jueves, 16 de noviembre de 2017

ADIOS AL AMIGO Y GRAN FOTOGRAFO

Adiós al amigo, al colega comunicador y al reportero gráfico excepcional. Victor Manrique, el famoso fotógrafo de la revista “Caretas” durante una punta de años entre 1954 y 1977, se fue de este mundo para siempre. Pero dejó su obra y sus fotografías como fiel expresión de calidad que graficó una buena parte determinada de la Historia del Perú en sus diferentes facetas culturales, sociales y políticas. He allí su gran mérito que merece destacarse por completo.
Así  subrayamos a cabalidad lo que, efectivamente, fue de estupendo en su vida profesional. Como lo hice cuando lo entrevisté en este blog hace más de 6 años, el 17 de Abril del 2011. ({Ver archivo de ”Miscelánea”, en la fecha señalada).
Repitamos otra vez, entonces, lo que dijimos en esa oportunidad para reafirmar, efectivamente, la verdad: Manrique se convirtió, con su desempeño profesional, en  el fotógrafo singular del lente genial.  Lo que es más, en un testigo excepcional de lo que exactamente pasó  en el país durante una época muy interesante, la misma que cubre una gran parte de la segunda mitad  del siglo XX
Estando en la cocina de su casa, de un momento a otro, el reportero se desplomó  y cayó al suelo, golpeándose fuertemente el cerebro. Inmediatamente lo atendió, con el cariño de siempre, su esposa:  María "Maru" Corthorn, que estaba a su lado cumpliendo con las labores del hogar.
El desmayo duró unos pocos minutos y la víctima volvió en sí. Como si no hubiese pasado nada, el hombre siguió con sus actividades cotidianas. Al poco tiempo, sentado y viendo televisión, las convulsiones vinieron de forma implacable. Lo llevaron, de inmediato, al hospital donde precisamente murió. Nada se pudo hacer. De acuerdo a la versión de sus familiares, muy probablemente lo que ocurrió es un derrame cerebral que, a la larga, le quitó la vida, a los 82 años. Lamentable, muy lamentable. ¡Qué descanse en paz!

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Una de sus grandes fotos del abuso policial.

PROFESIONAL
Como profesional, Víctor Manrique, nacido por accidente en Huancavelica de familias arequipeñas, consiguió objetivos de carácter comunicativo con nombre propio y originalidad que se admiran. Sus fotografías tienen, evidentemente, las siguientes características: actualidad, objetividad, narrativa y estética, en combinación con elementos noticiosos que la hacen suficientemente comprensiva para todos y  armonia en luz, encuadre fondo y forma. Todo bueno, todo completo.
Muy joven  llegó a la revista “Caretas”. Trabajaba y estudiaba en el colegio. Esto último lo hacía en la Gran Unidad Escolar Ricardo Bentín. Lo llevó al referido medio Laco Igartua, hermano del director de la publicación, Francisco Igartua. La otra directora era Doris Gibson, la original y hermosa mujer que marcó época en el periodismo nacional y la intelectualidad peruana.
Comenzó en actividades de publicidad. Todavía no  sabía nada de las artes fotográficas que después lo encandilaron. Coordinaba avisos publicitarios, publirreportajes y otros documentos de este tipo, con las agencias especializadas de la época. 
ESTRATEGIAS
Hacia 1954 comenzó a gustarle las artes gráficas. Cierto es que las observaba con algunas dudas y si se quiere temor. Pero había una sensación que lo inclinaba a ello. Quizás las imágenes. Las propias cámaras tan grandes, pesadas y  complicadas.  Le inspiraban respeto. No obstante, el muchacho se sentía a gusto frente a ellas. Definitivamente, algo de acercamiento había.
Aprendió rapidísimo la fotografía y pasó un buen tiempo trabajando en el laboratorio. Al terminar la secundaria se convirtió en reportero gráfico de Caretas alentado  por Laco Igartua, quien era el jefe de fotografía la revista.
Hizo muchísimas comisiones y trabajos en los primeros años de su profesión, Sus actividades, en esa época, se centraban básicamente en estudiar a las personas que iba a fotografiar. Se quedaba mirando sus gestos. Los más característicos del entrevistado. Evitando la improvisación. El disparo de la maquina era pensado, planificado. No al azar. No a la cantidad indiscriminada de vistas.
Mucho observaba. De vez en cuando, tomaba una fotografía. Hasta que captaba un gesto que, evidentemente, le parecía original. Y sobre todo noticioso. Allí sí que era implacable y salían a raudales fotos de fotos. Esta técnica la adoptó para el resto de su vida profesional como fotógrafo
Le tomó vistas al Presidente Manuel Prado Ugarteche, en su segundo periodo de 1956 a 1962. Lo vio al mandatario, en Palacio de Gobierno, con el puro de tabaco en la boca. No dejaba de observarlo permanentemente. El Jefe de Estado estaba  vestido, impecablemente, con la ropa elegante y clásica de la época

Otra de sus grandes vistas publicadas en  Caretas.

DIFERENCIACION
Lo que trataba es de buscar algo que lo diferenciase. Hasta que vio el gesto característico, y si se quiere, cursi de llevarse el puro a la boca y botar, con cierta peculiaridad, el humo. Entonces, inmediato y preciso, el lente abriéndose. Las fotos realidades contundentes. Carátula de “Caretas” y muchas de las gráficas en páginas interiores. Se jugó acertadamente con la luz y se consiguieron fotos impecables.
Lo siguió mucho tiempo a Prado. Otras imágenes, que marcaron época, fueron las de este personaje vestido impecablemente de frac y tongo con numerosísimas condecoraciones, cuando ingresó a juramentar como Presidente de la República al Congreso.
 Manrique le tomó una serie que, realmente, lo retrató de cuerpo entero Un político conservador al máximo pretencioso que no se caracterizaba, precisamente, por la humildad. En esta oportunidad, lo que más resaltaban eran las famosas condecoraciones.
Prado, en las fotos, estaba conforme era: vistoso, orgulloso, todo un señor de la sociedad que le gustaba sobresalir. La infinidad de distinciones le daba un toque muy especial: la expresión de cierto ridículo y, sobre todo, de frivolidad. 
ODRIA
“Caretas” lo consideró así y se publicaron muchas vistas que, precisamente, retrataban esas peculiaridades. La principal de las fotos en carátula con el famoso titular irreverente y burlón: “Ya viene el circo” o algo parecido.
Sufrió los embates de la dictadura de Odría y de su colaborador Alejandro Esparza Zañartu, el  Cayo Mierda de la novela de Vargas Llosa, “Conversación en  La Catedral”. Sin embargo, les tomó infinidad de fotos a ambos que fueron publicadas a cada rato. Incluso cuando el ex dictador recibió una pedrada que le rompió la cabeza  en Huancayo, durante la campaña electoral de 1962
En la  entrevista que le hicimos para este blog, Manrique reveló que se inclina por lo que podría llamarse la fotografía sicológica. La que expresa- a las claras- actitudes, gestos y sentidos de las personas que se tiene al frente.
Retrató personajes durante muchos años. Incluso cuando estuvo viviendo entre Estados Unidos y Puerto Rico. En el Perú, Los políticos fueron de su predilección. Por ejemplo, el ex Presidente Velasco. Viajó al lado de él en sus giras por el país.  Lo consideraba un personaje duro con sonrisa sardónica que,  muchas veces, mostraba en público su mal genio. Pero también alegre, sobre todo con el pisco en la mano y el cigarrillo de papel negro, fumando a cada rato.

Exposición fotográfica mostrará la vida de Fernando Belaúnde Terry
Belaunde y su esposa Violeta Correa frente a las masas.

ANECDOTA
Siguió años de años fotografiando al Jefe y fundador del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre. Le hizo una gran cantidad de fotografías que lo retrataron de cuerpo entero. En su casa de Villa Mercedes, en el local partidario de Alfonso Ugarte. En los mítines y concentraciones populares. Todo ello aplicando la técnica de encontrarle un rasgo característico.
Como anécdota contaba que, cumpliendo una comisión diferente que nada tenía que ver con la política, se encontró con Víctor Raúl en la playa  de Santa María, a unos 52 kilómetros al sur de Lima, con ropa de baño. Acompañado de sus partidarios, sobre todo jóvenes. Las fotografías salieron en seguidilla.
Era admirador del que fue Presidente del Perú, Fernando Belaunde Terry. Le tomó infinidad de fotografías que muchas veces se convirtieron en carátulas de Caretas. Por su lente pasó el Belaunde candidato, el Presidente, el  exiliado, el retirado en sus cuarteles de invierno, después de ejercer por segunda vez el gobierno. En su primera casa ubicada en la calle Inca Ripac 100 de Jesús María. En la segunda de Camino Real en San Isidro. En la Casa de Pizarro. En tantos otros sitios.
Lo entrevistó en Puerto Rico cuando fue invitado a dictar charlas a la Universidad y estaba acompañado de su esposa, Violeta Correa Miller. La nota salió en Caretas, publicación de la cual era corresponsal. 
SOCIALES
Manrique vivió muchos años en Puerto Rico. Salió del Perú en uno de los cierres obligatorios de la revista, por acción de la fuerza nefasta de la dictadura de turno. Antes residió un buen tiempo en Estados Unidos, donde sus cuatro hijos  se educaron y allí residen hasta ahora. Tres de ellos-Patricia, Edye y Rafael Javier- retornaron últimamente al Perú y enterraron a su padre. A la otra le fue imposible viajar.
En el referido país del Caribe, Víctor fue gerente de una empresa de fotografía que se dedicaba sobre todo a tomar vistas de los bebes, los niños y la familia. Consiguió éxitos y dicha firma era muy conocida y prestigiada en ese lugar de América.
Fotografió a casi todas las Señoritas Perú de los años 50,60 y 70. Por supuesto que a  Gladys Zender Urbina, la belleza que consiguió el título de Miss Universo en 1957. Mary Ann Sarmiento, que después se casó con Rafael Graña  y posteriormente se divorció. Muchos artistas lo marcaron e impresionaron. Como Pedro Infante que vino  al Perú en 1957. Lo mismo ocurrió con Lola Flores. A ambos cantantes, el Perú los aclamó y les dio su entero cariño.


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Fotos como cancha publicadas en el semanario

Otra faceta de sus actividades estuvo en las fotos de sociales. Las vistas de “Ellos & Ellas de la revista “Caretas” fueron tomadas por su lente. Captó matrimonios habidos y por haber de la época. El del magnate Mariano Prado Sosa con la nieta de don Luis Miró Quesada, Director del diario “El Comercio” e hija de Cartucho,  Leonor "Nonoy" Miró Quesada Valega. Las grandes fiestas en Ancón. Los Luau en el Waikiki con Carlos Dogñi Larco, un personaje tan excéntrico y peculiar: el play boy de esos años, con una buena cantidad de años encima.
PERSECUCION
Al Congreso de la República iba muy seguido. A tal punto que no hay parlamentario de 1954 a 1968 que no haya fotografiado. La famosa bancada demócrata cristiana conformada por Héctor Cornejo Chávez que era colaborador de la revista Caretas, Mario Polar, Roberto Ramirez del Villar, Juan Chávez Molina, Javier de Belaunde Ruiz de Somocurcio, Jaime Rey de Castro, Alfredo Garcia Llosa y Rafael Cubas Vinatea entre muchos otros más.
Los  pradistas como: Carlos Ledgard Jiménez, Javier Ortiz de Zevallos y Armando de la Flor Valle. Los populistas Alfonso Montesinos, Manuel Arce Zagaceta, José Navarro Grau, etc. Los del Apra con Armando Villanueva del Campo, Luis Alberto Sanchez, Andrés Townsend Ezcurra, entre muchísimos otros. Independientes entre los que figuraban los senadores Raúl Porras Barrenechea y José Gálvez, que llegó a ser Presidente de dicha cámara.  En fin, tantos y tantos.

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Doris Gibson: la directora y fundadora de la publicacion.

Manrique recordó cuando habló con nosotros que las dictaduras instauradas en el país casi siempre perseguían a los periodistas de "Caretas". Los dejaban sin trabajo,  clausurando del medio. Injustamente. Cuando Velasco eso se repitió, repitió y repitió.
Fue el que tomó la foto cuando un esbirro de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP), mandado por los abusivos del Ministerio del Interior, abrió violentamente a patadas la puerta principal del local de Caretas, rompiéndola y con la cabeza hacia abajo trato de abrir la chapa. 
Allí lo esperaba Víctor con la maquina lista y se captó el preciso momento en que se consumía la agresión. En el momento que se vino encima la policía y le quitó la cámara, ya había guardado a buen recaudo el rollo con las vistas tomadas. Talento, cerebro y audacia da lugar a la buena fotografía. Eso es lo que fue Manrique. Un gran reportero gráfico. (Edgardo de Noriega)

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