viernes, 17 de octubre de 2014

LOS INFORTUNIOS DE RIVA AGUERO

 Características muy especiales e infortunadas  tuvo en su vida José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete. Como privilegio inmerecido, el militar y político resultó ser el primero en  ejercer el título, que de por sí es digno, de Presidente de la República  del Perú  y en igual forma lucir, en el pecho, la banda bicolor como signo evidente de poder. Pero el mando que detentó, durante el año 1823, fue, completamente ilegitimo y de hecho rechazable. Exactamente, el  producto de un golpe de estado donde la voluntad popular o cualquier decisión electoral brillaron, enteramente, por su ausencia. Ello de por sí deplorable  dejó, evidentemente, precedentes para la historia posterior del país y una rémora total para la democracia que se merecían todos los peruanos. Allí sí que  erró por completo el personaje y no es ejemplo para nadie. Si lo es como Prócer del Perú con sus ideas y actos de avanzada en pro de la Independencia, inclusive al lado de don José de San Martín.

Sin embargo, cabe aclarar que si bien el origen de su gobierno es reprobable, no lo es la obra que dejó cuando detento el poder que fue prolífica y numerosa. En efecto, muchas veces acertada, aunque no se pueden tapar  los errores y ambiciones, llenas de soberbia, en que cayó por querer detentar el poder cuando  ya no era posible. En aquel entonces  el predominio de Bolívar era inminente y con ideas claras para acabar con el poderío español,  conforme se hizo impecablemente, tras las batallas de Junín y Ayacucho en 1824.

José de la Riva Agüero
Jose de la Riva Aguero: primer presidente.
LA JUNTA EN ACCION
El Congreso instalado por San Martín encargó al Poder Ejecutivo a un grupo de tres diputados que se denominó la Suprema Junta  Gubernativa, la misma que estuvo presidida por José de la Mar. Este organismo con sus huestes atacó a los realistas concentrados en el centro y el sur peruano, organizando dos ejércitos. Pero los desastres sufridos en Torata y Moquegua exacerbaron al pueblo que exigió la constitución de un nuevo gobierno.
Tal grave situación dio lugar al primer golpe militar de la historia republicana peruana. El Ejército del Centro que se encontraba acantonado, cerca de Lima, solicitó la disolución de la Junta Gubernativa en el denominado Motín de Balconcillo. Las tropas avanzaron amenazadoramente hacia la capital.
La Junta Gubernativa cayó  el 27 de Febrero de 1823. Momentáneamente tomó el poder José Bernardo de Tagle, Marqués de Torre Tagle hasta que se eligió, por la fuerza, a Riva Agüero como Presidente de la República.  Incluso, con el poder a cuestas, lo ascendieron a Mariscal.
Si bien el origen de su gobierno fue criticable y espúreo, también es verdad que el régimen que presidió puso al Perú en condiciones de terminar por cuenta propia la guerra de la Independencia. En ese sentido, se abocó a una labor de organización y mejoramiento del Ejército, poniendo gran empeño en aumentar sus efectivos con elementos peruanos.
DECISIONES
Nombró como Jefe de las fuerzas militares a  Andrés de Santa Cruz y ordenó al Comandante Antonio Gutiérrez de la Fuente formar grupos  de reserva en las provincias del norte de Trujillo. Le encomendó, además, al Coronel Ramón Castilla la creación del Cuarto Escuadrón de Húsares
Asimismo creó la Escuela Naval y formó la primera escuadra peruana, cuyo mando estuvo a cargo de Jorge Martín Guisse. Envió misiones diplomáticas a Colombia, Chile y Argentina, con miras a consolidar el  proceso de la Independencia.
Gracias a la intervención de Bolívar, comenzó a llegar al Perú las primeras tropas dirigidas por el General Antonio José de Sucre. Consiguió un empréstito del gobierno chileno  y una ayuda de hombres y materiales para continuar la guerra. Logró un empréstito de libras esterlinas por parte de Inglaterra, el primero de la historia republicana del Perú, cuyos fondos sirvieron para su obra gubernativa.
Emprendió la Segunda Campaña de Intermedios y atacaron a los españoles que dominaban el sur del país. Esta expedición la comandó el General Santa Cruz y como Jefe de Estado Mayor se desempeñó el General Agustín Gamarra, quienes desembarcaron sus fuerzas en Iquique, Arica y Pacocha. También se avanzó hacia el Alto Perú.


En plena juventud

A TRUJILLO
Los patriotas obtuvieron al principio algunas victorias. Gamarra ocupó Oruro y Santa Cruz La Paz. Pero la reacción realista no se dejó esperar.  El Virrey La Serna ordenó a sus generales atacar   y ocurrió la Batalla de Zepita el 25 de Agosto de 1823, a orillas del lago Titicaca. Los independistas quedaron dueños del campo, sin obtener una victoria decisiva.
Santa Cruz ordenó la retirada hacia la costa, siendo de cerca perseguido por las fuerzas españolas. A esta campaña se le denomino “La del Talón”. Santa Cruz no paró de llegar hasta Ilo,  donde se embarco con 700 sobrevivientes. La campaña resulto un fracaso  para los patriotas.
Al quedar Lima desguarnecida, el General español Canterac avanzó desde la sierra contra la capital. Riva Agüero ordenó, entonces, el traslado de los organismos del gobierno y las tropas a la Fortaleza del Real Felipe. Las fuerzas españolas ocuparon Lima.
En  el Callao estalló la discordia entre el Congreso y Riva Agüero. El Congreso resolvió que se trasladasen hacia Trujillo los poderes Ejecutivo y Legislativo. Se creó, además,  un poder militar que confió a Antonio José de Sucre y acreditó una delegación para solicitar la colaboración personal de Simón Bolívar en la guerra contra los españoles
Enseguida, el mismo Congreso concedió a Sucre facultades iguales a las del Presidente de la República y se dispuso que Riva Agüero quedara exonerado del mando supremo. Este no acató la disposición congresal y se embarco a Trujillo con parte de sus autoridades.
ANARQUIA
Mantuvo su investidura de Presidente, decretó la disolución del Congreso y creó un Senado integrado por diez personas. Formo, adicionalmente, tropas. Mientras que en Lima fue nuevamente convocado el Congreso convocado por el Presidente provisorio Torre Tagle. El Parlamento reconoció a este último como Jefe del Estado. La anarquía cundía en el territorio nacional, con dos presidentes de por medio.
Riva Agüero empezó a  negociar una tregua con los españoles, con el fin de oponerse a la autoridad de Lima. Pero Bolivar abrió campaña en contra suya. Antes de que se desatara la guerra, Riva Agüero fue apresado por sus propios oficiales encabezados por el Coronel Antonio Gutiérrez de la Fuente, quien desobedeciendo la orden de fusilarlo lo envió  al destierro en Guayaquil.
Pero  no renunció a su vocación por el poder y pasó a Europa donde, sin conocer la Capitulación de Ayacucho, buscó el apoyo de Inglaterra con ciertos planes para destruir el poderío español. Era ya tarde.  Las fuerzas patriotas se habían impuesto a los realistas.
En 1826, se casó con la Princesa Belga Carolina Arnoldina Irene de Looz Corswarem. Por entonces corrieron rumores de que se aprestaba a salir de Bruselas rumbo hacia América al frente de una expedición con el objeto de coronarse rey del Perú. También se habló de la posibilidad de coronar a un príncipe alemán y el ascenso al poder del  infante Francisco de Padua. Nada de esto ocurrió. Ni siquiera la travesía.


La Independencia del Perú lo conto entre sus adherentes.
MARISCAL
Abandonó Europa y se estableció en Santiago de Chile, dando a conocer que estaba colmado de deudas. Retornó a su patria cuando se cumplió su proscripción en 1831. Lo recibieron y fue recibido, con cierto aprecio, por parte de la población.
Consiguió que judicialmente se le exonerase de las responsabilidades derivadas de sus errores políticos. Alentaba la ambición de recuperar el poder. Lo eligieron Diputado por Lima a la Convención de 1833. Poco después lo acusaron de estar comprometido en una conspiración  contra Gamarra y fue exiliado en Guayaquil.
La Convención Nacional convocó a los colegios electorales para las elecciones congresales y del presidente sucesor de Gamarra. Como candidatos se presentaron Pedro Pablo Bermúdez, Domingo Nieto y Luis José de Orbegoso. Riva Agüero, en ausencia, también lanzó su candidatura.
Estos comicios se frustraron porque se efectuaron parcialmente. Riva Agüero triunfo en Lima, aunque en sus memorias se atribuyó el triunfo a nivel nacional. La Convención decidió elegir un presidente provisorio. El cargo recayó en Orbegoso.
Ya de vuelta de su destierro, apoyo a Orbegoso. Logró su reincorporación al Ejército, consiguiendo su rango de Gran Mariscal. Estuvo en la campaña contra los gamarristass y bermudistas descontentos con la elección del trujillano. La guerra civil  acabo con el “Abrazo de Maquinhuayo”.


Orbegoso fue apoyado por Riva Agüero.
PLENIPOTENCIARIO
Tras el golpe de Salaverry, viajó a Chile y lo acreditaron como Ministro Plenipotenciario en octubre de 1835. Logró que se desconociera la misión que allí desempeñaba Felipe Pardo y Aliaga en nombre de Salaverry.  El problema estuvo en que se mezcló en asuntos internos chilenos que lo obligaron a suscribir explicaciones públicas.
Cuando  término a su misión, se preparaba la Primera Expedición Restauradora en contra de la Confederación Peru. Boliviana, encabezada por Santa Cruz. Retornó al Perú y fue designado Presidente Provisorio del Estado Nor peruano, en reemplazo de Orbegoso. Ejerció precariamente su autoridad hasta que derrotaron a los confederados en la batalla de Yungay. Ello significó el fin de su carrera política.
Una vez más partió al destierro de Guayaquil y allí permaneció hasta 1845. Nuevamente retornó al Perú y, apartado de toda actividad pública, se dedicó a las labores agrícolas. Durante sus últimos años, escribió sus memorias que se publicaron póstumamente bajo el seudónimo de P. Pruvonena. Falleció el 21de Mayo de de 1858 y fue enterrado en el Cementerio Presbítero Maestro. Posteriormente trasladaron sus restos al Mausoleo de la familia Riva Agüero y Osma.
De la unión con la princesa belga tuvp cinco hijos:  José, Carolina, Carlos, Alfonso y Andrés. El primero fue Canciller de la República entre  1871 y 1875, bajo el gobierno de Manuel Pardo y es recordado por haber concertado la alianza entre Perú y Bolivia en 1873, unión que fue una de las razones para que Chile desencadenase la Guerra del Pacífico.
FIGURA
El hijo de José, Enrique de la Riva Agüero y Riglos resultó tres veces Canciller y Primer Ministro del Peru. Un bisnieto del prócer fue el notable historiador, José de la Riva Agüero y Osma, último marques peruano de  Monte Alegre  de Aulestia.  ( Ver artículo sobre este último en el archivo del blog de fecha 27. 09.11, bajo el titulo “Comparaciones: Riva Agúero y Cipriani)
Riva Agüero y Sánchez Boquete perteneció a una familia aristocrática limeña y resultó un decidido partidario de la causa independentista,  desde muy temprano. Estuvo en España en tiempos de la invasión napoleónica, afiliándose a las logias que por entonces laboraban a favor de la emancipación de América.
Dese 1810 y hasta la llegada de San Martin fue la principal figura de las conspiraciones anticoloniales. Colaboró con San Martin antes y después de su arribo  al Perú. Establecido el Protectorado fue nombrado Prefecto de Lima.
Su padre fue el español José de la Riva Agüero y Basso della Rovere, miembro de una distinguida familia italiana por el lado materno. Caballero de Carlos III y Superintendente de la Casa de la Moneda de Lima, quien se instalo en el Peru en 1777. Su madre fue María Josefa Sánchez Boquete y Román de Aulestia, limeña perteneciente a la nobleza colonial del Perú.



Símbolos de la Confederación Perú Boliviana
CONDECORADO
Bautizado en la Parroquia de San Marcelo de Lima. Completo su educación juvenil en España. Estuvo en Francia en viaje de recreo. Nuevamente en Madrid fue condecorado con la Orden de Carlos III y movido por al ardor nacionalista que provocó la invasión napoleónica se alistó en el ejército español y participó en algunas acciones iníciales contra los franceses en Guipúzcoa, Burgos y Córdova.
En la madre patria,  formó parte de varias logias que apoyaban la libertad y la independencia de América. En el transcurso de su viaje al Perú  decidió apoyar a los patriotas. Por Buenos   Aires, Montevideo y Mendoza esquivó a la policía porque se entero que lo iban a obligar a volver a España. Trabajó en el Tribunal Mayor de Cuentas de Lima.
En la capital se relacionó con diversos grupos de rebeldes y mantuvo correspondencia a con los de Buenos Aires y Chile, donde ya se habían instalado Juntas de gobierno. Dirigió la logia de Lima que funcionó en su casa situada en la calle Santa Teresa (hoy quinta cuadra del Jirón Puno) Estuvo implicado en casi todas las conspiraciones limeñas, por lo que fue constantemente vigilado por las autoridades y eventualmente perseguido.
CONTACTOS
Estuvo por aquel entonces en contactos permanentes con  San Martín, quien luego de afianzar la independencia de Chile planeaba pasar al Perú. Le envió datos valiosos sobre la situación de los realistas y contribuyó a definir el Plan de Operaciones del Ejército de los Andes de atacar por la costa central  no limitarse a desembarcar por Arica para penetrar en el Alto Perú, como era el plan original.
Por aquel entonces, a un mensajero de San Martín lo capturaron con correspondencia dirigida a Riva Agüero. El Virrey Joaquín de la Pezuela lo confinó en Tarma, mientras que se disponía un barco para que lo llevase preso a España. La apelación legal y el desbarajuste ocasionado por la llegada de la Expedición Libertadora motivaron que la medida deje de cumplirse.
Laboró a en la causa independentista, convenciendo a muchos oficiales para que desertaran de las tropas realistas. Fue uno de los que influyeron en el paso del célebre Batallón Numancia a las filas patriotas.
 Del mismo modo promovió la organización de guerrillas para que cortaran los accesos de Lima. Contribuyó también a producir la división y el desacuerdo entre los propios generales españoles e introdujo en el ejército realista espías dobles.Prestigiado con tantos servicios prestados a la causa patriota, Riva Agüero se presentó ante José de San Martín en el cuartel de Huaura. Participó luego en la marcha sobre Lima, donde entró el 9 de julio de 1821.Allí, recibió el grado de Coronel de milicias.
Cabe precisar que perdió la confianza de San Martín por haber promovido la expulsión del Ministro, Bernardo Monteagudo, personaje odiado por su monarquismo y las medidas severas que  dictó contra los residentes españoles de Lima.
Su vida fue agitada pero productiva a pesar de sus grandes errores que muchas saltaron a la vista como expresión de altivez e inmodestia. Pero si fue un convencido, a pesar de sus blasones de nobleza de los cuales se enorgullecía a raudales, de que la libertad y la independencia eran lo mejor para el Perú. Tal fue su principal contribución y por eso pasó a la historia reluciente del Perú. (Noé)

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