miércoles, 22 de junio de 2016

LA PUREZA GENIAL DE SOLOGUREN

Puro, clásico y simbólico. Poeta de poetas y un impulsor eminente de las obras de este tipo tras desempeñarse, años de años indesmayablemente, como director de la editorial La Rama Florida. Las características de su producción literaria: rigor formal, fuerte disciplina interior y la fidelidad a su propia voz. Por eso era, precisamente, reflexivo, sereno e intimo. Su poesía es una de las más representativas del  ámbito hispanoamericano, la misma que ha sido traducida a nada más y nada menos que a 20 idiomas. Lo que lo convierte, como logro evidente, en una expresión genuina y eminente de la Literatura peruana contemporánea.
Javier  Sologuren Moreno, nacido en Lima el  19 de Enero de 1921 y muerto en  la capital el   21 de Mayo del 2004 a los 83 años, es el caso típico de un vate de efectiva calidad que buscó, a través de muy sutiles cambios, una idea de perfección formal y conceptual que lo transforma en una suerte  de un abanderado de la ética intelectual irrenunciable, según la opinión acertada de los críticos literarios.
Por eso aparece, imborrable y contundente, el nombre general bajo el cual ha colocado su obra y poesía a lo largo de los años, en uno de sus libros con el título de “Vida Continua” que, dicho sea de paso, resultó completamente valioso y esclarecedor. El volumen, uno de los más famosos de su copiosa obra literaria, lo reeditó a lo largo de los años como huella imborrable.

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Javier Sologuren: fino poeta de renombre en su biblioteca

MULTIPLE
 Hizo antología, crítica literaria, traducciones a partir de diversas lenguas y sobre todo fue editor que, durante mucho tiempo, publicó lo mejor de la lírica peruana y  mundial en cuidadas y pequeñas ediciones impresas por él mismo en una vieja imprenta instalada su casa, ubicada  en los alrededores del antiguo Hotel de los Angeles de Chaclacayo  (Lima).
El influjo general de sus mejores versos-clásicos, modernos y contemporáneos- los conocía a la perfección y allí están con gran valor todas sus obras. Con una influencia marcada por la vanguardia europea.
Evidentemente que destacan, entre su variada producción, poemas tales como “El Morador” (1941), “Detenimientos” (1947) y “Dédalo Dormido (1949). La primera  recopilación de “Vida Continua”, data de 1947.
 A partir de entonces ha sido ampliada, revisada y reeditada como una constante depuración de la forma, la imagen y el concepto poético, para hacerlos más estrictos, fluidos y serenos. Esto ocurrió por lo menos cinco veces. La ultima en 1989.
Hay otras obras del autor como  “Otoño” (1959) que parecen reflejar diversos estímulos y experiencias de sus largos años vividos en Suecia, donde descubrió otras vertientes poéticas. Posteriores colecciones como “Recinto” (1967) y “Surcando el Aire Oscuro” (1970) han confirmado la modulación serena, reflexiva, intima del poeta para quien la creación responde como la respiración, a un ritmo natural y purificador.
EDUCACION
Hijo de Javier Sologuren Peña y de Rosa Mercedes Moreno. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Marista San Luis de Barranco donde, desde muy temprano, comenzó a desarrollar su vena poética por influencia de su tía, Hortensia Sologuren Peña, prima hermana del poeta Enrique Peña Barrenechea
Prosiguió su formación en el Instituto de Comercio e Industrias y culminó su educación secundaria en el Colegio del doctor Cavansano. Ahí tuvo como maestro al destacado intelectual huanuqueño, Javier Pulgar Vidal.
Luego ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí cursó Letras entre 1940 y 1944. Hizo perfeccionamientos de post grado en el Colegio de México y en la Universidad de Lovaina, Bélgica.
Profesor de la Universidad de Lund en Suecia durante seis años. En ese país tan lejano, trabajó como lector de español y se casó con la ciudadana sueca, Kerstin Akesson, con quien tuvo tres hijos: Gerardo, Claudia y Viveka.
De regreso a Lima instaló en su domicilio el taller de artes gráficas “Icaro”, diagramando  e imprimiendo cerca de 145 plaquetas y cuadernos de poesía y prosa. Aquí se usó moldes tipográficos y una impresora manual. Lo que se consiguió fueron obras con gran pulcritud y acabado artístico.

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Con su esposa e hijos.

EDITOR
El trabajo de editor-impresor lo realizó entre 1959 y 1972. Así salieron a luz las celebres ediciones de la Rama Florida. Muchos jóvenes peruanos y extranjeros editaron sus primeros libros, tales como Luis Hernández, Antonio Cisneros Javier Heraud, Mirko Lauer, entre otros más.
En 1963, se graduó en San Marcos como Bachiller en Humanidades con su tesis “Fórmulas de Tratamiento en el Perú” y posteriormente se doctoró en Literaturas Hispánicas sustentando un trabajo publicado bajo el título: “Tres Poetas Tres Obras”, sobre Carlos Germán Belli, Washington Delgado y Sebastián Salazar Bondy, miembros de lo que se denominó la “Generación del 50”, de la cual formó parte el autor.
Maestro de San Marcos, la  Universidad Agraria  La Molina, La Cantuta, la Católica, la Escuela Normal de Mujeres y profesor residente  de los cursos de Castellano y Literatura en el Colegio San Pablo, un internado inglés fundado en Chaclacayo por el empresario Juan Pardo Heeren, cuyo último director y propietario fue el educador británico William A. Richards.
Director, junto a los poetas Armando Rojas y Ricardo Silva Santisteban, de la revista” Creación & Critica” y de otra publicación literaria denominada  “Cielo Abierto”. Pasó  a ser miembro de la Academia Peruana de la Lengua y del Centro de Estudios  Orientales de la Universidad Católica. 
POEMA
Un ejemplo de su poesía.  Crepúsculo Adentro: Cómo naciste flor, como el viento/te fue tocando bajo ardientes nubes,/como la tierra se abrió desde el silencio,/cómo entró en tu pequeño corazón el agua?/Veme a tu lado, veme la mirada/, veme arrastrado por una ola de extenso murmullo/por un espacio despierto que calla y respira./Teniendo bajo tus labios, bajo tu sombra desnudo,/voy yendo paso a paso a un país que desconozco,/a un valle de agua tranquila entre colinas de fuego./Desciendo en el hueco de una mano que guarda día y noche,/invierno y primavera, otoño y estío, canto y silencio,/que junta entre sus dedos la fauna de la luz,/la purpura que el día bañará en sagrada dulzura./Veme agitado, veme inclinado, veme viéndome, flor/debajo de un puñado terrestre que se enciende y un misterio.
Viajó a México y Paris donde conoció al poeta surrealista César Moro. Becario de la John Simón Guggenheim Memorial Foundation entre 1975 y 1976, de la Japan Foundation (1981) y del Ministerio de la Cultura y de la Comunicación del Gobierno Francés (1987)
Sus poemas figuran en numerosas antologías peruanas e internacionales. Mientras que sus traducciones de poemas franceses, italianos y suecos se reunieron en el libro “Las Uvas del Racimo” (1989). Ha publicado, además, “Cinco Amantes Apasionadas” del clásico japonés Ihara Saikaku, traducido en colaboración con Akira Sugiyama (1985), “Razón Ardiente”, “Poesía Francesa de Apollinaire a Nuestros Días” (1989) así como a poetas brasileños contemporáneos.

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Lo acompañan intelectuales como Cisneros, Sanchez León y otros

PREMIOS
La prolífica tarea cultural de Sologuren fue recompensada con dos premios nacionales de poesía (1960 y 1985), la distinción Internacional de Literatura “Rafael Heliodoro Valle”, las Palmas Magisteriales y la orden japonesa del Tesoro Sagrado, entre otros.
Arbol que eres un penoso relámpago,/viento que arrebatas una ardiente materia,/bosques de rayos entre el agua nocturna;/¿He de decirles que para mí se está forjando una pesada joya en mi corazón, una hoja/que hiende como una estrella el refugio de la sangre?/Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo/reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,/ola que fuese más clara que la vida en mi pecho./Sepan que estoy viviendo, nubes, sepan que canto,/bajo la gloria confusa de la tarde, solitario./Sepan que estoy viviendo, que se aprieta el cielo,/que mi frente ha de caer como lámpara vacía/a los pies de una estatua que vela tenazmente.
Comenzó a publicar poesías en 1944 y sus escritos aparecieron casi al final de su fructífera vida. El crítico italiano de renombre, Roberto Paoli, dijo lo siguiente: “No se puede entender la poesía hispanoamericana si no se conoce la lirica de Sologuren, como la mejor del continente”. 
MAESTRO
Maestro de explosiones celestes. Explosión del nacimiento, el devenir y la muerte. Escogió versos en el aire oscuro, oculto en su transparencia. Para su gran amigo el pintor Fernando de Szysslo era “un ser angelical vestido con la piel de la inocencia mas allá del combate cotidiano”. Sus poemas los publicó el gran pensador  de nuestro pasado y de la proyección del futuro, Jorge Basadre, como parte de la revista “Historia” de la Biblioteca Nacional.
La poeta Rosella di Paolo recordó en una oportunidad que cuando tenía 14 años, en el curso de Literatura del colegio, se analizó el poema “Arbol” y confesó haberse impresionado con “la morada que contenía esa creación pequeña y musical, con esa  imagen imposible de una soledad poblada”
Ella recordó a Sologuren hablando con sus alumnos a través de una “sencillez, con voz tranquila y afable, mientras sus ojos observaban dentro de los gruesos vidrios de sus anteojos, como al lado  de unas lupa con curiosidad con un poco de sorpresa tal vez, pues se advertía que lo suyo era estar entre sus libros. Parecía avanzar en su propio aire diáfano y apacible”.

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Una de sus famosas obras

LOS OJOS DEL AMOR
“Bajo los Ojos del Amor”, de Vida Continua:  Aún eres tú en medio de una incesante cascada/de esmeraldas y de sombras, como una larga/palabra de amor, como una pérdida total./Aún eres tú que me tiene a tus pies/como una blanca cadena de relámpagos,/como una estatua en el mar, como una rosa/deshecha en cortos sueños de nieve y sombras,/como un ardiente abrazo de perfumes en el centro del mundo./Aún eres tú como una rueda de dulces tinieblas/agitándome el corazón con su música profunda,/como una mirada que enciende callados remolinos/bajo las plumas del cielo, como la yerba de oro/de una trémula estrella, como la lluvia en el mar,/como relámpagos furtivos y vientos inmensos en el mar./ En el vacío de un alma donde la nieve descarga/en una ventana hecha con los resonantes emblemas del  otoño,/como una aurora en la noche, como un alto piñado de flechas/del más alto silencio aún eres tú, aún en tu reino/Como un hermoso cuerpo que baña la memoria,/como un hermoso cuerpo sembrado de soledad y mariposas,/como una levantada columna con el tiempo a solas,/como un torso cálido y sonoro, como unos ojos/donde galopa a ciegas mi destino y el canto es fuego,/fuego la constelación que desata en nuestros labios/la gota más pura del fuego del amor y de la noche,/la quemante palabra en que fluye el amor, aún
Durante los 90 el poeta se reunía, además de Rosella, con Ana María Gazzolo y Jorge Eslava, este último editor de varios de sus libros. Las veladas las compartía con a, su esposa, cuya energía vital creaba el complemento de esa especie de ensimismamiento del poeta de “Estancias”
GRUPO
Hace más de 60 años, un grupo de muchachos sincronizaba su forma de ver el mundo, inclinados hacia la izquierda, levantando la bandera del arte, la poesía y el pensamiento. Fascinados por los filósofos de fama mundial, Jean Paul Sartre y Albert Camus, Sebastián  y Augusto Salazar Bondy, Fernando de Szysslo, Raul Deústua, Jorge Eduardo Eilson Enrique Pinilla y los mayores Eduardo Adolfo Westphalen y José María Arguedas, ocupaban para conversar y departir al aire libre con Javier Sologuren, los alrededores del  Parque de la Reserva ubicado en el apacible sector limeño de Santa Beatriz.
Los recuerdos son de Szysslo. Ellos también se congregaban en la librería  Coronel Alayza, situada en pleno centro de Lima y en la Peña de Pancho Fierro de las hermanas Bustamante, intercambiando lecturas de Neruda , Vallejo y Rilke.
Así como para discutir sobre indigenismo, vanguardia y arte pre-hispánico. Por allí pasaron también los intelectuales españoles León Felipe y Pedro Salinas. Incluso el propio Neruda. Eran tiempos liricos de la bohemia.
Ricardo Silva Santisteban, de la Academia Peruana de la Lengua, coloca su amistad con Sologuren en privilegiado podio y admite: “De todos aquellos amigos que se fueron, él  es al que ms extraño”. Cuenta que fue Javier que le enseñó el oficio de editor y lo introdujo en el mundo de las imprentas.

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La imprenta que siempre lo acompañó.

LOGROS
El poeta José Miguel Herbozo destaca los logros de la producción de Sologuren. Hay encuentros con la lirica notables. Con logros sonoros, resolviendo el tratamiento del vacío frente a la imaginación oriental de sus lecturas de clásicos orientales que, efectivamente, los mezcla en sus escritos. Una armonía total.
Detenimientos:  Hallo la transparencia del aire en la sonrisa;/hallo la flor que se desprende de la luz, que cae/que va cayendo, envolviéndose/cayendo por las rápidas pendientes del cielo/al lado del blanco y agudo canto de los pájaros marinos./ Descendiendo a la profunda animación de la fábrica corpórea/que opera como un denso vino bajo la lengua ligera./Aquí y allá las obras de la tierra, las diminutas catástrofes/en los montículos de arena/la expresión de alegre rayo en la humedad del roquedal./(Nuevamente el viento de mano extensa/y pródiga enamorada)./ Ventanas de sal doradas por la tarde, brillante dureza/por lo que unos ojos labran el silencio/como un blanco mármol, desnudo e imperioso/entre árboles y nubes
Maestro y forjador de poetas. Como es el caso de Reynaldo Jiménez nacido en Lima en 1959 y residente en Buenos Aires,  desde 1963. “Lo frecuenté durante varios veranos a partir de mis 14 años y me  ayudó a escribir. Me hizo conocer la poesía peruana y a José Kozer, Américo Ferrari, Octavio Armand. Me publico poemas en la revista “Escandalar”, que este ultimo dirigía en Nueva York.
BONDAD
La personas que lo conocieron concuerdan en que era un hombre de una bondad única, transparente, gran amigo de sus amigos y generoso como pocos. Conversador infatigable. Un momento a la sabiduría. Literato de los buenos. Poeta que impresionó por su eminente calidad. Toda una figura intelectual que hay que recordar siempre por el bien de la Literatura peruana,
 A manera de colofón y despedida otro poema de Sologuren titulado del libro Poemas (1988) “El ciego mar”: no veo/me trasplanto/la boca de una flor/en un volcán hembra/horario y minutero/desfilan tierra adentro/pero yo no hallo en el mar/no veo/bebo/un cielo de revés/un torbellino blanco/estalla entre mis huesos/no veo/sino brazos transparentes/el color apenas mima su crepúsculo/no veo/sino el mar/yo soy el mar. (Edgardo de Noriega)

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