sábado, 11 de agosto de 2012

CORSARIO EN LIBERTAD

En 1939, la Marina alemana no podía enfrentarse con la inglesa en una decisiva batalla de superficie, como lo fue la de Jutlandia en 1916. Pero con su flota de U-Boot y los rápidos y poderosos acorazados de bolsillo, estaba en situación de provocar el desconcierto en las más vitales rutas de comunicación, a través de las cuales se desarrollaba el tráfico inglés. Dos de aquellos acorazados de bolsillo habian abandonado su base antes del comienzo de la guerra. Uno de ellos el  Graf Spee, inició un camino que llamó la atención del mundo.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, la directiva Nº 1 del Alto Mando Alemán fue breve y precisa: “La Marina alemana llevará a cabo su propia actividad bélica contra las unidades mercantes y su principal objetivo serán los buques ingleses”.
Para cumplir la misión, los cruceros acorazados de construcción especial (conocidos como acorazados de bolsillo) con el auxilio de barcos de apoyo, eran sin duda las unidades idóneas. Con tales buques, el Mando naval alemán esperaba obtener resultados inmediatos y decisivos.
En agosto, antes de que se produjera la declaración de guerra, dichas unidades recibieron la orden de zarpar hacia el Atlántico. Sin embargo, Hitler no quiso concederles inmediata libertad de acción, por cuanto tras su rápida victoria sobre Polonia, esperaba llegar a un acuerdo pacífico con las potencias occidentales.
Pero el 26 de setiembre, ante la insistencia del Almirante Raeder, se concedió autorización a estos acorazados para que iniciaran sus actividades bélicas. En aquel momento, el Admiral Graf Spee se encontraba en el “área de espera” en el Atlántico meridional. Despúes de estudiar cuidadosamente la situación, el Capitán de Navío Langsdorff, Comandante del buque, llegó a la conclusión de que las rutas comerciales de América del Sur eran más vitales para el enemigo que las del Cabo de Buena Esperanza.



Langsdorff

RUMBO AL OESTE
Todo ello claro está prescindiendo del Mediterráneo, que ofrecia a los buques aliados una navegación segura desde Gibraltar hasta Adén. Por lo tanto decidió poner rumbo al Oeste, dirigiéndose hasta Pernambuco y dejando atrás, en el área de espera, a su barco de apoyo, el Altmark.
En Alemania, la sección de operaciones del Estado Mayor de la Marina, a la que informó de sus intrenciones, envió a Langsdorff, el 29 de Septiembre de 1939, un comunicado en el que le recordaba las instrucciones de la orden opertiva, según las cuales se le prohibiía especififcamente exponer su unidad al riesgo de una verdadera batalla naval.
A las 13 horas del 30 de Setiembre, el Graf Spee avistó el primer barco enemigo. Pero cuando el buque alemán se aproximó a menos de 15 millas, el mercante inglés cambió de rumbo, como si pretendiese huir. Langsdorff ordenó inmediatamente que saliera el hidroavión, de que disponía el acorazado, con objeto de detener al barco británico. El aparato cumplió si misión, pero no sin que antes el buque consiguiera transmitir la señal de alarma.
Al aproximarse más aún el Graf Spee, toda la tripulación del mercante ocupó los botes, formando un amplio circulo alrededor del buque. Langsdorff ordenó que fueran subidos a bordo el Capitán y el Jefe de Maquinas, se puso en comunicación con la estación de radio de Pernambuco para asegurarse de que los restantes miembros  de la tripulación fueran recogidos y después hundió el barco. Se trataba del mercante inglés Clement.
INTERROGATORIO
El interrogatorio a que fueron sometidos los dos prisioneros permitió obtener algunas informaciones interesantes. Siguiendo las instrucciones obtenidas del Almirantazgo, el Capitán del Clement había destruído todos los documentos de a bordo, pero Langsdorff averiguó que todos los buques mercantes ingleses tenían órdenes de transmitir mensajes detallados en cuanto localizasen un buque de guerra enemigo.
Los ingleses creían que de este modo, obligarían al corsario a abrir fuego, lo que daba pretexto a que la tripulación botara las lanchas salvavidas y se retrasara cualquier indagación a bordo del barco. En el poco tiempo disponible, la instalación de radio y las maquinas debían  destruirse en lo posible, a fin de que el enemigo no pudiera emplear la presa como buque de apoyo. Langsdorff comprendió entonces que en lo sucesivo, el Graf Spee debería aproximarse con el mayor sigilo a sus víctimas para que la tripulación adversaria no tuviese tiempo de proceder de este modo.
Terminado el interrogatorio de los prisioneros, el Comandante Langsdorff fue informado de la proximidad de otros dos barcos. El primero era sin lugar a dudas un mercante neutral, cuyo rumbo lo llevaría a encontrar la tripulación del hundido Clement, que de este modo sería salvada. Langsdorff no intentó ponerse en contacto con este buque. El segundo era el mercante griego Papalemos, al que trasladó a sus dos prisioneros.


El Altmark

ALARMA
La alarma que todo eso produjo se manifestó inmediatamente en un diluvio de mensajes por radio. Se alertó a todos los buques mercantes y se adoptaron medidas de protección. El Almirantazgo inglés consideró, desde el primer momento, que el ataque había sido obra de uno de los corsarios alemanes de superficie, aunque hasta el 1 de Octubre no se confirmó la suposición, hecha por la tripulación del Clement cuando fue desembarcada en un puerto sudamericano.
De acuerdo con el Ministerio de Marina francés, el Almirantazgo británico envió al Atlántico diversas unidades de su flota, con la misión de dar caza al navío alemán y ordenó además a cuatro destructores, que tenían orden de regresar a sus bases de Inglaterra, que permaneciesen en el Atlántico meridional.
En vista de las disposiciones que supuso se adoptarían contra él, el Comandante Langsdorff decidió interceptar las rutas comerciales del Cabo de Buena Esperanza. Basándose en las declaraciones de los dos prisioneros del Clement, ordenó pintar de color claro las paredes laterales y la frontal de la torre y los bordes de color oscuro. De este modo esperaba que la siguiente víctima no desconfiaría lo más mínimo, puesto que el Graf Spee parecería así un buque aliado.
OTRO MERCANTE
A las 7 horas del 15 de Octubre, apareció en el horizonte otro mercante. Enfilando directamente hacia él, de modo que sólo mostraba la proa, el Graf Spee se aproximó a una distancia inferior a una milla antes de ordenar al barco que parase las maquinas y que no transmitiera ningún mensaje. Aún así, el radio telegrafista del mercante, el Newton Brech, consiguió transmitir una débil señal y, pese a la rapidez con que los hombres del Graf Spee subieron a bordo, el Capitán tuvo tiempo de destruir todos los documentos secretos que obraban en su poder, excepto uno.
Admitió que el enmascaramiento del acorazado de bolsillo le había inducido a creer que se trataba de un barco de guerra francés y que advirtió su error en el último momento.
El documento que cayó en poder de Langsdorff le resultó muy útil, pues le proporcionó informaciones que le permitirían confundir al enemigo radiando falsas señales de alarma. Por otra parte, le  confirmó en su opinión de que aún no existían rutas unificadas para los convoyes y que cada unidad inglesa navegaba con absoluta independencia.
Dos días después divisaron otro mercante británico el Ashlea y la mimetización del Graf Spee demostró nuevamente su eficacia, pues también el Capitán inglés tomó al acorazado alemán como un buque francés. En esta ocasión, los alemanes consiguieron ocupar la cabina de radio, sin dar tiempo a transmitir ninguna señal de alarma. Revisando el diario de a bordo, Langsdorff averiguó que dos barcos no seguían nunca la  misma ruta, lo cual significaba que después de cada interceptación debia cambiar de rumbo para encontrar otra presa.

Féretro de un alemán.


ENMASCARAMIENTO
Durante los dos días siguientes, la escasa velocidad del Newton Beech retrasó tanto la marcha del Graf Spee que Langsdorff decidió hundirlo, tras efectuar el trasbordo de todos los prisioneros. El 10 de Octubre, a mediodía, el enmascaramiento del navío alemán le proporcionó el tercer éxito, ya que engañó al Capitan del Huntsman, mercante inglés de gran tonelaje que transportaba caucho, lana, yute, minerales forrosos, té y pieles
Estos tres éxitos se habían logrado al norte de la Isla de Santa Elena. A partir de aquel momento, Langsdorff debería tener en cuenta las medidas que el enemigo ya estaría tomando contra él.
En consecuencia, decidio abandonar la zona, pero transmitiendo antes una falsa alarma, como si fuera del Newton Beech, en la que se decía que el mercante había descubierto un submarino. El 10 de octubre por la tarde, después de haber valorado el botín, envió un mensaje a la Sección Operativa del Estado Mayor de la Marina alemana, informando que las rutas mercantes se hallaban ahora hasta unas 300 millas al sur de las rutas comerciales normales en tiempo de paz y poniendo de relieve que los puntos de interseccción de tales rutas se protegerían fuertemente. Por lo tanto, en los puntos más favorables a sus incursiones, el Graf Spee correría el riesgo de verse obligado a combatir.
RIESGOS
En el diario de a bordo, Langsdorff anotó que, a su juicio, la Sección de Operaciones debería permitirle correr riesgos eventuales “si se prevén resultados favorables rápidos y eficaces”
Mientras el Graf Spee se acercaba al lugar donde estaba previsto el encuentro con el Altmark-su  barco de apoyo-, se comprobó que las estaciones de radio inglesas en territorio africano desarrollaban una intensa actividad. Naturalmente, la noticia de las correrías del acorazado de bolsillo alemán se había difundido con rapidez, por lo que las rutas comerciales en torno al Cabo de Buena Esperanza fueron debidamente protergidas. Langsdorff consideró que los refuerzos procedentes del océano Indico se concentrarían en Ciudad del Cabo, y que probablemente saldrían en su  busca un acorazado, dos portaaviones, seis cruceros pesados y seis ligeros. Desde luego, su valoración fue superior a los efectivos que, en realidad, componían las fuerzas enemigas.
El encuentro con el Altmark tuvo lugar la mañana del 14 de Octubre, porduciéndose un momento de estupor por parte de su Capitán, el cual también confundió al Graf Spee con un barco francés.
REVISION
Una vez efectuado el transvase de combustible y trasladados los prisioneros a bordo del Altmark, Langsdorff aprovechó la breve pausa para revisar a fondo las maquinas de su navío.
Consideraba que su objetivo principal era actuar durante el mayor tiempo posible contra los barcos mercantes. Pero teniendo en cuenta las numerosas unidades que al parecer iban a perseguirle y que los mandos superiores le prohibían arriesgar su unidad en un encuentro naval. Pensaba que muy poco podría hacer.
Por lo tanto hoy podemos deducir hasta que punto influyó en las decisiones del comandante la orden de evitar situaciones que requiriesen el “pleno empleo” de la capacidad de su poderoso buque.

Las tropas listas para pelear luego de recibir la bendición.

Tras el hundimiento del Clement, Langsdorff supuso que el tráfico por el Cabo de Buena Esperanza se intensificaría, hipótesis que se confirmó al descubrir que el Hunstman, estando ya cerca del Canal de Suez, recibió la orden de cambiar el rumbo y pasar por el Cabo. Por consiguiente, Langsdorff decidió concentra su actividad en torno al Cabo de Buena Esperanza y trasladarse inmediatamente al este de Durban cuando se viese obligado a ello.
La concordancia de estas decisiones adoptadas por Langsdorff con las órdenes de la Sección Operaciones del Estado Mayor se deduce de la lectura de una frase  del Diario de operaciones de dicha Sección del día 21 de Octubre, en la que se decía que el Graf Spee debería abandonar se sector operativo en el Atlántico tan pronto como las fuerzas enemigas le imposibilitaran cualquier actividad contra las unidades mercantes.
TREVANION
El 22 de Octubre cuando se dirigia al Cabo de Buena Esperanza, el Comandante trato de  precisar con exactitud las nuevas rutas comerciales, de cuya existencia estaba informado por lo que había hallado a bordo de los buques Huntsman y Ashlea. El hidroavión localizó un buque a las 8, y en cuanto el aparato regreso a bordo, el Graf Spee puso proa hacia su nueva víctima.
A las 14.30 ordenó al barco mercante que parase las maquinas. Pero el radiotelegrafista, con admirable valor, haciendo caso omiso del fuego de las ametralladoras alemanas, consiguió transmitir una señal de alarma. Pero debido a su natural nerviosismo, indicó la posición de modo tan confuso que resultó incomprensible para quienes captaron el mensaje. Se trataba de la motonave Trevanion, a la que Langsdorff hundió antes de alejarse de la zona.
Este episodio tuvo una consecuencia un tanto extraña. Durante la mañana del 23 de Otubre se captaron en el Graf Spee mensajes del Jefe Supremo de la Marina inglesa de la base de Simonstown, pidiendo a todos los barcos que hubiesen recogido la misteriosa llamada de emergencia, transmitida a las 14.30 horas del día anterior, que retransmitieran inmediatamente el texto de dicha llamada.
Respondieron dos buques, que situaron la misteriosa unidad en dos posiciones distintas. Ninguna de las cuales era la verdadera. Pero se dio la casualidad de que una de tales posiciones coincidía precisamente con la que ocupaba en aquel momento, el Graf Spee. Por lo tranto Langsdorff se vio olbigdo a poner rumbo al  Oeste a toda maquina.
DECISION RAZONABLE
Este apresurado cambio de rumbo fue muy oportuno, porque el Comandante inglés del sector operativo del Atlántico meridional organizó inmediatamente sus fuerzas- entre las que se contaba un portaaviones y los acorazados Renown y el francés Strasbourg- para enfrentarse al enemigo Ambos acorazados habrían podido hundir al Graf Spee, disparando desde distancias situadas fuera del alcance de los cañones del buque alemán.
Poco antes del mediodia del 24 de Octubrre se observaron dos unidades a gran distancia. Pero como se alejaron sin que al parecer emitieran ninguna señal de radio, Langsdorff decidió no seguirlas, decisión que,según se supo más adelante, fue muy razonable. A mediodia, los radiotelegrafistas captaron una llamada procedente de Simonstown en la que se anunciaba que se había localizado un submarino alemán, del que se daba la posición que correspondía  a la del Graf Spee.
Probablemente el error se debía al hecho de que el vigía de uno de los buques, al ver en la linea horizonte tan sólo la parte terminal de la torreta del acorazado, lo confundió con un submarino parcialmente sumergido y mucho más próximo de lo que estaba en realidad. Esta confusión resultó muy útil para Langsdorff, ya que la presunta localización del submarino supondría que las poderosas unidades que le estaban dando caza en aquel sector tuvieran que actuar con más cautela.


Deliberando

AL INDICO
El 28 de Octubre, el Graf Spee se encontró nuevamente con el Altmark en el lugar convenido. A mediodia Langsdorff informó a sus oficiales que había decidido eludir a las fuerzas enemigas, efectuando una acción de diversión y trasladándo luego su sector de operaciones al océano Indico.
En aquel momento, en el Atlántico tenia  frente a él a diversas fuerzas y a través de lo que se captaba por radio deducía que a raíz del hundimiento del Trevanion, el enemigo se mostraba muy activo. Por lo consiguiente, Langsdorff pensó que el hecho de que se produjera cualquier alarma en la zona situada al sur de Madagascar crearía de nuevo la  confusión, llamando la atención del enemigo hacia aquel sector.
El 29 de Ocutbre, el Graf Spee inició la singladura hacia el Este. El 3 de Noviembre a las 4 horas doblaba al Cabo de Buena Esperanza, manteniéndose bastante alejado del radio de reconocimiento aéreo del enemigo. Pero las condiciones atmosféricas habían empeorado mucho y si bien esperaba alcanzar al dia siguiente las rutas de Australia meridional a Ciudad del Cabo, Langsdorff comprendió que, aún en el caso de localizar cualquier presa, el mal estado del mar le impediría apoderarse de ella.
ACTIVIDADES
El 8 de Noviembre pudo reanudar sus actividades. Pero también, entonces, las condiciones del mar le impidieron utilizar el hidroavión de reconocimiento. Transcurrieron más días sin resultados positivos. En consecuencia el Graf Spee varió su rumbo para dirigirse al Norte, hacia las rutas comerciales de la India que pasaban cerca de Magadascar. Entonces decidió Langsdorff que era preciso ”correr riesgos mucho mayores” si quería obtener buenos resultados. Considero, pues, la posibilidad de dirigirse al norte del Canal de Mozambique y atacar la linea costera sudafricana.
El Graf Spee alcanzó la zona situada al nordeste de Lourenco Marques, a primera hora de la madrugada del 14 de Noviembre. Las exploraciones realizadas durante el día resultaron también infructuosas. Pero por la noche so localizó al pequeño buque costero holandés Holland. No obstante, como las condiciones metereológicas tampoco le habrían permitido aproximarse con garantías de éxito, Langsdorff lo dejó escapar.
Poco después de las 12 del día siguiente se localizó y abordó otra unidad, el buque cisterna inglés African Shell. Fue hundido con potentes cargas de explosivo y a la tripulación le permitió desembarcar a unas 7 millas de distancia. Pero el Capitan quedó prisionero a bordo del corsario. Antes de que estallaran las cargas explosivas se avistó un buque. Se trataba del vapor japonés Tihuku Maru al que no se aproximó el acorazado de bolsillo. Después de esta acción y ante el temor de ser localizado, el Graf Spee se alejó dirigiéndose al Nordeste.
La incursión por el Indico no estaba resultando tan provechosa como la efectuada en el Atlántico. El 15 de Noviembre, Langsdorff, en un radiomensaje, informó a la Sección de Operaciones de los resultados conseguidos, así como de su intención de encontrarse con el Altmark para llevar a cabo una reparación de las maquinas.
GOLPE ESPECTACULAR
En otro radiomensaje atribuyó a la orden que se le había dado, respecto a no exponer su buque, el escaso  resultado obtenido. Naturalmente, no podía justificar su propio punto de vista basándose en la experiencia directa, pero estaba deseando demostrar que era imposible conseguir los resultados que le pedía el Estado Mayor de la Marina-un golpe espectacular que cogiese por sorpresa al enemigo- sin que el acorazado corriese algún riesgo.
Una vez más, como había hecho ya cuando se encontraba en el Atlántico, el Comandante pidió a la sección operativa que atenuara esta restricción, si era posible.
Al dia siguiente, 16 de Noviembre, un nuevo desencanto puso de relieve lo insostenible de la situación. El único barco que pudieron detener fue el mercante holandés Mapia. Puesto que no había duda alguna respecto a la autenticidad de los documentos de a bordo y el Capitán se comportó correctamente, Langsdorff no tuvo otra alternativa que dejar que el buque prosiguiera su ruta sin proceder a más pesquisas.
Por la tarde, el número de radiomensajes enviados por el Jefe Superior de la Marina inglesa de la base de Durban aumentó considerablemente. En los mensajes se hablaba de la presencia en la zona de un corsario alemán. Se avisó a los mercantes y estos cambiaron de rumbo.
LAMENTO
Langsdorff llegó a la conclusión de que se había logrado el objetivo que lo llevara al océano Indico. Pero lamentaba que su esfuerzo hubiera tenido como premio resultados tan modestos. No obstante, esperaba haber creado una situación de alarma en aquel océano.
Una vez conseguida su finalidad en el Indico, Langsdorff puso proa al Atlántico al que llegó en el momento apropiado. Puesto que después del hundimiento del Trevanion nada habia vuelto a ocurrir. El Almirantazgo inglés había llegado a la conclusión de que el corsario ya no actuaba en aquel sector.
El hundimiento del African Shell confirmó luego la presencia del Graf Spee en el Indico, al cual se enviaron las fuerza H y K con la orden de interceptarlo. Entre el 27 de Noviembre y 2 de Diciembre, las dos escuadras inglesas pasaron por el Cabo de Buena Esperanza. Pero en aquel momento, el Graf Spee se había reunido ya con su buque de apoyo en el Atlántico meridional.
Los sucesivos planes de acción del Graf Spee se deducen de una declaración que hizo Langsdorff a sus oficiales el 24 de Noviembre, en el curso de una reunión, en la cual  les expuso la necesidad de regresar a Alemania para someter las maquinas  a una revisión completa, pues, pese a los repetidos trabajos de reparación, no se podía confiar ya en el funcionamiento regular de las mismas.



Lo que quedó después del enfrentamiento.

REFLEXION
En consecuencia, las actividades contra los barcos mercantes estaba llegando a su fin. Por lo que el Comandante se hizo esta reflexión: “La posibilidad de que el buque resulte averiado ya no reviste ahora la misma importancia" Si el Graf Spee entra en el radio de acción de un barco de guerra de escolta de un convoy, su artillería de grueso calibre causaría tales daños a cualquier buque enemigo que lo dejaría inutil como escolta.
Langsdoff pensó también que si el Graf Spee debía abandonar el Atlántico meridional, antes de que otro corsario ocupase su lugar era necesario conseguir un resultado importante. Por consiguiente, decidió proseguir su actuación  contra las unidades mercantes en la misma zona donde localizara al Trevanion. Después pondría proa al Oeste con el objeto de actuar, si las maquinas se lo permitían, contra el tráfico comercial en la ruta del Río de la Plata.
El 2 de Diciembre, el Hidro del Graf Spee abandonó el buque con rumbo a un reconocimiento. Poco después el vigía de la Cofa de trinquete divisó una columna de humo hacia el Norte. El Graf Spee se dirigió hacia aquel punto y consguió interceptar a un mercante que trataba de alejarse a toda maquina.
Un disparo preciso que atravesó la proa de parte a parte y una señal de stop enviada mediante el reflector obligaron al buque a detenerse. Sin embargo, los telegrafistas continuaron transmitiendo señalas por radio. El buque, el Doric Star, transportaba lana, cereales y carne congelada. Fue hundido poco después.
PRISA
La operación hubo de realizarse a toda prisa, ya que numerosas estaciones habían captado las llamadas de socorro del buque mercante. La situación se complicaba por el hecho de que no había sido posible comunicar a los tripulantes del hidro el rumbo seguido por el navío, dada la rapidez con que se acercó a la nueva presa.
El piloto del avión  trató en vano de localizar el acorazado y,por fin, decidió amarar. Como el buque no estaba alli para amparar la maniobra del hidro, y además estaba el mar muy agitado, el aparato chocó con la superficie del agua de un modo tan violento qaue se abrió una grieta en el flotador izquierdo. Al principio el avión resistió bien los embates del oleaje. Pero cuando el flotador averiado fue llenándose a agua, el hidro empezó a escorar hasta que el ala izquierda acabo por sumergirse en el mar. El transmisor de emergencia funcionaba todavía y los tripulantes del avión consiguieron indicar su posición y descubrir la situación en que se hallaban, que era cada vez más crítica. Empezaba a anochecer y los aviadores, desesperados, lanzaron una bengala blanca que fue vista por el Graf Spee, el cual consiguió llegar junto al hidro con el tiempo justo para salvar a sus ocupantes y recuperar el aparato.
Langfsdorff cambió la ruta aquella misma noche, poniendo proa al  Sudoeste, hacia América del Sur. Al amanecer avistaron un buque a unas 12 millas de distancia, que fue hundido después de poner a salvo a la tripulación


Buque de guerra inutilizado.

ALARMA
El acorazado se dirigió después al punto señalado para el encuentro con el Altmark, a donde llegó al mediodia del 6 de Diciembre.
Los dos buques alemanes se encontraban en medio del Atlántico meridional en un punto muy distante de las rutas de navegación normales. Pero una vez concluído el aprovisionamiento se se dirigieron hacia el Oeste. A las 22.42 sonó de improviso la alarma. Se habia localizado un barco que navegaba con las luces apagadas, al cual se identificó como un mercante.
A las 23.00 se perdió de vista el buque y, puesto que no se habia captado ninguna señal de radio, Langsdorff pensó que el barco misterioso no había descubierto al Graf Spee o que lo había confundido con una unidad inglesa.
No obstante, como medida preventiva, ordenó un brusco cambio de rumbo. El  7 de Diciembre, a las 18.43, el Graf Spee detuvo al mercante inglés Streonshalh y lo hundió, luego de transbordar a su tripulación. El capitán del barco inglés arrojó al mar los documentos secretos que tenia.
Afortunadamente los hombres de Langsdorff consiguieron apoderarse de uno de ellos antes de que se sumergiera. Se tuvo una valiosa información respecto a los puntos de reunión de los mercantes ingleses en la zona del Rio de la Plata. El Graf Spee se situó al acecho en las rutas comerciales que se dirigian a ese lugar.
CONVOY INGLES
Se supo que estaba, a punto de abandonar Montevideo, un convoy inglés de unas 30 mil toneladas en total, constituido por cuatro mercantes y escoltado por un crucero auxiliar. Durante la noche del  12 al 13 de Diciembre, el Graf Spee exploró toda la zona. Hasta que se avistaron dos buques. La unidad inglesa resultó ser el crucero Exeter, tras el que navegaban otros dos cruceros. Langsdorff comprendió que resultaría imposible intentar burlar a tres cruceros a la vez y que el enfrentamiento era inevitable.. En consecuencia, decidió romper el fuego inmediatamente sobre el Exeter para no dar tiempo a que sus enemigos pusieran las maquinas a pleno régimen. Eran las 6.17. Había comenzado la batalla del Rio de la Plata. (Continuará. Sacado, editado, condesado y resumido de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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