lunes, 22 de diciembre de 2014

CON POESIA HASTA EL NOBEL CONQUISTO

La poesía lo atrajo poco a poco. Si bien era un escritor y admirador de la prosa, los versos al principio no eran, precisamente, de su predilección. Había, definitivamente, otras inclinaciones intelectuales. El llegar a leer al vate incomparable nicaraguense, Rubén Darío, lo transformó por completo y lo llevó a la iluminación y a lo que para  él fue un descubrimiento superior. Luego vino la gran conversión  y la lectura de otros genios como Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. El paso siguiente, consagratorio, cuando comenzó a escribir copiosamente línea tras línea. Inspirado totalmente. Con la genialidad que salió a borbotones. La vocación despertó inexorablemente.
 Con el paso del tiempo y el desarrollo de experiencias se convirtió, evidentemente, en un poeta excepcional  y universal del siglo XX. Tan es así que incluso ganó, con el beneplácito de la intelectualidad mundial, lo que consagra por completo a los creadores que valen  de a verdad: el  Premio Nobel de Literatura.
Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre  Merlo, más conocido a secas como Vicente Aleixandre, ha cumplido, el último 13 de Diciembre que pasó, 30 años de fallecido y, por eso mismo, vale la pena recordarlo a plenitud. Los críticos lo sitúan como uno de los más connotados miembros de la denominada generación española del 27. Ejecutor impecable de una poesía pura, en sus inicios, después enteramente surrealista. Pero también hay otra etapa marcada a profundidad que es  antropocéntrica y social.


Aleixandre: el poeta del surrealismo.

POEMA
Leamos uno de sus poemas.  Agua del Mar: Agua del mar, ¿quién la siente?/¿Quién la ha visto, quién la sabe?/Quién descifrará la clave de la sal, clarividente?/Nunca espuma o labio ardientes/ Amarga sombra, sin sueño./ Tenaz, derrotado empeño/de una sangre trastornada,/ Vertida sangre estrellada,/ loca y triste de su dueño.
Su  primer libro fue “Ambito”  que salió a luz  en 1928. Pero antes participó en el homenaje a Góngora. Luego escribió una serie de poemas que  se publicaron bajo el título de” Pasión de la Tierra”.
Hacia 1931, definió la poesía como clarividente fusión del hombre con lo creado y como aspiración a la unidad. Publicó “Espada como Labios” y al poco tiempo le otorgaron el Premio Nacional de Literatura por “La Destrucción o el Amor”. En el Jurado estaban Manuel Machado y los catedráticos Gerardo Diego y Dámaso Alonso.
La guerra civil española de 1936 discurrió violenta y sangrienta y, desafortunadamente, ocurrió el vil asesinato de su amigo Federico García Lorca. Completamente acongojado escribió una semblanza elegíaca en prosa sobre tan genial poeta.
Colaboró en algunas publicaciones republicanas. Miguel Hernández, que  lo trató mucho, le dedicó su “Viento del Pueblo”. Al acabar la guerra, Aleixandre fue uno de los pocos miembros del grupo poético del 27 que se quedó viviendo en España.
DOLOR
 Como si se hubiera alejado con sus compañeros expatriados escribió hermosos y tristes poemas, cantando  a una tierra pérdida total. Por aquella época, desgraciadamente, se le murieron también sus padres.
La burguesa casa, de dos plantas que  adquirieron sus progenitores en los altos de la Moncloa, la reconstruyó y en el jardín  plantó con sus propias manos un esbelto cedro, con su verdor sin fatiga que siempre amo. Aquí escribió la mayoría de sus libros.
Murió en la cárcel enfermo y exhausto, Miguel Hernández, el fiel y jovial amigo que en los duros tiempos de la guerra en Madrid, le llenó su cama de naranjas y su alma de risas. Tantas muertes anegaron de dolor y acallaron al poeta.
Hay un tiempo de silencio y después, paradójicamente, uno de sus libros más radiantes: “Sombras del Paraíso”, de melancólica soledad que se autoexilia a un paraíso de la niñez, a Málaga. A un paraíso sí, pero perdido.
La censura cayó sobre Aleixandre de forma indirecta. En efecto, se prohibió mencionar su nombre en los medios de comunicación. Algunos burlaron a los censores y hablaron del “autor de la destrucción o el amor” Simplemente se le ninguneó a cada rato.
LOS JOVENES
Uno de sus poemas bellos es Amante: Lo que yo no quiero/es darte palabras de ensueño/ni propagar imagen con mis labios/ en tu frente, ni con mi beso./ La punta de mi dedo,/con tu uña rosa para mi gesto/ tomo, y en al aire hecho,/ te la devuelvo. / De tu almohada, la gracia y el hueco./ Y el calor de tus ojos, ajenos./  Y la luz de tus pechos/secretos./ Como la luna en primavera/ una ventana/ nos da amarilla lumbre. Y un estrecho/latir/ parece  que refluye a ti de mi./ No es eso. No será. Tu sentido verdadero/ me lo ha dado ya el resto/el bonito secreto,/ el gracioso hoyuelo/ la linda comisura/ y el mañanero desperezo
A su casa llegaron nuevos poetas, escritores jóvenes como: José Luis Cano, Morales, Gaos, Bousoño, Nora, Otero, Valverde, Hierro, Carmen Conde, Concha Zardoya, García Nieto, Leopoldo de Luis, Crémer y Celaya. La joven poesía española encontró su maestro en Aleixandre, acogedor y sencillo.
Las nuevas revistas como “Garcilaso” de García Nieto, “Escorial” de Dionisio Ridruejo,” Españada”, publicaron sus poemas. Así pues, a pesar de todo, su prestigio se impuso y en 1949 fue nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua Española.
Su incorporación correspondiente ocurrió el  22 de Enero de 1950. En esta oportunidad, pronunció un discurso sobre la vida del poeta, el amor y la poesía. Su amigo Dámaso Alonso habló como contestación que se estila y dándole la bienvenida.



Uno de los libros que lo estudio a profundidad.

1951
El autor difícil a veces hasta hermético, el poeta surrealista con sus metáforas visionarias cósmicas o con sus amplias descripciones, alejado con todo ello del clásico o tópico academicismo, fue reconocido por la Academia  en un clima de fervor.
Otro de sus poemas.  El Olvido: No es tu final como una copa vana/que hay que apurar/ Arroja el casco y muere/ Por eso lentamente  levantas en tu mano/ un brillo o su mención y arden tus dedos/ como una nieva súbita/ Está y no estuvo, pero estuvo y calla/ El frío quema y en tus ojos nace/ su memoria/ Recordar es obsceno/ peor: es triste. Olvidar es morir.
En 1951 se encargó de preparar un gran volumen: “Obra Escogida”, compuesto por originales y borradores de Miguel  Hernández. Durante esta década del 50 al 60, poco es lo que escribió. Pero mantuvo bastante actividad dictando conferencias, leyendo sus poemas o dando a conocer “Los Encuentros”, prosas que relatan sus distintas amistades que se publicaron en una bella edición para bibliófilos. De estos años dató su “Historia del Corazón” y las primeras composiciones de “En Un  Vasto Dominio”.
Viajó por casi toda España e hizo breves incursiones por Europa en Londres, el París de las vanguardias, Marruecos e Hispanoamérica. Sin embargo, su vida fue siempre  sedentaria. Eso sí, su casa estuvo abierta a la Literatura y a los periodistas de las prestigiados diarios y revistas que buscaban su opinión y magisterio, su colaboración.
 Correspondió a todos y a todos estimuló. Los medios  españoles publicaron las respuestas de Aleixandre como avales de estimación. Su afable acogida, su poderoso aliento fue puntual  y proverbial.
CANTATA
En 1959, el poeta del más encendido realismo social, Gabriel Celaya, publicó su “Cantata en Aleixandre”, poema dramático a modo de interpretación dialéctica de su obra. En efecto, la evolución constante de Aleixandre le acercó a la temática de la comunicación y renovó la atención de las generaciones jóvenes, sin excluir a nadie.
Posteriormente se publicaron las “Poesías Completas” del autor y se tradujeron sus poemarios al italiano,  alemán y  francés. Recibió homenajes de placas conmemorativas. Terminó “Retratos sin Nombre”, Poemas de la Consumación de  significativo título como poesía honda y serena, desde que se ve a la juventud como la única vida. Pero también la muerte, como el segundo y definitivo nacimiento.

Poema de puño y letra.
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FALLECIMIENTO
Otro de sus poemas. Adolescencia: Vinieras y te fueras dulcemente/ de otro camino/a otro camino. Verte, / Y ya otra vez no verte/ Pasar por un puente a otro puente./ El pie breve/la luz vencida alegre./ Muchacho que sería yo mirando/ aguas abajo la corriente,/  y en el espejo tu pasaje/ fluir, desvanecerse
Con motivo de sus 70 años se le rindió un homenaje singular: un volumen de 84 poetas, con composiciones referidas a él y su obra. En 1969 se le concedió el Premio de la Crítica. Llevó el poeta una existencia realmente activa, basada en un estricto plan de alimentación y de reposo.
Sólo seis o siete horas está levantado. Desde 1970 trabajó en su último gran libro: Diálogos del Conocimiento que apareció en 1974. Siguieron los homenajes como el de la Asociación de Mujeres Universitarias.
Tras unos años de vejez tranquila, realizando entrevistas sumamente clarificadoras sobre su obra y en particular sobre el complejo tema de la escritura surrealista, se apagó para siempre la vida del poeta. Había sufrido una hemorragia intestinal y tuvo que ser internado en una clínica, donde falleció. Lo enterraron en el Mausoleo familiar del Cementerio de la Almudena
Pasó la vida y  soñó poemas enteros.  Soñó que no podía  recordarlos al despertar. Por más que hacía esfuerzos de reiteración y memorización, sin lograr la autentica creación onírica tan buscado por este mítico movimiento del surrealismo de vanguardia, el mismo que tanto revolucionó la Literatura
Póstumamente, en 1985, se publicó una actualización de su obra. “Los Encuentros sobre los Amigos”, a quines fue tratando desde 1958. La mayoría de ellos escritores. Y en 1991 se publicó un último libro de poemas inéditos titulado, “En Gran Noche”.
SEVILLANO
Como la mar, los besos:  No importan los emblemas/ ni las vanas palabras que son un soplo sólo./ Importa el eco de lo que oí y escucho./Tu voz que muerta vive, como yo que al pasar/aquí aún te hablo/ Eras más consistente,/más duradera, no porque te besase/ ni porque a ti asiera firme a la existencia/ Sino porque como la mar/después que arena invade temerosa se ahonda./ En verdes o en espumas la mar, se aleja./Como ella fue y volvió tu nunca vuelves/ Quizá porque rodada/ sobre playa sin fin, no pude hallarte./La huella de tu espuma,/ cuando el agua se va, queda en los bordes/Sólo bordes encuentro/Sólo el filo de la voz que/ en mi quedara/ Como un alga tus besos./Mágicos en la luz, pues muertos tornan
Nació en Sevilla, capital de Andalucía, el  26 de Abril de 1898. Su padre Cirilo Aleixandre era Ingeniero de Ferrocarriles y un hombre hábil para los negocios y las inversiones. La madre,  Elvira Merlo, educada refinadamente en el seno de una familia de la alta burguesía.
LECTOR
A los dos años, la familia se trasladó a la ciudad de Málaga donde transcurrió casi toda su infancia. Allí rondaba  el aire del mar Mediterráneo, el mismo que grabó en su alma resonancias y luminosas sensaciones de belleza.
Hasta que en 1909 se traslado á a Madrid, la capital de España, donde vivirá en adelante. Estudió el bachillerato en el Colegio Salesiano que era seglar, aunque todos los años se examinó en el Instituto San Isidro de la calle Toledo. Adelantó, por la libre, algunas asignaturas y por eso mismo fue todo un bachiller a la temprana edad de 15 años.
Cursó simultáneamente las carreras de Derecho y de Comercio, brillantemente. Lector empedernido y por eso asiduo concurrente en la Biblioteca Nacional. Conocía a los novelistas del realismo, el teatro clásico, los dramas románticos. A Unamuno, Azorin, Baroja. Amante de la música, los cuplés y las habaneras.
A los 19 años estuvo con el renombrado intelectual, Dámaso Alonso, quien al comprobar que no leía poesía le prestó un libro de Rubén Darío, publicación que despertó su vocación poética. “Una revolución en mi espíritu, la poesía me fue revelada”, declaró en una oportunidad.
Acrecentó su lectura de este tipo con Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez que lo deslumbraron e influyeron tajantemente en su poesía inicial, sobre todo el poeta de Moguer. Siguió revisando otros libros de Lautrémount, Rimbaud, Apollinaire, Guillermo de Torre, Triztan Tzara y varias revistas literarias.

Libro de su autoría.

ENFERMO
Empezó a trabajar como profesor ayudante en la  Escuela de Comercio y  en las oficinas madrileñas de los Ferrocarriles Andaluces. Después pasó a la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España y se le encargó un estudio sobre jubilación del personal.
Una crisis religiosa fue decisiva para constituir en sus interiores una visión del mundo en su obra poética, como materia espiritualizada. Acaso como panteísmo de una sola forma y una sola sustancia conformada por el amor.
En 1925, cayó gravemente enfermo con altas fiebres que minaban su cuerpo. El bacilo de la tuberculosis se  alojó en muy mal sitio: el riñón y originó una nefritis crónica. Mantuvo, de por vida, una salud muy precaria que lo alejó de toda actividad profesional.
Atravesó  una etapa de crisis y de soledad, de cambio radical en el curso de su existencia  que se centró, definitivamente, en la Literatura. En escribir con fe y necesidad. Contó con el apoyo familiar de sus  padres y de su hermana, quienes buscaron residencias muy sanas para cuidar al enfermo.  Sus amigos acudieron prestos a acompañarlo. Como García Lorca que, para alegrar al camarada, le tocaba el piano. 
AMIGOS
DiosaDormida sobre el tigre,/ su leve trenza yace/Mirad su bulto. Alienta/ sobre la piel hermosa/tranquila, soberana./¿Quién puede osar, quién sólo/sus labios hoy pondría/sobre la luz dichosa/ que, humana apenas, sueña?/Miradla allí. ¡Cuán sóla!/ ¡Cuál intacta!/¿Tangible?/ Casi divina, leve/ el seno se alza, cesa,/se yergue, abate; gime/ como el amor. Y un tigre/ soberbio la sostiene/como la mar hircana/donde flotase extensa/feliz, nunca ofrecida,/ ¡Ah mortales. No, nunca/ desnuda, nunca vuestra/ Sobre la piel hoy ígnea/ miradla exenta: es diosa.
Cada vez conoce más y mejor a los intelectuales y poetas de su tiempo. Amistad con Jorge Guillén, Atolaguirre, Moreno Villa, Bergamín, Juan Chavás, Fernández Almagro, André Malraux, Vicente Huidobro, Rafael Alberti, Cernuda. Se le acercaron también los más jóvenes: Rosales, Panero, Vivanco.
En 1926, apareció su firma en la “Revista de Occidente” que dirigió Ortega y Gasset y después en otras  como “Carmen” de Gerardo Diego, “Verso y Prosa” de Jorge Guillén y “Caballo Verde para la Poesía” de Pablo Neruda
En cuanto a salud, en 1931, las fiebres se sumaron a las hemorragias. Un famoso médico desahució al enfermo, creyendo afectados los dos riñones. Por esta época, Aleixandre definió a la poesía como “clarividente fusión del hombre con lo creado” Leía a  los poetas franceses, a Joice, a Freud. Lo que le permitió, por completo, cambiar su sensibilidad.



Cuando hizo noticia con el Nobel.

AMORIO
Le extirparon un riñón, mientras que el régimen de reposo y cuidados se endureció por completo. Cogió el hábito de escribir en la cama. Pese a todo el sufrimiento,  publicó  “Espadas como Labios” y al año siguiente le otorgan el Premio Nacional de Literatura.
A lo largo de su vida ocultó su homosexualidad. En los años 30, el poeta conoció  a  Andrés Acero y ambos iniciaron una relación amorosa que fue interrumpida por el exilio en México  del amado, tras haber finalizado la guerra civil española.
En los primeros años de esta conflagración que costó y sumó un millón de muertos, víctima de una denuncia,  estuvo preso. Los trámites de liberación que fue conseguida  los hizo su amigo Pablo Neruda, a la sazón, Cónsul General de Chile en España.
Después de la guerra a pesar de ser izquierdista permaneció en España y se convirtió en uno de los maestros de los jóvenes poetas con los que se carteó abundantemente y a los que recibió, sin escatimar tiempo, en su domicilio de Madrid. La calle donde quedaba ubicada su casa, desde 1978, lleva su nombre. 
PREMIO NOBEL
El poeta se acuerda de su vida: Perdonadme: he dormido/ Y dormir no es vivir. Paz a los hombres/ Vivir no es suspirar o presentir palabras que aún nos vivan/ ¿Vivir en ellas? Las palabras mueren/ Bellas son al sonar más nunca duran/ Así esta noche clara. Ayer cuando la aurora/ o cuando el día cumplido estira el rayo/ final, ya en tu rostro acaso. Con tu pincel de luz cierra tus ojos/ Duerme./ La noche es larga, pero ya ha pasado.
Encabezó la  firma de una carta al ministro franquista Manuel Fraga Iribarne, solicitando una investigación sobre las agresiones y torturas a los mineros asturianos y a sus esposas, durante la huelga ocurrida en 1962. La misiva estuvo firmada por 120 intelectuales españoles. Por supuesto y como era previsible, el gobierno negó por completo los hechos.
Desde 1973 se perfilaba como candidato al  Premio Nobel. Al año siguiente apareció la versión sueca de una antología de su obra. Varios profesores e intelectuales presentaron su candidatura. Y por fin, concedieron la mítica distinción cuatro años después.
La academia sueca consideró que su obra “es una creación poética innovadora que ilustra la condición del hombre en el cosmos y en nuestra sociedad actual. A la par que representa la gran renovación en la época de entre guerras, de las tradiciones en las creaciones literarias españolas”.
Sin fe: Tienes ojos oscuros/ Brillos allí que oscuridad prometen/ Ah, cuán cierta es tu noche/cuan incierta mi duda./Miro al  fondo la luz y creo a solas./  solas pues que existes/ Existir es vivir con ciencia a ciegas./ Pues oscura te acercas Y en mis ojos más luces/ siéntense sin mirar que en ellos brillen./ No brillan, pues supieron/saber es alentar con los ojos abiertos./ ¿Dudar…? Quien duda existe. Solo morir es ciencia. (Noé)

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