jueves, 13 de diciembre de 2012

PRIALE: CONCILIADOR POR EXCELENCIA

Maestro de escuela de vida humilde, transparente, honesto y entregado siempre a sus ideales.  Abierto y sobre todo dialogante consuetudinario. En buena  cuenta,  llamado y considerado por muchos, como un conciliador y organizador por excelencia. Lo que nos lleva a hablar obligatoriamente de fibras de sensibilidad para la persuación en medio de una vida de sacrificio permanente que lo hizo, definitivamente, un dirigente político de polendas, de aquellos que existe la obligación  de admirar en la historia política del Perú.
Ramiro Prialé Prialé y el Apra su partido tienen, evidentemente, una gran cantidad de adherentes que lo aplauden por completo cuando lo recuerdan  en forma contundente. Sin embargo, sus  detractores  que también son considerables en cuanto a número y proporciones  como los primeros, en esta etapa primordial en la que él actuó, con decisión y firmeza mostrando al máximo sus cualidades, lo critican con sus fundamentos determinados y justificados. Como parte de la era en la que tal agrupación política ingresó a situaciones  comprobables de un pensamiento enteramente derechista.


Ramiro Prialé en una de sus tantas intervenciones oratorias.

 La que sirvió para pactar con sus enemigos del ayer como  para nunca más salir de tales posiciones retrogradas que hasta ahora persisten, en una organización partidaria actual enteramente debilitada. Algo de razón y coherencia se pueden encontrar en estas críticas.
Pero lo que no se puede negar y eso sí que es histórico es que Prialé,  en pleno siglo XX, fue el protagonista principal de varios acontecimientos políticos muy importantes como fueron el retorno de la democracia tanto en 1945 que dio lugar al gobierno de Bustamante y Rivero, como en 1956 en que se volvió a vivir en libertad luego del final de la dictadura odriista y durante el segundo gobierno de Prado, a cuyo régimen se le denominó, precisamente por el pacto con los apristas, el de la convivencia.

Presidente Prado

 Lo conflictivo y por eso son, precisamente, las discrepancias que se presentan al juzgar los hechos es que ambos gobernantes, representantes conspicuos del conservadurismo, fueron los causantes directos de la gran persecución del Apra con cárceles, asesinatos, destierros y tanta barbaridad que aniquilaban, por completo, la Constitución y las leyes vigentes en el país.
El maestro, nacido en la ciudad de Huancayo el 6 de enero de 1904, resultó elegido por el voto popular como Senador de su tierra natal en 1945. Posteriormente en 1963 hasta 1968, durante el  primer Gobierno de Belaúnde, repìtió el plato y hasta llegó a ser Presidente de la Cámara Alta, a la que vuelve tanto en 1980 como cinco años después.
Huancayo: la tierra del político

 El retorno ocurrió en el segundo belaundismo y la última de sus actuaciones públicas  cuando desempeñaba la primera magistratura del país en el primer periodo, su correligionario y compañero de partido, Alan García Pérez.
 Como se puede notar, el dirigente aprista de impecable y variada trayectoria ostenta definitivamente y como ejemplo para los demás, diversos pergaminos de democracia innegables y de peso específico. Esto sí, tampoco, nadie lo puede negar. 
AFAMADO MEDICO
Fue bisnieto de un afamado médico de origen francés, Pier Prialé, que se había afincado en el Valle del  Mantaro y que entre sus pacientes tuvo nada más y nada menos que al Libertador Simón Bolívar, a  quien atendió y curó de una severa enfermedad que lo aquejó entre las batallas de Junín y Ayacucho. La historia de esta familia data, pues, de la época de la gesta de la Independencia y del inicio de la vida republicana.
El nieto del médico y padre de Ramiro se llamó Pedro Sixto Prialé Ráez, maestro de Matemáticas y Director del Colegio Nacional de Huancavelica “la Victoria de Ayacucho”. Llegó a ser Alcalde de Huancayo. Un hombre de ideas conservadoras  que, a fines del siglo XIX, se casó con su prima Edelmira Prialé Morales, con quien tuvo cinco hijos, dos de  los cuales varones: el abogado Rodrigo y Ramiro, quien sería  docente como su antepasado.
La madre de Prialé murió cuando éste era pequeño. Su progenitor se casó en segundas nupcias con la tía Raquel, hermana de su progenitora, con la que no tuvo descendencia y  quien jugó un papel contundente en su formación.
Ramiro resultó un niño estudioso, criado entre maestros, quien terminó la secundaria a la temprana edad de 14 años. Inicialmente el joven se dedicó al arte dramático, como cantante de zarzuela y actor de teatro.
PRIMER MATRIMONIO
A los 20 años de edad, el muchacho se adhirió por convicción y fe al Apra. Nunca la dejó. A esta organización se dedicó por completo y en forma enteramente sacrificada. Incluso él  y sus seres más queridos tuvieron que sufrir lo indecible.
Por el Apra renunció a la zarzuela y el teatro. A los estudios universitarios y se vió obligado a abandonar a su esposa y sus hijos, para luchar por lo que pensaba que era correcto. Con el fín de vivir modestamente se dedicó a la docencia. Fue siempre y fundamentalmente un maestro. La docencia la impartió en los colegios, en el hogar, en todo sitio y dictó catedra de  educación cívica por el bien del Perú.
El amor lo visitó a temprana edad. El 12 de Junio de 1924, a los 20 años, se casó con Carmen Luzmila Jaime Torres, a quien le decían cariñosamente “Cocolichita”, devota de la Virgen del Cármen y una mujer enteramente abnegada. El joven matrimonio se vió rodeado de tres hijos muy rápidamente: Ramiro Alfonso, Raquel Edelmira y  Pedro José.
En 1928 la familia decidió irse a vivir a Lima para que Ramiro pudiese estudiar en la Universidad. En la capital nacieron sus mellizos Víctor Gustavo y Carmen Luzmila. El matrimonio alquiló una modesta casa en la calle Sandia, en pleno centro de Lima cerca al coliseo de gallos del mismo nombre y al Parque Universitario.
Ramiro ingresó a estudiar Medicina. No lo logró. Ello se hizo recién posible a través de su hijo Pedro José y de sus nietos destacados galenos. Al año siguiente tentó estudiar Derecho, más compatible con sus actividades políticas. 
EDUCADOR
Pero la actividad partidaria pudo más y sobre todo la persecución que sufría el Apra. Sin embargo, durante los breves periodos de libertad, estudió Educación, disciplina en la que recién se graduó en uno de sus destierros en Panamá, allá por 1943.
La señora Prialé, prácticamente  sola tuvo que sacar adelante a sus cinco hijos porque, la mayor parte del tiempo, su esposo o estaba preso o perseguido. Aquí  o en el extranjero. Su principal actividad, en buena cuenta, era organizar la estructura organizativa del partido y eso implicaba tiempo completo. La política, y sus consecuencias, lo absorbieron enteramente.
Su cónyuge y sus vástagos sólo lo veían cuando habían peleas de gallos en el coliseo de Sandia. Allí ingresaba disfrazado, se trepaba a los techos para llegar a su hogar y, finalmente, salía con el público que asistía a las peleas.
Era el Secretario de Organización del Apra desde 1933. A eso se dedicó con ahínco y a conformar  la estructura partidaria con células, de manzana en manzana, en todas las ciudades y pueblos del Perú.
Por tal razón, la dirigencia de dicho partido sabía lo qué se pensaba en cada rincón de los pueblos del Perú, con qué gente se contaba e incluso quiénes eran los enemigos. Lo que  permitió no sólo conocer lo que pasaba en cada rincón nacional, sino también que las directivas impartidas llegasen oportuna y fielmente.
EL ORGANIZADOR
Haya de la Torre fue el Jefe  indiscutible  y total del  Apra. Pero su organizador, innegablemente, Prialé. Por eso es que recibió el encargo del propio líder principal,  el de juntar a la juventud a través de la  Federación Aprista Juvenil (FAJ), fundada el 7 de Enero de 1934. Allí fue elegido Armando Villanueva del Campo como Secretario General.
Victor Raúl Haya de la Torre

Entre los jóvenes de esta agrupación que participaron y estuvieron bajo el comando de Prialé, además de Villanueva, figuraron: Nicanor Mujica, Luis Rodríguez Vildósola, Luis Felipe de las Casas Grieve, Humberto Silva  Solís, Tulio Velásquez, Victor Tantaleán Vanini y muchos otros más.
Prialé sufrió prisión y destierro largos años, mientras que su esposa inmolaba, día a día, su vida hasta que enfermó gravemente y tuvo que pasar tuberculosa largas temporadas en el sanatorio de Jauja. Ramiro estaba recluído en el Panóptico, sin poder hacer nada. La prisión se lo impedía por completo.
Los hijos retornaron al valle del Mantaro y fueron acogidos por sus familiares, sobre todo por el abuelo Pedro Sixto Prialé. A los mellizos los tomó a su cargo su nana indígena  Finalmente, los cinco descendientes se reunieron en la casa del abuelo en Huancavelica. 
HUERFANOS
Su hermano Rodrigo murió durante los carnavales de 1938. El estaba preso y no se le permitió, inhumanamente, darle el último adiós. Hasta que posteriormente lo desterraron a Panamá. El líder aprista solicitó, antes de su salida obligatoria del país, que lo dejasen ver a su esposa muy mal en Jauja, casi muriéndose. Tampoco  vino el permiso correspondiente.
A los pocos dias de marchar al destierro, su cónyuge, una magnifica y buena mujer falleció a temprana edad, 36 años, el 2 de Noviembre de 1941, dejando desafortunadamente huérfanos a sus cinco menores hijos.
Prialé en el destierro trabajó en el Canal de Panamá y se dedicó a concluir sus estudios de Educación, obteniendo la licenciatura en 1943. Su temperamento y vocación, precisamente, no era estar lejos de la patria. A cada rato soñaba con retornar al Perú.
Hasta que recibió la directiva de Haya de la Torre para que vuelva clandestinamente a la brevedad  posible, en cualquier medio que esté a su alcance. Tomó un barco bananero que hacía paradas en todos los puertos. Llegó al Perú sufriendo de disentería, enfermedad que logró superar posteriormente.
Por aquel entonces, el Apra propiciaba la formación de un amplio frente democrático  para retornar a la democracia, tras el  periodo de cinco años que detentó el poder dictatorialmente, Manuel Prado Ugarteche. Los estrategas  habían escogido a la ciudad de Arequipa, como sede principal de lucha.
En Arequipa se forjó el Frente Democrático

La nueva y gran misión que recibió Prialé fue organizar en dos años  la alianza electoral  que permitiese cambios notables en el Perú. El dirigente oficialmente estaba deportado en Panamá. No podía presentarse como Ramiro Prialé. Por esa razón, se le dio el seudónimo de “Alfredo Ganoza”. Nadie conocía al primero. Si al segundo, con lujos y detalles.

ANTONIETA ZEVALLOS
En  Arequipa comenzó a trabajar con él, en calidad de secretaria, la joven de familia aprista Antonieta Zevallos. El amor entre el  viudo  de poca edad y la eficiente colaboradora surgió prácticamente a primera vista.
 Pero el secreto de la identidad  fue tan bien guardado que Antonieta, recién el dia anterior a su matrimonio que se celebró el 27 de Marzo de 1945, se enteró que se iba a casar con Prialé. Creía hasta el final que iba a ser la señora Ganoza.
La organización del Frente Democrático a cargo del líder aprista fue un éxito desde el punto de vista electoral.  Llegó al poder su candidato Bustamante y Rivero en elecciones intachables. Los apristas recuperaron la libertad y muchos de ellos salieron elegidos parlamentarios. Entre los que figuró Prialé, quien ocupó la Senaduría por Junín en 1945.
Pero la coalición de tal nombre no pudo superar diferencias, suspicacias, desconfianzas, temores y desencuentros.  A pesar de los esfuerzos de unidad realizados por muchos sectores que se dieron, por entero, al ideal democrático
PRESO Y DESTERRADO
 La primavera  duró poco y el golpe de Odría acabó otra vez con el sistema en que el pueblo tiene la decisión. Cabe subrayar que muchas veces los apristas, en general, desempeñaron actitudes poco coherentes e incluso rebeldes con violencia y sangre. Como la revolución de la marinería del 3 de Octubre de 1948, acto insurreccional que dio lugar al caos y al posterior imperio dictatorial, como solución final de gobierno que duró ocho largos años.
En el Senado, Prialé abogó con iniciativas parlamentarias relacionadas con la educación y la descentralización. Trató a toda costa en que se fuesen superando las asperezas que se encontraron en el camino. Pero la falta de madurez cívica trajo todo por los suelos.
Luego del inicio de la dictadura de Odría, el dirigente cayó preso y fue desterrado otra vez a Panamá. De alli se dirigió a Chile y por tierra retornó clandestinamente al  Perú. Quería de todas maneras reorganizar la estructura partidaria del Apra para que precisamente no desapareciese, conforme anhelaban sus enemigos.
La persecución a su familia se fue acrecentando. En esta oportunidad y durante muchos años, ya era Antonieta la que tenía que ver con el  mantenimiento del hogar y de sus  hijos aún niños: Gonzalo, Ramiro Fernando  e Hilma Antonieta. Su domicilio era asaltado a cada rato por la policía.
A partir de allí y durante más de diez años,  Prialé sería quien encarnaría al Apra en el Perú. Experto total en organización, adecuó al Partido para la supervivencia, sin contar con los principales cuadros partidarios.
Creó un comité ejecutivo de emergencia. Además comités departamentales, provinciales y distritales, conformados en su mayoría por militantes casi desconocidos en el ámbito nacional.  Mantuvo, a toda costa, la estructura partidaria.
CLANDESTINIDAD
Fueron largos años de sacrificio sin tregua, pasando casi siempre a salto de mata, día a día. El dirigente vivía en la clandestinidad sin saberse nunca el lugar donde se encontraba, dedicado exclusivamente a mantener la supervivencia del Apra.
La presencia de Ramiro se multiplicaba por todo el país. Asistía a reuniones en casas de los seguidores y daba las pautas para seguir luchando. Los apristas decidieron, al más alto nivel, hablar con Odria el dictador para encontrar una salida política. El designado, por el propio Haya para tal fin, fue Prialé
Las reuniones se llevaron a cabo en una  lujosa residencia ubicada en  Monterrico. La primera de ellas fue sumamente tensa. Odría, con su naturaleza desconfiada, habló casi con monosílabos  Fue una simple ocasión de medir al adversario. Sin embargo, el presidente cumplió con su ofrecimiento de no apresar a Prialé y aceptó volver a reunirse.
Pactaron con el enemigo Odría.

A partir de la segunda reunión fue cambiando el dictador, quien no podía dar crédito a lo que oía.  El Apra sólo pedía que se den elecciones limpias y que, a cambio, se comprometía a no participar en el proceso electoral de 1956. Pero si apoyarlo.
TRES CANDIDATOS
En las últimas reuniones, los ánimos ya se habían calmado. Inclusive Odría llamaba a Prialé “El Señor de la Semiclandestinidad”, pues viviendo todavía así se daba el lujo de reunirse con el propio Presidente de la República.
Ambas partes cumplieron lo prometido. El Apra poco a poco recuperaba libertades. Incluso se organizó una manifestación partidaria demostrando, una vez más, la fuerza con que contaba. Hasta que en la contienda electoral de 1956 se presentaron tres candidatos.
Ellos fueron: Hernando de Lavalle que gozaba con la simpatía de Odría y fue, inicialmente, el postulante por el cual votaria el partido. Manuel Prado, que los había perseguido cruelmente  en el primer gobierno de 1939 a 1945 y Fernando Belaúnde Terry, quien había trabajado en el Frente Democrático siendo Diputado por Lima y cuyo padre, Rafael Belaúnde Diez Canseco, era amigo del Apra. A este último, lo sindicaron hasta como candidato a la Presidencia de la República en 1945
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Hernando de Lavalle

Prialé se reunió en varias oportunidades con Lavalle. Le ofrecía el pleno apoyo a cambio de devolver la legalidad a su agrupación, liberar a los presos políticos  permitir el retorno de los desterrados y devolver los bienes confiscados.
Lavalle no quiso comprometerse de modo claro y rotundo. Sus respuestas eran más que evasivas. Ramiro hizo todo lo posible para convencerlo. No lo consiguió. Más aún en su discurso de cierre de campaña, este candidato proclamó que seguiría la línea política de Odría. Lo que, evidentemente entre otros errores, lo llevó a la derrota.
PRADO
En cambio, Prado se comprometió rotunda y  voluntariamente a devolver la legalidad al Apra desde el primer dia de su gobierno, tal como lo dijo públicamente en su presentación  realizada en la ciudad de Trujillo, la cuna de ese partido.
Pero se esperó hasta el último momento. Ramiro confiaba en un cambio de actitud de Lavalle. Sólo 48 horas antes se dio la consigna de votar por Prado. La maquinaria partidaria, creada por Priale, funcionaba perfectamente. El pueblo aprista obedeció a su dirigencia, a pesar de las persecuciones sufridas anteriormente. Prado ganó las elecciones, gracias al apoyo del aprismo.
Lo que demostraba, evidentemente, la fuerza y la calidad de dirigente de Prialé que recomendó a sus compañeros y camaradas a votar por el enemigo del ayer, porque así se recobraba la libertad que todos querían.
Haya de la Torre no quiso retornar inmediatamente al Perú para no crearle problemas a la democracia incipiente. Lo que sí hizo es darle carta blanca a Prialé para adecuar a la estructura del partido, de acuerdo a los tiempos que se vivían. 
 SEOANE EMPAJADOR
El Apra apoyo al Gobierno de  Prado sin participar en el oficialmente. La convivencia se desarrolló así. El partido no tenía senadores, ni diputados, ni ministros. Si amigos tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Algunos apristas ocuparon cargos públicos, aunque no muchos.
Como por ejemplo, el segundo de sus dirigentes después del Jefe Haya de la Torre, Manuel “Cachorro” Seoane Corrales, de hábil trayectoria que se desempeño, eficientemente, como Embajador en Holanda y Chile.
Manuel "Cachorro" Seoane Corrales

Mientras tanto al interior del Apra, había todo un cambio de perspectivas y posiciones. Haya de la Torre sostenía que el mundo estaba dividido, entre lo que llamaba él, dos imperialismos: el yanqui y el soviético. Cada uno de ellos contaba con el poder atómico suficiente para destruir a todo el planeta. Recordaba que el lider soviético, Nikita Kruschev, señalaba la necesidad de la “coexistencia pacifica”.
Haya también decía al respecto que había un nuevo contexto histórico donde ya "la guerra y la violencia no podia ser la partera de la historia” como señalaba Marx, sino sólo convertirse en  “la sepulturera de la historia”.
 Evidentemente una nueva orientación política que Prialé y la mayoría de los militantes obedecían a pie juntillas. A eso se adaptaban. Lo que se hacía, para mucho de sus adversarios y detractores era, llana y sencillamente, abrir el camino hacia la derecha del espectro político.
Los apristas, y entre ellos Prialé el  principal gestor, sostuvieron que la convivencia era la aplicación al país de este sueño de la coexistencia pacífica, lo que precisamente  deseaba el mundo. Haya estaba convencido de que, por encima de todo, era necesario crear un ambiente social en la que todos los hombres puedan alcanzar su plena realización humana. Al margen de cualquier posición que se asuma.
DE LADO
Quedaba completamente de lado las ideas primigenias del Apra con los  puntos máximos de la acción contra el imperialismo yanqui, nacionalización de tierras e industrias, la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo entre otros tantos anhelos. Eso ya no era lo medular. Eso era lo olvidado.
También quedó de lado el famoso lema de que “solo el Apra salvará al Perú”. Estas eran, definitivamente, otras épocas. El Apra cambiaba. Tales transformaciones para sus adversarios fueron, evidentemente, el inicio de la derechización que persiste aún.
Por esta época surgieron en el país nuevas agrupaciones políticas como: Acción Popular, la Democracia Cristiana y el Social Progresismo, en posiciones, obviamente, antagónicas al Apra y mirando a la izquierda del espectro político.
SIN TERCIO
Las elecciones de 1962 se realizan con la participación de siete candidatos: Víctor Haya de la Torre (Apra), Manuel  Odría,( Unión Nacional Odriista) Fernando Belaunde Terry (Acción Popular),  Héctor Cornejo Chávez (Democracia Cristiana),  César Pando Egúsquiza (Frente de Liberación Nacional),  Alberto Ruiz Eldredge (Social Progresismo) y  Luciano Castillo (Partido Socialista).
Las gana el representante del Apra, sin alcanzar el tercio  que exigía la Constitución vigente de 1933, por lo que el Congreso tendría que elegir entre los tres primeros. En este caso: Haya, Belaunde y Odría.
La figura de Prialé para la negociación vuelve a tener vigencia. Contaba evidentemente con el aval de los logros del pasado y el apoyo total de Haya. Conocía perfectamente a  Odría y era oportunidad para conversar otra vez.
Los militares vetan la candidatura del Apra y este partido, por las persuasiones realizadas en las que Ramiro tuvo sitial propio, decide  apoyar a  Odria, El problema se presenta, de forma definitiva, cuando ocurre el golpe de estado del 18 de Julio de 1962 que depone a Prado y los militares, que detentan el poder, prometen elecciones para dentro de un año. Lo que, efectivamente, cumplen
En los comicios de 1963, la fórmula del Apra estuvo conformada por Haya,  como candidato a la Presidencia.  Prialé a la Primera Vicepresidencia y Luis Alberto Sánchez a la Segunda. La llamaron los apristas “la plancha de los maestros”. No les fue muy bien que digamos porque Belaúnde, unido con la Democracia Cristiana, ganó impecablemente las elecciones. Pero no consiguió mayoría en el Congreso de la República.
LA  COALICION
La figura de Prialé vuelve a hacerse necesaria para conseguir un sitial en el Parlamento. En la Cámara de Diputados no había problemas, por la mayoría aprista existente. Pero en el Senado, si que faltaban algunos cupos.
 El es uno de los que más colabora para conseguir ser la primera fuerza. Habló, intercambio ideas y consiguió logros. Representaba a su partido en las negociaciones, conjuntamente con Fernando León de Vivero, Diputado por Ica. Así nació la Coalición del Pueblo, luego de la unión entre los apristas y los seguidores de Odria. Los implacables enemigos del ayer, convertidos en los aliados unidos de 1963 a 1968
A pesar de la desproporción que se daba en los grupos que intervenían, Prialé en señal de desprendimiento aceptó que tanto la Presidencia del Senado como la de Diputados, donde el Apra no necesitaba por tener la mayoría absoluta, sea alternada.
Fernando León de Vivero

 Una por otra. Cedían pero ejercían, por completo, la supremacía en el Legislativo llamado por Haya de la Torre “el primer poder del Estado”. Nada más y nada menos. Todas se la supieron los apristas, con Prialé a la cabeza. 
SENADOR
De 1963 a 1968, Prialé se desempeñó como Senador por Junín y llegó a presidir la Cámara Alta. Propuso proyectos de ley trascendentales como los que permitieron las elecciones municipales, la declaración del titulo honorífico de benemérita a la Guardia Civil, modificaciones importantes para la explotación de los yacimientos petrolíferos de la Brea y Pariñas, a cargo de la empresa norteamericana International Petroleum Company (IPC).
Los de apoyo a la Corporación de Energía Eléctrica del  Mantaro, la autonomía de la Escuela de Bellas Artes, la construcción del Estadio de Huancayo, la restauración del convento de Ocopa y muchos otros más.
En 1964, resultó elegido el primer Presidente del  Parlamento Latinoamericano, realizado en Lima. Un reconocimiento para un luchador de la integración. La vida democrática se cortó nuevamente con el golpe de estado de los militares encabezados por Velasco, quienes instauraron un régimen socializante.
 Para muchos con ideas primigenias del Apra.  No era por gusto que entre los ideólogos de la revolución figuraba un connotado ex aprista que había sido inclusive secretario de Haya de la Torre, Carlos Delgado Olivera.
Prialé durante esos once años de dictadura, siete con Velasco y cuatro con Morales Bermudez, fue el fiel acompañante de Haya de la Torre en el Partido. Este último se dedicó a dictar sus coloquios a la juventud.
GABINETE EN LA SOMBRA
 Le encomendó a Prialé que se dedicase a reunir a los profesionales apristas, a quienes los capacitó para responder a la dictadura velasquista sobre las medidas que iba tomando en cada uno de los sectores. Para los apristas, Ramiro formó, con estas tareas, un verdadero gabinete en la sombra.
También organizó en su condición de Secretario General Colegiado, la Comisión Técnica Nacional de Plan de Gobierno que entregó a los sectores pertinentes los estudios correspondientes, contando con diferente y variado apoyo profesional partidario.
Prialé capacitaba diariamente a sus correligionarios en el arte de gobernar. Muy propios de él eran sus famosos aforismos llenos de sencillez y de ingenio, los mismos que se conocían como las “ramiradas”.
 Por ejemplo, están entre ellas: “conversar no es pactar”,” no hay peor equivocación de una persona la de creer que siempre tiene la razón”, “en la política no hay lógica porque la hacen los hombres que son completamente ilógicos”, “hay siempre escopetas de dos cañones”. 
CONSTITUYENTE
En 1977, Haya le encomendó la Secretario de Organización a Alan García y la Subsecretaría a José Luis Delgado Núñez del Arco, que posteriormente llegó a ser parlamentario  Ambos viajaron por todo el Perú, acompañados con frecuencia por Ramiro Prialé.
Al año siguiente, el Gobierno Militar de Morales Bermúdez convocó a la Asamblea Constituyente. La lista partidaria del Apra la encabezó con el Nº 1 Haya de la Torre y lo seguía con el 2, Prialé. El dirigente se dedicó plenamente a la campaña y resultó elegido Constituyente. El Jefe del Apra logró la más alta votación, superando el millón de votos.
En la Constituyente, Ramiro presidió la Comisión de Regionalización. Propuso que sea declarado de prioridad la construcción de ferrocarriles electrificados que partiendo de los puertos del  Océano Pacífico, conduzcan a otros ubicados en los grandes ríos amazónicos. Todo una gran visión adelantándose a la integración vial efectiva. Lo malo es que nada se hizo en efectivo y concreto. Pero la idea fue coherente. Eso es lo que vale
En la última etapa de su vida se dedicó a dictar clases de civismo. Como era su costumbre renunció a los personalismos y se dedicó, paciente y tercamente, a  fortalecer la unidad de su partido sin desencuentros de por medio.
MUERTE
Salió nuevamente elegido Senador en 1980. A pesar de que su salud no era del todo buena, el dirigente siguió trabajando en el fortalecimiento de la educación y del desarrollo de la descentralización a nivel nacional.
En 1982, Prialé apoyó la candidatura a la Secretaría General del Partido de Alan García Pérez, en lo que él denominó una apuesta por la juventud. Ello le abrió el camino a Alan para llegar a la Presidencia de la República,  tres años después.
Durante el primer gobierno aprista, Prialé estuvo otra vez en el Senado y en 1987 volvió a presidir esa cámara.  La salud no lo acompañaba hasta que murió el 25 de Febrero de 1988. Toda una figura. Con grandes éxitos y triunfos y hay que reconocer como  sus principales virtudes: la decencia, por un lado, y la modestia y sencillez sea donde sea, en el poder o sin el.
De este último atributo, cabe recordar siempre como mérito evidente que vivió, muchos años, con puesto público o sin el, en una muy modesta casa de la calle Mariscal Luzuriaga ubicada en el  distrito de Jesús Maria, eminentemente de clase media con visos de popularidad. (Noé)

2 comentarios:

  1. Nos parece que este es un recuerdo objetivo de uno de los jerarcas del Aprismo. Maestro, politico y organizador. Que se sacrificó, claro que se sacrifico. Como muchos peruanos por sus ideales. Hasta ahora en Huancayo, su tierra natal, se le recuerda con fervor. Vale la vida de Prialé. Juan Cadenillas

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  2. El rey de la convivencia y el artifice de la derechizacón del Apra. Sin embargo hay que reconocer sus habilidades encuadrados en el c amino del dialogo y concilación. Que se jugo l vida por su partido es una realidad. Hombre modesto, que bueno saberlo. Huberto Cadenillas

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