lunes, 28 de abril de 2014

EL FRENTE FINLANDES

Si  se considera lo amarga que fue la derrota que les infringieron los rusos en la “guerra de invierno” de 1939-40, no sorprende que los finlandeses se alinearon junto a Alemania en la Operación Barbarroja”. Pero este ataque finlandés no se llevó a cabo con el mismo espíritu que animó la “guerra de invierno”: dificultada por una decidida defensa soviética y debilitada por la actitud apática de sus jefes, la ofensiva desplegada por los finlandeses en Rusia noroccidental se detuvo en el invierno de 1941.
A pesar del tratado de paz firmado en Moscú en 1940, al final de la guerra de invierno, los jefes militares finlandeses estaban convencidos de que Rusia, más pronto o más tarde, atacaría de nuevo, a fin de acabar con la independencia de su país
La política de presión y perturbación ejercida por la URSS respecto a Finlandia no hizo sino afirmar su seguridad. Por esto, cuando en agosto de 1940, Alemania pidió en secreto a Finlandia que permitiera el pase de sus tropas  situadas en el norte de Noruega y al mismo tiempo propuso venderle armas, los finlandeses se apresuraron a aceptar ambas cosas. Aprovechando el acuerdo de tránsito, las fuerzas germanas establecieron un sistema de bases en Finlandia septentrional.
Hitler obró así impulsado por dos buenos motivos: situar sus tropas de manera que pudieran apoderarse en brevísimo tiempo de los importantes yacimientos de níquel enclavados en el norte de Finlandia, cuando esto  fuera necesario (Operación “Reno”) y preparar las bases para un posible ataque alemán contra Murmansk y su línea ferroviaria (Operación “Zorro plateado”).


Los tanques firmes en la destrucción.

PLAN
El plan definitivo de los alemanes para las operaciones en aquella zona preveía el  envío de tropas a Finlandia septentrional poco antes de que comenzara la “Operación Barbarroja”. Por su parte, los finlandeses-avisados con anticipación- cooperarían al desarrollo de la operación “Zorro plateado” y amenazarían Leningrado desde el Norte.
Las tropas alemanas empezaron a llegar a Finlandia el 8 de Junio de 1941 y la movilización general finlandesa se inició el 16 del mismo mes. Como el 22 de Junio aún no había concluido la concentración de las tropas, al principio el gobierno finés adoptó, respecto al plan de invasión de Rusia, una actitud ambigua. Sin embargo, las actividades germanas en el país provocaron, el día 2 del citado mes, una serie de incursiones aéreas rusas sobre territorio finlandés y esto proporcionó a la pequeña nación el pretexto para entrar en la guerra.
A partir de Marzo de 1940, las Fuerzas Armadas Finlandesas habían sido reorganizadas. Un año más tarde, el Ejército comprendía 16 divisiones de infantería, con  tres brigadas de tropas escogidas: la brigada de caballería y dos brigadas Jäger (Tropas escogidas de cazadores que pertenecían a la infantería ligera). 
ARTILLERIA
La artillería de campaña fue notablemente reforzada y dotada de las necesarias municiones. Se crearon varias unidades de carros de combate con material capturado a los rusos durante la “guerra de invierno” y además se adoptaron los aparatos de radio para las transmisiones. La Aviación fue también reforzada y modernizada, aunque en proporción modesta.
Sin embargo, el grueso del Ejército seguía dependiendo de los caballos para el transporte de la artillería, de los abastecimientos de los teléfonos de campaña y de las estafetas  para el enlace. Contaba con poca artillería pesada y no disponía de ningún bombardero pesado, factores éstos que limitaban su capacidad ofensiva. Para la campaña de 1941, Finlandia movilizó más de 400 mil hombres.
Al comienzo de las hostilidades, finales de Junio de 1941, el frente germano-finlandés estaba dividido en dos partes por una línea que iba de Oulo al Este. Al norte de dicha línea, dirigía las operaciones el AOK (Armeeoberkommando, Mando Supremo del Ejército) noruego bajo las órdenes del General von Falkenhorst. A orillas del océano Glacial Artico frente a Murmansk, estaba desplegado el Gebirgshorps (Cuerpo de Ejército de montaña) de Dietl, con dos divisiones de montaña.
DIVISIONES
 En el centro se hallaba el Cuerpo de Ejército XXXVI con la División 169, la Panzerdivision “SS” y la División 6 finlandesa, la cual se apoyaba sobre Rovaniemi. El ala derecha se hallaba cubierta por el Cuerpo de Ejército III finlandés, con una sola división. Al sur de la mencionada línea, el Mariscal Mannerheim mandaba 13 divisiones y tres brigadas, a las que se unió casi inmediatamente la División 163 alemana. El grueso de estas fuerzas se hallaba en el sector de frontera del sudeste.
Los rusos cubrían las vías de acceso a Leningrado con el Ejército 234, al mando el General Gerasimov. El Ejército 7 a las órdenes del General Meretzkov, cubría la frontera desde el lago Ladoga a Utja, con tres divisiones en primera línea y dos en reserva. En el Norte el Ejército 14 protegía los accesos a Murmansk y al mar Blanco, con cuatro divisiones y una división acorazada de reserva.  Además, en la base rusa de Hanko, en Finlandia occidental, había una guarnición de 27 mil hombres, que fijó  a una división finlandesa entera
Como las operaciones se iniciaron después del  22 de Junio, no hubo sorpresa y los rusos pudieron ocupar las posiciones defensivas previstas.
En el sector del General  Falkenhorst, las operaciones se veían con dificultades  a causa de ciertos problemas relacionados con los abastecimientos y con las vías de comunicación. Tres eran las líneas de acceso a través de la frontera por el litoral del océano Glaciar Artico, por medio del ferrocarril  Kemijärvi- Kandalaksha, cuyo trazada estaba aún incompleto, y por las carreteras, apenas utilizables, que comunicaban Louji con Kem. Estas tres vías de acceso estaban separadas entre sí  por   inmensas extensiones de terrenos salvajes e impenetrables.


Los oficiales esperan ansiosos noticias de sus tropas.

SUPERIORIDAD
Por el lado finlandés de la frontera, las comunicaciones transversales eran pésimas. En cambio los rusos tenían la ventaja de que a sus espaldas se hallaba la línea ferroviaria de Murmansk con ramificaciones y carreteras que conducían al frente.
 Además, la naturaleza del terreno favorecía la defensa. Con una superioridad de tres a dos tan sólo, los atacantes debían repartir sus fuerzas entre tres sectores separados y que muy difícilmente podían ayudarse entre sí.
A lo soviéticos gracias a su mejor sistema de comunicaciones, les era posible concentrar sus fuerzas en los puntos vitales con mayor rapidez. El resultado fue que los ataques lanzados por los finlandeses y los alemanes, después de un avance inicial,  a la larga acababan siendo detenidos.
A partir del 29 de Junio, las fuerzas de Dietl lanzaron tres ataques sucesivos hacia Murmansk. Pero no consiguieron apoderarse de la península de los Pescadores, situada a sus espaldas, y a causa también del total dominio del mar por parte de los rusos, en Septiembre se detuvieron y se atrincheraron a orilla del río Litsa.
El Cuerpo del Ejército XXXVI atacando a lo largo de la línea ferroviaria que procedía del de Kemijärvi  logró arrojar a los rusos del sector de Salla. Pero luego también fue detenido. A la derecha del despliegue, el Cuerpo de Ejército III finlandés se encontró inmovilizado a comienzos de Septiembre, poco antes de llegar a Ujta, que era el primero de los objetivos importantes.
CONSIDERACIONES
Su segundo ataque apoyado por unidades alemanas se detuvo en Noviembre cerca de Kestenga. Los estrategas germanos y sus consejeros finlandeses habían subestimado las dificultades naturales y la fuerza del enemigo, por lo que no lograron alcanzar ningún objetivo.
Los planes de Mannerheim obedecían a consideraciones: una política y otra militar. La nación deseaba que reconquistara los territorios perdidos en 1940. Por su parte, él deseaba llegar más lejos, a la Carelia soviética hasta alcanzar la línea río Svir-lago Onega-lago Segozero, con el objeto de crear una zoan de soporte, con un frente poco amplio y por lo tanto más difícil de defender.
Al militar se le había asegurado que, una vez hubiera cercado Leningrado, los alemanes subirían desde el Sur para unirse con sus tropas en el  río Svir. El frente de Mannerheim estaba prácticamente partido en dos por el lago Ladoga y los recursos de que disponía no le permitían atacar en los dos sectores a la vez.
Por lo tanto, de acuerdo con las peticiones germanas y con su personal deseoso de no aproximarse a Leningrado hasta que los alemanes hubieran avanzado mucho más, decidió iniciar las operaciones al norte del lago, con este fin, el 28 de Junio creó el Ejército de Carelia, a las órdenes del General  Heinrichs.


Soldados caminando por caminos pedregosos para el enfrentamiento.
ATAQUE
El plan preveía que las fuerzas finlandesas descendieran hacia el  Ladoga, en dirección Norte Oeste, aprisionaran contra el lago a los defensores rusos y después limpiasen el sector Norte hasta la frontera  de 1939.
El ataque comenzó el 10 de Julio: los finlandeses disponían de una superioridad numérica de dos a uno y los rusos cometieron el error táctico de resistir obstinadamente a lo largo de las líneas defensivas de la frontera, sin contar con reservas para hacer frente a un eventual hundimiento. Las fuerzas finlandesas llegaron al Ladoga el 16 de Julio, rompieron el frente ruso y luego avanzaron rápidamente hacia el Sudeste por la orilla del lago, hasta la posición ocupada por Tuulus.
Al Sur del punto de ruptura, a pesar de la encarnizada resistencia, el resto de las fuerzas soviéticas fue empujado hacia la orilla del lago. A fines de Julio una división de  refresco, procedente de Carelia, intentó ayudarlas. Pero fracasó.
El 7 de Agosto varias unidades de las dos divisiones  rusas estaban cercadas, siete días después, tres divisiones finlandesas trataron de aniquilarlas, pero los soviéticos realizaron una hábil maniobra de repliegue y casi todos consiguieron embarcar y ponerse a salvo. Habían embarcado bien a pesar de su inferioridad y los finlandeses  al perseguirlos fueron lentos y torpes.
El flanco izquierdo del Ejército de Carelia tampoco hizo mucho más. En aquel sector, la ofensiva en la cual la División 163 alemana desempeñó un importantísimo papel fue detenida a fines de Julio cuando los atacantes se hallaban a menos de la mitad de camino de sus objetivos.
ACCION
Los rusos realizaron, con extraordinaria habilidad, una acción retardadora que continuó durante todo el mes de agosto   El 25 de este mes los finlandeses lanzaron el último ataque gracias a un brillante avance por el flanco, a través de un terreno casi impracticable, el 1° de Septiembre alcanzaron la línea donde Mannerheim había dispuesto que sus tropas se detuvieran.
Los rusos demostraron la importancia que concedían a aquel sector empleando por primera vez los carros de combate T-34 contra los cuales los cañones finlandeses no podían hacer nada. Al Ejército de Carelia le quedaban entonces muy pocos días para preparar la segunda fase de su avance.
Los planes de Mannerheim para reconquistar el istmo de Carelia preveían la aproximación indirecta. En una primera fase, su ala izquierda ocuparía la zona norte del río Vuoksi rodearía Viipurí y se dirigiría al golfo de Finlandia para interrumpir las líneas de comunicación entre las fuerzas rusas y Leningrado. 
CERCADOS
En la segunda fase, un ataque contra Viipufrí inmovilizaría a los soviéticos hasta que la trampa se cerrase por completo a su espalda. Este tipo de maniobra le permitiría emplear la artillería pesada en ambos ataques, base de significativa importancia, pues los rusos se encontraban fuertemente preparados para la defensa.
El 31 de Julio dos divisiones finlandesas iniciaron el ataque con eficaz apoyo artillero. Al  principio, los  progresos fueron limitados, pero el 4 de Agosto, cuando intervino una nueva división, la ofensa adquirió tal vigor que muy pronto los rusos estuvieron completamente  cercados a orillas del lago Ladoga.
No obstante, una vez más, una brillante acción de retaguardia permitió al mando ruso embarcar y evacuar a la mayor parte de las fuerzas. Tras rechazar enérgicamente, el 11 de Agosto, un contraataque ruso, los finlandeses avanzaron hacia el río Vuoksi, que alcanzaron y atravesaron al día siguiente, y formaron una cabeza de puente en Vuosalmi. El territorio al norte del río quedó limpio de enemigos el 23 de Agosto.
La segunda fase debía  iniciarse el 22 de aquel mes, pero antes los rusos comenzaron a retirarse con la evidente intención de abandonar Viipuri para escapar de la amenaza que desde Vuosalmi se cernía sobre la retaguardia.

Las bombas destruyeron todo.

PUENTE
Los finlandeses iniciaron el ataque el 23 de Agosto e inmediatamente los rusos contraatacaron con dos divisiones e interrumpieron la retirada de Viipuri.  Y establecieron una cabeza de puente al sudeste de la ciudad. El 27 de Agosto, la carretera principal y la línea ferroviaria a Leningrado estaban interceptadas y tres divisiones soviéticas se encontraron con que sólo disponían de una ruta de 7 kilómetros de anchura por la que retirarse
En aquel momento Mannerheim dejó escapar la ocasión favorable. En lugar de emplear las tres divisiones de que disponía para cerrar y forzar el cerco, prefirió lanzarlas a un rápido avance hacia la antigua frontera de 1939.
La consecuencia de este error fue que el 29 de Agosto un contraataque ruso ensanchó la brecha y dos de las tres divisiones en peligro  pudieron huir. Al mismo tiempo casi todos los hombres de la tercera división  consiguieron retirarse de la isla de de Koivisto. Sin embargo, lo cierto es que los rusos habían sufrido una grave derrota.
Los finlandeses persiguieron al enemigo hasta más allá de la frontera de 1939, sin encontrar  resistencia organizada. Mannerheim ordenó detenerse frente a las antiguas fortificaciones de Leningrado, en las cuales los supervivientes buscaron refugio. 
MOTIVOS
Por lo tanto el día 1° de Septiembre las tropas finlandesas habían alcanzado todos sus objetivos. El 9 consiguieron el resto. El día anterior, los alemanes habían logrado aislar Leningrado. Sólo un cortísimo y alentador espacio los separaba de los victoriosos finlandeses que se encontraban más al norte.
La operación siguiente parecía obvia. En efecto el 22 de Agosto el OKW pidió a Mannerheim que tomara parte en un ataque contra Leningrado avanzando hacia el Sur y a espaldas de la ciudad uniéndose luego con los alemanes en el Nevá.
Mannerheim tardó cinco días en dar una  respuesta, al cabo de las cuales comunicó que estaba dispuesto a efectuar tan sólo acciones demostrativas en el istmo y que, en cambio, deseaba lanzar un nuevo ataque al norte de Ladoga a fin de converger con las fuerzas  germanas en el Svir, según se acordó en el principio
Para explicar su actitud Mannerheim adujo dos motivos: uno político (el gobierno y el pueblo finlandés no deseaban tomar parte en un ataque contra Leningrado) y otro militar (sin artillería pesada y sin bombarderos en picado no podría destruir las fortificaciones rusas). El OKB no quedó satisfecho con aquellas explicaciones y el 4 de Septiembre, Keitel  y Jodl fueron al puesto de mando de Mannerheim para convencerle. Pero el mariscal finlandés mantuvo su negativa.


Tanques y explosivos a discreción.

DECISION
No hay duda de que se trató de una decisión política. Ciertamente que existía un cinturón de fortificaciones de hormigón. Pero las defendían soldados rusos derrotados y desorganizados. Es casi seguro que en la segunda semana de septiembre, un ataque por el frente oriental, combinado con una enérgica presión germana, habría aislado Leningrado del  Lago Ladoga y marcado su suerte.
La decisión de Mannerheim fue, por lo  tanto, uno de los históricos momentos críticos de la campaña  oriental.  Los jefes militares finlandeses opinaron que su pueblo no estaba interesado en Leningrado y que intervenir en su ocupación significaría comprometerse demasiado.
El Ejército de Carelia descansado y reorganizado estaba dispuesto para la segunda fase de la ofensiva con cinco divisiones, tres brigadas selectas y la División alemana 163 de reserva. Frente a él se encontraba el Ejército 7 ruso, articulado en un Cuerpo de Ejército septentrional y otro meridional, cada uno formado por dos divisiones aproximadamente.
Los finlandeses concentraron el fuego de su artillería contra la orilla del Lago Ladoga,  mientas una columna motorizada esperaba el momento de entrar en combate. El ataque del 3 de Septiembre constituyó un éxito. Las defensas rusas fueron destruidas. 
CONQUISTAS
El 5 de dicho mes, las fuerzas finesas iniciaron el avance, el 6 conquistaron Olonets, el 7 llegaron al Svir y el 8 interrumpieron la línea ferroviaria de Murmansk a Lodeinoie Polie. Los finlandeses se establecieron rápidamente a lo largo del río Svir y formaron algunas cabezas de puente en la orilla meridional.
El 2 de Septiembre, el ala izquierda del Ejército finlandés inició el ataque a lo largo de la principal línea férrea hacia Petrozavodsk, capital de la Carelia soviética. El día 12 del mismo mes, varias unidades del frente del Svir, que no eran necesarias en aquel sector pudieron dirigirse al Norte y formar un frente común contra la ciudad.
Los rusos, que habían evacuado la población y las fábricas con bastante  anticipación, combatieron con mucha habilidad y tenacidad, por lo que hasta el día 1° de Octubre Petrozavodsk no cayó en poder de los atacantes. 
Al comprender, después de aquella dos batallas, que los ataques frontales eran con frecuencia tan sangrientos como infructuosos, los finlandeses resolvieron el problema utilizando su habilidad para moverse a través de bosques y pantanos: en efecto, enviando columnas a lo largo de los flancos obligaban a los rusos- que disponían de pocas reservas- a  registrarse o a dejarse cercar.


Los oficiales celebran el triunfo en medio del intenso frío.

MORAL
No obstante, la moral de las tropas soviéticas se mantenía alta. Su División 3, rodeada en las proximidades de Olonets, rompió el cerco y con una eficaz maniobra retardadora, alcanzó la zona del sur de  Petrozavodsk. Allí fue cercada de nuevo, pero también consiguió liberarse. Luego, a través de los bosques, llegó hasta el río Svir y lo atravesó, poniéndose a salvo después de cinco semanas de ininterrumpidos combates.
A comienzos de octubre, en del   ala izquierda, los finlandeses habían recuperado por completo el dominio de la región al norte del Svir. Se quería establecer una fuerte cabeza de puente en la parte oriental del curso del río y para conseguirlo se libró una batalla que duró del 6 al 23 de Octubre, después del cual el frente se estabilizó.
El desarrollo de aquellos combates ofreció dos importantes características. En primer lugar, varias unidades finlandesas se rebelaron y no quisieron atravesar el río. Y aunque se consiguió convencerlas de que entraran de nuevo en acción, el episodio constituyó una clara prueba de que los soldados finlandeses consideraban inútil y absurdo todo avance ulterior.
En segundo lugar, tropas finlandesas se encontraron con una nueva división siberiana la 114 y hubieron de recurrir a todas sus energías para neutralizar los contraataques. Y esto fue un inquietante presagio de lo que harían más tarde los siberianos ante Moscú. 
INVIERNO
El Ejército de Carelia debía entonces reforzar su flanco septentrional según la más breve línea defendible entre Maselskaia y Medvezhegork, en el extremo norte del  Lago Onega. La operación estuvo condicionada por la desfavorable naturaleza del  terreno. Las adversas condiciones atmosféricas  (había comenzado el invierno), el cansancio de los soldados, las deficientes líneas de comunicación, así como una resistencia que se iba haciendo más tenaz a medida que los soldados rusos se retiraban.
Los finlandeses enviaron a aquel sector una sola división, procedente del istmo de Carelia. El General Heinrichs decidió no detener la ofensiva, para reorganizar sus tropas, prefiriendo aprovechar la fuerza impulsora del avance. Pero con ello los ataques resultaron improvisados y con frecuencia poco coordinados. La decisión de Heinrichs fue quizás un grave error. Un ataque bien preparado y llevado a cabo por tropas frescas o descansadas tal vez hubiera alcanzado  más pronto el objetivo.
Durante las últimas semanas de Octubre, los finlandeses continuaron avanzando fatigosamente por el Sur y por el Oeste. Pero el 7 de de Noviembre fueron detenidos en todos los sectores. Y cuando el  2 1del mencionado mes se pudo reemprender el avance general, se produjeron graves incidentes: numerosas unidades y hasta un batallón selecto Jäger, se negaron a cobatir o combatieron sin ímpetu.


Diferentes facetas de la guerra.

REAGRUPAMIENTO
 No obstante, el avance persiguió y a fines de Noviembre alcanzaron Maselskaia- sin conseguir conquistarla- y arrojaron a los rusos de las vías de acceso a Medvezhegorsk. Pero la ofensiva se detuvo de nuevo.
Por fin las tropas se reagruparon, la artillería estuvo concentrada y los carros de combate desplegados en primera línea. El 5 de Diciembre a  10 grados bajo cero, los finlandeses lanzaron una ofensiva final, el frío eran tan intenso que las torretas de los carros de combate estaban bloqueadas por el hielo.
Y a pesar de combatir en condiciones tan desfavorables consiguieron derrumbar las defensas rusas. El 6 se apoderaron de Medvezhegorsk y avanzaron hacia Povenets, en el canal del Mar Blanco, donde Mannerheim ordenó la suspensión de las operaciones. Dos divisiones fueron cercadas al sur de Medvezhegorsk y aniquiladas pros completos.
Al parecer se trató, por parte de los  soviéticos, de un sacrificio deliberado, cuyo fin era retardar un posible avance hacia Bielomorsk. El 12 de Diciembre, terminadas las operaciones de limpieza de la zona, los finlandeses se establecieron en la defensiva y así permanecieron durante todo el resto de la guerra. 
COSTO
Los objetivos que Mannerheim se fijo al principio se habían alcanzado. Y por lo mismo comenzó a fortificar sus líneas y a desmovilizar parte de las tropas. La campaña costó a  Finlandia alrededor de 25 mil muertos y más de 50 mil heridos. Las pérdidas soviéticas se desconocen. El número de rusos prisioneros  fue de 47 mil.
Mannerheim proyectó una ulterior operación contra Bielomorsk para principios de 1942 y expuso el plan a los alemanes. Como condición previa les exigió la devolución de las dos divisiones finlandesas que en aquellos momentos se encontraban a disposición del Falkenhorst, así como la de las tropas situadas en el istmo de Carelia, cosas  que los alemanes podrían cumplir cuando se apoderasen de Leningrado.

El mando alemán deseaba aceptar el plan. Pero cuando en Noviembre se examinaron  los detalles, Mannerheim advirtió  que sus condiciones no serían satisfechas y decidió valerse  de este punto como pretexto para no comprometerse en sucesivas acciones. Y en efecto, la participación activa de Finlandia en la guerra cesó y no volvió a iniciar operaciones de cierta importancia hasta Junio de 1944. (Editado, resumido  y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”)

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