martes, 30 de abril de 2013

RESTREPO: ¡QUE TAL MUJER!

Mujer de múltiples y originales ideas de  de novela que, realmente a través de la escritura impecable de sus libros, convence totalmente. Mujer hermosa con sus años de madurez y de actitudes impecables que la lleva incluso a tomar posiciones beligerantes s que la encuadran en la mismísima polémica, por su inclinación hacia determinadas ideologías. Por ejemplo, el socialismo del siglo XXI del mismísimo Hugo Chávez de Venezuela, militar autócrata a quien admiró enteramente, a pesar de sus grandes contradicciones  Mujer de agallas y de compromisos que se las juega por entero. Como lo hizo, en su país, allá por los años 80 que le tocó negociar nada más y nada menos que con la guerrilla del M19. Incluso tuvo que exiliarse voluntariamente. Pero siguió trabajando por la paz. Mujer que concilia, perfectamente, el Periodismo con la Literatura. Mujer que vive en México con su pareja que es de ese país pero también tiene casa en Bogotá, donde reside por épocas. Si pues, para que lo sepa todo el mundo, esta mujer se llama Laura Restrepo González y acaba de visitar Lima.
En efecto, la afamada escritora estuvo en la capital peruana traída por la editorial  que publica sus magistrales creaciones y aquí, tanto en la Facultad de Letras de la Universidad Católica como en la Librería El Virrey, presentó a los lectores su último libro titulado “Hot Sur” que relata, entre otras cosas, el fin del sueño de vivir en Estados Unidos y la necesidad ineludible de construir uno nuevo para lograr, por lo menos, la satisfacción de seguir existiendo.


Laura Restrepo.

MARIA PAZ
Cuenta la historia de varias mujeres, una madre y sus  hijas, que emigran y viven una pesadilla. A tal punto que su historia se conoce desde la perspectiva de Maria Paz que está en la cárcel, acusada del asesinato de su esposo.
“Bolivia, la mayor de las féminas, encarna la clásica actitud del latinoamericano que cree, más que en cualquier otra cosa, en Estados Unidos como el paraíso. Pero la vida la lleva a comprobar que no es así y, en su afán por salir de las dificultades, elabora un código de solidaridad que la ayuda a sobrevivir a ella y a su familia”, subraya la autora.
En cuanto a la política, la intelectual nacida en Bogotá el año 1950 desempeñó un importante y riesgoso papel en los procesos de negociación del gobierno con los subversivos del M19, durante los años 80.  Lo que, como ya se dijo, le significó un exilio forzoso. Sólo pudo regresar después de que este movimiento fue legalizado. Intelectual de izquierda que defiende el cambio de la sociedad porque, según sus palabras, cree a pie juntillas en “un mañana  completamente distinto donde todos seamos iguales”.
Comenzó a militar en el trotskismo cuando estuvo estudiando en la Universidad Nacional de Colombia. Era la época de la popularidad total de la revolución cubana y el Mayo de 1968 en el París levantado por los jóvenes revolucionariamente. El boom latinoamericano muy  ligado a estos procesos de lo que se llama renovación social. 
PROUST
“Allí entré al trotskismo. Al principio no tenía mucha idea. Me metí  porque uno de los dirigentes estaba leyendo “En Busca del tiempo perdido” de Marcel Proust. Me pareció que ese era mi sitio. No fue un mal criterio para elegir”, recordó en una entrevista la colombiana, de forma alegre y risueña. Totalmente convencida. Sin ningún empacho de haberse equivocado.
Dispuestos a realizar la revolución mundial, los correligionarios de la Restrepo la enviaron a España recién caído el dictador Franco que dominó ese país por muchos años y allí llegó a ser secretaria general de una de las casas del pueblo, en el barrio obrero denominado “Ciudad Lineal”. Estuvo a punto de irse a  combatir a Nicaragua cuando la efervescencia del sandinismo. Pero, finalmente, partió a Argentina para reclutar enfermeras y médicos de ese país.
Militó varios años en el Partido Socialista de los Trabajadores, apoyó la lucha por los derechos humanos y colaboró con las madres de la Plaza de Mayo y los familiares de los desparecidos por la dictadura militar. Tres años residió en Buenos Aires y uno en la ciudad de Córdova, donde nació su hijo Pedro de padre argentino.
Regresó a su patria y comenzó a trabajar en periodismo en la revista “Semana”. En 1983, durante el gobierno de Belisario Betancur, formó parte de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación que negociaba con el movimiento rebelde M19.

Con infinidad de libros de su biblioteca y una expresión alegre.

MEXICO
 En el curso de este proceso pasó por situaciones muy  delicadas que finalmente, a instancias del M19, la obligaron a emigrar. Esta experiencia quedó reflejada, tres años después, en el libro que escribió titulado: “Historia de un Entusiasmo”.
Vivió cinco años en México donde colaboró como columnista del diario “La Jornada” y en la revista “Proceso”. Hizo viajes, defendiendo su posición de paz, por Centroamérica, España y Francia. Su labor la concluyó cuando dicho movimiento depuso las armas y se convirtió en un partido legal. Colaboró en la revista “Cromos” y por un tiempo corto fue Directora del Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá.
Para mucho estudiosos entendidos y críticos, su experiencia como activista que se unió a la preocupación permanente por la vida política y la búsqueda de la paz en Colombia, han marcado la novelística de Laura Restrepo.
“La Literatura es una forma de hacer política aunque no se aborde directamente el tema, porque hablar de la dignidad humana, de la entereza en dedicarse a estas actividades son distintas manera de hacer lo mismo y toda la vida he seguido por ese camino”, ha dicho la escritora en diversas oportunidades. Como tratando, evidentemente, de justificar sus actos que primero llamaron mucho la atención y posteriormente aceptados por completo. 
NAUFRAGOS
Su novela “La Isla de la Pasión”, aparecida en 1989, es la recreación de la historia verídica de un grupo de militares náufragos que permanecieron abandonados durante nueve años en una isla. El caso ocurrió en México, donde Restrepo residía entonces, siendo fácil reconocer en el tema el exilio que ella sufría.
Por su parte, otra de sus creaciones, “Leopardo al Sol” está ambienta ya en Colombia y des una guerra de dos clanes. Una vendetta entre  mafias con un telón de fondo de amor. Al relato asoman el lavado de dólares, el narcotráfico y la violencia que los vinculan.
“Dulce Compañía”, cuya acción se desarrolla nuevamente en Colombia, aparece en 1995 y presenta el choque de dos mundos. El pragmático capitalino de la protagonista con el de un barrio pobre lleno de supersticiones. La novela, que tuvo  crítica positiva, ha sido reconocida con tres premios.
La Novia Oscura (1999) es producto de una minuciosa investigación periodística que Restrepo realizó en un barrio de prostitutas de un recóndito lugar de la selva colombiana. Por medio de entrevistas y testimonios que incluye en el texto, la autora revela un ejercicio de la prostitución en torno a los hombres de un pozo petrolero  norteamericano instalado en la zona.
La novela que consagró definitivamente a Restrepo fue “Delirio” calificada por el Nobel  José Saramago, Presidente del Jurado del Premio Alfaguara 2004, como una gran obra de amor, “novedosa, un soplo de aire fresco”, sorprendente “por la calidad del lenguaje y de las estructuras narrativas, que se cruzan de forma armoniosa hasta el clímax final”.
 Para esta historia de amor y locura ambientada en la Colombia de los años 90 —el declive de una sociedad inmersa en el narcotráfico y el lavado de dinero—, Restrepo utiliza magistralmente sobre todo el recurso del realismo mágico  en forma enteramente magistral.


Uno de sus mejores libros.

PRECOZ
Cinco años más tarde publicó “Demasiados Héroes”. Se trata de la historia autobiográfica de Lorenza y su hijo Mateo, que llegan a  Buenos Aires en busca de Ramón, con el que había tenido una relación amorosa —cuyo fruto es Mateo— durante la  guerra sucia argentina, cuando los dos eran apasionados militantes que se oponían a la dictadura de Videla.
Si revisamos su vida, Laura Restrepo fue una escritora precoz que, a los nueve años de edad, compuso su primer cuento sobre su niñez,  Ella, sobre esta etapa de su vida, recuerda puntualmente: ”Tuve una infancia muy feliz, en un núcleo familiar compuesto por mi padre, mi madre y mi hermana. Llena de viajes, muy nómada, siempre estábamos  por todas partes. Mi padre no creía en la educación convencional. Entonces mi madre nos metía en colegios y mi padre nos sacaba. Él estaba siempre preocupado en que leyéramos, en que conociéramos los museos, escucháramos los conciertos. Resultó una infancia muy libre y placentera”
Nacida en el seno de una familia de “patas  de perro” la llaman en Colombia. A Restrepo le agobia la quietud. “El sedentarismo como aparente culminación de la cultura es un espejismo”, dice la narradora que también es trotamundos. Compara la sensación de estar entre novelas, sin escribir nada, con salir de viaje para no llegar a ningún lado. Por eso siempre que termina una obra ya está comenzando otra. Entonces y como realidad: hay escritora para rato. 



La última de sus creaciones impecables.

DEDICACION
Diplomada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes. Posteriormente hizo un postgrado en Ciencias Políticas. Fue maestra de escuela y, más tarde, profesora de Literatura en la Universidad Nacional y del Rosario. Su vida está dedicada por entero a la creación periodística y literaria.
Una existencia en la cual da prueba de su nervio periodístico, investigativo y de reflexión al servicio de la  literatura, y, a la vez, un homenaje al arte de contar en una estructura que la desvela, hasta que un día soñó la solución que la sacaba del embrollo de tener problemas en la existencia
Aunque, aparentemente no le veía la lógica, la llevó a cabo con fe ciega- Para realizar su obra literaria recurre, usualmente, a lo siguiente: una voz principal escoltada por otras voces en diferentes registros, monólogos, cartas, testimonios, mini-historias en una especie de cajas chinas y con un manejo del tiempo que se abre y se cierra como en un abanico, sin perder tensión ni denuncia.
 Todo ello recordando la belleza y el humor de la cotidianidad en medio del drama. Así creó un pasadizo entre lo real y lo ficticio mostrando el extravío hacia el paraíso pero sin dejar de celebrar la vida. Esto último lo hizo, principalmente, en su obra que acaba de presentar en Lima.
Una vez Laura dijo con seguridad: “No hay que rendirse. Hay que salirle al paso a la muerte. Encontrar apoyo en los demás, sacar fuerzas de donde no se tenga. Apostarle a la alegría, amansar la suerte negra: ahí está la gracia”.. Mujer de agallas. ¡Qué tal mujer! (Edgardo de Noriega)

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