domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS UNIDADES AUTONOMAS DEL DESIERTO

Las unidades autónomas no constituían una novedad absoluta para el Ejército de Gran Bretaña: en efecto, durante la Primera Guerra Mundial, T E. Lawrence ya organizó a los árabes en la lucha contra los turcos, y, en el desierto occidental,  las patrullas motorizadas ligeras habían avanzado y retrocedido por entre los oasis en camiones Ford modelo T, modificados. Esta breve tradición de unidades heterodoxas, empeñadas en actividades de exploración y hostigamiento, fue mantenida durante la Segunda Guerra Mundial por el LRDG (Long Rage Desert Group, Grupo de gran radio de acción en el desierto) y por el SAS (Special Air Service, Servicio aéreo especial). Unas cuantas incursiones fueron suficientes para demostrar la enorme importancia y eficacia de sus acciones.
Aunque los historiadores militares no estén de acuerdo sobre su validez y pongan en duda la utilidad que pueda tener el hecho de distraer hombres y material de operaciones convencionales para asignarlos a unidades autónomas, no cabe duda de que  éstas ocupan ya un puesto importante en la reciente historia militar inglesa.
Casi siempre estas actividades han tenido su origen en la mente de un hombre. En 1915 fue T. E. Lawrence quien pensó contrarrestar las fuerzas de los turcos con el ejército árabe y en 1943 Wingate tocó la idea de los Chindits, mientras que en 1941 David Stirling creó el Special Air Service. Asimismo en 1940 el Comandante R. A. Bagnold ideó el Long Range Desert Group.


Soldados y vehiculos en la aridez del desierto.

EL DESIERTO
En las dos guerras mundiales, el desierto que se extiende al oeste del Delta del Nilo al sur del Mediterráneo fue un disputado campo de batalla y en ambas contiendas sus características topográficas impusieron las mismas y notables limitaciones a los movimientos de las fuerzas empeñadas.
En la Primera Guerra Mundial, la necesidad de los adecuados abastecimientos de forraje y de agua obligó a aquellas unidades, que utilizaban caballos y camellos, a operar en un radio de acción situado a pocos kilómetros de la costa.
 En la Segunda, aunque la gasolina ya había ocupado el lugar del forraje, se evidenciaron las mismas limitaciones. Pero en ambas guerras hubo una excepción, representada por el empleo de medios de transporte motorizados a algunos centenares de kilómetros hacia el interior. En la Primera Guerra Mundial, por parte de las patrullas motorizadas ligeras. Y en la Segunda, por parte de la LRDG
Si se exceptúa una faja de territorio de uso 40 kilómetros de anchura, situada en la zona de colinas de Cirenaica, el Yebel el-Akhdar, donde se registra una media anual de unos 50 centímetros de lluvia-suficiente para permitir l  vida de la población instalada en aquel lugar de manera estable-, la zona de desierto occidental, a lo largo de la cual el Eje y los Aliados combatieron sus batallas “pendulares” tiene tan sólo de 8 a 16 kilómetros de anchura. 
SIN LLUVIAS
La cantidad de lluvia que en ella cae (quizás 15 centímetros al año) basta tan sólo para que unos pocos árabes nómadas puedan apacentar sus rebaños. Hay también algunas fuentes, pero a menudo de agua salobre. Las comunicaciones a lo largo de la costa son buenas: una carretera siempre practicable corre de Alejandría a Trípoli, flanqueada a lo largo de un breve tramo por una línea férrea.
En el interior se extiende el gran desierto más árido y yermo del mundo, que cubre una superficie casi igual a la de la península india. En él se encuentran algunos oasis esparcidos, ricos en agua (que se extrae de posos artesanales) y en torno a los cuales se agrupa casi toda la población. Allí no existe prácticamente la lluvia.
Quizá se registre un leve chaparrón una vez cada 20 años. Es tan árido y pobre, que difícilmente lo podría imaginar una persona habituada a vivir en un clima nórdico. Al no existir la lluvia, tampoco existe casi ninguno de los puntos de referencia neutrales con los cuales un europeo, con un mapa en la mano, encuentra su camino: cursos de agua, lagos, cadenas montañosas, bosques y valles.
Ni siquiera hay los puntos de referencia “artificiales”-carreteras, ciudades, pueblos, líneas férreas y canales- cuya existencia también depende más o menos directamente de la presencia del agua. Miles de años de calor, de frío, de viento, y de tempestades de arena han forjado el paisaje desértico, nivelando las configuraciones de ls eras geológicas pretéritas y transformándolas en llanuras infinitas de arena y guijarros, sobre los que un camión puede manejarse en cualquier dirección sin demasiadas dificultades.

Listos y armados para luchar.

LOS FORD T
En 1916, como en 1940, Egipto se encontraba frente a la amenaza de una invasión desde Occidente. En 1916 los invasores eran árabes procedentes de Cirenaica, secuaces de la secta de los senudis, equipados y alentados por los turcos y mandados por oficiales turcos y alemanes. Los italianos que en aquella guerra eran aliados de Gran Bretaña estaban conquistando Libia y eran, por consiguiente hostiles a los senudis.
A orillas del Mediterráneo la caballería inglesa derrotó a los árabes, mientras la amenaza de una invasión de estos últimos a través de los oasis fue eficazmente neutralizada por las patrullas motorizadas.
Empleando camiones Ford modelos “T”, con neumáticos estrechos (los de 89 mm se definían como medida super), los ingleses cubrían amplias zonas de desierto entre los oasis, demostrando (aún estando dotados tan sólo de simples condensadores colocados sobre los radiadores y de brújulas solares primitivas) lo que podía hacer en estos desiertos con apropiados medios de transporte motorizados. 
AMENAZA
¿Cuál era la amenaza de invasión de Egipto en 1940? Como ya se ha dicho en otro lugar, cuando en Junio de aquel año Italia declaró la guerra, disponía de numerosas divisiones en Tripolitania y en Cirenaica, todas ellas situadas en posiciones desde las cuales se podía alcanzar fácilmente la frontera egipcia.
Las fuerzas inglesas disponibles en aquel momento eran tan inferiores, tanto en número como en equipo, que la amenaza contra Egipto era muy grave. Por otra parte, en el interior del desierto la situación era totalmente desconocida. En muchos oasis del interior de Libia, el más importante de los cuales era el de Cufra, los italianos tenían pequeñas guarniciones, con aeródromos y depósitos de reserva. Y desde estas bases podrían operar en dos direcciones.
Desde Yebel el-Aurenat, 250 kilómetros al sudeste de Cufra, una unidad equipada de modo adecuado, mandada por un jefe decidido y apoyada por la Aviación podía alcanzar Wadi  Halfa, a orillas del Nilo, donde sin duda podría sorprender, totalmente desprevenidos, a los defensores.
Wadi  Halfa era un punto de importancia vital para el sistema de comunicaciones inglés entre el Cairo y Jartum. En él las embarcaciones de transporte se encontraban en el ferrocarril y allí se hallaba una base de apoyo para los aviones. Las operaciones contra el  Africa Oriental italiana se organizaron desde  Sudán, y puesto que la Marina de Guerra italiana podía cerrar el mar Rojo en cualquier momento, era indispensable mantener abierta la línea del Nilo.
LA SORPRESA
Un ataque por sorpresa desencadenado con decisión desde Libia por los italianos podría tener como consecuencia el hundimiento de todas las embarcaciones de transporte y de las gabarras. Asimismo sería posible inutilizar las instalaciones portuarias y las oficinas del ferrocarril, y destruir además todos los depósitos,. Igualmente expuesta a un ataque por sorpresa desde Occidente estaba la presa de Asuán, esencial para la irrigación de las tierras del delta del Nilo.
A>l sur de Cufra, en la antigua ruta caravanera que va directamente al lago Chad, se extendía la provincia del Chad, perteneciente al Africa Ecuatorial francesa. Francia había caído en Junio, y los franceses que se encontraban en Africa mantenían una actitud incierta
Algunos estaban a favor de Petain y otros eran partidarios de De Gaulle. Una fuerza italiana que se hubiera lanzado hacia el Sur, desde Cufra, habría podido convencer o vencer a los dudosos, aniquilando, incluso antes de que resurgiese, el espíritu de la Francia Libre. Además apoderándose de Fort Lamy, los italianos estarían en situación de poder interrumpir la ruta a lo largo de la cual, cerrado el Mediterráneo, los refuerzos de aviones llegaban a Egipto desde el Africa occidental vía Jartum y Wadi Halfa.


Carros y tanques a discreción.

DISTANCIAS
Pero lo cierto es que los italianos no llevaron a cabo ninguno de estos proyectos. Y sin embargo, en aquella fase de la guerra, lo más prudente era partir de una suposición contraria.
¿Y de qué modo podrían descubrir los ingleses lo que estaban haciendo los italianos? El reconocimiento aéreo no iba a ser de gran ayuda. La RAF no tenía entonces aviones suficientes para destinarlos a una misión de este género.
Y, aunque los hubiera tenido, las distancias eran superiores a su autonomía de vuelo. Por otra parte, habría sido más fácil encontrar una aguja en un pajar que localizar una columna enemiga en aquel inmenso desierto. Por lo tanto, sel legó a la conclusión que las informaciones debían obtenerse en tierra.
Llegados a este punto, debemos volver atrás unos quince años. Como ya se ha dicho, durante la Primera Guerra Mundial las patrullas motorizadas demostraron las grandes posibilidades que se ofrecían con el empleo de vehículos motorizados en el desierto.
No obstante, al acabar la guerra, aquellas patrullas fueron disueltas y disminuyó mucho el interés por los viajes de exploración en el interior. A mediados de la década de los años veinte, renació cierta curiosidad a este respecto entre los oficiales del Ejército destinados en Egipto.
El jefe de este grupo era R. A. Bagnold quien a la sazón ostentaba el grado de Comandante de Transmisiones. Los nuevos exploradores comenzaron a actuar a escala reducida. Primero con simples giras de fin de semana por los alrededores de El Cairo y luego lanzándose más allá hasta el Sinaí, Transjordania y el oasis de Siwa.
EXPLORACIONES
En 1929 algunos ya habían penetrado en el gran mar de arena y en los diez años siguientes las expediciones se transformaron en verdaderas exploraciones a gran escala, que cubrían distancias del orden de 800-1000 kilómetros al Sur hacia el Sudán noroccidental y al Oeste hasta los límites de la Libia italiana y del Africa Ecuatorial francesa.
En el curso de esos viajes en automóvil se asimilaron tres enseñanzas muy importantes. En primer lugar como moverse en el desierto basándose en brújulas goniométricas y en el cálculo de poligonales construidas mediante taquímetros y reguladas sobre puntos astronómicos fijos.
En segundo lugar, como vivir en el desierto, que ropa llevar, que comer y que cantidad mínima de agua beber. Por último, cómo lograr que se moviesen vehículos de ruedas sobre mares de arena, plataformas rocosas y planicies de guijarros.
En Octubre de 19939, Bagnold, aunque destinado al Ejército destacado en Africa Oriental, se encontraba en Egipto, pues el buque en que viajaba fue averiado en el Mediterráneo y tuvo que detenerse en Alejandría para las reparaciones necesarias.


UN avion caído y destrozado.

PROPUESTA
 Cuando Italia era todavía neutral, Bagnold ya había tramitado, cerca de las competentes  autoridades militares, una propuesta relativa a la constitución de un pequeño grupo destinado a operar en el desierto. Pero fue en Junio de 1940, rotas ya las hostilidades, cuando la propuesta llegó al General  Wavell. Seis semanas después el LRDG estaba en plena actividad.
Durante algunos meses se actuó bajo el signo de la improvisación, puesto que las fuerzas inglesas en Egipto andaban escasas de todo.  Cuando el LRDG hubo reunido las armas necesarias, en El Cairo quedaron tan sólo tres ametralladoras. Por otro parte, como los ingleses no poseían ningún vehículo adecuado, los primeros camiones de la unidad recién creada se compraron en la misma ciudad o se pidieron al Ejército egipcio.
Estos camiones se modificaron basándose en las experiencias adquiridas en los años anteriores a la guerra: se le pusieron ballestas más resistentes, se les quitó la cabina y las puertas y se colocaron condensadores sobre los radiadores.
Del grupo que Bagnold había reunido antes de la guerra, tres o cuatro hombres permanecían aún en el Oriente Medio o en Africa, los cuales fueron reclamados inmediatamente para prestar servicio en calidad de oficiales. Las primeras tres patrullas se constituyeron con soldados procedentes de la división neozelandesa y más tarde, cuando se fortaleció la unidad, llegaron numerosos voluntarios de la Brigada de Guardias de los Yeomanry y de la unidad rhodesiana.
PATRULLAS
Las primeras patrullas contaron con un considerable número de hombres. Pero, finalmente, la estructura  tipo era de un oficial y unos quince soldados con una dotación de quince vehículos. De los hombres, cuatro eran especialistas: un radio telegrafista, un navegante que comprobaba la ruta, un mecánico ajustador y un sanitario. Los otros eran conductores y sirvientes de las armas
Pero sin un sistema adecuado de enlace, una patrulla era un elemento inútil, por cuanto no podía recibir órdenes ni transmitir informaciones. Para dar una idea de la entidad de los problemas relacionados con las comunicaciones bastará indicar la distancia en kilómetros de su puesto de mando de grupo de diez distintas patrullas en un día cualquiera de 11942: 0,0, 190, 190, 415, 500,960, 1000 y 1120.
Aquellos hombres llevaban una vida dura. No podían disponer de alimentos frescos. Toda su comida estaba constituida por géneros enlatados y las raciones de agua no alcanzaban los 3.5 litros diarios, cantidad suficiente en invierno, pero que desde luego resultaba muy escasa en pleno verano, sobre todo en aquel clima.


Los vehículos con los soldados a bordo en busca del enemigo.

PARANGON
Desde el punto de vista de la navegación, como también desde el de la táctica, es exacto el parangón que tan a menudo se establece entre el mar y el desierto. La ausencia de puntos de referencia obliga al navegante en alta mar a confiar en el sol, las estrellas, la brújula y la corredera para localizar su propia posición, en el desierto, casi igualmente desprovisto de las características elementales reconocibles (elementos que, incluso cuando existen, rara vez aparecen señalados en los mapas), el “navegante” debía recurrir a los mismos medios.
El método empleado se basaba en el uso de una brújula goniométrica y en el cálculo de poligonales, construidas mediante las indicaciones proporcionadas por el taquímetro: los datos así obtenidos se confrontaban con los conseguidos por la noche, mediante la observación de las estrellas y, cuando las condiciones lo permitían, por la posición del sol al medio día.
En los camiones la brújula goniomética proporcionaba directamente el efectivo ángulo de la dirección seguida y no se resentía por el magnetismo del vehículo. Empleando estos métodos, un “navegante” experto del desierto podía llegar al objetivo, dentro de un radio de tres kilómetros, tras una marcha de 160.
De antemano se excluyó la posibilidad de proveer de la adecuada coraza a los camiones de 1.5 toneladas empleados por el  LRDG, a causa del peso suplementario que esto habría implicado. Afortunadamente, gracias a las armas de que estaban dotados-al principio fusiles ametralladoras Lewis y fusiles contracarros Boyes; luego ametralladoras Browning, Vickers K y Vickers de 12.7 mm-, tenían una elevada potencia de fuego.
AMETRALLADORAS
En un principio cada patrulla disponía de un cañón contracarro Befors de 37 mm, montado en la parte posterior del  camión. Más tarde este tipo de cañón se sustituyó con las ametralladoras Breda de 20 mm, capturadas a los italianos. La autonomía normal era en cuanto a distancia de 1750 kilómetros y de tres semanas en cuanto a las reservas de víveres de agua
Los italianos no estaban ni siquiera pensando en la posibilidad de lanzar una ofensiva. Esta actitud pasiva por parte del enemigo aseguraba al LRDG la posibilidad de adoptar una táctica más agresiva. Por eso se realizaron varias incursiones, pero los daños que se causaban era de menor cuantía. Sin embargo, se adaptaban muy bien al cuadro de la política del General Wabell: engañar al enemigo y hacerle salir de la carretera.
En Enero de 1941 el LRDG se dispuso a llevar a cabo el plan más ambicioso. Un destacamento de 75 hombres y 25 camiones salió de El Cairo para atacar el oasis de Murzuch, importante posición italiana en Libia sudoccidental. Este ataque implicaba un viaje de 2400 kilómetros a través de mares de arena.


Momento preciso para atacar.

LOS FRANCESES
En aquel viaje de 17 días los ingleses encontraron en su camino tan sólo a tres árabes. Si se encontraron con los franceses libres, partidarios de De Gaulle. Era el primer núcleo de este movimiento que participaba en una acción bélica contra el Eje después de la caída de Francia.
El ataque contra Murzuch sorprendió totalmente a los italianos. Se incendió el fuerte con granadas de mortero y se incendiaron también tres aviones que se hallaban en el interior del hangar. Las pérdidas inglesas fueron dos muertos y tres heridos.
El éxito alcanzado indujo a los franceses a apoyar con mayores bríos sus ideas de un ataque contra Cufra que fue una realidad el 1 de marzo de 1941. Inmediatamente después de la caída, los franceses retiraron poco a poo sus fuerzas para preparar un avance en el Fezzan y en Abril de 1941, el dominio del oasis lo asumió un batallón del LRDG
Cufra demostró ser una  excelente base para el LRDG en todas sus operaciones contra el descubierto flanco meridional del enemigo, que actuaba frente a la costa. Durante la primavera y el verano de 1941, mientras un escuadrón  se encontraba en Cufra, el otro estaba en Siwa.
La misión del LRDG fue la de no perder de vista los movimientos de las fuerzas enemigas en el interior y atacar, apenas se presentase la oportunidad, Las patrullas operaron en una amplia zona, atacando a las columnas motorizadas. También se tendieron emboscadas a columnas motorizadas que marchaban a lo largo de las pistas e incluso lograron apoderarse de un fortín en el desierto.
JUNTOS
Fue en Noviembre de 1941 cuando el SAS y el LRDG operaron juntos por primera vez. Wabell decidió formar una unidad que comprendiese en su primera fase, seis oficiales y 60 hombres. Durante meses, la nueva unidad se adiestró en el lanzamiento en paracaídas, en trabajos de demolición y en prolongadas marchas sobre terrenos muy accidentados de día y de noche.
El 25 de  Noviembre, una columna rápida, al mando el General Reid, salió de Giarabub y consiguió apoderarse del oasis de Gialo, ocupado por los italianos. Un día o dos después llegó un escuadrón del LRDG para efectuar incursiones al Norte y al Oeste.
Entre las dos unidades se inició entonces una colaboración que se prolongó con óptimos resultados durante muchos meses, hasta que el SAS obtuvo medios de transporte propios. Fue así como se lanzaron incursiones contra aeródromos del Eje situados a lo largo de la costa, en el curso de los cuales el SAS afirmó haber destruido en tierra unos 100 aviones enemigos.
Casi siempre salían airosos de su misión. Pero un día la patrulla fue interceptada por cazas alemanes y todos los camiones a excepción de uno fueron destruidos y los hombres tuvieron que dispersarse. Aunque sólo hubo una víctima, los supervivientes, sin agua y sin alimentos, se vieron obligados a caminar más de 2300 kilómetros para ponerse a salvo en Gialo. 
PERDIDAS
El LRDG era, sobre todo, un grupo dedicado a acciones de exploración. Y, en efecto, llevó a cabo esta misión tanto en el periodo que ya hemos descrito como, en medida mucho mayor, durante los sucesivos meses de la campaña del Norte de Africa. Pero también desempeñaba otro papel, quizá no menos importante que el primero: infligir pérdidas al enemigo y crear un clima de alarma y desaliento.
Todos los comandantes enemigos miraban a su espalda con aprehensión, temiendo siempre por la seguridad de sus vías de comunicación. No hay duda que estos ataques desencadenados por el LRDG y el SAS y completamente imprevisibles en cuanto a tiempo y lugar, obligaron al Alto Mando del Eje, en su intento de neutralizarlos, a distraer muchos hombres, medios de transporte y aviones de las operaciones principales que se desarrollaban a lo largo de la costa. (Editado, resumido  y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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