viernes, 27 de agosto de 2010

ACIERTOS Y ERRORES DE UNAMUNO

El escritor, poeta y filósofo tan destacado, con férreo y afiatado pensamiento, tuvo también sus garrafales equivocaciones. Si bien, por la misma época de sus debilidades expresó sus contundentes palabras dichas, con seguridad y a los cuatro vientos, venceréís pero no convenceréis, tambien es cierto que al final de su vida erró al máximo cuando creyó que la dictadura de Franco pudo ser una solución. Error de errores
Sin embargo, Miguel de Unamuno registró, a lo largo de su fecunda existencia, aportes intelectuales destacados que lo convierten para muchos en la gloria de  España y de la propia humanidad.
Estas corrientes de pensamiento sostienen que no debe tomarse al pie de la letra lo que precisamente no sirvió, porque tales ideas fueron dichas en la desesperación cuando de por medio ese país se desgarraba por completo, con la guerra civil que le costó un millón de muertos.
Veamos primero lo referente a la famosa frase. El paraninfo de la Universidad de Salamanca fue testigo del enfrentamiento de Unamuno con el general de la legión José Milla Astray que acabaría suponiendo el arrinconamiento del intelectual en los últimos meses de su vida.

Miguel de Unamuno.

Durante la celebración del Día de la Raza de 1936, como así se llamaba entonces al 12 de octubre, Unamuno que apoyó públicamente la sublevación militar de julio de ese año, criticó duramente la sublevación contra el gobierno legal republicano, tras una serie de discursos de otros oradores que atacaron a lo que denominaron la anti España.
El maestro acabó sus palabras contra el alzamiento con la célebre frase. Venceréis, porque tienen sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque no tienen la minima idea de persuadir.
Milla Astray presente en la sala y acérrimo detractor de Unamuno, tomó anteriormente la palabra y en un modo acalorado, exclamó a gritos: “A mi la Legión, Viva la muerte y abajo la inteligencia” José María Pemán, derechista.conservador y monárquico, también presente en los actos de celebración matizó: “Viva la inteligencia, mueran los malos intelectuales”
EXPULSION
El general Milla Astray señaló a Carmen Polo, esposa del General Franco y le dijo a Unamuno: “coja del brazo a la señora”. El escritor salió del lugar junto al Obispo de la diócesis Enrique Pla y Deniel. Fue acompañado a su casa por Carmen Polo y la guardia personal de ésta.
Horas después, la comunidad municipal salmantina se reunió de forma secreta y decidió expulsar a Unamuno que conservaba su acta de concejal del Ayuntamiento. Desde ese momento, el escritor sufrió las represalias del bando sublevado.
El 22 de octubre, Franco firmó el decreto de destitución de Unamuno como Rector de la Universidad de Salamanca. Le quedan apenas dos meses de vida y sus últimos días los pasa bajo arresto domiciliario en un estado de desesperación, desolación y soledad. Murió en su domicilio de Salamanca el 31 de diciembre de 1936.
Unamuno nació en Bilbao en 1864, estudiando Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, época durante la cual leyó a Spencer, Hegel y Marx. Se doctoró con la tesis“Critica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca”. Poco tiempo después accedió a la cátedra de Lengua Castellana y Literatura Griega en la Universidad de Salamanca, de la cual, desde 1901, fue Rector.
Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento sobre la base de la dialéctica hegeliana y más tarde buscando en las dispares intuiciones filosóficas de Spencer, Soren Kierkegaard, W James y H Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa.


Pensando frente al mar.

ANGUSTIA
Sin embargo, las contradicciones personales que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que tuvo que recurrir a la Literatura, en tanto que expresión de la intimidad, para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo.
Esa angustia personal y la idea de entender al hombre como “ente de carne y hueso” y la vida como un fin en si mismo se proyectaron en obras como "En torno al casticismo", de 1895, "Mi religión y otros ensayos" (1910) "Soliloquios y conversaciones" o "Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y los pueblos".
El primero de estos libros fue en realidad un conjunto de cinco ensayos sobre al alma castellana en los que opuso al tradicionalismo la “búsqueda de la tradición eterna del presente” y defendió el concepto de “intrahistoria” latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de historia. Según propuso entonces, la solución de muchos de los males que aquejaban a España era su europeización.
Sin embargo, estas obras no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizarse su pensamiento primero a través de un importante ensayo sobre dos personajes claves de la Literatura en La vida de Don Quijote y Sancho (1905), obra en la que por otra parte y en flagrante contradicción con la tesis europeísta defendida en libros anteriores, propuso españolizar Europa.
Al mismo tiempo apuntó que la relación de ambos personajes cervantinos simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad.
El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo. "Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca."
Su narrativa progresó desde sus novelas primerizas. "Paz en la guerra" (1897), y "Amor y pedagogía" (1902) hasta la madura "La tía Tula" (1921). Pero entre ellas escribió "Niebla" (1914), "Abel Sánchez" (1917), y sobre todo "Tres novelas ejemplares y un prólogo" (1920), libro que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográfico, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas.


POESIA
En ese sentido, sus personajes son problemáticos y víctimas del conflicto surgido de las fuertes tensiones entre sus pasiones, y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia.
Su producción poética comprende títulos como "Poesía" (1907), "Rosario de sonetos líricos" (1912), "El Cristo de Velázquez" (1920), "Rimas de dentro" (1923) y "Romancero del destierro" (1927), éste último fruto de su experiencia en la isla de Fuerteventura, adonde lo deportaron por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. También cultivó el teatro: "Fedra" (1924), "Sombras de sueño" (1931), "El otro" (1932) y "Medea" (1933).
Sus poemas y sus obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su obra y su vida estuvieron estrechamente relacionadas, de ahí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de "donquijotesco".
PROFESOR
Considerado como el escritor más culto de su generación, fue sobre todo un intelectual inconformista que hizo de la polémica una forma de búsqueda. En 1962 se publicaron sus "Obras completas" y en 1994 se dio a conocer su novela inédita, "Nuevo mundo".
El intelectual fue el tercer hijo y primer varón del matrimonio entre el comerciante Félix de Unamuno Laraza y su sobrina carnal, Salomé Jugo Unamuno. A los 10 años al acabar sus primeros estudios en el colegio de San Nicolás, asistió como testigo al asedio de su ciudad durante la Tercera Guerra Carlista. Lo que luego reflejará en su primera novela, "Paz en la guerra".
En 1884 comenzó a trabajar en un colegio como profesor de Latín y Psicología, publicó un artículo titulado “Del elemento alienígena en el idioma vasco" y otro costumbrista, "Guernica". Enseñó en el Instituto de Bilbao Lógica, Ética y Psicología. Se casó con Concha Lizárraga de quien estuvo enamorado desde niño.
Ingresó a la agrupación socialista de Bilbao y colaboró en el semanario "Lucha de Clases" de esta ciudad, abandonando ese partido en 1897 y sufriendo una gran depresión. En 1901 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca.
Lo destituyen 13 años después por razones políticas, convirtiéndose en mártir de la oposición liberal. Posteriormente, fue elegido por sus compañeros Decano de la Facultad de Filosofía y Letras.
Lo condenaron a 16 años de prisión por injurias al rey, pero la sentencia no llegó a cumplirse. Lo nombraron vicerector. Sus constantes ataques al Rey y al dictador Primo de Rivera hacen que lo destituyan nuevamente y lo destierren a Fuerteventura. Lo indultaron pero él se destierra voluntariamente a Francia hasta 1930, año en que cae Primo de Rivera.
Unamuno es elegido como concejal por los socialistas y republicanos. Proclamó la República en Salamanca. Lo reponen en el cargo de la universidad salmantina hasta que se jubila de su actividad docente y es nombrado rector vitalicio a titulo honorífico. Salamanca crea una cátedra con su nombre.
Fue elegido antes diputado ante las cortes por los socialistas y republicanos. En 1935 es nombrado ciudadano de honor de la República. Sin embargo, fruto de su desencanto, expresó públicamente sus críticas a la reforma agraria, la política religiosa y el gobierno de Azaña.


Tapa del libro sobre su biografía

LA GUERRA
Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente a los rebeldes. Unamuno quiso ver en los militares alzados a un conjunto de regeneracionistas autoritarios dispuestos a encauzar la deriva del país.
Cuando el consistorio salmantino es destituido por las nuevas autoridades y sustituido por personas adictas, Unamuno aceptó el acta de concejal que le ofrece el nuevo alcalde, el comandante del Valle.
En el verano de 1936 hace un llamamiento a los intelectuales europeos para que apoyen a los sublevados, declarando que representaban la defensa de la civilización occidental y de la tradición cristiana, lo que causa tristeza y horror en el mundo, según la opinión de muchos historiadores.
Azaña lo destituye pero el gobierno de Burgos lo repone de nuevo en el cargo. Sin embargo, el entusiasmo por la sublevación pronto se torna en desengaño especialmente ante el cariz que toma la represión en Salamanca.
En sus bolsillos se amontonan las cartas de mujeres, amigos, conocidos y desconocidos que le piden que interceda por los presos, torturados y fusilados. Unamuno incluso visitó a Franco para suplicar, inultimente, por los caídos.
EL FINAL
Los últimos días de Unamuno son críticos inclusive en sus pensamientos. Se inclinó a salvar a España como civilización cristiana y califica al movimiento de Franco como salvador.
Luego añade: “esta tremenda guerra civil sin cuartel de carácter internacional es una verdadera enfermedad mental, una epidemia de locura. Las inauditas salvadas de las hordas marxistas rojas exceden toda descripción y dan el tono no socialista, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna”.
Dijo que "el momento crítico del dolor de España hay que seguir a los soldados que son los únicos que impondrán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben como imponerlo".


Caricatura.

Luego explicó: “no me he convertido en un derechista. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que por ahora es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Cualquier día me levantaré y me lanzaré a la lucha por la libertad. No soy fascista ni bolchevique. Soy un solitario. España está asustada de si misma. Ha brotado la lepra. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros. Aquí está mi pobre España se está desangrando, arruinando y envenenando ”.
Falleció al poco tiempo. En su funeral fue exaltado como un héroe falangista.. A su muerte Antonio Machado escribió: “señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quien? Quizá contra si mismo.”(Edgardo de Noriega)

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