domingo, 29 de junio de 2014

LA CORRUPTELA AL LADO DE ECHENIQUE

Muchos dicen que su gobierno fue uno de los más nefastos de la historia del Perú durante el siglo XIX. Hasta se llegó al extremo de afirmar sin ambages  que  José Rufino Echenique, Presidente del Perú  entre 1851 y 1855,  era  sinónimo de total corruptela. Cierto es que durante su candidatura se utilizó, por primera vez, recursos sonantes y contantes de dinero en la convulsionada campaña electoral de aquel entonces. Nadie lo hizo antes. Había dinero  a raudales y en circulación. Pero eso sí, hay que destacarlo, utilizados  de su propio peculio.  Lo sinuoso  ocurrió después.  En efecto, resultó el ganador indiscutible de los sufragios y en el poder se convirtió en el protagonista del  famoso escándalo de la consolidación de la deuda interna.  Ese  acontecimiento sí, de todas maneras y sin lugar a dudas, un fraude de fraudes.
Expliquemos lo mafioso.  Se trató de los recursos fiscales provenientes de la comercialización del guano de las islas. La consolidación consistió en el pago de la deuda que el Estado  contrajo con ciudadanos particulares, durante la guerra de la Independencia y contiendas posteriores.
Anteriormente, los jefes del Ejercito Libertador realizaron confiscaciones y empréstitos, imponiendo cupos, embargos y contribuciones. Ellos entregaron a cambio recibos, vales o cartas de cobranza  a favor de los afectados. Con la promesa que una vez culminada la lucha, el nuevo estado peruano pagaría las deudas contraídas.


Jose Rufino Echenique

PASIVOS
Antes de Echenique y en tiempos de Castilla, cabe recalcar que se reconoció con precisión que ese pasivo era de 4 millones 879 mil 607 pesos. Los entendidos aseguraron que en el peor de los casos, el monto total sería de 6 a 7 millones de pesos.
Lo real e inadmisible es que bajo su gobierno  se reconocieron más de 19 millones de pesos. Tal situación de escándalo generó el rechazo contundente y total.  Inmediatamente, las sospechas de malos manejos. El total de lo pagado se había casi cuadruplicado. Comprobado, como si dos y dos son cuatro.
Los opositores  sostuvieron,  con mucha razón, que muchos allegados y partidarios del Jefe del Estado adulteraron documentos y expedientes, para aumentar falsamente las cantidades.  También se acusó de haberse cancelado elevadas sumas, sin haber verificado la autenticidad de los documentos correspondientes.
Un informe emitido, en 1856, por la Caja de la Consolidación señaló que más de 12, de los aproximadamente 19 millones reconocidos, tenían origen fraudulento. De acuerdo con este raciocinio e investigación, resultó que se pagó, a manos particulares, alrededor de 23 millones de pesos. Sin el respaldo consiguiente. Tal entuerto dio lugar al origen de muchas fortunas y al surgimiento de una clase emergente de lo que se conoce como “nuevos ricos”.
CORRUPCION
El manejo irregular de los fondos del Estado implicó que el acto sea clasificado como corrupción política de la peor especie, en el cual se beneficiaron los amigos y allegados del Presidente Echenique.
Eso mismo tan rechazable dio lugar al estallido de una insurrección popular que derivó en una sangrienta guerra civil, con muertes de más de 4 mil personas y serios daños económicos. Equivalentes a más 15 millones de pesos cercanos al monto inflado de los pagos de la consolidación.
Uno de los primeros alzamientos contra Echenique por la corrupción lo protagonizó el líder civil iqueño, Domingo Elias, siendo derrotado por los gobiernistas en la batalla de Saraja, el 7 de Enero de 1854.
A este hecho siguió el levantamiento de Arequipa, en cuyo manifiesto  se acusó al Gobierno de indolencia frente a los ultrajes infligidos por el gobierno de Bolivia. El Mariscal Ramón Castilla lideró la rebelión tras dejar de lado a Vivanco y contar con el apoyo decidido de los líderes liberales, Pedro Gálvez y Manuel Toribio Ureta. También se sumaron Domingo Elías y los generales Miguel de San Román (posterior mandatario del Perú) y Fermín del Castillo
Durante la lucha, Castilla se declaró presidente provisorio de la república   En Ayacucho decretó la abolición efectiva del tributo indígena. A renglón seguido derrotó a las fuerzas de Echenique en la batalla de Izcuchaca y marchó a Huancayo donde firmó el decreto aboliendo la esclavitud en el Perú, el  5 de Diciembre de 1854.


Casi al final de su vida.

BATALLA
La victoria definitiva de la  revolución se consumó en las afueras de Lima durante el desarrollo la Batalla de la Palma, sometiéndose por completo a las tropas de Echenique. Al día siguiente se desató la violencia y el pánico en la capital, después de asaltar las casas de los consolidados.
Echenique partió al destierro y se dirigió a Estados Unidos de donde envió al país un manifestó en la que, inexplicablemente, justificaba sus actos de gobierno. En tiempos del mandato de San  Román, solicitó que se le juzgue. Logró que se le levantase todos los cargos en su contra.
Rehabilitado, fue elegido Diputado por Lima y posteriormente presidente de su cámara. También estuvo en el Senado y llegó de la misma forma al más alto cargo de esta rama del Poder Legislativo. Su candidatura presidencial fue presentada para las elecciones de 1871-1872. Pero después la retiró, por la violencia que se generó en la lucha electoral.
En su condición de Presidente del Congreso suscribió una declaración de condena a la revuelta de los hermanos Gutiérrez. Se trató de su última acción pública. Al poco tiempo se retiró definitivamente de la política y viajó a Europa donde residió algún tiempo. Murió al retornar al Perú, el 16 de Junio de 1887. Lo enterraron en el Cementerio Presbítero Maestro. 
CONSERVADORES
La candidatura de Echenique a la Presidencia de la República fue propiciada por Castilla y los sectores conservadores del país. Además de él, los candidatos fueron: el caudillo civil Domingo Elías y, los generales Antonio Gutiérrez de la Fuente, Miguel de San Román y Pedro Pablo Bermúdez.
La campaña fue dura y muy peleada. Echenique recibió infinidad de acusaciones. Hasta se dijo, equivocadamente, que era ciudadano boliviano y no podía aspirar a la primera magistratura. Pero lo cierto es que había nacido en territorio peruano y que ganó las elecciones por voluntad del pueblo.
Había ocupado posiciones importantes en el aparato del Estado. Como la de Consejero de Estado en 1845, Ministro de Guerra al año  siguiente. Primer Vicepresidente de la República  elegido dos veces en 1850 y 1851.
Nacido en Puno el 16 de Noviembre de 1808, Echenique se enroló en el ejército  de la Emancipación y sirvió en las campañas de Iquicha, Bolivia y Colombia. Leal jefe del Ejército durante el primer gobierno de Gamarra.
 Su alta posición militar y política estaba unida a la situación económica y social que detentaba. El 8 de Enero de 1838, en la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Lima, se casó con la acaudalada y aristocrática dama arequipeña Victoria Tristán Flores del Campo
DINERO
 La pareja tuvo siete hijos: José María, Pio Jorge Pedro, Francisco, Juan Martín, Rufino Pompeyo Eusebio, Francisco, Juan Martin y Mercedes Catalina Hermenegilda. Su descendiente directo es el novelista Alfredo Bryce Echenique.
Hizo uso de un arma indispensable en las campañas electorales: el dinero. Por primera vez un personaje acaudalado apareció pretendiendo la Presidencia de la República. El Dean Valdivia, analista e historiador dice al respecto: “Echenique repartió mucha plata y así logro obtener la mayoría de los votos”. Los cálculos del gasto llegaban a los 80 mil pesos.
Según el cómputo oficial, el total de electores fue de 3,804. De ellos 2,392 votaron por Echenique, 609 por Elías, 326 por Vivanco, 242 por San Román, 52 por Bermúdez, 33 por La Fuente, 1 por Iguaín y el resto fue considerado como conjunto de sufragios viciados.
Arrastrado por el calvario de la difamación, abrumado por sus compromisos y obligaciones, llegó al poder en una posición difícil para gobernar y para mantener la paz y el orden. Sus enemigos lo acusaban de haber sido impuesto por Castilla y  muchos de sus amigos creían que éste había querido traicionar y desconfiaban del ex presidente. 
COLABORADOR
El gobierno  de tendencia conservadora tuvo un principal colaborador, Bartolomé Herrera, hábil y talentoso sacerdote que se la jugó entero por el oficialismo de aquella época. Mientras que en la oposición estuvieron los liberales.
Continuó el progreso material iniciado por Castilla, inició la demarcación fronteriza con el Brasil y concluyó los pagos de la deuda interna y externa. Esta última derivó en el escándalo mayúsculo y total que acabó con el régimen.
En cuanto a la política económica, cabe explicar que por aquel entonces la comercialización del guano de las islas era el principal rubro de los ingresos del fisco. Las islas de este valioso fertilizante se explotaban, desde 1849, bajo el sistema denominado de la consignación
El principal consignatario era  la  casa Gibbs que, a mediados de 1851, exportó hacia Inglaterra 112 mil toneladas de guano. La firma inglesa adelantaba el pago y realizaba préstamos al Estado, con la garantía del disfrute exclusivo del  producto.
El 21 de Marzo de 1853, el gobierno prorrogó, sin ningún tipo de ventaja adicional, por seis años más, dicha comercialización. Esta decisión fue muy criticada por parte de la oposición parlamentaria y pasó a formar parte de los pasivos de Echenique.


Apunte en blanco y negro de Lima durante el siglo XIX

CONSTRUCCIONES
Pero lo que no se podía negar es que había prosperidad económica. Por eso mismo se arregló la deuda externa.  Específicamente la que se tenía con los gobiernos de Colombia y Venezuela por la ayuda dada al Perú, durante la guerra de la Independencia. Incluso se pagó a los herederos de Simón Bolívar la suma de un millón de pesos, según lo acordado por el Congreso del Perú.
También se finalizó la construcción del ferrocarril de Tacna-Arica y se proyecto el de Islay a Arequipa. Una realidad fue la carretera de Cusco-Arequipa. Lo mismo que la de Matucana a Lima. Mucho se mejoró la de Lima al Callao.
Lima contó con un nuevo mercado de abastos y se contrató el  alumbrado a gas de la capital. Para su embellecimiento se trajeron las estatuas de Colón y Bolívar  colocadas en diferentes puntos de la ciudad y las que se entregaron para la Alameda de los Descalzos, ubicada en el distrito del Rímac
Prosiguió el fortalecimiento de la Marina de Guerra del Perú con la construcción de la fragata Apurímac y las goletas Tumbes y Loa. La Armada llegó a convertirse en la más importante de Sudamérica.  Los marinos fueron enviados a Europa  y perfeccionaron sus conocimientos. 
CODIGOS
Una misión de técnicos extranjeros efectuó obras de irrigación en la costa donde se ampliaron las zonas cultivables de los valles de Lima, Cañete, Tacna y Lambayeque.  La política inmigratoria europea resultó favorecida, llegando colonos alemanes que poblaron la zona de Pozuzo. También se fomentó la  llegada al Perú de los chinos.
El país tuvo, por primera vez, leyes conforme a la época y la realidad en que se vivía. El primer  Código Civil de la historia republicana fue promulgado con bombos y platillos. Al igual que el de Enjuicimientos de este tipo.
Los dispositivos reemplazaban a los obsoletos ordenamientos virreinales que estuvieron vigentes hasta Julio de 1852. Como medida acertada se restablecieron las municipalidades, en su calidad de organismos  gubernamentales locales.
La Convención de Comercio y Navegación con el Brasil comenzó a regir, tras la firma del acuerdo correspondiente que incluyeron los límites de la parte norte de la frontera correspondiente. Este pacto internacional fue duramente criticado porque se renunció a  territorios amazónicos en cambio del libre tráfico de mercaderías, productos y embarcaciones por la frontera y los ríos de ambos países.
Sin embargo, otras corrientes y puntos de vista sostuvieron al respecto que era necesario un entendimiento con el Brasil ante la amenaza potencial de otros países limítrofes, especialmente de Ecuador y de Bolivia.


Tapa del libro de sus memorias

PROBLEMAS
La situación internacional de esta época no era muy coherente que digamos.  Ni menos favorable. En efecto, Inglaterra se adueño de la Isla de Lobos en la costa norte peruana y anunció su intención de hacer embarques libres de guano. El gobierno procedió a reclamar el dominio sobre dicha isla y usar los cañones de su escuadra si fuera necesario. Entonces, los ingleses abandonaron sus pretensiones.
El General  ecuatoriano Juan José Flores solicitó la hospitalidad del Perú después del fracaso de su expedición monarquista. El militar se quedó a vivir en el  país y, contando con el apoyo de Echenique, procedió a armar un grupo para derrocar al gobierno de Ecuador.  La expedición Flores fracasó, pero provocó las protestas del país limítrofe y de Nueva Granada, llegando inclusive a temerse una guerra. Felizmente, primó la paz.
Las dificultades con Bolivia persistieron por la invasión de la moneda feble de ese país, entorpeciendo el comercio en el sur peruano. El Presidente de dicha nación, Manuel Isidoro Belzú, demostró su hostilidad hacia sus vecinos y, ante los reclamos presentados, expulsó a un diplomático peruano. 
PASTOR
Reinó en el  Perú, por la ofensa comprobada, el estado de guerra contra ese país. Incluso el Congreso dio al Presidente facultados extraordinarias y  se movilizó el ejército a la frontera. La guerra no se produjo porque estalló la revolución liberal contra el mandatario peruano.
Una vida intensa fue la de Echenique con vicisitudes  e intranquilidades. Pero vida al fin que llegó al poder y salió expulsado. Su periodo presidencial debió terminar en 1857. Posteriormente se reivindicó. Quiso volver a la presidencia pero nunca lo logró. Si destacó en otros puestos.
Sus padres fueron José Manuel Echenique Vásquez y  y Hermenegilda Benavente Macoaga. El primero natural de Valparaíso Chile y la segunda de Ayata en Bolivia, hermana de Jorge Benavente, Arzobispo de Lima.
Cuando contaba con seis años se trasladó con su familia al Cusco, en tiempos de la rebelión de Pumacahua y los hermanos Angulo. Un indio del pueblo de Para lo escondió, salvándolo de una matanza que había sido tramada. Adoptado por una familia indígena se dedicó a las labores de pastoreo. Hasta que fue reconocido por una persona que lo conocía y devuelto a sus padres.  Lo trasladaron a Lima donde realizó sus estudios.
Tras proclamarse la Independencia, se presentó ante el  General San Martín e ingresó como cadete de la Legión Peruana. Con el grado de Subteniente participó en la Segunda Campaña de Intermedios que dirigió Agustín Gamarra, contra las fuerzas realistas que ocupaban el sur peruano.


El escritor Alfredo Bryce Echenique: uno de sus descendientes.

CON GAMARRA
Fue hecho prisionero en el combate de Alsuri y confinado en la Isla Esteves, ubicada en el Lago Titicaca. Tras el definitivo triunfo patriota, en 1824, fue liberado y retornó a Lima. En 1827 participó en la campaña militar emprendida contra los indios de Huanta, quienes inexplicablemente mantenían su lealtad al Rey de España.
Integró el ejército del General Agustín Gamarra que invadió Bolivia para acabar con la presencia grancolombiana en ese país. Durante la  guerra correspondiente estuvo en la sorpresa de Saracura y en la batalla del Portete de Tarqui.
Secundó al Presidente Gamarra durante la campaña efectuada en la frontera boliviana en la zona de Desaguadero en 1831. Al año siguiente, le fue concedida la jefatura del Batallón Iquiza y contribuyó a debatir una conspiración.
Apoyó la rebelión del General Bermúdez contra Orbegoso. Ante la impopularidad de la revolución se convirtió en mediador y auspicio el denominado “Abrazo de  de Maquinhuayo” en que ambos bandos se reconciliaron.  Lo ascendieron a Coronel y le dieron la  comandancia de la guarnición del Cusco. 
COLABORADOR
Echenique se retiró a la vida privada y se dedicó a la explotación de caña de azúcar en la hacienda San Pedro, ubicada en el valle de Lurín. Por insistencia de Vivanco, volvió a la vida pública como Prefecto de Lima.
Sirvió al gobierno vivanquista del Directorio, y al estallar la rebelión constitucional de Castilla, se le encomendó frenar su avance. Consiguió una campaña de pacificación en la sierra, pero la asonada civil de Domingo Elías lo obligó a retornar a la capital. Al final, desistió el ataque porque lo convencieron que estaba a punto de decidirse la guerra en Arequipa entre las fuerzas de Vivanco y Castilla. Como efectivamente fue así.
Pese a haber sido partidario de Vivanco, el nuevo gobierno de Castilla lo incorporó como colaborador, ejerciendo diversos cargos de importancia. El  lo incentivó para que sea candidato y luego Presidente de la República. Hombre de fortuna, hombre que se desprestigio con errores garrafales. Militar de los que destacan que llegó al grado de General, político de controversias. Pero, indiscutiblemente, forma parte de la Historia del Perú. No puede dejársele de lado. (Noé)

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