miércoles, 21 de agosto de 2013

MAX UHLE: LA ARQUEOLOGIA COMO CIENCIA

Nuestro país, como acertadamente afirma Federico Kauffmann, es un paraíso arqueológico. Al difundirse en el mundo su sorprendente pasado, muchos estudiosos extranjeros-prendados por los relatos de los cronistas- llegaron a nuestras costas para bucear en las profundidades de su pasado.
Milddendorf,  Wiener, Raimondi, Markham,  Squier, entre otros, emprendieron en el siglo IX una obra trascendental. Pero es a inicios del presente siglo que Max Uhle abre un frente diferente en el trabajo de la Arqueología en el Perú. Investiga el pasado mediante métodos y técnicas especiales para lograr un resultado científico.
Su obra “Pachacamac”-editada en 1,903- inaugura una nueva etapa en el estudio  de las antigüedades peruanas. En sus excavaciones usa, por primera vez, el método estratigráfico, que permite auscultar objetivamente, la antigüedad de unos restos con relación a otros.
Gracias a este método, Uhle establece un primer cuadro de las secuencias de las culturas prehispánicas con tal precisión que, en términos generales, sigue vigente. Esta tarea le permitió aislar y definir las distintas culturas peruanas, como las de Moche y Nazca. Fue Uhle, quien en rigor, diferenció lo incaico de lo preincaico. Y al descubrir la antigüedad de Tiahuanacu (Huari) situó los estilos Nazca y Moche, sin vuelta que darle, como anteriores a dicha cultura.


Max Uhle

TEORIA
Uhle es  además el autor de la llamada teoría inmigracionista de la cultura peruana, tesis que sostiene que el origen de la primera cultura de la Costa fue centroamericana. Si bien es cierto que Julio C. Tello desvirtuó esta teoría, investigaciones  posteriores han insinuado la posibilidad de algunos contactos, de tipo comercial entre Perú y México a lo largo de los siglos.
Para Raúl Porras Barrenechea, historiador de descollante mérito, Max Uhle es el gran renovador de nuestra arqueología, es el patrocinador de la escuela de una disciplina que apunta y sostiene la mayor antigüedad de las culturas costeñas sobre las de la Sierra. Es el primero en estatuir una cronología del desarrollo de las culturas peruanas fundada en la estratigrafía. A base de las excavaciones y clasificaciones de la cerámica forjó la primera secuencia estratigráfica  de las culturas primitivas del Perú El esquema de Uhle, después de vastas comprobaciones sobre estilos y técnicas, fue el siguiente:
1.       Primitivos pescadores de la Costa, con cerámica ruda,  tejidos de bambú, redes y útiles de pesca de hueso, una agricultura poco desarrollada.
2.       Civilización Pre-Chimú  y Proto Nazca, con empleo de la metalurgia, una cerámica acabada, una agricultura intensa, arquitectura de adobes elípticos, densidad urbana.
3.       Civilización de Tiahuanacu, cultura de origen ayamara-descendientes estos a su vez de los chancas- intenso desarrollo de alfarería, ornamentación y arquitectura opuestas a la de los Incas, antigüedad de mil años antes de la Conquista española.
4.       Culturas epigónicas de Tiahuanacu, hallazgo de un estilo genérico peruano tiahuanacoide.
5.       Civilización de los Incas, etapa de bronce, cerámica altamente desarrollada.
CRONOLOGIA
En resumen, Max Uhle estableció una cronología que en sus hitos fundamentales queda en pie. En sus últimos estudios aceptó considerar a Chavín y Recuay en una etapa más remota en la que había ubicado a las civilizaciones Proto –Nazca y Proto-Chimu (2,000 después de Cristo) También, como ya anotamos, sostuvo la procedencia de las culturas de la Costa sobre las de la Sierra: la cultura más avanzada se formó en la Costa e irradió hacia la Sierra. Además fue el primero en designar los estilos y los conceptos arqueológicos Proto- Chimu y Proto-Nazca; describió el estilo polícromo nazquense, el epigonal Tiahuanacu y otros. Sus teorías sobre el origen de los Incas y características de esta civilización pertenecen a la historia de ese periodo.
Federico Max Uhle nació en Dresden, Alemania en 1,856. A  muy temprana edad lo tienta la Arqueología. El Museo Etnológico de Berlín es el primer santuario de sus estudios. Inicia su carrera aprendiendo lenguas orientales en las universidades de Gottingen y Leipzig. Estudia el chino, el australiano, el malayo y emprende la tarea de zambullirse en el utillaje de pueblos primitivos: australianos, siameses, guineos, malayos.
Al cumplir 32 años comienza su obra americanista. Concurre al Congreso de este tipo del año 1,888 y a los de México y Costa Rica, en 1890 y 91. En este año el famoso antropólogo  A. Bastian, le encarga viajar a Sudamérica para investigar el área de difusión de la cultura quechua.
TIAHUANACU
Ingreso al continente americano por la Argentina y siguió hacia el norte a través de los  caminos de los incas hasta llegar al Tiahuanacu, donde se interesó por los uros e inicia su obra inmensa y trascendente. El fruto de esa primera experiencia lo volcaría en un libro. ”La Esfera de Influencia del País de los Incas”-que, poco después, lo expondría ante el Congreso Científico Panamericano de Santiago de Chile. De allí brotaría también su libro: "Die Ruinenstaette von Tiahuanacu", escrito en colaboración con Stubel y publicado en 1982, en Leipzig. Conjuntamente con Reiss,  B. Koppel  y Stubel publicó: "Cultura e Industra Sudamericana".
En 1896, la Universidad de Pennsilvania  comisionó a Uhle para hacer excavaciones en Perú y Bolivia. Durante este periodo se dedicó a investigar las ruinas de Pachacamac que, según el Arqueólogo Jorge Muelle, es el primer estudio estratigráfico llevado a la práctica no sólo en el Perú sino en la América toda. Los norteamericanos Strong y Corbett califican a este trabajo como “monumental” y declaran que los planos de los templos y la ciudad levantados por Uhle sirven aún para los trabajos modernos.
En 1,897 regresa a Filadelfia y al año siguiente retorna al Perú para explorar bajo los auspicios de la Universidad de California- las ruinas costeñas de Moche, Marca Huamachuco, Chincha, Pueblo Nuevo y Tambo Colorado. En 1,901 vuelve a Estados Unidos a dictar una cátedra de Arqueología y en 1,903, regresa nuevamente al Perú.

Un libro sobre su valiosa obra.

ESTUDIOS
De este periodo son sus estudios sobre "Los Pescadores Primitivos del Litoral Costeño”, cuyos restos aparecen en Chilca, Ancón y Cabeza Larga, en Huaca Prieta y en Salinar. Aún cuando Uhle no tenía los recursos ni los medios necesarios que ofrece el laboratorio y el radio-carbono para determinar fechas claves, libra en esas zonas una tarea  importante que se inscribe en un estudio que aparece en 1,906. Al año siguiente sale a luz su trabajo  “Sobre los Quipus” y en 1910: "Las civilizaciones primitivas de los alrededores de Lima y los Origenes de los Incas".
En esta época excava en el valle de Chancay, el Cerro Trinidad, Supe, San Nicolás y descubre el estilo intermediario y el blanco-rojo en la cerámica.
En 1906 es nombrado Director del Museo Histórico de Lima, cargo que ejerce hasta el año 1,912. Pese a esta recargada función continúa incansablemente su labor: excava en la huaca Aramburú en Nievería, en Nazca-de cuya cerámica iba a ser uno de los mejores intérpretes-, en Chala, Cuzco y Arequipa.
Pero serias e insalvables trabas burocráticas le llevan a renunciar al cargo. Max Uhle se aleja del país;  lo que le da oportunidad de ensanchar su  horizonte arqueológico. Se sumerge entonces en las culturas sur y nor peruanas de Chile y Ecuador. Se traslada a Santiago donde es designado Director del Museo Antropológico y Arqueológico.
MERITOS
En 1913 publica tres importantes estudios: "Las ruinas arqueológicas de Moche", "La colinas de conchas de Ancón" y "Cronología de las antiguas culturas de Ica". Y en 1914 pone epílogo a esta fecunda serie con "La cerámica Nazca en el Antiguo Perú".
Su producción es incesante. Sale de las prensas sus "Exploraciones en Chincha" y en 1,929 da a conocer el trabajo "Estado actual de la Pre-Historia Ecuatoriana" y "Las Antiguas Civilizaciones de Manta". Pero el pasado del Perú no deja ningún instante de encandilarlo. Vuelve por enésima vez al país y realiza con cierta periodicidad excursiones por Pachacamac.
El historiador Raúl Porras Barrenechea comentaba que alguna vez lo observó: “En lo alto de la terraza del templo, anciano y vacilante destacándose el grueso busto y la cuadrada cabeza tudesca sobre el horizonte marino, protestar por los cambios y trastornos que  habían realizado en las viejas y amadas ruinas de sus primeros pasos arqueológicos”.
Max Uhle abrió virtualmente te la senda de las investigaciones sistemáticas estrictamente científicas de la arqueología peruana. Fue su fundador, el primero en efectuar trabajos “a profundidad” para descubrir las huellas del antiguo habitante peruano. Falleció apaciblemente en 1,944. (Jorge Donayre Belaúnde)

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