lunes, 15 de julio de 2013

CONQUISTA DE LA SIRIA DE VICHY

El golpe de estado de Rashid Alí en Irak fue la primera señal de alarma que reveló la actividad del Eje en Oriente Medio.  Dos meses después, el temor de su penetración en otra zona vital impulsó a Inglaterra y a la Francia Libre a invadir el territorio sirio, que a la sazón seguía fiel al gobierno de Vichy. Fue una campaña de muy duros combates en el desierto, y en la que lucharon con especial bravura, los que defendían a la Francia de Vichy.
Después de la Primera Guerra Mundial y de la firma de los tratados de paz de Versalles y San Remo, Francia, por mandato de la Sociedad de Naciones, se encargo de administrar en Siria y en Líbano, una población de unos 3.650,000 habitantes.
 De acuerdo con el mandato, Francia dividió el país en cuatro zonas: Siria, habitada preferentemente por musulmanes sunitas; la provincia de Laodicea, con una mayoría de alwitas, cuya religión es una mezcla de islamismo, cristianismo y paganismo; Líbano, donde la población es preferentemente cristiana y Yébel Druso, habitada por una secta semiislámica y belicosa, los drusos, que habían dado su nombre a aquella región entre cuyas asperezas vivían. Ya desde los comienzos del mandato francés (en la historia siria, el año 1920 se denomina Am al Nakba  “el año de la catástrofe”), en Siria y en Yébel Druso se difundió un acusado sentimiento nacionalista, alimentado por el desprecio que se sentía por muchos funcionarios franceses y a los que se acusaba de despotismo y corrupción.
En 1925-1926, el malestar se manifestó abiertamente con la insurrección que se produjo  en Yébel Druso contra los franceses, insurrección que fue duramente reprimida. En 1930 se repitieron los disturbios y la artillería francesa bombardeó durante dos días la ciudad sagrada de Damasco. En 1936 se había sustituido el mandato por un “tratado de amistad y alianza”. Pero el acuerdo, ratificado ya por el parlamento sirio, esperaba todavía la ratificación francesa cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.
NEUTRAL
En Junio de 1940, tras el derrumbamiento de Francia, a Siria se la declaró neutral. La mayoría de los sirios políticamente maduros, en un principio indiferentes ante la guerra, se sintió humillada por estar sometida a un país que había sufrida tan espectacular derrota, tanto más cuanto  que después de la retirada  de Francia de la Sociedad de Naciones consideraba invalidada la base jurídica del mandato.
Un mes más tarde, el gobierno inglés se apresuró a aclarar la  situación. Gran Bretaña no estaba en guerra con la Francia de Vichy. Pero tampoco podía permitir que Siria y Líbano fueran ocupados por una potencia hostil o que su territorio sirviera de base para un ataque contra los países que Gran Bretaña estaba obligada a defender. 
A fines de agosto llegó a Siria una comisión mixta ítalo-alemana para poner en vigor las cláusulas del armisticio estipulado entre Francia y las potencias del Eje. Según tales cláusulas, el Ejército francés del Oriente Medio fue progresivamente desarmado, desmovilizado y repatriado, y en el país sólo quedó un contingente limitado, lo suficiente para mantener  el orden interno, compuesto por algo menos de 35 mil hombres.
El General Wavell,  temeroso de que Siria pudiera servir de base para actividades subversivas en Oriente Medio, opinaba que los elementos nacionalistas sirios, insatisfechos desde antiguo ante los demasiados lentos progresos hacia el autogobierno podían ser utilísimos oponentes a una infiltración eventual del Eje. En consecuencia, el  residente británico en Transjordania, sir Alec Kirkbride, se puso secretamente en contacto con los representantes de Yébel Druso, y lo mismo hizo  Glubb Pachá de la Legión Arabe, con las tribus sirias.
En Octubre de 1940 llegó a Oriente Medio el General Catroux, brazo derecho del General  De Gaulle, para iniciar una campaña de propaganda a favor de la Francia Libre. Afirmaba el General que Siria estaba madura para un golpe de estado, del que sacarían grandes ventajas, no sólo la Francia Libre, sino también  los ingleses. Pero en Noviembre el gobierno de Vichy envió a Siria un nuevo alto comisario,  el General Henri Dentz y a partir de entonces los alemanes comenzaron a llegar cada vez en mayor número.
PERPLEJO
Wavell  quedó perplejo ante la proposición del General  De Gaulle y de Churchill respecto a que las fuerzas de la Francia Libre, que se encontraban en Palestina, emprendieran una acción militar contra Siria. Juzgó todo aquello como una sugerencia sin fundamento y hasta peligrosa, pues por aquellas fechas las fuerzas de Francia Libre en Palestina consistían tan sólo en cinco batallones y una sección de artillería. En cambio, el General Dentz contaba en Siria con unos 35 mil hombres bien armados.
El Almirante Darlan, Ministro francés de Asuntos Exteriores y brazo derecho de Pétain, no dejó lugar a dudas de que su país estaba dispuesto a colaborar con el Eje cuando firmó una detallada disposición de la ayuda que debía concederse a los alemanes en Siria y en Africa del Norte. Consintió, basándose en los términos del armisticio de Julio de 1940, en vender a los rebeldes iraquíes las tres cuartas partes del equipo militar que existía en los almacenes sirios del Ejército. En aprovisionar de carburante los  aviones alemanes e italianos en Siria. En conceder a las fuerzas armadas alemanas el uso del aeródromo de Aleppo y de los puertos y ferrocarriles sirios, e incluso en transmitir al Alto Mando alemán todas las informaciones relativas a las fuerzas y planes británicos en Oriente Medio. 
INCURSIONES
En El Cairo se juzgó que estaba justificado un ataque de represalia ante aquel colaboracionismo activo con el Eje en perjuicio de los intereses británicos. En consecuencia, a partir del 14 de Mayo, aviones de la RAF y de la RAAF (Royal Australian Air Force) que formaban parte del mando de Oriente Medio, llevaron a cabo algunas incursiones sistemáticas contra los aeródromos  sirios.
A fines de Mayo, al fracasar la rebelión iraquí, el General  Dentz en un intento de desviar la inminente invasión británica  de Siria ( que ya era el tema del día en todo Oriente Medio) pidió a Darlan que ordenase que las misiones alemanas se retiraran. Y en  efecto, el  6 de Junio, los últimos aviones alemanes dejaron Siria, junto con los oficiales y sus mecánicos. Los únicos que quedaron fueron los oficiales del Servicio de Información, cuya presencia se disimularía.
Es difícil no considerar con simpatía y benevolencia la situación de los franceses de Vichy en Siria. El General  Dentz y los suyos dependían de una comisión italiana, hacia la cual experimentaban unos sentimientos que es fácil imaginar. Además, por orden de su Gobierno, debían colaborar discretamente con los alemanes, a quienes odiaban y que habían vencido a su país. Por último, estaban amenazados por un probable ataque por parte de Gran Bretaña, el aliado que, según ellos, los había abandonado en Europa en 1940. El segundo peligro que los amenazaba eran  las fuerzas del General  De Gaulle, considerados por los seguidores de Pétain como un rebelde contra el legítimo gobierno de Francia.


Los soldados franceses en Siria.

REACIO
Todos los círculos militares y políticos de la Commonwealth británica estaban de acuerdo respecto a la necesidad de situar a Siria fuera del dominio de Vichy. Pero Wavell, que ya había tenido que aprovechar hasta su límite extremo los recursos de que disponía y que se resentía de la ausencia de la Habforce, destacada en Irak, se mostraba abiertamente reacio a entablar una acción que juzgaba prematura  y mucho menos quería emprenderla con fuerzas insuficientes. Sin embargo, Churchill insistía en la necesidad de prevenir la  penetración alemana en Siria.
Aceptando lo inevitable, Wavell ordenó al General sir Henry Maitland Wilson que enviase a Siria, el 8 de Junio, un Cuerpo Expedicionario formado por tropas inglesas, de los Dominios y de la Francia Libre. Apenas habían cruzado la frontera las primeras unidades cuando el mando de Oriente Medio anunció, por radio, que fuerzas británicas y de la Francia Libre estaban a punto de ocupar Siria con el fin de eliminar la influencia que el enemigo ejercía sobre el país.
Dirigiéndose al pueblo sirio y al libanés, el General Catroux anunció  en nombre del General De Gaulle, representante de la Francia Libre: “Vengo para poner fin al régimen mandatario y para proclamaros libres e independientes”. El Gobierno británico se vio implicado también en esta toma de posición por culpa de unas declaraciones de sir Miles Lampson, embajador británico en Egipto. Vichy replicó enérgicamente, negando toda colaboración  con los alemanes en Siria, protestando por la acción británica y advirtiendo que las fuerzas francesas se opondrían con las armas a la invasión.
INSTRUCCIONES
El 8 de Junio dio comienzo la invasión ordenada por Wavell y dirigida por Wilson, ambos reacios a hacerlo. Tanto De Gaulle como Catroux habían proclamado que la resistencia sería sólo parcial y que las tropas de Vichy capitularían apenas vieran el despliegue de fuerzas. Pese a sus reservas personales y aunque preocupado por la evidente desproporción entre sus fuerzas y la de sus defensores, Wavell decidió poner a prueba las afirmaciones de la Francia Libre. A los jefes de las unidades inglesas, australianas, hindúes y de la Francia Libre se les cursaron instrucciones para que se aproximasen enarbolando la bandera blanca, que se pusieran en contacto con los comandantes de Vichy y que intentasen entablar negociaciones para evitar las hostilidades. Pero, como había sospechado justamente Wavell, los franceses muy bien equipados y preparados, no mostraron la menor intención de rendirse sin combatir ante un invasor inferior en número y en medios y más aún por el hecho de que  con éste se alineaban franceses a los que consideraban traidores.
Militarmente,  la región más importante de Siria y del Líbano era “el ángulo sudoccidental”. La primera línea de defensa francesa estaba formada por un cinturón exterior de centros de resistencia-entre ellos Palmira, El-Suweida, Sheikh Miskin y El-Quneitra, en cuyos intervalos combatían tropas móviles.



La tragedia de la guerra.

PLAN
El plan británico preveía que las fuerzas aliadas se asegurasen la posesión de Damasco, Eayaq y Beirut y-si la situación lo permitía- Homs y Trípoli, avanzando luego por las carreteras utilizables. Wilson y Wavell daban mucha importancia a la conquista del aeródromo de Mezze, cerca de Damasco. Pero el avance hacia la ciudad debería desarrollarse por un terreno abierto, apto para la acción de los vehículos acorazados y, en este aspecto, no se ignoraba la superioridad de los franceses de Vichy.  Estos contaban por lo tanto con la ventaja de que su terreno era más favorable para la defensa que para el ataque. Pues, dejando aparte la exigua faja costera, las tropas aliadas solo podían operar en un terreno montañoso o bien por el desierto que se extiende al Este. Algunos escarpados hacían imposible la utilización de vehículos y de Bren Carrier.
Según el plan, la acción de los aliados debería realizarse en tres fases:
·         Un avance principal, desde Palestina y Transjordania, sobre Damasco. Con un avance paralelo a lo largo de la costa, hacia Beirut.
·         Un avance efectuado por la Habforce que procedente de Irak, se dirigiría hacia Palmira, atravesando el desierto.
·         Un avance desde Irak septentrional, realizado por unidades de la División 10 hindú, que marcharía a lo largo del Eufrates con la misión de ocupar Deir el-Zor y luego continuar en dirección a Aleppo. A un segundo grupo que debería partir de Mosul, se le había asignado como objetivos Hasseche y El-Qameshliye, en la región fronteriza entre Siria y Turquía. 
TRAMPOLIN
El concepto estratégico del General Wilson era, durante la primera fase, facilitar el avance a lo largo de la costa mediante operaciones en la zona de Merj´Ayun, que serviría también de trampolín para lanzar el ataque contra Rayaq, mientras que el avance hacia Damasco se desarrollaría por Der´a y Kiswe.  La conquista de El-Quneitra protegería el flanco. El General  Wilson subdividió sus fuerzas de las que era comandante en jefe en tres grupos:
·         La División 7 australiana del General T.D. Lavarack, reforzada con algunas unidades, entre ellas el Batallón III de la Special Service Brigade (un comando) de guarnición en Chipre.
·         La agrupación de la brigada de infantería 5 hindú, con fuerzas agregadas de otras unidades comprendida la guardia de frontera transjordana.
·         La División de la Francia Libre mandada por el General Legentilhomme y compuesta por dos brigadas, una con batallón de la Legión Extranjera y dos batallones de senegaleses, y la otra con un batallón de fusiliers marins y dos batallones de senegaleses. Esta división estaba incompleta en cuanto a armamento y medios de transporte. Se alineaba, además, la Agrupación Collet, formada por dos escuadrones de caballería circasiana, uno de spahis africanos motorizados y ocho carros de combate y autoametralladoras.



Ceremonia y desfile en plena convulsión

CREENCIA
La División 7 australiana de Lavarack carecía de experiencia. En cuanto a carros de combate, solamente poseía dos carros ligeros. Tampoco poseía ametralladoras  y sus camiones sólo podían  transportar dos batallones. Pero la aportación de carros de combate, ametralladoras  y caballería montada, tras la asignación de algunas unidades de refuerzo, hizo que Lavarack creyera que podría realizar una penetración profunda con columnas móviles.
Su sector se extendía desde el Jordán hasta la costa e incluía las dos carreteras principales que desde Palestina conducían al Norte, hacia El Líbano. La que ascendía a lo largo de la lengua de tierra formada por la frontera palestina, Lavarack la asignó a la Brigada 25 australiana, mandada por el General A.H.B Cox, con sus refuerzos de carros de combate, autoametralladoras y artillería hipomóvil. La carretera principal, que atraviesa el Líbano y lleva directamente a Beirut, es la costera, y se le asignó a la Brigada 21 australiana del General  J. R. S. Stevens y a las unidades destacadas que formaban la columna principal. Esta carretera está prácticamente dominada, en toda su longitud, por colinas que se elevan bruscamente en la llamada faja costera, cuya anchura máxima no pasa nunca de los 180 metros. En algunos puntos, las laderas rocosas están tan próximas a la carretera que una simple demolición es suficiente para bloquearla.
El apoyo aéreo lo constituían dos escuadrones y medio de cazas, comprendido uno de la RAAF. Dos escuadrones de bombarderos y un escuadrón de cooperación con el Ejército. En total, unos setenta aparatos que operaban desde Palestina y Transjordania. 
FUERZAS
Las fuerzas sirias de Vichy, como ya se ha dicho, se calculaban en unos 35 mil hombres-restos del ejército desmovilizado del General  Weygand- casi todos soldados expertos y muy bien preparados. En total, 18 batallones de infantería colonial de soldados veteranos-tunecinos, argelinos, senegaleses, marroquíes y Legión Extranjera.  Y 20 escuadrones de caballería. Su gran ventaja sobre el adversario consistía en  su perfecto conocimiento del terreno y ,sobre todo, en el hecho de que disponían de 90 carros de combate y 120 cañones de campaña.
Este ejército no era partidario decidido de ninguno de los dos bandos en lucha (si bien los oficiales eran  adictos a Pétain). Pero se sentía animado por un fuerte orgullo profesional y sus  hombres estaban decididamente dispuestos, si se presentaba la ocasión, a hacer algo que rehabilitase el buen nombre que el Ejército había perdido en Francia. Y ahora la ocasión se la ofrecían aquellas fuerzas, relativamente exiguas, con que los Aliados emprendieron la campaña de Siria. Las tropas de Vichy estaban concentradas a lo largo de la frontera con Palestina y Transjordania y también en Yébel Druso, en Damasco y en Beirut, con fuertes contingentes den ciertos puntos avanzados, como los salientes de Der´a, Izra ´, Sheikh Miskin,  El-Quneitra,  Deir el-Zor  y Aleppo.
Disponían de 92 aviones. Pero en el transcurso de la campaña recibieron constantes refuerzos desde Alemania e Italia, de modo que, a mediados de Junio,  las fuerzas aéreas de Vichy ascendían a unos 159 aparatos de todos los tipos.
PRUEBA
Los australianos cruzaron la frontera en las primeras horas del 8 de Junio y avanzaron por la carretera costera principal y a lo largo de los senderos de la zona de colinas, dirigiéndose hacia Iskenderun (Alexandretta)  Rayaq  y el río Litani. Un grupo mixto de australianos y caballería del Cheshire Yeomanry, avanzó a su vez hacia Tiro.
Muy pronto se pondría a prueba la determinación de las fuerzas de Vichy. El intento de la Royal Navy de desembarcar un comando en la orilla septentrional  del  Litani,  a unos 25 kilómetros de la frontera, se había aplazado desde el alba del 8 de Junio a las 4 de la madrugada del día 9, perdiendo así  la acción el importante factor sorpresa.  El cometido de este comando era impedir la destrucción del puente sobre el río y luego defenderlo hasta la llegada de los australianos procedentes del Sur.  Pero el desembarco encontró dificultades,  ya desde su comienzo, pues chocó con una enérgica oposición por parte de un destacamento de tropas coloniales francesas. Durante el  combate, el jefe del comando resultó mortalmente herido, muchos de sus oficiales lo fueron también y se perdió una cuarta parte de los efectivos. Cuando los australianos se encontraban a 45 metros tan sólo del puente, los defensores lo hicieron volar. Entonces, los hombres del grupo de desembarco se rehicieron y tras una serie de violentos ataques y contraataques, el 10 de Junio cesó la resistencia francesa y los vehículos pudieron cruzar el río por puentes sobreflotantes.


La fuerza de los tanques.

MARSELLESA
Mientras tanto la División 5 hindú del General Lloyd, en sólo tres días, había conquistado intacta la línea férrea que corría al este del Jordán, hasta la altura de Der´a. Ocupó esta ciudad y luego estableció un flanco defensivo en  Der´a-Sheikh   Miskin-Izra´.  Simultáneamente las fuerzas de la Francia Libre, mandadas por Legentilhomme, atravesaron la frontera cantando La Marsellesa y se dirigieron hacia Damasco, con el flanco protegido por la Agrupación Collet que avanzaba hacia Fiq. Más al Oeste, el Batallón de Royal Fusiliers y el Grupo de Artillería de campaña 9 australianos cruzaban el Jordán y junto con la citada Agrupación Collet, ocuparon el Quneitra, a 21 kilómetros más allá de la carretera hacia Damasco.
Durante el avance hacia esta ciudad, los Aliados experimentaron más de un revés a consecuencia de la inferior calidad de sus carros de combate y autoametralladoras. El Quneitra, conquistada el 9 de Junio, se perdió una semana más tarde tras un contraataque de la infantería enemiga apoyada por autoametralladoras y todo el Batallón de los Royal Fusiliers se vio obligada a rendirse  porque había agotado sus municiones. El mismo 9 de Junio las fuerzas de la Francia Libre llegaban ante Kiswe, cerca de Damasco. Pero su primer ataque, lanzado el 11 de Junio, fracasó por completo y sólo la intervención de los Batallones Punjab y Rajputana logró restablecer la situación.
COMBATE
 Fue un encuentro pintoresco, en el transcurso del cual se vio a las tropas hindúes servirse de improvisadas escalas de asedio para superar  el foso contracarro, de una anchura de 4 metros y otros tantos de profundidad que rodeaba el pueblo. Una vez salvado el obstáculo, entablaron violento combate en medio de los huertos y de los árboles frutales, mientras un escuadrón montado de spahis se lanzaba a la carga, acción tan osada como inútil contra el tiro de las armas automáticas.
La guardia de frontera transjordana, con sus dos únicos fusiles contracarros, llevó a cabo auténticos milagros en Izra´, contra los vehículos de combate del adversario. Pero aún así se vio forzada a una retirada temporal. El 9 de Junio los australianos conquistaron Merj´Ayun, importante centro estratégico. Pero el 15, el enemigo  después de  una intensa preparación artillera, volvió a ocupar el pueblo, del cual no se le pudo desalojar hasta el día 22. Por el Oeste, mientras tanto, los australianos atacaban Sidon y consiguieron que los franceses la evacuaran, sin provocar destrucciones en la ciudad.
El 19 de Junio, las unidades hindúes de Lloyd, que avanzaban hacia Damasco y que ya estaban muy cerca de la ciudad, se encontraron en una trágica situación. Los Batallones Punjab y Rajputana, que habían conquistado  Mezze, se hallaban aislados, sin armas contracarros, sin carros de combate, sin artillería, sin reserva de municiones, sin material sanitario y sin víveres. Aunque todo esto se encontraba  a cortísima distancia de ellos, apenas a tres kilómetros y medio.


Violentos enfrentamientos

CONTRAATAQUE
 Y en tal situación tuvieron que resistir el peso de un contraataque lanzado con gran decisión por las fuerzas de Vichy, que rodearon durante dos días el pueblo con sus carros de combate y un batallón de Chasseurs d´Afrique.  Estos de vez en cuando se retiraban para permitir que la artillería batiera al pueblo con puntería directa y luego estrechaban de nuevo el cerco. Cuando las compañías hindúes de primera línea, habiendo agotado las municiones, se vieron obligadas a rendirse. Las fuerzas de Vichy pudieron cercar “Mezze House”-una amplia construcción cuadrada donde el mando de la brigada oponía una última y esforzada resistencia- y concentraron sobre aquel objetivo todo el peso de sus ataques.
Pero no se sabe por qué prodigio, los asaltos se vieron repetidamente rechazados. Un mensaje con una angustiada petición de socorro, hizo que se enviaran refuerzos, que llegaron a muy poca distancia,  hasta el punto que infundieron falsas esperanzas a los asediados. Más, por desgracia, las municiones se agotaron, El Coronel Jones intentó un postrer recurso para ganar tiempo, haciendo llegar al comandante de Vichy, con emisarios portadores de bandera blanca, una petición de tregua para asistir a los heridos y moribundos. Pero los sitiadores se precipitaron al asalto y arrollaron a los supervivientes. Cuando llegaron los socorros ya era demasiado tarde. El edificio, destrozado por las bombas, con su trecho derrumbado sobre un montón de cadáveres, heridos y moribundos, delataba elocuentemente el terrible acontecimiento.
Sin embargo, el sacrificio de las tropas hindúes en Mezze  no fue inútil del todo, porque la defensa de Vichy empezaba a revelar signos de debilidad. Muy pronto los persistentes ataques de los Aliados obtuvieron el éxito esperado. El Batallón 2/III  australiano llegó poco después al escenario de la batalla desde El-Quneitra. Las tropas destacadas por el General Lloyd conquistaron los últimos fuertes en las colinas y cortaron la carretera y la línea ferroviaria Damasco-Beirut y por allí avanzaron las fuerzas gaullistas de Cazeau.
BOMBAS
Pero el General Wilson se mostraba bastante reacio a emprender una acción que pudiera provocar combates en las calles de Damasco, antigua y venerable ciudad. Por esta razón transmitió por radio una llamada al General Dentz pidiéndole que la declarara ciudad abierta.  Pero la guarnición de Vichy que la defendía la evacuó antes de que fuera demasiado tarde. Después los aliados condujeron la campaña con menos escrúpulos. Por ejemplo, en Damur, desalojó al enemigo a fuerza de bombas.
La caída de Damasco, cuando aún no habían transcurrido dos semanas de la invasión, fue un acontecimiento importante, desde el punto de vista moral y político y señaló el final de una fase muy bien definida en la campaña para la ocupación de Siria y Líbano. Al día siguiente, un acontecimiento de la mayor  trascendencia transformó la situación en aquel teatro de operaciones así como también en todos los demás: la mañana del 22 de Junio, los Ejércitos alemanes  invadieron la Unión Soviética y, en consecuencia, la amenaza de una intervención efectiva alemana en Asia Menor se hizo bastante remota.



Preparando el ataque.

PALMIRA
Los generales Wavell y Auchinleck se habían puesto de acuerdo respecto  al plan de la tercera fase, según el cual las otras dos brigadas destacadas de la División 10 hindú, bajo el mando del General Slim, debían conquistar Deir el-Zor y desde allí dirigirse a Aleppo.  Entre tanto, un segundo grupo expugnaría los fuertes defendidos por el Ejército de Vichy en la frontera entre Siria y Turquía.
El 21 de Junio la Habforce comenzó a avanzar siendo su objetivo la conquista de Palmira. El grueso de la brigada abandonó la estación de bombeo H3 y su columna motorizada cruzó la frontera siria al amanecer. A poco menos de unos 40 kilómetros de Palmira, los invasores fueron atacados por  bombarderos y cazas franceses. El General Clark informó inmediatamente de la situación a Jerusalén pidiendo el envío de una cobertura aérea. Pero nada recibió. Y como los violentos ataques persistieron, sobre todo los días 23 y 24 de Junio. Además se produjeron averías en dos vehículos. No había víveres.
Para empeorar la situación de la Habforce cerca se encontraba un contingente de guerrilleros reforzado por ametralladoras de Vichy. Su intención era tender una emboscada a la columna de abastecimiento. Qawukji, fiel a su vieja táctica palestina de asestar golpes a los ingleses en todos los momentos y en todos los puntos en que eran vulnerables, estaba llevando acciones de hostigamiento muy eficaces.
VIGILANCIA
El 24 de Junio un escuadrón del regimiento Warwickshire llevaba a cabo una misión de vigilancia en la estación T-3 cuando seis ametralladoras, una de las cuales había enarbolado la bandera blanca, se aproximaron a las tropas británicas. Los hombres de la Yeomanry saltaron fuera de sus refugios y entonces las autoametralladoras abrieron fuego y  mataron a muchos de ellos. Otros fueron capturados. El mismo día y en el mismo lugar fue asaltada y capturada unan columna británica de vehículos.
 El 25 de Junio, la columna siguió atacando con obstinación y continuó avanzando penosamente. Pero  las desdichas de la Habforce iban a acabar: nueve aviones Tomahawk de la RAAF hicieron su aparición y derribaron  seis bombarderos franceses ante la vista esperanzada de las tropas británicas.
Mientras tanto la valerosa Legión  Arabe de Glubb Pachá  que realizaba correrías a lo largo y ancho del desierto ocupó  Sab´Biyar a 96 kilómetros de Palmira, sin encontrar resistencia. Esto permitió a la Habforce trasladar su base mucho más al Oeste. De este modo dispondría de una vía de abastecimientos más cómoda y segura.
Entre las ruinas de la ciudad romana de Palmira se continuó combatiendo casi cuerpo a cuerpo. Los defensores de Vichy no cejaban en su encarnizada resistencia. El amanecer del 3 de julio marcó el fin de la lucha: la guarnición, la  tarde del mismo día, depuso las armas.


 El armamento está casi listo.
CABALLERIA
El 6 de Julio, la caballería Household salió de Palmira y se unió a las autometralladoras  británicas procedentes de Damasco  que  operaban junto con destacamentos de la Francia Libre. Mientras tanto el General Slim, en el norte de KIrak luchaba con las dificultades inherentes al problema de trasladar sus tropas desde Mosul a Deir el-Zor.
La Brigada  de infantería 21 hindú atacó Deir el- Zor la mañana del 3 de Julio. Se cortó la carretera de Aleppo sorprendiendo a la guarnición de Vichy. El contingente del desierto llevó a cabo una amplia conversión hacia el Oeste y luego se lanzó desde el Norte sobre la retaguardia francesa en un ataque por sorpresa. Gracias a esta maniobra, las tropas  británicas capturaron un abundante botín. Continuando el avance, las unidades de Slim ocuparon Raqqa y, desde este punto, enviaron una columna en vanguardia para que interceptase a las tropas de Vichy que se retiraban de Siria. Fue esta una maniobra rápida y audaz que permitió cubrir velozmente los 320 kilómetros desde Deir el Zor y rechazar al enemigo al otro lado del Eufrates, cerca de Jerusalén.
Con mucho valor y con una dosis todavía mayor de destreza, dos compañías del regimiento de guardias de frontera que sólo disponían de unos pocos camiones y autoametralladoras se conquistó el fuerte de Tel Kotchek, haciendo prisioneros a tres oficiales y 1130 hombres de las tropas especiales. Luego fueron también conquistados Tel Aolo, El Qameshliye y Hasseche. Toda la zona del “Pico del Pato” estaba ya en manos británicas. Sin embargo, en  Ras el-Ain el avance tuvo que detenerse porque la columna de abastecimientos con las municiones, carburante y víveres no podían seguir adelante.
EL FIN
Más al oeste, las unidades aliadas fueron notablemente reforzadas y destacamentos australianos, ingleses, gaullistas e hindúes avanzaban por el Norte, a lo largo de la faja costera, en dirección a Aleppo. Los buques de guerra ingleses  seguían constantemente protegiendo su flanco.
Vichy había tenido la intención de mantener un cuadrilátero entre Trípoli, Homs, Damasco, Merj´Ayun y Sidón: pero esta línea defensiva estaba ya gravemente quebrantada y el fin se iba acercando por momentos. La caída de Damur, que los australianos ocuparon el 9 de Julio determinó también la de Beirut y constituyó una seria amenaza para la posición de  la Francia de Vichy en Líbano. Homs estaba amenazada por los destacamentos que habían ocupado Palmira y la línea ferroviaria de Baalbed, al sur de Homs, quedó cortada el 10 de Julio. Las líneas de comunicación con Yébel Druso estaban asimismo interrumpidas. El General  Dentz que había realizado los primeros sondeos de paz, tras la caída de Damasco, pidió condiciones para la rendición.
Las hostilidades cesaron oficialmente el 11 de Julio, excepto para Fawzi al Qawukji, quien continuó su campaña personal contra los ingleses. La convención de Acre la firmaron delegados de ambas partes el 14 de Julio, fecha significativa para los franceses.


Continua la lucha.

HONOR
Los vencedores impusieron condiciones generosas a los franceses derrotados, quienes obtuvieron el honor de las armas, se les permitió conservar las personales y quedaron en libertad para escoger entre la repatriación y la adhesión a la causa de la Francia Libre, cosa que muy pocos hicieron. Todo el material bélico, las instalaciones y los servicios públicos-barcos, aviones, puertos, teléfonos, etc.- serían entregados a los aliados en perfectas condiciones. Las escuelas y los institutos culturales continuarían funcionando como antes. Asimismo los funcionarios civiles seguirían desarrollando con toda normalidad su cometido.

Tras la firma de la convención de Acre, la Francia Libre, con la ayuda militar de los ingleses, australianos e hindúes, acababa de ser reconocida políticamente y ya podía hacerse cargo de la administración de Siria y de Líbano. (Editado, resumido  y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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