sábado, 11 de agosto de 2012

ODRIA, EL GENERAL DE LA ALEGRIA

Lo llamaban “El Pollo” porque decían que tenía cierto aire semejante a ese animalito que pía y pía, aunque él por supuesto no lo hacía. Tan sólo robaba y robaba. Constantemente, permanentemente. Al igual que el sonido característico de esa pequeña ave doméstica tan merecedora de cariño de parte de los niños. Pero aquí inocencia no existía. Pillería sí y de la peor especie. Que tal bodrio de presidente.
El nefasto personaje hacia, además, otras cosas malas. Como por ejemplo, nunca ser leal y por supuesto ya está dicho pero que valga la repetición para redondear la denuncia, carecer por completo de honestidad y honradez para sus actos de vida.
Este individuo, sin exageracion alguna, era nada más y nada menos que el inefable generalote, Manuel Arturo Odría Amoretti, uno de los  mandatarios más nefastos que tuvo el Perú y que debe ser criticado  por ser de justicia plena y por el bien del propio país. En cuanto al nombre muchos  aseguran que el segundo de ellos no era el que se lee, sino Apolinario.
SE ROMPE UNA PIERNA
El lema bíblico dice, acertadamente, “Por sus obras los conocereis” Bueno, vale la pena conocerlo y tengámoslo presente. Le decían no solamente “El Pollo”. Para colmo de males, lo llamaban también “El General de la Alegría”. Por sus aficiones al trago, la francachela y la vida airosa, con mujeres fáciles de vida alegre.
Incluso se comentó con visos de veracidad que, al final de su gobierno, se rompió una pierna, cuando cargaba a una damisela y rodó por las escaleras, durante una fastuosa fiesta de este tipo a la que asistieron sus amigotes y amigotas, en la residencia presidencial de verano que, por aquel entonces, existía en el distrito chalaco de La Perla.
“El Pollo” estuvo internado, un buen tiempo, en el Hospital Naval donde votó en las elecciones generales del país en 1956 y luego, tras finalizar su mandato sin entregar el poder, abandonó el territorio peruano. Repudiado, completamente, por el pueblo.
Sin embargo, la popularidad  la recuperó, inesperadamente, años después. Por eso se registró como candidato presidencial en dos oportunidades, en 1962 y 1963. Felizmente, en ninguna de ellas ganó. Pero si estuvo a punto de hacerlo. Que tal fatalidad.
Anteriormente, con estas caracteristicas y condecoraciones negativas, dio un golpe de estado en contra del digno Presidente, José Luis Bustamante y Rivero, de quien fue su Ministro de Gobierno y Policía (hoy Interior) y se convirtió en acto de traición, sin merecerlo y sin ninguna capacidad de estadista, en el Presidente del Perú durante ocho largos años, donde imperó la dictadura y el abuso constante de las libertades ciudadanas, entre 1948 y 1956.
No obstante, vale la pena reconocerlo que, al principio y durante varios años, su gobierno tuvo cierto prestigio. Como paradoja y contradicción en diversos sectores de la sociedad peruana.
De entrada y de refilón, los círculos oligárquicos y los propios empresarios, en su gran mayoría, creyeron a pie juntillas en él. Asimismo, la clase media lo apoyó. Desafortunadamente,  los sectores populares también extendieron su adhesión.
Tal popularidad tenia su fundamento en el florecimiento económico existente en el país, por efectos de la Guerra de Corea. Lo que efectivamente le permitió al tirano hacer un vasto e impresionante programa de obras públicas, que hasta ahora se recuerda. Con lo que, efectivamente, convenció al pueblo.
A los exportadores les dio toda clase de facilidades, incentivó la  inversión extranjera en sectores mineros y por eso arrancó un proyecto de polendas cuprífero como fue el de Toquepala y la Fundición de Ilo, de la empresa norteamericana, Southern Peru, en ese entonces y no mexicana como ahora.
Lo mismo ocurrió con la explotacion del hierro de Marcona asignada a otra firma de ese país. La economía caminó acertadamente. Pero las condiciones morales del país sí que estaban por los suelos.
No bastaba la modernización de la gran Lima con la construcción de los edificios de los ministerios del estado peruano.  Hasta se levantó el más alto del Perú, en aquellos tiempos de 20 pisos, que fue el  del portafolio de Educacion, ubicado en la esquina de la Avda. Abancay y la Colmena. Hoy aquí funciona el Poder Judicial.
El levantamiento impecable de los locales de los colegios nacionales por gran parte de la capital y en el interior del país. Los que, precisamente, modernizó Alan García en su segundo gobierno y cuyo financiamiento, ahora, es objeto de investigación parlamentaria.


El día del golpe contra Bustamante.

TARMA Y TACNA
La transformación de su tierra natal Tarma, con infinidad de obras de todo tipo.  La de la ciudad de Tacna que cambio por completo, como  urbe fronteriza importante. Todo esto acarreó prestigio, aunque por dentro se estaba podrido.
Sí bien había apoyo popular, por lo bajo y sobre todo en los sectores politizados de oposición y  los más informados, se sabia exactamente que el país era saqueado por Odria y sus secuaces.
 Tal fue la podedumbre que, incluso, se sentó un pensamiento como premisa que hasta hoy, para mal, persiste en la política y que es imperante desaparecerlo.
 Eso de que la gente diga con desparpajo: “Dejenlo trabajar, roba si claro, pero cumple y hace obra”. Ello si que es inaudito. No debemos repetir el plato nunca más, caminando por esta senda equivocada.
Mucho se habló de la personalidad lindante en la cobardía del tirano. Inclusive se aseguraba que cuando el golpe de estado contra Bustamante, dado en  Arequipa el 27 de Octubre de 1948, los verdaderos conspiradores obligaron al general a  rebelarse, firmar el manifiesto e ir a Lima a tomar el mando con pistola o pistolas de por medio. Estaba el general lleno de temores y anulado por el miedo.  La amenaza armada lo habría obligado a actuar. 
Una de las características de su gobierno fue reprimir con persistencia y sin piedad alguna. Con un encono tal que vulneraba  principios. Nada se respetaba. Las cárceles estaban llenas de apristas y comunistas. Mientras que los destierros y deportaciones eran el pan de cada dia.
No olvidemos que al lider del Apra, Victor Raúl Haya de la Torre, lo obligó a refugiarse durante más de cinco años en la Embajada de Colombia en el Perú. Le quitaron, indebidamente, la nacionalidad peruana. Hasta que al final pudo salir rumbo al exilio.
El dirigente sindical de ese partido, Luis Negreiros Vega, fue asesinado a mansalva de 20 balazos por la soplonería policial, en las esquinas de las calles Petit Thouars y 28 de Julio del centro de Lima, el 23 de Marzo de 1950. Claro que se registraron más asesinatos y despariciones de los ciudadanos que combatían al régimen y eso, evidentemente, es totalmente criticable y nefasto. 
UNION CON EL ENEMIGO
Lo penoso e inconsecuente es que, años después, el partido de  Odria, la Unión Nacional Odriista, se unió con el enemigo del ayer a quien persiguió implacablemente, el Apra. Lo que es peor: el militar ya retirado casi sale elegido Presidente Constitucional de la República en las elecciones de 1962, donde consiguió una significativa votación y ocupó el tercer lugar después de Víctor Raúl Haya de la Torre y Fernando Belaúnde Terry.
Expliquemos. Ninguno de los candidatos obtuvo el tercio de los sufragios que exigía la Constitución vigente  de 1933 y el Congreso, de acuerdo al tenor de la ley de leyes, tenia que elegir entre los tres  que ocuparon los primeros lugares. Por efectos del pacto entre dichas agrupaciones, el General iba a ser designado, constitucionalmente, primer mandatario.
Haya no podía serlo porque había sido vetado por el Ejército, con quien mantenía una rivalidad latente y permanente de largos años. Desde la Revolución de Trujillo de 1932 donde se enfrentaron, con infinidad de muertos por ambos lados y  a mansalva, los militantes apristas con los militares y policías que conformaban las fuerzas del orden.


El mural con su figura  mandado a hacer por sus seguidores.

 Luego de que los primeros se rebelaron, con Manuel “Bufalo” Barreto a la cabeza, contra el Gobierno de Luis Miguel Sánchez Cerro y ocuparon el cuartel  O Donovan, ubicado a la entrada de la capital del departamento de La Libertad.
Odría no pudo conseguir la presidencia, llana y sencillamente, porque ocurrió el golpe de estado de 1962, encabezado por los generales del Ejército, Ricardo Pérez Godoy y Nicolás Lindley, el Almirante de la Marina, Juan Fancisco Torres Matos, y el General de la FAP, Pedro Vargas Prada. Otro hecho de por sí deplorable y criticable.
Cabe reconocer, sin embargo, que el ex presidente fue un militar de destacada trayectoria que participó como Jefe de Estado Mayor durante la guerra contra el Ecuador de 1941, interviniendo inclusive en la batalla de Zarumilla.
 Posteriormente, actuó como Ministro de Gobierno y Policía del gobierno de  Bustamante, a quien destituyó de facto en 1948, asumiendo entonces el control absoluto del gobierno.
Su periodo se conoce históricamente como el ochenio de Odría y se divide en dos etapas: la Junta Militar de Gobierno, entre 1948-1950 y la Presidencia de la República, de 1950 a 1956. 
HECHOS Y NO PALABRAS
La administración del General Odría se caracterizó por ser de arraigo nacional, basado en el pragmatismo y cierto nacionalismo desenfrenado. Pero nadie puede dejar de destacar su gran obra educacional y de seguridad social. Así como la relativa recuperación económica y financiera del país.
La crisis económica empezaría a arreciar a finales de su gobierno y fue su sucesor, Manuel Prado Ugarteche, elegido democráticamente, a quien le tocó asumir las consecuencias durante los años 1956 y 1962.
Su lema fue "Hechos y no Palabras" que luego lo cristalizó en “Salud, Educación y Trabajo”. Impulsó un ambicioso programa de construcciones monumentales de concreto armado, lo que trajo como consecuencia  pleno empleo y, evidentemente, una momentánea paz social.
Fue así como se levantaron colegios, universidades nacionales, edificios públicos, complejos de vivienda, hospitales, hoteles, puentes y estadios como el  Nacional de Lima.
Concluyeron las pavimentaciones de autopistas medianas, grandes y gigantescas. Entre estas últimas: la famosa Carretera Panamericana que cruza toda la costa del Perú, desde Tumbes a Tacna. Las obras eran de gran envergadura y modernizaron al país a pasos agigantados. Pero bajo una férrea tiranía. Eso, definitivamente, no era bueno ni acertado.
Tal abundancia de obras públicas y la falta de una fiscalización efectiva originaron, inevitablemente, una gigantesca corrupción. De la que evidentemente se beneficiaron tanto Odría como sus allegados. y cuya investigación evadió al pactar con su sucesor, Prado, el traspaso del poder. A  cambio de una total impunidad.
Sin embargo en el Congreso de la Republica, la minoria parlamentaria, encabezada por Héctor Cornejo Chávez, demostró con datos demostrativos y sugerentes, investigaciones y argumentos, todas las pillerías del dictador a las cuales, por contraste y entero humor negro, las llamó el insigne parlamentario, “Los ahorros del general”.
Por el análisis tan profundo realizado se comprobó que Odria compró su primera casa, tras siete meses de asumido el mando. Luego vino la recatafila de inmuebles en San Bartolo y Chaclacayo. En Lurigancho y Ate. En Pueblo Libre y Monterrico.
En fin en gran parte de Lima. Incluido los de los jirones San Pablo y Vargas Machuca. En esta última calle, transversal de las avenidas Arequipa y Petit Thouars, estaba ubicada la residencia, hermosa y de lujo, donde el dictador con su familia vivió hasta morir.
El inmueble de Monterrico, regalado por sus amigos personales, siete meses antes de entregar el poder, fue nada más y nada menos que una impresionante casona de campo de dos plantas con 48 habitaciones y dependencias, incluída una piscina y gigantescos jardines circundantes. Actualmente este bien es un lujoso centro de esparcimiento de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
Las investigaciones realizadas presumían que había depósitos en bancos del exterior por el valor de diez millones de dólares. Cornejo, ante el hemiciclo de la Cámara de Diputados en tiempos del gobierno de Prado, fundamentó claramente que como sueldo el Presidente percibió la suma de 2 mil 500 soles mensuales, desde noviembre de 1948 hasta julio de 1950 y desde entonces hasta que terminó su mandato en julio de 1956, 3 mil 580 soles mensuales
Por eso dijo, implacablemente: “Aún suponiendo que Odria haya estado dotado de un extraordinario espíritu de ahorro a tal punto de haber gastado un sólo centavo de todos los sueldos percibidos en el curso de los 7 años, no pudo economizar la suma de 310 mil  200 soles mensuales y adquirió 10 veces más, o sea 3 millones de soles, sólo en propiedades inscritas en Lima, dejando de pagar impuestos y creando donaciones de sus amigos íntimos”.


En el despacho presidencial

CANDIDATO
No solo eso, él y sus camaradas Zenón Noriega, Ricardo Rivera Schreiber y el Almirante Roque Saldías, entre otros, compraron varios carros finísimos de marca Cadillac y Oldsmobile exentos del pago de impuestos. Eran los más caros del mercado norteamericano, traídos especialmente al Perú.
Posteriormente, en el colmo del cinismo, Odría intentó recuperar la Presidencia por medios democráticos en dos oportunidades: en las elecciones presidenciales de 1962 y en las de 1963. 
Veamos su vida. Sus padres, Arturo Odría Álvarez y Zoila Amoretti Pechú. Mientras que su abuelo  fue el coronel Manuel Odría de La Canal, uno de los vencedores del Combate del 2 de Mayo.
Nació en Tarma, el 26 de Noviembre de 1896, en una de las casonas de su familia. Su máximo benefactor el tío, el doctor Manuel Pechú Arrieta, Cónsul de Francia y Alcalde de esa provincia, quien veló por darle una educación idónea.
Estudió  en los colegios San Francisco de Sales, y el San Ramón de su tierra natal. Destacó en Matemáticas y  en Historia, obteniendo los primer puestos de la secundaria. Culminó su aprendizaje en 1913. Al año siguiente falleció su padre.
El joven estudiante se trasladó a Lima con su familia y se preparó para ingresar a la Escuela Militar de Chorrillos. Tal hecho ocurrió en  1915, eligiendo el arma de Infantería. Durante los cuatro años de estudios, como cadete, obtuvo notas sobresalientes.
Accedió a una mención honrosa por haber sacado la más alta nota. Fue el único cadete elegido para representar a los institutos armados que viajó a Bolivia en 1917, formando parte de una delegación de los mejores jóvenes estudiantes de educación superior del Perú como: Javier Correa Elias, Raúl Porras Barrenechea, Cristóbal de Losada y Puga, Edgardo Rebagliati y Víctor Raúl Haya de la Torre. La mayoría de ellos, dicho sea de paso, adversarios del regimen nefasto que presidió.
Egresó de la Escuela Militar con el grado de Subteniente de Infantería y como el número uno de su arma, mereciendo la espada de honor de su promoción. Por sus cualidades profesionales, fue solicitado por la Escuela como Instructor, prestando sus servicios durante siete años.


Tarma, la ciudad que lo vio nacer.

ASCENSOS
Su ascenso de, Teniente a Capitán, en tres años. Por  concurso, ingresó a la Escuela Superior de Guerra, para realizar cursos de especialización. Egresó como diplomado de Estado Mayor, integrando la primera promoción.
Ingresó también a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, realizando estudios en la Facultad de Ciencias Matemáticas. Con el mismo espíritu de superación profesional, estuvo en la Escuela Superior de Guerra Naval, de donde egresó como diplomado de Estado Mayor Naval, formando parte de la primera promoción en 1932.
Ascendido a Mayor, asumió la jefatura del Batallón de Infantería de la Escuela Militar, cargo que ejerció hasta su ascenso a teniente coronel, Fue entonces designado Jefe de Estado Mayor de la Cuarta División en el Cuzco y, con igual cargo, pasó a la División Ligera, con sede en Piura.
Participó en la guerra con el Ecuador de 1941. Memorable fue su actuación en la batalla de Zarumilla, que se libró del 23 al 27 de julio de ese año. Ahí las fuerzas peruanas repelieron el ataque de los ecuatorianos, pasando así a la ofensiva.
 Por su distinguida acción  promovido a Coronel el 15 de noviembre de 1942,  nombrado Sub-Director y luego Director General de la Escuela Superior de Guerra del Perú. 
Viajó a Estados Unidos para seguir cursos sobre los armamentos modernos A su regreso  promovido a General de Brigada, por ley del Congreso dada el 23 de marzo de 1946.
Ocupó, asimismo, el cargo de Jefe de Estado Mayor General del Ejército, desde abril de 1946 hasta enero de 1947, cuando fue convocado para formar parte del gabinete ministerial del presidente Bustamante.
La siguiente etapa de su vida corresponde a su ascenso al poder, primero presidiendo una Junta Militar de 1948 a 1950 y luego indebidamente llamado Presidente Constitucional, de 1950 a 1956, porque las elecciones fueron probadamente fraudulentas.
El 10 de octubre de 1951, presidiendo el Gobierno y en acto tremendamente rechazable, según ley dada por el Congreso que nunca se debió aprobar, fue ascendido al rango de General de División. Eso era, a las claras, aprovecharse del poder.
En 1945, Bustamante  llegó a la Presidencia Constitucional de la República con el apoyo del APRA, partido que ocupó importante posición en el Congreso Nacional. Muy pronto ocurrió la ruptura entre esa agrupación y el mandatario.
 La Célula Parlamentaria Aprista pasó a hacer una desaforada oposición al Gobierno. Sus más exaltados militantes cometieron actos violentos en todo el país. Ocurrió, desafortunadamente, el asesinato de Francisco Graña Garland, Director  del Diario La Prensa. Del crimen, nunca resuelto, se culpó a los apristas.
 Bustamante se vio forzado a pedir las renuncias a los miembros de su gabinete ministerial, formando otro de corte militar. Odría, ya conocido por su antiaprismo, nombrado Ministro de Gobierno y Policía, el 12 de enero de 1947.
 Este gabinete tuvo que hacer frente a la difícil situación creada por la feroz oposición aprista y una inusitada huelga parlamentaria manipulada por el bloque antiaprista, que originó el receso del Congreso. Bustamante debió gobernar sin Parlamento, en el resto de tiempo que duró su mandato.
En junio de 1948, Odría, junto con los otros miembros del gabinete militar y otros elementos de la derecha, le insistieron al Presidente para que pusiera fuera de la ley al APRA, clausurara sus locales y periódicos, encarcelara o desterrara a sus líderes. 


Odría traicionó  a Bustamante y Rivero

FUERA DE LA LEY
 Como Bustamante rehusó a tal exigencia, el gabinete en pleno dimitió. Quedó planteada así la crisis política, entre el gobierno y los militares. Estos, alentados por el sector agro-minero exportador opuesto al control de cambios realizado, tramaron dar un golpe de Estado.
Mientras que los apristas planeaban otro golpe propio. Elementos extremistas de dicho grupo fomentaron la rebelión de la marinería en el Callao, que fue aplastada, sangrientamente, el 3 de octubre de 1948. Bustamante puso fuera de la ley al denominado partido del pueblo. Pero ya era muy tarde.
De otro lado, la crisis económica trajo consigo el alza del costo de vida, lo que produjo un gran malestar social. La inflación, el control de precios y la ineficiencia administrativa, crearon un clima de desabastecimiento de productos básicos, creándose los estanquillos donde el pueblo tenía que hacer cola para llevar lo básico y era, realmente, desesperante.
Según el Banco Central de Reserva la inflación al año 1947 fue de 46%, causando empobrecimiento y desabastecimiento. Cuando lo normal de tal procentaje, al terminar la Segunda Guerra Mundial, llegaba al 10%
El 27 de octubre de 1948, Odría, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, se levantó en contra del gobierno. Denominó a su acto de facto como la “Revolución Restauradora”.
Leyó su manifiesto a la nación, visiblemente nervioso y entre las causas en que justificó el golpe figuró uno realmente de almanaque. Que no se había construido el cuartel de Huancané, un pequeño pueblo ubicado en Puno. El colmo de los colmos.
Las demás guarniciones del país, como la del Cusco y las del norte, dudaron en plegarse al movimiento golpista. Pero el triunfo se decidió cuando la guarnición de Lima, al mando del general Zenón Noriega, se sumó a Odría.
 El golpe de estado culminó con la deportación del presidente Bustamante hacia Buenos Aires, Argentina. El Perú había vuelto a la normalidad, como decía el poeta Martín Adán.
Odría tomó el poder, presidiendo una Junta Militar de Gobierno, que se impuso violentamente con la supresión de garantías individuales, consagrada indefinidamente una arbitraria Ley de Seguridad Interna, dirigida con especial dureza contra el APRA y el comunismo.
El gran cerebro de la represión fue el Director de Gobierno y posteriormente Ministro de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu, un comerciante de vinos que residía en Chincha. Casado con una dama huanuqueña llamada Milka Rebaza. El mismísimo Cayo Mierda de la novela “La Ciudad de los Perros”, de Mario Vargas Llosa. Los principales líderes apristas fueron encarcelados, unos. Desterrados, otros.
La economía sufrió un viraje hacia el liberalismo, aunque sin caer en extremos. Se quiso tecnificarla, para lo cual se contrató a la misión norteamericana presidida por Julios Klein, que recomendó el sistema de libre mercado.
Odría atendió a las principales recomendaciones de esta misión: supresión de subsidios, libre cambio, desaparición de los controles y el equilibrio presupuestal. La crisis económica pudo así ser contenida.
De otro lado, concedió también beneficios sociales a los trabajadores.Se decretó la elevación y la obligatoriedad de las indemnizaciones por accidentes de trabajo. El seguro social pasó a ser obligatorio para empleados públicos y particulares.
También se consolidó el régimen de las indemnizaciones por tiempo de servicios y se establecieron las gratificaciones por Fiestas Patrias y por Navidad. El Gobierno atendió el problema de los salarios.
Al poco tiempo, fue creado el Ministerio de Trabajo para canalizar los reclamos de los trabajadores. Lo mismo se hizo con el Fondo Nacional de Educación, destinado exclusivamente a las construcciones escolares y otro dirigido a la salud.

Un fastuoso banquete presidido por el general de la alegría

 Una realidad fue la creación del Plan de Educación, destinado a extender la enseñanza al interior del el país. Además, la promulgación del Código de Minería para dar impulso a esta actividad tan productiva y captadora de divisas, enteramente necesarias para el progreso y bienestar
La Junta Militar decidió convocar a elecciones presidenciales. Odría sería el candidato, pero existía un problema formal: de acuerdo a la Constitución, el ciudadano que aspirara a la presidencia no debía ejercer al mismo tiempo el poder, debiendo renunciar antes de las elecciones.
 Odría dio entonces su famosa “bajada al llano”: faltando apenas un mes para las elecciones dejó el poder al general Zenón Noriega, el 1 de junio de 1950. La oposición, reunida en la Liga Nacional Democrática presentó a su vez, la candidatura del general Ernesto Montagne. 


Alejandro Esparza Zañartu: tenebroso personaje

El 12 de junio de 1950, estalló en Arequipa una huelga de estudiantes del Colegio de la Independencia Americana, que se extendió a la Universidad San Agustín y se amplió a la ciudad como consecuencia de la salvaje represión de las autoridades, quienes ordenaron actuar a las fuerzas armadas y policiales.
El ilustre arequipeño Francisco Mostajo, famoso lider liberal y montonero representante del pueblo, encabezó el movimiento civil en Arequipa. Formando una Junta de Parlamentarios.
Se levantaron barricadas en la ciudad y se produjeron saqueos. Tras retirarse momentáneamente,  el ejército volvió a Arequipa y la tomó calle por calle. Dos jóvenes arequipeños de porvenir brillante que iban a parlamentar, Carlos Bellido y Arturo Villegas, cayeron abaleados. Finalmente se acordó el cese de hostilidades.
Lo cierto y para variar es que el candidato Montagne fue apresado y desterrado. Odría quedó así como único candidato y vencedor de las elecciones, convertidas en una auténtica farsa.
Odría juró como Presidente Constitucional, sin serlo, el 28 de julio de 1950, ante un Parlamento igualmente elegido a la mala. Mantuvo vigente la Ley de Seguridad Interior. Eso si, gozó de estabilidad económica y continuó la obra trazada en la etapa de la Junta Militar.
Los precios de los productos de exportación-algodón, azúcar, metales, lana- repuntaron en el mercado mundial. Ello motivó que los ingresos fiscales aumentaran notablemente, dinero que el gobierno utilizó en su programa de obras públicas, que aparte de su utilidad intrínseca, dio empleo a decenas de miles de trabajadores.
Pero al mismo tiempo, los derechos civiles fueron severamente restringidos y la corrupción  rampante a lo largo de todo su régimen. La represión política estuvo encarnada en la figura de Alejandro  Esparza Zañartu, tenebroso personaje que actuaba bajo un halo de misterio.
Ya en el tramo final de su período, el aumento de los precios en los artículos de primera necesidad, la iniciación de una inquietante crisis económica-fiscal y la acentuación de la dictadura, produjeron malestar en la sociedad.
 Lo que se perseguía era un gobierno que renovara las viejas estructuras de la nación. Así surgieron nuevos partidos políticos como: la Democracia Cristiana, el Social Progresismo de inclinación izquierdista y  Acción Popular, acaudillado por el Arquitecto Fernando Belaúnde Terry.
En el gobierno de Odria, de 1950 1956, se prosiguió con una política económica y fiscal más o menos coherente. Lo que permitió una situación relativamente favorable para la población. La moneda quedó estabilizada.
Asimismo se continuó el proceso de industrialización. Para beneficio de la gran industria se formularon proyectos de electrificación. También se realizaron importantes obras de irrigación.
Una de ellas la derivación del río Quiroz al valle de Piura, Además se activó los trabajos de derivación de las aguas de la laguna de Choclococha al rio Ica y se habilitó el canal internacional en el río Zaramilla, en coordinación con Ecuador, Fueron una realidad otras pequeñas irrigaciones en los departamentos de Cajamarca y La Libertad.
Mejoraron los servicios de salud pública,  construyéndose el Hospital Edgardo Rebagliati Martins en Lima, convenientemente equipado. Lo inauguraron en tiempos de Prado. Así como hospitales regionales en los departamentos del interior del país. También fueron una realidad el Centro Médico Naval y el Hospital Militar en Lima.
La política de construcción de viviendas populares dio resultados concretos tanto en la capital como en provincias. Datan de entonces, las unidades de viviendas de Matute, Santa Marina y La Perla, ubicadas en Lima y Callao. También se construyó el Centro Vacacional de Huampaní, en Chaclacayo, para el esparcimiento de las familias.
La más importante reforma constitucional del gobierno de Odria fue la concesión del derecho al voto de las mujeres. Ellas votaron, por primera vez, en el proceso electoral de 1956.
Hacia 1954 ya se daban  señales de la descomposición del régimen. Acusado de conspirador, el general Zenón Noriega, fue desterrado hacia los Estados Unidos.
 Los periodistas, a través de sus entidades gremiales, prepararon una declaración en la que exigían la derogatoria de la Ley de Seguridad Interior, la reforma electoral y la amnistía política general.
Una reunión de la Coalición Nacional de Pedro Roselló, ligada a los intereses de Pedro Beltrán dueño del diario “La Prensa” y reforzada al máximo por los que serian muy poco tiempo después los principales dirigentes del Partido Democrata Cristiano realizada en el Teatro Municipal de Arequipa, fue atacada por matones al servicio del gobierno.

. 
Muchos muertos en Arequipa tras el levantamiento (1950)

RENUNCIA
 Así se inició una protesta similar a la de 1950. La ciudad se declaró en huelga general y pidió la destitución de Esparza Zañartu, quien tuvo que renunciar a ser Ministro de Gobierno a fines de diciembre de 1955.
Odría, por el descontento existente, se vio forzado de convocar a elecciones generales en 1956, anunciando no presentarse como candidato. Lo cierto era que el régimen ya estaba muy desgastado.
Las elecciones realizadas limpiamente las ganó Manuel Prado, con el apoyo del Apra, partido que no podía presentar candidatos para el periodo 1956-. 1962, derrotando a Fernando Belaúnde de Acción Popular, que quedó en segundo lugar y al candidato oficialista Hernando de Lavalle, en el tercer puesto.
Pero antes, la guarnición de Iquitos, encabezada por el general Marcial Merino, se sublevó contra Odría. El diario “La Prensa” publicó el manifiesto de los sublevados, por lo cual su director, Pedro Beltrán, fue detenido y enviado a la prisión de El Frontón, junto a un grupo de sus periodistas. La sublevación no prosperó y, ante la protesta nacional e internacional, Odría cedió y liberó a los detenidos.
Una de las principales preocupaciones de Odría era lograr que su sucesor se comprometiera a no investigar la corrupción y los delitos políticos de su gobierno.
Aparentemente, cuando parecía probable la victoria electoral de Prado, se llegó a un acuerdo, conocido como el ”Pacto de Monterrico”, entre él  y Odría, asegurando que la cuestión de la corrupción no sería abierta por el nuevo régimen.
 Así, pues, no se hizo investigación alguna en los años siguientes, a pesar de que las prácticas deshonestas del régimen de Odría fueron denunciadas públicamente.
A las elecciones en 1963 se presentaron los mismos tres candidatos que obtuvieron alta votación el año anterior. Además de un independiente, Mario Samamé Boggio. Esta vez ganó, impecablemente, Belaúnde con el 36% de los votos.
Bajo este nuevo gobierno, el partido de Odría formó una coalición parlamentaria con el APRA, que obstaculizó todo intento de reforma estructural planteado por el régimen que estaba unido en una alianza con la Democracia Cristiana. Esta pugna política, entre muchas otra razones de distinta índole, culminó con el golpe militar del general Juan Velasco Alvarado, el 3 de Octubre de 1968.


María Delgado de Odría

Durante el Gobierno de Velasco, Odría se retiró de la política activa. Vivía entonces en su casa de la calle Vargas Machuca en Lima, junto a su esposa, María Delgado de Odría. Falleció el 18 de febrero de 1974, a causa de un infarto al miocardio.
Sus restos embalsamados se velaron en el mortuorio del Hospital Militar y luego llevados a la Iglesia del Sagrario, donde gente, de toda condición social, formó largas filas para darle la postrera despedida. Luego fueron traslados a Tarma. Ahí hasta hoy descansan, en un mausoleo ubicado en la Catedral de esa ciudad.
 Por decreto supremo, el gobierno de Velasco decidió que se le rindieran honores de Presidente de la República y declaró duelo nacional, el día en que se realizaron sus funerales.
 Un dictador ayudaba, hasta el final, al otro.  Odria definitivamente, representó un capitulo largo y oscuro de la Historia del Perú en pleno siglo XX. Que nunca se repita un gobierno de este tipo. (EL DIRECTOR)

14 comentarios:

  1. Mi querido tocayo: buenos dias.
    Lamento discrepar diametralmente de tus comentarios respecto a uno de los mejores Presidentes del Peru como lo fue el GeneraL MANUEL ARTURO ODRIA AMORETTI. Pues, yo conoci a su hijo, cuyo nombre no recuerdo, y este senor que me entrego en opcion de venta la unica casa del General Odria, me conto que su papa no era Manuel Apolinario, sino, Manuel Arturo. Lo del nombre Apolinario se lo creo Miguel Mujica Gallo, en venganza por haberlo metido a la carcel al igual que a Pedro Rosello y otros ricos.
    El General Odria ha sido el unico Presidente del Peru que ha dejado obras faraonicas para el tiempo que se hiciera, pero que sin embargo, son utiles hasta la fecha.
    Conozco de cerca quien fue el General Odria, por mi tio quien en vida fuera el General de Division E.P. Felix Artemio Huaman Izquierdo, amigo personal del Dr. Jose Luis Bustamante y Rivero, y tambien opositor a su derrocamiento, y mas tarde Ministro de Justicia y Culto durante el gobierno del General Odria.
    En la seguridad de que nuestra discrepancia no tiene porque afectar nuestra gran amistad; recibe mi afecto de siempre, y hasta vernos muy pronto en Lima para tomarnos un cafe y conversar largo como siempre.
    Samuel Izquierdo

    ResponderEliminar
  2. Samuel Edgardo Izquierdo, amigo de muchos años, tiene todo el derecho de discrepar. Vayamos al meollo del asunto. Rechazamos tajantemente a Odria. El lo defiende y lo considera como uno de los mejores presidentes del Perú. Bueno, pues, nosotros de ninguna manera, por principios y por fundamentos. No, precisamente, antimilitaristas. Sino por razones comprobadas enteramente por la Historia. Nada hemos inventado. Creemos firmemente que, denunciando este tipo de hechos, apoyamos a las Fuerzas Armadas a las cuales, por supuesto, respetamos enteramente y a cuyos héroes nos debemos como peruanos que somos y a mucho orgullo. Prueba de ello es que hemos escrito con veneración aquí, en los diarios y en nuestros libros de: Grau, Bolognesi, Cáceres, Castilla y Quiñones, entre muchos otros militares dignos y de renombre. Obviamente que a Odría no lo consideramos como tal. La apreciación está escrita y, en ningún momento, nos retractamos. Muy por el contrario,nos reafirmamos en ella. Ahora bien, hay que darse cuenta que los argumentos que da Izquierdo están implícitos en la semblanza que hacemos. Es decir, lo que defiende Izquierdo en ningún momento tampoco, hemos dejado de tomarlo en cuenta. Ha salido de nuestra pluma lo bueno, lo malo y lo feo. No puede ser de otra manera porque sino estaríamos mintiendo y chocando con la historia, con la democracia y con el pueblo. Lo que sí rechazamos por completo es la cuestión moral que Odría generó. Nos referimos, obviamente, a la corrupción y los robos. Estos son hechos comprobados históricamente, por si acaso. No se nos ocurrió. a nosotros. Quisieron guardarlo para el olvido por el pacto que se habría tenido con Prado. Hecho del cual también damos cuenta. En cuanto a los nombres. Hemos comprobado, efectivamente, que se llamaba Manuel Arturo y hemos hecho la corrección correspondiente. No podemos dejar, eso si, de precisar en la semblanza que muchos lo llamaban Apolinario. Este también es un hecho comprobado. Para bien o para mal. (EL DIRECTOR)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como muchos gobiernos, el gobierno de Odria tuvo aciertos y errores y no por eso se le debe recorcardar sólo por lo malo, sino mantener lo bueno. Siento que el artículo defiende la tesis de "Odria como presidente malo" ya que quien lo escribe pareciera tener el deseo de convencer a la gente , o quizás ustedes dirían "desenmascarar", alegando que existió una gran corrupción y muchas mentiras y persecuciones. El "control" de la prensa y las persecuciones es algo que se da en absolutamente todos los gobiernos, es por esto que existe la "policia secreta". Lamentablemente solemos sólo fijarnos en esta durante los gobiernos militares en los que quizá se hace más notorio. Los militares no son personas acaudaladas y no tienen una gran experiencia política, por lo que no saben muy bien cómo persuadir a las personas, por lo que recurren más que nada, a la simpatía y carisma. Se debe recalcar las muchas obras que realizó Odria destacándose como él mismo menciona en "Salud, educación y trabajo". Si bien es repudiado por muchos en la capital y otras zonas de la costa, bien es querido y amado en muchas zonas rurales y provincias a las que muy pocos gobiernos han accedido o han hecho algo por ellas. El gobierno de Odria es uno de los pocos que quizás dejó de lado la ciudad para abrise más con lo que significa el Perú: todos los departamentos bajo los límites fronterizos. Es más, hubieron muchas obras que incluso se realizaron en la selva. Es más, construyó escuelas bilingües en la dicha region.
      La educación y construcción de centros educativos no se dio por un simple antojo, sino que el gobierno hiso un estudio y dedicó un porcentaje de inversión en educación a las 3 regiones según su población. Así, estuvo preparado para inventir la cantidad necesaria en dicho sector: sierra (60%), costa (27%) y selva (13%) del presupuesto establecido para inversión en la educación.
      Existe un cierto "Odio" que los enemigos de este personaje han ido creando con el pasar del tiempo en venganza por alguna ofensa que él les haya hecho (meterlos en prisión, etc.)
      Como mencioné antes, pareceriea que este artículo tuviera un sesgo que apunta a que Odria fuera un mal presidente. Hay que recalcar que el entorno de Odria era el que robaba, y quizás él también, en pequeña proporción. Los grandes que maquinaban y planiaban todo eran sus asesores y ministros los cuales aparentemente quedan impunes y la culpa recae netamente sobre los hombros de quien fue hasta un héroe de Guerra en el conflicto que hubo con el Ecuador.
      No pretendo decir que fue perfecto, simplemente que la historia debe ser neutral y no centrarse sólo en un aspecto determinado

      J.M.O.

      Eliminar
  3. Se ºobserva un odio visceral contra el ex Presidente MANUEL ARTURO ODRIA, ese odio no es gratuito; indagaremos por que?; lo titulas como el General de la Alegria, “pollo”, o que tan solo robaba y robaba constantemente, (objecion en todo caso seria hurto o juridicamente PECULADO) luego de NEFASTO PERSONAJE, “y que debe ser criticado por ser de justicia plena y por el bien del propio país”; estimado amigo en la vida lo que ves es realidad, lo otro es novela.
    Según tu del “análisis tan profundo realizado se comprobó que Odria compró su primera casa, tras siete meses de asumido el mando”; sinceramente preocupa tu “analisis” respecto a las viviendas que habria adquirido; seamos realistas Manuel Odria nacio, vivio y murio en el Peru, a diferencia de otros ex mandatarios con Casas en Paris, Japon y tal vez los admires; para que no confies en tus analisis, verifica a donde fue su familia, que han continuado viviendo en el Peru, sin ostentar lo que visceralmente mencionas mencionas como viviendas incluso su nieta ha estudiado en la Universidad Mayor de San Marcos.
    Lo que pretendes como lo ha manifestado Samuel Izquierdo es totalmente cierto por tu odio descomunal pretendes embarcarnos en error, la historia se escribe con los hechos que vivieron nuestros ancestros y no con narraciones de odio o rencor, según las investigaciones que mencionas, contadas por los que fueron perseguidos y/o sufrieRon carceleria, tal vez estas convencido pero los datos que obran en los Ministerios, Biblioteca Nacional y las faraonicas obras que hizo Manuel Odria te desmienten, aunque no lo quieras lo que cuentan son los resultados, adios.

    ResponderEliminar
  4. Los cargos son serios y me obligan a contestar. Aquí no hay odios viscerales, ni nada que se le parezca. Tan sólo reflejo real de lo que pasó entre 1948 y 1956. Es decir, la verdad histórica. El lector que escribe y se refugia, cobardemente en el anonimato, en su extensa diatriba exclusivamente amenaza, adjetiviza y no da ningún fundamento para rebatir,precisamente, lo que yo afirmo en un articulo que, dicho sea de paso, mereció una minuciosa y extensa investigación periodística. En cuanto a lo primero, las amenazas, no nos intimidan en absoluto. Muy por el contrario nos reafirman por completo en sostener que el General Odría fue uno de los peores presidentes que tuvo la Historia del Perú. Tirano,traidor, asesino y ladrón. No sólo eso sino que marcó una regla que, para la moral pública del país, es nefasta y fuera de cualquier ética tan necesaria para un pueblo que se digna de tal: "los políticos pueden robar si hacen obra". Y eso si que no puede ser. Tampoco podemos aceptar tan oprobioso lema. Reconocemos que la nota de semblanza biográfica es muy crítica y muy dura. Pero la consideramos necesaria para que sobre todo se sepa, con precisión, lo que efectivamente pasó en el país. Los latrocinios y las dictaduras si que dejan huellas horribles. Recordarlas nos parece una necesidad de carácter reivindicativo. Enteramente justa para que,precisamente, no vuelvan a ocurrir hechos tan indignantes. Pasarlos por alto, un tremendo error. Sobre todo si se quiere rendir homenaje a la democracia, a los presidentes y políticos honestos que efectivamente contribuyeron al desarrollo del país. Lo que precisamente el general Odría no hizo por la patria. Por si acaso en la nota que escribimos, detalladamente, dimos cuenta de las obras que realizó el mandatario que nació en Tarma. No la dejamos de lado y pudimos haberlo hecho si hubiéramos querido ser venales. Las resaltamos. Es más,con precisión, las subrayamos como parte de su gestión gubernamental. Pero también indicamos, sin mentir en ningún momento ni menos inventar, lo que se hizo mal. Suena a chiste que el irresponsable lector juegue con términos como "robo", "hurto" o "peculado". Si no lo sabe por ignorancia, las dos primeras palabras son sinónimas. Es decir, significan lo mismo y, por su parte, el peculado es la utilización para otros fines de los fondos del Estado. Hemos sostenido que Odria robó Por tal razón, lo que el incauto que nos escribe debe probar es lo contrario. Eso es, precisamente, lo que no ha hecho porque es imposible. Lo que afirmamos es parte de los actos históricos tal como ocurrieron. Lamentablemente no podemos afirmar que el general de la alegría en sus actos de gobierno, haya sido honesto, pulcro, honrado y democrático. Obviamente, si hubiese sido así, este cronista lo hubiese resaltado. La historia, definitivamente no se puede cambiar porque si se hace eso, simplemente, es engañar a la ciudadanía. No estamos por ese camino, ni nos prestamos a ello. A propósito celebro que la familia de Odría se quedó en el Perú y que su nieta estudió en San Marcos. Precisamente, la universidad que nunca respetó su antepasado. Finalmente para darle el adiós definitivo a este individuo que esta faltando el respeto, no a mi, sino a los cibernautas: con la verdad no tememos ni ofendemos. Por si acaso, recuérdese siempre, esta es parte de nuestra linea al escribir y ejercer el periodismo. Nada más. Pero tampoco nada menos. Aquí se seguirá denunciando a las dictaduras qu tanto daño han hecho al Perú. La del "pollo", definitivamente, fue una de ellas.

    ResponderEliminar
  5. Estimado señor Noriega: Tengo 40 años y no he vivido en tiempos del gobierno del General Manuel Arturo Odria Amoreti, pero a referencia de personas de las generaciones de mis padres y abuelos siempre he recibido comentarios favorables al gobierno del general, y como alguien que me antecedio en los comentarios, siempre califican como el mejor gobierno del Peru. No obstante puedo afirmar categoricamente que hoy en dia esas construcciones monumentales que se construyeron aun siguen de pie y al servicio de todos los peruanos, no como las construcciones de otros gobiernos que se estan cayendo a pedazos; entonces, ¿donde esta el robo del que habla Ud.?, no veo ni tengo conocimiento de ningun Odria en la carcel, ni dueño de grandes empresas, por lo tanto lo unico que observo en su comentario es su odio personal, familiar o politico que cega su objetividad.































    ResponderEliminar
  6. Reconocemos, una vez más, que la semblanza de Odría es dura y drástica. Pero enteramente necesaria como parachoque y antídoto para las dictaduras y la corrupción. Respeto que el lector defienda al general de la alegría. Sin embargo, debo decirle que no hay peor ciego que el no quiere ver. El, evidentemente, no desea observar los latrocinios de Odría. Afirma, en su defensa, que no se registraron cárceles y condenas de por medio para nadie. Cómo iba ocurrir eso, si todo fue pactado y arreglado entre el propio Odría, sus seguidores y defensores con el gobierno que lo sucedió. A eso, ocurrido en 1956, la historia lo llama el Pacto de Monterrico. El artífice del entendimiento maligno y nada serio fue el Presidente, Manuel Prado, que impulsó la política del "borrón y cuenta nueva", con la pasividad de los apristas. Una atrocidad por donde se le vea, desde el punto de vista moral y ético. Hay un hecho concreto que merece destacarse: el lector, en ningún mmomento, puede traer abajo o sostener con pruebas fehacientes e irrefutables lo que nosotros sustentamos como acusaciones corruptas en contra de Odría. Le recomendamos a quien nos escribió que lea el Diario de Debates de la Cámara de Diputados entre 1956 y 1962 donde,precisamente, se acusó a Odría con infinidad de respaldo efectivo. Uno de los principales detractores fue el diputado por Arequipa de aquel entonces, Héctor Cornejo Chávez. La investigación, que probaba con creces los robos de Odría, no prosperó porque el "pollo" estaba blindado por la mayoria pradista. El Pacto de Monterrico funcionaba a la perfección. Por estas malignas razones, las investigaciones parlamentarias dejarón de ir al Poder Judicial para el juicio y las condenas respectivas. Finalmente y para terminar, no hay odio de mi parte, ni de mi familia, ni de tinte politico. Solamente y con mucha convicción, un compromiso con la verdad histórica. (El Director)

    ResponderEliminar
  7. seguro eres un aprista q pena me das
    lloras por la herida por que ustedes si son unos verdaderos ladrones

    ResponderEliminar
  8. Por si acaso y con respecto al último comentario. Nunca he negado mi militancia política. Muy joven y universitario fui afiliado al Partido Demócrata Cristiano y uno de los admiradores de Héctor Cornejo Chávez. Sin embargo, el suscrito renunció a la DC cuando la dirigencia de esa agrupación decidió apoyar a la dictadura militar de Velasco, alla por 1969. Muchos años después milité en la Coordinadora Nacional de Independientes que lideró Drago Kisic. Este conglomerado político se convirtió en "Todos por el Peru" y hasta hoy en día sigo perteneciendo a sus filas. En consecuencia, en ningún momento de mi vida he sido aprista. Definitivamente, el autor de este comentario se equivocó por completo. Lo estamos demostrando.

    ResponderEliminar
  9. El señor, si cabe el término, Noriega despotrica del mejor gobernante que tuvo el Perú en el siglo XX. No solo por las obras materiales y magnificas que se construyeron durante el gobierno de Odría, sino por los derechos que les dio a los ciudadanos, como por ejemplo el derecho a voto a la mujer. A pesar de ser militar le dio un impulso tremendo a la economía peruana siendo ejemplo para otros países. Sería largo enumerar las bondades del gobierno del General, a quien acusan de dictador, cuando en realidad respetó los derechos más que ningún otro gobernante. Es obvio que a veces se necesitan decisiones drásticas por el bien común, que pueden afectar a ciertas élites o grupos.

    ResponderEliminar
  10. No es de señores esconderse en el anonimato y lanzar ataques, Sin embargo y demostrando que si lo somos, hemos publicado este último comentario que defiende a rajatabla al General Odría. Los argumentos que da el lector aparecen detalladamente en la nota que firmamos y publicamos en su oportunidad. Allí en la semblanza del ex presidente nos hemos referido, detalladamente, a las obras materiales, el derecho al voto de la mujer, la situación económica de aquella época y otros aciertos. Jamás los hemos dejado de lado. Allí están para la comprensión de los que nos leen. Nadie se puede quejar porque dimos a conocer tanto lo bueno, como lo malo y lo feo de ese gobierno. Lo que si de ninguna manera tranzamos es en lo negativo del ochenio. Evidentemente que, sin ninguna duda, nos reafirmamos en nuestra denuncia. Una dictadura de la peor especie en contra de todo el pueblo con muertos, heridos e infinidad de damnificados. Lo que es peor: una persistente acción de robo consuetudinario de las arcas del erario nacional. Es decir, de la plata de todos los peruanos. Eso es lo que hemos recordado porque nos acompaña la verdad de los hechos ocurridos en el pasado. El cibernauta, que cobardemente oculta su nombre, no ha probado nada en contrario de lo que nosotros, tras una larga investigación periodistica, hemos comprobado. Lo hemos hecho sobre todo para que sirva de antidoto y nunca más ocurran hechos similares en el futuro del pais que requiere reforzar,permanentemente, sus lazos democráticos, eticos y morales para bien de la propia sociedad.. Finalmente, decir que Odria respeto los derechos más que ningun otro gobernante es como pedirle peras al olmo. Allí están los hechos comprobados, uno a uno, en la nota. El general de la alegria, precisamente, no respeto a nadie e instauro una tirania de la peor especie. Ello está comprobado y no es un invento nuestro. La verdad histórica, felizmente nos acompaña

    ResponderEliminar
  11. Los recuerdo con odios y desprecios, solo matan el alma, no dejan ver con objetividad los trabajos de los otros, por ello terminamos con dolor y pena. Deja que la historia y los verdaderos peruanos juzguen, las magnificas obras del general Manuel Arturo Odría Amoretti.

    ResponderEliminar
  12. Otra vez tengo que contestar y lo hago para puntualizar hechos reales. No hay ningún tipo de odio. Si hay una critica efectivamente fuerte en contra de una de las peores dictaduras corruptas que asolaron en el país. Nada mas. Pero tampoco nada menos.

    ResponderEliminar