jueves, 20 de septiembre de 2012

OPERACION DYNAMO


Todos estos son acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial  entre el 24 de Mayo y 4 de Junio de 1940. La operación “Dynamo” habría podido convertirse en uno de los más grandes desastres de la historia militar. Reducido a un escaso perímetro y extenuado por la guerra relámpago, el Cuerpo Expedicionario británico parecía estar a merced de la Luftwaffe. Esta, afirmaba Goering, podia aniquilar por sí sola a los ingleses. Pero no habia contado con el reducido efecto de las bombas sobre la arena, ni con el talento de Ramsay, ni con la valiosa colaboración de la población civil, que contribuyó a salvar más de 330 mil hombres en nueve dias.
“Estas órdenes procedentes del Alto Mando son completamente absurdas-escribió colérico en su diario, la mañana del día 26 de Mayo de 1940, el General alemán Halder, Jefe del Estado Mayor General-, los carros de combate se han detenido como si estuviesen paralizados”.


 La lucha en  el mar.                   
                                       
Su colera era bien justificada. En aquel momento las tropas alemanas estaban en la cima de su espectacular éxito. El frente belga estaba a punto de derrumbarse en tanto por el Sur, el Panzergruppe de Kleist había alcanzado la desembocadura del Somme en Abbeville y,después de haber efectuado una conversión hacia el Norte para ocupar Boulogne y cercar Calais, llegó a menos de 20 kilómetros de Dunkerque. Presos en la trampa, entre estas fuerzas acorazadas y los Ejércitos alemanes que avanzaban por el Nordeste, se hallaban cercados el Ejército belga, diez divisiones del Ejército 1 francés y el grueso del Cuerpo Expedicionario británico. Los alemanes estaban a punto de obtener su decisiva y espectacular victoria. Y, sin embargo, las unidades acorazadas acababan de recibir la orden de detenerse inmediatamente.             
  Tropas británicas rescatadas.

Algunos días antes, Halder había anotado en su diario que el Fuhrer “estaba terriblemente nervioso”. “Preocupado por su propio éxito-añadía-, no está dispuesto a correr riesgos e insiste detenernos…”
El nerviosismo de Hitler encontró un apoyo y una confirmación el 24 de Mayo, cuando Rundstedt le indicó que sería oportuno detener las divisiones acorazadas en la línea del río. Aa hasta que llegaran refuerzos de infantería. Como la mayoría de los altos mandos alemanes, Rundstedt no había creído, realmente, en la posibilidad de que las fuerzas acorazadas consiguieron tan decisivo golpe, y obsesionado por el temor de que no pudiera prolongarse la ofensiva, no elaboró ningún plan respecto al empleo que había que dar a las citadas fuerzas una vez hubiesen llegado al mar. Por lo tanto, aunque en aquel momento el río sólo estaba defendido entre Gravelinas y St. Omer, por un batallón inglés, sostuvo enérgicamente la necesidad de una pausa que permitiera llenar los vacíos que se habían producido en las unidades alemanas y restablecer en su interior un conveniente equilibrio antes de realizar el “último acto” de la batalla de cerco. Hitler admitió inmediatamente la tesis de Rundstedt, y las disposiciones para una detención temporal se transformaron en la orden fatal de una detención definitiva.

      
       Hitler: esta vez muy nervioso.
                                              
Según Halder, “Goering que conocía bien al Fuhrer, supo aprovechar habilmente su estado de ánimo preocupado. Se ofreció para terminar la gran batalla de cerco sólo con su Luftwaffe, eliminando de este modo el riesgo de tener que usar las preciosas unidades acorazadas…Como hasta entonces el Ejército había realizado las operaciones de un modo tan eficaz, quería asegurar a su aviación el acto final de la gran batalla, detentando así, a los ojos de todo el mundo, la gloria del éxito. Si los generales del Ejército hubieran podido atribuirse todo el mérito de la victoria, “en la patria alemana el prestigio del Fuhrer habría sufrido un golpe irreparable” Para evitar que sucediera esto era indispensable que fuese la Luftwaffe, y no el Ejército, la que librara la batalla decisiva.
Pero, mientras la Luftwaffe se disponía para dar esta batalla, Lord Gort estaba preparándose para librar la suya. Aunque todavía estaba supeditado a la orden de seguir el plan Weygand, rompiendo el frente alemán en dirección a Cambrai, el 25 de Mayo llegó a la conclusión de que un ataque de este género tenía pocas posibilidades de éxito. Y puesto que la resistencia belga estaba desmoronándose rápidamente y que los franceses no parecían estar en condiciones de efectuar un ataque complementario hacia el Norte, el Comandante en Jefe inglés ya no podía dudar de que su única esperanza de supervivencia consistía en abrirse paso hacia el mar.

     
  Lord Gort a la izquierda planeando acciones.

Incluso exponiéndose a molestar al General Weygand, Gort ya había tenido que ordenar al General de División Franklin que se retirara del sector de Arrás con la Divsión 5 y la 50 (Northumberland) Y ahora, todavía más al Norte y a ambos lados de Courtrai, algunas unidades del Grupo de Ejércitos B, del General Von Bock, habían efectuado un nuevo y peligroso ataque contra el frente belga. Si este ataque tenía éxito, como parecía probable, el flanco del Cuerpo de Ejército II británico, mandado por el Teniente General Brooke, quedaría peligrosamente descubierto. De momento, el frente Noroeste del Cuerpo Expedicionario estaba tranquilo, pero ¿quién sabía el momento que se renaudaría el ataque?. Incluso en aquel momento, el Ejército I francés estaba sufriendo ataques enemigos en el sector de Denai             

法国 敦刻尔克
 Localización de Dunkerque

A las 7 del día 25 de Mayo, Sir John Dill, Segundo Jefe del Estado Mayor General del Imperio, llegó al puesto de mando de Gort, en el castillo de Premesques, procedente de Londres. El día anterior Churchill, que esperaba impaciente las noticias de un contraataque inglés, había enviado a Lord Ismay un mensaje censurando la conducta de Lord Gort y de sus fuerzas. Un mensaje que, como él mismo admitió más tarde, “no les hacía justicia” Pero a Dill le pareció claro, inmediatamente, que no tenía sentido alguno “cerrar los ojos frente a la gravedad de la situación”
“El Cuerpo Expedicionario-le dijo el Primer Ministro- está ahora sosteniendo un frente de más de 140 kilómetros con siete divisiones… Los alemanes han establecido contacto a lo largo de todo el frente y se dice que ayer tarde han conseguido romper la línea belga, infiltrándose por el nordeste de Courtreai…”
Aquella tarde Gort tomó su gran decisión. Según el historiador inglés David Divine, después de las 6 de la tarde salió Gort de la sala del castillo en la que había pasado varias horas estudiando el plano y entró en la oficina de su Jefe de Estado Mayor, General Henry Pownall.
“Henry-dijo- he tenido una idea. Debemos ordenar a las divisiones 5 y 50 que suspendan el ataque por el Sur y enviárselas al General Brooke, a la izquierda”
“Se dará cuenta perfectamente, Sir-observó el General Pownall-, de que esto va en contra de las órdenes recibidas y que si retiramos aquellas divisiones, es poco probble que sin apoyo pueda atacar el Ejército francés.
“Si lo se perfectamente.No obstante debemos hacerlo”
De este modo se tomó una decisión grave y trascendente, pero que salvó al Cuerpo Expedicionario.
Cinco dias, antes, el 20 de Mayo, en las profundas galerías de la escollera oriental, bajo el castillo de Dover, se había celebrado una reunión. En una amplia habitación, en la que durante la Primera Guerra Mundial se puso una instalación eléctrica y que se conocía como “habitación de la dínamo”, el Vicealmirante Bertram Eramsay sostuvo uan conferencia a cerca de la evacuación de emergencia de fuerzas muy numerosas a través del Canal de la Mancha.
     
     Combatientes belgas
    El problema principal era naturalmente el de encontrar un número adecuado de barcos para evacuar aquella gran masa de hombres en el poco tiempo de que dispondrían. Cuando se celebró la reunión se consideró que, aunque se contaba entonces con tres puertos franceses- Calais, Boulogne y Dunkerque-, no podrían embarcarse en cada uno más de 10 mil hombres por día, y aún ello sólo sería posible si el enemigo no realizaba grandes acciones de hostigamiento.
No era posible recurrir a grandes buques a causa de los tortuosos canales y de los bajíos que había a lo largo de la costa, y tambien porque a la amenza de las baterías costeras se uniría la más grave de los ataques aéreos. Por ota parte, se dejaba sentir una lamentable escasez de buques ligeros.
Afortunadamente además en los barcos transportadores de pasajeros, la mayor parte de los cuales construídos ex profeso para los puertos del Canal de la Mancha y de las gabarras de motor que podían actuar en aquellas  aguas, los ingleses disponían de 40 barcos holandeses de cabotaje  (schuits) que se habían refugiado en los puertos ingleses después de la caída de Holanda
Con la ayuda de estas y otras unidades menores, incluso con embarcaciones de recreo, se esperaba que la operación Dynamo-nombre convencional asignado a la evacuación- se llevase a término con cierto éxito.
Sin embargo, como ya se ha dicho, el plan se basaba en la hipótesis de que los puertos disponibles fueran tres. Pero el 23 de Mayo la 2º Panzerdvision había efectuado un ataque irresistible contra Boluogne, y tres días más tarde, después de una obstinada resistencia, los restos de las unidades del General de Brigada Nicholson cayeron a su vez prisioneros en la ciudadela de Calais. Así  pues, la idea de la Operación Dynamo se veía amenazada.
Por fortuna, la tenaz defensa de Calais calificada por el mismo Guderian como “heroica y digna de los mejores elogios” habia proporcioando a Lord Gort el tiempo necesario para desarollar sus planes: el Cuerpo expedicionario podía luchar todavía por su propia existencia con algunas posibilidades de éxito.  
          
   Heinz Guderian
                   
Ya el 19 de Mayo Lord Gort habia pensado en la evacuación por mar como una de las posibilidades que se le ofrecían al Cuerpo Expedicionario y poco después el General Pownall ordenó al Coronel Lord Bridgeman que preparase los planes necesarios al efecto. Entonces seguían abiertos todos los puertos del Canal de la Mancha, entre Boulogne y Zeebrugge; pero poco después, el único sector de costa que quedaba en manos de los aliados eran los 50 kilómetros que mediaban ente Gravelinas y Nieuport, a uno y otro lado de Dunkerque. La difícil misión que tenía que resolver Gort era la de mantener abierto un corredor a través del cual sus hombres pudieran alcanzar aquel reducido sector de la costa.
La noche del 25 de Mayo los belgas habian agotado sus reservas y su frente fue roto entre Geluwe y el rio Lys. Al dia siguiente, la División 5 inglesa que se desplazo hacia aquel sector para apoyar al General Brooke, se encontró amenazada por tres de las divisiones de Bock. Además en el frente occidental Hitler habia autorizado a Rundstedt para que reanudase “las unidades acorazadas y divisiones de infanteria en la dirección tornai-Gassel- Dunkerque.
OPERACIONES DE EMBARQUE
En Londres ya no se dudaba sobre la necesidad de aprobar la decisión que Lord Gort habia tomado por iniciativa propia. El 26 de mayo Anthony Eden, Ministro de Guerra envió a Gort un telegrama en el que le decía si las informaciones que habia recibido eran exactas “la única posibilidad que queda es la de abrirse camino hacia el Oeste, donde todas las playas y puertos situados al este de Gravelinas se utilizarían para las operaciones de embarque. La Marina proporcionará barcos y pequeñas embarcaciones, mientras que la Raf asegurará el más completo apoyo. Como es posible que la retirada deba iniciarse muy pronto, los planes preliminares deben estar preparados con la máxima urgencia”.
Estos planes preliminares ya estaban preparados. El Teniente General Sir Douglas Brownrigg, Intendente General, había organizado la evacuación de todas las unidades logísticas, asi como de otras tropas de primera línea. Además, en colaboración con el general francés Blanchard, Comandante del Grupo de Ejércitos 5, se preparó un plan para una retirada detrás del canal Lys y para la sucesiva constitución de una cabeza de puente que tuviera su base a lo largo del citado canal. Al principio se pensó que en este sector se podría contener a los alemanes “sin temor alguno de retirada”, según opinión de Blanchard. Pero muy pronto se dieron cuenta que era imposible resistir en aquel lugar. Al mediodia del 26, cuando la orden de Hitler de que se renaudase la ofensiva empezó a dar los primeros resultados, se entablaron duros combates a lo largo del frente occidental, en el sector que defendía la División 2 y todavía más al Sureste una brigada al mando del General Churchill, que aún no había abandonado la zona para acudir en ayuda de Brooke, se vio empeñada en Carvin.
BRECHA
La  Division 5, reforzada por la brigada de Muirhead de la Division 48 fue transportada durante la noche al punto que se habia abierto una brecha entre los belgas y el flanco izquierdo de Brooke. Pero en cuanto llegaron a su destino, también estas fuerzas se vieron sometidas a un intenso ataque, por lo que tuvieron que entrar en acción en su flanco tres batallones de la División 1 y en esas condiciones la batalla continuó furiosamente todo el dia.
A retaguardia de estas tropas y más al Oeste, la División 2 tuvo que combatir asimismo durante todo el dia contra las divisiones avanzadas del General Hoth. La artillería y los bombarderos, a fin de mantener abierto el corredor, que ya se estaba estrechando. Al anochecer, la división había quedado reducida a una brigada. Pero todavía quedaba abierto un paso entre esta unidad y la División 5 de Franklyn, que estaba resistiendo valientemente en la linea Gomines-Yprés. Y fue precisamente a traves de este paso por donde las Divisiones 1,3,4 y 42 del Cuerpo Expedicionario y una tercera parte del Ejército 1 francés consiguieron huir. Dos días después el cerco se cerró totalmente.
Pero mientras tanto, los Aliados habian conseguido organizar una linea defensiva más eficaz alrededor de Dunkerque. Dicha linea se extendía desde Nieuport hacia el Este, seguía por los canales situados entre Furnes y Bergues y terminaba por el Oeste, en Gravelinas. Los franceses asumían la responsabilidad del sector occidental entre Bergues y Gravelinas, y los ingleses tenían que defender el oriental.
El sector inglés estaba dividido en tres partes-correspondientes a cada una de las Grandes Unidades- y cada parte tenía su zona de playa para la evacuación, así como sus propios depósitos de comunicaciones y de aprovisionamientos, situados dentro del perímetro y una “zona de reunión” fuera de él. Para resolver el problema de la saturación del tráfico, todos los vehículos, con poquísimas excepciones, se abandonarían en la otra orilla de los canales. A lo largo de estos últimos se reforzarían las defensas a medida que los cruzaran las tropas en retirada.
Pero habia de pasar mucho tiempo antes  que las tropas que se encontrarban fuera de esta zona consiguiesen entrar. En efecto, en las primeras horas del día 28 se rindió el Ejército belga  y entonces el flanco izquierdo de Gort quedo al descubierto hasta el mar, a lo largo de un frente de más de 30 kilómetrtos. El Cuerpo del Ejército II de Brooke, que combatía duramente para rechazar los ataques del Ejército 6 alemán, se vio así obligado a desplegar en un frente mucho más extenso. A la division 50 se la hizo avanzar para extender la linea del frente hacia el Norte. Al mismo tiempo las divisiones 3 y 4 fueron trasladadas a toda velocidad hacia el norte en columnas motorizadas, para prolongar las defensas del muro oriental del corredor que conducia a Dunquerque.
 Pero antes que estas consiguieran cerrar el hueco provocado por el derrumbamiento de los belgas. La División 256 alemana lanzó un ataque en Nieuport, en el extremo oriental del perimetro de Dunkerque amenazado con efectuar una ruptura que la conduciría al litoral, a espaldas del  Cuerpo Expedicionario. Pero en Nieuport los alemanes se encontraron con los autoblindados del Regimiento 12 lanceros que consiguieron detenerles.
La batalla fue dura y confusa en el sector occidental. No habia comunicación entre los ingleses. Los alemanes consiguieron irrumpir en la retaguardia de las posiciones defensivas. El extremo oriental de la bolsa se iba debilitando poco a poco ante los ataques alemanes. Rommel avanzaba por el oeste. La tenaza se cerró dejando cercadas seis divisiones del Ejército I francés al sudoeste de Lille, que continuaron combatiendo valerosa y desesperadamente.
      
    El horror de la guerra 
   
Las divisiones inglesas se retiraron hacia el reducido recinto formado por lagunas, esclusas y arena frente a la presion de la infanteria alemana. Numerosas unidades de la division 48 luchaban desesperadamente para defender Cassel. Fueron progresivamente aniquilidas.
La retirada continuó, mientras la artilleria inglesa disparaba sus últimas municiones contra los alemanes que cerraban el cerco. Las unidades de Montgomery tambien se retiraron. El 26 de mayo a las 18 y 57 sa indicó que la “Operación Dinamo debe comenzar”
Habia en fila de tres hasta 20 barcos. Un flujo de otros debian abastecer combustible y cargar provisiones. En Dunkerque la situacion era mucho peor. La ciudad y los muelles estaban sometidos, hacia varios dias, a duros bombardeos aéreos.
    
   Los bombardeos y las explosiones de los buques de guerra.

Habian muchos otros problemas. De protección de ruta. De evacuación. De cómo responder al fuego de las baterías alemanas. La proteccion antiaérea. La limpieza de minas. La lucha con las unidades navales enemigas. Al cabo de dos días, los alemanes harian imposible cualquier intento de evacuación
Los alemanes bombardearon Dunkerque. La ciudad estaba en llamas. Entrar en el puerto no sólo era arriesgado sino que, además, parecía imposible. En la ciudad ardían los depósitos de combustible, asi como los alamecenes y talleres a lo largo de los muelles. Los bombarderos no respetaban nada.
Unos 30 mil hombres habian llegado a Dover sanos y salvos.. La Luftwaffe arrasaba con todo. La situación de las fuerzas inglesas era bastante precaria en Dunkerque. Los bombardeos aéreos continuaban. La ciudad era pasto de las llamas. El 28 de mayo, los barcos ingleses pudieron atracar en un muelle con seis destructores y embarcaron a unos 900 hombres. Pero el balance era desfavorable. Muchos buques fueron hundidos por los alemanes.
El 29 de mayo  las perdidas fueron todavia más graves. El destructor Wakeful fue alcanzado por un torpedo y se partió en dos.. Poco después, otro destructor el Grafton recibía también el impacto de un torpedo que estalló y causó la muerte de 35 oficiales. En total, aquel dia tres destructores resultaron hundidos y seis averiados.
Más importantes fueron todavía las pérdidas sufridas por otros buques. El Clan MacAlister, el mayor de los barcos mercantes empleados en Dunkerque, fue bombardeado por los aviones alemanes, siendo pasto de las llamas El Fenella sufrió serios daños. Tambien el Crested Eagle, vapor de ruedas que fue alcanzado e incendiado. El Monas Queen chocó con una mina y se hundió en menos de dos minutos. Cuatro pesqueros, practicamente, desaparecieron. Otros muchos buques, incluido el destructor francés Mistral, sufrieron gravisimos daños.
PERDIDAS
La mayor parte de esas perdidas fueron producidas por un bombardeo aéreo masivo lanzado sobre el muelle. Una densa cortina de humo cubria el puerto y la rada. Las actividades del muelle tuvieron que suspenderse.
El Almirante Ramsay fue informado desde Dunkerque de que el puerto estaba “bloqueado por los buques averiados" y que, por lo tanto, todas las operaciones de evaciación tenían que hacerse otra vez en las playas
Dos unidades de la Southern Ralway, el Normannia y el Lorina fueron bombardeadas y hundidas. El dragaminas Gracie Fields, con 750 soldados a bordo fue alcanzado por una bomba. El barco viró en circulo hasta que se hundió. Lo mismo pasó con otro dragaminas.
El Almirantazgo decidió retirar de Dunkerque todos los destructores modernos. Sólo quedaron para la Operación Dynamo 15 de los destructores más viejos y pequeños. El Almirante Ramsay que se encontraba en Dover, fue informado de todos estos problemas y comunicó al Almirantazgo la situación.. A las 15.30, seis de los destructores modernos recibieron la orden de zarpar de nuevo a Dunkerque, con un número alentador de soldados.
Las tripulaciones de los buques tanto inglesas como francesas aprovecharon al máximo los medios disponibles. Siete viejos destructores trransportaron aquel día más de mil hombres cada uno. Las pequeñas embarcaciones trabajaban activamente transportando tropas a las unidades mayores, con un maravilloso espiritu de iniciativa y con óptimos resultados.
EL VIENTO
El viento disipó de nuevo el humo y la neblina y, por lo tanto, el fuego desde tierra. Las incursiones aéreas y el tiro de las ametralladoras que habían disminuido mucho el 30 de mayo recobraron nueva intensidad. La artillería alemana, emplazada cerca de Nieuport, sometió a un intenso fuego las playas de La Panne y una vez más la Luftwaffe volvió al ataque hundiendo el destructor frances Sirocco y averiando otros dos más franceses. La Raf perdió 28 de los aviones dedicados a las actividades de protección y de interdicción. Pero todavia fueron mayores las pérdidas que experimentó al dia siguiente: 31 aviones contra 29 alemanes derribados
El dia 1 de Junio la Luftwaffe lanzó el ataque más potente de toda la operación. Furiosos bombardeos y continuas incursiones de los cazas. En pocas horas, un destructor francés y tres ingleses fueron hundidos. El Almirantazgo ordenó que se suspendieran todas las operacioners duirnas
Las tropas se retiraron a una nueva y más corta linea defensiva alrededor de Dunkerque. Pero precisamente, en el curso de aquel día, los alemanes  redujeron su presión. No se daban cuenta de lo que estaba sucediendo en Dunkerque.
Pero más tarde, el mando del Ejercdito alemán se dio cuenta que subestimaba la flota de pequeñas embarcaciones que de un modo tan rapido iban y venian a través del Canal de la Mancha. La presión alemana aumentó en las primeras horas del dia siguiente a tal punto que obligó a los ingleses a reducir, más aún, el perimetro del área defendida. Los aliados tuvieron que retirarse a la linea que se extendía a lo largo de la frontera franco-belga, retirada que significó la perdida de unos 15 kilómetros de litoral entre Dunkerque y Nieuport y dejar varias playas.
La retirada significó también que Lord Gort ya no tenía excusa para eludir las instrucciones que había recibido, de que debia regresar a la patria. Al final tuvo que dejar el mando al General de Division Alexander. La presión alemana continuó, sin embargo, no pudo romper el frente.
La noche del 1 de Junio fue oscura y las operaciones de embarque en el puerto resultaron más confusas que nunca. Las embarcaciones chocaban entre si, impidiéndose el paso unas a otras.  En el muelle una multitud de soldados ingleses y franceses. A las dos de la madrugada, el comandante de las operaciones de Dunkerque decidio que era “indispensable” que las unidades de retaguardia del Cuerpo Expedicionario embarcasen en las playas
A causa de la persistencia de los bombardeos, del miedo continuo, del hambre y la debilidad, los nervios de algunos soldados habian cedido totalmente. Los más fuertes podían seguir resistiendo, aunque la disciplina se había relajado mucho. Muchos soldados estaban embriagados en Dunkerque y numerosos almacenes y negocios fueron saqueados. No habia el menor rostro de organizacion y de mando
A medianoche del dia 1 de Junio, el número total de hombres puestos a salvo desde las playas era de 64 mil 429. La noche siguiente se completó la Operacion Dynamo. El General Alexanderfue recogido por el Almirante Walke Walker y a las 23.30, el Comandante Tennant transmitió, desde Dunkerque, el Cuerpo Expedicionario ha sido evacuado”
El lunes 3 de junio, los alemanes efectuaron un esfuerzo decisivo contra la cabeza de puente de los Aliados ya reducida al mínimo. La retaguardia francesa combatió valerosamente contra fuerzas muy superiores pero se vio obligado a replegarse. Evacuaron aquella misma noche dicha retaguardia, cuyos efectivos se calculaban en unos 30 mil hombres.            
  

Pero en Dunkerque habia más que 30 mil soldados. Por eso cuando los hombres del General Barthelemy abandonaron las posiciones defensivas que habían mantenido hasta el último momento y descendieron hasta el mar, una gran multitud de soldados apareció de improviso cuando se difundió la noticia del embarque
El viejo destructor Shikari, el último buque que dejó Dunkerque,  zarpó para Inglaterra a las 3.40, unos 40 mil hombres tuvieron que ser abandonados a merced de los alemanes que, al fin, alcanzaron la playa. Pero lo positivo fue que, a pesar de todo, 338 mil 326 soldados habían sido puestos a salvo                 
  Soldados en plena evacuación de Dunkerque.

En Londres cuando se conocieron las proporciones de ese triunfo, el Gobierno experimentó una  profunda sensación de alivio. El nombre de Dunkerque resplandecerá siempre en la historia inglesa. El pueblo inglés empezó a creer que había logrado, en cierto sentido, una gran victoria.
Pero realmente no se trataba de una victoria. Ni mucho menos. Gran Bretaña se encontraba en una situación muy peligrosa. Si bien el Cuerpo Expedicionario, aún con la perdida de 68 mil  hombres entre muertos, heridos y prisioneros, había sido salvado, gran parte de su armamento y equipo se perdió o quedó en manos de los alemanes. 2 mil 472 cañones, 63 mil 879 camiones, 20 mil 548 motocicletas y algo más de 500 mil toneladas de provisiones y municiones. En consecuencia, no estaba en situación de defender la isla.
Ademas entre las 343 embarcaciones hundidas en Dunkerque, de mas de mil que se utrilizaron, figuraron seis destructores y otros 19 habian resultado seriamente averiados.
Winston Churchill, en su discurso en la Cámara de los Comunes, dijo entre otras cosas: “Debemos estar atentos a no conceder a esta operación los atributos de una victoria. Las guerras no se ganan con evacuaciones. Pero no obstante en la operación ha habido algo de victorioso. Este algo ha sido conseguido por la Aviación. Muchos de nuestros soldados no vieron, en el camino del regreso, a los aviones operando, solo vieron a los bombarderos escapados a sus acciones de protección. Por eso tienden a subestimar lo realizado.
Luego añadio: “Se ha tratado de una gran prueba entre la Aviación inglesa y la alemana. ¿Es posible concebir un objetivo más grande para la Aviación alemana que la de impedir la evacuación de estas playas, hundiendo todos los buques que nosotros hemos enviado a millares? ¿Qué objetivo podia tener, en el marco de la guerra, una importancia y un significado mayores que éste. Ellos lo han intentado con gran decisión y han sido derrotados: su misión ha fracasado. Hemos conseguido traer a la patria a nuestros soldados. Por cada una de las pérdidas que nos  han infligido han pagado un precio cuatro veces mayor.

                                                                             
   
          Sir Winston Churchill.

Esta afirmación estaba bastante lejos de la realidad. Durante la operación el Mando de caza habia perdido 106 aviones. Pero las perdidas alemanas en Dunkerque no habían sido cuatro veces superiores. En realidad fueron 130 o 140 aviones los que perdieron. Muchos de ellos derribados por la Marina francesa y 35, según sus afirmaciones, por la Marina inglesa
Ahora bien, si la operación de Dunkerque no podía convertirse como una victoria, ni siquiera en el sentido restrictivo que indicaba Churchill, consiguió, sin embargo, un resultado de inestimable valor: quizá por primera vez desde el principio de la guerra, el pueblo inglés estaba firmemente decidido a combatir y vencer. Se había dado cuenta de lo que sigfnificaba la moderna guerra mecanizada.
El pueblo británico había visto que los Ejércitos franceses y el Cuerpo Expedicionario británico habían sido tristemente incapaces de contener la violencia de los golpes descargados por los Panzerkorps y que Inglaterra estaba muy cerca de aquella imprevista y vergonosa derrota que amenazaba con abatirse de un momento a otro sobre Francia.
El hecho de darse cuenta de que la catástrofe habia sido evitada casi milagrosamente y de que aún en aquel momento era posible oír al otro lado del canal de la Mancha el tronar de los cañones enemigo, constituyó para los ingleses el shock del que tenían tanta necesidad desde hace mucho tiempo.
Cuando Churchill en el gran discurso del 4 de Junio, decia en la Cámara de los Comunes que los ingleses combatirían en las playas y en las pistas de aterrizaje, en los campos, en los caminos y en las colinas y no se rendirían jamás, no estaba “formando” la opinión pública, sino más bien estaba “reflejándola”. Habia nacido el espiritu de Dunkerque.
Y a pesar de que este espíritu de lucha había nacido in extremis, existía, finalmente, una posibilidad de  superviviencia. (Sacado, editado, condensado y resumido de la revista “Asi fue la Segunda Guerra Mundial)







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