lunes, 28 de abril de 2014

LA VERDADERA HISTORIA DE PRADO

Esta es la verdadera historia de Mariano Ignacio Prado Ochoa que, probablemente, sea el  Presidente de la República del Perú más criticado de nuestro pasado político tan convulsionado, durante el siglo XIX.  Los cuestionamientos, algunas veces, estuvieron acompañados con verdades efectivas. Muchas otras, la mayoría, con falsedades de la peor especie.  Para empezar a juzgarlo, nadie le puede negar, los  blasones de héroe demostrados en el fragor de las batallas efectivas. Desde el Combate 2 de Mayo contra los españoles hasta la mismísima Guerra con Chile, donde evidentemente su prestigio se catapultó hacia lo negativo por completo. Nunca más pudo afianzarse  impecablemente. El estigma le quedó a él y su familia por los siglos de los siglos.
Modesto de origen criollo, si se quiere algo humilde y nada acaudalado, proveniente de una familia trabajadora de la ciudad de Huánuco donde nació, un 11 de Agosto de 1826. El joven optó por la carrera militar y destacó. Luego ingresó y  pasó por la política,  consagrándose largos años, hasta que le vine el declive por las acusaciones que lo acompañaron por siempre.
 Para ciertos sectores de detractores, el político era un ladrón de siete suelas que incluso le robó el dinero al Estado y lo recaudado, unas 200 mil libras esterlinas, como producto de los joyas  y pertenencias de valor donadas por la aristocracia limeña y otras personas en colecta pública, para luchar contra el invasor. Hecho que es enteramente falso por completo.
Lo único que hizo mal  consistió en abandonar el país, siendo el primer mandatario, so pretexto de comprar armamento. Erró por completo y dejó en su reemplazo a un anciano al borde de la muerte, Luis La  Puerta, que se fue  del poder derrocado por Piérola.


Mariano Ignacio Prado.

BASADRE
Hay algo de razón de atacar tanto al militar que, dicho sea de paso, sus virtudes tuvo. Cierto es que dejó al país en la estacada.  Lo sostiene inclusive Jorge Basadre, en su famoso libro “La Historia de la República del Perú”, cuando subraya, sin ambages, lo siguiente: “El viaje fue censurable y pudo nombrarse una persona prestigiosa con plenos poderes para la travesía”. El periplo, según el historiador, no debió  ser necesariamente hecho por el Presidente de la República y el Director de la guerra
De acuerdo a estos fundamentos,  la ausencia del primer ciudadano del país, cuando los ánimos estaban tan excitados, dio lugar precisamente en un grado máximo  a las bullas y escándalos. Incluso muchos años después de ocurridos los hechos.
Al respecto Basadre afirma: “La sorpresa ante su partida en 1879  estalló, inevitablemente, en expresiones de protesta de donde podían salir la anarquía y la guerra civil ante el enemigo robustecido y envalentonado por sus sucesivas victorias en mar y tierra. El hecho de que, en la jefatura del Estado quedase un anciano enfermo y casi reblandecido, agravaba la situación”. 
CALUMNIA 
A  Prado, según esta fuente, le hubiera quedado una salida preferible a la que siguió como es “la de intentar, en un gesto dramático: la unión nacional, luchar por ella y sí sus esfuerzos no tenían resultado, dimitir de forma irrevocable”. 
Cabe subrayar que el más prestigiado historiador del Perú sostiene que la versión de que  se llevó consigo el dinero destinado a la compra de nuevos barcos es calumniosa. Dichos fondos los trasladó a Europa, Julio Pflucker y Rico. 
Recuerda que hacía tiempo que funcionaba en el país el sistema de los bancos y las traslaciones de fondos en gran cantidad al exterior o viceversa, haciéndose por cheques y no mediante la movilización de los billetes o mandados en el equipaje de los viajeros. 
Los encargados de adquirir los elementos navales en Europa tenían a su disposición, en esos momentos, las cantidades que se habían reunido por suscripción popular o por decisión del Estado. 
Un escritor respetable de la misma especialidad, como el inglés Markham, sentenció: “El General Prado vio los desastres inevitables que eran inminentes y concibió la esperanza de evitarlos, obteniendo ayuda en dinero o en material o como intervención de Europa o Estados Unidos. No hay razón para suponer que estuvo impulsado por motivos menos valiosos. Nada, eso sí, puede excusar esta  súbita deserción de su puesto”. 
DECRETO 
Con fecha 22 de mayo de 1880, en un decreto que refrendó Miguel Iglesias, el Presidente Nicolás de Piérola que destituyó a La Puerta, privó a Prado del título y los derechos de “ciudadano del Perú”.  Lo condenó a degradación pública. En los considerandos del documento, se refirió a su ignominiosa conducta durante la campaña con Chile y a su vergonzosa deserción y fuga. No eludió ningún delito de tipo económico. 
Muchos analistas de la época señalan que los hijos del General Prado decidieron reinvindincarlo, precisamente, siendo presidentes de la república. El único que lo consiguió fue Manuel, convertido posteriormente en un lider  de grandes dotes  y de profundo conocimiento políticos. 
Mariano Ignacio Prado Ochoa llegó a ser Presidente de la República en cuatro ocasiones con sus altibajos y contradicciones: un periodo de entera dictadura entre Noviembre de  1865 a Febrero de 1867, una presidencia provisoria, de febrero a agosto de  1867 y dos periodos constitucionales. El primero desde agosto de 1867 hasta Enero del año siguiente y el segundo tres años, desde 1876 a 1879. 


Presidente Constitucional.

HEROE
Inició una ascendente carrera militar en 1853, participando en las guerras y revoluciones republicanas del Perú. Prefecto de Arequipa en 1864, encabezó una revolución  en protesta contra la debilidad del gobierno de Juan Antonio Pezet, ante las exigencias de la escuadra española del Pacífico. 
 Instauró una dictadura en 1865 y preparó a la nación para enfrentarse a las fuerzas españolas. Al año siguiente, el resultado del Combate del 2 de mayo del Callao lo elevó a la categoría de héroe nacional. Convocó luego a un Congreso Constituyente y asumió la Presidencia Provisoria. Tras proclamarse la Constitución Política de 1867, de corte liberal, asumió la Presidencia Constitucional. 
Enfrentó una revolución en Arequipa y otra en Chiclayo que estallaron en defensa  de la Constitución de 1860. Derrotado, renunció al poder  y pasó a Chile. Volvió al Perú en 1872 y rodeado de gran popularidad fue apoyado por el Partido Civil, logrando por segunda vez ser elegido Presidente Constitucional. Enfrentó una grave crisis económica, que derivó en bancarrota, así como el inicio de la Guerra del Pacífico. 
Fue el segundo hijo de Ignacio Prado Marín y de Francisca Ochoa Tafur de ascendencia española, miembros de una familia dedicada a la agricultura. Su padre participó en la guerra de la Independencia y llegó a desempeñarse como Alcalde de Huánuco. 
PRECEPTOR 
En dicha ciudad de los caballeros del León, la familia Prado gozaba de la protección y el apoyo de la más importante y aristocrática familia existente en ese lugar, los Durand.  El joven se desempeñó como capataz de una de las haciendas de  ellos, ubicadas a lo largo del rico valle de ese departamento e incluso en la ceja de selva. 
Vivió su niñez y juventud en su localidad natal y quedó huérfano a muy temprana edad. Allí cursó sus estudios básicos, teniendo como preceptor al sacerdote Agustín Rato, quien logró trasladarlo a Lima para que estudiase Derecho en el Convictorio de San Carlos y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 
 El joven truncó su aprendizaje especializado. Había fallecido su hermano mayor y tuvo que retornar a Huánuco, donde administró las faenas agrícolas de su familia. Más tarde, liquidó estos negocios y se estableció en Lima. Era el año 1853. 
Había dejado en Huánuco a su conviviente, María Avelina Gutiérrez, con quien tuvo dos hijos: Justo luchador cacerista que murió de tuberculosis y Leoncio Prado, quien con el correr de los años se convirtió en uno de los máximos héroes de la Guerra con Chile.


El gabinete de los talentos.

CAPITAN 
 Este último falleció fusilado por los invasores en Huamachuco cuando las huestes rebeldes de Cáceres, del cual formaba parte, seguían luchando empecinadamente. Hay un tercer vástago  de otra madre arequipeña, Casilda Linares: Grocio Prado Linares, que perdió la vida en la Batalla del Alto de la Alianza al sur del país, cerca a Tacna. Antes los tres lucharon, valerosamente, durante la independencia de Cuba. 
Ingresó a la Guardia Nacional y alcanzó el grado de Capitán. A renglón seguido criticó duramente los manejos económicos del Gobierno de Echenique, ganándose por tal razón el destierro a Chile. Regresó al poco tiempo e ingresó por Arica, trasladándose luego a Arequipa donde se plegó a la Revolución Liberal encabezada por Ramón Castilla. 
En esta guerra civil actuó con eficiencia al tomar el puente de Izcuchaca y resistir a las tropas gobiernistas durante doce horas, forjando el triunfo de los revolucionarios. Participó en la batalla de La Palma, donde fue derrotado definitivamente Echenique. 
Logró ser diputado durante el gobierno de Castilla, representando a Huánuco. Luego se reincorporó  al Ejército comandando los Lanceros de la Unión y se enfrentó al movimiento revolucionario de Vivanco, liquidándolo definitivamente en Arequipa. Lo que le valió el ascenso al grado de Coronel. Lo nombraron Prefecto de Tacna y pasó a ejercer el mismo cargo en Arequipa. 
SUBLEVACION 
Luchó en la Guerra con el Ecuador y estuvo en la entrada triunfal de Guayaquil al lado del Presidente Castilla. A continuación, trabajo militarmente en Piura y Chiclayo. Hasta que fue designado, otra vez, la primera autoridad política de Tacna y Arequipa. Entre los años 1863 y 1864. En la blanca ciudad conoció a María Magdalena Ugarteche Gutiérrez de Cossío, de estirpe aristocrática con la que se casó por esta época. 
Inició una revolución en Arequipa en contra de Pezet por la firma del tratado Vivanco Pareja, considerado como una muestra de debilidad frente a los españoles. Marchó hacia Cusco y Ayacucho y dominó todo el sur para dirigirse a Lima, luego de declararse Jefe Supremo Provisorio. 
Simultáneamente, en Chiclayo se sublevó el Coronel José Balta. Los revolucionarios invocaron el respeto a la constitucionalidad y le pidieron al Segundo Vicepresidente de Pezet, General Pedro Diez Canseco,  que asumiera la Presidencia de la República. Lo que fue aceptado y por ende Prado se vio obligado a reconocer su autoridad. 
Contra todo pronóstico, Diez Canseco dejó de adoptar decisiones drásticas contra España. Ante esta falta de definición, los jefes del ejército lo depusieron y al día siguiente el pueblo, en cabildo abierto realizado en la Plaza de Armas de Lima,  proclamó dictador al Coronel Mariano Ignacio Prado. 
GUERRA 
Conformó un equipo de lujo donde estaban los liberales como  José Gálvez Egúsquiza, en la cartera de Guerra y Marina. Y José María Quimper en Gobierno. Los conservadores Manuel Pardo y Lavalle en Hacienda y Toribio Pacheco en Relaciones Exteriores. Completaba el equipo José Simeón Tejeda, en el despacho de Justicia.  Basadre lo denominó “El Gabinete de los Talentos”, por la indiscutible calidad de sus integrantes. 
La primera medida del gobierno fue la firma de la alianza defensiva y ofensiva con Chile. A renglón seguido se  declaró la guerra del Perú a España, ocurrida el 14 de Enero de 1866. Ecuador y Bolivia se adhirieron a la coalición. Las acciones de fuerza ocurrieron inmediatamente. En el combate de Abtao se enfrentaron, por un lado, la flota peruana-chilena contra los chapetones. Sin resultados concluyentes. 
Luego vino el combate del Callao, del 2 de mayo de 1866, en que la escuadra española  chocó contra las defensas del puerto peruano. Lo que se registro fue un enfrentamiento violento de cinco horas y los contrincantes no pudieron incendiar el lugar conforme tenían previsto. Ni arrasar las defensas. Aquí perdió la vida, en acto heroico, el Ministro Gálvez al estallar la torre de La Merced. 



La Guerra con Chile

PROCLAMACION 
El Perú triunfo inobjetablemente en este combate. La flota española se fue aguas muy lejos, rumbo a su país. El Perú nunca dio satisfacciones al agresor europeo, el Tratado Vivanco-Pareja dejó de tener vigencia y ni siquiera se pagó a España la deuda estipulada en la Capitulación de Ayacucho de 1824.  El Tratado de Paz correspondiente recién fue firmado en 1879. 
La dictadura de Prado se concentró en el desarrollo de la Guerra con España. Pero también registró obra concreta. El departamento de Ica resulto siendo una realidad. Logró conformarse la flota más poderosa del Pacífico Sur con la llegada del monitor Huáscar y la fragata Independencia. En el plano económico, se hicieron esfuerzos de mejora de las finanzas públicas y se desarrolló una firme política internacional de tendencia americanista. 
El 28 de Julio de 1866, el Gobierno convocó a elecciones para elegir un mandatario y un congreso constituyente. Prado fue el candidato presidencial y logró el triunfo. La asamblea legislativa, de inclinación liberal, se instaló con bombos y platillos. 
La constitución fue una realidad y, dos días después,  Prado  proclamado Presidente Constitucional del Perú. Su mandato resultó efímero. Una revolución estalló en Arequipa donde la ciudadanía se negó a aceptar los efectos de la carta magna. El jefe de los revoltosos era el General Pedro Diez Canseco. 
RECHAZO 
Encargó el poder a su presidente del Consejo de Ministros, el General La Puerta, y quiso sofocar la insurrección en el mismo lugar de los hechos. Simultáneamente se prendió otro foco revolucionario en Chiclayo al mando del Coronel José Balta. Prado sitió la blanca ciudad. Pero no pudo tomarla tras dos intentos fallidos y retornó a Lima con su ejército reducido a 1,600 hombres, de los 6 mil  que originalmente lo componían. 
Desembarcó en el Callao y un cabildo abierto expresó su rechazo total al gobierno que presidía. Prado se vio obligado a renunciar en la persona de Luis La Puerta. El 8 de Enero de 1868 llegó al primer puerto el General Francisco Diez Canseco quien asumió provisionalmente el poder hasta que, a los pocos días, se lo entregó  a su hermano, el General Pedro Diez Canseco, quien restableció la Constitución de 1860 y se convocó a elecciones que resultó ganador José Balta. 
Tras renunciar a la Presidencia, se dirigió a Chile donde vivió varios años, dedicado a la explotación del carbón de piedra en la hacienda  Maquehua, ubicada en la ciudad de Arauco a orillas del  río Carampangue. Allí tenía en arriendo perpetuo esta propiedad. Luego la compró a magnifico precio. El peruano hizo cierta fortuna de dinero en lares mapochinos. Lo que le permitió viajar a Europa con inusitado lujo. 
ELECCIONES 
Hay versiones históricas que aseguran la preparación de una revolución de Prado en contra de Balta,  si éste se perpetuaba en el poder. Ello no ocurrió y más bien Balta  sufrió un golpe de estado protagonizado por los hermanos Gutiérrez.  (Ver semblanza de este personaje en el archivo del blog con fecha 26 de Setiembre del 2013) 
Prado retornó al Perú en 1872 y al año siguiente fue ascendido por el Congreso a General de Brigada, a propuesta del gobierno de Manuel Pardo. Lo designaron Presidente de la Sociedad de Fundadores de la Independencia y Vencedores del 2 de Mayo de 1866. Posteriormente elegido diputado por Cañete. Llegó a presidir la cámara baja. 
Lo comisionaron a Europa, por encargo del régimen presidido por Pardo, donde negoció exitosamente un arreglo con los tenedores de bonos de la deuda externa. Así  consiguió reabrir  el crédito internacional para el país. 
Resultaron convocadas las elecciones de 1876, por parte del Presidente Pardo. El Partido Civil  iba a apoyar a José Simeón Tejeda. Pero éste, de un momento a otro, falleció. No se encontraba otro candidato, Allí surgió la postulación de Prado que se enfrentó en las elecciones a Lizardo Montero, sin partido que lo respaldase. Los comicios, efectuados normalmente y sin violencia, los ganó el huanuqueño. 


El Combate del 2 de Mayo en el Callao.

SALITRE 
Reasumió la Presidencia el 2 de Agosto de 1876. La banda se la entregó Manuel Pardo. Le tocó gobernar uno de los momentos más graves de la vida republicana, con tremendas crisis tanto a nivel nacional como internacional. La primera devino en la bancarrota económica. Mientras que el efecto culminante de la segunda fue la Guerra del Pacífico. 
Ante la amenaza económica, dictó medidas radicales. En primer lugar declaró disuelto el Contrato Dreyfus y lo reemplazo por otro realizado en Londres, con una firma inglesa que significó una nueva negociación del guano que buscaba negociar la deuda externa muy crecida. No dio ningún resultado efectivo y la bancarrota se precipitó. 
El asunto peliagudo del salitre también dejaba huella con las expropiaciones de los yacimientos de estos productos. Lo que dio lugar al malestar de los productores, sobre todo los chilenos y británicos que al igual que los peruanos consideraban la política estatal como abusiva y frustrante. Las medidas a favor de la minería también fracasaron. 
La inestabilidad política era una realidad y causaba estragos. Piérola se levantó en dos oportunidades. La primera de ellas en Yacango y la segunda a bordo del monitor Huáscar, enfrentando con éxito a dos buques de la armada británica en el mar frente a Pacocha en Ilo. El Califa, sin embargo, no consiguió nada y depuso las armas. (Ver la vida de Piérola en el archivo de este periódico-21 de Diciembre del 2010). 
CIVILISTAS      
Para dificultar más la tranquilidad del país, los civilistas se levantaron y causaron problemas en el Callao. Felizmente el Gobierno controló la situación. El ex Presidente Pardo tuvo que salir del país  rumbo a Chile, acusado de estar comprometido. Retornó al año siguiente tras ser elegido Senador por Junín. 
Mientras el Parlamento, con los civilistas actuando, ejecutaba una política de oposición desenfrenada. Un hecho rechazable y deplorable fue el asesinato de Manuel Pardo el  16 de Noviembre de 1878, en las puertas del Senado cuya presidencia ejercía por aquel entonces. El autor fue un miembro de la guardia del Congreso, el Sargento Melchor Montoya por razones personales, aunque se trato de involucrar al pierolismo.  (Ver semblanza de Pardo en el archivo.19 de Junio del 2012). 
Por esta época se impulsó la actividad minera. El padrón de minas fue una realidad. Mejoró notablemente el sistema de aduanas y se inauguró en Lima el servicio de coches y tranvías sobre rieles. Comenzó la comunicación telegráfica directa entre el Perú y Londres. La paz con España se  logró con la firma del tratado correspondiente que hasta la fecha se cumple. 
ACUSACIONES 
Lo que vino a continuación fue el conflicto del Pacífico. El Presidente se trasladó al sur en su calidad de Director Supremo de la Guerra, instalándose en Arica para estar cerca a los acontecimientos. Tras el desenlace adverso  para los peruanos de mar y tierra, el mandatario decidió  viajar al extranjero. El gran error de su vida. 
Lo que quería era comprar, personalmente, los elementos necesarios para equilibrar el poderío naval del adversario y lograr un arreglo con los acreedores del Perú.  Partió el 19 de Diciembre de 1879 con el permiso del Congreso. Dejó a su esposa y sus hijos en territorio peruano. El viaje fue criticado por la mayoría de sectores de la población. Desde la prensa hasta los adversarios. El hecho dio lugar al levantamiento de Piérola. 
Lo acusaron de fuga y robo. Incluso de no armar al Perú y hasta de chilenofilo, sobre todo por los negocios que desarrollo en territorio mapochino. Prado se defendió con vehemencia, pero nunca convenció. Recordó y, era cierto, que nunca huyó porque salió legalmente y con los permisos que la Constitución exigía. 
También subrayó que durante su gobierno se hicieron insistentes gestiones para reflotar la escuadra y que incluso llegó material bélico de fusiles y cartuchos gracias a la intermediación generosa de varios países como Costa Rica, Honduras y Nicaragua. 


Muy poco antes de morir de civil en Francia.

MUERTE 
Por sus gestiones directas, la enorme deuda peruana en el exterior se negoció y así se logró que se restableciese el crédito. Con ello se iba a comprar  más armamento. Sin embargo, el golpe de Piérola impidió que se lograse este fortalecimiento. El Director de la Guerra quiso regresar al Perú y ponerse a órdenes de Piérola. Pero éste le negó esa posibilidad y, de buenas a primeras, lo declaró traidor. 
Finalizada la  Guerra con Chile, el militar preparó su retorno al Perú. El Gobierno de Cáceres, según decreto del 11 de Diciembre de 1876, levantó los impedimentos que dificultaba la vuelta. Cuando llegó al país, numerosas personalidades lo recibieron. Incluido el Edecán presidencial. 
Prefirió mantenerse al margen de la actividad política. Si aceptó algunos cargos. Como el de Presidente de la  Sociedad de Fundadores de la Independencia y Vencedores del 2 de Mayo de 1866, entre los años 1890 y 1897. 
Viajó, una vez más, a Europa por razones de salud que se quebrantó por completo, muriendo en París Francia, a los 74 años, el 5 de mayo de 1901. Su cadáver fue traído al Perú y enterrado en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima, donde actualmente descansa en paz, junto a su hijo Manuel Prado. (Ver semblanza de este último en el archivo  de Miscelánea, de fecha 27 de Septiembre del 2011). 
FAMILIA 
Además de sus hijos mayores en distintas mujeres, los que tuvo con su esposa María Magdalena Ugarteche fueron: Rosa, monja  de la congregación del Sagrado Corazón,  María casada con Juan Manuel Peña y Costas, Mariano Ignacio que fue abogado y el forjador de la gran fortuna familiar con vigencia poderosa hasta fines de 1960 y comienzos de la década posterior. En las épocas del dictador Velasco, el grupo económico familiar entró en quiebra y falencia. 
Asimismo,  Javier, político, intelectual y maestro de San Marcos que murió joven misteriosamente, Jorge también político, ex ministro, candidato presidencial, y Manuel que fue Presidente del Perú en dos oportunidades: de 1939 a 1945 y de 1956 a 1962. Familia de notables. Familia criticada y representante del conservadorismo más rancio en el país. Familia millonaria y ocupando el primer lugar. Como los Romero y los Brescia de ahora.  Actualmente y en pleno siglo XXI,  los Prado ya no son lo que fueron. Poco suenan. Poco truenan. (Noé)

7 comentarios:

  1. Lo que es historia imborrable es que Mariano Ignacio Prado Ochoa, siendo Presidente del Perú abandonó a su patria en plena Guerra con Chile a pesar de ser militar peruano se fugo del país como un vulgar Cobarde.

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    1. Es torpe y mezquino decir que Prado fugó del país. Toda la evidencia histórica muestra que salió con licencia del Congreso. La derrota frente a Chile tiene muchos responsables los que han usado a Prado como un conveniente chivo expiatorio.

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  2. Mi propio criterio me dice que si estoy a cargo de un pais próximo a perder una guerra, no queda otra que luchar o rendirse. Jamás abandonarlo. Las razones de la compra de armamento no justifica la fuga.

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  3. En la época actual, con toda la información disponible, con la opinión de insignes historiadores como Basadre, no se puede afirmar que Prado huyó del país. Solo por ignorancia o por mala fe se puede repetir la campaña de desprestigio que hizo Piérola, Iglesias y otros traidores. Su salida del país fue con permiso del Congreso. Incluso el decreto que despoja a Prado de la ciudadanía peruana jamás habla de robo, que es otra de las calumnias. Busquemos información antes de seguir divulgando bajezas.

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    1. El bloqueo de César Vázquez Bazan hace un análisis muy interesante

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  4. Con el respeto que me merece el pensamiento de Edgar Vilca, debo remarcar que lo que sostiene en su comentario es, precisamente, la posición que hemos planteado como fundamentos de la semblanza de Prado, publicada en este blog. Sin embargo, hay un hecho posterior al artículo que escribimos que complica, por completo, la figura del director peruano de la Guerra del Pacífico. Se trata de la aparición del libro “El Expediente Prado”, bajo la firma del actual congresista Víctor Andrés García Belaunde, quien califica directamente a este personaje como traidor a la patria. No sólo eso, la tesis y conclusión, con documentos históricos que el autor muestra, es rotunda. El Presidente de este país habría abandonado el Perú porque defendía sus negocios en Chile, prefiriendo su bolsillo antes que los intereses de la patria. Era un empedernido millonario. Va más allá, y lanza en ristre, ataca, con dureza, a los hijos del militar que también son considerados héroes: Leoncio, Justo y Grocio Prado, calumniados por completo, poniendo en duda, inclusive, sus condiciones de excepcionales. He allí la discusión actual. A su vez, la familia de tan controvertido personaje afirma que la obra del parlamentario carece de objetividad histórica, rigor académico y análisis de fundamentos. Vale la pena esclarecer-¡que alguien lo haga con fundamentos profesionales determinados!- lo que efectivamente pasó con los miembros de esta familia que ha sido vilipendiada de la peor forma.

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  5. FUJIMORI TAMBIÉN SALIO DEL PERÚ CON ANUENCIA DEL CONGRESO Y TODOS SABEMOS EN QUE TERMINÓ: COBARDE FUGA FUGA BUSCANDO PROTECCIÓN DE SU PAÍS DE ORIGEN: JAPÓN. TAMBIÉN MERECE UN MONUMENTO.

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