sábado, 19 de marzo de 2016

DE AMANUENSE A JEFE DE ESTADO

Personaje casi olvidado y sin embargo interesantísimo desde todos los puntos de vista, es el que hoy exhumamos en esta sección que pretendemos hacer pintoresca y anecdótica, dentro de la base documentaria en que solemos construir nuestras evocaciones. Se trata de un alto miembro de la administración pública que sirvió durante los últimos años de la Colonia, alcanzando tres virreyes y que murió en Lima en 1872, después de haber sido representante al Congreso, miembro del Consejo del Estado, Ministro, Director General de Estudios, de Hacienda, de Aduanas, Enviado Plenipotenciario y hasta encargado del Poder Ejecutivo, en compañía de Juan Bautista de Lavalle y José M. Lizarzaburu, el año 1875.
Nuestro héroe pudo comenzar, pues, desde el Acertijo de Abascal (sal-habas-cal) hasta la tragedia de Gutiérrez y desde la erección del Cementerio hasta la del Parque de la Exposición, con la particularidad  de que en todo este largo espacio de tiempo, estuvo en actividad y fue testigo y actor muchísimas veces en la mayor parte de los sonados acontecimientos que enmarcaron tan distanciadas fechas.
Sólo el gran Mariscal  La Fuente y el  General  La Puerta, en aquellos tiempos y el General Pereyra y el Contralmirante Cobíán en la actualidad podrían paragonarse en este aspecto de la continuidad  en el escenario político con  Manuel B. Ferreyros, que es nuestro contertulio en la presente evocación.

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Manuel B. Ferreyros personaje interesante pero olvidado.

15 AÑOS
Cuando el discretísimo señor de Abascal gobernaba estos reinos mostrando sus altas dotes de capacidad, ya comenzaba a sentirse en América la necesidad de la Independencia. Abascal, favoreciendo un tanto al elemento criollo, se dio cuenta del estado de la opinión y tal vez a su talento y a las sabias medidas que adoptó, debió España retardar por algunos años más, su dominación en el continente americano.
En el año 1808, contando apenas 15 años, un jovencito ingresaba a la Aduana como amanuense meritorio, ascendiendo pronto a la clase titular, habiéndole otorgado la credencial respectiva el  propio Abascal.
Pocos años después el joven Ferreyros o Ferreyrós-como dicen algunos que debe pronunciarse tal apellido- ascendía a Oficial 2° de la Contaduría de Hacienda del Virreinato, con sucesivos títulos otorgados por el Virrey mencionado ya, Pezuela y La Serna. Los títulos originales los tiene en su poder junto con interesantísima documentación, el Ing. Ricardo Tizón y Bueno que está casado, como se sabe, con una nieta de Ferreyros, Laura Ferreyros y Roel .
Como dato curioso diremos que en una Guía de Lima del año 1816 figura Ferreyros como Oficial 3 de la Contaduría en compañía de Francisco González de Gálvez, abuelo del héroe del 2 de Mayo. Y diremos que el dato es curioso, porque después de más de un siglo, ambas estirpes se han unido en la  personita de Enriquito Gálvez Ferreyros, que hijo del Ing. Enrique Gálvez y de María Luisa Ferreyros Roel viene a ser bisnieto de uno de los personajes que evocamos y rebisnieto del otro.
BASADRE
Cajero real era entonces Francisco Basadre, abuelo de Carlos Basadre y Stevenson, que tanto ama y tan bien conoce nuestra historia. Aquel señor Basadre viene a ser bisabuelo del joven literato Jorge Basadre Grohmann que sin alardes, con encomiable tesón y mostrando ya galas de escritor elegante, se apresta a revelarnos en jugosos ensayos, viejos aspectos de nuestra vida política.
Ferreyros que era hijo de Manuel Ferreyros, caballero español nacido en La Coruña y de María Andrea de la Mata y Ulloa, limeña, se alistó pronto entre los patriotas y así lo vemos firmando el acta de la Independencia el 28 de Julio de 1821 y escribiendo una Oda a Lima, la primera tal vez que se escribió en homenaje a la fecha y que se publicó en la Gaceta del Gobierno en el número del 1° de Agosto, juntamente con la descripción de los regocijos públicos que provocó la proclamación de San Martín.
Desde entonces Ferreyros pertenece por entero a la causa republicana. Fue Duputado al Congreso del 22, como representante por el Cuzco y en 1825 enviado extraordinario a Colombia, país al que llevó un voto de gracias del Perú
Pero Manuel Ferrreyros fue no sólo político y funcionario, sino escritor y poeta, tal vez de mediana inspiración, pero de forma atildada y correctísima, dentro del gusto y los modales de la época. Escribió muchas poesías, algunas satíricas, otras patrióticas y no pocas líricas. Muy amigo de Felipe Pardo y Aliaga, a quien se asemeja en ocasiones en sus poesías descriptiva de tipos limeños, como  el del Calavera, en que hay aciertos como éstos: Más libro nunca abrió que la baraja,/dados, llevaba siempre en el bolsillo:/ y aunque mandria y poltrón, cargo cuchillo/hasta que le vistieron la mortaja.

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Con mas años y sin barba

NARIGONIDES
Es notable también, como imitación del famoso de Quevedo, su soneto a Narigónides, que reproducimos:  Erase una nariz como una loma;/erase una nariz como un pescante/erase una nariz cual cabrestante/que se enrosca cien brazos de maroma./Era el rinoceronte en que Mahoma/ recorrió medio siglo en un instante:/nariz que no conoce semejante/ni es fácil traducirla a nuestro idioma./ Nariz que,-cuando el Rímac sonoroso/su espumante raudal súbito engruesa,/y aquí embiste y allí su furia estalla/con ronca voz, con ímpetu fragoso,-/puede ufana servir en una pieza/de tajamar, de puente y de muralla.
Y preguntarán algunos ¿quién era Narigónides? Pues seguramente Manuel Antonio Colmenares, distinguido magistrado a quien zahirieron con donosas burlas, por sus grandes narices, no pocos ingenios, entre los que se distinguió don  Felipe Pardo.
Recuérdese el asunto del juicio a Lazarte por la denuncia que Colmenares hizo de un artículo de “El Limeño” en los tiempos de Orbegoso. Pero lo más gracioso de este soneto es que el propio Ferreyros era muy narigón y a este respecto se cuenta una anécdota.
LA NIÑITA
Don Manuel era hombre muy serio, casi temible y en aquellos tiempos en que después de la misa de una, los domingos, se acostumbraba visitar, fue a una casa, donde una niñita en medio del asombro y estupefacción  de los contertulios se atrevió con la debida irrespetuosidad de su niñez, a medir con un palito las marices del grave Ferreyros que no tuvo más remedio que reír de la ocurrencia, mientras los padres de la criatura no sabían que cara poner, ni como amedrentar a la graciosísima irreverente.
Embistió no pocas veces contra Santa Cruz, habiendo escrito una composición titulada “El Almofrez”, que el mismo llamaba “Alcance a la Geta”, sátira de Felipe Pardo y Aliaga. Otra poesía muy interesante porque revela costumbres bárbaras de la época, es la dedicada al Rollo.
El tal rollo era sencillamente el látigo con que se refrescaban las posaderas de los contraventores, rollo que se suprimió como medida policial ostensible, por decreto del propio Ferreyros que en la administración de Salaverry abolió tan humillante pena conjuntamente con la horca, rezago de los métodos coloniales.
El hecho tenía enorme importancia, porque no debíamos olvidar la época. Eran días duros de lucha despiadada, de criterios extremos en que creía que la letra entraba con sangre, en que se publicaba avisos vendiendo seres humanos como la cosa más natural del mundo, en que subsistía el cadalso y en que aún en las panaderías sin que el Estado interviniese ni se preocupase por ello, los patrones hacían azotar bárbaramente a sus esclavos, por la más pequeña falta.


Cuando nacio circulaba el Diario de Lima

CARGOS
Siguiendo con la vida de Ferreyros, anotaremos que en 1830 fue Ministro en Bolivia en 1831, Secretario General de Gamarra y en 1835 Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores. Con la caída formidable de Salaverry, en que este impetuoso y genial dictador pierde la vida, Ferreyros cae también.
Son los días terribles de la anarquía militar, del desorden, de la desorientación. Salaverry se marcha al Sur a combatir a Santa Cruz y en Lima queda el Consejo de Gobierno del que formaron  parte Juan Bautista de Lavalle, Manuel Ferreyros y  José M. Lizarzaburu. Orbegoso, Morán y Echenique amagan Lima.
En Diciembre de 1835, el Consejo de Gobierno se da cuenta de su situación y suspende el ejercicio de sus funciones, lo que dio lugar a que el Coronel Antonio del Solar, de las fortalezas del Callao, dirigiese un oficio al Consejo protestando, de la medida que juzgaba prematura e innecesaria, pero los circunstanciales gobernantes  sienten que la tierra se hunde bajo sus pies,, que nada tienen ya que hacer y dimiten.
MONTONEROS
Las tropas revolucionarias están en los alrededores, se forma la confusión y un día tras el clásico grito del cierrapuertas, aparece un grupo de montoneros con grandes pistolones y se apoderan por un momento de la ciudad. Los encabeza el negro León, bandido famoso y temido, que llega hasta el solio presidencial, al grito de de “Viva Santa Cruz”
Los bandidos fueron dueños de la ciudad algunas horas y saquearon no pocas casas, entre ellas la del  Comandante Linares donde vivían los Luna, uno de los cuales era nada menos que Vocal de la Corte Superior de Lima.
El lío fue de lo más gordo. El propio Ferreyros en una comunicación con el Secretario de Salavery dice que el escándalo fue mayúsculo, que hubo “algazara y repique”. Pocos días después, el 8 de Enero de 1826 entró victorioso a Lima Orbegoso, en medio de un gran regocijo, que procuró fijar en un cuadro el gran Merino, años después.
Este cuadro lo conservaba nuestro querido amigo Luis Valera Orbegoso, que ha popularizado tanto en sus crónicas simpáticas el seudónimo de Clovis. Con la entrada de Orbegoso, Morán y Echenique, quedó consolidado el predominio de Santa Cruz y se formó la Confederación.



Asi era la Lima antigua de estos tiempos.

EN GUAYAQUIL
Ferreyros sale del país y marcha  a Guayaquil donde funda “El Ariete”, periódico de combate en que fustiga a la Confederación, que se derrumba definitivamente en Guía en 1839. Gamarra llama a  Ferreyros al despacho de Hacienda, pero éste no acepta y opta por la representación de Lima en la famosa Convención de Huancayo, de la que fue primer Presidente. Tan alto cuerpo votó la célebre Constitución conservadora que duró hasta 1856 en que se se dictó la fugaz Carta Liberal que burló Castilla.
De aquel acontecimiento un actor vigoroso: José Manuel Pereyra que montó la guardia en aquel congreso como subteniente. Los otros presidentes de la Convención fueron: Manuel Vicente Villarán, Agustín  Charún y Lucas Pellicer, el famoso canonista a quien recordamos en la evocación que hiciéramos de Monseñor Orueta y Felipe Pardo y Aliaga.
Manuel Ferreyros casó en Lima en 1832 con  Josefa Senra y Echevarría, prima hermana de la segunda esposa del Marqués de Torre Tagle, Mariana Echevarría. El Marqués contrajo matrimonio en primeras nupcias con Juana Rosa García de la Plata y Orbaneja
Era Pepita Senra hija de un distinguido caballero español, Manuel de Senra y Aragorri, que vino al Perú y fue en el Apostadero Naval del Callao, lo que en época colonial se llamaba Ministro General de Marina. Este señor había nacido en Madrid en 1776 en la calle del Colmillo.
FORTUNA
Manuel Senra era hijo a su vez de Fernando de Senra y Lozada y de Ursula de Aragorri, hermana del famoso Simón Aragorri, Marqués de Irlanda, que dejo una gran fortuna por aquellos tiempos, fortuna que fue a recoger a España en la parte que le correspondía, allá por el año veintitantos.
En cuanto a  Fernando de Senra y esto podría explicar las admirables cualidades de marino orgánico de Manuel  Ferreyros, el as de los ases, como lo clasifica Juan  Cobian, el tal caballero fue marino distinguido en España muy valeroso y experto. Combatió en el Cabo de Creus contra los ingleses, allá por 1744.
Por su parte, Manuel de Senra trajo de España algunos reales, la octava de los seiscientos que dejó el pariente, no sin haber gastado en cosas necesarias y elegantes superfluidades no pocas monedas, lo que permite conocer el valor del ejemplo de un vestido de frac negro paño de sedán con suntuoso chaleco de roja cachemira de seda.
Tal lujo importaba nada menos que 630 reales, precio del entonces famoso sastre de Madrid Manuel Baños. Reducida a nuestra moneda esa suma altísima para la época, apenas llegaría hoy a seis libras y media. Pero entonces era un platal.

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Los balcones:peculiaridad de la capital peruana.

JOSEFA
Manuel Senra tuvo  una sola hija, Josefa, que sufrió los horrores del sitio del Callao. Fallecido el padre, la hija quedo a cargo de su tutor Pedro Abadía y e en 1832 casó con Manuel Ferreyros y de cuyo matrimonio tuvo 16 hijos, de los que llegaron  a la mayoría de edad Manuel, Federico, Sofía, Josefa, Cristina, Guillermo, Juan Carlos, Próspero, Demetrio y Fernando.
El busto de Manuel Ferreyros figura en la fachada del Senado, recordando que  fue el primer Presidente de la Constituyente de Huancayo. En 1840 ocupo la cartera de Gobierno y Relaciones Exteriores. En 1847 Plenipotenciario al Congreso Americano y al año siguiente encrgado de arreglar las diferencias surgidas con Chile, Nueva Granada, Venezuela y Ecuador,
En 1845 había sido Vice-Presidente del Congreso del Estado. Fue muchas veces Ministro de Relaciones Exteriores, Hacienda y de Gobierno. Por último Director  General de Estudios, cargo que desempeñó con intervalos durante muchos años.
También  intervino en la reacción del 55 y formó parte de la junta del examen que se ocupó de la consolidación así como del jurado para los casos de responsabilidad de la Corte Suprema.  El año 1865 estuvo encargado con Francisco de Paula Vigil, Pedro Gálvez, Francisco Javier Mariátegui, Manuel Toribio Ureta, Ignacio Ortiz de Zevallos y Melchor Vidaurre, de preparar un Tratado Continental.
CONSTITUYENTE
Formó parte de la Constituyente y del Congreso del 60 que dio la carta magna que rigió al país durante más de 50 años. El Ilustre Colegio de Abogados lo hizo su miembro honorario. Murió en 1873. Su casa estaba en la calle de La Concepción, frente a la Iglesia del mismo nombre y junto a la finca conocida con el nombre de la casa de Olavegoya.
Su amor a las letras fue innegable. Había sido discípulo del célebre Bernardino Ruiz y del maestro R. P. Tomás Méndez Lachica. Mantuvo correspondencia con muchos escritores y literatos de su tiempo. Conservaba muchas cartas de Felipe Pardo y Aliaga y otros genios.
Tenía fama de escribir con suma propiedad el castellano y se cuenta alguna anécdota de Castilla al respecto.  En uno de los mensajes que le hizo Ferreyros se empleaba el articulo el. Castilla le preguntó a Ricardo Palma como debería decirse y don Ricardo a la sazón muy joven le contestó: “Cuando don Manue l o ha puesto”…
Pero Castilla se aferró a su capricho y leyó la recalcando el femenino y volviendo la ara a don Manuel repitió la y no el. Allá él, diría Ferreyros, que como Pardo, como Larriva y como Palma no desdeñó escribir también alegres listines de toros. Su hijo Manuel J se convirtió en gran marino quien tuvo fama de competente, enérgico y valeroso.

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La Alameda de los Descalzos en el siglo XIX.

RESUMEN
Ferreyros vivió en los últimos días de la Colonia y alcanzó todo el esplendor de los tiempos virreinales. Fue de los primeros criollos americanos que lograron cargos en esa época, en que por lo general se desdeñaban los servicios de los nacidos en la Colonia
Asistió a la Jura de la Independencia a la que prestó su entusiasmo de hombre y de poeta, firmando el acta con un hermano suyo, el Coronel Jose Crisanto Ferreyros. Escuchó las encendidas loas universitarias a los virreyes y poco tiempo después las tonantes imprecaciones del republicanismo liberal de Sánchez Carrión.
Fue compañero de Larriva, de Pardo, de Pando, de Martínez de Lasso, de Mariátegui, de Vigil. Por su larguísima vida podía contar, y dicen que lo hacía admirablemente, a sus contertulios, anécdotas de Abascal, a quien alcanzó y trató y también de Piérola, de Pardo, de Balta.
A muy pocos hombres le fue dado ver mayores cambios en las costumbres, en las ideas, en la fisonomía del país y del mundo. Como era amante de ls letras y tenía una nutrida y selecta biblioteca, podía comparar las enseñanzas de sus días de colegial de San Idelfonso, en que se imponía los clásicos preceptos con las nuevas pautas que el romanticismo traía a nuestras playas.En política pudo comparar los métodos más absolutistas con los desbordes de la comuna y en la vida social en la que tan brillante figuración tuvo, lució desde la bordada casaca y el calzón corto hasta la fúnebre y cerrada levita, el corbatín de seda negra,  el gran cuello dejando ver la nuez de la garganta y el lustroso tarro en la cabeza. (Páginas seleccionadas de las "Obras Completas" que pertenecen como autor al consagrado escritor y político, José Gálvez Barrenechea.)

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