jueves, 13 de mayo de 2010

. DE GAULLE, EL MILITAR Y EL POLITICO

Un país y un símbolo indesligable es Francia, a un lado. La Cruz de Lorena, al otro. Como expresión de pleno nacionalismo y pensamiento contradictorio de un hombre de convicciones profundas, luchador infatigable: Charles de Gaulle, quien a lo largo de su fecunda vida fue militar de polendas, forjador de la resistencia y presidente del pueblo francés.
Una frase celebre y tajante: “Juana de Arco soy yo”, expresada fuera de la patria amada que ha sido y es la cuna de la civilización. Francia en plena conflagración mundial allá por el año 1940 para darle fe inquebrantable al pueblo, mística rayana en el fanatismo en la lucha contra la adversidad y el enemigo.
Sostenido por rusos, norteamericanos e ingleses, de Gaulle resultó ser un político por excelencia y gracias a esa cualidad hasta se dio el lujo de opinar en contra de esos tres pueblos, de actuación protagónica durante la segunda guerra mundial.
No dudo en manifestar, cuantas veces tuvo ocasión, su antipatía hacia Inglaterra y Estados Unidos en los momentos de la derrota y el pináculo del poder.


Charles de Gaulle

EL ERA FRANCIA
Apasionado para unos y rencoroso para otros, el político francés nunca olvidó lo que él consideró como agravios de esos países. No solo eso, sino que declaró sin ambages y en varias oportunidades: “un desaire para mi es atacar directamente a Francia”.
El era Francia. Muchos escritores y políticos consignaron que de Gaulle veía a su país-en el buen sentido de la palabra- como una mujer de la cual era el amante. Al morir en 1970 y en los funerales, George Pompidou, el entonces presidente de la república gala, proclamó al mundo: “Francia ha quedado viuda”.
La personalidad de de Gaulle fue ambigua y controvertida. Sin embargo, Stalin dijo de él: “no es un hombre complicado”. Churchill expresó: ¡Dios que ser tan exasperante”. Su colaborador André Malraux: “en realidad no lo conozco”
Fue colonialista y anticolonialista. Paladín de la alianza con Estados Unidos e indomable oponente de la influencia norteamericana en Europa. Violento antisoviético en 1947 y pro-ruso en 1965. “las miserables multitudes amarillas de China” de 1960 se convirtieron, 10 años después, en “la gran antigua civilización”.
Sin embargo, de Gaulle se erige por sobre todo como una de las figuras más interesantes del siglo XX, con importante significación en la política de su país y de grandes repercusiones en el mundo.
¿Cuál fue la mejor actuación de de Gaulle y desde qué momento se hizo político?
Para los que lo conocieron y para sus biógrafos, ambas cosas ocurrieron en 1940 cuando sin ninguna fuerza y con el peso amargo de la derrota, llegó a Inglaterra e inició la resistencia francesa.
17 de junio de 1940. Francia agonizaba aplastada por la nefasta fuerza nazista. Entonces, de Gaulle marchó a Londres en el avión de Churchill. Comenzaba la época difícil y heroica.
Ambos personajes no se conocían. Fueron presentados por el general Spears. El militar francés le explica a Churchill que llegaba a Inglaterra para constituir un comité nacional de la resistencia francesa. Que tiene la intención de dirigirse a los franceses para que se reagrupen y conquisten su patria.
UN DESCONOCIDO PARA CHURCHILL
El líder británico, sin mostrar mucho interés, pone sin embargo a su disposición la BBC de Londres de donde se dirige con la voz calmada y serena a todos sus compatriotas. Fue el inicio de la reconstrucción francesa.
Cuando de Gaulle se retiró, Churchill se dirigió a Spears y muy serio le dijo: "¿Para qué diablos me ha traído usted a este personaje? Que quiere que haga yo con un desconocido, porque no viene con alguien que los franceses conozcan, un político: pero a ese general…”
Este episodio es típico de aquellas relaciones de amistad y animadversión que se establecieron entre Churchill y de Gaulle a través de los años.
El estadista británico en sus memorias escribió: “ciertamente tuve continuas desavenencias con de Gaulle pero siempre reconocí en él su espíritu y sentimiento que puso en las páginas de la historia. Lo comprendí y admiré, aunque rechacé su arrogante actitud. A él no le importaba nada. Lo desafió todo”.
Poco a poco durantes los meses de junio a setiembre de 1940, la causa de los franceses fue tomando envergadura. El oscuro panorama del 17 de junio de ese mismo año en que de Gaulle estaba desautorizado por la Embajada de su país en Londres, condenado a muerte por el gobierno de Vichy, había quedado atrás.
En 1942, las relaciones con ingleses y americanos se tornaron difíciles al planear éstos el desembarco en el norte de Africa, sin contar con las fuerzas gaullistas.


Mucha popularidad por su cerrada defensa a favor de Francia.

LA LIBERACION
Pero el político y militar se impuso y en la Conferencia de Casa Blanca presidió el Comité de Liberación. Las potencias tuvieron que reconocer a de Gaulle. El siguiente paso fue la recuperación de su país. Es decir, Francia para los franceses.
En 1941, Churchill almorzaba con Sir Harold Nichelson, Director de la BBC, y éste dijo: de Gaulle es un gran personaje”.
Churchill agarró su pipa, lo miró fijamente y replicó: “Es egoista, arrogante, se cree el centro del mundo. Es…eh…eh... eh… tiene usted razón, él es un gran hombre”
Pasadas las desgracias de la guerra, de Gaulle linda en polos opuestos: de demagogo e inclinado hacia el fascismo por la formación de un estado fuerte en contra de los comunistas, a amigo de los marxistas.
En 1964 afirmó que no era importante ni peligroso el comunismo. Sin embargo, criticó la agresiva potencialidad de China y el egoísmo de Rusia para mantener y conservar lo que tenía.
A lo largo de los años, cambió aún más. No dudo en tributar el más caluroso homenaje a la gran población china y sobre Vietnam dijo que “los norteamericanos están continuando una guerra cruel”.
No obstante, posteriormente, afirmó que el reconocimiento de China era esencial para alcanzar una solución. Célebre es su frase “a los vietnamitas les interesa ser independientes de China” La independencia importa muchísimo más que el comunismo. Contradicciones grandes en pocos años.

El político francés en la portada del "Time".

PRUEBAS NUCLEARES
Otro de los aspectos discutibles de la política de independencia de de Gaulle fue el poder nuclear. El dijo una vez: “ningún país puede considerarse propiamente independiente si no posee una bomba atómica”.
El primer artefacto francés fue detonado en el Sahara en 1960 y estallaron varios de ellos en el Pacífico. Esto quizá fue una de las razones del reconocimiento de Francia a China. Era importante no provocar la oposición de los chinos porque ellos y el país galo no habían firmado el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares.
El argumento de de Gaulle fue de que Estados Unidos, la Unión Soviética e Inglaterra habían hecho todas las pruebas que ellos necesitaban, mientras que Francia estaba en el periodo inicial.
Sobre este tema, de Gaulle no dudo en declarar: “mucho mejor algo que nada, pues aún con la fuerza nuclear relativamente reducida podemos exterminar millones de personas, si alguna vez mi país fuera atacado” Controvertido pensamiento como la propia vida de de Gaulle.

1 comentario:

  1. Recuerdo yo era muy jovencito. De Gaulle llegó de visita a Lima como Presidente el 63 0 64. Todo un acontecimiento. Hombre muy alto, de bigotes. Lo ví en la Plaza de Armas. Gerardo Castillo

    ResponderEliminar