lunes, 17 de junio de 2013

POTENCIA NAVAL CONTRA "STUKAS"

La conquista de Creta se consiguió gracias a la superioridad aérea alemana, superioridad que representaba una seria amenaza para las fuerzas navales británicas que debían abastecer a las tropas de la isla. A pesar del martilleo a que los “Stukas” sometieron a la “Mediterranean  Fleet, ésta apoyó a las fuerzas de tierra en retirada, haciendo posible su evacuación. Pero  el precio que tuvo que pagar fue muy alto.
Con la batalla de Creta la Royal Navy alcanzó el punto culminante de un periodo de continua acción y de pérdidas gravísimas. A fines de 1940, quedó claro que la Flota italiana, gravemente maltrecha tras el ataque a Tarento en noviembre del mismo año, no quería desafiar a Inglaterra en el  Mediterráneo y la actividad de los bombarderos de gran altura y de los aviones torpederos de la Regia Aeronáutica se dirigía más bien a acciones de hostigamiento y no de verdadera amenaza para la potencia naval británica. Sin embargo, la intervención alemana en auxilio de sus aliados cambió radicalmente la situación.
El primer contingente de la Luftwaffe llegado a aquella zona fue el X Fliegerkorps, que estableció sus bases en Sicilia, y en el que figuraban muchos Junker-87, los llamados Stukas, cuyos hábiles y valientes pilotos estaban dispuestos a hacer sentir al enemigo todo el peso de sus ataques.

Junkers Ju 87Ds in flight Oct 1943.jpg
Tres Stukas alemanes durante la Segunda Guerra Mundial

AMENAZA
La Mediterranean Fleet lo experimentó el 10 y el 11 de Enero de 1941, mientras escoltaba un convoy  hacia Malta. Los pilotos alemanes alcanzaron seis veces, con bombas de gran calibre, el portaaviones  Illustriuos, que consiguió refugiarse, aunque con dificultades, en el Grand Harbour de la isla. Durante la misma incursión se hundió el crucero Southhampton y el Gloucester sufrió graves averías.
Después surgió la amenaza alemana contra Grecia y el envío de un Cuerpo Expedicionario formado por tropas británicas y de la Commonwealth. Los convoyes empezaron a salir de Egipto el 5 de Marzo y las salidas se sucedieron regularmente cada tres días en el transcurso de tres semanas. La Marina de Italia, cediendo a las presiones alemanas, salió para interceptarlos. Pero Cunningham no se dejó sorprender y el 28 de Marzo como conclusión y resultado de la batalla nocturna de Cabo Matapán, la flota italiana volvió a sus bases con tres cruceros menos, un acorazado averiado y sin haber conseguido infligir pérdidas al enemigo.
En Febrero, Rommel (con su Afrikakorps) desembarcó en  Trípoli y el 24 de Marzo lanzó su primera ofensiva contra las fuerzas británicas del desierto. Ante los nuevos acontecimientos, Malta se convirtió  en base de los destructores, los submarinos y los aviones que atacaban a los convoyes del Eje en la ruta de Trípoli, lo que mostró, a su vez, que se lanzaran potentes ataques aéreos contra la pequeña isla. 
ATAQUES
Esta intensa  actividad requería apoyo logístico y el envío de cazas de refuerzo, puesto que Cirenaica estaba en manos de los alemanes. La marina británica se vio obligada a luchar duramente para abrir camino a los convoyes y para transportar los cazas a bordo de los portaaviones. La Fuerza H, desde Gibraltar, y la Mediterranean  Flett, desde Alejandría cooperaron con la empresa.
El 7 de Abril los alemanes cruzaron la frontera búlgara para invadir Grecia. La ocuparon en una campaña que sólo duró tres semanas obligando al Cuerpo Expedicionario británico a abandonar el país.  Como se sabe, la evacuación tuvo lugar del 24 al 29 de Abril. Seis cruceros, 19 destructores y numerosas embarcaciones de menor tonelaje embarcaron más de 50 mil hombres. Cuatro transportadores y dos destructores fueron hundidos por ataques de la Luftwaffe.
En Octubre de 1940, tras la invasión de Grecia por Italia, Gran Bretaña no había dudado en aceptar la sugerencia de agredidos respecto a ocupar Creta, donde se podía establecer una base avanzada de la Flota en la bahía de Suda y cierto número de aeródromos a lo largo de la franja costera. Pero en  Mayo de 1941, con la bahía de Suda y las pistas de aterrizaje de Máleme, Rezimnon e Iraklion expuestas a las incursiones de la Luftwaffe, procedente de Grecia, y con la falta de una adecuada protección de aviones de caza, Creta había dejado de ser una ayuda para convertirse en una carga. Los buques que entregaban en  la bahía de Suda estaban a merced de los  aviones enemigos, y como colofón a todo ello, el 19 de Mayo los escasos cazas británicos, después de haber combatido sin ninguna esperanza en una campaña irremediablemente perdida  desde el principio, recibieron la orden de retirarse de la isla. El portaaviones Formidable había sustituido al Illustrious en la Mdediterranean Flett.  Pero, durante las operaciones frente a Bengasi y Malta, gran parte de sus aviones quedaron inutilizados por lo que en aguas de Creta la lucha iba  a tener lugar directamente entre la  Luftwaffe y los cañones de la Royal Navy.



Restos de uno de estos aparatos.

RETIROS
Cunningham intuyó que los alemanes lanzarían el ataque principal desde el aire. Por esta razón la misión de la Marina debía limitarse a impedir un posible desembarco de tropas de apoyo a las aerotransportadas, de escoltar los refuerzos y abastecimientos destinados a los defensores, efectuar tiros de apoyo a tierra y, si las cosas iban mal, evacuar de la isla a todo el Cuerpo Expedicionario.
La madrugada del 20 de Mayo, tras abastecerse de nafta,  los acorazados Warspite y Valiant, un crucero y diez destructores, al mando del Contralmirante Rawlings, navegaban por el Mediterráneo, a 100 millas al oeste de la isla.  Mientras tanto, el Contralmirante Glennie, con los cruceros Dido y Orion, que habían llevado a cabo la exploración nocturna, se estaba retirando  por el estrecho de Antikizira para unirse a Rawlings.  A su vez el Contralmirante King se retiraba hacia el Este con los cruceros Naiad y Perth y cuatro destructores. El Comandante Rowley, procedente de Alejandría con otros dos  cruceros, el Gloucester y el Fiji ,se dirigía hacia el Norte. Cunningham que tenía muchas otras responsabilidades, había decidido permanecer en Alejandría. 
OPERACIONES
A partir del 15 de mayo, la Luftwaffe, mandada por el General Lohr, había acelerado los preparativos para el ataque contra Creta, habilitando nuevos aeródromos, almacenando reservas de gasolina, bombas y concentrando tropas.  Las redes de carreteras y de ferrocarriles griegas eran muy deficientes y además habían sufrido sensibles daños durante los recientes combates, por lo que gran parte de los abastecimientos alemanes llegaba por mar.
Ni siquiera los aeródromos  satisfacían las necesidades: los despegues se veían dificultados por el  fondo polvoriento de las pistas y además todos ello serán utilizados tanto por el XI Fliegerkorps  como por el VIII Fliegerkorps.
 El General von Richthofen, Comandante del VIII Fliegerkorps, era el responsable de muchas y diversas operaciones:
·         proteger desde el aire la fase inicial del ataque y los necesarios  movimientos navales den el Egeo que le seguirían;
·         destruir las fuerzas aéreas británicas en Creta y reducir al mismo tiempo al silencio las defensas terrestres;
·         apoyar a las tropas desembarcadas mediante bombardeos y ametrallamientos en cvuanto pusiesen pie en la isla;
·         destruir la flota enemiga y cubrir los movimientos navales previstos para el desembarco de tropas de refuerzo y de las armas pesadas destinadas a apoyar el ataque aerotransportado;

Bundesarchiv Bild 183-2008-0915-500, Alexander Löhr.jpg
General Lohr.

BOMBARDEO
Los Stukas, aparatos de limitada autonomía de vuelo, así como los cazas monomotores, tenían, como era lógico, sus bases más avanzadas, en el Peloponeso y en las islas cercanas, mientras que los bombarderos y los cazas bimotores se encontraban más al Norte. El bombardeo intensivo de Creta comenzó el 15 de Mayo y alcanzó su apogeo el 20.
Aquella noche los cruceros y los destructores británicos que exploraban las aguas septentrionales de Creta no descubrieron señal alguna de movimientos navales alemanes, si bien tuvieron un encuentro con lanchas torpederas de la  Marina italiana.
Tres destructores británicos bombardearon el aeródromo de Scarpanto y a la mañana siguiente los Stukas hundieron el destructor Juno. 
CONVOYES
Un convoy alemán, formado por 25 motoveleros, procedente del Pireo y que transportaba un batallón de tropas de montaña y una unidad de armas pesadas (2  mil 300 hombres en total), tenía que atacar al oeste en Máleme el 21 de Mayo por la tarde. Otro convoy ligero (38 caiques con 4 mil hombres)  debía llegar a Iraklion al día siguiente. En los partes alemanes se denominaba estas dos flotillas de desembarco Nussschalen y Mückenflotilla (“cáscaras de nuez” y “flotilla mosquito”).
 Un convoy pesado, formado por vapores cargados de artillería y algunos carros de combate, permanecería fondeado en El Pireo, esperando la orden de zarpar. Al amanecer del 21 de Mayo, cuando el primer convoy navegaba hacia Máleme, se le ordenó volver a  Mila, porque durante la noche se había recibido la noticia de que fuerzas navales británicas se hallaban al norte de Creta. Por la tarde recibió órdenes de hacerse de nuevo a la mar. Pero, en contra de lo que se había previsto, no pudo aproximarse a Creta de día, cuando la Luftwaffe lo podría proteger, sino de noche, mientras los buques ingleses exploraban la zona que precisamente había de cruzar.
A las 23.30 el Contralmirante Glennie con los cruceros Dido, Orion y Ajax y cuatro destructores interceptó el convoy. Cuando se dio la alarma y los soldados del batallón de montaña se lanzaron hacia el puente, vieron que su frágil flotilla estaba iluminada por los reflectores del enemigo y casi enseguida oyeron  los estallidos de los primeros proyectiles.  Un caique cargado de municiones voló por los aires, algunos comenzaron a incendiarse y otro se partió en dos.
HUNDIMIENTOS
A la mañana siguiente el Almirante King recibió órdenes de patrullar por las aguas situadas al norte de Creta con cuatro cruceros (el Naiad, el Perth, El Carlisle y el Calcutta) y otros tantos destructores. Encontró dos embarcaciones supervivientes del primer convoy y las hundió. Después a las 10, localizó el segundo convoy a unas 25 millas al sur de de Milo.  Una formación de Junker- 88 procedente de Eleusis descubrió abajo en el mar, los indefensos caiques que volvían atrás,  alejándose a su máxima velocidad  posible ( 5 ó 6 nudos a lo sumo) y al torpedero italiano Sagittario que avanzaba haciendo zigzags a toda máquina, protegiéndolos con una cortina de humo y perseguido por los destructores y cruceros británicos que le disparaban.
La formación aérea alemana se apresuró a intervenir y en cuanto comenzó el primer ataque fue acogida por el fuego violento de los cañones antiaéreos.
King acaba de sufrir, aquel mismo día, un ataque aéreo de tres horas y como además sus reservas de municiones habían disminuido de forma alarmante decidió intervenir la ruta. Los stukas, los Junker 88 y los Dofrnier 17 mantuvieron empeñados a los buques británicos tres horas  y media más, durante las cuales el Naiad resultó gravemente averiado y murió el Comandante del Calcutta.


Invasión de Creta.

MOMENTO ESPERADO
El día 21 de mayo, los aviones de reconocimiento de la  Luftwaffe localizaron la Escuadra del Almirante Rawlings. El 22, pasados ya los dos críticos primeros días de la invasión de Creta, la necesidad de apoyar a los paracaidistas se hizo menos apremiante, lo que fue aprovechado por el VIII Fliegerkorps para no dejar escapar la codiciada ocasión de recoger el desafío. Los bombarderos de gran altura y en picado alemanes, favorecidos por una espléndida mañana del precoz verano mediterráneo, atacaron los cruceros británicos Glennie y Rowley habían alcanzado a la escuadra de Rawlings  en un punto situado entre las 20 y las 30 millas al oeste de Kizira. Rawlings se dirigió hacia el Este para apoyar a KIng que se estaba retirando hacia el sur, atacado todavía por los bombarderos alemanes. Se encontraron a primera hora de la tarde en el canal Kizira y el acorazado Warspite resultó alcanzado casi enseguida por una bomba de gran calibre que inutilizó las baterías de estribor de 152 mm y 102 mm.
Era el momento esperado por la Luftwaffe. Los aviones alemanes, finalizado el primer ataque, se abastecieron de carburante y bombas y, rápidamente, se dirigieron de nuevo hacia la Escuadra inglesa. Al principio el fuego concentrado de los buques británicos los mantuvo a distancia. Pero media hora después de haber sido alcanzado el Warspite, le tocó el turno al destructor Greyhound que, alcanzado de lleno por dos bombas, se hundió. King ordenó a Rowley que rescatara a los náufragos y luego, dándose cuenta de que los cruceros Gloucester y Fiji andaban escasos de municiones antiaéreas, les ordenó que se unieran a la formación principal y cambió de rumbo para apresurar  la unión.

Un avión con la cubierta abierta y los soportes del motor

LLAMAS
 Pero era demasiado tarde. Cuando apareció el Gloucester estaba ya muy averiado, las llamas invadían el puente y el buque, incapaz de maniobrar, iba a la deriva. A las 16, tras una explosión bajo cubierta  se hundió. El Fiji aislado ya y bombardeado sin cesar, no pudo más que mantener  su rumbo, echándole a los náufragos del Gloucester los salvavidas de a bordo mientras pasaba por su lado. Poco tiempo después también el acorazado Valiant era alcanzado y averiado.
El Fiji y sus dos destructores de escolta no habían conseguido unirse a la formación principal y se dirigieron hacia el Sur. A las 18.45, un Messesrchmitt-109 aislado, rozando el límite de su autonomía de vuelo avistó y le lanzó una sola bomba que estalló muy cerca de la borda y, por una casualidad realmente extraordinaria, provocó averías en los motores. Media hora después aparecieron otros aparatos enemigos llamados por el  Messerschmitt solitario. Estalló otra bomba. Esta vez en la sala de maquinas y a las 20.15 el Fiji se hundía. 
ACCIONES
Al atardecer, por culpa de un informe equivocado del que se desprendía  que los acorazados habían agotado su reserva de municiones antiaéreas de pequeño calibre, Cunnningham los llamó a Alejandría. Sin embargo, esa misma tarde había llegado a la zona la 5ta flotilla de destructores  procedentes de Malta, compuesta por el Kelly (en el que navegaba el Comandante Lord Louis Mountbatten) el Kashmir, el Kipling, el Kelvin y el Jackal. Ahora les correspondía a ellos vigilar las aguas al norte de Creta. La flotilla hundió dos caiques cargados de tropas alemanas y bombardeo el aeródromo de Máleme, ya en manos de los alemanes.  La mañana siguiente, una formación de 14 Stukas localizó al sur de la isla, al Kelly y al Kashmir y los hundió. El Kipling, a pesar del violento ataque aéreo, consiguió rescatar a 270 supervivientes.
Continuaron las acciones de patrulla naval nocturna al norte de Creta. Asimismo el minador rápido Abdiel y algunos destrucgtores desembarcaron refuerzos y municiones para las unidades que combatían en torno a lla bahía de Suda. Uno de los destrucgtores llevó a bordo al Rey de Grecia, que abandonaba la isla.
El día 26, al amanecer, cuatro Fulmar y cuatro Albacore, despegando a 100 millas de distancia de la isla de Scarpanto, atacaron  su aeródromo, destruyendo y averiando algunos aparatos en tierra y derribando otros en vuelo. Pero a las 13.25 aparecieron por el Sur 25 Stukas. Se trataba del 2° escuadrón del Stukageschwader (formación de bombarderos en picado) “Immelmann”, perteneciente al X Fliegerkorps que había uno de los primeros en llegar a Sicilia y el mismo que el día 10 de Enero atacó al Illustriouos, causándole graves averías. Luego este escuadrón fue trasladado al Africa para apoyar las operaciones de Rommel.


Enfrentamiento que costo vidas.

MISION
El citado 26 de Mayo volaba en una misión de reconocimiento al  norte de la costa africana, con la esperanza de sorprender a los buques ingleses que regresaban de Creta. Y fue entonces cuando avistó al Formidable. Mientras el buque maniobraba por situarse en posición favorable y sus cazas comenzaban a despegar. Los Stukas  se les echaron encima, alcanzándole  certeramente  como habían hecho ya con el Illustrious. El portaviones, gravemente averiado, tuvo que regresar a Alejandría. Al día siguiente, otros aviones alemanes alcanzaron y averiaron también al acorazado Barham.
El 26 de Mayo   Freyberg comunicó que la situación de Creta era desesperada y a las 15 del día 27, después de recibir la debida autorización, se dispuso a evacuarla. Los castigados buques y las tripulaciones agotadas debían exponerse una vez más a las incursiones de la Luftwaffe para intentar salvar a sus compañeros de las fuerzas terrestres  británicas, australianas y neozelandesas. 
ENFRENTAMIENTOS
A Rawlings se le confió la misión  de evacuar la guarnición de Iraklion, con su división formada por los cruceros  Orión Ajax y Dido, más de seis destructores. La Luftwaffe los descubrió a las 17 del 28 de mayo, a unas 90 millas al sur del  estrecho de Kasu y los ataques se sucedieron hasta  el anochecer. El Ajax, muy averiado, hubo de volver a Alejandría. Junto al destructor Imperial cayeron algunas bombas, pero de momento no surgió averías aparentes. Entre las 23.30 y las 3.20, unos 4 mil hombres embarcaron en Iraklion y la formación zarpó. Pero media hora después el timón del Imperial ordenó que el Hotspur lo hundiera después de recoger las tropas que llevaba a bordo y toda su tripulación. La  situación de este último destructor, que después de haber cumplido las órdenes reanudó la navegación a toda máquina hacia el Sur, era desesperada: llevaba a bordo 900 hombres, se encontraba tan sólo a 50 millas de Scarpanto y estaba ya a punto de salir el sol.
No obstante, Rawlings, en vez de abandonarlo, había preferido esperar y ahora se veía obligado a hacer frente a los Stukas. Los primeros aparecieron a las 6. A las 6.25 el Hereward fue alcanzado  por una bomba que redujo su velocidad, siendo necesario abandonarlo mientras trataba de regresar a la costa cretense. Los Stukas lo hundieron: pero  unas lanchas torpederas italianas salvaron a casi toda la tripulación.


Paracaidistas alemanes muertos.

FORMACION NAVAL
La formación naval, con algunos buques alcanzados de lleno y otros con averías de menor importancia, tuvo que reducir la velocidad a 25 nudos y después a 21. El primer buque alcanzado había sido el crucero Dido y después, varias veces, el Orion. Las explosiones de las bombas en aquellos buques excesivamente cargados, provocaron muchas bajas. Los Stukas interrumpieron los ataques hacia las 10.45. Después aparecieron en escena los bombarderos de gran altura que, afortunadamente, no consiguieron causar más daños. Por la tarde, en Alejandría, Cunningham asistió al regreso de los buques, con los cañones desmantelados o destruidos y las cubiertas atestadas de soldados, muchos de ellos muertos o heridos.
Cazas de gran  autonomía de vuelo, despegados de Egipto, intentaron cubrir la retirada de Rawlings. Pero no consiguieron su objetivo por la reducida velocidad de los buques. En cambio pudieron proteger eficazmente a los sucesivos convoyes que salían de Sfakia, los cuales, además, estaban menos expuestos a los ataques aéreos.
El 29 de Mayo por la noche, los cruceros  Phoebe, Perth, Glenayle, Calcutta, y Coventry, más tres destructores, al mando del almirante King, embarcaron en Sfakia  6 mil hombres. Pero durante el viaje de regreso un Ju-88  averió al Perth. 
WAVELL
 El 30 de Mayo dos de los cuatro destructores de Arliss resultaron también alcanzados, pero los otros dos recogieron a bordo un contingente de mil quinientos hombres más. Después  Wavell  pidió a la Marina que llevase a cabo un último esfuerzo para poner a salvo otro contingente de hombres durante la noche del 31 de Mayo. Por ello King volvió a Creta con el Phoebe, el Abdiel, tres destructores  y embarcó unos 4 mil soldados. Pero a las 3 del día 1° de Junio, los buques se vieron obligados a zarpar definitivamente dejando  5 mil soldados en la playa de Sfakia. El Calcutta, que había salido de Alejandría  para ir a su encuentro, fue bombardeado y hundido.

Las pérdidas totales de los ingleses en aguas de Creta ascendieron a cuatro cruceros y seis destructores hundidos. Tres acorazados, un portaaviones, seis cruceros y siete destructores averiados. Mil 828 marineros muertos y 183 heridos. Cunningham se dio perfecta cuenta de los riesgos que se había visto obligado a correr. Churchill y los jefes del Estado mayor, como se desprende de sus mensajes al Almirante, habían sido muchos menos realistas que él . Antes de acabar el año, la aviación japonesa confirmaría frente a Singapur, la lección que Cunningham acaba de aprender en Creta: la mejor manera de combatir a los aviones es hacerles frente en vuelo y si los cazas de las bases terrestres no están en condiciones de garantizar una cobertura eficaz para los buques, es necesario que la Marina pueda disponer directamente de ellos. (Editado, resumido  y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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