jueves, 23 de agosto de 2012

SANTA CRUZ: FIGURA CONTROVERSIAL

Controversial figura que tuvo un anverso y un reverso de conspicuos adherentes a como de lugar por sus diversas cualidades de guerrero y estadista y de detractores que lo disminuían por completo. Pero lo que nadie puede negar es que su nombre y su obra, para bien o para mal, está enteramente ligado a la historia de dos insignes pueblos americanos como son: Bolivia y el Perú.
La coincidicencia total, definitivamente, nunca se registró porque Andrés de Santa Cruz Calahumana fue un torbellino de fuerza, de cambio e incluso para muchos de ambiciones de poder y constantes conspiraciones. No muy claras que digamos.
 Por ejemplo, cuando pactaba con unos como Gamarra y luego con otros que, precisamente, eran contrincantes para su conveniencia personal, de acuerdo al juicio de muchos analistas y observadores.  Pero en fin, lo que tratamos es verlo con evidente perspectiva histórica de imparcialidad.
Caminó persistentemente de  un lado a otro. De su tierra natal Bolivia rumbo  al Perú, donde se educó. Idas y venidas constantes, en diferentes épocas Por ambos países. Por gran parte de América. Para terminar en Europa, sin poder, donde murió.
Andrés de Santa Cruz
Andrés de Santa Cruz.

Las decisiones múltiples y trascendentes. Primero soldado  realista ofensor. Luego convencido, patriota, tras estar preso en el cuartel de San Martín. Lo destacable es que la transformación fue por convicción plena.
Insigne combatiente de las batallas de Pichincha, Zepita y Junín, contribuyendo, definitivamente, como Prócer a la Independencia Americana. Gobernante firme con postulados de orden, fortaleciendo la autoridad y el criterio de los deberes y derechos de los ciudadanos.
El uso bien entendido de la libertad. La severidad de la ley y la estricta obligación de obedecerla. La correcta percepción y empleo de los dineros públicos. Como logros definitivos de vida. Todo esto es el anverso positivo.
Presidente de la República en ambos países. Aquí después de irse  Bolivar para nunca más volver, como mandatario provisional. Allá, durante diez años, entre los años 1829 y 1839.
 En el Perú, lo nombraron Gran Mariscal de Zepita. Mientras que  en Bolivia tambien le dieron infinidad de honores y gozó de una popularidad de gobernante eficiente. Pero se dice que,aunque no se probó fehacientemente, q quiso cercenar nuestro territorio. 
COMO ERA
Lo cierto es que en ese caminar zigzageante propugnó la Confederación Perú Boliviana, de la cual fue protector con vigencia de poder durante tres años, de 1836 a 1839. Para variar, con grandes problemas y decididos detractores.
La acusación directa es que vulneró por, donde se le vea, la unidad e integración del Perú. Aprovechándo, cinicamente, los tiempos de una tremenda anarquia con inestabilidad constante y caudillismos desenfrenados.
Jorge Basadre, en la Historia de la República del Perú, contribuyó a la vacilación de tomar partido en pro o en contra cuando, sin ambajes y con precisión, reconoce que tenía “ciertos atributos de malicia e incluso, de implacable crueldad”. Todo esto y lo anterior forma parte del reverso negativo.
El eminente historiador tacneño lo describe físicamente como fuerte, robusto de rostro duro y lampiño. Alto y de color cobrizo. Lo consideraban cholo y sus enemigos se aprovechaban de ello, para denigrarlo. Era el “indio”, rechazado despectivamente. Nunca debió pasar ello. El sentido y significación de raza es un prejuicio maligno
 Los ojos negros y almendrados con mirada parecida a un ave que solía ocultarse y nunca entregarse al interlocutor. Su rostro tenía una expresión de astucia. Hosco, huraño, frio en sus decisiones. Así lo presenta Basadre.
Nació el 5 de diciembre de 1792 en la ciudad de la Paz, Bolivia. Era, por el lado paterno, integrante de una familia de la nobleza colonial. Su padre, José de Santa Cruz Villavicencio, natural de Ayacucho y su madre Juana Basilia Calahumana, cacica de magnífica posición económica que se consideraba descendiente de los incas y originaria del pueblo boliviano de Huarina.
Efectuó sus primeros estudios en el Colegio San Francisco de su ciudad natal y luego en el San Antonio de Abad, ubicado en el Cusco. Aquí conoció a quien primero  se convirtió en su aliado y después persistente rival Agustin Gamarra, quien también fue Presidente del Perú.
 El primer plantel enteramente realista. Mientras que el peruano, con gérmenes enteros de patriotismo. Comenzaba el conflicto de ideales que lo acompañó mucho tiempo
En efecto, para sus biógrafos, las angustias e inquietudes en lo que se refiere a ideologia y creencias de realismo por un lado y patriotismo por otro, le nacen desde muy joven. 
MASACRAN A SU PADRE
La situación se complicó, por completo, con la muerte de su padre que falleció, masacrado cruel e injustamente, siendo prisionero de los patriotas luego de la explosión de un depósito de pólvora ocurrido por el descuido de estos últimos, según relata en un folleto de su autoría Félix Denegri Luna,  Abogado y miembro prominente hasta su desaparición de la Academia Nacional de Historia.
Este joven veía, como muchos de su generación en el Perú de aquel entonces, que los ideales valederos habian cambiado. La devoción al Rey se transformaba, como obligación, en la lealtad a la patria. Pero le costaba asimilar y sobre todo reconocerlo.
 Pese a las dudas y las indecisiones, optó por la carrera militar. Más pudo el cariño  a su padre y se enroló al ejército realista. Es así como luchó contra la invasión de las tropas rioplatenses al Alto Perú, luego de iniciarse la guerra de la Independencia. Lo mismo hizo en la batalla de Huaqui. Por su buen desempeño, lo ascendideron de Subteniente a Teniente.
Mostró mucha valentia cuando se enfrentó defendiendo a  las huestes españolas contra Mateo Pumacahua, siendo uno de los puntales en el exterminio de esa guerrilla que puso en jaque a los colonialistas.


Llegó a ser Mariscal.

PATRIOTA
Intervino en diferentes batallas cuando cayó preso en Tucumán y fue trasladado al poblado de las Bruscas, cerca a Buenos Aires. Ostentaba el grado de Teniente Coronel. Fugó de alli y retornó al Perú.
Volvió a enrolarse en el ejercito realista, desempeñando la Comandancia General de Chorrillos y encargado de vigilar y proteger gran parte del sur chico, hasta Nazca.
Posteriormente, le fue confiado el mando de Carabayllo y lo trasladaron a Cerro de Pasco  Ahí peleó contra las tropas patriotas del General Juan Antonio Alvarez de Arenales, español entregado a los ideales libertarios.
Lo apresaron y lo llevaron al Cuartel General de la Independencia en Huaura, establecido por el propio  José de San Martín. Allí recien tomó la decision, cuya duda lo acompaño durante muchos años, abrazando, para siempre, la causa libertadora. Le dieron el grado de Coronel y comenzó a servir en Cuenca, Ecuador.
El Ejército Libertador, encabezado por Simón Bolívar  que ya había independizado Venezuela y Nueva Granada, avanzaba, por entonces, hacia Quito, Ecuador.  Sucre, el lugarteniente del venezolano, pidió el auxilio del Perú contra los españoles que le cerraban el paso en la sierra quiteña.
San Martín  envió una división bajo el mando de Santa Cruz. Confluían así las dos corrientes libertadoras La del Norte, iniciada en Venezuela. Y la del Sur, desde Río de la Plata. Mientras Sucre, con su grupo de guerreros, representaba a la Gran Colombia.
Santa Cruz, al mando de mil 300 a mil 500 soldados, encarnó, decididamente, el aporte del Perú a la lucha por la emancipación de Quito y de América. Se libró la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, que se convitió en una gran victoria para los patriotas, tras  tomar Quito. Lo  ascendieron a General de Brigada. El Congreso de la República le concedió una medalla al mérito.
Encabezó un pronunciamiento que sirvió para que se depusiese a la Suprema Junta Gubernativa del Perú y se impusiese a José de la Riva Agüero, como Presidente de la República. Este fue el primer golpe de estado que ocurrió en el Perú.
Fracasó por completo en la segunda campaña de intermedios al no poder triunfar contra los españoles enquistados en el sur del pais. Ocurrieron las batallas de Zepita, Sicasica y Ayo y tuvo que retirar su ejército, desde Deasaguadero hacia la costa.
APOYO DE BOLIVAR
Santa Cruz, cabisbajo y deprimido, se fue a Piura. Allí Bolivar, no obstante el último revés, le pidió que integrase nuevamente  el Ejercito Patriota. Con miras a lograr la indepencia final.
 Lo nombraron Jefe del Estado Mayor de la Division Peruana y, como tal, participó activamente en la Batalla de Junín, el 6 de Agosto de 1824. Cuyo parte redactó y resultó enteramente favorable para la causa libertadora.
Al poco tiempo, fue designado Prefecto de Huamanga. Ciudad donde permaneció  lo que restaba de la campaña. Gamarra lo reemplazó en la jefatura del Estado Mayor.
Su nueva tarea consistió en mantener operativas las comunicaciones del Ejército, vigilando lau retaguardia, reclutando nuevas fuerzas y conteniendo alguna que otra partida dispersa de realistas.
Tales funciones dieron lugar a que deje de luchar en la batalla de Ayacucho. Al poco tiempo pasó a ser Jefe de Estado Mayor del Ejército Libertador, durante la campaña del Alto Perú dirigida por Sucre.
En abril de 1825, le otorgaron el rango máximo de Gran Mariscal y lo designaron Prefecto de Chuquisaca. Por aquel tiempo en el Alto Perú fue creada la nueva República Bolívar, actual Bolivia, con el impulso del Libertador  y teniendo a Antonio José de  Sucre, como primer Presidente de la República.
Durante la dictadura de  Bolívar en el Perú, a Santa Cruz lo nombraron Presidente del Consejo de Gobierno, por lo que viajó a Lima y asumió el cargo el 29 de junio de 1826.
En tal calidad, ejerció interinamente el poder supremo cuando el Libertador abandonó el país. Le tocó presidir la juramentación de la Constitución Vitalicia, carta magna redactada e impuesta por el venezolano, que también resultó vigente de la misma forma en Bolivia.
Al ocurrir la firme reacción antibolivariana del pueblo de Lima, el 27 de enero de 1827, le encargaron el gobierno para convocar a un Congreso Constituyente y reunirlo en un plazo de tres meses, a fin de que se eligiera al Presidente Constitucional de la República y diera una nueva Constitución.
Aceptó y pasó a presidir una Junta de Gobierno, que estuvo integrada además por Manuel Lorenzo de Vidaurre, José de Morales y Ugalde, José María Galdeano y el General Juan Salazar.
Convocó al segundo Congreso Constituyente del Perú, que después de las elecciones, se instaló  bajo la presidencia del sacerdote Francisco Javier de Luna Pizarro, de tendencia liberal. Ante dicha asamblea, Santa Cruz presentó su renuncia, pero no fue aceptada. Por lo que permaneció un tiempo adicional en el poder.
PERDEDOR
La tarea siguiente del Congreso era elegir al Presidente de la República. Santa Cruz se presentó como candidato a la primera magistratura y fue apoyado por los Conservadores.  Pero los diputados Liberales del Congreso optaron por elegir al Mariscal José de La Mar.
Quedó muy descontento con esta elección. Lo mismo pasaba con otros militares como: Agustín Gamarra y Antonio Gutiérrez de la Fuente. Ellos formaron un triunvirato que se puso a trabajar en pro de la caída de La Mar.
 Lo que a la postre lo lograron. Pero, mientras tanto, el Gobierno lo mantuvo  alejado, destacándolo como Ministro Plenipotenciario del Perú en Santiago de Chile.
Allí se hallaba cuando ocurrió la invasión peruana de Bolivia al mando del General Gamarra, cuyo objetivo era poner fin a la influencia bolivariana en dicho país.
 El 6 de julio de 1828 se firmó el Tratado de Piquiza, por el cual el presidente Antonio José de Sucre renunció al poder que ejercía en Bolivia y se acordó el retiro de las tropas colombianas.
Al igual que Gamarra, Santa Cruz consideraba que había sido un error de Bolívar separar el Alto y el Bajo Perú, por lo que se propusieron reunirlos nuevamente, aunque cada quien tenía un plan distinto para llevarlo a cabo.
Tras el fin de la influencia colombiana en Bolivia, este país se vio amenazado de caer en la anarquía. Fue entonces cuando el Congreso de dicha nación tomó una decisión trascendental: el 31 de enero de 1829, eligió a Santa Cruz como Presidente de Bolivia.
Le pidió permiso al Congreso peruano para asumir dicha investidura, lo que le fue concedido. En camino hacia Bolivia pasó por Arequipa, donde contrajo matrimonio con la dama peruana, Francisca Cernadas, hija de un Oidor de la Real Audiencia, con quien tuvo  nueve hijos: Simón Andrés Rafael, Pedro Octavio, María Trinidad Eulalia Enriqueta, Elena Basilia, Andrés Octavio, María Mercedes Clementina, María Victoria, Manuel Alejandro Oscar y Andrés Domingo Friso.
Juró la Presidencia de Bolivia el 24 de mayo de 1829. Ese mismo día promulgó una ley de amnistía y derogó la Constitución Vitalicia. Con el paso del tiempo, impulsó una serie de medidas reformistas: pacificó el país, reorganizó el Ejército, reestructuró las maltrechas finanzas e hizo mejoras en el campo económico y educativo.
En 1831 renunció al mando provisorio ante la Asamblea boliviana. Pero se le volvió a otorgar el poder, con el grado de Mariscal y Capitán General del Ejército Boliviano. Ya era Gran Mariscal del Perú y General, por decisión de Colombia. Se le concedió, además, el título de Gran Ciudadano Restaurador de la Patria en su tierra natal.
Por aquella época, en Bolivia se promulgó la Constitución Liberal de 1831. La cual, entre otras medidas, estableció que el Presidente sería elegido por cuatro años, con posibilidad a la reelección. Santa Cruz fue elegido Presidente Constitucional, pero pidió facultades extraordinarias. Que le fueron concedidas tras agitados debates parlamentarios.
ANARQUIA
Mientras tanto, el Perú vivía en un estado de efectiva anarquía. El Presidente de la República, Luis José de Orbegoso, se hallaba abrumado por las revueltas internas.
 La última de las cuales la encabezó, Felipe Santiago Salaverry, quien se autoproclamó Jefe Supremo del Perú, en Febrero de 1835. Este último fue, paulatinamente, extendiendo su autoridad en el resto del país. Orbegoso se replegó hacia el sur e instaló su gobierno en Arequipa.

General Felipe Santiago Salaverry.

Por entonces, el Mariscal Agustín Gamarra, que era el mayor opositor del régimen de Orbegoso, se hallaba desterrado en Bolivia. Vista la crítica situación del Perú, Santa Cruz y Gamarra se entrevistaron en Chuquisaca, donde planearon llevar a cabo el proyecto de la Confederación Peruano Boliviana. 
La Confederación quedaría conformada por tres estados: Norte (norte peruano), Centro (sur peruano) y Sur (Bolivia) De acuerdo a lo pactado, llevaría el nombre de República Peruana, con el pabellón bicolor peruano
Gamarra acordó ingresar al Perú por Puno y ocupar el Cuzco, donde autorizaría la declaración de la independencia del Estado del Centro. Por su parte, Santa Cruz se comprometió a obtener el apoyo de Arequipa y la eliminación de Orbegoso.
Sin esperar la ratificación de su pacto con Santa Cruz, Gamarra cruzó la frontera peruano-boliviana, en Mayo de 1835 y ocupó Puno y el Cuzco, donde logró la adhesión de importantes guarniciones.
Alarmado por la presencia de Gamarra en suelo peruano, Orbegoso solicitó el auxilio de Bolivia, haciendo uso de una autorización del Congreso dada durante la guerra civil de 1834, que le permitía solicitar ayuda extranjera en caso de que la República atravesara serio peligro.
Santa Cruz se mostró interesado en esta propuesta, que le pareció muy ventajosa, y decidió entonces dejar de lado sus tratos con Gamarra.[] Hay que destacar que Orbegoso desconocía estos acuerdos.
El pacto entre Santa Cruz y Orbegoso se firmó y, por efectos del mismo, el primero se comprometió enviar a su ejército al Perú para restablecer el orden Luego de lo cual garantizaría la formación de las asambleas representativas, tanto del sur como del norte peruano.
5 MIL HOMBRES
Ambas debían decidir la nueva forma de gobierno del Perú. Acto seguido y en cumplimiento del pacto, Santa Cruz invadió el Perú con un ejército de 5.000 bolivianos, que se habían preparado durante años para tal fin
Gamarra, enfurecido por haberse roto el pacto que hicieron en Chuquisaca, decidió aliarse con Salaverry para enfrentar a los bolivianos. Esta alianza se formalizó  en el Cuzco.
El primero que salió a enfrentar a Santa Cruz fue Gamarra, quien reunió un ejército en el Cuzco, en su mayoría integrado por indigenas armados de palos. Con semejante fuerza enfrentó al preparado ejército boliviano, siendo derrotado en la batalla de Yanacocha. Logró escapar y pasó a Lima. Lo desterraron a Costa Rica por orden de las mismas autoridades salaverristas, recelosas de su presencia.
Simultáneamente, Salaverry marchó hacia el sur del Perú, declarando la guerra a muerte a los bolivianos. Logró apoderarse de Arequipa. Pero no pudo revertir el hecho que, la mayor parte del sur peruano, simpatizaba con la Confederación  Sus fuerzas se vieron muy disminuídas.


 
El Mariscal Agustín Gamarra, su adversario

UCHUMAYO Y SOCABAYA
Tras un triunfo inicial en la batalla de Uchumayo, Salaverry fue derrotado totalmente por Santa Cruz en la batalla de Socabaya, el 7 de febrero de 1836.  Lo fusilaron el día 18 en la Plaza de Armas Arequipa, conjuntamente con varios de sus seguidores.
La asamblea de los departamentos del sur del Perú, Cusco, Arequipa, Ayacucho y Puno, reunida en Sicuani, creó el Estado Sur Peruano y designó como su Supremo Protector a Santa Cruz, en marzo de 1836.
Unos meses después se reunió la asamblea de los departamentos del norte con Amazonas, Lima, La Libertad y Junín, en Huaura,  que acordó la creación del Estado Nor Peruano, otorgando igualmente el poder político a Santa Cruz con el mismo título.
De otro lado, en Bolivia se reunió el Congreso Extraordinario  de Tapacarí, organismo que dio la autorización expresa a Santa Cruz para llevar adelante el proyecto de la Confederación.
El 16 de agosto de 1836, Santa Cruz tomó posesión del mando  en Lima, en su calidad de Supremo Protector del Estado Nor Peruano, como ya lo era del Sud Peruano. Conservaba asimismo la Presidencia de Bolivia.
El 28 de octubre del mismo año, estableció la Confederación Perú-Boliviana, integrada por los tres estados o repúblicas: El   Nor Peruano, con capital en Lima. El Sur Peruano  en Tacna y  Bolivia  en La Paz.
Convocó luego a un evento de plenipotenciarios de los tres estados, el denominado  Congreso de Tacna, para que discutiera ampliamente las bases de la estructura administrativa de la Confederación.
Este organismo pormulgó la llamada”Ley Fundamental de la Confederación Perú-Boliviana”, más conocido como el Pacto de Tacna, que ofició de  constitución política. De acuerdo a este documento, cada Estado tendría su propio gobierno
Pero existiría un poder ejecutivo central llamado Protectorado y un poder legislativo general conformado por un congreso con dos cámaras: la de senadores y la de representantes. Santa Cruz fue designado como Protector de la Confederación Perú-Boliviana, con un período de gobierno de diez años y  posibilidad de reelección contínua.


Con su familia en La Paz.
OBRAS
El Pacto de Tacna no satisfizo ni a Bolivia ni a al Perú, sobre todo porque los plenipotenciarios del Congreso fueron impuestos por Santa Cruz, Entonces, se decidió convocar una nueva asamblea. La guerra, desatada por Chile y los efectos del descontento, impidieron tal reunión
Cabe reconocer que se realizaron acciones de gobierno por parte de Santa Cruz, durante la época de la Confederación. En tal periodo, destacaron las siguientes obras: la reorganización de la administracción de justicia, los reglamentos de comercio y aduanas, como medidas efectivas de impulso y de control, la realización de un censo en el territorio peruano que dio una población de un millón 373 mil 736 habitantes.
Asimismo, como reformas del estado en si, se crearon los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, de Guerra y de Marina. La Legión de Honor fue una realidad a imitación de la francesa
Cabe resaltar que se pusieron en vigencia los códigos Civil, Penal, de Enjuiciamientos, reemplazando la antigua y confusa legislación colonial con un sistema efectivamente moderno para la época, los primeros dispositivos legales americanos vigentes en esta parte del continente.
 La Confederación fomentó los cultivos de trigo y caña de azúcar, la exportación de lana y algodón y aumentó la explotación minera de oro, plata, cobre, azogue y salitre.
 Declaró puertos libres a Arica, Cobija, Callao y Paita. Lo que significó un rudo golpe al movimiento portuario de Valparaíso, Chile. Mejoró  la educación y el auge de la Biblioteca Nacional.
DESACIERTOS
Santa Cruz también tuvo desaciertos garrafales al imponer a los soldados peruanos el uniforme del ejército boliviano y propiciar, definitivamente, el descontento total del gobierno de Chile. También, aunque en menor escala, de  Argentina.
Mandaba en el país del mapocho el más grande enemigo de la Confederación, Diego Portales, aunque el Presidente era Jose Joaquín Prieto. Pero el primero detentaba casi todo el poder desempeñando varios de los ministerios existentes como: Interior, Relaciones Exteriores, Justicia, Instrucción Pública, Guerra y Marina. Casi todos, excepto Hacienda.
 Al poco tiempo, la vida de Portales, que añoraba la hegemonía continental para su país, terminó trágicamente. Lo fusilaron en Valparaíso por un batallón, precisamente, contrario a la guerra que se amotinó.
Aduciendo una serie de pretextos,  el gobierno chileno declaró la guerra a la Confederación, el 26 de Diciembre de 1836. Los chilenos enviaron al Perú una expedición denominada restauradora al mando del Almirante Manuel Blanco Encalada y con el apoyo de los emigrados peruanos opositores de Santa Cruz, encabezados por el General  Antonio Gutiérrez de la Fuente.
Tras desembarcar en Islay y ocupar Arequipa, los restauradores fueron derrotados por las fuerzas confederadas al mando de Santa Cruz. Luego se firmó el Tratado de Paz de Paucarpata. Mientras que en otro frente, los bolivianos contuvieron la ofensiva argentina en la zona de Tarija e incluso pasaron la frontera y amagaron la ciudad de Jujuy.
El gobierno chileno desconoció el tratado de Paucarpata y una segunda  expedición restauradora partió de Valparaiso al mando del General Manuel Bulnes y contaba con el apoyo de los emigrados peruanos. Esta vez encabezados por Agustin Gamarra.
Esta expedición desembarcó en Ancón. El Presidente del Estado Nor Peruano Luis José de Orbegoso, en actitud eminentemente peruanista, se propuso expulsar tanto a los chilenos como a los bolivianos.
 Pero resultó derrotado por los restauradores en el Combate de Portada de Guía, en las afueras de Lima. Los invasores ingresaron a esta ciudad y Gamarra fue proclamado como Presidente provisional del Perú. Pero, en Noviembre de 1838, tuvieron que abandonar Lima que volvió a poder de los confederados.
Los  restauradores decidieron cambiar el escenario de la lucha y se fueron al Callejón de Huaylas donde se aprovisionaron y reorganizaron. Alli los confederados, con Santa Cruz a la cabeza, fueron derrotados en la Batalla de Yungay, el 20 de Enero de 1839.
HUYE
Huyó hacia Lima en una cabalgata que duró cuatro días. No se dio por vencido y se fue rumbo a Arequipa, con el propósito de llegar a Bolivia y comenzar una guerra de reconquista. Pero, al llegar a la blanca ciudad, se enteró que los generales Ballivián y Velasco se habian sublevado en contra de él.
Renunció a sus poderes tanto en el Perú como en Bolivia y salió por Islay rumbo al Ecuador. Habia finalizado el gobierno de lo que se denominó la Confederación Peru Boliviana con sus aciertos, sus contradicciones y sus fracasos.
Muchas veces intentó volver a Bolivia desde el Ecuador donde residía. Pero no consiguió su objetivo, aunque mantenía comunicaciones secretas con sus partidarios Lo apresaron y, posteriormente, los gobiernos de Bolivia, Chile y Peru acordaron exigir su salida a Europa. Lo hizo en 1845.
Regresó del destierro diez años después y postuló, desde Argentina, a la Presidencia de Bolivia. Fue vencido por el General Jorge Cordova. Regresó a Francia y se estableció en Versalles, donde vivió con su numerosa familia.
Tras un periplo como embajador, diplomático y ministro plenipotenciario falleció el  25 de Setiembre de 1865 en territorio francés en Beauvoir, cerca de Nantes, Fue enterrado en Versalles. Con motivo del centenario de su muerte, sus restos fueron repatriados y trasladados, en una solemne ceremonia, a la Catedral de La Paz, Bolivia, donde reposan hasta ahora.
Una vida partida en dos. Los bolivianos lo consideran un personaje sobresaliente. Caudillo, que los llevó al apogeo. La posicion peruana no se inclina tanto hacia la veneración total. Pero si reconoce sus méritos.
 Para muchos significó un anhelo con obra de gobierno y un pasado efectivo de patriota. Pero otras veces atentando contra la unidad y la indepencia interna. El proyecto confederativo fue impuesto por las armas y no por la voluntad popular. Nunca fue consultada.
Sin embargo, su figura  ha sido incluída en determinado sitial. Con ese desbalance, con ese contrapeso de buenas y males acciones. No queda otra, si queremos ser consecuentes. Santa Cruz, definitivamente, está presente en nuestra historia. (Noé)

2 comentarios:

  1. Me ha llamado mucho la atención esta crónica de Santa Cruz. Primero porque está muy bien escrita. Segundo porque no se "dora la píldora" y está en su verdadera dimensión histórica. Tercero porque se cuenta lo bueno, lo malo y lo feo de este personaje. Felicitaciones al autor de la nota. Así se debe contar la historia. No contando mitos. Ni menos mentiras. De eso tenemos a pasto en muchos textos de la Historia del Perú. Carlos Calderón

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  2. Tengo que ser franca no sabia nada de la vida de Santa Cruz. No obstante que en Lima hay varias calles con su nombre. Ahora me enterado que comenzó como realista. sus padre era colonialista. Por convicción se pasó al lado de los patriotas. Propugnó la Independencia y luego le vino "el "bichito" de la política y el poder. Propugno la Confederación Perú-Boliviana. Prócer, guerrero y de los personajes que hay que admirar a pesar de lo malo que hizo. Que bueno saberlo. Johanna Verdeguer

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