jueves, 23 de agosto de 2012

VALIOSO LIBRO QUE RETRATA AL SUR

La combinación adecuada de conocimientos, entre un biólogo que a su vez es crítico de arte además de curador y un comunicador que es amante empedernido de las imágenes, ha dado resultados  evidentes y ahora tenemos un aporte impecable para la  historia fotográfica del Perú.
 En efecto, acaba de ser editado y ya se ha convertido en  realidad contudente, una profunda y sesuda investigación  que se ha hecho minuciosamente  sobre la fotografía del sur peruano, comprendiendo nada más y nada menos que 70 años, de un periodo interesante y revelador que incluye dos siglos, el XIX y el XX. Entre los años de 1880 a 1950.
 Se trata, indiscutiblemente y para bien exclusivo del arte, de  una valiosa creación intelectual que retrata, con calidad y por completo, a esa parte del  país donde la fotografía se desarrolló admirablemente. Ahora se ha recopilado todo lo desperdigado y se tiene una explicación concienzuda.
El libro de Jorge Villacorta Chávez, que ostenta como conocimiento las tres especialidades y Andrés Garay Albújar, fotógrafo por sus cuatro costados, ha salido, por donde se le vea, impecable en una edición de lujo de 200 páginas que realmente impresiona de un gusto editorial exquisito e ilustraciones muchas de ellas inéditas, bajo el título de “Un arte arequipeño: maestros del retrato fotográfico”, con el apoyo efectivo de la Minera Cerro Verde, empresa que ha demostrado,definitivamente, estar comprometida con la cultura.



Jorge Villacorta

CHAMBI
En esta oportunidad y como mérito tangible, los autores presentan la dimensión universal  de la obra fotográfica del puneño Martín Chambi, dejando claramente establecido que su aprendizaje profesional no se inició como se  creia de forma equivocada en el Cusco, sino en la mismísima ciudad de Arequipa tan rica  en belleza, arte y colorido de luz intensa para estos  menesteres.
De alli la importancia de la sumilla que se consigna al principio del libro con palabras enteramente reveladoras en ese sentido del propio Chambi: “Mi arte es arequipeño porque ahí aprendi a hacer relatos y paisajes”. Cusco, eso si, le sirvió para consagrarse.
 Tal premisa de importancia si buscamos la verdad,  a manera de aporte, Villacorta y Garay la desarrollan y la prueban con datos y hechos concretos. La labor de investigación no la dejan allí, sino que van mucho más alla al encontrar otros hechos valiosos para el arte peruano. 
Como por ejemplo precisar que el famoso artista arequipeño Max T. Vargas, Telésforo era su segundo nombre,  fue el impulsor de varios discipulos de renombre y el  que precisamente formó al inigualable Chambi y a los maestros del lente Carlos y Miguel Vargas, los famosos hermanos Vargas, de grata recordación para la sociedad de Arequipa entre los años de 1920 hasta incluso finales de los 50.
Todos estos temas de gran interés, los autores lo han estudiado a cabalidad. Cabe recordar que, el año 2005, fueron los curadores  de la exposición denominada  “Max T. Vargas y Emilio Diaz, dos figuras  fundacionales de la fotografia en el  sur andino peruano entre 1896 y 1926”,
Este certamen cultural, que reunió más de 250  vistas originales de la época, se desarrolló en la galería Germán Kruger del Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Lima. El libro catálogo de la exposición vio a luz dos años después, el 2007. Sin duda, tarea cumplida y con creces.
Lo único que es criticable en la actual publicación corresponde a un aspecto de diagramación. No es lo más acertado poner las leyendas separadas de las fotos, como lo han hecho.
 Eso quita, por completo, facilidad a la lectura. Cada leyenda debió estar en cada vista. No en páginas posteriores como las han puesto. Evidentemente, que no tiene sentido. Nada es perfecto en este mundo.
Según los autores, Arequipa con la fotografía en las últimas décadas del siglo XIX, alentó una definición de si misma. Lo hizo en una clave dictada por signos de modernidad tales como una incipiente transferencia de tecnología, traducida en la presencia de maquinas fotográficas cuyo impacto productivo influyó, definitivamente, en la visión de los arequipeños.
Lo que definitivamente cimentó la noción del progreso en el cambio del siglo XIX al XX por el uso intensivo del aparato fotográfico en la vida cotidiana. La sociedad  descubrió en la fotografía un aliado inigualable.
En las páginas de este libro, donde se han incluído más de 100 fotografías antiguas y valiosas, hay un análisis amplio de seis maestros de la fotografia conectados con Arequipa como lugar de formación y desempeño: Carlos Heldt, Emilio Diaz, Max T. Vargas, los hermanos Carlos y Miguel Vargas y Martín Chambi


Andrés Garay
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EFECTO
Heldt fue un ciudadano alemán quien habría llegado a Arequipa allá por 1872, antes de la Guerra con Chile. Retrató a su clientela durante tres décadas con sensibilidad, atractivo peculiar y un manejo cuidadoso de la luz, logrando efectos naturales y sosegados
Mención aparte merecen “las cabezas” que fue una forma de retrato  que este fotógrafo trabajó en abundancia y que consiste en la eliminación de todo el entorno del retratado que aparece en el negativo.
Así la cabeza, del que le toman la foto, queda flotando  en una forma blanca y vaporosa. Este efecto creó la impresión de un semblante que emerge del ensueño. Parecería que tal fortaleza la legó a los que lo siguieron en estas actividades, tras su retiro en 1905.
Por su parte, para los autores, Diaz resultó  excepcional. Lo premiaron con una Medalla de Cobre en la Exposición Universal de París en 1900. Su clientela provenia de las grandes familias como los López de Romaña, incluído el Presidente, de 1899 a 1903, don Eduardo
Introdujo en su estudio ubicado, en la calle  Guañamarca Nº 5 (hoy Rivero), la “fotografia iluminada” con tintes acuarelados especiales. La delicadeza  de su arte en estas obras delata, abiertamente, su temperamento exquisito y sus dotes inigualables de pintor. Era el maestro del retrato y la ampliación.
Logró explorar en la dimensión del retratado  con pleno conocimiento y dominio total. Sin embargo, al final de su vida, se vio afectado por falta de clientela. Falleció en Arequipa en 1931, habiendo aportado con calidad.
 Villacorta y Garay sostienen que Max T. Vargas es sinónimo de fotogenia, belleza y escuela. Fue el genio creador. Artista y empresario incomparable. Con visión innovadora cautivante.
 Captó las fotografias de un concurso de belleza, con la participación de las mujeres más bellas de la blanca ciudad realizado el 12 de setiembre de 1914 en el teatro Fénix, cuyas vistas se proyectaron en el mismo acto de coronación.
Para la época, todo un acontecimiento social de esos que no se olvidan. Lo ganó la señorita  Teresa de Olivares y entre las que intervinieron destacó, por su simpatia inigualable, Naty Beaumont, quien llegó a ocupar el lugar de accesitaria.
 Nos atrevemos, aunque tenemos temor a equivocarnos, que la segunda de las nombradas puede ser la madre de famoso politico y abogado del partido Popular Cristiano ya desaparecido, Roberto Ramírez del Villar Beaumont
El local de Vargas lujoso para la época estaba ubicado en la calle Mercaderes, cerca al Portal de Flores y próximo a la Catedral. Obtuvo un gran premio otorgado por una institución francesa que, hasta la fecha, no se ha llegado a identificar. Tal vez haya sido el Photo Club.
Hacia mediados  de la década de 1920 apareció activo en la Paz y entrados los años 30 en Lima, con una práctica fotográfica orientada a postales de vistas urbanas. No se sabe si volvió a Arequipa alguna vez, antes de su muerte en la capital el año 1959.


Martín Chambi

EXPONTANEOS
Según los autores, el escritor Abraham Valdelomar los llamó “los poetas de la luz”  a los hermanos Carlos y Miguel Vargas. De cara a la  decada de 1920, los dos artistas elevaron la fotografía a esa dimensión, que desde siempre se reveló como su territorio.
Ellos abrieron su estudio en el Portal de San Agustín en 1912. Anteriormente habian trabajado con Max T. Vargas y con Chambi. Se manifestaron como artistas y empresarios de nuevo cuño y sus imágenes destacaron con singularidad. Muy expontáneas y naturales.
 Hicieron con éxito mucha fotografía femenina. Tuvieron un profundo estilo estético. Laboraron hasta 1958, tras 43 años de funcionamiento. Convirtiéndose en el más longevo  de los grandes estudios de retrato del sur peruano y por eso su recuerdo aún perdura entre los arequipeños.
Llegado a Arequipa en  1908, durante el momento de mayor inventiva y de rápida innovación del retrato, Martín Chambi ambicioso joven puneño se vio envuelto en la vertignosa actividad de la fotografía de la que nunca más pudo salir.
En la blanca ciudad laboró con Max T. Vargas y con los hermanos Vargas. De ellos definitivamente aprendió y,obviamente, se convirtió en un maestro de polendas, de acuerdo a la investigación que han hecho Villacorta y Garay.
Recién al instalarse en la ciudad del Cusco en 1920, tras una breve temporada en Sicuani, inició su trabajo en retrato que en la actualidad es la admiración en el mundo entero..



Los hermanos Vargas de Arequipa.

Los retratos realizados por Chambi se presentaron notables con una especialidad en contraluces, convirtiéndose en eminentemente artísticos. En su mejor momento, en el Cusco, armonizó diferentes entidades, expresiones y comportamientos en sus creaciones inigualables. Esa es su virtud, ese es su valor 
Fue alrededor de 1950 que el artista dejó la dirección de su estudio a sus hijos. La historia familiar cuenta que el terremoto de ese año le afectó a al punto que ya no quiso continuar con el estudio, aunque siguió fotografiando con cámaras de formato medio y pequeño.
Garay, profesor de la Universidad de Piura, y Villacorta, Investigador de Alta Tecnologia Andina, están dedicados ahora a estudiar la fotografia de Tacna a principios del siglo XX, a traves de la obra de Carlos Castillo y en Piura, por intermedio de la de Pedro N. Montero.
Lo que han hecho, hasta el momento actual, con Arequipa y el sur del país, definitivamente, vale un Perú. Parabienes para ellos y que sigan los éxitos en la brega  de la investigación con aportes significativos e importantes, como los que han mostrado impecablemente en esta oportunidad. (EDENM)




6 comentarios:

  1. Asistí a la presentación del libro. Realmente que tanto Jorge Villacorta como Andrés Garay han hecho un trabajo impecable. La fotografía llegó al Perú en 1848 y posteriormente aquí en el Perú, para ser mas precisos, en la ciudad de Arequipa se desarrollo con esplendor y calidad. Hombres como Max T Vargas, Emilio Díaz, Martín Chambi y los hermanos Vargas merecen monumentos públicos. Porque realmente han retratado la historia del sur del país. José Carlos Herradas.

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  2. Soy arequipeño y de pequeño fui retratado por los hermanos Vargas. Lo mismo que mis padres y mis hermanos. Recuerdo, como si fuera ayer, su estudio fotográfico. Que tales hombres para ser artistas.Tengo incluso un álbum de fotos tomados por estos artistas del lente. Realmente que marcaron época. Merecen, evidentemente, este homenaje.Andrés Bustamante

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  3. He seguido mucho la producción fotográfica de Martín Chambi. Pero en honor a la verdad no sabia puntos precisos de su vida. Como por ejemplo, que era puneño. Lo creía cuzqueño. Tampoco sabía que comenzó e hizo maravillas en Arequipa. Suponía equivocadamente que su producción artística se había desarrollado exclusivamente en el Cusco. Todo esto lo comento porque precisamente sirve para darse cuenta que el libro aparecido últimamente de Jorge Villacorta y Andrés Garay aporta y sobre todo aclara. Un suceso editorial por el bien de la historia de la fotografía del sur del país. Diego Osores

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  4. El libro de estos investigadores ha sido presentado, hace unos cuantos días, en Arequipa. Todo un suceso cultural Lo he leído por completo y realmente el trabajo de investigación ha sido minucioso. La interpretación también. Todo esto ha sido estudiado por primera vez. De los fotógrafos seleccionados, me inclino, definitivamente, por Chambi. Que tal capacidad artística para tomar fotografías. Con una dinámica muy especial. Realmente un artista que destacó a nivel nacional e internacional. Jesús Ismodes

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  5. Que las mineras aporten al proceso cultural del Perú es un hecho, evidentemente, encomiable. Definitivamente, Cerro Verde se ha ganado un porotazo. Magnificas son las fotos antiguas de este libro. Sin exagerar para colección. Los comentarios en su sitio histórico. Felicitaciones para Villacorta y Garay.Enrique Barrenechea

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  6. Entre las fotos que se presentan en el impecable libro de la fotografía en el sur aparece Víctor Raúl Haya de la Torre. La fotografías son dignas de la historia. Colecciones de valor que retratan por completo a una serie de fotógrafos que realmente trabajaron con arte y calidad. Todo esto con una tecnología de la época. Con la peculiar forma de mejorar la fotografía con fondos y ángulos muy pero muy interesantes. Vale. Ricardo Tello

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