martes, 30 de septiembre de 2014

ROMMEL RECUPERA LA INICIATIVA

A mediados de Enero de 1942 las unidades de vanguardia de Auchinleck habían alcanzado el golfo de Sirte, y Cirenaica parecía ya pérdida para las exhaustas unidades acorazadas del Eje. Pero, en realidad, lo que sucedía era que se estaba repitiendo el esquema de la guerra en el desierto mientras las fuerzas de Rommel se replegaban hacia sus bases de Tripolitania, el Ejército británico se alejaba cada vez más de las suyas en Egipto.
Todavía no habían transcurrido dos semanas desde que la Operación “Crusader” perdiera su impulso en El-Agheila cuando Rommel atacaba ya las posiciones avanzados inglesas, obligando al Ejército 8 a volver sobre sus pasos y por carreteras un tanto precarias, hacia la frontera egipcia. De nuevo triunfaba el “Zorro del Desierto”. He aquí el relato del avance de Rommel hasta Ain el-Gazala, narrado por el hombre que estuvo a su lado en calidad de Jefe del Estado Mayor: el Teniente General Alfred Gause,
En los últimos días de 1941 y primeros de 1942 había mejorado la situación de las fuerzas del Eje en el teatro de operaciones del Noreste de Africa. En el transcurso de los últimos diez días de diciembre se consiguió neutralizar más eficazmente la aviación enemiga, gracias a haberse agregado dos Gruppwen de caza a las unidades del  Fliegerführer Afrika (comando operativo de la Luftwaffe en Africa septentrional y completado los efectivos de las unidades alemanas de bombarderos en picado (Stukas) y de cazas pesados).



Rommel: el genio de la guerra alemán

ATAQUES
En cambio, el potencial aéreo británico se había reducido como consecuencia del envío de fuerzas al Extremo Oriente, medida muy necesaria después de la entrada del Japón en guerra (el 7 de Diciembre) y tras los éxitos logrados por la Escuadra japonesa el siguiente día 10.
La Lufwaffe seguía atacando a Malta con éxito creciente. En el mar los ingleses habían perdido el portaaviones Ark Royal y el acorazado Barham, mientras en Alejandría, el 19 de Diciembre de 1941, los dos acorazados que le quedaban al Almirante Cunningham, el Queen Elizabeth y el Valiant, quedaban fuerza del combate por obra de algunos medios de asalto de la Marina italiana.
Al día  siguiente tres cruceros y cuatro destructores con base en Malta se habían adentrado en un campo de minas, sufriendo graves averías, y poco después otro crucero inglés fue echado a pique por un U-Boot. Por aquellos días, los únicos buques de guerra de que podían disponer los ingleses entre Gibraltar y Alejandría eran tres cruceros y algunos destructores y submarinos.
El mejoramiento de la situación en el mar y en el aire implicó asimismo una notable mejora en los transportes alemanes, mejora que empezó a manifestarse durante la segunda quincena de diciembre. En Septiembre de 1941, las pérdidas de buques mercantes por parte del Eje ascendieron a 92 mil soldados. Pero en Enero de 1942 esta cifra descendió a 40 mil. 
PERDIDAS
Por consiguiente, los alemanes pudieron compensar los vacíos provocados por las graves pérdidas sufridas en el transcurso de la campaña de invierno. Desde el inicio de las operaciones en el Norte de Africa hasta Febrero de 1942 el famoso Afrikakorps había perdido el 33% de sus efectivos y los italianos el 44%.
Tales pérdidas se registraron principalmente en el periodo que finalizó en Diciembre de 1941. En los combates murieron los comandantes de dos divisiones alemanas. Otro comandante en jefe de la división cayó prisionero y otro más halló la muerte frente a Tabruk en Abril de 1941. Asimismo se había perdido más del 80% de los medios acorazados y del 40% de los cañones.
Pero también los ingleses perdieron más de 17 mil hombres y una gran cantidad de material. En resumen, se trataba de una repetición de la situación del verano de 1941: una carrera para ver quién sería el primero en volver a completar las filas de las propias unidades.
Sin embargo, en esta ocasión las fuerzas  acorazadas alemanas e italianas tenían dos bazas a su favor: las líneas de abastecimiento que terminaban en  Trípoli eran más cortas y gracias a los ataques contra Malta los convoyes que atravesaban el Mediterráneo estaban mejor protegidas. Sangre fresca fluía a las venas de aquellas unidades, tan desgastadas ya por las largas batallas sostenidas: el  número de carros de combate a disposición de Rommel ascendió a 120.
OPERACIONES
Al mismo tiempo la mayor disponibilidad de carburante permitía de nuevo emprender operaciones de mayor radio de acción. No obstante, todo ese flujo de abastecimientos debía pasar todavía a través del puerto de Trípoli puesto que por razones políticas, Hitler había rechazado la proposición de Rommel de enviar parte de las mismas por la ruta más breve y más segura que era la de Túnez.
Tras haber alcanzado el golfo de Sirte en el Aghelia, los ingleses creyeron haber infligido tal derrota a las fuerzas acorazadas del Eje que ya no podrían llevar a cabo ninguna actividad efectiva en un futuro inmediato.
Quizá fueron los   informes optimistas enviados por  Auchinleck a Churchill los que indujeron a la agencia Reuter a comunicar desde el Cairo, el 26 de Diciembre, la siguiente noticia: “Los restos del Afrikankorps y del Ejército italiano están  en retirada a lo largo del golfo de Sirte, por la carretera que conduce a Trípoli.
Nuestro objetivo primordial-destrucción d e las tropas enemigas en el desierto- se ha conseguido. Las fuerzas acorazadas alemanas han quedado deshechas y los pocos carros de combate alemanes supervivientes están intentando, presas del pánico, llegar hasta Trípoli”.


En plena accion planificanado los ataques bélicos

SITUACIONES
Los ingleses situaron sus unidades en una amplia zona comprendida entre Bengasi, Derma, Tobruk y la frontera egipcia, en vez de reunirlas para intentar un ulterior avance hacia el Oeste. Los acorazados alemanes se desplegaron a una línea de unos 200 kilómetros entre Marada y Marsa el-Brega, estableciendo un cierto número de puntos de apoyo muy distanciados entre sí.
El Cuerpo del Ejército italiano ocupaba el sector septentrional y otro de ese país guarnecía el meridional. Los extremos de la línea defensiva se reforzaron los elementos de la División de Infantería Ligera 90 alemana, mientras el Afrikakorps y el Cuerpo del Ejército XX italiano se situaban detrás del ala septentrional y de la parte central del frente, dispuestos a emprender operaciones móviles.
Rommel decidió no esperar que fuese el enemigo el que tomase la iniciativa atacando Marsa el-Brega.  Por el contrario, juzgó que debía ser él quien desencadenara un ataque por sorpresa contra los elementos  avanzados del Ejército inglés, mientras ese todavía estaba disperso en una amplia zona.
Aceleró sus preparativos para iniciar un avance que deberían desencadenar dos grupos de asalto: uno de ellos maniobrando al norte del Uadi el-Faregh y del otro por la vía Balbia. Ambos deberían cercar a las fuerzas enemigas desplegadas a lo largo del ala septentrional del frente o derrotarlas después de haberlas rebasado.
El ataque comenzó<o a las 8.30 del  21 de El Afrikakorps se puso en marcha a lo largo del Uadi el Faregh,  los carros de combate del Cuerpo del Ejército XX italiano y algunas unidades de la División Ligera 90 lo hicieron por la vía  Balbia.
CAPTURAS
La naturaleza del terreno- escarpadas dunas de arena y aguazales salobres- impidió que el ataque se desarrollase de acuerdo con los tiempos previstos. Rommel se vio forzado a admitir que, si bien las fuerzas enemigas desplegadas en el frente sobre la dirección del ataque demostraron ser más débiles de lo previsto, habían logrado no obstante replegarse hacia el Norte y reunirse con otras unidades más fuerte situadas alrededor de Agedabia.
A las 11 horas del 22 de Enero un grupo de combate capturo Agedabia y Rommel que había dirigido el ataque ordenó que se emprendiera la recuperación del enemigo. Cosa que se hizo. El enemigo tuvo que retroceder.
Tras un fuerte ataque concéntrico alemán se capturó gran cantidad de material bélico, pero en la bolsa formada no se halló a casi ningún soldado enemigo. La huida se vio confirmada después. Las fuerzas del Afrikakorps se dirigieron a una zona y tras un fácil avance fue posible alcanzar Msus. Los ingleses estaban derrotados de tal forma  que al  llegar la noche ya no existían unidades en condiciones de combatir.
DECISION
Rommel decidió despejar la situación en Bengasi. Los italianos, sus aliados sin embargo no estaban de acuerdo. Sostuvo la validez de su decisión y siguió para adelante. Quería sacar partido de los puntos débiles de los ingleses. Continuó la lucha, contando tan solo con el Affrikakorps, la División Ligera 90 alemana y  el Cuerpo  de Ejército XX motorizado italiano.
Rommel siguió esperando para capturar  Bengasi.  La noche del 27 de Enero el grupo de asalto se puso en movimiento desde la zona situada al oeste de Msus. Avanzó en medio de violentas tempestades de arena, lluvias torrenciales y ráfagas de viento. El grupo continuó su avance en dirección a Benina.
Un intento de ocupar Bengasi a base una incursión por sorpresa fue rechazado aquella misma noche por el intenso fuego de la defensa. Rommel utilizó al grupo de asalto para bloquear las vías de acceso septentrional y oriental, decidiendo esperar la llegada de refuerzos antes de obligar al enemigo  a la rendición
Aquella misma noche llegó una directiva en la que Mussolini decía que aprobaba la decisión de tomar Bengasi. La ciudad fue ocupada el 29. Pero en el transcurso de la noche anterior gran parte de la guarnición había logrado huir. Cayeron más de mil prisioneros y 300 vehículos
Rommel suponía que la retaguardia enemiga no opondría resistencia antes de llegar a Aín el-Gazzala donde los ingleses podrían emplear las fuerzas que todavía tenían. Maraua cayó en las manos de los alemanes.
INCENDIOS
Los incendios visibles indicaban que el enemigo en retirada estaba destruyendo los víveres y el material  bélico. Se conquistó Giov Berta. El avance alemán prosiguió hasta llegar a 24 kilómetros de Ain el-Gazala.
Rommel que había conducido personalmente el avance se convenció de aquel momento era el más oportuno para detenerse. Como no deseaba exponer a sus fuerzas a un grave revés, decidió retirar ambas columnas a la zona situada al sur de Ain el-Tmimi, asegurándoles una adecuada protección.
El Jefe alemán había decidido establecerse en el límite oriental de Cirenaica y emplear esta posición como punto de partida para futuras operaciones contra el enemigo y salvaguardar su flanco con fuerzas móviles. Incluso ocupó el oasis de Gialo. De nuevo Rommel solicitó poder  emplear los cuerpos del Ejército italiano, pero pasaron bastantes semanas para ello.
La campaña de invierno concluyó con la reconquista de Cirenaica que costó elevadísimas pérdidas de hombres y el consumo de todas las reservas del carburante. Rommel había asestado rápidos y fuertes golpes a un adversario hasta ahora victorioso y logó reconquistar más de 500 kilómetros de territorio.



Los soldados encima del tanque esperando el momento preciso

EL EJE
Los ingleses, además de haberse visto obligados a abandonar Cirenaica, habían experimentado grandes pérdidas tanto en hombres como en  material. Sus pérdidas ascendieron a unos 10 mil hombres entre muertos y heridos. Doce mil prisioneros. Más de 1600 carros de combate y otros vehículos acorazados. Dos mil quinientos camiones y más de 300 aviones.
La principal preocupación del Eje continuó siendo la protección de los convoyes de abastecimiento y el flujo de materiales a las diversas unidades. El puerto de Bengasi volvió a la actividad. La motorización de muchas unidades fue una realidad. Las reservas de municiones de artillería del Eje, en la zona de Bengasi, pudieron Ser recuperadas y se hicieron utilizables de nuevo.
Las unidades acorazadas alemanas recibieron el notable apoyo de los aparatos de la Lufwaffe, cuyos ataques según lo dispuesto habían aumentado en número y en intensidad-
En enero, las fuerzas del Fliegerführer Afrika comprendían tres grupos de bombarderos en picado y tres grupos de aparatos de caza, con un total de más de 180 aviones. En cuanto al potencial operativo de la aviación italiana se  elevó a 190 aparatos.


La lucha en la plenitud del desierto.

INCREMENTO
El incremento de las misiones de vuelo de los cazas alemanes e italianos en el transcurso de los primeros días del contraataque obligó virtualmente a la RAF a limitar su propia actividad a vuelos nocturnos y esporádicos reduciendo, por lo tanto, su eficacia. Asimismo el fortalecimiento de las escoltas  aéreas  proporcionadas a los convoyes por la 2° Luftwaffe hizo que mejorara la situación de los transportes por vía marítima.
El hecho de que las operaciones acabaran en Febrero permitió, a las fuerzas alemanas e italianas, iniciar la reconstitución de sus reservas. Una vez consolidadas las posiciones del Eje a lo largo de la frontera de Cirenaica, e l Mando Supremo italiano permitió de nuevo que los Cuerpos del Ejército X y XXI pasasen a depender del mando de las Fuerzas Armadas alemanas, lo que  se llevo a afecto entre Marzo y Abril. (Editado, resumido  y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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