jueves, 10 de julio de 2014

CUANDO COSTAS ERA UNA FIGURA POLITICA

Hombre público muy conocido  durante el desarrollo de la vida política del país en  el siglo XIX. Hasta se desempeño como Presidente de la República interino. Casi dos meses en tiempos del primer gobierno  civil de Manuel Pardo.  Elegido Vicepresidente de la República, Premier y Ministro de Gobierno. Senador por Puno y  Presidente del Primer Congreso Constituyente instalado en Arequipa, después de la guerra con Chile. Manuel Costas Arce fue, qué duda cabe, toda una figura con cualidades de honradez, seriedad y aporte efectivo que, desafortunadamente en la época contemporánea, hasta su apellido ha desaparecido. Sin tener, incluso, descendientes directos que  perduren o se muestren. No obstante, allí esta su obra imperecedera y su vida incólume al servicio de todos los peruanos.
Hijo de Juan Manuel Costas Gauna y de Martina Arce. Nieto  de Francisco Manuel Costas Parcero de Lira y de María Ignacia Ruiz de Gauna Pedrosa. Su padre originario de Salta, argentino, que fijó su domicilio en Puno y antes estuvo en Abancay cuando esta última ciudad pertenecía al departamento del Cusco.
Estudió  en Arequipa y a la hora que le tocó trabajar se dedicó con ahínco a la agricultura y el comercio en el sur del país, labrándose una magnifica posición económica de fortuna, habiendo adquirido, posteriormente, una serie de fundos agrícolas de gran tamaño y producción como: Machacmarca y Chañocagua, ubicados en la provincia puneña de Lampa. Nació en la ciudad lacustre en  1820 y allí también murió en 1883,  a los 63 años.


Manuel Costas con la banda presidencial.

PREMIER
Lo nombraron Subprefecto de Chucuito, cargo que ejerció durante varios años, desde tiempos del Mariscal Domingo Nieto, logrando por completo el apoyo decidido de la población. Posteriormente se adhirió en Puno a la revolución liberal de 1854, encabezada por el Mariscal Ramón Castilla contra el gobierno el General José Rufino Echenique.
Candidato a la segunda vicepresidencia de la república en la fórmula civil que encabezó Juan Manuel del Mar, quien se enfrentó electoralmente con la encabezada por el Mariscal José de San Román, que a la postre resultó el ganador.
En el curso del conflicto originado por los españoles invasores en  las islas de Chincha, el Gobierno del General Juan Antonio Pezet lo designó Ministro de Gobierno y Presidente del Consejo de Ministros, en vista de la influencia que tenia sobre los parlamentarios de los departamentos del sur del país.
Lo que trataba el régimen, con el nombramiento,  era contribuir a que se lograse un entendimiento con el Congreso. Meta y objetivo que se cumplió completamente  debido a que Costas explotó al máximo su espíritu conciliador, frente a las discrepancias políticas de la época. 
MODERACION
Ejerció dicha función del 11 de Agosto al 16 de Octubre de 1864 y su gabinete estuvo integrado por Julián de Zaracondegui en la cartera de Hacienda, el General Isidoro Frisancho en el Ministerio de Guerra, José Simeón Tejeda  en Justicia y Toribio Pacheco, en Relaciones Exteriores.
Lo que se esperaba de él es una política belicista en contra de España, tal como lo reclamaba la opinión pública. Pero  asumió un estilo moderado y mantuvo las negociaciones para llegar a una  solución consensuada y pacífica, aunque simultáneamente fue preparando al país para la guerra. Por eso mismo favoreció la adquisición de elementos bélicos en Europa.
Ante la hostilidad  del Congreso que impedía que el Gobierno actuase, los ministros solicitaron facultades extraordinarias, pedido que inicialmente contó con el apoyo de Pezet y luego se retractó. Ante tal situación, Costas y su gabinete renunciaron tras dos meses de efectivo ejercicio ministerial y de objetivos conseguidos. No obstante, el poco tiempo transcurrido.
El político se inclinó luego hacia la posición de Castilla y cuando el libertador fue apresado al ser implicado en una rebelión en contra del Gobierno, Costas corrió igual suerte y perdió la libertad por un tiempo.
Cundo la recuperó, superado el conflicto internacional y la crisis política interna,  fue  elegido Senador por Puno, cargo legislativo que ejerció entre  1868 y 1872. Por estos tiempos, el patricio se inscribió como militante del Partido Civil que dirigía  Manuel Pardo.
VICEPRESIDENTE
Lanzó la candidatura a la Presidencia de la República de éste último, a quien acompañó como candidato a la primera vicepresidencia de la república. Suscribió, en el Senado, la protesta contra la rebelión sangrienta de los hermanos Gutiérrez.
El Congreso constitucionalmente revisó las actas de los colegios electorales y proclamó presidente al líder civilista por haber obtenido la mayoría de los votos. Lo mismo hizo con Costas en el alto cargo que le correspondió.
Pardo asumió el poder el 2 de Agosto de 1872, magno acontecimiento que fue acompañado de celebraciones apoteósicas. En su calidad de primer vicepresidente, Costas dirigió el Poder Ejecutivo entre el 28 de Septiembre de 1874 y el 16 de Enero de 1875, cuando Pardo viajó a Arequipa para sofocar, como lo hizo, la rebelión del caudillo Nicolás de Piérola, que encabezó lo que se denominó “La rebelión del Talismán”.
Finalizado el periodo civilista en 1876, el dirigente puneño se retiró momentáneamente de la  política y se dedicó a sus actividades agrícolas privadas. Volvió a las lides publicas después de la guerra del Pacifico, cuando fue elegido otra vez Senador.


Puno en la época de tan ilustre personaje.

FAMILIA
En esa oportunidad integró y presidió el Congreso Constituyente reunido en Arequipa entre el 28 de  Abril y 20 de Julio de 1883. Precisamente el año que falleció. Anteriormente y en el plano personal y privado.  Costas formo familia y se casó con  una distinguida dama puneña de orígenes arequipeños, Maria Dolores Urbina del Carpio. Con ella tuvo dos hijas María, casada con un señor Ferreyros, y Elena Costas Urbina soltera, quienes no dejaron descendencia.
La descendencia sanguínea Costas vino por los lados colaterales. Entre otros, por los Peña Costas emparentados con el Presidente del Perú Mariano Ignacio Prado y su esposa Magdalena Ugarteche. Otro hermano de él, José María, también tuvo una buena situación económica y participación pública. Actualmente y al igual que Manuel, no se les conoce descendientes directos.
Una hermana de la esposa del político fue  María  Manuela Urbina del  Carpio, quien se casó con el ciudadano español  Manuel María de Noriega.  El mismo que trabajó como puntal en la Casa Comercial Costas de Puno, desde 1855, año en que llegó al Perú procedente de la madre patria y del pueblo de Carreña, jurisdicción de la provincia de Asturias cerca a la capital de Oviedo, hasta 1881 en que murió.  Toda una vida en el país de más de un cuarto de siglo. Caracterizada por su espíritu laborioso, vivacidad austeridad e  ingenio, según dieron fe los que lo conocieron.


Congreso Constituyente de Arequipa.

NORIEGA
Uno de sus hijos, el menor, fue Pedro José de Noriega Urbina.  Nacido en 1864, agricultor de éxito que precisamente administró  con eficiencia y resultados económicos contundentes las haciendas de los Costas, desde 1893 hasta 1937, año en que se murió. Lo mismo hizo con la casa comercial que llevaba ese apellido, siguiendo los pasos de su progenitor. Diputado Suplente a finales del siglo XIX,  Senador de la  República entre 1924 y 1929 y Jefe de la Legación Diplomática del Perú en París, Francia.
 El fue apoyado enteramente por Costas, su tío político, cuando quedó huérfano de padre a temprana edad, iniciándolo en una vida de trabajo ejemplar y sin precedentes (Más información en el archivo del blog en la semblanza de María Luisa Quiros Vega de Noriega publicada el 21 de Octubre del 2010, bajo el título de “Recordando a María Luisa”)
Ha quedado enteramente demostrado y comprobado que Manuel Costas, eso sí, fue una figura del Perú. Lo respalda por complete la historia y vale la pena recordarlo con amplitud cuando se trata de hombres probos y útiles para la patria. (Edgardo de Noriega)

1 comentario:

  1. Gracias, mi querido gordo, por estos exquisito trabajo sobre Eguren y por ilustrarme sobre Manuel Costas,del que yo desconocía su estatura política, también por esa pincelada sobre Ana Gibson, de la cual yo desconocía que fue esposa de nuestro común amigo Homero Zambrano, y por supuesto saludo esa pluma sobresaliente de José Gálvez B.
    Abrazos
    Víctor Alvarado

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