martes, 12 de octubre de 2010

VARGAS LLOSA, ESCRITOR PARA EL MUNDO

Hay  una coincidencia total en todos los círculos del país de considerar a Mario Vargas Llosa como el más destacado intelectual peruano vivo de la actualidad y un narrador de primera línea, con un prestigio contundente. Una variada obra literaria escrita metódicamente de constantes  admirables y, para los entendidos, de pleno dominio de la técnica literaria, como muy pocos la tienen. En pocas palabras, un escritor del Perú para el mundo. Precisamente, el primer peruano que acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura.
Su vida parece realmente  de novela, las muchas que hace él con tanto éxito, por sus originalidades y  contrastes profundos que lo convierte en alguien realmente especial. Definitivamente, muy peculiar.
 Comencemos con su padre de una dureza y maldad, reconocidas hasta por el propio escritor en términos de tremendo rechazo y franqueza, pocas veces vistos. Que realmente y sin ninguna exageración, impresionan a tirios y troyanos.
El progenitor abandonó a su madre con cinco meses de embarazo.  Mientras que, después, el  niño producto de ese amor  lo creyó muerto hasta los diez años. Tan sólo Lo veía constantemente en un cuadro con una foto en un velador del cuarto Eso es lo único que conservaba de él.
Criado por su progenitora, Dora Llosa Ureta, conocida más como Dorita, cariñosa y limitada por los convencionalismos sociales de arraigadas costumbres católicas, quien nunca dejó de amar al mal esposo, a pesar del pésimo trato combinado inclusive con la agresión. Nadie, ni su propio hijo, pudo hacer algo contra tal sentimiento.


Mario Vargas Llosa
AREQUIPA
Sus abuelos, Pedro Llosa Bustamante, arequipeño de arraigo, ponderado  al máximo;  y Carmen Ureta, mujer de bondad extrema y tacneña de nacimiento. Ambos de una inmensa bondad. Una parte del asunto. La otra, sus tíos carnales y políticos, de la misma forma, fuera de serie.
Todos ellos miembros de una familia decente en principios y actitudes que lo apoyaron al máximo para sacarlo adelante. La mayoría de ellos oriundos de una Arequipa convencional, hipócrita, beata, pecata chismosa y aldeana.
El mayor de los tíos, Luis Llosa Ureta, a quien Mario quiso mucho, se convierte en su concuñado cuando  él se casa, menor de edad, con Julia Urquidi  Illanes 12 años mayor. Con escapada espectacular, engaño a los familiares, viajes a relativamente pocos kilómetros de Lima y ayuda de los amigos íntimos.
Entre ellos el famoso economista y político Javier Silva Ruete  para consumar, con un documento falsificado,  el enlace civil de Mario y Julia; la famosa tía, hermana de Olga Urquidi que era la  esposa del  tío Lucho.
ENAMORAMIENTO
Con el paso de los años, Luis Llosa Ureta también  se convirtió en  su suegro.  Cuando Mario contrae enlace en 1965 con su hija y a su vez prima hermana:  Patricia Llosa Urquidi, sobrina carnal de la Tía Julia fallecida hace poco, con quien actualmente vive y tiene tres hijos. Ellos son: Alvaro, periodista  liberal, Gonzalo, funcionario de ACNUR, agencia para los refugiados de Naciones Unidas; y Morgana, de profesión fotógrafa.
Los otros hijos de, finalmente. el suegro fueron:  Wanda que, desafortundamente murió y de la cual habla Vargas Llosa en alguna de sus publicaciones, y Luis Llosa Urquidi, cineasta, casado con Roxana  Valdivieso Belaunde.  Su primera mujer  fue Patricia Pinilla, cónyuge  actual  del periodista Jaime de Althaus.
Valdivieso es una bella cantante de música melódica, casada en primeras nupcias con Jaime Delgado Aparicio, director de orquesta que se suicidó, hermano de Luis Delgado Aparicio. El famoso “Saravá”, quien en política apareció en el grupo de Vargas Llosa y terminó en las filas del fujimorismo.  Asuntos peculiares de transfuguismo.
A propósito de política, todos estos familiares y relacionados, por ambas y por mangas, apoyaron al escritor en su carrera a la presidencia de la república. Había, entre la familia, coincidencias excepcionales.
El hijo Alvaro era su vocero y asesor de prensa.  Roxana la que cantaba en las manifestaciones populares.  Lucho Llosa hijo, su cuñado, el que filmaba y actuaba de asesor en estos campos. El "chino" Urbina uno de los organizadores de sus manifestaciones, primo político casado con la pariente que se crió en Bolivia con el escritor:  una de las Eguren Llosa.
A los l9 años, Dorita Llosa viajó de Arequipa a Tacna,  acompañando a su madre para asistir al matrimonio de un familiar. En el aeropuerto de esa ciudad, le presentaron al encargado de la estación de radio de Panagra,la entonces prestigiada empresa de aviación : Ernesto J. Vargas, quien tenía 29 años y era muy buen mozo
Ella quedó prendado de él  desde ese instante y para siempre. Una simple conversación y algunas salidas. Nada más como enamoramiento.  Posteriormente, se registró una brevísima visita a Arequipa y se hicieron formalmente novios.
La relación, predominantemente, fue epistolar. No volvieron a verse  después de algún tiempo cuando el novio tan especial viajó a Arequipa  y rápidamente, tras pedirle la mano a los esposos Llosa,  se casaron en la blanca ciudad.



Muy pensativo con el lapicero en la cabeza.
EL SUFRIMIENTO
Lo que le deparó el destino a Dorita fue un desastre. Después de la boda, los esposos viajaron a Lima y, de inmediato, Vargas sacó a traslucir un pésimo carácter. Dorita fue sometida a un régimen carcelario, prohibida de frecuentar amigos y, sobre todo, parientes, obligada a permanecer siempre en casa. Las escenas de celos se sucedían por cualquier pretexto y podían degenerar en violencias.
El matrimonio duró cinco meses y medio.  Eran, constantes e inconcebibles, los resentimientos sin fundamento y los complejos sociales de Vargas. Pese a su blanca piel, sus ojos claros y su apuesta figura.
Sentía  que pertenecía a una familia socialmente inferior a la de su mujer. Las aventuras, desventuras y diabluras de su   padre, Marcelino Vargas, empobrecieron y rebajaron por completo a  Ernesto.
El abuelo paterno del escritor nació en Chancay y aprendió el oficio de radio operador que enseñaría al hijo. Pero la pasión de su vida fue la política. Entró a Lima por la puerta de Cocharcas, con las  montoneras de Piérola en 1885 cuando era muy joven.
AZOTES
Fue después fiel seguidor del caudillo liberal Augusto Durand en cuyas peripecias lo acompañó por lo que vivió a salto de mata, pasando de Prefecto de Huánuco, la tierra del  político rebelde, a deportado en Ecuador. Preso y prófugo en muchas ocasiones.
La abuela paterna, Zenobia Maldonado era una mujer-según cuenta el propio escritor-de expresión implacable que no vacilaba en azotar a sus hijos hasta la sangre cuando se portaban mal. Hacia toda clase de milagros para darles de comer. A ellos,  prácticamente crió y educó sola.
El abuelo  Marcelino culminó su peripecia aventurera al irse a vivir con una india de trenza y pollera, a un  pueblito de los Andes centrales donde terminó su existencia nonagenaria y cargada de hijos. Como Jefe de Estación del Ferrocarril Central.  Eso, definitivamente,  humillaba a Ernesto J. Vargas
Todo ello, además, contrastaba al máximo con la costumbre de los Llosa, familia que se preciaba de sus abolengos españoles, de sus buenas maneras, de su hablar castizo y de sus inclinaciones hacia la cultura.
La madre de Vargas Llosa quedó embarazada a poco de casarse. Un buen día su padre Ernesto, por trabajo, proyectó un viaje a La Paz y le dijo a Dorita, de la manera más natural, que vaya a tener el bebe a Arequipa.  Se despidió como un marido cariñoso de su esposa embarazada de cinco meses.
DESAPARICION
Nunca más llamó ni dio señales de vida, hasta diez años después que fue a buscar a Piura a su mujer e hijo. Se los trajo a Lima para empezar una vida que para el futuro escritor fue realmente un calvario, según narra en el libro  “El Pez en el Agua”,
Nació Vargas Llosa el 28 de marzo de 1936 en la casa del bulevar Parra de Arequipa de sus abuelos. El abuelo envió a su padre un telegrama, anunciándole la venida al mundo de Mario. Frente a  un hecho tan placentero para cualquier ser humano, este personaje ni siquiera contestó. El silencio y la desaparición fueron  sus armas desconcertantes.
INTELECTUALIDAD
Hasta que un pariente lo encontró y su reacción de padre cínico y sin principios, fue  exigir de frente el divorcio. La madre consintió y aquel se hizo por mutuo disenso a través de los abogados, sin que los cónyuges tuvieran que verse las caras.
Vargas Llosa pasó un año, el primer de su vida en Arequipa. El único a lo largo de su existencia, hasta la actualidad.  A los dos años se fui a vivir a Cochabamba, donde el abuelo Llosa alquiló unas tierras cerca de Santa Cruz por espacio de diez años.
Allí vivió en una enorme casa ubicada en la calle Ladislao Cabrera donde transcurrió toda su infancia consentida y engreída, sobre todo por los cariños de sus abuelos y sus tíos Juan Eguren, Luis, Jorge  Pedro y Laura Llosa, entre otros parientes.
Como la Mamaé, prima de la abuela que vivió con ellos y murió a los 104 años, llevándose un secreto a la tumba: la razón por la cual no se casó con un oficial chileno. Secreto entero de familia.
 Para  los que interpretan las obras del escritor y lo llevan a la vida real, tal interesante personaje es la protagonista de la magnifica obra de teatro “La Señorita de Tacna”, presentada en Lima hace muchos años  en el Teatro Marsano por esa excepcional artista argentina que hizo ese papel, Norma Aleandro
Vargas Llosa estuvo en  Bolivia hasta fines de 1945  y estudió en el Colegio de La Salle. Por esta época sale el primer atisbo intelectual de fabulador al hacer algunos versos y contar historias que leía y que la familia le celebraba.
El  abuelo era aficionado a la poesía. Su bisabuelo Belisario Llosa,  poeta y había publicado una novela. Pedro Llosa Bustamante le enseñaba a memorizar versos de Campoamor y de Rubén Darío.
Su madre Dorita, por si acaso prohibida para la lectura de su hijo, tenía-en su velador- un ejemplar de los "Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada" de Pablo Neruda. Que tiempos aquellos.
La familia  Llosa se trasladó a Piura donde el abuelo fue nombrado Prefecto de ese departamento ubicado al norte del país cerca al Ecuador. Lo matricularon en el Colegio Salesiano,  donde cursó el quinto año de primaria.

Exponiendo con el escritor chileno Jorge Edwards

EL ENGAÑO
La Piura de entonces era  pequeña y muy alegre. De hacendados prósperos y campechanos. Los Seminario, los Checa, los Hilbeck, los Romero, los Artazar y los García se convirtieron en grandes amigos de la familia.
Fue un año de felicidad donde Mario se desarrollo en los estudios y en su mundo de nuevas amistades. Vivía contento, realizado como niño. Pero tal tranquilidad necesaria y de infancia sólo duró un año.
RUMBO A LIMA
Hasta que supo la verdad: Ernesto J. Vargas vivía no como pensaba su hijo y lo que es peor se había amistado con su mamá. Contra el amor no se puede, aun cuando se sufre. El  hombre había logrado entablar contacto por intermedio de sus cuñada, casada con su hermano, con su ex mujer. La decisión estaba tomada. Quería volver para vivir con ella y su hijo.
La madre de Vargas Llosa aceptó. Padre y madre engañaron, en lo más intimo de sus conciencias, al hijo. Primero la realidad, el vivía, Segundo,  había que verlo de inmediato en el Hotel de Turistas de Piura. Tercero, la ida a Lima vía terrestre, sin que lo sepa. Mentiras tras mentiras.
Vargas Llosa conoció a su padre con una frialdad tremenda, con cierto rechazo íntimo  “¿Mi papá vivo y donde había estado todo el tiempo que yo lo creía muerto? Este era el día el más importante en todos los que había vivido y acaso de los que viviré siempre".
Luego añade, sin dudas: “Me lo ocultaron mi madre, mis abuelos, la tía abuela la Mamaé y mis tíos y mis tías, esa vasta familia con la que pase mi infancia. Una historia de folletín, truculenta. Este hombre había destruido la vida de mi madre cuando era todavía poco más que una adolescente".
Esa pregunta donde había estado tenia una respuesta. Ernesto,además de sus actividades de trabajo, había tenido otra relación amorosa con una mujer extranjera. De allì salieron dos hermanos de Mario. Uno murió  y el otro vive en Estados Unidos.
El  escritor los conoció en una de las calenturas de carácter de tan tenebroso hombre cuando llevó al futuro intelectual a una casa a conocer a sus hermanos que ni siquiera sabia que existían. Lo dejó allí tras una de las peleas con la esposa, enfrentando a los Llosa. Mario lloraba y fue protegido por la madre de sus hermanos a quien llamaban  "gringa".
Sigamos con el reencuentro familiar, tras años de desaparición. El famoso don Ernesto estaba en el hotel tranquilo y orondo  vestido de terno beige y una corbata con motas blancas. Cuando apareció su esposa y Marito, el hombre preguntó sin ninguno problema ni remordimiento.
-¿Este es mi hijo?


Su madre carga al  pequeño Mario.
LECTURAS
Las apreciaciones exactas de Vargas Llosa sobre este momento son las siguientes: “se inclinó, me abrazó y me besó. Estaba desconcertado y no sabía que hacer. Tenía una sonrisa falsa, congelada en la cara. Habia en mi el sentimiento de una estafa: este papá no se parecía al que yo creía muerto”
Salieron a la Plaza de Armas y subieron a un carro Ford azul. Ernesto y Dora adelante, Mario atrás. Unas vueltas por el centro de Piura y de pronto a la carretera. Hasta el kilómetro 50, el lugar donde escoltaban a los viajeros rumbo a Lima. El comienzo del engaño.
El señor- cuenta Vargas Llosa en sus memorias- lo invitó a conocer Chiclayo, mientras que Mario pensaba en los abuelos al ver que no regresaban. Todo estaba planeado. Los esposos reconciliados se iban a Lima, con escalas por las diferentes ciudades norteñas.
En el Hotel de Chiclayo dejaron al niño en un cuarto solo y los padres se fueron a otro. El pequeño no durmió toda la noche.  Estaba con mucho fastidio y enteramente triste. Lloró varias veces. A los pocos días, llegaron a Lima con la desilusión total del  pequeño. Con atisbos de miedo. Con situaciones, evidentemente, de frustración total
Lo llevaron a vivir en una casita de Magdalena, cerca de la avenida Salaverry, entre 1946 y 1947. Por donde pasaba el tranvía Lima-San Miguel. Sitio, evidentemente,  para Mario de angustia, desolación y amargura. Allí vivió más de un año
Las propinas que recibía Vargas Llosa se las gastaba comprando revistas Penecas y Billinkens, una publicación de deportes argentina, "El Gráfico" y los libros de Salgari, Karl May, Julio Verne. Entre ellos: "El Correo del Zar" y "La Vuelta al Mundo en Ochenta Días", que lo hicieron soñar con países exóticos y destinos fuera de lo común
Al respecto dice Vargas Llosa: “las lecturas fueron escapatorias de la soledad en que me hallé. Me habitué a fantasear y soñar, a buscar en las imágenes que esas revistas azuzaban, una vida alternativa a la que tenía, sola y carcelaria. Si ya había en mí las semillas de un fabulador y si no la había, allí debieron brotar.
DIMENSIONES
Vargas Llosa considera que los años que vivió con su padre se le desvaneció la inocencia, la visión candorosa del mundo que su madre, sus abuelos y sus tíos le habían inculcado. La crueldad, el miedo, el rencor, dimensión tortuosa y violenta a veces más  y a veces menos, contrapesando el lado generoso y bienhechor de todo destino humano.
Probable es para el escritor que por el rechazo de su progenitor a la Literatura,  él  preservó de  manera tan  obstinada  lo que entonces era un juego, pero se iba convirtiendo en algo obsesivo y perentorio: la vocación de literato. Quizás por dar la contra.
Lo da a conocer con claridad: “Si en esos años no hubiera sufrido tanto a su lado y no hubiera sentido que aquello era lo que más podía decepcionarlo, probablemente no sería ahora un escritor. No obstante de que dije que podía ser Marino”.
COLEGIO MILITAR
Al terminar el segundo de secundaria, el padre lo matriculó en una academia para ingresar al Colegio Militar Leoncio Prado. “El hecho lo tome con entusiasmo Vine a Lima para sufrir. A un lugar, sitio y barrio que nunca había vivido, con una disciplina dura en una casa. Vivir lejos de mi padre era una necesidad”, confiesa el escritor.
En marzo de 1950, días antes de cumplir los l4 años, Vargas Llosa ingresó al Colegio Militar. Una etapa de vida. Un eco de sorpresas. “Me tocó el famoso bautizo de este plantel para los famosos perros, los de tercero de media. Salvaje con pruebas siniestras de violencia, de patadas, golpes, obligaciones a la masturbación y todo lo que signifique aberración”.
Sin  embargo, el  Colegio Militar Leoncio Prado le sirvió a Mario, encerrado entre esas rejas corroídas de días y noches grises y de tristísima neblina, para leer y escribir como no lo hubiese hecho antes. Lo hizo  con mucha pasión. Pagado, algunas veces.  Otras por convicción, saliendo la  fibra de crear.
"No se como escribiendo cartas de amor a los cadetes que tenían enamoradas y no se como me salían las palabras para decirle a ellas que las querían  y las extrañaban. Debió ser  al principio, una  apuesta, un juego pero se hizo constantemente", cuenta el escritor
A Vargas Llosa le vino la idea de ser periodista cuando en unos meses de vacaciones iba al  trabajo de su padre, cuya oficina propiciaba información y cables al diario "La Crónica". Estaba en cuarto año de  secundaria,  a los 15 años. Para colmo de sorpresas, su padre aceptó y lo ayudó. A fines de diciembre, o comienzos de enero de 1952, comenzó a trabajar en  este periódico . Lo que le provocó  grandes trastornos en su destino.


Al lado de su esposa Patricia Llosa.
PRIMERA COMISION
Aprendió lo que era el periodismo y ello lo llevó a la bohemia  en una etapa tan temprana de 15 a 16 años. El diario "La Crónica"  funcionaba en un viejísimo edificio de dos pisos, ubicado en la calle Pando en pleno centro de Lima. Era el Jefe de Redacción un periodista arequipeño: Gastón Aguirre Morales.
De labios de este último recibió la primera clase. Había que comenzar la  noticia con el lead, el hecho central resumido en breve frase.  Su primera comisión fue cubrir la presentación de credenciales del  Embajador del Brasil. La nota salió en un recuadro de una de las páginas del diario, para beneplácito de Mario. Ya era periodista.
Cuando a los dos o tres semanas de estar trabajando en el periódico, lo trasladaron a Vargas Llosa a Policiales y allí laboró un mes a órdenes de un peculiar periodista de nombre Becerrita que se pasaba la vida entre comisarias, asistencias públicas y burdeles. Muchas veces tomando cerveza y gozando de la bohemia. Vargas Llosa entró en este circulo, pese a su temprana edad.
BOHEMIA
Eran sus amigos en La Crónica Carlos Ney Barrionuevo comunicador y aficionado a la literatura, Milton Von Hess, profesional de la pluma que ya murió y que trabajo muchos años como Jefe de Prensa de la empresa minera Southern Perú y Juan Marcoz, reportero policial por excelencia.
Vargas Llosa se vanagloria que Ney fue su director literario en esos meses. Había leído mucho sobre literatura moderna y publicado poemas en el suplemento cultural de "La Crónica". El le descubrió la existencia de Martín Adán, muchos de cuyos poemas recitaba de memoria.
“Mi educación literaria debe a Carlitos Ney más que a todos mis profesores de colegio y que la mayoría de los que tuve en la universidad. Gracias a él conocí a Malraux de "La Condición Humana" y "La Esperanza", los novelistas norteamericanos de la generación perdida y sobre todo Sartre, de quien una tarde, me regaló los cuentos de "El Muro". Me habló del poeta Eguren y el "Ulises" de Joyce. Todo esto tuvo un efecto decisivo en mi vocación”, confiesa el renombrado escritor.
La familia Llosa vivía alarmada con las andanzas nocturnas del sobrino. De aquí y de allá se enteraron de que lo habían visto en bares y boites. Incluso uno de us tíos lo encontró en el famoso centro nocturno "Negro Negro",de la Plaza San Martín, al lado de personas de mal vivir que vendían cocaína
Los tíos hablaron con el padre para salvar al muchacho y éste, de la forma tajante con la ira de siempre, lo conminó a seguir estudiando en un colegio nacional porque  se había "enviciado y degenerado". Ni lo uno ni lo otro era cierto.


Abuelo chocho
ESCENIFICACION
Frente a la presión familiar, Vargas Llosa decidió ir a estudiar a Piura donde vivía sus tíos Lucho y Olga. Este magnífico y cariñoso pariente le había conseguido vacante en el  Colegio Nacional San Miguel de Piura. Antes sus amigos-Carlitos Ney, Milton Von Hess y Norwin Sánchez Genie- lo despidieron, tomando cerveza, en un chifa de la calle Capón.
Permaneció en Piura, de  abril  a diciembre de 1952. Allí, además de estudiar el 5º Año de Secundaria, se dedicó a ejercer el periodismo  en el diario “La Industria”,  cuyo dueño era Miguel Cerro Cebrián. Sus tareas consistían en revisar los periódicos de Lima, escoger y dar vuelta a las noticias que interesaban a los piuranos y publicarlas. También  escribía artículos y hacia reportajes.
En dicha ciudad, escribió una obra de teatro cuyo titulo era “La Huida del Inca".  "La idea de escribir teatro me rondaba desde antes, como la de ser poeta y acaso más que estas últimas”, dijo  en una oportunidad. Incluso con esta pieza ganó un premio en un concurso, promovido por el Ministerio de Educación.
UNIVERSITARIO
Posteriormente explicó: “esta obrita, hasta donde yo recuerdo, es el primer texto que escribí de la misma manera que escribiría después todas mis novelas: reescribiendo y corrigiendo, rehaciendo una y mil veces un muy confuso borrador que poco a poco a fuerza de enmiendas tomaría mi forma definitiva de escritor”.
“La Huida del  Inca”  fue presentada, bajo su dirección, por el Colegio San Miguel en el Teatro Variedades. En el reparto figuraron alumnos del plantel como los hermanos Raygada, Juan León, Yolanda Vilela y Walter Palacios, quien sería después un dirigente universitario revolucionario. Pero las estrellas eran las hermanas Rojas, Lira y Ruth, quienes no tenían que ver con el centro educativo en sí.    
Por aquel entonces, Luis Llosa incitaba al sobrino para que fuera escritor. Pero con una profesión al lado, como la abogacía, para no morirse de hambre. Le recomendaba que juntase dinero para llegar a París. Desde entonces, la idea de viajar a Europa fue una constante para Mario.
Vargas Llosa  decidió estudiar en la Universidad Nacional  Mayor  de San Marcos. El bichito de la política le había entrado un poco y se inclinaba a posiciones de avanzada y de izquierda, como solución a los problemas de la humanidad.
Ingresó a ese centro superior de estudios en 1953 y de inmediato se inscribió en la Alianza Francesa para aprender francés. Consiguió trabajo como redactor de la revista Turismo, que dirigía Jorge Holguín Lavalle
Las clases comenzaron tarde en San Marcos y fueron para Vargas Llosa decepcionantes. La universidad no era ni sombra de lo que había sido en los años 20, cuando la famosa generación del Conversatorio de 1919 que le daba entero prestigio.



Caricatura resaltando la papada y los dientes de conejo.

BEJAR
De esa famosa generación había todavía allí dos historiadores, Jorge Basadre y Raúl Porras Barrenechea. Algunas figuras ilustres como Mariano Iberico, en Filosofía, Luis E. Valcárcel, en Etnología y Honorio Delgado, en Medicina.
La atmósfera y el crecimiento de la universidad no eran creativos ni exigentes. Había un desmoronamiento anímico e intelectual. Los profesores faltaban una clase y la otra no. Junto a algunos competentes, otros eran de una mediocridad  tremenda.
Ingresó a Estudios Generales y después de dos años a la Facultad de Derecho al igual que a la especialidad de Literatura. La excepción de los profesores era Porras con su curso “Fuentes Históricas Peruanas”. Realmente  brillante.
No había pasado un mes que  ingresó a la Universidad y ya Vargas Llosa estaba en un grupo político. Se llamaba "Cahuide", célula que trataba de reconstruir  en la clandestinidad al Partido Comunista del  Perú. En plena dictadura de Odria, a cuyos miembros los perseguía a mansalva.
VOCACION
Su primer instructor fue Héctor Béjar que posteriormente sería guerrillero y Jefe del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Por ello pasaría  varios años en la cárcel. Estudiaban libros de marxismo y se reunían en lugares itinerantes. Cuartitos miserables, pequeños departamentos  de viejos edificios o en casitas de barrios populares. Año y medio, militó Vargas Llosa en Cahuide. Al final, como resultado, se aburrió por completo.
Hubo una etapa de empleado de Vargas Llosa en el Banco Popular del Perú, puesto conseguido por su padre y que él, realmente, detestaba. Hasta que el maestro Porras le ofreció un trabajo enteramente intelectual por las magníficas notas que había sacado en su curso, en labores de bibliografía y documentación sobre la Conquista y la Emancipación. Andaba en camino a los 18 años.
Trabajó con Porras desde febrero de 1954 hasta pocos días antes de viajar a Europa en 1958. Las tres horas que pasó allí en esos cuatro años y medio de lunes a viernes de 2 a 5 de la tarde, contribuyeron mucho como enseñanza y  a su formación. Más que las clases de San Marcos.
“Mi trabajo en casa de Porras resultó de gran aliciente. En esos años de 1954 y 1955, me lancé a escribir y a leer, mañana y tarde, convencido como nunca de que mi verdadera vocación era la Literatura. Estaba decidido: me dedicaría a escribir y a enseñar”, dice Vargas Llosa recordando esta época.
Sin embargo, la política lo vuelve a tentar y se inscribe como militante del  Partido Demócrata Cristiano sobre todo por su admiración por el ex presidente José Luis Bustamante y Rivero, abogado y jurista que era su pariente muy allegado a esta agrupación.
Hubo por entonces un concurso de cuentos convocado por San Marcos al que presentó dos relatos ambientados en Piura e inspirados, uno de ellos, Los jefes en el intento de una huelga en el colegio San Miguel y el otro, la Casa Verde en el burdel de las afueras de la ciudad. Los cuentos no sacaron ni siquiera mención.
LA TIA JULIA
Vargas Llosa rompió el de La Casa Verde. Retornaría al tema, años mas tarde, en una novela de éxito sin precedentes. Los Jefes, con un aire un tanto épico en el que se traslucían las lecturas de Malraux y Hemingway,  los rehízo y los publicó en el Mercurio Peruano. Después salió como libro que fue el primero de su creación.
Renunció a la Democracia Cristiana desde Europa después de haber dirigido, por corto tiempo, su periódico "Democracia" y haber actuado en el Comité Departamental de Lima. Lo hizo,según su convicción de aquella época y después se arrepentiría con el transcurso de los años, por la tibieza del partido en defender a la Revolución Cubana convertida en ese momento en verdadera causa. Había vuelto a las andanzas izquierdistas.
A fines de mayo de 1955, llegó a Lima para pasar unas semanas de vacaciones en casa de Luis Llosa Ureta, una hermana menor de su esposa Olga. Ella se había divorciado no hace mucho de su esposo boliviano y había estado viviendo en La Paz, con una amiga cruceña.

En su biblioteca.

LOS DESCUBREN
Era la famosa tía Julia, alta  agraciada al máximo, con voz ronca y risa fuerte. Esbelta silueta, de largas piernas. Comenzaron a ir al cine juntos como para pasar el rato. En un cumpleaños de la tia Olga, los tíos, la cuñada y el sobrino fueron al Grill del Bolívar, lugar de moda de la época, Mario y Julia comenzaron a bailar.
A la tercera  o cuarta pieza, el ambiente se puso romántico y el muchacho se atrevió  a darle  un beso en la mejilla. Julia no dijo nada y cuando volvían a casa a bordo de un automóvil, le agarró la mano.  Comenzaba el idilio.
Luego las citas clandestinas, a distintas horas del día, en cafecitos del centro o en cines de barrio, donde hablaban en susurro o permanecían largo  rato en silencio con las manos enlazadas.
Hasta que la familia los descubrió.  La reacción, Mario decidió casarse tras convencer a Julia, que no le parecía algo serio, sobre todo por la diferencia de edad.  Pero el amor es el amor y no tiene explicaciones lógicas.
Los enamorados viajaron rumbo al sur en busca de una municipalidad  que les permitiese el enlace. Fueron ayudados por varios amigos. Todo una aventura, para el novio por la corta edad.  Para la novia que era toda una mujer, una situación nublada y peligrosa.
La peripecia fue grande.  Un alcalde no lo quiso hacer de ninguna manera. El otro puso una serie de atingencias en contra. Consultas y consultas para convencer y conseguir el objetivo del romanticismo entre un joven y una mujer de edad plena.
Cundía el nerviosismo y la desesperación hasta que lograron su cometido en la Municipalidad de Grocio Prado, previa falsificación de los números del nacimiento del novio. Se le puso que había nacido en 1934, en vez de 1936.
En el  matrimonio de la tía Julia con Vargas Llosa se registraron  amenazas, sobre todo del padre de él, implacable y detestable, que quería matar tanto al hijo como a la “maligna” mujer. Ingredientes evidentes de anormalidad y de película mexicana.
 REACCIONES
La reacción del padre fue furibunda. Incluso quiso denunciar a Julia por "corruptora de menores". El paso siguiente. por supuesto, anular el matrimonio. Era realmente un energúmeno que buscaba, además, la expulsión del país de Julia.
Los Llosa, aunque dolidos, fueron mucho más comprensivos. Les preocupaba que el muchacho abandonase sus estudios y, poco a poco, se les fue pasando el amargón de la decisión que la consideraban irresponsable e inexperta. Pero aceptaron la situación que ya estaba consumada.


Con García Márquez y otros escritores.
TITULO
Julia tuvo que salir del país para calmar al obcecado suegro, mientras que Mario empezó a conseguir trabajos para ser independiente.  Obtuvo siete de ellos Entre ellos; asistente de bibliotecario en el Club Nacional, fichar las tumbas más antiguas del cementerio Presbítero Maestro y director de informaciones del noticiero de Radio Panamericana.
Alquiló un pequeño departamento en Miraflores donde llegó Julia, procedente de Chile para iniciar la vida conyugal. Vargas se calmó y dejó las cosas como estaban, sobre todo convencido por Porras, a quien buscó.
 El Historiador le dijo al padre con tranquilidad y seguridad: “oiga usted hubiera sido mucho peor que el muchacho le saliera un homosexual o un drogadicto”. Santo remedio. El padre se fue tranquilo.
Julia y Mario se mudaron, posteriormente, a un departamento más cómodo en la calle Las Acacias donde había mucha tertulia literaria con intelectuales como: Abelardo Oquendo Luis Loayza, Sebastián Salazar Bondy y José Miguel Oviedo, íntimos amigos del escritor.
Ganó un concurso de cuentos con “El desafío” relato sobre un viejo que ve morir a su hijo en un duelo a cuchillo, en el cauce seco del rio Piura. Esta creación figura en  el libro "Los Jefes", aparecido en 1958. Así ganó una visita por l5 días a Francia. El ansiado viaje de adolescente y joven se cumplía. 
Vargas Llosa se graduó en Literatura en San Marcos, el año 1958, con la tesis “Bases para una Interpretación de Rubén Darío”. El trabajo fue aprobado con sugerencia de que se publíque en la revista de la Facultad de Letras.
Vino otro triunfo al ganar la beca Javier Prado que le permitía por un buen tiempo estudiar en Europa.  Lo planeado era ir a  Madrid, estudiar  y luego rumbo a Paris, donde se quedaría a vivir permanentemente. Esa era su intención
 Con una confianza absoluta de convertirse en un novelista de aquellos que destacan, partieron, Julia y Mario al viejo mundo en un avión militar brasileño que, en vez de asientos, tenía banquetas de paracaidistas.


En la actuación del Nobel.

VARIADA OBRA
Vargas Llosa alcanzó la fama como escritor a partir de 1960 con novelas como” La Ciudad y los Perros”, ambientada en el Colegio Militar Leoncio Prado, como critica dura y contundente a la educación de carácter castrense.
En 1965 aparece “La Casa Verde”, nombre del burdel piurano ubicado en las afueras de la ciudad y la monumental  “Conversación en la Catedral” que trata sobre el periodismo vivido, las tropelías del dictador Odria y sobre todo de su lugarteniente Alejandro Esparza Zañartu, Director y Ministro de Gobierno de esa dictadura.
 De esta famosa obra de éxito editorial contundente sale la frase que hasta ahora perdura y perdurará por siempre, dicha por el principal  personaje de la novela, Zavalita: “en que momento se jodió el Perú”
Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo crítica y periodismo. Entre sus novelas se cuentan  comedias, novelas policiacas, históricas y políticas. Varias de ellas como “Pantaleón y las Visitadoras” (1973) y “La Tía Julia y el Escribidor” (1977), han sido adaptadas y llevadas al cine.
Ha residido en España, Inglaterra y Francia la mayor parte de su tiempo desde 1958 al inicio de su carrera literaria, recibiendo la nacionalidad española en julio de 1993. Entre sus obras que más destacan figuran: “Los Cachorros”,” Historia Secreta de una Novela”, “García Márquez, Historia de un Deicidio”.
Asimismo,  “La Señorita de Tacna” (Teatro), “La guerra del Fin del Mundo”, “Historia de Mayta”, “La Chunga” (Teatro), “¿Quién mato a Palomino Molero?”,” El Hablador”, “Elogio de la Madrastra”,  “ El pez en el agua”, “El loco de los Balcones,” Lituma en los Andes”, “Los Cuadernos de don Rigoberto”, “La Fiesta del Chivo”, Travesuras de la Niña Mala, entre muchas otras más.
Cabe destacar que sus creaciones literarias han sido traducidas al francés, italiano, portugués, catalán, inglés, alemán, holandés, polaco, rumano, húngaro, checo, ruso, lituano, noruego, danés, finlandés, griego, hebreo, turco, árabe, japonés, chino, coreano y malayo. Además de otras lenguas.


Hace muchos años con el poeta chileno Pablo Neruda
FACETAS
En 1964 regresa al Perú, se divorcia de Julia Urquidi con quien no tuvo hijos y realiza su segundo viaje a la selva, donde recoge material sobre la Amazonía y sus habitantes. Viajó a La Habana en 1965. Allí formó parte del jurado de los premios Casa de las Américas y del Consejo de Redacción de la revista del mismo nombre. El caso de la persecución al poeta Padilla marca su distanciamiento definitivo de la revolución cubana.
Trabajó como traductor para la Unesco en Grecia junto a Julio Cortázar, hasta 1974, su vida y la de su familia transcurre en Europa. Mientras que en el Perú su trayectoria y prestigio era enteramente reconocido.
Fue conductor del programa televisivo “La Torre de Babel”, transmitido por Panamericana Televisión. A pedido expreso del  Presidente Belaunde presidió la Comisión Investigadora del Caso Uchuraccay, por el asesinato de ocho periodistas. Recibió innumerables y contundentes críticas porque, según se sostuvo, nada se aclaró con precisión. El crimen continua impune hasta la actualidad.
POLITICA
En 1987, se perfila como líder político al mando del movimiento Libertad que se opone a la estatización de la banca que decidió el entonces Presidente Alan García. Tres años después participó como candidato a la Presidencia de la República por el Frente Democrático (FREDEMO), apoyado por Acción Popular, el Partido Popular Cristiano y otras agrupaciones políticas como Sociedad y Democracia (SODE), cuyos principales dirigentes eran Silva Ruete y Manuel Moreyra Loredo, expertos en economía de primer orden salidos de las filas de la Democracia Cristiana.
Luego de dos peleados procesos electorales en primera y segunda vuelta, Vargas Llosa pierde las elecciones y sube al poder un desconocido de aquel entonces: Alberto Kenya Fujimori  Fujimori, que gobierna el país por espacio de diez años con reelección tras reelección, dentro de un régimen de origen democrático que se convierte en  autoritario y  dictatorial, incluído un golpe de estado que cierra el Parlamento y el Poder Judicial.
Lo peor es que en el país en esos años reinó la corrupción de tal forma en el que se birlaron él y su asesor Montesinos, astronómicas sumas de dinero de las arcas del estado. Una vergüenza para el Perú.
Felizmente que tales delincuentes purgan sus delitos en la cárcel. El ex mandatario con 25 años de prisión. El otro pillo aún sigue siendo juzgado. Por lo menos, ellos no se burlaron de la justicia  por el bien de los peruanos.


 Muy jóvenes los esposos Vargas Llosa.

ERRORES
No es, precisamente, en la política, donde más ha destacado Vargas Llosa. Le falta habilidad, negociación y manejo al máximo en estos campos. No obstante de que, desde muy joven, le ha interesado. A las horas de las crisis que se presentan a cada rato, él realmente no se desempeña  bien.
Hace declaraciones desacertadas, saliéndose realmente de la realidad e ingresando al despeñadero del  recelo ciudadano. Se pone dudoso y lo demostró, en el proceso electoral de 1990, pensando en renuncias o en medidas que evidentemente pusieron en jaque al  pueblo y evitaron que el voto fluya a su favor. Aunque se expresa bien, orador de plaza pública no lo es.
Olvidó siempre que la política fue, es y será el arte de lo posible. No  de lo que a él se le ocurra por pálpitos muy sui generis, aunque tengan ciertas  consistencias de verdad honestidad y de transparencia.
Por ejemplo: se puso a hablar por calles y plazas del famoso shock económico a venir para salir de la crisis económica de tal forma y con tal desenfado que la  mayoría le dio la espalda. El pueblo le agarró miedo y el candidato presidencial que, mérito y prestigio tenía de sobra, no pudo quitarse la etiqueta de representante de los ricos.

Uno de sus famosos libros.
LO ACERTADO
En los comicios de 1990, había- en muchos momentos- ciertos dotes de ingenuidad que lo llevaron realmente al despeñadero de la derrota. Más allá de la guerra sucia que se desató y de las desavenencias de los partidos aliados al Frente Democrático. Lo preferimos, definitivamente, como escritor donde sì destaca excepcionalmente.
 Acertado fue que se retirase de las lides públicas con sus posiciones liberales, definitivas y constantes, que nunca triunfaron y que siempre causaron polémica, tras pasar por una posición enteramente progresista e inclusive marxista
Muchos consideran que la última posición fue la más acertada y de la cual nunca debió alejarse. Otros de proporción similar o mayor  dicen lo contrario. Lo cierto es que  su sitio ideal es la Literatura, indiscutiblemente.
El escritor en la actualidad colabora en el diario El País de Madrid España y con la revista cultural Letras Libres de México y Madrid. Es miembro de la  Academia Peruana de La Lengua  y de la Real Española. Ha sido Presidente del Penn  Club
Profesor Visitante de prestigiadas universidades a nivel mundial como el Queen Mary College, la  de Londres, Cambridge y el Scottish Art Counsil (Inglaterra), Harvard, Columbia y otros centros superiores de prestigio inigualable. Por si acaso sigue escribiendo libros con  férrea disciplina.  Vida eminentemente valiosa (Edgardo de Noriega)

10 comentarios:

  1. Definitivamente el Premio Nóbel otorgado a Vargas Llosa honra el Perú. Un escritor excepcional. La nota que he leído relata,minuciosamente, su vida. Si que es valioso este gran hombre. Agustín Tello

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  2. Impresionante los personajes familiares del genuino escritor. Su padre y su abuelo de antología. Por malo el primero y por loco el segundo. Lo que si es tremendamente excepcional es la calidad literaria del autor. Hasta que por fin ganó el Premio Nóbel. Se lo merecía

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  3. Siempre me ha interesado Vargas Llosa. Un escritor genuino. Ahora ha recibido el premio que realmente le corresponde. Lo pone a él y al Perú en el pinaculo de la fama. Victor Tello

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  4. Hay elementos para aplaudir a Mario Vargas Llosa. Su obra, sus actitudes y su entrega a una vida disciplinada al lado de la Literatura y la enseñanza. Muy buena la semblanza. Sobre todo completo. Felicitaciones. Fernando Aguilar

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  5. Viva Vargas Llosa. Viva el Perú. Cuando sabemos de estos logros nos emocionamos al maximo. Eso es lo que me pasa a mi. Mas áun cuando soy lectora de MVLL desde lostiempos del colegio. Un escritor cabal quje tiene su sitial merecido. Me parece acertada esta nota que da a conocer su fructifera vida. Valia Molleros.

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  6. ¿Puede un hombre de la talla de Vargas Llosa haber perdido las elecciones presidenciales frente a un desconocido? la respuesta la da la misma raalidad, si puede. Aunque es inaudito. Pero en fin la politica es la politica. Pero en Literatura nadie lo gana. Por eso mismo es el flamante Premio Nobel. Parabienes.

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  7. Aqui en el artículo hay una inclinación hacia el valor de Mario Vargas Llosa y cierto rechazo hacia el pólitico Vargas que yo comparto. El perdió las elecciones en 1990 por sus grandes errores. El Perú se ganó un dictador de marras que nos duró 10 años. Recordar es vivir... (Ursula Gerard

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  8. Escitor, maestro, academico de la lengua. Hoy Premio Nobel. Peruano ilustre, felicitaciones. Que sigan los exitos y los nuevos libros. Tus lectores te lo exigen... Jesús Fonseca.

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  9. hola choclito ,luego de muchos pero muchos años,muybuena la nota sobre Mario ,que orgullo tenemos todos los peruanos,y mas aun la familia directa .Un abrazo .
    Juan Eguren Llosa

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  10. Me ha impresionado su vida. Efectivamente de novela con un padre más malo que cualquiera. Santos Gerard

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