lunes, 23 de marzo de 2015

DEL MAR: LO SOCIAL ANTE TODO

Hasta hoy en día, y eso es por donde se le vea  meritorio, lo consideran el precursor de la literatura social en el Perú con sus personajes que casi, predominantemente, fueron indios y mestizos y su escenario primordial, las serranías del país. Para los entendidos y los críticos, el impecable autor representa, efectivamente, la dualidad de la vanguardia latinoamericana. Es decir, la vertiente de una narrativa unida al relato experimental  que trasgrede las fórmulas tradicionales de expresarse, con un estilo eminentemente valioso.
Conocido como Serafín del Mar pero, efectivamente, se llamaba  Reynaldo Bolaños Diaz: un autor con identidad política definida, fiel a la doctrina aprista y seguidor de Haya de la Torre desde los años 30 hasta que se separó por los 40 de esta agrupación por discrepar, según sostuvo y señaló desafiante, de sus posiciones que caminaban hacia la derecha y el conservadorismo recalcitrante.
El intelectual se situó a la izquierda y enteramente progresista hasta el final de sus días, ocurrido en Santiago de Chile, el 8 de Agosto de 1980. Pero con una variante. En efecto, de escritor denunciante pasó a ser un próspero comerciante, con una sólida fortuna económica al lado, sin renunciar a sus principios de defender a los que no tienen voz, de acuerdo a la versión de muchos de sus amigos y camaradas.

Libro dedicado de su puño y letra y con su firma.

HUMILDE
Vino al mundo en el seno de un hogar humilde, en Huancayo,  en el año 1901. En su autobiografía, el autor dice lo siguiente: “Nací en una aldeíta andina que no la conozco; pero debe haber sido bajo el signo de algún rebelde. Cuando tuve siete años quise conocer el mundo y caminé, caminé. Tres años estuve perdido entre los cerros y los cóndores, entre el canto recio de los ríos y la miseria humilde de las aves hasta que mi madre dio conmigo”.
Con este episodio de su vida parece relacionarse a un pasaje de su libro “Cuentos de Niños Pobres” que, dicho sea de paso, revela cierta similitud y cierta afinidad con la atmósfera literaria de José María Arguedas.
La infancia del autor fue pobre y desdichada. El padre murió cuando frisaba los tres o cuatro años. Para poder sostener su numerosa prole, la madre debió practicar diversos menesteres. Sobre el niño tuvo que pesar el duro e inexorable autoritarismo del hermano mayor. A tal punto que fue el tema principal de sus cuentos titulados: “Noche de Lluvia” y “Dos Policías”.
Es de suponer y se tiene entendido que el escritor, sin certeza absoluta porque poco se conoce sobre estos pasajes de su vida, habría vivido los primeros años de su infancia en el pueblito de Sapallanga, donde su madre se desempeñaba como maestra de escuela. 
ESCRITOR
Lo que si dice el autor es lo siguiente en uno de sus libros: “Llegaron días de miseria a la casa y aprendí a ser hombre a los 14 años. Viajando de la sierra a la montaña y de la montaña a la puna, comprendí a los hombres de color y ame mi tierra. El viento y el cielo fueron mis compañeros inseparables y nunca me canse de contemplar la naturaleza. Sólo me di cuenta que algo cantaba en mi corazón a los 20 años”
De estas noticias autobiográficas se desprende que a los 20 años comienza su labor como escritor en la ciudad de Huancayo. Hasta entonces se había dedicado al contrabando de alcoholes en las zonas de Chanchamayo (Tarma) y  Pariahuanca (Huancayo).
Según el Diccionario Literario del Perú, se trata de “uno de los escritores serranos, tal vez el más recio, que convierte la tierra en puño rojo y la protesta en bandera. Su poesía se reclama vinculada a “un compromiso” con la comunidad y el pueblo, con la denuncia y el gesto a veces agresivo por la causa humana. Una voz necesaria en la Literatura como testimonio de su actitud frente a los hechos de la historia”.
Sus primeras colaboraciones literarias se hallan en la revista “Hélice” que dirigía su hermano menor Oscar Bolaños, conocido como Julián Petrovick. En esos textos, el autor muestra estar bien enterado del desarrollo intelectual del país. Por ejemplo, en el artículo, “Las Nuevas Generaciones”,  menciona, con insólito dominio para un medio provinciano, los escritores peruanos que habían insurgido en los años siguientes a la Primera Guerra Mundial.
EN LIMA
No se sabe con exactitud la fecha en que llegó a Lima. Pareciera ser que en 1924. El escritor Luis Alberto Sanchez lo describe, cuando ello ocurre, como “un mocetón alto y robusto. Sobre su frente un mechón  negrísimo. Llevaba en los ojos, bailando, una llamita de malicia, que tiznaba de humildad su mirada profunda. Hasta cuando discutía no le era posible desterrar de sus labios finos, bajo el bigote insinuante, el picor de una sonrisa burlona”
En la capital, pronto se convirtió en el editor  de las primeras revistas literarias de vanguardia que dirigió en compañía de su hermano Federico y de la escritora Magda Portal, donde se proponía “hacer conocer en el  Perú las modernas direcciones de la Literatura contemporánea y abrir una nueva era libre, iconoclasta y creadora.
Luego saca la revista “Trampolín” que empieza como órgano de vanguardia para transformarse después en  publicación de lucha social. Paralelamente comienza  su producción poética, destacando como protagonista de  un verso de tendencia revolucionaria y proletaria.
Eran los años de 1924 a 1926. Conoció por entonces a la poeta  Magda Portal (1903-1989) que era la esposa de su hermano Federico, Pero tras su divorcio, ella se convirtió en su pareja sentimental por  unos 20  años.


Pavletich, Cox, Magda Portal, del Mar, Haya, Enriquez y Vasquez Días
PRIMER LIBRO
En su poesía “Amor Proletario” le dice a Magda Portal lo siguiente: “Bien sabes que nací de la tristeza de una mujer del campo que restregó todas las tardes sus lagrimas/ en el crepúsculo vigilando que no olvidemos cuantas cosas, jugando a la guerra en nuestros caballos de palo/ yo era un simple soldado, con cara de revolucionario/ esa mujer buena  con el cielo de la sierra en su alma/ que sembró tres hombres en la tierra,/ y que tú la conociste murió en junio, como todas las madres de los poetas.
Luego añade: tu sabes camarada Magda que su vientre gestó tres poetas/. El último bañado en mi sangre brota desde el fondo proletario, agitando la misma esperanza que nos unió/ identificados nos encontramos en una calle del universo con nuestros corazones revolucionarios/apretado en un mismo destino aventaría el cariño para irme solo/por el mismo camino de la mujer que tu conociste/sino cariño para irme solo/por el mismo camino de la mujer que tu conociste/si no tuviera el paisaje de mi alma en tus ojos/si no tuviera tu grito rebelde metido en el corazón/o mi canto trenzado por las piolas de tu vida
Su primer libro de poemas llevó el título de “Los Espejos Envenenados” que provocó el comentario de su compañera Portal: “Aunque no lo crean, no pertenece a ninguna escuela modernista porque tiene su propia escuela libre y arbitraria como las tienen todos los poetas jóvenes que en América yerguen sus líricas aristas por sobre el montón mediocre y almidonado que le place producir a nuestra pródiga tierra”.
LA PAZ
Después viajó a la ciudad de la Paz, Bolivia, editando un volumen de relatos  denominado “El Derecho de Matar”. Aquí en tierras altiplánicas encontró ambiente propicio para su desarrollo intelectual. Influyó en los espíritus jóvenes y las escuelas literarias encontraron en él a uno de sus autores favoritos.
Cuando José Carlos  Mariátegui sacó la genuina  publicación “Amauta”, del Mar fue uno de sus más conspicuos colaboradores. Escribió poemas y cuentos, además de reseñas biográficas, en la sección de “Libros y  Revistas”.
Al mismo tiempo uno de los mayores activistas de la Literatura y de la política al lado de Magda Portal, Armando  Bazán, Blanca Luz Brum, viuda del poeta Juan Parra del Riego y su hermano Julián Petrovick.
El número 6 de Amauta, correspondiente al mes de Febrero de 1927, dio cuenta de su participación en la zona obrera de Vitarte. En un fotograbado,  el autor apareció leyendo su poema
“Himno del Árbol”. 
PRETEXTO
Con el pretexto de un complot comunista, urdido por el gobierno de Leguía, el año 1927, se efectuó una injusta captura de escritores, políticos y dirigentes sindicales. Entre los detenidos estuvieron: Mariátegui, Jorge Basadre, Blanca Luz Brum, del Mar y otros más.
Tras salir en libertad, el escritor fue deportado a Cuba conjuntamente con Magda Portal. De la isla pasó a otros países viviendo, por completo, a salto de mata. “No había donde poner los pies, diría años más tarde.
A su paso por México en 1928, editó otro poemario “El Hombre de Estos Años”. La residencia en el país del norte sirvió para familiarizarse con las novelas de la revolución, justamente en el periodo que se identificó el desarrollo de este tipo de literatura.
Todo hace suponer que en México empezó  a escribir el libro “Los Campesinos y Otros Condenados”, pues  desde allá envía para la revista Amauta un cuento, “El Perro Negro”, que es publicado en el número 11.
Retornó al Perú en 1930 luego de que cayó Leguía. Se entregó con inusitado ardor a la lucha política. Esta vez como dirigente del Partido Aprista, de cuyo primer comité ejecutivo es miembro connotado. Abiertamente sobresalió como guía y representante de la tendencia obrerista y revolucionaria.

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Antigua publicación aprista de los años 30

SERAFINES
Lo confirma, Luis Alberto Sánchez, intelectual  aprista que en sus memorias recordó que en los años 30 había en el partido un grupo extremista y pugnaz al que motejó despectivamente como “los serafines”, por la orientación que le daban del Mar y su hermano Petrovick.
El poeta se vio envuelto penalmente en uno de los atentados criminales contra el  Presidente Sánchez Cerro, ocurrido en la Iglesia Matriz de Miraflores. Conjuntamente con José Melgar López, autor del disparo, y Juan Seoane Corrales, entre otras personas. El poeta fue condenado a 20 años de prisión. Sólo cumplió la mitad de su condena porque fue indultado, ante la persistente demanda de la intelectualidad latinoamericana
Cuando estuvo preso en la Penitenciaría de Lima ubicada en la avenida Paseo de la República, frente al Palacio de Justicia, escribió el siguiente poema:  A esta cárcel de altos muros no entra el cielo ni la tierna luna que quisiera alumbrarnos/Veces hay que se olvidan los guardias,/Y los pajarillos cantan para nosotros/Sus dulces canciones./Como si realmente vieran nuestros sentimientos/Llevados por la cabellera plateada del viento/Para que los mares lloren./Tristes como la sombra nos ve el tiempo/Caminando día tras día, año tras año. 
PRESO
Más tarde en un breve diario íntimo de un condenado, dado a luz en La Habana en 1940, describió con crudeza total la forma como transcurren sus días en el presidio: “Ahora estoy en la jaula que los “Técnicos” construyeron para los condenados sociales. Aquí vivimos 26 hombres, apretados unos a otros, conociéndonos por el olor. Comemos, cocinamos, lavamos, trabajamos en el mismo sitio, queriéndonos y odiándonos muchas veces con ferocidad salvaje. Es que la jaula sin sol asfixia,  esteriliza los buenos sentimientos y saca del hombre todo lo malo”
Confiesa sus más atroces desgarramientos de cautivo cuando dice: “No quiero acordarme de las noches, porque las recuerdo llorando en las canciones de mi madre, cuando todavía ella era  joven y nos oponíamos a que volviera a amar. Si, fue una noche cuando mi padre se perdió en una sonrisa, y sus 33 años quedaron aleteando en el corazón de la casa”.
El escritor salió de la prisión el 26 de Enero de 1942. Poco tiempo después renunció al Partido Aprista porque, según declaró, burló sus ideales más puros de luchador social. Se separó también de Magda Portal, con quien tuvo una hija de nombre Gloria. Y se fue a vivir a  Chile.



Uno de sus polemicos libros.

SUICIDIO
La hija, desgraciadamente, se suicidó disparándose  con la pistola que le birló a su madre, sin que ella se diese cuenta. La tragedia ocurrió el 3 de Enero de 1947. Los rumores apuntaron a que la autoeliminación estuvo relacionada con el enredo sentimental de Gloria con un miembro del Partido Aprista mayor y casado. Haya de la Torre brilló por su ausencia en el velorio y el entierro.
Apenas liberado, se dedicó a publicar las obras que escribió en la prisión y las que alcanzó antes de ser sentenciado. Libros que constituyen lo mejor de su producción: “A Sol están destruyendo a tus hijos” (1942), “Los Campesinos y Otros Condenados” y el poemario “Tiempos de Odio”.
Posteriormente, como si hubiese sentido una profunda e  incurable desazón frente a la sociedad y el mundo, apagó su voz y no volvió a publicar nada. Se supo que el autor vivió en una ciudad chilena hasta su muerte. Casado nuevamente y al parecer entregado a otras tareas muy ajenas a los de su rebelde e inquieta juventud.

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La que fue su esposa Magda Portal.

También fue un periodista prolífico que escribió innumerables artículos y ensayos sobre innumerables temas. Lo hizo en Hélice de Huancayo, Editorial Tinkaka de Puno, Flechas. Hangar. Trampolín, Rascacielos, Timonel, Amauta, Boletín de la Universidad González Prada, Revista Apra, La Tribuna, Motivo, U y Bandera roja de la Paz, Social de la Habana, Repertorio Americano de Costa Rica, Crisol e Indoamericana de México, Claridad de Buenos Aires, Atenea de Santiago de Chile, etc. 
No se sabe por qué dejo la actividad política y por qué dejó la pluma. Lo que si se conoce es que   durante  las últimas décadas de su vida se dedicó a las actividades comerciales y con gran éxito a tal modo que deparó cierta fortuna que le permitió darle de todo a los miembros de su nueva familia: su esposa y varios hijos. Una vida que se fue. Una vida que cambio- Una vida que valió. (Edgardo de Noriega)

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