jueves, 16 de mayo de 2013

LA CAIDA DEL IMPERIO MUSSOLINIANO

También aquí, como anteriormente en Somalia, tanto los ingleses como los italianos sobrevaloraron las fuerzas del adversario. Sin embargo, los combates asumieron un carácter mucho más decisivo y totalmente nuevo. No fue una victoria fácil la que los ingleses alcanzaron sobre las tropas de Amadeo de Aosta, el Virrey de Etiopía. Con desusados respeto, los vencedores concedieron a los hombres de éste los honores militares y, por primera vez, los ingleses se vieron forzados a  reconsiderar la no muy buena opinión que se habían formado del soldado italiano. La mayor parte de ello ocurrió entre  Enero y Noviembre de 1941.
Incluso antes de que el triunfo inglés en Somalia fuese total, el General Cunningham decidió comenzar el avance en Etiopía. Esta rapidez era importante por tres razones: la primera razón era que no se sabía aún cuando se vería obligado a ceder parte de sus hombres, ni cuántos, pues su presencia era absolutamente necesaria en Oriente Medio. La segunda que, si bien el derrumbamiento de Somalia había debilitado parcialmente a su adversario, si dejaba transcurrir demasiado tiempo le ofrecía la posibilidad de reorganizarse y cobrar nuevos ímpetus. Y la tercera era que, a fines de abril o comienzos de Mayo, en Etiopía comenzarían las grandes lluvias, lo que haría prácticamente imposible cualquier movimiento.
Un anterior sondeo efectuado en el confín meridional etíope, a través del espantoso desierto de lava de Chelbi, había demostrado a los ingleses que el plan de una invasión desde el Sur era irrealizable, puesto que presuponía como condición esencial del éxito, la colaboración de las tribus etíopes, las cuales por el contrario, se habían revelado netamente hostiles.
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Los ingleses recogen armas capturadas a los italianos.

INTENTONA
Una segunda intentona, en plan de experimento de penetrar en Etiopía desde Kenya sólo pudo emprenderse cuando la caída de Chisimaio reveló la debilidad de los italianos. Este intento lo realizaron dos brigadas sudafricanas, las cuales después de atravesar la frontera al norte de Marsabit, treparon por los abruptos costados de los montes dirigiéndose hacia Mega, ciudad etíope del interior, situada a 64 kilómetros de la frontera y a 2,100 metros sobre el nivel del mar. Los sudafricanos  la atacaron el 18 de Febrero, encontrando escasa resistencia: tanto es así, que la guarnición se rindió al cabo de pocas horas.
Solo entonces se llegó a la decisión definitiva de una invasión de Etiopía meridional. Sin embargo, la única carretera transitable que llevaba desde Mega hacia el Norte era tortuosa y discurría en medio de montañas, en tanto que la inminente caída de Mogadiscio, en Somalia, ofrecía la posibilidad de un recorrido bastante más fácil. Por ello el peso de la acción no se centró en Mega, sino que las tropas inglesas se lanzaron en persecución de los italianos que se retiraban de Somalia. 
MANIOBRA
El duque de Aosta, preocupado en prevenir un probable avance de los sudafricanos, ordenó al General de Simone que se estaba retirando desde Mogadiscio hacia Etiopía, que enviase una división al suroeste de Negele, por la única carretera transitable que procedía de Mega. Pero el resultado de esta maniobra fue la debilitación del grueso de las fuerzas italianas en la dirección del avance británico desde Somalia.
La misión de perseguir a las tropas del General de Simone se confió a la División 11 africana, del General de División Wetherall, a la que se agregaron la 1° Agrupación de Brigada sudafricana y la Brigada 22 de Africa Oriental. La División 11 comprendía, además, la Brigada 23 nigeriana y algunos destacamentos sudafricanos de artillería de campaña y pesada, pudiendo contar asimismo durante esta  acción con un eficaz apoyo aéreo.
La carretera que lleva de Mogadiscio a Jijiga, localidad hacia la que se estaban retirando los italianos, transcurre a lo largo de 640 kilómetros a través de las llanuras somalíes, cubiertas de rocas lávicas y de matas. Después, a unos 320 kilómetros más allá de la frontera, en territorio etíope, alcanza los contrafuertes montañosos del interior y asciende bruscamente hacia Jijiga, a más de 3,000 metros de altitud. En todo su recorrido no se encontraban abastecimientos de ninguna clase, por lo que era necesario llevarlo todo, incluso el agua.
ACOSO
La División 11 africana acosaba la retirada tan de cerca que los italianos ni siquiera intentaron resistir hasta haber sobrepasado la zona, que fue abandonada el 17 de Marzo.
A más de 30 kilómetros al oeste de esta localidad, la carretera que lleva a Harrar, importante capital de la región, atraviesa una estrecha garganta: el paso de Marda. Noventiseis kilómetros más adelante, en dirección oeste, pasa a través de una nueva estrangulación, del paso de Babile. Ambos pasos se prestaban magníficamente para la defensa, por cuanto no permitían el envolvimiento y por ello los eligieron los italianos para oponer una decidida resistencia.
El 21 de Marzo, a primeras horas de la mañana, la artillería sudafricana realizó una potente preparación contra las posiciones italianas del citado paso de Marda. Al mediodía, los nigerianos avanzaron, deslizándose por un terreno descubierto y bajo un fuego intenso pero poco preciso que, sin embargo, sirvió para retardar considerablemente el avance. Ganaron terreno poco a poco y al caer la noche un destacamento había alcanzado una posición dominante al lado derecho de la carretera, desde la cual se podía dar el asalto a la cumbre. Este pequeño grupo recibió refuerzos durante la noche, pues se pensaba expugnar la cima a la mañana siguiente. Pero a las primeras luces del alba los atacantes se percataron de que las posiciones estaban desguarnecidas. En efecto, durante la noche, los italianos se habían retirado para poner resistencia en el paso de Babile. 
DESPREVENIDOS
Inmediatamente se reemprendió la persecución y al mediar la tarde ya habían recorrido  96 kilómetros. Una vez más la velocidad del ataque halló a los italianos desprevenidos, pues  las posiciones defensivas del paso de Babile no se habían guarnecido todavía. Tras intensas acciones en la retaguardia, los italianos se retiraron otros 16 kilómetros, hasta las orillas del Bisidimo. Pero los nigerianos los volvieron a alcanzar antes de que pudieran haber organizado la defensa. De nuevo se retiraron los italianos tras una acción diversiva, con el fin de ganar tiempo. Harrar, a sólo 19 kilómetros de distancia, estaba guarnecida por tres brigadas italianas, de modo que los perseguidores esperaban encontrar allí una fuerte resistencia. Pero mientras los nigerianos se encontraban aún en el río Bisidimo, los italianos no se sabe por qué inexplicable motivo, declararon Harrar ciudad abierta.
A 80 kilómetros de dicha ciudad, en dirección Noroeste, se encuentra Dire Daua, importante centro administrativo donde residía una numerosa comunidad italiana. Las tropas italianas se hallaban todavía a gran distancia de este punto cuando encontraron a un grupo de italianos portadores de un mensaje urgente dirigido al General Wetherall, pidiendo que acelerase la entrada de sus tropas en la ciudad, pues la guarnición militar acababa de retirarse y bandas etíopes se habían lanzado contra la población civil y se entregaban a las mayores violencias.
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Los obuses cumplieron su labor bélica.

CARRETERAS
Las carreteras no estaban entonces transitables para los vehículos y éste es uno de los aspectos más sorprendentes de aquella campaña, porque los italianos las habían bloqueado o destruido parcialmente. Pero un destacamento de tropas sudafricanas avanzó a pie y llegó a Dire Daua, donde se trabó el único combate de toda la campaña que se desarrolló en las calles de una ciudad. Los etíopes estaban bien armados y los sudafricanos emplearon un día y una noche para poder dominarlos e instaurar una apariencia de orden.
Tanto el Alto Mando inglés como el italiano se impresionaron profundamente ante las atrocidades cometidas por los etíopes y, en particular, por la violencia contra las mujeres. Hasta tal punto que los sucesos de Dire Daua tuvieron una influencia definitiva en las subsiguientes decisiones respecto al destino Addis Abeba.
Mientras tanto, la guarnición que se había retirado de Dire Daua intentaba abrirse paso al Suroeste, a través de caminos de montaña, dirigiéndose hacia el río Awash, que distaba 250 kilómetros y estaba a medio camino de la capital. Abrigaban la esperanza de no ser descubiertos, porque pensaban que las obstrucciones en las carreteras habrían retardado considerablemente el avance británico. Sin embargo, la 1° Agrupación de Brigada sudafricana que se encontraba entonces en vanguardia se lanzó hacia adelante, a lo largo de la carretera y en trayecto de 160 kilómetros.
MONTAÑAS
Mientras que los italianos estaban avanzando todavía trabajosamente a través de las montañas, ellos habían llegado ya a las proximidades de Awash. Por su parte, la 22 Brigada británica de Africa Oriental rebasó a la Agrupación sudafricana y alcanzó el río antes que la guarnición italiana. Sin ninguna demora, remontó el curso y, bajo la protección del tiro de la artillería, los hombres se afanaron por establecer una pequeña cabeza de puente en la orilla opuesta. Bajo esta cortina protectora, los ingenieros sudafricanos lograron improvisar un puente. Addis Abeba se encontraba ya a sólo 240 kilómetros de distancia.
En aquel momento, el Duque de Aosta decidió renunciar a la defensa de la capital. Profundamente abatido por el desarrollo de los acontecimientos, abandonó  toda esperanza de derrotar a los invasores. Pero estaba resuelto, sin embargo, a mantener legalmente la existencia del Imperio italiano de Africa Oriental en espera de que la guerra se decidiese en otro lugar cualquiera. Comunicó a Mussolini que su única esperanza para conseguirlo consistía en resistir en una o más localidades inexpugnables, abandonando todos los secretos expuestos. En su opinión, Addis Abeba era indefendible militarmente y, en cualquier caso, el mantenimiento de la numerosa población civil redundaría en perjuicio de la reserva de víveres de que se disponía.
Para aliviar su propia situación y en bien de la población civil, lo más oportuno sería que ésta pasase lo más pronto posible bajo la protección militar inglesa, sobre todo para evitar que en Addis Abeba se repitiese lo que había ocurrido en Dire Daua. Por esta razón, el Duque ordenó desembarazar de obstáculos la carretera y dispuso que se dejasen en la ciudad víveres y un grupo de funcionarios civiles, a fin de que los ocupantes pudiesen mantener con eficacia los servicios más urgentes.
DESCONOCIMIENTO
Las fuerzas inglesas situadas en las orillas del río Awash no conocían aún la decisión tomada por el Virrey. Pero recibieron informes de que los italianos, en lugar de retirarse hacia Addis Abeba, se estaban dirigiendo hacia el Suroeste, hacia la inhóspita región de Negele, lejos de su dirección de avance. Por ello, el Mando decidió renunciar a la persecución. Lo importante eras entrar lo más pronto posible en la capital y tomar las disposiciones definitivas para el traslado de los efectivos asignados a Egipto, donde había urgente necesidad de refuerzos. Por ulteriores informes, los ingleses supieron que la guarnición italiana había iniciado ya la evacuación de la ciudad, dirigiéndose hacia el Norte.
El General Cunningham ignorando las intenciones del duque de Aosta ordenó que los aviones lanzaran sobre Addis Abeba un mensaje dirigido al Virrey y firmado por el General Wabell, que expresaba el temor de que en la ciudad se repitiesen las atrocidades de Dire Daua e invitaba al Duque a colaborar a fin de que se garantice la seguridad de las mujeres y de los niños. El Duque de Aosta respondió asegurando que la administración civil italiana de Addis Abena prestaría toda la colaboración posible y que se dejarían cantidades de víveres suficientes, para las necesidades más inmediatas.


Tropas italianas.

ENLACE
En las primeras horas del 5 de Abril, un enlace de la policía italiana se presentó a las vanguardias inglesas, portando una llamada urgente para que entrasen sin dilación en Addis Abeba. Toda la guarnición italiana se había retirado y los etíopes estaban conduciendo salvajemente como había ocurrido en Dire Daua. Corrían peligro sobre todo las mujeres y los niños. Por ello, a la mañana siguiente, una unidad mixta, formada por contingentes de las tres brigadas que habían tomado parte en la persecución, entró en la ciudad.
En ocho semanas, a partir del día en que cruzaron la frontera entrando en la Somalia italiana. Los ingleses habían recorrido 2,700 kilómetros por un terreno que, en algunos puntos, era el más impracticable de Africa. No habían sostenido combates de envergadura, por lo que sus pérdidas eran exiguas-sólo 501 hombres- y bastante inferiores a las provocadas por el clima malsano y las dificultades naturales.
Los italianos perdieron gran parte del armamento, bagajes y víveres, además de un gran número de prisioneros. Pero en combates sus pérdidas fueron escasas.
Se había ocupado Addis Abeba, pero en Africa quedaba todavía un ejército italiano muy eficaz. El Duque de Aosta contaba con él para ulteriores empeños. Pero no se explicaba la renuncia a misiones tan decisivas como la defensa de Somalia, de Etiopía sudoriental y de Addis Abeba.
EL EMPERADOR
Mientras la ofensiva desencadenada al Sur por el General Cunningham lograba tan espectaculares resultados, en la zona noroccidental de Etiopía estaba ya en curso otra fase de la campaña, independiente de la primera y conducida de forma muy distinta. En ella participaba el Emperador Haile Selassie y la dirigía el General de División William Platt, Comandante de las tropas de Sudán.
Esta campaña ofreció la ocasión a un jefe de unidad, O.C. Wingate, de distinguirse en la dirección de operaciones bélicas efectuadas con tropas irregulares. Estas tropas denominadas Gideon Force, a pesar de su exiguo número con 50 oficiales y 800 soldados, mantuvieron en constante lucha, con el apoyo esporádico de jefes de tribu y y de bandas etíopes locales.
En Etiopía noroccidental existía una fuerte rebelión latente y, a veces, incluso abierta. Selassie se trasladó desde Londres a Jartum y uno de los encargos esenciales confiados a Sandford era disponer una base en el interior del país en la que el emperador pudiera establecerse
El Coronel Sandford entró en Etiopía por el Sudán. En un mes, sus huestes recorrieron cerca de 300 pueblos y lograron asegurarse la amistad de bastantes tribus. Haile Selassie inspiraba la unidad. Por eso se decidió formar un contingente de soldados etíopes como ejército personal  de Selassie, compuesto por unidades especiales, con oficiales y suboficiales ingleses y al mando del comandante Wingate. 
CONSEJERO
A fines de enero se juzgó que Balaia ya estaba  en condiciones para hospedar al  Emperador. El viaje de éste clandestino duró dos largas semanas.  Sandford  fue designado su consejero personal. Las unidades sudanesas y etíopes entraron a formar parte de la misión a la que se le dio el nombre de Gideon Force.
La Gideon Force realizó contra los italianos una serie de ataques diurnos y nocturnos que le causaron grandes pérdidas. A principios de Marzo casi derrotó por completo a una brigada italiana que se retiró a toda prisa, tras haber perdido más de 400 hombres entre muertos y heridos, 2,000 prisioneros y algunos cañones.
El 14 de Marzo, el Emperador  se estableció en la nueve sede de Burié. Pero la situación se hizo peligrosa casi inmediatamente. Un poderoso jefe etíope hostil al monarca, el ras Hailú se unió a los italianos en Debra Marcos con miles de sus feroces guerreros. Ante tal situación, Wingate adoptó una situación audaz: en lugar de poner a salvo al Emperador, prefirió enfrentarse con el riesgo de una batalla.
Lucharon sin interrupción durante diez noches seguidas. Los sudaneses desencadenaron una serie de ataques audaces contra los italianos. Los abisinios del ras Hailú, no habituados a las operaciones nocturnas y totalmente indisciplinados, juzgaron que este tipo de guerra no estaba hecho para ellos y abandonaron el campo. El 4 de Abril, los italianos suspendieron los combates y evacuaron Debra Marcos a donde se trasladó Haile Selassie.
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Facetas dde la guerra.

VIA CORTADA
La Gideon Force, dividida en grupos pequeños, se disgregó y comenzó a operar en un vasto radio de acción. La carretera desde el  Lago Tana hacia el Este fue cortada. Cundió el hostigamiento contra los italianos. Muchos se rindieron. Le abrían el camino a Haile Selassie.
Una parte de la guarnición italiana que se había retirado de Debra Marcos cruzó las montañas dirigiéndose al Este. Una unidad de sudaneses y etíopes se lanzó en su persecución. Esta fue una de las cazas más feroces y obstinadas que se desarrollaron en Africa  Oriental. Los perseguidores  agotaron los víveres, debieron racionar las municiones, vieron sus uniformes reducidos a jirones. Pero no cejaron en atacar sin tregua a las fuerzas en retirada que sufrían las asperezas del intransitable terreno y el frío punzante de las altitudes. No obstante los italianos lograron alcanzar Addis Derra. Allí resistieron hasta mediados de mayo, en que la falta de víveres los obligó a emprender la retirada.
COMBATES
Por entonces  Wingate asumió personalmente el mando de la unidad perseguidora, consiguiendo el apoyo de algunas tribus del lugar. Casi alcanzan al enemigo y le cortan la retirada. Ocurrieron tres jornadas de combates desesperados con un peligroso contraataque italiano. Wingate informó haber recibido la orden de trasladarse a otro lugar con sus tropas, de modo que los italianos, si no se rendían quedarían a merced de los etíopes que se estaban agrupando en la zona. Se trataba solo de una estratagema. Pero los italianos sabían muy bien qué suerte correrían  sus 8 mil100 hombres si caían en manos de los etíopes. Por esta razón decidieron rendirse
Esta fue la última acción de la Gideon Force. En conjunto había hecho  15 mil 600 prisioneros y capturado una gran cantidad de armas, en una campaña que había durado tres meses justos.  La ofensiva británica en Eritrea, en la que se libraron los más duros combates de toda la campaña de Africa Oriental, tuvo al principio un objetivo limitado.
Según el punto de vista británico, mientras Kassala permaneciera en manos de los italianos, cabía el peligro de un avance enemigo en el Sudán. El General Wavell se vio obligado a reforzar las tropas del General Platty que guarnecía esta región de la frontera, en menoscabo del Oriente Medio.
Las fuerzas italianas en Eritrea estaban compuestas por 17 mil hombres al mando del General Frusci bien equipados con carros de combate ligeros y  artillería. Los ingleses atribuían mucha importancia a la reconquista de Kassala, porque así privarían al enemigo de una eventual línea de avance en el Sudán.

Mussolini y Hitler: dos extraviados.

EVACUACION
Pero el General Frusci no tenía la menor intención de intentar un avance. El Duque de Aosta esperaba una ofensiva inglesa en Eritrea. Cuando se estaba preparando un ataque  contra Kassala, el Virrey ordenó la evacuación de la ciudad para efectuar un repliegue en condiciones más favorables. Una vez más ocurrió que los ingleses recibieron el regalo de un objetivo que estaban dispuestos a pagar muy caro.
En Cheru, poblado eritreo, una brigada italiana intento detener a los ingleses mediante una acción de retaguardia. Pero las tropas británicas cercaron el poblado, impidiendo así cualquier  repliegue al adversario y aunque los italianos intentaron abrirse paso, el comandante y cerca de 900 hombres cayeron prisioneros.
En los montes durante tres días con  carros de combate se enfrentaron británicos e italianos. Los italianos abandonaron el sitio dejando gran cantidad de material bélico. El 3 de Febrero al despuntar el día, la Brigada de Infantería 11 atacó tres cimas. La batalla con apoyo de un nutrido fuego de artillería por ambas partes, duró cuatro días. Los hindúes alcanzaron el alto de las tres cimas, pero fueron expulsados de dos de ellas por los enérgicos contraataques de los italianos que combatían con tenacidad raramente vista en el desarrollo de toda la campaña. Su comandante era el General Carnimeo, a las órdenes del General Frusci.
ATAQUE
El 10 de Febrero, octavo día de lucha, Beresford-Peirse desencadenó un nuevo ataque a derecha e izquierda, cuyos objetivos eran los mismos  de los asaltos anteriores. La Brigada de Infantería 11 hindú se posesionó otra vez de la cima Brigs Peak y de nuevo fue expulsada. Un segundo ataque dio el mismo resultado. Y otro tanto ocurría en la lucha por la posesión de Acua Col. Pero al final gran parte de la cadena de cumbres cayó en manos de la Brigada de Infantería N°5 hindú, que con tal acción ganó la Victoria Cross. Poco después, no obstante, fueron reconquistadas por los italianos en sus contraataques.
La agrupación de brigada de la infantería hindú recibió la orden de dirigirse al Sur. La calma duró hasta mediados de marzo cuando las Divisiones 4 y 5 hindúes estuvieron dispuestas. La 4 atacaría pro la izquierda, mientras la 5 debería ocupar Dologorodoc, a la derecha para avanzar luego hasta Falestoh y Zeban. La 7 Agrupación atrajo la atención de los italianos, a 12 kilómetros de Keren.
Precedida por un violento bombardeo aéreo y  el tiro de interdicción de ambas divisiones, la Brigada de Infantería 11 inició la mañana del 15 de Marzo el asalto a las cumbres, mientras que otra brigada atacaba Samanna. Todos los objetivos se alcanzaron. Pero una vez más los italianos reconquistaron las perdidas posiciones.


Soldados en plena acción durante los bombardeos.

ASALTO
Con las primeras luces del alba, el fuerte de Dologodorc fue asaltado, conquistado y mantenido a pesar de los repetidos contraataques. La batalla continúo encarnizada durante todo el día. Era el 16 de Marzo, sin que las tropas británicas lograsen avanzar. Pero tampoco perdieron terreno.
Los italianos empezaban a vacilar y los británicos pudieron ocupar algunas precarias posiciones, desde las cuales sería posible defender la carretera en el punto interrumpido. La mañana del 27 de Marzo un escuadrón de carros de combate de infantería y 50 vehículos de oruga se dirigieron hacia Keren, hundiendo con ello todo el frente italiano. El General Frusci ordenó el repliegue porque ya no podía resistir. Este se desarrolló de forma muy hábil, tanto que los únicos que no pudieron romper el contacto con el enemigo fueron los defensores de Sanchill. Keren fue evacuada inmediatamente y los carros de combate británico entraron en aquella misma mañana.
La batalla de Keren había durado ocho semanas. Las fuerzas británicas tuvieron 536 muertos y 3 mil 299 heridos. Mientras que los italianos sufrieron más de 3 mil bajas. El General Fusci se retiró al sur hacia Etiopía. Los ingleses ocuparon Asmara, sin encontrar resistencia. Su próximo objetivo fue Massaua, la base naval a 50 kilómetros de Eritrea. Los italianos quisieron defenderla. Los aviones se enfrentaron. La capitulación llegó y el Almirante Bonetti se rindió con 9 mil 600 hombres y 127 cañones. Massaua había caído.
Así se eliminó la amenaza contra los territorios africanos orientales de Gran Bretaña y contra el Mar Rojo y, en teoría, ya sería posible proceder a un rápido traslado de las tropas a Egipto. Pero los medios de transporte marinos eran terriblemente escasos  y no quedaba otro remedio que realizar la operación por vía terrestre.
RENDICION
Pero las fuerzas italianas impedían aún los movimientos a todas las tropas británicas en Etiopía. Por lo tanto era indispensable liberar primero la carretera, que desde Addis Abeba conducía hasta Asmara. Con este fin y previo al traslado a Egipto de los efectivos que ya no eran necesarios en Eritrea, el resto compuesto en su mayor parte por la División 5 hindú, se envió a Etiopía.
Una vez más lo que se iniciaba como una simple operación de limpieza se transformó en una extraña batalla, que terminó con la rendición del Duque de Aosta y de gran parte de las tropas que le seguían.  Fue una batalla que se libró casi en el techo del mundo, en una región montañosa cuya altitud media oscilaba entre los 300 y 3 mil 600 metros.
Las fuerzas que todavía resistían habían sido divididas en dos grupos. Ambos para oponer una  enconada resistencia. Por parte inglesa, la operación que debería tener preferencia sobre cualquier cosa era la limpieza de la carretera a lo largo de la cual se retiraría el duque de Aosta, operación que se había confiado al General Platt.
Los italianos atacaron, pero los sudafricanos lograron rechazarlos con grandes pérdidas. Tardaron tres días en alcanzar lso objetivos desde los cuales, el 22 de Abril tras haberse unido a ellos un grupo de guerrilleros etíopes, tronaron al asalto las posiciones enemigas. Muchos italianos se rindieron sin combatir. La defensa se desmoronó casi inmediatamente. Los sudafricanos que sólo perdieron nueve hombres y tuvieron 30 heridos, hicieron 8 mil prisioneros y capturaron armas, medios de transporte y diverso material en grandes cantidades. El resto de las tropas italianas se retiró. Los vencedores llegaron a Dessié cuando la ciudad ya había sido evacuada.
CIMAS
Mientras continuaba el avance de los sudafricanos, la División 5 hindú comenzó a descender de Eritrea, seguida por una densa formación de abisinios al mando del Teniente Coronel Ranking de la Defence Force sudaneasa y alcanzó las pendientes de Amba Alagi el 29 de Abril.
El General Mayne envió un grupo táctico por la ruta que atravesaba el paso Falagá, con el fin de distraer la atención del adversario y preparar luego el ataque desde el Oeste. El avance sobre las posiciones italianas comenzó el 3 de mayo, con tiempo lluvioso. No se pudo expugnar las posiciones fortificadas que lo defendían y fue rechazado. Al día siguiente, la Brigada de Infantería 29 hindú conquistó y logro mantener las cimas más occidentales.
El Regimiento Worcestershire fue detenido por el fuego intenso y preciso de las ametralladoras italianas. Entre tanto, la Brigada de Infantería 29 hindú ocupo dos alturas periféricas desguarnecidas. Con esta maniobra se engañó a los italianos y así se ocupó la cima Gumsa.
Cuando la operación se hallaba en este punto muerto, llegaron los  sudafricanos y los  grupos armados etíopes. Estos últimos se lanzaron contra la cumbre Twin Pyramids. La lucha fue heroica y feroz. Al final los italianos fueron vencidos. El trato que los abisinios reservaron a los prisioneros deprimió profundamente la moral de las tropas italianas.


Todo está consumado.

TRIANGLE
Los defensores de la cumbre vecina-Triangle- lucharon hasta la muerte contra los etíopes. Cuando éstos se arrojaron contra este pico fueron rechazados, en el curso de uno de los más violentos combates defensivos italianos de toda la batalla.
Al día siguiente, 14 de Mayo, atacaron lsu sudafricanos. Los italianos  resistieron durante toda la jornada. La caída del Triangle había debilitado seriamente la posición de los italianos. Su resistencia se acababa. Comenzó a discutirse los términos de la rendición.
Una de las cosas que se acordó es que los ingleses concederían honores militares. Así el 19 de Mayo, el Duque de Aosta y los 5 mil supervivientes del Amba Alagi depusieron las armas, mientras una unidad del Ejército inglés les rendía honores.
La batalla de Amaba Alagi había durado exactamente dos semanas. El número de prisioneros ascendía a poco menos de 230 mil hombres. Quedaron todavía 80 mil italianos en armas, al mando del General Gazzera y del General Nasi. Amadeo de Saboya, Duque de Aosta y Virrey de Etiopía, pasó su prisión en Donyo Sabuk, cerca de Nairobi. Allí murió en una clínica victima de tuberculosis el 3 de Marzo de 1942, a los 44 años.
La última fase de la campaña de Africa Oriental  se desarrollo en dos operaciones separadas. La primera fue la ofensiva realizada por el General Cunningham contra la provincia de Galla-Sidamo. La segunda llevada a cabo por el General Platt contra las fuerzas del General Nasi. Se repitió entonces, por última vez, la historia de la campaña de Africa Oriental: las fuerzas británicas que habían permanecido en Etiopía eran demasiado exiguas para poder empeñarse en una batalla decisiva, por lo que los ingleses intentaron simplemente contener a los italianos en las remotas regiones a las que se habían confinado.
LLUVIAS
Los obstáculos más duros en las campañas bélicas fueron las torrenciales lluvias como sinónimo de pésimo tiempo y el terreno tan sinuoso y complicado. No obstante, los combates continuaron.. En Scilolo se capturaron 4 mil italianos. Había incluso una guerra de guerrillas. Los nigerianos realizaban grandes progresos en la ocupación de ciudades. Un contingente belga apareció para ayudar a los ingleses. Era el fin.
El General Gilliaert aceptó la rendición. De esta manera, el General Cunningham había concluido su misión en Africa oriental. Antes se rindió honores militares a los derrotados. Habían 5 mil hombres del ejército regular y 2 mil etíopes irregulares.
Las últimas fuerzas italianas en Africa era las del grupo del General Nasi que estaba establecido en una fortaleza montañosa al norte del lago Tana con sus 40 mil hombres situados en unas cumbres de 3 mil metros de altitud, en posiciones naturales casi inexpugnables. 
BANDAS
El puesto de mando de Nasi se encontraba en Gondar. La única carretera transitable que allí conducía partía de  Asmara. Para llegar al valle, la carretera serpenteaba a lo largo de una región casi enteramente rocosa, superando desniveles de mil doscientos metros. Unos 5 mil italianos guarnecían el paso. Pero había  bandas etíopes hostiles.
Un pueblo montañoso  Debra Tabor era defendido por una fuerte guarnición  italiana al igual que Culcaber. El problema de los italianos era que contaban con pocas reservas de víveres y no podían recibir la menor ayuda de fuera. Le faltaba además el apoyo de la aviación hasta tal punto que, cuando el tiempo lo permitía, sus posiciones estaban totalmente expuestas a los ataques aéreos enemigos.
En Junio, la posición de Debra Tabor sufrió un incesante y violentísimo martillamiento desde el aire, de tal manera que las defensas se derrumbaron totalmente y la guarnición-mas de 5 mil hombres- se rindió sin oponer ulterior resistencia.
A fines de setiembre, la Brigada 21 de la División 12 africana que permaneció durante toda la campaña en Kenya, llegó frente al paso de Uolchefit y consiguió una victoria incruenta. No hubo batalla porque la guarnición italiana había dado fin a las últimas reservas de víveres y el 27 de Septiembre se vio obligada a rendirse por hambre.


Lugares completamente destruídos.

CULCABER
A partir del 11 de Noviembre comenzó otra batalla dirigida por el General Fowkes. Los ingleses se lanzaron contra Culcaber. Pero la guarnición italiana-cuatro batallones atrincherados tras alambradas, campos minados y refugios de hormigón armado-los sometió a un mortífero fuego cruzado y la acción acabó en el fracaso más completo. Sin embargo días después la zona cayó. Nada tenían que hacer los seguidores de Mussolini.
Lo que vino a continuación, el asalto final a Gondar. Alli estaban los abisinios mandados por oficiales y suboficiales británicos, con vehículos acorazados. Había que escalar las escarpadas paredes rocosas que conducían a uan serie de angostas sendas. Los pertrechos podían llegar sólo a lomos de caballería.
El asalto decisivo comenzó el 27 de Noviembre con  las primeras luces del día, bajo la protección de una mortífera barrera de fuego. Se registró un intenso fuego cruzado. El avance continuó. Hasta que se llegó a la cumbre de una altura situada a unos 3 kilómetros de Gondar. Desde allí pudieron apoyar con su fuego al resto de la brigada, mientras asaltaban otra altura al Sudoeste que dominaba parte de la ciudad. Siguió un duro combate. Los italianos forzados gradualmente a retroceder, acabaron cayendo en manos de los abisinios, quienes se habían abierto paso inadvertidamente, rodeando la vertiente occidental de la misma altura. 
DERROTA
Todos los grupos etíopes combatieron bien: al alba, después de un ataque nocturno, habían expugnado dos alturas al sudeste de Gondar. Otros grupos alcanzaron las crestas al sur y al suroeste de la ciudad. Los italianos estaban, pues, empeñados en todas partes. Un escuadrón mecanizado aprovechó la ocasión para lanzarse por la carretera indefensa y entró en Gondar, seguido poco después de los grupos etíopes.
 Se enviaron inmediatamente refuerzos y a media tarde se  pidieron condiciones para la rendición. Al día siguiente, los italianos sobrevivientes-22 mil hombres en total- depusieron las armas. A diecisiete meses y diecisiete días de la declaración de guerra por Mussolini, el Imperio italiano de Africa Oriental había dejado de existir. (Tomado, editado, condensado y resumido de la revista “Asi fue la Segunda Guerra Mundial”)

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