miércoles, 24 de febrero de 2016

NACE LA UNION CIVICA RADICAL

En la Argentina  el doctor Carlos Pellegrini, al hacerse cargo del poder por renuncia del Presidente Juárez Celman, debe enfrentar una dramática situación económica y financiera que encara con resolución, sagacidad y patriotismo, poniendo a prueba su temple y su capacidad como hombre de gobierno. Era el piloto de tormenta que necesitaba la nave del Estado para arribar a puerto seguro.
Como primera medida envía a Londres a Victorino de la Plaza para que explicara a los acreedores la difícil situación reinante, llevándoles la promesa de que, a pesar de todas las contingencias, el país haría honor a su firma.
Reúne simultáneamente a los hombres de fortuna y a los banqueros de la plaza y obtiene recursos para afrontar las obligaciones más urgentes. Sorteadas las dificultades financieras más apremiantes,  enfrenta el problema económico, cuya importancia y trascendencia percibe como un esclarecido  hombre de gobierno.
Funda el Banco de la Nación, fomenta la extensión de la red ferroviaria y estimula producción agraria. El arado y el ferrocarril, dirán los historiadores, fueron los grandes aliados con que contó fundamentalmente Pellegrini para conjurar la crisis y levantar el país de su estado de postración.
El General Roca, que retoma con renovado vigor la jefatura del partido Autonomista apoya la gestión política del flamante mandatario, que en ese terreno debe luchar contra una creciente oposición popular nacida del desencanto que produce el epilogo de la revolución del 90, que, contra la esperanza natural no sólo no origina un cambia radical de los sistemas en el manejo de los negocios públicos, sino que acentúa el predominio de la oligarquía.

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El símbolo del partido argentino

CARICATURA
En esa época la caricatura política cultivada con particular ingenio en revistas como “Don Quijote”, aparece como instrumento periodístico de lucha, suplantando muchas veces con éxito al editorial y al suelto vibrante que eran las armas utilizadas hasta entonces en la propaganda pacífica.
Entretanto, la Unión Cívica nacida con la Revolución del 90, no permanece ociosa. Aristóbulo del Valle convoca a los notables del partido para proponer un plan que consistía en establecer la resistencia en todo el país, con el General Mitre a la cabeza, contra el orden imperante.
Hipólito Irigoyen se opone a este temperamento sosteniendo que debe ser una asamblea del partido la que debe señalar su derrotero futuro. La asamblea, por amplia mayoría, resuelve encarar el problema político, mediante la propagranda pacífica y la lucha en los comicios, convocándose a tal efecto la convención nacional del partido que se reúne el 19 de Enero de 1891, eligiendo la fórmula Bartolomé Mitrwe-Bernardo de Irigoyen para someterla al veredicto popular.



Carlos Pellegrini: temple y capacidad.
PRIMERA VEZ
Conviene señalar que es la primera vez en la historia política argentina que los candidatos de un partido son elegidos por una convención. Las perspectivas electorales de la Unión Cívica son halagüeñas. El pueblo está con el nuevo partido
La agrupación no tardó en demostrarlo en los comicios realizados el 15 de Marzo, para elegir a los senadores de  por la capital, en los que triunfan ampliamente los candidatos Aristóbulo del Valle y Leandro N. Alem.
Tres días más tarde el General Mitre, que estaba en Europa, regresa a Buenos Aires y se le hace un recibimiento triunfal. Es una verdadera apoteosis popular,  como la capital no verá otra, hasta la exaltación al poder de Hipólito Irigoyen, un cuarto de siglo más tarde.
El mismo día de su llegada, el General Mitre es proclamado públicamente candidato a la presidencia de la república por el partido Unión Ciivica en la Plaza San Martín, en medio del indescriptible entusiasmo de la multitud.
Evidentemente, sentenciaba la creencia popular, Roca está perdido. Al día siguiente Mitre va a visitar a Pellegrini, en cuya presencia se confunde con Roca en un estrecho abrazo. Era el abrazo del acuerdo.

acuerdo general roca y mitre
Mitre con Roca.

DIVISION
El acuerdo de Mitre con Roca, por inesperado, causa una profunda conmoción política. Siete días más tarde, exactamente el 26 de Marzo de 1891, la Unión Cívica se divide: los que están con el acuerdo adoptan la denominación de la Unión Cívica Nacional y los que se pronuncian en contra constituyen la Unión Cívica Radical.
Aristóbulo del Valle, notoriamente contrariado, renuncia a su banca en el Senado, recientemente conquistada, pero su compañero,  Leandro N. Alem, resuelve mantenerse en la lucha activa. El 15 de Agosto la Unión Cívica Radical proclama la fórmula Bernardo de Irigoyen- Juan M. Garro, dispuesta a librar batalla en las urnas contra la Unión Civica Nacional que elige días mas tarde al binomio Bartolomé Mitre- José Evaristo Uriburu.
Casi simultáneamente Hipólito Irigoyen, que comienza a tener dificultades con su tío, el doctor Alem, funda el comité radical de la provincia de Buenos Aires. Tampoco es muy estrecha la unión en las filas de los acuerdistas, contra quienes se hace más visible cada día la reacción de las masas populares.
El 18 de Octubre, el General Mitre renuncia a su candidatura convencido de la esterilidad de sus esfuerzos y el General Roca anuncia su retiro a la vida privada, lo que no le impide reaparecer mas tarde con renovados bríos. 
CONVOCATORIA
Pellegrini, en un supremo esfuerzo por salvar el acuerdo y procurar la unidad en las filas de la Unión Civica, convoca a figuras respetables de las dos fracciones en que se ha dividido, a una reunión en la que se apel al patriotismo de todos para superar las dificultades políticas de la hora.
Hipólito Irigoyen, en un arrresto de insobornable arrogancia, contesta visiblemente contrariado, sosteniendo que la misión del gobierno en política debe limitarse a dar libertad de suferagio y respetar el veredicto de las urnas.
El acuerdo ha muerto. Muchos de los hombres que acompañaron a Roca fundan entonces en disidencia con sus orientaciones el Partido Modernista, que proclama del mes de diciembre la candidatura de Roque Sáenz Peña a la Presidencia de la República.
Roca se alarma y reaparece para consumar una maniobra propia de su habilidad política y digna de su fama: opone al nombre de Sáenz Peña el de su padre. Como es natural, el candidato modernista renuncia y se proclama en su reemplazo el nombre de su progenitor, Luis Sáenz Peña, acompañándolo en el segundo término José Evaristo Uriburu
Mientras se desarrollan estas incidencias en torno a la política propiciada desde la Casa de Gobierno,  la Unión Cívica Radical intensifica su propaganda en el interior del país, donde sus postulados románticos encienden el entusiasmo de la juventud.
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Roque Sáenz Peña: figura destacada

“MILAGRO”
Fuertes núcleos partidarios se van constituyendo en distintas provincias, destacando el que tiene el Frente en Tucumán a un joven dinámico y talentoso: Vicente C. Gallo. La lucha política en las calles se hace enconada.
Al grito de  ¡“Abajo la Chusma!  Se asaltan algunos comités  parroquiales del radicalismo que, a pesar de los dicterios de sus adversarios encausa las esperanzas populares, amenazando al oficialismo con una rotunda victoria comicial.
Esta amenaza no arredra, por supuesto, al doctor Pellegrini de cuya “muñeca” se espera el milagro que hunda al temible adversario.  Y el milagro no tarda en producirse.  La prensa oficialista anuncia el descubrimiento de una criminal conspiración radical.
El Presidente decreta inmediatamente el estado de sitio para reprimirla, pocos días antes de la elección y ordena la detención de de Alem, Marcelo  T. de Alvear, Víctor M. Molina, Barroetaveña y otros dirigentes.
Los detenidos, en crecido número, son conducidos a bordo de un buque de guerra y se realizan las elecciones en la que triunfa sin oposición la fórmula integrada por Luis Sáenz Peña y José Evaristo Uriburu. El golpe había sido maestro.

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