jueves, 23 de agosto de 2012

LA BATALLA DE RIO DE LA PLATA

La Marina inglesa había conseguido localizar a aquel enemigo tan escurridizo. El Graf Spee era superior en potencia de fuego y grosor del blindaje, pero los cruceros ingleses contaban con la ventaja del número y la capacidad de maniobra, además de su secular tradición naval.
El sábado 2 de Diciembre de 1939, el comodoro Harwood (en la Marina comodoro es un capitán de navío que manda más de tres barcos), Comandante de la División de América del Sur se encontraba al bordo del Ajax, en Port Stanley (Islas Malvinas). El Exeter, al mando del   Comandante Bell, estaba anclado junto al Ajax.
Este último mandado por el Comandante Woodhouse había permanecido inactivo, durante cierto tiempo, debido a algunas reparaciones, pero en aquellos momentos estaba a apunto de zarpar, dejando en la rada al Exeter, cuyas obras de reparación no habían sido ultimadas todavía.
Las otras dos unidades de la División de Harwood se hallaban más al Norte. El Cuberland al mando del Comandante Fallowfield, se encontraba a la altura del Río de la Plata y el Achilles, al mando de Parry, a la de Río de Janeiro.


Buque que inspiró desde respeto hasta miedo..

CONJETURAS
Las últimas noticias que había recibido Harwood del Graf Spee se remontaban a diecisiete días antes, al 15 de Noviembre, fecha en que había hundido el Africa Shell en aguas de Madagascar. Aún suponiendo que la unidad alemana navegara a poca velocidad para ahorrar combustible, en aquel momento podía hallarse en un punto cualquiera, situado dentro de un círculo de 600 millas cuyo centro fuese Madagascar.
Por consiguiente, Harwood debía limitarse a hacer conjeturas respecto al punto en el que pudiera encontrarse el Graf Spee. Sabía que las rutas de navegación que unían Río de la Plata y Río de Janeiro con Inglaterra constituirían una tentación muy fuerte para el acorazado alemán.  Suponía también que, siendo el 8 de Diciembre el 25 aniversario de la Batalla de las Islas Malvinas en la que una escuadra inglesa había hundido una escuadra de cruceros alemanes mandada precisamente por el Almirante Graf von Spee durante la Primera Guerra Mundial, el Graf Spee intentaría vengar aquella derrota atacando Port Stanley. 
COMBUSTIBLE
El abastecimiento de combustible para sus cuatro cruceros constituía una preocupación constante para el comodoro Harwood, ya que, según la legislación internacional, cada buque solo podía entrar en un puerto en una de las tres repúblicas neutrales: Argentina, Uruguay y Brasil, una vez cada tres meses. Por fortuna, las visitas amistosas que había hecho a estos países en tiempos de paz estaban produciendo sus frutos en aquellos momentos, pues los tres gobiernos neutrales estaban dispuestos a cerrar los ojos y no aplicar de forma literal las disposiciones internacionales.
Sin noticias recientes de las actividades del Graf Spee, Harwood poco podía hacer. Pero puesto que el Cumberland debía ser reparado urgentemente en Port Stanley, Harwood ordenó que el buque pusiera proa al Sur y se reuniera el 7 de Diciembre con el Exeter, a fin de que durante dos días-antes de comenzar la revisión del Cumberland- ambos barcos llevasen a cabo una descubierta en torno a Las Malvinas.
Al atardecer del 2 de Diciembre zarpó el Ajax, llevando a bordo a Harwood, rumbo al Rio de la Plata donde sustituiría al Cumberland. Pero al cabo de, menos de una hora de haber levado anclas, se recibió un mensaje cifrado del Almirantazgo que informaba al comodoro de que el Doric Star había sido atacado por un navío de guerra alemán al sudoeste de Santa Elena, a más de 3000 millas de distancia de cualquiera de los puntos vitales de la costa de América del Sur.

HMS Achilles (70).jpg
El Achilles visto desde el Ajax

MENSAJE
Antes del amanecer del día siguiente, 3 de Diciembre, Harwood recibió otro mensaje: un buque no identificado, se trataba del Tairoa, había sufrido un ataque similar a 170 millas del punto en que había sido hundido el Doric Star.
Mientras los especialistas calculaban la posición del navío alemán y facilitaban las distancias que eparaban su última posición conocida de Río de Janeiro, Río de la Plata y las islas Malvinas, Harwood evaluó la velocidad del buque enemigo, teniendo en cuenta el tiempo y la distancia entre una y otra presa. El comodoro inglés determinó la velocidad en 15 nudos y trazó sobre un papel un dibujo esquemático en el cual aparecían las fechas en que el navío alemán podría alcanzar las zonas vitales cuya protección le estaba encomendada.
Según sus cálculos, era factible que llegase a Río de Janeiro a primeras horas del dia 13 y a las Malvinas el 14. En realidad, la velocidad de crucero del Graf Spee era de 22 nudos. Pero debido a varias circunstancias-entre ellas el retraso causado por el hundimiento de otro buque- su velocidad media fue en aquellos días de 15 nudos exactamente. 
HACIA RIO DE LA PLATA
Conjugando informaciones y deducciones, Harwood tenía que adivinar cuál de las zonas vitales elegirían los alemanes. La verdad es que no podía hacer sino concentrar sus cruceros en una de ellas y hacer frente, por lo tanto a una sola eventualidad, ya que Río de Janeiro distaba mil millas de Río de la Plata y esta zona otras mil de las islas Malvinas.
Harwood se decidió por el Río de la Plata y ordenó que los Ajax, Achilles y Exeter se reunieran en dicho lugar el 10 de Diciembre, mientras el Cumberland permanecía en Las Malvinas para la prosecución de los trabajos de revisión, pero alerta por si se producía una llamada.
El comodoro tenia que esperar que transcurrieran diez días para saber si estaba en lo cierto con sus previsiones. Durante aquellos diez días, el Graf Spee podía alejarse de América del Sur y atacar en las Indias Occidentales o doblar el Cabo de Buena Esperanza y efectuar sus incursiones en el Indico. O navegar hasta las Canarias y Africa Septentrional. O bien descender  hasta los hielos del Antártico y esperar.
Para un profano, y dada la relación númerica de tres barcos contra uno, en caso de producirse un enfrentamiento naval, todas las posibilidades estarían a favor de Harwood. Pero en realidad no era así.


Pintura sobre la batalla de Río de la Plata.

BLINDAJE
Aunque cuando se botó el Graf Spee Alemania no podía constituir buques de guerra de desplazamiento superior a las 10 mil toneladas, lo cierto es que el Graf Spee desplazaba 12 mil y además era un barco de concepcion revolucionaria: el casco estaba soldado, los motores alternativos Diesel le permitían navegar a 26 nudos y poseía una autonomía de 12 mil 500 millas.
Las partes vulnerables del casco y de la superestructura se hallaban protegidas por un blindaje de casi 14 centímetros de grosor. Montaba seis cañones de 280 mm, dispuestos en dos torres triples que disparaban proyectiles de 304 kg, con un alcance máximo de 28 km. Incluso el armamento secundario, compuesto por ocho cañones de 150 mm, podía competir ventajosamente con las piezas artilleras principales del Ajax y el Achilles.
Estas  unidades inglesas disponían de ocho cañones de 152 mm que disparaban proyectiles de 50.8 kg con un alcance máximo de 22 km. Sólo un disparo muy afortunado con proyectiles de este calibre podía dañar de modo sensible el blindaje del Graf Spee. 
RADARES
El Exeter podía haber dispuesto de ocho cañones de 203 mm, con un alcance máximo de 24 km, pero, según las restricciones impuestas por las normas internacionales, sólo contaba con seis bocas de fuego en lugar de las ocho proyectadas. Los tres buques llevaban un avión, pero carecían de radar. El acorazado alemán estaba dotado con un tipo de radar que determinaba distancias, pero su eficacia era muy escasa, por lo que no se empleaba en combate.
Por consiguiente, aún enfrentándose con los tres buques a la vez, Langsdorff, el comandante alemán, no tenía motivos para sentir temor, ya que el Graf Spee podía entablar batalla a 17 millas de distancia, mientras que el alcance del armamento del Ajax y el Achilles no superaba las 9 millas. El único aspecto desfavorable estribaba en que un disparo afortunado de la artillería del Exeter  pudiera perforar el blindaje del barco alemán.
En el supuesto de entablar combate con un crucero dotado de cañones de 203 mm y con uno o más con cañones de 152 mm, como es el caso de los buques de Harwood, el Graf Spee debía mantenerse lo más alejado posible de los barcos enemigos, los cuales no podían acortar distancias a un ritmo superior a los 6-7 nudos y concentrar el fuego de sus torres principales sobre la unidad que constituyese la mayor amenaza. En este caso, el crucero con piezas de 203 mm hasta ponerla fuera de combate.
CAÑONES
Esto era lo que esperaba el Comandante en Jefe de la  Marina, Almirante Raeder. Así Langsdorff aprovecharía el punto a su favor más importante, el superior alcance de sus cañones para eliminar al único buque potencialmente peligroso para el Graf Spee.
Harwood también fundamentaba su acción en procedimientos tácticos básicos como el de concentrar en un solo grupo naval todas sus unidades. Después podía optar en dos soluciones: atacar con rapidez, preocupándose sólo  de reducir la distancia, cuanto antes, gracias a la única ventaja con que contaba frente al acorazado alemán, es decir, los 6-7 nudos más de velocidad de sus barcos, o bien, tratar de seguir como una sombra al corsario, procurando permanecer fuera del alcance de sus cañones y aguardar hasta que llegasen refuerzos a la zona. 
NAVEGANDO
Habiendo capturado algunos documentos que indicaban la ruta que seguían los mercantes ingleses que salían de Río de la Plata, Langsdorff navegaba al amanecer del 13 de Diciembre por esta ruta, esperando hallar en su camino alguna presa. Había decidido que si no encontraba ninguna, aquella tarde viraría en redondo, cruzaría el Atlántico y se dirigiría a las costas occidentales del Africa. A las primeras luces del alba, el navío alemán navegaba a 15 nudos.
El Ajax, el Achilles y el Exeter navegaban a 14 nudos trazando amplios zigzag. El día anterior, en un breve radiomensaje, Harwood había dado a los comandantes de los tres buques las disposiciones necesarias para la eventualidad de un encuentro con el Graf Spee. El mensaje empleaba con las palabras “Lanzarse al ataque inmediatamente de día o de noche”. Y establecía después que el Ajax y el Achilles constituirían una sección y el Exeter otra. Ambas secciones seguirían rumbos divergentes y mientras los dos primeros barcos concentrarían el fuego como si fuesen un solo buque, el Exeter observando tranversalmente, les transmitiría las indicaciones necesarias para ajustar el tiro. Por lo visto, Harwood no consideraba la posibilidad de limitarse y seguir al barco enemigo esperando la llegada de refuerzos.



Movimiento de los buques durante los combates

PRECAUCIONES
Parece dudoso que Harwood pensara realmente en la posibilidad de que el corsario apareciese en el horizonte la fecha prevista, es decir, la mañana del dia 13. En realidad, esto habría sido una coincidencia increíble. Harwood preveía que la primera indicación sobre la posición del buque alemán llegaría a través de algun mensaje de “corsario a la vista”, transmitido por un barco mercante atacado. Esta convicción le indujo a no efectuar vuelos de reconocimiento.
El Graf Spee contaba con la ventaja de saber que todos los barcos que descubriera serían enemigos y, además, sus vigías estaban en una posición más elevada sobre el nivel del mar que los de Harwood. Por eso, a las 5.32, cuando se distinguieron dos altos mástiles y poco después otros dos, Langsdorff mantuvo el rumbo y la velocidad y se preparó para la inminente acción. A las 6 identificó al buque situado a estribor como el Exeter, cuyos mástiles eran muy altos y pensó que los restantes corresponderían a dos destructores.
En la creencia de que las tres unidades protegían un convoy procedente del Río de la Plata, el comandante alemán decidió atacar inmediatamente y aumentó al máximo el régimen de las maquinas, a fin de reducir la distancia antes de que las unidades inglesas utilizaran la superior potencia de sus turbinas para huir.
HUMAREDA
Los buques ingleses, cuyas vigías se hallaban en una posición más baja, no habían advertido aún al Graf Spee, pero su humareda se vio casi inmediatamente. Ahora bien, como la aparición de columnas de humo en el horizonte era bastante frecuente, al principio se creyó que procederían de un mercante y el comodoro ordenó al Exeter que se aproximara para averiguar de que buque se trataba.
A las 6.14, el Exeter abandonó la formación y puso proa hacia el Graf Spee. Ambos buques se acercaron, partiendo de una distancia de 50 millas, pero mientras que uno creía que iba a encontrarse con un amigo, el otro avanzaba con todas las piezas preparadas para abrir fuego contra un enemigo.
A las 6.16, aproximadamente, cuando el Ajax y el Achilles empezaban a distinguir el buque entre la humareda, el Comandante Bell comunicó al Ajax: “Parece que se trata de un acorazado alemán”, palabras a las que inmediatamente siguió esta lacónica indicación “Enemigo a la vista. Posición 3.22 grados.


El Graf Spee con su tripulación.

FUEGO
Por pura casualidad, las unidades de Harwood se hallaban casi exactamente con la disposición deseada por el comodoro: El Graf Spee avanzaba en dirección Noroeste y el Exeter se le aproximaba de costado. El Ajax y el Achilles, que constituían la segunda sección, se dirigían al Nordeste, cortando el rumbo seguido por el acorazado alemán, para colocarse a babor del enemigo.
El Graf Spee abrió fuego sobre el Exeter con todos sus cañones de 280 mm a las 6.17 horas, centrándolo luego con una tercera andanada a las 6.23. Un disparo mató a los hombres que servían el lana torpedos de estribor, causó graves desperfectos en las instalaciones de comunicación y provocó algunos conatos de incendio, mientras el avión y los reflectores resultaban acribillados por la metralla.
Pero los mayores daños, desde el punto de vista del director de tiro, fueron la avería de las luces que indicaban el momento en que cada cañón estaba cargado y dispuesto para hacer fuego, así como la inutilización del indicador acústico de “caída de proyectil” que sonaba en el momento en que una andanada alcanzaba el blanco. A poco otro proyectil de 280 mm caía en la parte posterior de la segunda torre y atravesaba la enfermería, para salir por el costado del buque sin hacer explosión. 
COLADOR
Hasta aquel momento, el Graf Spee habia disparado proyectiles de espoleta retardada, es decir, que estallaban una fracción de segundo después  de haber penetrado en el blindaje. Pero a continuación y con el objeto de causar los mayores daños posibles a los cruceros ingleses, cuyo blindaje era más bien delgado, los alemanes emplearon proyectiles de percusión con espoleta delantera.también los cañones de 203 mm del Exeter centraron el blanco a la tercera andanada, pero, momentos después, un proyectil de 289 mm correspondiente a la octava andanada del barco alemán, cayó sobre la torre B de 203 mm, hizo saltar la protección frontal, causó la muerte de ocho servidores y la dejó inutilizada. La metralla que acribilló el puente lo dejó convertido en un colador además de destrozar la cabina del timón y causar numerosas bajas entre la oficialidad. Solo sobrevivieron el Comandante Bell que resultó herido y otros dos oficiales.
La otras dos torres artilleras la A  a proa y la Y a popa seguían disparando. Pero de repente el Exter, sin mando, comenzó a girar a estribor. Cuando el oficial de torpedos advirtió la situación comprendió que si el buque continuaba virando, la torre A se encontraría muy pronto en la imposibilidad de seguir haciendo fuego. En vista de los hechos, transmitió la orden “timón 25 grados a babor”. De este modo, el crucero rectificó de rumbo y ambas torres pudieron proseguir su acción. Entonces, un proyectil hizo blanco cerca de la chimenea del Graf Spee.


EN POPA
Pocos minutos después del disparo que alcanzó la torre B, el Comandante Bell consiguió hacerse de nuevo con el mando del buque, para lo cual se situó a popa, empleando la brújula de una lancha salvavidas y trnasmitiendo sus órdenes mediante una cadena de marineros.
Mientras tanto el Ajay y el Achilles, que se encontraban al costado de babor del buque alemán, abrieron fuego a las 6.20 a una distancia de 128 km. Pero sus andanadas se quedaron muy cortas. El Graf Spee, a su vez, disparó contra ambos buques con sus piezas de 150 mm , manteniendo las torres de 180 mm vueltas hacia el Exter. 
POSICIONES
Pero Langsdorff advirtió que los dos cruceros intentaban interceptar su rumbo a proa, se habían colocado en una posición favorable para efectuar un lanzamiento de torpedos, ya que se hallaban a unos 25ª de su costado izquierdo. Entonces viendo que del Exeter, que había sido alcanzado varias veces, surgía una densa humareda, consideró que ya no constituía una amenaza, por lo que puso lentamente rumbo Norte, ordenando que las torres de 280 mm se apuntaran contra el Ajax. Una de las primeras andanadas centró a la unidad inglesa, la cual viró a estribor por espacio de dos minutos a fin de evitar las sucesivas andanadas. El Achilles hizo otro tanto.
Este movimiento hacia el Norte dio lugar a que los dos cruceros quedaran en una posición que imposilitaba el ataque por medio de torpedos. En aquel momento, el Exeter se aproximaba al corsario por su costado de estribor.La unidad inglesa ya había sufrido daños gravísimos. Pocos segundos antes de que el Graf Spee dirigiera su armamento principal hacia el Ajax, otros dos proyectiles de 280 mm habían caído sobre ella.
El primero alcanzó una de las anclas, abrió una brecha de 2 por 2.5 metros aproximadamente, algo más arriba de la línea de flotación, aflojó varios remaches, acribilló un mámparo estanco y provocó un incendio. El segundo estalló frente a la torre A, en el puente, provocando más daños e incendios. De resultas de estos impactos, la parte de proa comenzó a embarcar agua, mientras todo elbuque aparecía cubierto por el humo que salía de las aberturas y escotillas.
HUMO
Este humo y la posición del Achilles y del Ajax fue lo que indujo a Langsdorff a ordenar que los cañones dejaran de apuntar al Exeter y se dirigieran contra los otros dos buques. Pero, en el Exeter, el oficial de torpedos advirtió que el corsario representaría muy pronto un blanco excelente. Como no tenía tiempo para solicitar el parecer del Comandante Bell, reunió a los hombres útiles de que disponía y lanzó tres torpedos de los tubos de estribor a las 6.31. Pero no tuvo suerte. En aquellos momentos, Langsdorff había iniciado su lenta maniobra para poner rumbo Norte, lo que le liberó de los torpedos.
Pero el Comandante Bell se apresuró a virar hacia estribor en dirección al Graf Spee, dispuesto ahora a lanzar ahora los torpedos de babor. Langsdorff se percató de su intención y los cañones de 280 mm dejaron de apuntar al Ajax para volverse de nuevo contra el Exeter. Por otra parte, la humareda provocada por los incendios que había a bordo del crucero inglés era entonces tan densa que los alemanes pensaron que el buque enemigo estaba lanzando una cortina fumígena.
BLANCO
A las 6.39, un nuevo proyectil de 280 mm del Graf Spee hizo blanco en la cabina del oficial de derrota del Exeter, prosiguió una trayectoria, mató a cinco radiotelegrafistas y vestalló por último sobre uno de los cuatro cañones de 102 mm de estribor. Momentos después otro proyectil de 280mm, el sector que lo alcanzó de lleno, lo cual significaba que el Exeter habia recibido el equivalente de una andanada completa del Graf Spee, dio en el cañón del lado estribor de la torre A, destrozó el blindaje frontal y dejó la torre fuera de combate.
Casi al mismo tiempo, hizo explosión otro proyectil del mismo calibre en los dormitorios de los suboficiales, provocando un peligroso incendio en el depósito de las municiones de 102 mm y acribillando de metralla el casco del buque por debajo de la linea de flotación. Otros cascos de metralla dañaron seriamente los locales de los cuadros de control y la dinamo de proa, inutilizando varios cables eléctricos de vital importancia.
Más, por el momento, el buque seguía combatiendo. Las dos torres delanteras habían sido destruídas, pero la de popa aún disparaba, gracias al valor del Director de Tiro, el Capitán de Corbeta Richard Jennings, quien permanecía en pie sobre la torreta y gritaba a través de una escotilla las correcciones que debían efectuarse.
EL AGUA
La sala de maquinas era lo único que había quedado indemne y, aunque se hundía lentamente, el crucero todavía avanzaba a toda maquina y seguía disparando. Y no fue el nuevo proyectil del Graf Spee que lo alcanzó poco después lo que lo obligó a abandonar la batalla, sino el agua que penetraba en el casco y que acabó por interrumpir la transmisión de energia eléctrica a la torre inutilizándola. El buque se hundía. El Comandante Bell recibió la autorización para alejarse de la zona de batalla.
Mientras tanto, los otros dos cruceros ingleses se dirigieron primero al Norte y después al Oeste con el objeto de neutralizar el viraje del Graf Spee y reducir distancias. Poco después, una salva de 280 mm del Graf Spee explotó en el costado de babor del Achilles y uno de los proyectiles causó una lluvia de metralla. Algunos cascos atravesaron el puente de mando hiriendo al Comandante Parry. Quedaron inutilizados los instrumentos de mando de la artilleria. Cuando Perry recobró el conocimiento, los cañones del Achilles  estaban mudos y apuntaban en una dirección errónea. 

Fuego a discreción

SIN ORDENES
Esto era consecuencia de una orden del Comandante Parry, quien había tenido la oportuna idea de indicar al oficial de derrota que pusiera proa hacia los chorros de agua levantados por las andanadas del Graf Spee, basándose en el hecho de que los artilleros alemanes, al ver que sus disparos quedaban cortos, elevarían ligeramente el alza para la andanada siguiente. El oficial de derrota inició esta maniobra, pero como la metralla que aniquiló la torre de puntería había herido a casi todos sus ocupantes, incluído el director de tiro, a las torretas artilleras no les llegó órden alguna.
Pero, en pocos minutos, los hombres heridos en la torre de puntería consiguieron recuperarse y dominar de nuevo la situación. Mientras que en el puente de mando, el Comandante Parry permanecía inactivo sólo el tiempo necesario para que le vendasen la pierna herida. Se percató de que había sido herido en ambas piernas.
A las 7 de la mañana, el Graf Spee se dirigia hacia el Noroeste a una velocidad   de 24 nudos, seguido a estribor por el Ajax y eñ Achilles, ambos a una velocidad de 30 nudos. El navío alemán comenzó a lanzar cortinas de humo que en determinados momentos lo ocultaban totalmente. Por lo tanto, la primera fase de la batalla podía considerarse como terminada.
HERIDO
Langsdorff había sido herido dos veces por los cascos de metralla e incluso llegó a perder el conocimiento. El buque sufrió varios impactos, pero los daños eran mínimos: podía navegar aún a toda maquina, todos los cañones estaban en condiciones de disparar y el casco estaba intacto.
Pero el que quedó mal fue Langsdorff. Comenzó a tomar decisiones equivocadas. Tenia delante al Exeter desde luego desprevenido porque lo habia cogido de sorpresa y dos supuestos destructores. Reduciendo rápidamente la distancia, Langsdorff esperaba situarse ventajosamente respecto al enemigo gracias al superior alcance de sus cañones de 280 mm.
Con esta táctica se libraría de tres unidades y al mismo tiempo podría destruir el convoy que suponia estaba escoltando. Pero cinco minutos después, cuando comprobó que los dos destructores eran en realidad los cruceros Ajax y Achilles, Langsdorff ni siquiera intentó retirarse.
El Almirante Raeder, entonces al mando de la Marina alemana, escribió más tarde que si Langsdorff había entablado combate con fuerzas enemigas habia incurrido en un gravge error, aparte de contravenir las órdenes desus superiores. Ahora bien, se  habia visto obligado al choque, ¿Debía combatir o intentar la huída?

Los marinos nazis

NO HABIA LUNA LLENA
A Langsdorff le obsesionaba, sin fundamento alguno, la idea de que sería seguido a cierta distancia. A cerca de este punto escribió que “en el Atlántico meridional la atmósfera es tan clara y luminosa que si brilla la luna, ni siquiera por la noche es posible librarse de un posible perseguidor”. Pero no había luna llena en aquellas fechas. Además, pocas horas después, el Ajax y el Achilles perdieron de vista varias veces al Graf  Spee. Por consiguiente, sus temores eran infundados. Los ingleses no tuvieron, en ningún momento, la intención, de seguir a distancia de noche a un buque enemigo. Harwood pensó siempre atacar inmediatamente, tal como lo hizo.
El Ajax y el Achilles podian navegar a 31 nudos mientras que la velocidad máxima del acorazado alemán era entonces de 24 nudos. Ahora bien, si hubiese cambiado de rumbo a las 6.12, antes de ser identificado, los cruceros ingleses hubieran podido ganar terreno como máximo a un ritmo de siete nudos por hora y quizá menos puesto que las uidades inglesas habrían perdido velocidad navegando en zigzag y,por otra parte, habrían estado expuestos a la acción de los cañones de 280 mm del Graf Spee durante todo el tiempo que hubiesen necesitado para salvar las 7 millas de diferencia que exigia el alcance de sus cañones.
ERRORES
En consecuencia, Langsdorff no aprovechó el arma más poderosa con que contaba el alance de su artillería. Luego cuando advirtió que Harwood había dividido sus fuerzas no fue capaz de decidir sobre qué sección enemiga debía concentrar el fuego de sus piezas de grueso calibre. Optó por alternar el blanco, con lo cual redujo considerablemente la cadencia de fuego de sus cañones. Finalmente, una vez tomada la decisión de atacar, si Langsdorff hubiese puesto proa a estribor, concentrando el fuego sobre el Exeter sin duda se habría desembarazado rápidamente del crucero mayor, antes de que el Ajax y el Achilles hubiesen podido intervenir.
Problablemente la táctica agresiva de Harwood obligó a Langsdorff a cambiar sus planes. El comandante alemán esperaba que lo siguieran y en cambio fue atacado inmediatamente y en  dos direcciones.
La segunda fase de la batalla comenzó poco después de las 7, cuando el Graf Spee navegando a 245 nudos, puso rumbo Oeste, oculto por una cortina de humo. A 8 millas y ¾ de distancia, el Ajax y el Achilles, a 31 nudos, le cruzaban el rumbo por popa, con todos los cañones dispuestos para entrar en fuego. 
INDICACIONES ERRONEAS
El impacto recibido en la torre de dirección de tiro del Achilles y las erróneas indicaciones facilitdas por el avión de observación empeoraron la situación de las unidades inglesas. Pero Langsdorff no supo aprovechar esta circunstancia y a las 7.16 viró aún más a babor. Al poco tiempo Harwood, sabedor de que la distancia era precisamente la apropiada para los cañones del acorazado alemán  y en cambio todavía excesiva para el alcance de los suyos, decidió poner proa al enemigo a toda maquina, pese a que la maniobra significaba que las dos torres de popa de cada crucero no podían disparar y, por consiguiente, su potencia de fuego quedaba disminuída.
Fue aquella una decisión audaz y valerosa que el comodoro adoptó entre el fragor de la artillería propia y de las andanadas del Graf Spee.
La señal “avancen a toda maquina” fue tansmitida al Achilles y el Ajax viró a babor. En aquel momento, los problemas planteados respecto a las indicaciones del hidro de reconocimiento habían sido resueltos y ambos cruceros podían hacer fuego con precisión y rapidez.
A BABOR
Cuando el Graf Spee viró a babor, pensando asestar el golpe de gracia al Exeter, que se retiró de la batalla pocos minutos después, Harwood ordenó inmediatamente que ambos buques virasen a estribor, de modo que pudieran disparar todas sus piezas.
Entonces, Langsdorff viró de nuevo hacia el Noroeste y dirigió las torres de 200 mm hacia el Ajax y el Achilles. Harwood, experto en torpedos, pensó utilizarlos cuando comprendió que el enemigo mantendría el rumbo durante varios minutos. A las 7.24 ordenó al Ajax que disparase sus torpedos de babor, pero el navío alemán los vio y viró 130º para eludirlos, volviendo cinco minutos después al rumbo anterior. Al parecer a partir de ese momento, aumentó en Langsdorff el temor de ser torpedeado, por lo que se preocupó mucho de mantener a popa los dos cruceros ingleses con objeto de ofrecer un blanco más reducido. Como era también especialista en torpedos, Langsdorff los temía más que a cualquier otra arma. 
LAS TORRES FUERA DE COMBATE
Poco después el Graf Spee había tomado de nuevo su anterior rumbo. De repente el Ajax fue alcanzado de lleno por un proyectil de 280 mm que, según el informe del director de tiro, dejó fuera de combate las dos torres de popa. Pero tras comprobar que el navío navegaba todavia a toda maquina, Harwood y Woodhouse apenas si tuvieron tiempo de preocuparse por los daños, pues, casi inmediatamente el hidroavión de reconocimiento señaló: “Torpedos en camino, cruzan vuestro rumbo”. Harwood, lo mismo que antes Langsdorff, no tuvo elección: ordenó virar 80º a babor. Efectuada la maniobra, el Ajax volvió al rumbo anterior y reanudó la persecución. A las 7.38 la distancia entre los contendientes se había reducido a 4 millas, lo que permitía que el Graf Spee, además de los cañones de280 mm y los del calibre 150, pudiera utilizar también sus piezas antiaéreas. Los disparos de las unidades inglesas alcanzaron al barco alemán, pero los daños que le causaron fueron insignificantes.
En  dos minutos se sucedieron casi simultáneamente dos hechos: ante todo, se informó a Harwood de que sólo dos de las torres de 151 mm del Ajax seguían disparando, ya que el proyectil de 280 mm del Graf Spee había inutilizado las de popa. En segundo lugar se le advirtió que a bordo del  mismo Ajax sólo quedaba el 20% de dotación de municiones, es decir, lo justo para cincuenta andanadas. Harwood calculó que el Achilles le quedaría aproximadamente la misma cantidad y, por lo que parecía, el Graf Spee no había sufrido daños: navegaba a toda maquina y su artillería disparaba con regularidad.
BOLAS DE NIEVE
En el puente del Ajax, Harwood comentó: “Ni que le estuvieramos arrojando bolas de nieve”. En el informe oficial escribió: “Decidí suspender la acción por el momento y renaudarla después de la puesta del sol”. Protegidos por niebla artificial, los dos cruceros pusieron rumbo Este, pero, mientras se efectuaba la maniobra, hizo impacto en el Ajax otro proyectil de 220 mm que partió el mástil principal y derribó todas las antenas de radio.
Poco después se informó al Comandante Woodhouse de los daños que había ocasionado el proyectil, el cual tras caer al puente de cubierta, atravesó tres camarotes incluído el del comandante, penetró en el corredor que conducía al depósito de municiones de la torre X donde mató a ocho hombres y por último se desvió para arriba y estalló en el camarote del comodoro Harwood.
Refiriéndose a aquellos momentos, el Capitán Perry escribió mas tarde: “Personalmente tenía la seguridad de que el enemigo podía hacer lo que quisiese”. 
PERSECUCION
Entonces las unidades inglesas comenzaron a seguir al Graf Spee. El Ajax iba a babor y el Achilles a estribor. A las 8.30, los dos cruceros ingleses estaban a unas 15 millas del buque alemán.
La segunda fase de la batalla terminó  cuando comenzó esta persecución. Tanto el Ajax como el Achilles habían salido de esta fase relativamente con pocos daños, pero tampoco la enorme cantidad de proyectiles disparados contra el enemigo parecía haber conseguido el menor efecto.
A bordo del Graf Spee, Langsddorff, unas vez informado de los daños sufrifdos, efectuó una inspección a fondo por todo el buque. Cuando regresó al puente de mando le dijo al oficial de derrota: “Debemos entrar cuanto antes en puerto. En estas condiciones el barco no podrá resistir las inclemencias invernales en el Atlántico septentrional”. Esta frase se transcribió literalmente en el informe de la batalla y a continuación el oficial de derrota escribió que la decisión del comandante les había degradado tanto a él como al director de tiro.
El informe del Graf Spee añadía: “El Comandante tras expresar que su decisión era irrevocable, ordenó al oficial de derrota que le indicara qué puerto era más adecuado para la finalidad que se proponía, si Montevideo o Buenos Aires. El aludido oficial le respondió que Montevideo”
DAÑOS ESCASOS
Se radió después a Berlín un mensaje  en el que se exponía la intención de Langsdorff. La respuesta fue: “De acuerdo, Comandante en Jefe”.
Pero según los informes de los oficiales de la dotación, los daños de consideración eran escasos. Si bien uno de los telémetros había sido destruído, el armamento  principal estaba indemne. En cuanto a las piezas secundarias, sólo habían quedado inutilizados dos cañones. La sala de maquinas no resultó afectada. En el casco se hallaron algunos agujeros. El de mayor diámetro que se encontraba a proa, bastante más arriba de la línea de flotación media 1.80 por 180 centímetros, mientras que los demás no superaban los 40 cm2.
La comisión uruguaya que más tarde inspeccionó el buque descubrió otros agujeros en el casco, pero todos ellos insignificantes. Las pérdidas en hombres del Graf Spee se cifraban en 37 muertos y 57 heridos. La dotación del buque era de  mil 100 hombres. 
ULTIMA FASE
En cuanto al Exeter estaba hundido de proa casi un metro,no contaba con otro elemento de orientación que la brújula de una lancha, tenía todos los cañones inutilizados y debido a los boquetes que presentaba el casco, sólo podía alcanzar uan velocidad de 18 nudos. En estas condiciones había emprendido una travesía de mil 200 millas en dirección a las islas Malvinas, ya que el Comandante Bell rechazó la ayuda que le ofreció el Ministro de Marina argentino.
La última fase de la campaña comenzó a las 8.30 para terminar hacia medianoche. Al principio Harwood, preocupado por la suerte del Exeter, el buque más poderoso de su División, e ignorando las condiciones en que se encontraba envió por radio el siguiente mensaje: “Alcanzadme. ¿Qué velocidad podeís conseguir”. Pero el Exeter no había instalado todavía las antenas de emergencia por lo que el mensaje de Harwood no obtuvo respuesta.
Entonces se ordenó al hidro de reconocimiento que lo localizara y transmitiera a su comandante la orden de que se reuniera al Ajax y al Achilles. Media hora después el avión transmitió este mensaje “Exeter con graves averías y hace todo lo posible para reunirse con el resto de la División. Al mediodia se últimó la instalación de las antenas en el Exeter y cuando Harwood se enteró de los daños sufridos, fue cuando ordenó al Comandante del crucero que pusiera rumbo a Las Malvinas.
13 MILLAS Y MEDIA
A las 10.10, a consecuencia de haber sobrevalorado la velocidad del Graf Spee, el Achilles se encontró a unas 13 millas y media del buque alemán.
A las 11.03, el Graf Spee descubrió a corta distancia, un barco mercante por lo que, utilizando la señal de socorro, comunico al Ajax: “Rogamos recojan las lanchas salvavidas del mercante inglés”. Esta llamada constituye para Harwood la primera indicación de que el buque enemigo era el Graf Spee y no su gemelo, el Admiral Scheer.
En realidad  Langsdorff no hundió al mercante, el Shakespeare. Ordenó a los tripulantes que lo abandonasen, pero, según consta en el diario de a bordo del Graf Spee, aquellos se negaron a obedecer, por lo que “el Comandante cambio de idea, pensando en la acogida que podría recibir después su tripulación en  Montevideo”. Pues debe hacerse observar que durante toda su misión, Langsdorff había hundido nueve buques, pero sin causar ninguna víctima.

 
No había nada que hacer

CONFUSION
Los ingleses pasaron por un mal  momento cuando el Achilles divisó, en dirección noreste, un buque con la chimenea en forma de huso, al que confundieron con un crucero alemán del tipo Hipper. Parry prefirió cerciorarse mejor antes de indicar al Ajax la presencia del buque. Por último, cuando le pareció que ya no cabía ninguna duda, transmitió: “¡Emergencia! enemigo a la vista. Para añadir acto seguido: “sospecho que se trata de un crucero de 203 mm Confirmo cuanto antes”.
La información constituyó par Harwood un duro golpe. Aquello parecía explicar la rápida retirada del Graf Spee hacia el Oeste. Los alemanes lo estaban atrayendo a una trampa. Pero a los pocos minutos, el Achilles comunicó: “Falsa Alarma”. Se trataba, simplemente, de un barco mercante de nuevo tipo, el Delane, dotado de uan chimenea en forma de huso.
Como es lógico, Harwood había transmitido mientras tanto la alarma a todos los mercantes que navegaban por aquella zona. Por otra parte, juzgó que era imprescindible averiguar las intenciones del Graf Spee. El rumbo que seguia parecía indicar que se dirigía hacia el Rio de la Plata, pero había muchas interrogantes sin respuesta: ¿Hasta  que punto eran graves los daños sufridos por la unidad alemana, puesto que seguía navegando a toda velocidad y sus cañones principales estaban en condiciones de disparar? ¿Se dirigía a Buenos Aires o Montevideo? Llevaba a cabo en realidad una maniobra de diversión para cambiar luego de rumbo aprovechando la oscuridad?
DISPAROS
A las 18.52, desde una distancia de 13 millas, el Graf Spee disparó dos andanadas contra el Ajax y siguió su navegación hacia la costa del  Uruguay. El sol se ponia las 20.48,  por lo que el Comandante Parry, con el Achilles, disminuyó la distancia a 11 millas. Los alemanes dispararon tres andanadas, a las que respondieron los ingleses con otras tres. Una hora después el acorazado alemán disparó tres andanadas más, a la que el Achilles no respondió, ante la certeza de que los alemanes disparaban a ciegas en la oscuridad de la noche. A las 22.13 el Comandante Parry distinguió la silueta del barco alemán recortada ya contra las luces de Montevideo.
Mientras tanto el Almirantazgo ordenó que se dirigieran a Río de la Plata el portaaviones Arco Roytal, el Renown, tres cruceros y tres destructores. 
INFORME
En el informe de Harwood se lee: “El Graf Spee se dirigió al norte del English Bank y ancló en la bahía de Montevideo a las 00.50”. Los dos cruceros ingleses se situaron de modo que pudieran vigilar las 120 millas de la deembocadura del estuario, en previsión de que el Graf Spee intentara salir. Pero ninguna de las dos unidades, habría podido detener por si misma al enemigo, ya que los bajíos no permitían el ataque con torpedos y, por otra parte, los cruceros no podrian concertar su acción sino al cabo de cierto tiempo de haber avistado al enemigo. Puesto que lo único que podía hacer Harwood era intentar retener el buque alemán en el puerto, solicitó por radio del ministro plenipotenciario inglés en Montevideo que recurriera a todos los medios a su alcance para retener la salida del puerto del Graf Spee, con el objeto de ganar tiempo y permitir que llegasen refuerzos.
“Sugiero-terminaba el mensaje- que haga zarpar los buques ingleses e invoque luego la norma de las 24 horas para impedir que el acorazado abandone el puerto.” Según los acuerdos internacionales, si un mercante  que enarbola bandera de un país beligerante zarpa de un puerto neutral, ningún buque de guerra enemigo puede abandonar el mismo puerto hasta que hayan transcurrido 24 horas
BATALLA DIPLOMATICA
Mientras el Ajax y el Achilles iniciaban lo que luego se llamó “la guardia de la muerte”, esperando que amaneciese, el Almirantazgo de Londres había añadido a los refuerzos anteriores uan escuadra totalmente imaginaria De esta supuesta escuadra formaba parte el Ark Royal, lo cual indujo al Ministerio de Asuntos Exteriores alemán a  comunicar a su representante en Montevideo: “Como sabe, nosotros creemos que el Ark Royal ha sido hundido. Por orden del Fuhrer, hay que intentar fotografiar el presunto Ark  Royal. Tansmitan los resultados y envíen las fotografías” Mientras tanto, el maltrecho Exeter se dirigía hacia las islas Malvinas y el Cumberland se aproximaba a Montevideo a toda maquina.
Pero la batalla ya había concluido.
Comenzaba una larga batalla diplomática. (Editado, condensado y resumido de la Revista “Asi fue la Segunda Guerra Mundial”)

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