viernes, 11 de abril de 2014

SANCHEZ CERRO: POPULARIDAD Y DICTADURA

Como militar trejo, decidido, de gestos enérgicos y don de mando completo. Mientras que como político se convirtió  en el abanderado de una renovación para el progreso del Perú. Le duró poco tal sitial porque, el autoritarismo y la inclinación hacia la fuerza desenfrenada, le ganó la partida por completo. Llegó al poder máximo y presidencial, indistintamente, de facto y democráticamente.  Lo consistente y especial es que era popular y tenía seguidores a raudales.  Sin embargo, el  caudillo, de rasgos mestizos e indígenas, no pudo controlar la gran convulsión social existente en el país y terminó asesinado por un militante aprista. Contó con adherentes  que lo consideraron eficiente y necesario. Lo mismo que con detractores fulminantes que lo señalaron como un dictador de marras y de la peor especie.
Tales  fueron los extremos en los que se situó la vida pública del  Comandante Luis Miguel Sánchez Cerro, Presidente de la Junta Militar de Gobierno del  Perú en 1930 y mandatario constitucional elegido por el pueblo a fines de ese mismo año, derrotando a Víctor Raúl  Haya de la Torre (Su vida aparece en el archivo de este blog, con fecha  7 de Abril del 2010), en una elección que fue tildada por los apristas de engañosa y tramposa.  No obstante de que su rival, efectivamente, contaba con fuerzas populares que lo respaldaban, según remarca en su libro “La Historia de la República del Perú”, el insigne auscultador de nuestro pasado, Jorge Basadre.


Luis Miguel Sánchez Cerro.

CANDIDATOS
Otro pensador de la misma especialidad, Juan Luis Orrego, interpretando la personalidad del militar y lo ocurrido por aquel tiempo, afirma lo siguiente: “El origen mestizo y provinciano del caudillo ejerció  enorme fascinación entre los obreros y los grupos medios urbanos. Su lema era el Perú sobre todo, lo que demostraba una clara vocación nacionalista propia de un militar que tomó el poder  como respuesta a las influencias “foráneas”, representadas por el aprismo y el comunismo”.
Los más importantes candidatos de las elecciones de 1931 fueron  Sanchez Cerro del partido derechista Unión Revolucionaria (UR) y Haya de la Torre de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (Apra) recientemente creada en el Perú, con posiciones eminentes de izquierda y progresismo. Los otros postulantes: Arturo Osores, enemigo de la dictadura de Leguía apoyado por la Coalición Nacional y José María de la Jara y Ureta de la Unión Nacional.
De acuerdo a la versión del  diario “El Comercio” de aquella época, los comicios se desarrollaron de forma ecuánime caracterizadas por el respeto de los ciudadanos. Las masas depositaron sus votos, sin ningún tipo de agresiones. No se registraron hechos de sangre, ni abusos el día del   acto cívico. Más  de 300 mil personas estuvieron entre los votantes.
A continuación los resultados de las elecciones. Sánchez Cerro obtuvo 152 mil votos frente a los 106 mil de Haya de la Torre, de la Jara y Ureta 21,921 y Osores 19,653. La victoria del militar resultó contundente porque consiguió, a las claras, más votos que los otros. 
DESCONOCIMIENTO
No obstante, el Apra desconoció el acto electoral calificándolo de fraudulento y esta agrupación llegó al extremo de sostener que Haya era el presidente moral del Perú. Los otros postulantes derrotados no tuvieron ningún problema en reconocer, por completo, lo ocurrido en las urnas.
A partir  de ese momento, los apristas iniciaron una oposición tajante y decidida desde el seno del Congreso Constituyente  recién instalado. Los rivales del gobierno, y eso era lo peligroso, incluso contemplaban la violencia desenfrenada como estrategia y acción.
 Lo que dio  lugar, evidentemente, a la reacción precisa, total y apabullante  por parte del oficialismo. No había la tolerancia. Menos el punto medio de las decisiones por ambos lados. Todo era a extremos nocivos e inusitados. Por donde se le mire y sin exageración, perniciosos
Rotundo, firme y de grandes consecuencias resultó el enfrentamiento de los dos grupos, el gobiernista y el opositor, cuyos episodios más álgidos se desarrollaron durante la sangrienta Revolución de Trujillo en 1932 y el asesinato del propio Sánchez Cerro al año siguiente.


El dia de la instalacion de la Junta de Gobierno en 1930

RUMORES
El clima reinante de violencia empeoró por completo y prácticamente se llegó al borde de la guerra civil.  El primer escenario del enfrentamiento se desató en la sede del  Parlamento donde la Célula Parlamentaria Aprista integrada por Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Carlos Manuel Cox, Luis Heysen y otros congresistas debatieron con el oficialismo en medio de intolerantes gritos, infinidad de insultos y amenazas en todo momento. (Ver las semblanzas de los dos primeros en el archivo de Miscelánea, con fechas  07 de Septiembre del 2010 y 14 de Agosto del mismo año, respectivamente).
Circularon rumores de conspiraciones  por quítame estas pajas  e intentos de asesinatos a cada rato. Lo que dio lugar a que el Parlamento aprobase una Ley de Emergencia destinada a reprimir cualquier desmán que ocasionase el Apra.
 Sus locales partidarios se cerraron, quedó clausurado el diario oficial de ese partido, “La Tribuna”. El 18 de Febrero de 1932,  desaforados y al instante deportados, los  constitucionalistas apristas. Adicionalmente y para completar lo que se denominó el inicio de “la gran persecución”, sus principales líderes perseguidos o apresados.  Haya de la Torre, el jefe máximo, cayó detenido en el Panóptico, ubicado en la avenida Paseo de la República frente al Palacio de Justicia. La conocían también como la penitenciaría. La principal cárcel del país en aquel entonces. 
ATENTADO
Era una realidad el terror entre el Apra y el Ejército. Su escenario más sangriento resultó la Revolución de Trujillo, donde se masacró a mansalva a varios oficiales militares y policías en el Cuartel  O’Donovan y culminó desesperadamente con la ejecución masiva de los cabecillas apristas, en los muros de la ciudadela de Chan Chan. (Artículo pertinente en el archivo del blog de fecha 17 de Julio del 2012).
Para colmo de males y agravando aún más la situación, Sánchez Cerro sufrió un atentado contra su vida cuando salía de escuchar Misa de la Iglesia Matriz de Miraflores. Un joven aprista, José Melgar  Márquez,  le disparó varios tiros con un revólver y, no obstante, el Presidente salvó la vida milagrosamente. Había recibido un tiro de bala en el pulmón.
 Implicado como cómplice cayó otro dirigente de dicha partido, Juan Seoane Corrales, hermano del parlamentario apodado cariñosamente como “Cachorro” a quien se le consideraba el N° 2 del Partido del Pueblo.
Posteriormente, Sánchez  Cerro pasó revista a las tropas en el hipódromo de Santa Beatriz, ubicado en el Campo de Marte. A  renglón seguido viajó a bordo de un automóvil descapotable por esas calles de Lima, mientras la gente a su paso  lo veía y aplaudía.  El asiento posterior era compartido por el Premier José Matías Manzanilla. Alrededor del vehículo trotaban los lanceros a caballo. Era el domingo 30 de abril de 1933.
PILTRAFA
Entre las 12.45 y  la 1 de la tarde, en medio de la multitud, un joven con sólo 19 años de filiación aprista, Abelardo Mendoza  Leyva, corrió hacia el vehículo oficial, saltó al estribo y comenzó a disparar a mansalva en contra del mandatario Sánchez Cerro, con una pistola automática  marca Browning. Era natural de Cerro de Pasco, sin trabajo conocido y a cuyo hermano las fuerzas del orden lo habían asesinado a mansalva. En el puente Malpaso, ubicado en su tierra natal
El muchacho cegado por el odio pernicioso había sorprendido, inesperadamente, a toda la guardia oficial. En medio del desorden total.  Unos dijeron que vestía de negro. Otros aseguraron que estaba ataviado con el uniforme de heladero. La certeza nadie la tuvo. Inmediatamente comenzó el tiroteo por todos lados y direcciones. El  miedo y el pavor, con una constante de tragedia, reinaban en el lugar por doquier.
Mendoza Leyva fue capturado y, de inmediato, lo hirieron a bayonetazos y lanzazos contundentes. Adicionalmente, le dispararon infinidad de balazos. La escolta de seguridad lo alcanzó hasta matarlo.  Uno de los proyectiles le cayó directamente en el cerebro. Lo convirtieron en una piltrafa humana.
 Mientras que a Sánchez Cerro lo llevaron, ensangrentado a toda velocidad, a bordo del mismo vehículo presidencial al Hospital Italiano, ubicado en aquel entonces en la avenida Abancay del centro de Lima. El Presidente, con 43 años a cuestas, expiró a la 1 p.m con 16 minutos.


Jura como Presidente.

VERSION
El informe médico señaló que hubo disparos  de mayor calibre, de menor calibre de arriba hacia abajo y de necesidad mortal de adelante hacia atrás. Este último tiro se había hecho de muy corta distancia y causó a la víctima una hemorragia incontenible.
Según Basadre, el agresor se apoyó con la mano izquierda  en la capota y con el arma disparó a quemarropa por la espalda del presidente varios tiros. Nunca  se comprobó la responsabilidad de la cúpula dirigencial aprista en el asesinato.
La versión más aceptada es que el joven actuó con el temor de que Sánchez Cerro pudiera organizar un partido que pudiese tener más éxito con las masas. Eso lo empujó al asesinato y eliminar físicamente a su adversario político.
Sin embargo, mucho se especuló que no sólo disparó Mendoza Leyva. Hasta se dijo que las balas vinieron de otros lugares como del Club Lawn Tennis  cercano al lugar de los hechos, ubicado entre las avenidas Salaverry y 28 de Julio.  Lo que se quería probar es que este no había sido un acto personal, sino un complot. Sin embargo, ello nunca se  fijó con pruebas contundentes. Todo quedó en la especulación anodina.
Asesinado el  Presidente, esa misma tarde el Congreso nombró al General, Oscar R. Benavides, (Ver semblanza en el archivo, de fecha 13 de Octubre del 2011) para completar el periodo del difunto mandatario el año 1936. En el nombramiento se señaló la situación de emergencia. Lo que, a las claras, significaba que el militarismo continuaba.
NACIMIENTO
El cadáver de Sanchez Cerro fue velado del 1° al 4 de mayo de 1933 en la Capilla del  Sagrario de la Catedral de Lima. El acto de homenaje y despedida fue multitudinario. Hombres y mujeres, de toda clase y condición, acompañaron el velatorio y su posterior sepultura en el Cementerio Presbítero Maestro. donde se le levantó un  Mausoleo con alegorías fúnebres precisas que daban cuenta  del magnicidio en sí, el mismo que complicó por completo la situación política del país.
Hombre valiente de corta estatura, magro de carnes, tez oscura, ojos negros y chispeantes. Genio vehemente y endemoniado. Había nacido en Piura el 12 de Agosto de 1889, producto de un hogar de clase media modesto. Pero bien constituido conformado por sus padres, Antonio Sánchez y Rosa Cerro de Sánchez.
Hacia el año 1906 viajó a Lima, joven aún, e ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos para ser oficial del Ejército. Lo consiguió con éxito. En efecto, egresó de ese centro superior de estudios como Subteniente de Infantería, cuatro años después. A su pedido fue a trabajar a Sullana para guarnecer la frontera con el Ecuador. De allí pasó a Sicuani y retornó a Lima.



Con su gabinete en 1931.

MAYOR
Participó activamente en el golpe que derrocó al Presidente Billinghurst quedando herido de las balas que lo impactaron e incluso perdió dos dedos de la mano derecha.  A partir de ese momento, por tal motivo, lo comenzaron a llamar para toda su vida posterior como “El Mocho”.
Ascendido a Capitán,  adscrito al Estado Mayor del Ejército, fuera del mando de tropas por temores políticos y evitar conspiraciones a su favor. Lo nombraron, posteriormente, Adjunto Militar en Washington, Estados Unidos, por pocos meses y de vuelta  a  suelo peruano trabajó en el Servicio Geográfico.
Entre 1915 y 1916 estuvo en Arequipa y  Carabaya, Puno. Luego en la guarnición de Loreto donde tuvo una destacada actuación en la frontera con Ecuador, deteniendo el avance de 50 soldados de ese país invasor, el 3 de Mayo de 1919.
Como Mayor del Ejército lo destacaron nuevamente a la blanca ciudad y luego a Sicuani en el Cusco. Por sus actividades conspirativas contra Leguía fue nombrado juez militar sustituto en el Cusco donde, precisamente, efectuó un pronunciamiento contra el Gobierno que fue reprimido por completo y quedó herido. Lo confinaron en la isla de Taquile en el lago Titicaca de Puno y posteriormente trasladado preso a la Isla de San Lorenzo, frente al puerto del Callao.
Lo separaron de la milicia y ya libre pasó grandes dificultades económicas, aunque se dedicó a vender carbón sin éxito alguno. No pasó  mucho tiempo  y logró, efectivamente, su readmisión en el Ejército. Ayudante en el Ministerio de Guerra. Jefe del  Batallón de Zapadores en Pampas, Cusco.
GOLPE
Lo enviaron a Europa en misión de estudio militar. Por eso mismo estuvo en Italia y Francia cuatro años de 1925 a 1929. Aprendió a hablar el francés e italiano que lo complementaba con el inglés de forma acertada.
Retornó al Perú y asumió la Dirección de Infantería. Jefe Provincial en Alto Amazonas y Comandante del Batallón de Zapadores, con sede en Arequipa. Lo ascendieron por méritos propios a Teniente Coronel.
El 22 de Agosto de 1930, desde Arequipa al mando de la guarnición, se levantó en contra del gobierno reeleccionista de Leguía que ya llevaba once años en el poder dictatorialmente, en medio de una tremenda crisis económica a nivel mundial. El pronunciamiento respectivo fue redactado por el eminente abogado arequipeño, José Luis Bustamante y Rivero, que años después, entre 1945 y 1948, se convirtió en Presidente Constitucional del Perú.
El movimiento insurreccional y golpista se propagó por todo el sur del país. El ambiente era completamente favorable en Lima. Para dominar la situación, Leguía formó un gabinete de corte militar. Sin embargo, la guarnición capitalina le exigió su renuncia. 
ASALTOS
Leguía  dimitió al poder que quedó al mando de una Junta Militar de Gobierno, presidida por el General  Manuel María Ponce Brousset. Al presidente depuesto se le trasladó a bordo del BAP Grau  para ser deportado. Sin embargo, lo tomaron prisionero en el mismo buque, ante la exigencia de los revolucionarios de Arequipa y obligado a desembarcar. Inmediatamente se decreto el receso del Congreso  y la amnistía general.
Llegó a Lima por vía aérea.  Sánchez Cerro triunfante  fue recibido, apoteósicamente, por el pueblo.  En el acto y en olor a multitud constituyó otra junta de gobierno, bajo su presidencia.  Por su parte,  Leguía  trasladado prisionero a la cárcel del Panóptico. Lima hervía de acción política y de  violencia. A cada rato grandes manifestaciones populares y el pueblo se desbordaba por completo. Por eso mismo, asaltaron la casa del ex presidente y de los principales miembros de su régimen.
La Junta, presidida por Sánchez Cerro, gobernó a mano dura entre el 27 de Agosto de 1930 y el 1° de Marzo de 1931. En medio de una serie crisis económica propagada a nivel mundial.  Cayeron los precios de las materias primas como el algodón, la lana, el azúcar y los minerales. La restricción en materia de créditos era una realidad negativa.
 El comercio de importación restringido considerablemente. La moneda sin poder adquisitivo. Los ingresos fiscales sufrieron una merma considerable. Cayeron muchas entidades financieras como el Banco del Perú y Londres.  La desocupación se sentía a pasos agigantados.


Hablando ante la multitud.

MEDIDAS
Como era evidente se registró el descontento popular generalizado y se propagaron disturbios obreros en  Talara, Cerro de Pasco y La Oroya protagonizados por sectores radicalizados. En el puente de Mal Paso, cerca a esta última ciudad minera, murieron muchas personas a manos de la policía.
Mientras que en Oyolo, comprensión del departamento Ayacucho, ocurrió un choque sangriento entre los custodios del orden y los indígenas. La Universidad de San Marcos capturada por los estudiantes que, de inmediato, fueron desalojados a la mala por las fuerzas gubernamentales.
La Junta de Gobierno tomó medidas extremas como la instauración del Tribunal de Sanción Militar, organismo que juzgó los casos de enriquecimiento ilícito durante la dictadura leguiista. La Ley de Conscripción Vial por la cual se obligaba a la población indígena a trabajar temporalmente en las carreteras, la derogaron. Esta disposición reivindicativa aumentó, con creces, la popularidad de Sánchez Cerro. 
PRESION
También se estableció el matrimonio civil obligatorio y el divorcio como institución civil  para poner fin a las discrepancias conyugales. Se expidieron disposiciones expresas moralizadores tales como: la prohibición de los juegos de envite y la obligación de los funcionaros públicos a declarar sus bienes.
La Confederación General de Trabajadores del  Perú (CGTP), de inspiración comunista, desapareció del mapa y para remediar la crisis existente se contrató una misión de expertos financistas procedentes de Estados Unidos, a cargo de la Ley de Bancos y la reestructuración del Banco Central de Reserva  con miras a lograr el reajuste monetario.
La paz distaba mucho del Perú. Estalló en la Fortaleza del Real Felipe en el Callao una sublevación militar-policial que fue debelada a capa y espada. Una realidad en Arequipa la revolución de carácter popular que, afortunadamente, fue controlada y así , por el momento, no se derramó más sangre.
Todo ello dio lugar a que Sanchez Cerro dejase el poder, asumiendo interinamente el Jefe de la Iglesia Católica, Monseñor Mariano Holguín, como presidente de una  junta de notables que inmediatamente dio pase a otra transitoria presidida por Ricardo Leoncio Elías y luego por el Comandante Gustavo Jiménez.
La presión popular continúo y apoyó al líder de Apurímac, David Samanez Ocampo, como presidente de otra junta de gobierno con representación en todo el país. Este personaje pacificó parcialmente la nación y convocó a elecciones para Presidente de la República y los representantes de la Asamblea Constituyente, actos que se realizaron el 11 de octubre de 1931.


Bnada presidencial de 1931

GENERAL
Sánchez Cerro inauguró su gobierno por el cual fue elegido el 8 de Diciembre de 1931. Contaba  con mayoría parlamentaria. En  su  grupo político, la Unión  Revolucionaria, destacaba como líder Luis A. Flores que fue su  ministro de estado y  conspicuo aliado.
El Congreso lo ascendió a General de Brigada y pasó a discutir una nueva Constitución, promulgada el 9 de Abril de 1933. La nueva carta magna fijó en seis años el periodo presidencial, prohibió la reelección inmediata del Presidente de la República, implantó la libertad de cultos y, como ya se dijo, el divorcio.
Otorgó, a las cámaras legislativas, la facultad de derribar gabinetes e incluso de privar de su cargo al Presidente.  Mantuvo el centralismo administrativo, aunque otorgó autonomía económica y administrativa a los municipios. Contempló el habeas corpus, así como la pena de muerte por delitos de traición a la patria y homicidio calificado. 
MARINEROS
Antes,  la violencia no cesaba e el territorio peruano. En efecto, una rebelión de los marineros en los buques de la escuadra del Callao, el 7 de Mayo de 1932, la reprimió el Gobierno con crueldad. Una corte marcial declaró la pena  de muerte para los rebeldes y se fusilaron a ocho de ellos, ante la presencia del  Ministro de Gobierno, Luis A. Flores, quien después enarboló, a lo largo de su vida política que duró hasta los años 50 y 60, las ideas fascistas y era conocido con el seudónimo despectivo de “camiseto”, por la camisa negra que se ponía, constantemente, imitando a Mussolini.
Una sublevación encabezada por el Comandante Gustavo Jiménez en Cajamarca, quien se proclamó Jefe Supremo de la República, puso en jaque al régimen sanchecerrista. Pero el cabecilla terminó vencido en Paiján, disparándose el mismo, en acto de suicidio, un tiro en la cabeza que le causó la muerte, el 14 de marzo de 1933. En el complot se dice que hubo injerencia  e intromisión aprista.
Entre las obras tangibles del gobierno de Sanchez Cerro, a pesar de que su periodo fue corto, figuran: el  freno de las migraciones a las ciudades, atendiendo las necesidades de los pueblos. Los proyectos de colonización gradual de la selva. La ampliación de la legislación a favor de los indígenas.
CARRETERAS
En el campo laboral y social,  el obrero consiguió el descanso remunerado por el día del trabajo, el 1° de Mayo. Al igual que el horario de verano para los trabajadores. Lo que es más, las vacaciones obreras. Asimismo la construcción de restaurantes populares, la supresión del impuesto a la sal y el contrato individual de trabajo.
Ante la amenaza de un conflicto bélico con Colombia, dos organismos especiales se crearon: la Jefatura Superior de Defensa Nacional y la Junta Económica de Defensa. Una realidad la construcción de cuarteles en La Perla, Juliaca e Iquitos. Adquiridos los equipos completos para el Ejército y la Policía. También se construyó el Hospital de Sanidad de Las Palmas. Y se intentó renovar todo el armamento bélico.
En el sector educación,  creadas las escuelas modernas para mil alumnos cada una y  construidos 90 centros educativos. Así como se inauguraron escuelas prácticas y especializadas, a lo largo y ancho de todo el país.


La oficialidad de aquella época en un cuartel del interior del país.

BARBARIE
La pavimentación de la Carretera Central continuó y se  inició la construcción de la vía de Huánuco a Pucallpa, obra que se culminaría en 1943. Lo mismo que la de Canta a Huánuco, la de la frontera de Puno. Muchos otros caminos se construyeron en la costa, como el de Paita a Piura, el de Sullana a Tumbes y el de Talara a esta última ciudad fronteriza.
Durante este gobierno, ocurrió un serio incidente internacional con Colombia que se convirtió en una efectiva guerra con ese país. El 1° de Septiembre de 1932, un grupo de civiles peruanos residentes en Leticia, territorio que el Perú había cedido a Colombia con tratado internacional de por medio, el Salomón-Lozano, depuso sin mayor violencia a las autoridades colombianas, dominaron a la policía y las embarcaron al Brasil. Apoderándose del poblado.
El gobierno peruano decidió amparar a los connacionales, frente a la protesta total de los  representantes del otro país. El altercado se desató y ocurrieron varios choques armadas en la región fronteriza del  Putumayo.  El régimen peruano llamó a la movilización y colocó al frente de la defensa nacional al General Oscar R. Benavides
No hubo mayores consecuencias posteriores. Todo se diluyó y se evitaron mayores proporciones bélicas por un hecho trágico: el asesinato de Sanchez Cerro, hecho lamentable que ocurrió muy poco tiempo después.  La paz se registró  en tiempos de Benavides. Leticia fue devuelta a Colombia.
Años de la barbarie, aires totales de convulsión. Periodo turbulento de la Historia del Perú como pocos. Llenos de desmanes donde un hombre de características especificas, conforme hemos podido notar, tomó la batuta del poder a como de lugar y marcó, con sus motivos tan peculiares, la senda del Perú por la era del militarismo desenfrenado y violento. Hechos registrados, con sus consecuencias letales, felizmente superados  para bien de la propia patria. (Noé)

1 comentario:

  1. hice un vídeo sobre el magnicidio:https://www.youtube.com/watch?v=Rhr2XbGA1uI&t=236s

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