domingo, 21 de septiembre de 2014

LUNA PIZARRO : EJEMPLO DE POLITICO

Era la época  en que los sacerdotes podían intervenir en la política activa, a comienzos de nuestra república  emergente Así  se convirtió en una de las mayores figuras públicas de este país  que daba los primeros pasos como nación libre, alejada por completo del  maligno yugo español. Hasta ejerció,  de forma interina, la Presidencia del Perú durante breves periodos en 1822 y 1833. Diputado, Senador y tres veces Presidente de los Congresos Constituyentes en distintas épocas de nuestra historia. Patriota, firme, idealista liberal consuetudinario que demostró a lo largo de su vida atributos innegables: honor, dignidad y conciencia. Todo un ejemplo nacional de los que, precisamente, hay que venerar para siempre.
Francisco Javier de Luna Pizarro Pacheco, nacido en Arequipa el 3 de Noviembre de 1780 y muerto en Lima el  9 de Febrero de 1855, a los 74 años, fue formado en el seminario de su ciudad natal  desde los once años. Luego lo hizo en la Universidad San Antonio de Abad del Cusco. Ejerció en el sur la docencia como profesor de Teología y luego viajó a España, donde fue testigo de la resistencia a la invasión napoleónica entre 1808 y 1814.
A su regreso al país fue nombrado Rector del Colegio de Medicina de San Fernando. Años después se erigió como una de las figuras por la lucha de la independencia. Presidió el Congreso Constituyente de 1822 y durante un cortísimo tiempo encargado del Poder Ejecutivo del Perú en su calidad de Presidente de la República cuando el Libertador San Martín renunció a su cargo de Protector del  Perú.


Francisco Javier de Luna Pizarro: eminente procer

PRESIDENTE
Luna Pizarro ocupó la presidencia interina hasta la investidura de José de la Mar. Intervino en la redacción de la Constitución de 1823 y apoyo este gobierno. Entre 1827 y 1828 volvió a presidir el Congreso Constituyente  en dos ocasiones  y de conformidad a sus funciones resultó elegido, una vez más, Presidente interino del Perú entre el final de la presidencia de Agustín Gamarra y la investidura del General José de Orbegoso.
Posteriormente, lo consagraron obispo el 21 de Septiembre de 1837 como titular de la diócesis de Alalia y Auxiliar de Lima. Nombrado Dean del Cabildo Metropolitana después de ejercer como vicario capitular por muerte del anterior arzobispo, Francisco de Sales Arrieta. Arzobispo de Lima  nombrado por el Papa Gregorio XVI, cargo que ejerció hasta su fallecimiento.
El hogar de sus padres fue sumamente católico y de abolengo. Hijo de Juan Antonio de Luna Pizarro, teniente coronel de milicias reales granadino y de la dama arequipeña, Cipriana Pacheco de Chaves Araus.
En el seminario, lo dirigió el Obispo Pedro José Chávez de La Rosa. Estudio allí Latinidad, Retórica, Filosofía y Jurisprudencia. Era  precoz y vivaracho. Ricardo Palma, en sus Tradiciones Peruanas, habla de este jovencito. 
AL RINCON….
En cierta ocasión, el Obispo hizo una visita al seminario y comenzó a hacerles preguntas a los alumnos.  A quienes no contestaban, rápida y tajantemente, les decía: “Al rincón quita calzón” A renglón  seguido, les indicaba que se le iba a aplicar un palmetazo en las nalgas.
Al llegar el turno a Luna Pizarro, éste tampoco pudo contestar muy bien el interrogatorio de Monseñor. Pero, a manera de defensa inmediata, retrucó una pregunta a su eminencia: ¿Cuál era la cantidad de Dominus Vobiscum que se decían en la Misa? El obispo, después de meditar, tuvo que aceptar que no sabía la respuesta. Por lo que el niño se atrevió a sancionar al religioso con el clásico: “Al rincón quita calzón”. Quien la hace la paga.
El joven arequipeño demostró tan altas dotes intelectuales que Chávez de la Rosa decidió enriquecer su educación, con el aprendizaje de las Matemáticas. Más tarde, le dio su total protección y lo envió al Cusco donde optó por las licenciaturas en Leyes, Cánones y Sagrada Teología. Hizo su práctica forense en Arequipa y se recibió de abogado, ante las Reales Audiencias del Cusco y Lima.
Maestro del seminario de Arequipa.  Trabajó en la Secretaria del Obispado de esa ciudad. Vicerrector y Prefecto de estudios del centro arequipeño donde se formaban las sacerdotes. Pasó a cumplir labores evangelizadores en Torata, en el departamento de Moquegua.
Viajó a España con Monseñor Chávez de la Rosa. Capellán del Consejo de Indias y asistió a las sesiones de la Corte de Cadiz, que aprobaron la primera constitución de la monarquía española y la libertad de prensa.


Una estampilla postal en su recuerdo.

DIPUTADO
Retornó a Lima, justamente, cuando se realizaban las elecciones para las cortes en 1812. Comenzó a laborar en el Cabildo Metropolitano donde hizo carrera profesional y llegó a ser Secretario de esta prestigiada institución.
Pasó a ejercer el rectorado del Colegio de Medicina de San Fernando. Por exigencia de sus funciones debió pronunciar un elogio del Rey español Fernando VII, durante un acto público. Era, sin embargo, un republicano.
Tan es así que luego de la Independencia del Perú el 28 de Julio de 1821, integró la Junta de Purificación que recibió las informaciones de los sacerdotes acerca de sus servicios patrióticos. Integró la sociedad de este tipo creada para discutir a cerca del gobierno conveniente para el Perú.
Resultó elegido diputado por Arequipa al Primer Congreso Constituyente donde aplicó brillantemente la experiencia adquirida en las Cortes de Cadiz. Le tocó presidir las sesiones del primer mes del 20 de Septiembre al 20 de Octubre de 1822. Adicionalmente,  integró la comisión que trazó las bases de la Primera Constitución Política que fue aprobada al año siguiente. 
LICENCIA
Intervino en la conformación de la Junta Gubernativa Suprema de 1822 que presidió José de la Mar. Al disolverse este organismo, por la intromisión del Ejército y la imposición de José de la Riva Agüero como Presidente de la República, pidió licencia y se marchó rumbo a Chile.
Posteriormente retornó a Arequipa tras ser designado Tesorero del Cabildo Diocesano de la Ciudad Blanca. Luego pasó a Lima a desempeñar idéntico cargo y desde aquí comenzó a oponerse a la dictadura de Bolivar. No era por ambición, sino por convicción de estar contra cualquier tipo de autoritarismos.
Como diputado se opuso al régimen bolivariano y a la proyectada adopción de la Constitución Vitalicia. Ello dio lugar a su destierro a Chile. Volvió cuando Bolívar se retiró y fue recibido en olor a multitud, en el puerto del Callao.
Lo eligieron parlamentario por su tierra natal y se incorporó al Congreso Constiuyente que debía proclamar la Constitución Política. Presidió las sesiones en 1827 y 1828 y allí se decidió la elección de José de la Mar, como primer mandatario constitucional
Favoreció la inclusión de los principales dictados de la Constitución de 1823 en la Carta Magna de 1828.. Consideró necesario preparar la guerra contra la Gran Colombia, a fin de neutralizar la reacción bolivariana.
JUSTIFICACIONES
Justificó la invasión a Bolivia y la expulsión de Sucre,  hechos logrados por el General Agustín Gamarra y alentó la anexión de Guayaquil, teniendo en cuenta los sentimientos peruanistas registrados por los residentes de esa ciudad.
Declarada la guerra con Colombia, quiso prevenir la amenaza del ascenso de Gamarra. Cuando La Mar fue depuesto por este último, Luna Pizarro se marchó otra vez al destierro de Chile, para no otorgar el acatamiento al golpe de estado y ser consecuente con sus  posiciones.
En su ausencia, fue designado Dean del Cabildo de Arequipa y cuando volvió anunció su propósito de dedicarse exclusivamente a sus labores religiosas. Elegido Senador alegó razones de salud para no incorporarse a la legislatura.
Sin embargo, tuvo que reconsiderar su decisión. Los votos de su ciudad natal y de Tinta lo llevaron a la Convención Nacional de 1833, una asamblea de representantes cuya misión principal era reformar la Constitución de 1828.
El grupo liberal, entre los que se encontraba otro sacerdote  Francisco de Paula González Vigil, lo eligió presidente del cuerpo legislativo. Al final del mandato de Gamarra y al frustarse las elecciones, la Convención tenía que elegir un presidente provisorio.


 
El busto a manera de recuerdo y homenaje.

IDEA
El favorito era Domingo Nieto. Pero Luna Pizarro influyó para que sea Luis José de Orbegoso. La idea era evitar que los militares más ambiciosos copasen el poder. Condenó el pronunciamiento del General Bermúdez, candidato perdedor y caudillo de los gamarristas. Por su influjo se decidió la orientación liberal de la nueva constitución política que fue proclamada en 1834.
Esta  sería la última actuación política del clérigo. Tras el golpe de Salaverry, su opinión no tuvo ninguna fuerza decisoria. Ni aun cuando ejerció de consejero e Orbegoso como Presidente del Estado Nor Peruano, en tiempos de la Confederación Perú Boliviana (1838). Entonces, decidió consagrarse exclusivamente a su ministerio dentro de la Iglesia Católica.
En buena cuenta y resumen, Luna Pizarro influyó muchísimo en la política peruana durante más de diez años. Fue el principal mentor de las constituciones de 1823,1828 y 1834. Abogó por un equilibrio de los poderes ejecutivo y legislativo y la limitación de los excesos del caudillismo  militarista. Creía firmemente en la unión con Bolivia.
Lo nombraron Obispo Auxiliar de Lima y lo consagraron el 21 de  Septiembre de 1847. Sus actividades las desarrolló en el Convento de San Francisco. Dean del Cabildo Metropolitano.  1855. Fue el que restituyó el Seminario de Santo Toribio.
Fue un gran soporte del Libertador San Martín para la transmisión de órdenes y el intercambio de mensajes, previo al ingreso del Ejército Libertador a la capital del Perú. Asistió al Cabildo del 15 de Julio de 1821 que se pronunció por la Independencia y estampó su firma en el acta correspondiente al lado de otro prócer, Toribio Rodríguez de Mendoza.
PRINCIPIOS
En el seno de la Sociedad Patriótica sostuvo que la forma de gobierno que debía adoptar el Perú tenía que ser discutida en el Congreso Constituyente. Defendió a carta cabal la inviolabilidad parlamentario. Otra de sus convicciones era era que el Gobierno asegurase la libertad de los que opinasen en cualquier sentido. Realmente un precursor de ideas democráticas.
No cesó de actuar de modo práctico en orden al imperio de la justicia,  la libertad y  la institucionalidad. Es así que toma parte activa en la caída del ministro Monteagudo, solicitada conminatoriamente al Gobierno por un destacado grupo de vecinos, muchos de los cuales se reunían en casa del prelado, situada al lado de la iglesia de La Concepción, para organizar la deposición del odiado personaje, cuya arbitrariedad, abuso y chantaje para con destacados limeños y patriotas, no pudo tolerarse más.
En una oportunidad, pidió la excomunión de Francisco de Paula González Vigil, clérigo y abogado, otrora su amigo y compañero de afanes políticos que, a la sazón, había arreciado su regalismo y contestado virilmente al papa Pío XI. 
RESULTADO
Muchos críticos de su actuación sstuvieron que fue mas político que abogado y sacerdote y que tuvo grandes dotes de manipulación y que gobernaba a través de los gobernantes.  Sin embargo, lo real que esta probado  es que el personaje fue de una persuacion inigualable.
Resultó ser una de las mayores figuras intelectuales y políticas a principios de la República: denodadamente patriota. Con gran firmeza de de carácter, defendió con vigor sus ideas y a pesar de su edad y sus enfermedades no doblegó nunca su honor y su dignidad. Ni su conciencia. Asumio y represeto al Perú con dignidad. Por eso tiene un lugar especial en la historia. Asi hay que juzgarlo y asi hay que entenderlo. (Noé)

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