jueves, 13 de diciembre de 2012

AFRIKA KORPS

Las gestas que llevó a cabo Rommel con su división acorazada, la “División Fantasma” durante la campaña de Francia, le dieron justa fama de jefe audaz y genial. Reproducimos en estas páginas cuanto él pudo decir-así como también unas cartas a su esposa- sobre su destino al Cuerpo Expedicionario alemán de Africa, en Febrero de 1941, cuando se creó el legendario Afrikakorps.
A primeros de febrero de 1941, un oficial del Mando Supremo del Fuhrer  comunicó que debería interrumpirse el permiso de Rommel y presentarse inmediatamente al Feldmariscal von Brauchitsch y al mismo Fuhrer.
El 6 de Febrero, el Feldmariscal Brauchitsch le confió una nueva misión.
Dada la situación terriblemente crítica de los italianos, era preciso mandar a Libia, en su ayuda, dos divisiones alemanas, una ligera y otra acorazada. A Rommel se le había designado para ocupar el mando de este Cuerpo Expedicionario, con la órden de trasladarlo lo más pronto posible a Africa a fin de adquirir un conocimiento directo del terreno.

Mariscal Erwin Rommel

Las primeras tropas llegarían a mediados de Febrero. El traslado de la división ligera terminaría hacia la mitad de Abril y el de la División Acorazada 15, a fines de Mayo.
Condición sine qua non para la concesión de esta ayuda era que el gobierno italiano se comproemetiera a organizar la defensa de Tripolitania en la zona del golfo de Sirte a lo largo de una línea que se extendía al sur de Buerat el-Hsun, a fin de asegurar el espacio necesario para el empleo de la Luftwaffe y renunciando con ello a su plan anterior que se limitaba al mantenimiento de la línea de defensa de Tripoli.

Las fuerzas motorizadas italianas en el Norte de Africa debian ponerse a ordenes de Rommel. Mientras que éste último estaría bajo la dependencia del Mariscal Graziani. Por la tarde se presentó ante el Fuhrer, quien le hizo una exposición detallada de la situación de Africa y le informó que lo habían recomendado como el hombre que mejor sabría adaptarse a las condiciones totalmente distintas, de aquel teatro de operaciones.
El Ayudante de Campo del Fuhrer, Teniente Coronel  Schmundt,  lo acompañaría en sus primeros reconocimientos. Se le aconsejó que empezara por concentrar las tropas alemanas en torno a Tripoli, de modo que pudiera entrar en acción conjuntamente.
Por la noche, el Fuhrer le enseñó unos cuantos diarios ilustrados ingleses y americanos que describían el avance del General Wavell en Cirenaica. El detalle más interesante que ponían de relieve era la perfecta coordinación que existía entre las fuerzas acorazadas de tierra, La Aviación y la Marina. 

Primera carta de Rommel a su esposa
6 de Febrero de 1941.
Queridísima Lu:
Aterrizado en Staaken a las 12.45. He estado con el Comandante en Jefe del Ejército, quien me ha asignado una nueva misión. Después con el Fuhrer. Los acontecimientos apremian. Mi equipaje está llegando aquí. Puedo llevarme conmigo el mínimo indispensable. Quizá logre hacerme expedir pronto el resto. Es inútil que te diga que me da vueltas la cabeza por todo lo que ha de hacer. Serán necesario algunos meses para que todo se concrete.
Como ves se ha acortado de nuevo “nuestro permiso”. No te entristezcas, no se podía hacer otra cosa. Esta nueva empresa es muy importante
Segunda carta
Esta noche he consultado con la almohada mi nueva misión. Será una manera como cualquier otra de curarme el reumatismo (la esposa podría deducir de ello que la nueva empresa se desarrollaría en Africa). Tengo mucho que hacer para reunir todo cuanto me hace falta en las pocas horas que dispongo.
El día 11 de Febrero por la mañana Rommel  se presentó al General Guzzoni, Segundo Jefe del Estado Mayor en Roma, donde el plan de trasladar la defensa de Tripolitania al golfo de Sirte fue aceptado sin condiciones. Se dieron  también instrucciones al General Roatta, Jefe de Eestado Mayor del Ejército Italiano, para que lo acompañase a Libia. Por la tarde se acerqué  en avión a Catania, donde encontró al General Geissler, que estaba al mando de X Fliegerkorps de la Luftwaffe. Las noticias más recientes de Africa eran bastante inquietantes
En efecto, las tropas de Wavell habían tomado Bengasi, destruyendo la última división acorazada italiana al sur de la ciudad y se  disponían a avanzar sobre Tripolitania. Lo cierto es que muy dificilmente opondrían los italianos una resistencia eficaz. Y no sería nada extraño que en unos días las vanguardias del ejército inglés alcanzaran los alrededores de Tripoli. Puesto que la primera división alemana en Africa no estaría completa hasta mediados de abril, su ayuda llegaría demasiado tarde si el enemigo continuaba su avance. Por lo tanto, si se queria detener a los ingleses era necesario pasar inmediatamente a la ofensiva.
Por esta razón le pidió al General Geissler que ordenase para aquella misma noche, una  incursión aérea sobre el puerto de Bengasí y que a la mañana siguiente enviase los bombarderos al ataque de las columnas inglesas al oeste de la ciudad.

Emblema del Afrika Korps

Al principio Geissler no quiso saber nada del asunto. Era evidente que los italianos le habían pedido que, en lo posible, respetara Bengasi, pues numerosos oficiales y funcionarios italianos tenían allí casas de su propiedad. Eso lo impacientó y, por ello, aquella misma noche, el Coronel Schmundt se puso en comunicación con el Mando Supremo del Fuhrer y recibió la autorización para actuar.
Pocas horas después despegaron los primeros bombarderos para cumplir su misión, cuyo objetivo era interceptar los abastecimientos ingleses en Bengasi. A la mañana siguiente, 12 de Febrero,los alemanes despegaron de Catania y fueron directamente a Tripoli, para un reconocimiento in situ. Mientras sobrevolaron el Mediterráneo encontraron numerosas escuadrillas de Junkers que volvían de allí. Probablemente se trataba de aparatos que ya por entonces abastecían a las fuerzas alemanas en Africa..
Hacia medio día aterrizaron en Castel Benito, al sur de la ciudad. El Subteniente Heggenreiner, que era el oficial de enlace del general alemán en Roma Von Rintelen con el mando supremo italiano en Africa del Norte, anunció que el Mariscal Graziani había dejado el mando supremo, comunicando las directivas al General Gariboldi, Comandante del Ejército 5. Heggenreiner  describió brevemente el orden de batalla de las fuerzas italianas en Africa y  habló de algunos desagradables incidentes que se habían producido durante la retirada, o mejor dicho, durante la derrota en que se transformó aquel  repliegue.
Hacia las 13 se encontró con el General Gariboldi y lo puso al corriente de su misión.Mostró escaso entusiasmo por la intención de entablar la defensa en la Sirte. Con la ayuda de un mapa, se le explicço en líneas generales, el plan de defensa de Tripolitania, cuyos puntos esenciales eran:  no retroceder ni un sólo paso, poderoso apoyo de la Luftwaffe y volcar en la defensa del sector sírtico todos los hombres disponibles, incluyendo apenas hubiesen desembarcado, los primeros contingentes alemanes.
Si los ingleses no encontraban resistencia, lo más probable era que continuasen su avance, mientras que si se percataban de que habían de empeñarse en otra batalla, no atacarían-como hubiera sido su deseo- sino que se verían forzados a esperar refuerzos. Se esperaba poder aprovechar el tiempo ganado de esta forma organizando las tropas, de modo que fuesen lo bastante fuertes para resistir el asalto enemigo.
Gariboldi alimentaba muchas dudas sobre todo lo que se había expuesto. Estaba profundamente descorazonado por la derrota y  aconsejó que, en primer lugar, se diese una ojeada a la zona de la Sirte, pues se suponía que , como se acababa de llegar, no se tendría una idea precisa de las dificultades de este teatro de operaciones.
Rommel dijo al respecto: "No necesitaré mucho tiempo para conocer el país. Realizaré un vuelo de reconocimiento esta misma tarde y esta misma noche informaré al Mando Supremo".
En vista de la tensa situación y de la indolencia del Mando italiano, ya se había decidido no atenerse a las primeras instrucciones, según las cuales debía limitarse la acción y el control del sector. Rommel procuraría asumir el mando del frente en cuanto le fuera posible.  El General Von Rintelen, a quien se había insinuado las intenciones durante la conversación sostenida en Roma, estaba en contra, pues, según él, era el modo más seguro de perder honor y reputación.
Por la tarde el Coronel Schmundt y Rommel,  a bordo del He-111, sobrevolaron el territorio libio. Después de haber inspeccionado los trabajos de fortificación y los profundos fosos contracarrros al este de Tripoli, se presentó una franja arenosa que, a juzgar por su aspecto, parecía un terreno difícil para el movimiento de vehículos, tanto si eran de rueda como de cadenas y que por ello, constituía un excelente obstáculo natural ante Trípoli.
El vuelo continuó sobre la zona de colinas entre Tarhuna y Homs, tampoco muy apta, por lo que se vio para los movimientos de las fuerzas motorizadas. En cambio parecía  indicadísimo para ello el llano uniforme entre Homs y Misurata. La vía Balbia serpenteaba como una cinta negra a través del paisaje desolado, en el que hasta perderse de vista, no se vislumbraban árboles ni malezas. Se dejaron a las espaldas Buerat- el Hsum, fortín en el desierto con un par de cabañas alrededor y una pista de aterrizaje, y, finalmente, volaron sobre las blancas casas de Sirte, donde divisaron las posiciones italianas al este y al sudeste de la población.
Cuando por la noche, Rommel se entevistó con el General Gariboldi para referirle los resultados del reconocimiento, ya había llegado el General Roatta, portador de las nuevas directrices del Duce. En lo sucesivo  ningún obstáculo se opondría a la ejecución del  plan.
Al día siguiente, el Cuerpo X italiano formado por las Divisiones “Brescia” y Pavia”   recibió la órden de avanzar hacia Sitre y Buerat el Hsun y guarnecer la línea defensiva. Le seguía la división “Ariete”, que por entonces sólo disponía de 60 carros de combate de modelo anticuado. Eran demasiado ligeros y años atrás se habían utilizado en la persecución de los indígenas en  Abisinia, la cual debía establecerse al oeste de Buerat el- Hsun. Por el momento eran las únicas fuerzas que se podían reunir. Y aún así su traslado representó una gran complicación para el Mando Supremo, pues los italianos no tenían suficientes aviones de transporte y la carretera de Tripoli a Buerat el-Hsun tenía una longitud de más de 400 kilómetros.
No se podía esperar, por lo tanto, que las divisiones italianas llegasen rápidamente a la línea de fuego. Lo que significaba que la única fuerza inmediatamente disponible para detener al enemigo eran-además de la débil guarnición italiana situada en Sirte- los aparatos de la Luftwaffe. En consecuencia, Rommel pidió a su comandante en Africa, el General Frolich, que asumiese esta misión, después de haberlo convencido de su fundamental  importancia para el futuro del  teatro de operaciones africano. En tanto que el Comandante del X Filiegerkorps de la Luftwaffe quedó encargado de proporcionar el apoyo necesario. Con los limitados medios de que disponían, de día y de noche, hicieron cuanto les fue posible para ayudar a salir de la difícil situación. Y lograron su objetivo, pues las tropas de Wavell se detuvieron en El-Agheila.
Pocos días después Rommel fue en avión a Sirte para inspeccionar las unidades italianas situadas en las lineas defensivas. En su totalidad eran, aproximadamente, un regimiento, bajo el inmejorable mando del Coronel Grati y el Comandante Santa María. Esta unidad constituía la única fuerza que se podía oponer en aquel momento a los ingleses. De ahí la comprensible inquietud ante la situación. El resto de las tropas se encontraban hacia el Oeste, a más de 320 kilómetros de distancia.
Soldados durante la guerra

Como resultado de la insistencia de Rommel, la primera división italiana se puso en marcha hacia Sirte el 14 de Febrero. Aquel mismo día llegaron al puerto de Trípoli las primeras unidades alemanas: el III batallón de exploradores y un batallón contracarro. Considerando lo peligrosa que era la situación, se presionó para que desembarcaran rápidamente y se solicitó que las operaciones de descarga continuasen incluso de noche, con luz artificial, aceptando, por motivos de fuerza mayor, el riesgo de una eventual incursión aérea enemiga.
La descarga de este barco de transporte de 6 mil toneladas, que duró toda la noche, constituyó un record para el puerto de Trípoli. A los soldados se les entregó el equipo especial para la zona desértica a las primeras horas de la mañana y a las 11 en punto formaban ante el palacio de gobierno. De su aspecto irradiaba la más completa fe en la victoria y este cambio de atmósfera no paso inadvertido en Trípoli.
Después de pasar revista rápidamente a las unidades, el barón von Wechmar, Comandante del Tercer Batallón de Exploradores, salió de Trípoli al frente de sus hombres y 26 horas más tarde llegó al frente sírtico. El 16 de Febrero, algunos destacamentos alemanes que operaban con la columna de Santa María realizaron la primera acción contra el enemigo. En aquel momento, Rommel asumió el mando del frente. Por su parte, el General Schmundt hacía varios días que había regresado al Mando Supremo del  Fuhrer.
14 de Febrero de 1941.
Queridísima Lu:
Todo marcha lo mejor que se podía desear. Espero que lograré alcanzar la victoria. Yo estoy muy bien y no hay nada por lo que debas preocuparte. Estoy hasta la coronilla de trabajo. Ya he echado una ojeada a todo.
17 de Febrero de 1941
Queridísima Lu:
Todo marcha magníficamente para mi y para mis hombres bajo este sol resplandeciente. Estoy en relaciones más que óptimas con el mando italiano y no podía esperar una colaboración mejor.
Mis muchachos ya están en el frente que se ha desplazado unos 500 kilómetros al Este. Por lo que a mi respecta, ahora puedo incluso ir a verte.
Sus vuelos cotidianos entre Trípoli y el frente le permitieron conocer muy bien Tripolitania a vista de pájaro y empezó a sentir una gran admiración por los resultados de la obra colonizadora de los italianos, cuyos signos eran evidentes, sobre todo en los alrededores de Trípoli, Tarhuna y Homs.
Ahora se trasladaban diariamente hacia el frente columnas italianas y alemanes. Por el parecer contrario de los italianos, el Jefe de los Servicios del Afrikankorps, Comandante Otto, organizó el  transporte de los pertrechos a lo largo de la costa, con pequeñas embarcaciones  aligerando así muchísimo el trabajo de las columnas de camiones, de por si nada fácil. Por desgracia, los italianos no habían pensado nunca en construir una línea ferroviaria costera, que en aquel momento habría sido de enorme utilidad.
Para dar la impresión de ser mas fuertes de lo que eran y a fin de inducir a los ingleses a la máxima prudencia, se hizo fábricas en los talleres que había en los alrededores de Trípoli, un gran número de carros simulados, que se montaron sobre Volkswagen y parecían totalmente auténticos. El 17 de Febrero se notaron signos de intensa actividad por parte del enemigo. Se temía que los ingleses estuvieran a punto de reemprender su avance sobre Trípoli.
Rommel en pleno trabajo

El 18 de Febrero se notó la presencia de las unidades británicas entre El-Agheila y Agedabia.. Entonces avanzó el III batallòn de exploradores alemanes e italianos, reforzado por el Santamaría y e.l XXXIX Batrallón contracarro agregado a su mando, hasta la zona de El-Nofilia, con la órden de tomar contacto con el enemigo.
El 24 de Febrero se produjo el primer encuentro entre las tropas inglesas y alemanas en Africa. Los segundos destruyeron tres vehículos acorazados de reconocimiento, un camión y un automóvil.
Hicieron prisioneros a tres soldados. Entre los cuales se hallaba un oficial. Los alemanes no tenían que lamentar por pérdida de material o heridos. Mientras tanto, afluían al frente, conforme al plan previsto, otras unidades de la División Ligera 5.
Había sospechas sobre la finalidad de los movimientos ingleses y para aclarar la situación  el Comandante de la referida división  que había asumido el mando del frente, se trasladó el 4 de Marzo al estrecho paso de El-Mugtaa y lo barreó con campos de minas. Durante la acción no se advirtió ninguna señal de actividad por parte del enemigo.
De esta forma se aseguró un sector bastante importante y se reforzó  la posición alemana. Los pantanos salobres de Mugtaa el-Chebrit se extienden, desde este punto, a lo largo de unos 33 kilómetros al sur de la vía Balbia y son impracticables para los vehículos, salvo en unos pocos puntos que, desde luego, fueron minados. Habría sido relativamente fácil rechazar un ataque frontal que pretendiera forzar el paso. Era improbable que los ingleses quisieran intentar una maniobra de envolvimiento que lo habría obligado a realizar una larga marcha sobre un terreno arenoso y plagado de dificultades.
En el Mugtaa se estaba ya cerca de 800 kilómetros de Trípoli. Para los abastecimientos que llegaban por mar aseguraron el pequeño puerto de Rasel-Alí, el cual, como todos los lugares semejantes de nombre altisonante, era en realidad un agujero desolado y miserable donde comenzaron a afluir inmediatamente los artículos de primera necesidad.
5 de Marzo de 1941
Querídisma Lui:
Acabo de regresar de un viaje- o mejor, de un vuelo- de dos días al frente, que ahora se encuentra a 720 kilómetros hacia el Este. Todo va bien.
Hay mucho trabajo. De momento no puedo ir a verte porque no podría garantizar nada en mi ausencia. Dependen de mi y de mi iniciativa demasiadas cosas. Espero que hayas recibido alguna carta mía.
Mis soldados están avanzando. Aquí la única cosa importante es la rapidez. Me adapto al clima plenamente. Esta mañana incluso he dormido demasiado, hasta después de las 6…
…Hoy hemos tenido un espectáculo de gala con la proyección de “Victoria en Occidente” (una película de propaganda sobre la campaña alemana de 1940 en Francia). Al recibir a los invitados-llegados en gran número, algunos en compañía de sus esposas-, he expresado la esperanza de que algún día podremos proyectar también “Victoria en Africa”.
El resultado de las operaciones en El-Mugtaa fue una retirada inglesa al Este, lo que hacía suponer que el  grueso de sus fuerzas se encontraba en las cercanías de Agedabia y a lo largo de la costa, hacia Berna.
En  esta fase,  los i¡ntentos ingleses de paralizar los abastecimientos alemanes mediante acciones navales en el Mediterráneo e incursiones aéreas sobre Trípoli no lograron resultados agradables. El 11 de Marzo desembarcaron en Trípoli los últimos elementos del 5º Regimiento Panzer. Se le dio en dotación 120 carros de combate. Pero sólo 60 de ellos eran del tipo mediano. Además, la División italiana Ariete avanzaba con 80 carros de combate, todos los que en aquel momento estaban en condiciones de entrar en combate. Este despliegue de fuerzas, con material entonces modernísimo, causó mucha impresión entre los italianos.
El 13 de Marzo Rommel le trasladó su puesto de mando a Sirte. En un principio había tenido la intención de llegar a la localidad en avión, a bordo de un Ghibili con su jefe de estado mayor. Pero, tras el despliegue, cerca de Tauorga, se vieron envueltos en una tempestad de arena y el piloto, haciendo caso omiso a seguir, invirtió el rumbo. Rommel hizo el viaje en automóvil desde el aeródromo de Misurata. Nadie tenia idea de la terrible violencia de estas tempestades.
Nubes inmensas de polvo rojizo impedían totalmente la visibilidad y reducían la velocidad del coche a un lento caminar. La arena corría a ríos, como agua por el parabrisas. Apenas se podía respirar a través de los pañuelos con lo  que los combatientes se cubrieron el rostro. El sudor brotaba por todos los poros a causa del calor insoportable. Se trataba del temible ghibli. Un oficial de la Luftwaffe se estrelló con su aparato a consecuencia de la tempestad.
Soldado alemán

El 15 de Marzo, un destacamento mixto italiano y alemán, al mando del Conde Schwerin, abandonó Sirte con dirección a Murzuch, a unos 720 kilómetros al sur. El Mando Supremo italiano pidió que se emprendiese esta acción porque las tropas del General De Gaulle comenzaban a hostigar en Libia meridional. Sin embargo, para los alemanes, su principal objetivo era adquirir experiencia a base de largas marchas y, sobre todo, comprobar si el equipo se adaptaba a las condiciones africanas. Poco tiempo después llegó a la línea de  El- Mugtaa la división “Brescia” completa y la División Ligera 5 quedó disponible para llevar a cabo acciones rápidas.
El 10 de Marzo Rommel se trasladò en avión al Mando Supremo del Fuhrer para informar y recibir instrucciones. El Fhurer lo condecoró con las Hojas del Roble por la actuación de la División Panzer 7 en Francia. El Comandante en Jefe del Ejército, von Brauchitsch, le informó que no se preveía una decisiva acción ofensiva en Africa para un próximo futuro y  que por el momento no vendrían refuerzos. Añadió que después de la llegada de la División Panzer XV, a fines de Mayo, se debería atacar  y poner en fuga al enemigo en el sector de Agedabia.
Quizá sería entonces posible reconquistar Bengasi. Rommel le hizo notar que no se debía limitar las acciones a la toma de Bengasi, sino  que sería necesario volver a tomar toda la Cirenaica, por cuanto la zona de  Bengasi no se podía mantener militarmente sola.
A Rommel no le gustó la insistencia por parte del Feldmariscal von Brauchitsch y del Teniente General Halder para mantener tan reducidos los contingentes de tropas enviados al Africa, abandonando a su suerte el futuro de este teatro de operaciones. Habría sido necesario aprovechar con el máximo empeño la temporal debilidad inglesa en este sector para asegurarse definitivamente la iniciativa.
Rommel considero como otro error el de no afrontar el riesgo de un desembarco en Inglaterra en 1940-41. La única posibilidad de triunfo, suponiendo que la operación la hubiera alcanzado, se habría presentado en el momento en que el Cuerpo Expedicionario británico acababa de perder su armamento y equipo. A partir de entonces las dificultades aumentaron constantemente y, sin embargo, la invasión era obviamente necesaria si se quería ganar la guerra contra Gran Bretaña.   
Antes de partir había ordenado a la División Ligera 5 que preparase un ataque contra El- Agheila, fijado para el 24 de Marzo. El objetivo era la conquista del aeródromo y del fortín. El paso siguiente era capturar la guarnición inglesa. Resultaba que poco antes, el oásis de Marada, situado algo más al Sur, había sido ocupado por un destacamento mixto italo alemán, que ahora debería ser aprovisionado  Las columnas de víveres eran hostigadas sin tregua por las unidades inglesas de El-Agheila
Tras su regreso a Africa, el III Batallón de Exploradores ocupó, según se había previsto, el fortín. Los pozos y el aeródromo de El- Agheila en las primeras horas del 24 de Marzo. La guarnición inglesa, compuesta por pocas fuerzas, había minado toda la zona y, cuando los alemanes desencadenaron el ataque, llevó a cabo un hábil repliegue.
Después de la conquista de El-Agheila parecía que las avanzadillas inglesas-según el informe de la Luftwaffe- se habían retirado a la garganta de Marsa el-Brega.

Un panzer del Africa Korps

26 de Marzo de 1941.

Queridísima Lu:
Primera jornada en el mar. Es un lugar delicioso y mi “roulotte”es cómoda como un hotel. Me he bañado en el mar esta mañana porque hace ya bastante calor. Aldinger y Gunther (ayudante y ordenanza de Rommel, respectivamente) ocupan la tienda vecina. Por la mañana nos hacemos el café en nuestra cocina. Ayer un general italiano Calvi de Bergolo, me ha regalado un “burrus”. Es magnífico, negro azul con seda  roja y bordados. Te sentaría  muy bien como capa de noche.
Pocas novedades del  frente. Debo retener a las tropas para impedirles echarse adelante. Han conquistado otra posición, avanzando hacia el Esta mas de 30 kilómetros.
No faltaran los semblantes preocupados entre nuestros amigos italianos.  
Rommel nacio en Heidenheim cerca de Ulm en 1891. Peleó en la Primera Guerra Mundial combatiendo en Francia, Rumania e Italia  Por esos hechos fue distinguido por la máxima condecoración de su país. Fue profesor de la Academia Militar de Danzing. Las lecciones que dio en dicho centro formaron el núcleo de su libro “La Infantería al Ataque” que más tarde atrajo sobre él la atención de Hitler. Llego a formar parte de su Estado Mayor. Se hizo famoso durante la campaña de Francia. Luego se le destinnó al mando del Afrikakorps y se le ascendió a Mariscal por la reconquista de Cireneica. Reforzó el muro del Atlántico frente a la amenaza de invasión aliada. En 1944 se le implicó en el complot contra el Fuhrer. Llegó a perder por completo sus favores y el apoyo. Se suicidó en Octubre de 1944. Así evitó el proceso ante un “tribunal del pueblo”, la degradación y la condena a muerte. Dejó viuda y un hijo. (Tomado, editado, condensado y resumido de la Revista “Asi Fue la Segunda Guerra Mundial)

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