martes, 5 de enero de 2016

CUANDO SE ES UN GRAN BOXEADOR

Noche inolvidable para los argentinos es la del 14 de Seitiembre de 1923. Por primera vez los puños de un pugilista criollo van a rendir la más estupenda prueba de suficiencia poniéndose frente a un campeón mundial. Luis Angel Firpo, el Toro Salvaje de las Pampas- asi lo llamaron en Estados Unidos- iba a estar nada menos ante el gran Dempsey, el imbatible Jack, bajo cuyo poder habían caído todos cuantos intentaron arrebatarle el  título que conquistaqra algunos años antes, al batir al gigante Jess Willard. El argentino llevaba al combate méritos extraordinarios.
Una campaña que asombró al publico norteamericano fue dejando en el camino a todos los que aspiraban a medirse con Jack. Cayeron bajo el poder demoledor de sus puños, entre otros, Bill Brennan y el mismo Jess Willlard que pretendía la reconquista del título.
Tantos méritos había acumulado Luis Angel Firpo que en el país del norte calificaron su pelea con –Dempsey como “el combate del siglo”. El match se realizaba en Nueva York. El Polo Ground era su escenario.
Ochenticinco mil aficionados iban a seguir allí las alternativas del encuentro. Pero en Buenos Aires, en el país entero, millones de argentinos vivían pendientes de lo que iba a ocurrir a miles de kilómetros de distancia.
Buenos Aires no durmió esa noche. Temprano la población se volcó a las calles en busca del lugar donde pudiera saber con la mayor rapidez lo que estaba ocurriendo en Nueva York. Para evitar que la gente desertara de los espectáculos públicos, se había instalado en los mismos una especie de “servicio de información”

Firpo 1923.jpg
Luis Angel Firpo: un gran boxeador

LA PELEA
Alguien iba a dar cuenta del desarrollo de la pelea a medida que llegaran las noticias por cable. Frente a los diarios se aglomeraban multitudes. La Avenida de Mayo presentaba un inusitado aspecto. Un gentío extralordinario esperaba el resultado del gran combate.
En lo alto del Pasaje Bartolo se había instalado un reflector que mediante un sistema de luces informaría al público sobre el resultado del match. Su aparec´pia luz blanca, era porque había triunfado Firpo. Si, por el contrario, roja, anunciaba la victoria de Dempsey.
Hubo casas de comercio que colocaron en sus escaparates muñecos de cartón imitando a los dos titanes del ring que luchaban en Nueva York, anunciando que permitirían al público la rotura de los cristales si el triunfo fuera de Firpo.
Llegaron las primeras noticias, Dempsey ha sido lanzado fuiera del ring. El entusiasmo del público fue delirante. Se esperaba la confirmación que podría significar la conquista del titulo máximo. No llegó.

Firpo sacando del ring a Dempsey.

LO DESPOJARON
Por el contrario, las informaciones posteriores daban cuenta de la victoria del campeón. Pero, a medida que se fueron conociendo los pormenores del combate se tuvo la sensación de que el “Toro Salvaje de las Pampas” había sido despojado de un legítimo triunfo.
Y el público recorrió las calles de la ciudad protestando ruidosamente y dando vivas a nuestro campeón, el primero que había conseguido entonces derribar al coloso,. Dempsey nunca había caído. Fueron los puños de Firpo los que lo pusieron al borde de una derrota espectacular que no se produjo porque el campeón contó con ayuda extraña.
Firpo no había ganado el campeonato, pero llevó a lo m´s alto en la consideración mundial al boxeo argentino, línea que sigió manteniéndose a través de los tiempos por verdaderos exponentes del popular deporte.
Y el hecho se celebró jubilosamente hasta el día siguiente. Quedó como saldo la calidad del pugilismo argentino y un record de recaudación: 1.200.000 dólares. De tal suma correspondieron a  a Jack Dempsey 475,000, adjudicándosele a Luis Anmgel Firpo la cantidad de 156.000 dólares.

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