirez del Villar.

DIRECTOR
Luego del golpe de estado de Velasco en 1968, el insigne político es llamado por su íntimo amigo Luis Banchero Rossi para dirigir Correo de Lima. Lo hace, durante casi dos años, con brillo e hidalguía.
Eran las épocas de la arremetida velasquista con toda su prepotencia y Ramírez del Villar logra llevar el periódico con absoluta independencia, sin ninguna componenda. Con clase y soltura que fue admitida por sus propios adversarios.
En efecto, el propio Velasco, por intermedio de su secretario Gustavo Silva Aranda, le envió una tarjeta de felicitación por la impecable conducción del diario fundado el 10 de junio de 1963.
Por esos años ocurrió mi acercamiento a Ramírez del Villar. Fui a mucha honra, su discípulo. El fue el que me dio la oportunidad de ingresar a la carrera del periodismo Precisamente parte de esta crónica es producto de las innumerables conversaciones que tuvimos en aquella época, en que nos veíamos todos los días.
Fueron productivas y muy valiosas esas noches de tertulia. Allí con el dueño del periódico, Luis Banchero Rossi, empresario pesquero de gran empuje que fue salvajemente asesinado posteriormente. Su amigo Bauer, propietario de la casa en que vivió Mariátegui en el jirón Washington; y Carlos Malpica Silva Santisteban, otro de sus colegas con concepciones políticas opuestas.
Ramírez del Villar resultó elegido Constituyente y en el desarrollo de esta importante asamblea que duró un año participó en casi todos los debates. Fue el inspirador de gran parte del articulado constitucional conjuntamente con Luis Alberto Sánchez, Bedoya Reyes, Cornejo Chávez, Enrique Chirinos Soto y Javier Valle Riestra, entre otros juristas.
ESPALDARAZO
En 1979 lo designaron candidato a la segunda vicepresidencia de la republica en la fórmula que encabezó Bedoya durante las elecciones de 1980. El electorado le dio el triunfo, por segunda vez, a Fernando Belaúnde.
“Nunca iré al Senado. Mi sitio está en Diputado por ser la cámara política por excelencia y sobre todo, fiscalizadora. En mi curul me siento bien”, me dijo en una oportunidad.
En julio de 1991 se le da un espaldarazo a su desenvolvimiento y fue elegido Presidente de la Cámara de Diputados. Como premio a la capacidad parlamentaria que perdurará siempre.
Fujimori disuelve el congreso el 5 de abril y desconoce la majestad del Poder Legislativo. Ramírez del Villar virtualmente cae preso porque no lo dejan salir de su casa. En los alrededores se podía ver, durante muchos días, unos 30 policías y una tanqueta que lo cuidaba y le impedía el libre tránsito.
El parlamentario no se amilana y sigue oponiéndose a todo lo que signifique dictadura y opresión. Incluso, en el efectivo arresto domiciliario, sale a declarar desde su escritorio en el balcón de su casa con rejas coloniales a los periodistas. Los análisis certeros y la defensa de la Constitución y la legalidad en su lugar era, efectivamente, lo que prevalecía.
Incluso se trata de darle respaldo al primer vicepresidente de la república, Máximo San Román. para que asuma, conforme estipulaba la Constitución, la primera magistratura de la nación.

Apoyo a San Ramón para que asuma la Presidencia del Perú.

La reunión correspondiente se realizó, con la presencia del tribuno en el local del Colegio de Abogados de Lima, tras conseguir la libertad de ir donde le parezca. Sin embargo, las fuerzas golpistas arrasaron con todo e inclusive con esta salida, aunque tenía entero respaldo legal,
Los últimos años del patricio, tras el golpe de estado, fueron de entero estudio de los problemas del país y de ejercicio profesional donde tenía evidentemente, un lugar preferencial.
La democracia necesita hombres brillantes como Ramírez del Villar, sobre todo en la mediocridad del actual parlamento, nunca visto en la historia del Perú, porque Otorongo no come otorongo. ¿No aprendemos? (Edgardo de Noriega)

3 comentarios:

  1. De acuerdo con el artículo; Ramírez del Villar es un ejemplo como político, tuve el gusto de escucharlo hablar en el Congreso.
    Juan Meza

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  2. Impecable la semblanza de Ramirez del Villar. Un autentico demócrata que contribuyo a la consolidación del Perú hacia el camino dela libertad. Hoy más que nunca necesitamos parlamentarios como este gran hombre. Honestidad, capacidad entrega. Ingredientes de una vida entregada, por completo al Perú. Recordemos siempre. Arnoldo Tapia

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  3. ¡Que tal Tribuno del Pueblo! Y pensar que hoy en dia el parlamento nacional es una cloaca de la peor especie. Como se extraña a Ramírez del Villar. (Fredy Pásara)

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