lunes, 29 de octubre de 2012

FILOMENO: CONVICCIONES Y DECENCIA

Muy polluelo  juvenil aún conversaba con sus compañeros en el patio de Letras de la Pontificia Universidad Católica  en pleno centro de Lima al interior de una casa antiquísima de la Plaza Francia con reja colonial de fierro forjado a la entrada, después de haber recibido una clase brillante  del  curso "Lengua y Estilo" que dictó, como de costumbre, Luis Jaime Cisneros, a quien los muchachos veneraban por su capacidad y su don de de gentes. En la tertulia, precisamente, no se hablaba de estudios. Si, enteramente, de política y del acontecer nacional. En buena cuenta, del futuro del Perú. Eso primaba y era lo vital. Enteramente vital.
Era muy delgado y por eso todos lo llamaban  “El Flaco”. Corría el año 1959. Habia finalizado sus estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar Ricardo Palma del distrito de Surquillo, un crisol de la peruanidad mezcla de sangres y culturas, según la definición del propio personaje.  Logró ingresar hace pocos meses a dicho centro superior en primera y única postulación, luego de aprobar con bríos el difícil examen de ingreso. Quería forjarse un porvenir propio.
 Nieto, hijo y sobrino de maestros. Como anécdota, hasta una polka del acerbo criollo da cuenta de ello cuando la letra convertida en canción dice: “En el Rimac yo nací, en Malambo me crié, en Filomeno estudié, en el Rimac he de morir”.
 Innegablemente el recuerdo popular al abuelo Armando Filomeno, director del único colegio estatal primario que existia en el antiguo distrito donde, precisamente, vivió muchos años. Su padre, también de nombre Alfredo, cabalmente directivo del Ricardo Palma: el plantel de su vástago.
CLORI
 Muy observador él. sabia cuando hablar y cuando callar. Tenía el tino necesario y, sobre todo, el conocimiento preciso de estas lides propias de los mayores. Pero no sólo eso sino que quizá era, entre el grupo de estudiantes que dialogaban alegremente,  el único que estaba inscrito por convicción en un partido político, la Democracia Cristiana, cuando ni siquiera tenía la mayoría de edad  y tampoco había terminado de crecer. Como estatura, medía 1 metro con 61 centímetros. Años después, llegaría recién al metro con 78, su tamaño actual.
Mucho se hablaba  de las frivolidades del Presidente Prado, con sus innumerables condecoraciones que las lucía en fino y elegante frac y tongo durante las actuaciones públicas. De su conservadurismo tan nefasto y de lo poco que le interesaba la solución de los problemas sociales del país.
Asimismo del posible fracaso de su política económica y sus acercamientos al  ultraliberalismo de Pedro  Beltrán, el dueño del diario “La Prensa”. El mandatario designaría al crítico y enemigo de antes, como Ministro de Hacienda (hoy Economía). Tal decisión causaría ardua polémica. 
TRIFULCAS
Mucho se comentaba, además, del anulamiento del primer matrimonio católico del mandatario por influencia y poder ante el mismísimo Vaticano con nada más y nada menos que el Papa de por medio, para casarse con la amante millonaria de muchísimos años y de abolengo aristocrático y riqueza minera, Clorinda Málaga Bravo más conocida como Clori,  que incluso-se decía- había metido  a dormir a Palacio de Gobierno.
De la salida del Ministro de Hacienda, Juan Pardo  Heeren hijo y nieto de presidentes. De otros como Luis Gallo Porras, que a su vez era Vicepresidente de la República y de la actuación de Ignacio Masías García en el despacho de Agricultura,  dueño de muchas tierras agrícolas a lo largo y ancho del país.
 De las trifulcas que ocurrían, a cada rato, en el Parlamento entre la bancada gobiernista encabezada por Javier “Chupito” Ortiz de Zevallos y la oposición, representada indiscutiblemente con calidad invalorable y pocas veces vista por el grupo parlamentario Demócrata Cristiano. La conversación universitaria se ponía interesante. Pero se registraban muchas contradicciones, equivocaciones y  asuntos que no se comprendían.
Hasta que Alfredo Filomeno Jarrín,  con tan sólo 16 años a cuestas, comenzó a hablar, sin inmutarse ni intranquilizarse,completamente seguro con su voz enteramente gruesa y resolvió, sin que le fuera difícil, todos los problemas  existentes.
Primero hizo la interpretación de carácter político para dar con el origen y el por qué de las cosas. Luego dio las fechas de los acontecimientos, con el objeto de centrar las precisiones. Rematando, implacablemente, con la exactitud de lo que se discutía en si. Antecedentes,  por un lado. Consecuentes, por otro.  Todo solucionado.
                        Alfredo Filomeno en pleno trabajo.

CONVICCIONES
Tal actuación fue la misma que aplicó siempre a lo largo de su actividad política de más de 30 años de duración, hasta 1991  e iniciada allá por un verano intenso y caluroso en Lima en febrero de 1959, cuando convencido total y a tan poquísima edad, acudió a inscribirse como militante de ese partido, cuyo local principal estaba ubicado en la Avenida Guzmán Blanco 262, muy cerca de la Plaza Bolognesi. Casona antigua de escalera de mármol, con puertas y ventanas pintadas de color enteramente marrón.
El Presidente del Partido era Javier Correa Elías, ex Canciller de Bustamante y Rivero. Había sido Embajador del Perú en Chile y, con el correr de los años, suegro del Presidente Belaúnde. El Secretario General, el diputado por Arequipa Héctor Cornejo Chávez, un polemista de primera línea vilipendiado y maltratado por sus opositores y la propia prensa, injustamente, hasta el día de su muerte y el de Política: Luis Bedoya Reyes que, dicho sea de paso, tenía y tiene capacidad, dotes excelentes.
        Al lado de Héctor Cornejo Chávez en una actuación partidaria.

 Entre estos dos últimos se jugaría, posteriormente, el destino de la Democracia Cristiana en  el Perú. Hoy prácticamente desaparecida para mal porque en el país y en  el plano del fortalecimiento de la democracia son necesarios, a como de lugar, los partidos.
LIBRO
Filomeno fue y es un hombre de decisiones desde que pudo tenerlas y desde que las ejerció. El mérito está que lo hizo con convicciones plenas. Más aún, con decencia y honestidad comprobables  a lo largo de muchísimos años.
Eso  tan importante y trascendente es lo que se ha celebrado hace poco con la edición de un libro que lleva el titulo de “¿Para que sirve el Poder?, Vida Política y Etica a los 70 años de Alfredo Filomeno”. No es badana por si acaso. Sino algo, definitivamente, crucial.
La presentación se llevó a cabo durante una reunión realizada en el Auditorio del Banco BBVA Continental donde participaron, como expositores y en la mesa principal al lado del homenajeado, Henry Pease Garcia, Ex Presidente del Congreso de la República y compañero de ideales en la Universidad, el PDC  y la vida laboral.  Su discípulo Hernando Guerra García, impulsor de los emprendedores y el periodista José María “Chema” Salcedo, con quien tiene una empresa de comunicación “Viceversa”, en calidad de socios. Cada uno de ellos ponderó, con amplitud, las virtudes de Filomeno.
Además, los citados fueron articulistas del libro que apareció con el esfuerzo de su esposa y compañera de toda una vida de más de  40 años juntos, Ana María Ramírez y sus hijos: Alfredo, Aby y María Katia, quienes financiaron la publicación por admirable cariño al padre ejemplar y decidieron regalar el volumen, muy interesante de contenido, a cada uno de los asistentes al merecido acto que, dicho sea de paso, estuvo repleto de asistentes. Que buena y consecuente inversión.
La familia Filomeno:padres, suegra, hijos y nietos

El prólogo corrió a cargo del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, político chileno de origen social cristiano y luego socialista que batió record como Ministro de Estado durante 10 años seguidos, en los gobiernos de la Concertación por la Democracia  de su país.
ARTICULISTAS
También escribieron en la publicación la propia consorte Ana Maria Ramírez con una biografía inconsulta de su esposo, el educador Juan Borea Odría, llamado por muchos,”El Bueno”, Director del Colegio Héctor de Cárdenas, a quien se le ocurrió la magnífica idea de celebrar los 70 años del político. Los jovenes Julio César Mateus Borea y Elohim Monard Rivas, del grupo Coherencia, que trataron sobre “La Reinvención de la Utopia”.
Asimismo el actual Canciller de la República, Rafael Roncagliolo, con quien lo une una estrecha amistad y coincidencia forjada en los dos partidos que militaron la DC y el PSR, el correligionario leal Mariano Benites, el ex Senador Enrique Bernales Ballesteros, la médico Azuzena Dávila, Susana Bedoya Garland, el ex Ministro de Energia y Minas, Fernando Sánchez Albabera.
            Con el actual Canciller Roncagliolo en un Congreso de la DC.

EN LA DC Y EL PSR
Al igual que el periodista chileno Ismael Llona Mouat exiliado algunos años en el Perú, quien vino especialmente a la ceremonia procedente de su país de origen, acompañado de su hija Andrea, el politólogo Manuel Bernales Alvarado, el ex Senador Francisco Guerra García Cueva, que escribió sobre el pensamiento  y el cambio político, analizando la Reforma de la Educación en épocas de Velasco.
Su amigo desde el colegio, César Carmelino,  le hizo una semblanza de recuerdo. Fernando Peña y Pablo Tarazona, recordando como discípulos y seguidores, pasajes de su valiosa y variada vida política.
Comenzó como Demócrata Cristiano y terminó  como militante del Partido Socialista Revolucionario (PSR), en una vida de transparencia absoluta. Nos consta porque lo hemos visto actuar políticamente desde hace ya una punta de años, allá por el verano de 1961,  más de 50 años, en las instalaciones del entonces flamantísimo y elegantísimo Hotel Riviera en la Avenida Wilson, durante la realización de una asamblea del primer partido.
 El de 18 años para 19. El autor de esta nota de 13 para 14, acompañando a su padre dirigente nacional de la agrupación y también prematuramente interesado en los asuntos públicos. Medio siglo y un año más  de amistad hace que demos una opinión que quiere ser, anhela ser de apoyo y si se puede decir de aplauso por lo realizado. “El Flaco” se lo merece.
Pero, eso sí, no todo son coincidencias con  Filomeno y que no sean así sirven exactamente para comprenderlo y valorarlo aún más. Por eso y sólo por eso, las damos a conocer por primera vez. Nunca lo habíamos hecho antes.
La vida en el correr de los años nos puso frente a frente, indirectamente. El como dirigente juvenil se enfrentó, implacablemente, al Ministro de Justicia Demócrata Cristiano del primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry, el diputado por Lima Roberto “Boby” Ramírez del Villar  Beaumont

EXPULSION
No obstante ser un ejemplo y un parlamentario de indiscutible calidad. Había, pues, sus diferencias de carácter político y se presentaron serios choques de enfoque,actuaciones y pareceres que dieron lugar a la discrepancia total.
Tal fue el barullo y la crítica que la posición de Filomeno se impuso y dio lugar a la expulsión del dirigente que era fundador del partido. No sólo eso sino a un hecho político posterior de suma importancia: la renuncia, al poco tiempo en señal de apoyo a Boby, de un núcleo de altos dirigentes quienes formaron el Partido Popular Cristiano (PPC), con Luis Bedoya Reyes a la cabeza. Eran, evidentemente, los conservadores y moderados los que se iban.

Luis Bedoya Reyes

Ramírez del Villar resultó, quizá por efectos de la gran amistad desde niños que tenía con mi padre y porque, además, logré seguramente caerle simpático, mi maestro y el que me impulsó tanto para ejercer la profesión de periodista que tengo. Incluso llevándome a debutar en  el oficio de mis preferencias, en la redacción de  “Correo”, diario del cual fue director.

APOYO
 En 1972, el dictador Juan Velasco Alvarado destituyó de un plumazo, cobarde e injustamente, a mi progenitor, Rafael de Noriega Quiros, como Director General de los Registros Públicos, a raíz de las invasiones de terrenos en lo que sería posteriormente la ciudad autogestionaria de Villa El Salvador. No obstante de que hacía una brillante  y tranformadora labor técnica y jurídica en el seno de esa entidad estatal.
Alfredo Filomeno en esos momentos apoyaba al velasquismo. Se y estoy seguro que  comparte esta última apreciación conmigo, no obstante su compromiso con los militares que nunca lo negó. Hacerlo, como se que lo hace, ya es de grandes hombres.
En vista de que está probado de que el mal y las situaciones de indole abusiva nunca persisten, para bien de Noriega, cuando se volvió a vivir en democracia, el Presidente Belaúnde durante su segundo gobierno en octubre de 1980, en acto de legitima reinvindicación, restituyó al insigne abogado en su cargo y las transformaciones  volvieron de lleno a esa repartición que entre sus multiples funciones, sirve para garantizar el derecho de propiedad en el país.

El dictador Velasco Alvarado

Pero lo admirable e inigualable es que ni lo de Ramírez del Villar, ni lo de mi padre sirvieron para enemistarnos ni nada que se le parezca con Filomeno. Seguimos con el correr de los años, persistentemente,  amigos con la confianza de siempre. Habiendo de por medio entera comprensión. Una tolerancia total. Propia de un ser excepcional como es Filomeno.
 Lo que demuestra a las claras la capacidad de entender perfectamente los fenómenos de la política dentro de una actitud enteramente abierta, sin ningún sectarismo de por medio. Con evidente quietud y sobre todo tolerancia de parte de Alfredo, como muchas de sus otras virtudes que merecen destacarse.
VELASQUISMO
Lo del velasquismo de Filomeno por lo cual ayer y hoy ha recibido tantos ataques también es digno de relatarse, porque no es espúreo ni tampoco ilegítimo. Menos inconsecuente. Completamente explicable por razones evidentes de índole política. Que Velasco sea un bodrio y un dictador de la peor especie para mi es otra cosa. Completamente distinta y parte entera de la comprensión existente.
 Expliquemos. La Democracia Cristiana nació como una organización política que aspiraba a realizar una revolución en libertad. Recusaba al capitalismo y al comunismo y creía, firmemente, en la transformación de las estructuras políticas y sociales.
Dentro de estos principios, la posición social cristiana estaba si se quiere en una situación de centro, mirando hacia la izquierda. Que otros al interior del partido se inclinasen hacia la derecha, también era una realidad.
La mayoría  abogaba por la dignidad de la persona humana y  la realización de las reformas estructurales que cambiasen por completo la sociedad. “Nuevos principios para un nuevo Perú”, escribía uno de sus lideres principales, Héctor Cornejo Chávez. Precisamente el primer maestro en política de Filomeno, del cual guarda un grato recuerdo.

Héctor Cornejo Chavez: auténtico polemista.

OPOSICION
La DC quería la reforma agraria para transformar la tierra. La del Estado para hacerlo más eficiente. La de la Empresa para transformarla. La Tributaria y  la del Petróleo para recuperar todo lo que era nuestro.  Además de muchas otras , como parte de una cabal trransformación.
Lo cierto es que ello no pudo hacerse durante el primer gobierno de Belaúnde, precisamente, por la oposición tajante de la mayoria parlamentaria de los apristas en posiciones evidentes de derecha y dejando de lado cualquier postura progresista, unidos con los enemigos del ayer que no eran otros que el ex dictador Odría y sus seguidores.
 Es decir, la derecha cavernaria. Los del Apra que renegaban del pasado vergonzante en su himno partidario, por aquella época, nos presentaban  un impúdico presente enteramente vergonzoso.
 Pero también estaba visto y comprobado que el propio Belaúnde y la mayoria de su partido de Acción Popular, no le daba mucha importancia al asunto. Más se inclinaba por ser un gobierno constructor de respeto a las libertades democráticas y punto.
Resulta que quienes hicieron esas reformas fueron los militares con Velasco a la cabeza. Los que habían golpeado y sacado al líder populista. Entonces era lógico y hasta consecuente que Filomeno y los democristianos que pensaban que los cambios eran fundamentales,  siguieran  por esa vía.
 Era cuestión de principios. Que no los tengan otros es otra cosa. No  asuntos de conveniencia ambiciosa, particular.  personal o de grupo. Que se esté de acuerdo o no, eso ya es otro cantar. Pero enteramente peligroso porque con los militares en el poder no se juega. Alfredo si se la jugó y la pasó mal.
MAS PERDIO QUE GANO
En efecto, realmente está comprobado que mucho más perdió que ganó Filomeno al unirse con los golpistas. En primer lugar al poco tiempo de aceptar un  cargo como experto en asuntos laborales en Sinamos, fue obligado a renunciar cuando tenía que vivir y mantener a una familia. Precisamente, porque habían llegado alli sectores conservadores, desplazando a los progresistas.
 Lo que hizo otra vez es poner los ideales en primer lugar  y lo que recibió fueron golpes tremendos. Inclusive apresamientos, persecución implacable en la época del dictador Morales Bermúdez que lo llevó hasta la clandestinidad, porque querían cortar sus ideales. Ello, obviamente, era inaceptable y criticable
Incluso, al final, el dictador Velasco, en entrevista hecha por César Hildebrandt para la revista “Caretas” trató con mucho desdén y dureza a sus colaboradores. Incluido el General Leonidas Rodríguez Figueroa, su compañero de partido y otro más como el General Jorge Fernández Maldonado. No se les reconoció y, por todo lado, se les atacó.
RADICALIZACION
Velasco, decididamente, estaba en el furor mental negativo al borde de la muerte sin una pierna que se la habían amputado, por efecto de un peligroso aneurisma. Los llamó a ellos y sus seguidores, traidores con todas sus letras y efectos. Cuando, precisamente, no lo eran. Habian tenido diferencias. Cada uno se fue por el lado que sus convicciones les mandaban.
Cabe explicar, además, que los jóvenes demócrata cristianos de aquel entonces, no sólo del Perú sino de América Latina, en un proceso de carácter histórico fueron radicalizándose continuamente, en la busqueda de la justicia social y la solidaridad plena.
 Aquí en el Perú e incluso en el exterior influyó mucho en ello el pensamiento cristiano y de entera avanzada de la Teología de la Liberación, del sacerdote Gustavo Gutiérrez. Eso los marcó y, con serios problemas internos se fueron del partido al que pertenecían,  convencidos totalmente por principios, a posiciones revolucionarias.
Posteriormente, en 1976, se fundó el Partido Socialista Revolucionario (PSR) con un marcado  progresismo. No en épocas de elecciones. Ni tampoco para conseguir puestos de trabajo o alguna prebenda adicional. Sino en momentos de dictadura y de persecución, con Morales Bermúdez en el poder. Cuando, precisamente, las papas quemaban.
 Filomeno estuvo entre sus fundadores. Lo mismo que los generales Leonidas Rodríguez Figueroa, Arturo Valdés del Cuerpo Jurídico Militar del Ejército, el médico Antonio Meza Cuadra, Ernesto Velit, Maria Luisa de Benza, Rafael Roncagliolo que estaba deportado en México y Walter Albán, quien posteriormente fue un impecable Defensor del Pueblo y hoy se desempeña como Embajador del Perú ante la  OEA.
ACTITUD
En esa salida por principios y profundizaciones ideológicas, hay una actitud que pinta de cuerpo entero a Filomeno. Su renuncia a la Democracia Cristiana años antes fue con pena y nostalgia, manteniendo el respeto por la tienda política que lo cobijó y por los amigos que ahí dejó.
 Más allá de las discrepancias, lo que defendió fue realmente irrenunciable. Nunca se le pasó por la cabeza decir que estuvo engañado. Ingresó a la DC por convicciones y salió por lo mismo. En buena cuenta, nunca olvido su pasado.
Tal encomiable posición lo hizo afirmar en el acto de su homenaje, sin ningún problema: “Pude tratar cercanamente y durante varios años a un hombre brillante y honrado como Héctor Cornejo Chávez, sin duda, mi primer maestro en política y tener como amigos, pese a las diferencias de edades, a Javier Correa Elías y al diputado Alfredo García Llosa”.
No es precisamente así lo que ocurre en otros partidos cuando se registran salidas y renuncias. En el Apra, los disidentes pasaban a ser enemigos implacables con mucho encono, a quienes incluso se les golpeaba fisicamente, si había la oportunidad o sufrian cualquier atrocidad inimaginable. 
SECTARISMO
Lo hicieron entre muchos con el novelista Ciro Alegría y el abogado Luis de la Puente y Uceda, que llegó al extremo de matar, en defensa propia, a uno de los disciplinarios llamados bufalos que lo quiso atacar a mansalva.
En los partidos de la izquierda  e incluso  los de derecha, también es así en innumerables casos. El sectarismo y la intolerancia en ese sentido es una realidad contundente. Aquí, con Filomeno, hubo, definitivamente, decencia por sus peculiares calidades.
Una vida distinta llena de precocidad. A los 22 años integrante del Comité Ejecutivo Nacional de la DC. Un año más tarde Secretario General de la Juventud, ganándole la elección a Carlos Ferrero, después parlamentario fujimorista y Premier de la República, en épocas del gobierno de Toledo.
 Posteriormente Presidente de la Juventud de dicho partido  en América Latina (JUDCA) y miembro del Comité Mundial de la Unión Internacional de Jóvenes Demócratas Cristianos (UIJDC).
Estos últimos  cargos le dieron la oportunidad de conocer a otros militantes DC, la mayoría de los cuales al igual que él asumieron posiciones socialistas entre los años 60 y 70. Entre ellos: los chilenos Insulza, Enrique Correa, Juan Enrique Vega, Gonzalo Falabella, Martín Mujica, Raúl Ramirez e Ismael Llona.
 Los bolivianos Tonchy Marinkovic, Alfonso Camacho y Antonio Aranibar. José Bolivar Castillo del Ecuador. Carlos Baraibar de Uruguay, Edmundo Jarquín de Nicaragua y Juan Carlos Carullo de la Argentina, casado con la peruana Maritza Solari, lamentablemente fallecida.
FRENTE
Como dirigente nacional más jóven de la Democracia Cristiana, le tocó participar en esfuerzos unitarios para formar un frente de centro- izquierda, con la dirigencia oficial de Acción Popular. Eran los tiempos cuando  manifestaban sus discrepancias con su Jefe Fernando Belaúnde Terry. Lo que se trataba era de acercarse a la Unidad de Izquierda que homogenizaba el Partido Comunista Peruano, a fines de 1967 e inicios de 1968.
En el PSR, le encargaron participar en los intentos frustrados de formar una lista unitaria para las elecciones de los constituyentes de 1978. Así como en la gestación de una alianza que resultó poco significativa a inicios de 1980.
Pero fue en el segundo semestre de ese año cuando se creó Izquierda Unida en la que pudo jugar un papel de mayor importancia porque podía moverse con libertad, debido a que era el único dirigente que no consultaba los detalles de los avances y podía firmar compromisos, ya que tenía un mandato general de buscar la unidad y, sobre todo, la confianza plena en que lo mucho o poco que consiguiera sea enteramente real. 
ENCUENTRO
Lo eligieron, en el Partido Socialista Revolucionario, dirigente nacional durante varios periodos y Secretario General por cinco años, siendo por este hecho presidente colegiado de Izquierda Unida en 1988. A esta agrupación le dedicó todas sus energías durante quince años, desde su fundación hasta la renuncia de la mayoría de sus fundadores, dirigentes más representativos y los  de la juventud, cuando comprobaron que ya no era un instrumento que podía servir al país.
Anteriormente participó en un encuentro de más de 160 partidos y movimientos de izquierda realizado en Moscú, la Unión Soviética, en Noviembre de 1987, con ocasión de los 70 años de la Revolución de Octubre.
 En el evento internacional, cuando intervino, dijo algo que hasta ahora lo acompaña en su pensamiento: “Si queremos la democratización de la sociedad, la democracia resulta estratégica y no sólo táctica. Hay que adecuar nuestra acción política a tal situación”.
Hay personajes que persisten en el pensamiento de Filomeno. Como por ejemplo, el General desaparecido Leonidas Rodríguez Figueroa, su correligionario en el PSR a quien trató entre los años 70 y 80 y lo recuerda como el jefe, compañero y amigo, comprobando que hay hombres esencialmente buenos.
Tambien en los 80 tuvo una excelente relación personal con Alfonso Barrantes Lingán, que salió originariamente de las canteras del aprismo para pasar al marxismo, siendo el primer alcalde socialista elegido por el pueblo y el forjador por excelencia de la unidad de la izquierda. “Lo apoyé a él las veces que fue necesario y discrepé con él, las veces que me fue imperativo”,  subraya Filomeno.

Alfonso Barrantes Lingán

VIDA
Si queremos resumir la vida profesional de Alfredo, cabe indicar que es un analista de polendas en temas sociales y políticos. Estudió Letras, Educación y Ciencias Sociales en la Universidad Católica y el Instituto Pedagógico Nacional, siguiendo la tradición familiar. Ejerció el periodismo de análisis y opinión durante varias décadas.
Trabajó durante 17 años en Desco, una de  las ONG de asuntos sociales y políticos más conocidas del medio. Allí escribió documentos internos para el análisis, co-autor  de siete tomos de la “ Cronología Política”, de indispensable lectura para quien desea analizar los gobiernos de Velasco y Morales Bermúdez. Asimismo fue redactor principal de la revista “Quehacer” y editor del “Resumen Semanal” durante seis años.
 Fundó en 1993 con “Chema” Salcedo la empresa  de comunicación y prensa Viceversa, firma que hasta hoy existe con una actividad limitada. Actualmente está trabajando como jefe de Asuntos Sociales en Pro Inversión. Anteriormente y durante cuatro años, lo hizo de igual forma como asesor en esta reparticion estatal,  en tiempos que la dirigia Luis Guiulfo.
               Con "Chema" Salcedo, fundadores de Viceversa

 Una vida dedicada por entero a la política con peculiaridades excepcionales que por eso, precisamente, la hemos destacado. Porque hay valor. Porque hay integridad. Porque, definitivamente, trasciende. (Edgardo de Noriega)

4 comentarios:

  1. Gordo, abrazos y felicitaciones por tu excelente semblanza de Alfredo Filomeno y el run run de Castañeda, veré que rebote en La Razóm, saludos Victor Alvarado

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  2. Primera vez que leo algo coherente sobre lo que paso con el social cristianismo en el Perú que se fue a posiciones progresistas y de avanzada. Las razones son realmente convincentes. Alfredo Filomeno jugó, definitivamente, un rol preponderante en la política nacional. Vale porque lo hizo en forma coherente. Juan Luna

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  3. La actuación de personas como Alfredo Filomeno Jarrín enaltecen la actividad política tan desprestigiada y tan venida a menos. Ejemplo a seguir. Razón para brindar aplausos. Fernando Asenjo.

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  4. Hay un quiebre muy importante en la política del Perú. El momento de que el Apra se va con todo a posiciones de derecha. Eso paso, exactamente, en 1963 cuando se unió con Odría y sus seguidores. Hubo gente que se mantuvo en sus trece luchando por la justicia social en el Perú. Alfredo Filomeno, dentro de este contexto, está retratado exactamente. Vale la pena recordarlo. Más aún cuando tanta corrupción hemos tenido después del primer gobierno de Belaúnde. Alberto Sifuentes

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