miércoles, 28 de noviembre de 2012

ALFONSO UGARTE: TODO UN HEROE

Como peruano hizo de todo en la Guerra del Pacifico con coraje y decisión y por eso, efectivamente y sin ninguna duda, se le admira como un verdadero y auténtico héroe. El aguerrido empresario dejó de lado la fortuna salitrera e infinidad de negocios. Incluso cortó un viaje a Europa  y no contrajo matrimonio, sacrificándose en el amor. Ni siquiera era militar. Pero no dudó un instante en organizar con su propio peculio, dinero contante y sonante, un batallón que luchó decididamente contra el invasor chileno. Hombre arriesgado. Hombre valiente a carta cabal. Patriota inconfundible.
Sin embargo, el final de la inmolación total de Alfonso Ugarte Vernal  fue puesto en duda y hasta se negó autenticidad al hecho de que se lanzó a caballo desde la cima del morro de Arica para, precisamente, evitar que las tropas contrincantes se apoderasen del pabellón nacional.
No obstante tal versión  de sacrificio circuló muy pronto en el país. Lo dice Basadre en su “Historia de la República del Perú”. Hay de por medio un telegrama oficial fechado, en el pueblo de Quilca, el 15 de Junio de 1880, después de haberse informado en un despacho anterior acerca del resultado de la Batalla de Arica.
Adicionalmente se supo a las claras, según datos de los responsables del vapor inglés Columbia llegado del sur, que el Coronel Alfonso Ugarte, como los demás, no quiso rendirse  y habiéndosele acabado la munición, echó mano de su revólver, empleando acertadamente sus tiros.
Pero, de acuerdo a la misma versión, como fue acosado  por gran número de chilenos  pereció al fin en un caballo blanco. Esta es una prueba evidente. La otra es un detallado artículo que aparece en el diario “La Patria”, de fecha 21 de junio de 1880.
ULTIMO ACTO
Allí se dice  que “el último acto de la corta pero interesante carrera de Alfonso Ugarte revela cuanto era capaz esa alma verdaderamente grande. Acosado por innumerables enemigos, vencido ya en la cumbre del Morro, presenciando la mutilación de los caídos, la profanación de las reliquias quiso sustraerse de las manos  enemigas”.
Luego el periodico relata:  “ Por eso mismo, clavando las espuelas en los ijares de su caballo, se lanzó al espacio desde aquella inmensa altura para caer despedazado sobre las rocas de la orilla del mar”.
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 El héroe se lanzó con su caballo desde el Morro.

Quienes se fijan en la cruel frialdad de la lógica-dice Basadre- niegan esta versión que no está acogida  en ninguno de los partes peruanos sobre la batalla del 7 de Junio. Ni por otros testigos oculares, aunque si por el historiador inglés Markham
La duda  podría tomarse como versión exclusiva del enemigo. Pero más allá de ello existe un símbolo de la voluntad de sacrificio que es visible en toda la actuación de Alfonso Ugarte en la guerra   Los que insisten en ser escépticos del hecho sostienen que la emoción colectiva habría puesto un ropaje de poesía, en el final del luchador implacable.
 No solo eso sino que otros investigadores de pacotilla dicen inclusive que el insigne ciudadano ni siquiera murió peleando y, después de la  guerra, se fue directamente a París.a gozar de su riqueza.  Lo cierto es que ni la negación  ni tampoco esta versión, tiene pruebas fehacientes. Menos sustento de carácter histórico.
HECHO COMPROBADO
Un hecho  completamente comprobado es que Alfonso Ugarte fue sepultado en el  panteón de Arica el 15 de Junio de 1880, después de  encontrarse su cadáver al pie del morro, según versión del Párroco de dicha ciudad, José Diego Chávez, quien inclusive en su oportunidad mostró el libro de entierros correspondiente.
Cabe explicar además que, en 1890, fueron repatriados  los restos de las víctimas de las Campañas del Sur y de la de Huamachuco.  Por tal motivo, en Arica se abrió el nicho de Ugarte. Lo mismo que el ataúd  Allí se encontraron fracciones del cuerpo y un calcetín de hilo con la marca  de su nombre.
Un grupo de tarapaqueños lo llevó al Mausoleo de Ramón Castilla donde fue  otra vez enterrado. Posteriormente, lo trasladaron al Cementerio Presbítero Maestro de Lima a otro de ellos, construido por, la madre del héroe: Rosa Vernal de  Hillingher.
El 20 de Octubre de 1979, por iniciativa del  Centro de Estudios Histórico Militares, presidido por el doctor Geraldo Arosemena Garland, fue revisado otra vez el cajón de Ugarte y se encontró que estaba envuelto en una tela descolorida con la bandera nacional, existiendo fragmentos del uniforme del Ejército.
Lo que se comprobó con precisión es que el cráneo y la cara  descansaban allí en paz. Finalmente se le llevó  a la Cripta de los Héroes, donde actualmente permanece en tal calidad insigne.
TARAPAQUEÑO
Alfonso Ugarte nació en Tarapacá y fue bautizado el 13 de Junio de 1847. Entonces, como se puede notar, murió muy joven a los 33 años. No sólo heredó riquezas sino también supo crearlas como agricultor, comerciante y propietario del salitre.
Alfonso Ugarte

Educado en colegios mercantiles de Valparaíso y en Europa entre 1861 y 1867. Era un joven de carácter alegre que también resultó  un afanoso funcionario público, después del terremoto del 13 de Agosto de 1869, Alcalde en Iquique  y miembro de la Sociedad de Beneficencia de dicha ciudad.
Iba a viajar nuevamente a Europa por asuntos de negocios de la firma “Ugarte Zevallos y Compañía “ que él había fundado, cuando surgió el conflicto bélico del sur y optó, voluntariamente, por quedarse.
Hizo un testamento y dejó constancia de que aplazaba su matrimonio con su prima Rosa Vernal. Inició una suscripción para el sostenimiento de la guerra y además pagó uniformes, vituallas y acémilas. Tales decisiones, obviamente, lo hacen admirable. 
EL IQUIQUE
Formó un batallón equipado con su peculio. Lo llamaron El Iquique, cuyo comando detentó. Desinteresadamente y con altruísmo puso su fortuna al servicio de la patria, sin ningún tipo de limitaciones.
Luchó en San Francisco y en Tarapacá.
En esta última jornada,  siguió en la contienda hasta el final. A pesar de haber sido herido en la cabeza. Cuando concluyó la batalla, recorrió el campo para contener el repase de los heridos y la inmolación de prisioneros efectuados como venganza, por los desmanes cometidos antes por los soldados chilenos.
Rehusó, al llegar a Arica, retirarse de la guerra o irse a curar a Arequipa el paludismo recientemente adquirido, además de  la grave herida de Tarapacá. Perteneció a la Guarnición de Arica y allí el 22 de Mayo de 1880 participó en la hermosa ceremonia de bendición de la bandera, obsequiada por las señoras de Tarapacá al Batallón Iquique.
Entonces y en ese momento,  fue hecho el juramento de defenderla hasta morir. Por esos días, Ugarte escribió a su primo Fermín Vernal una carta en la que le decía: “Aquí en Arica tenemos solamente dos divisiones de nacionales ( ciudadanos armados y no soldados de linea). Estamos resueltos a resistir con toda la seguridad de ser vencidos”.
Acompañó a Bolognesi, con los demás  jefes, en la escena de la respuesta histórica. Luchó denodadamente el 7 de junio, él de quien se dijera en un bello artículo que publicó "La Patria" en su edición  del 21 de Junio de1880, que no había nacido para combates pues su carácter apacible, su dulce condescendencia con los que le rodeaban, especialmente con aquellos que formaban el íntimo y amistoso círculo de cada día, le hacían  inaparente para la severa y áspera carrera de las armas


                               
                                        Batalla de Arica.

AGUERRIDO
 Pero, a la hora de la guerra, lo que no hubo ninguna duda es que se comportó como un aguerrido luchador,   convertido por sus actos comprobados en un verdadero héroe que siempre debe recordársele.
Ugarte murió poco tiempo después de que en el Congreso peruano se presentó  un proyecto de ley para acabar con la llamada estatización de las salitreras de Tarapacá y volver al sistema de la libre empresa
Basadre dice en el terreno de la hipótesis que  para él no son superfluas pues contribuyen a redondear los conceptos, “cabe imaginar con mucha audacia una victoria peruana en la guerra. Los hombres de empresa, figuras representativas de la vida tarapaqueña que hubiesen sido favorecidas con esta ley, habrían tomado los caracteres de una clase de dirigencia nacional".
Luego añade: “ Aureolados por sus hazañas bélicas, Alfonso Ugarte, Ramón Zavala, Guillermo  Billinghurst y otros que no ostentaron los representativos de la oligarquía agro-exportadora, pudieron alcanzar más vigencia que ésta"
Hubieran carecido de la tara que implicaba el trabajo semi feudal de los chinos. Eran hombres de trabajo muy unidos al pueblo, pues hasta se divertían con ellos, muy peruanos en sus hábitos, sus ideas, sus gustos, sus afanes.
 Para el hisoriador tacneño, ” quizás allí hubiera estado el germen de una  nueva clase conductora y celosamente patriota que no tuvimos.” Estas especulaciones demuestran, no obstante, el valor personal de Ugarte, que todo lo dio por la patria. Inclusive su porvenir asegurado (.EdeNM)

3 comentarios:

  1. Definitivamente Alfonso Ugarte es una figura tea grande para la patria que su ejemplo durara por toda la eternidad.

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  2. Articulo muy interesante, permite reconocer el amor y valor patriótico por encima de su familia y su bienestar, ejemplo que todo peruano debe imitar.

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