jueves, 11 de octubre de 2012

TEOFILO CASO: REPORTERO NATO

Lo que consiguió con audacia total y evidente desparpajo profesional fue reafirmar su condición de reportero nato al subirse a un avión luego de burlar por completo a la policía y la seguridad, en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima.  Allí  pasó como pasajero, sin serlo con todas las de ley. Lo cierto es que fue el único que entrevistó, en exclusiva y en pleno vuelo a unos 30 mil pies de altitud, a un personaje de la política latinoamericana en el peor momento de su vida.
 Cuando, precisamente, se iba expulsada al exilio y a residir a tierras lejanas por decisión de la dictadura que recién comenzaba. Luego de la lamentable muerte trágica de su esposo que fue Presidente de la República de Chile y la pérdida  del sistema democrático en ese país.
El periodista, Teófilo Caso Oré, tuvo que convertirse en nada menos y nada más que polizón, con apenas 15 soles y 60 centavos en el bolsillo, unos 6 dólares de la época.  Sin pasaporte, visa u otro documento de autorización.
 En tal condición de riesgo total y jugándosela por entero, el reportero  viajó sin el permiso de nadie y sorprendiendo a todos, de Lima a México.  Desde donde envió el material conseguido de innegable valor noticioso que se publicó, en edición especial, en el diario “Correo” de Lima donde trabajaba.
HAZAÑA
Así logró  una hazaña periodística, sin precedentes, que hasta ahora no se ha vuelto a repetir. Por ende, ni tampoco superar desde cuando ocurrió, el 15 de Setiembre de 1973. La friolera de 39 años.
Esta fecha, definitivamente, es  memorable para el periodismo nacional porque confirmó, por completo, a uno de sus mejores  sabuesos de la novedad. Con gran valor, si lo comparamos con el oro, de kilates finísimos. Sobre todo, de efectividad total.
La entrevistada fue Hortensia “Tencha” Bussi de Allende, la esposa del Presidente socialista de Chile, Salvador Allende Gossens, a tan sólo poquísimos días de ocurrido el golpe de estado que encumbró en el poder al dictador  Augusto Pinochet Ugarte, durante l7 años de opresión   en contra del pueblo mapochino.

Hortensia de Allende, con anteojos, a su llegada a México

Las que captó Caso fueron sus primeras declaraciones. Las que salieron del corazón impresionado completamente por el inicio de la barbarie. Las que le costaron tanto porque nunca imaginó la reacción maligna, la maldad y el enfrentamiento tan violento.

EMOCION Y ORGULLO
En fin, el apresamiento constante y la persecución de por medio. El dia del golpe y los posteriores fueron de ansiedad, inestibilidad y miedo. Las expresiones sinceras las decía “Tencha”, pasado el ventarrón trágico inicial. Con mucha  tranquilidad. Pero también con firmeza, en medio del dolor de ver a su patria, enteramente, entregada a la dictadura..
Caso, en entrevista exclusiva con “Miscelánea”, recuerda y cuenta, detalladamente, todos esos momentos que le tocó vivir. Lo hace evidentemente con mucha emoción y entero orgullo de reportero cuajado y periodista por sus cuatro costados. Hombre decidido, hombre de pujanza total para conseguir primicias. Hombre consagrado, periodista de los mejores.
Remontémonos a los días previos al logro de la hazaña. Caso seguía, desde la redacción de “Correo”, ubicada por aquella época en pleno centro de Lima en la Avenida Wilson 1256, en el viejo local del  colegio de La Recoleta, los acontecimientos polítcos relacionados con la situación  de Chile.
 Era su obligación y él con convicción pensaba que, de todas maneras, iba a ver novedades posteriores muy importantes. Noticias de primera página.  Como así fue.
TELETIPOS
“Mi deber era estar a la expectativa durante mi turno de 4 de la tarde a 12 de la noche, sobre todo en la sala de teletipos y telex. Por entonces, todavía no había Internet. Las agencias de noticias internacionales, cuando estaban a punto de trasmitir una noticia importante, nos alertaban con el ruido de timbres como el de la bicicletas”, recuerda el reportero.
Luego añade a manera de explicación: “Si no existían novedades hasta la medianoche,  las agencias solían despedirse con un breve mensaje por teletipo que generalmente decía: “cerramos la transmisión de hoy, hasta la hora de costumbre de mañana  que se iniciará a las  6 a.m. Buenas noches”.


         Caso en el Mausoleo  de la Familia Allende 
          (Foto de Geraldo Caso Bizama)

Pocos minutos antes de las 12 de la noche del sábado 15 de setiembre de 1973,  la despedida  tue total, exceptuando a Ansa: medio internacional italiano que permanecía en silencio. El redactor de turno, en  esta oportunidad Caso, no podia abandonar la Redacción. Hasta que ocurriese el cierre de la transmisión con el respectivo adios.
De un momento a otro y cuando ya parecía que no se registrarían  novedades, a las 12 y 15 pm ya  del domingo 16, sonó repetidamente el timbre de ANSA y en su teletipo apareció este mensaje claro y preciso.
CABLE PRECISO
URGENTE. Santiago de Chile, 16 (ANSA). Un avión de Aeroméxico, enviado por el Presidente de ese país, Luis Echevarría, acaba de despegar del aeropuerto de Pudahuel con destino a México. Lleva 66 exiliados, entre ellos la viuda del Presidente Allende. Hará escala de reabastecimiento en Antofagasta, Lima y Panamá.
En esos momentos, las  rotativas del diario “Correo” imprimían el periódico a ritmo febril. Era imposible detenerlas para incluir esta noticia que recién  llegó. Adicionalmente,  había poquísimos trabajadores en los talleres.
Los linotipistas, cajistas, ludistas y armadores se habían retirado ya, con minutos de anticipación, para asistir a una recepción en la sede de la Federación de Periodistas del Perú (FPP), con motivo del X aniversario de la fundación del Sindicato de Trabajadores Gráficos de la Empresa Periodística Nacional (EPENSA), editora de los diarios “Correo” y “Ojo”, incluidos los de la cadena en diferentes ciudades del país.
En los talleres de “Correo”, sólo  se encontraban los maquinistas de las rotativas, los empaquetadores y los despachadores de diarios. “Tan pronto como pude me fui al local de la FPP. La fiesta estaba en todo su explendor. Me tome un par de pisco sours a manera de brindis en honor de los agasajados y me serví para comer dos tamales, escabeche de pollo en plato hondo y rematé con un suspiro a la limeña”, cuenta  Caso rememorando aquella noche clave.
 AL AEROPUERTO
El periodista, entre conversación, trago y trago, seguía pensando en el último cable que leyó antes de salir de la redacción. Le daba vueltas y vueltas al asunto.
Hasta que decidió cortar el festejo y dirigirse, a manera de iniciativa propia, al aeropuerto para tratar de entrevistar a la señora Allende. Nunca pensó que sería el único en conversar con ella. El aeropuerto es la voz. Ahí llegaría de todas maneras.
El avión, un DC 9 “Sinaloa” XA- SOY de Aeroméxico, estaba aterrizando y repostando con los motores y  luces apagadas. “Mientras cruzaba la sala de espera, un colega Gerónimo Milla de Canal 5 de TV, estaba sentado con su cámara al costado. Risueño y muy suelto de huesos, me dijo para fastidiarme: “Ya te fundiste cholo (mi apelativo), Tencha ya dio su conferencia de prensa y subió al avión". Las palabras de Milla me acicatearon y salí a la pista de aterrizaje”, relata Caso.
          Allende en el poder saludando desde la Moneda.

MULTITUD
Existía allí, a las  claras, mucha tensión  e incluso desesperación por conseguir la noticia. Era, realmente, una multitud impresionante de periodistas nacionales y extranjeros agolpada en una de las rampas del Aeropuerto.
Reporteros por doquier con sus cámaras fotográficas  que se multiplicaban por completo. Lo mismo pasaba con los de la radio y la  televisión. Todo listos, pero hasta ese momento, nada en efectivo se conseguía.
El laberinto ocurrió porque muchos comunicadores no  pudieron viajar a Santiago,  en vista de que Pinochet prohibió la entrada o salida de cualquier aeronave a/o de ese país. Ellos  pugnaban para que el funcionario de la Cancillería de México, Licenciado Raúl Valdez, interceda ante “Tencha” para que baje un momento, brinde declaraciones, le tomen fotos y la filmen.
El diplomático fue terminante al explicar que el Gobierno del Perú, presidido por el General Juan Velasco Alvarado, dio permiso exclusivamente para el repostamiento de la nave. El avión estaba rodeado por policías, agentes de seguridad del estado y vigilantes del aeropuerto.
En ese instante de entera tensión, el Corresponsal de la agencia cubana de noticias “Prensa Latina” ingresó a la pista y agitando  su carnet rojo con la mano  izquierda en alto, trató de llegar hasta donde el Embajador, abriéndose paso a empellones y exclamando que él tenia el derecho a entrevistar a la viuda  de Allende porque “Cuba ha ayudado y seguirá ayudando a Chile”.
CALLADO
Caso estaba completamente callado, observando minuciosamente. Como siempre solía hacer cuando cubría noticias. Pensaba para sus adentros y se decía asimismo: “Acá no se conseguirá nada. No habrá conferencia de prensa”. Al instante el foco se le prendió y pensó  con convencimiento total: “la única forma es meterse al avión y luego bajar con la entrevista conseguida”. Seguían las voces, los gritos. Las discusiones, los reclamos.
Pero en ningún momento proyectó ir a México. Le parecía una locura. Eso sí, la entrevista era lo más  importante. Tales eran sus pensamientos cuando decidió subir a la nave. Nada más. Pero el hombre propone y Dios dispone  Los hechos que se desencadenaron, posteriormente, dieron lugar al viaje. “Me convertí en polizon sin quererlo”, dice Caso risueñamente.
Un policía  con cara muy seria y de pocos amigos, atenazaba con sus extremidades superiores, los pasamanos de la escalera delantera del avión. Momentáneamente las soltó y trató de llegar donde estaba el diplomático para protegerlo.
SEGURO
Caso, muy seguro de si mismo, aprovechó esta circunstancia. Cuando el policia abandonó su puesto en la escalera, él se dirigió hacia el interior del avión.
Comenzó a subir, paso a paso, la escalera de la aeronave, despacio para no llamar la atención. Mimetizado  como guardaespalda de ministro o algo parecido. Nadie lo pescó, nadie se dio cuenta y logró ingresar.
 Placa recordatoria de la muerte  del Presidente.
                                                                           
El periodista recuerda, claramente, lo que vio al interior de la nave: “Todo era penumbra por falta de electricidad.  Afuera, la copiosa neblina invernal hacía más oscura la noche. Empecé a caminar adentro  por uno de los pasillos donde algunos de los pasajeros estaban de pie”.
Con admirable memoria, sigue relatando: “Seguí avanzando con dificultad porque en el pasadizo habían niños jugando. Caminaba despacio, tratando de localizar a “Tencha”. Muchos pasajeros dormían con las mantas cubriéndose el rostro, lo que hacía mucho más difícil mi cometido”.
CAMUFLADO
Llegó hasta la puerta posterior del aparato como un pasajero más. Se había camuflado perfectamente. Muy cerca estaban las tres guapas aeromozas cuyos nombres eran: Odette Walley Martinez, Lucrecia Lafarga Hernández y Reyna Arriola Pacheco.
 A ellas, el reportero, muy suelto de huesos y con una seguridad impresionante, les preguntó por la señora Allende. La más solicita y bonita, le respondió: “está adelante, en la primera fila. Lado izquierdo, junto a la ventanilla”.
Cuando se dirigía al lugar indicado, sin desesperarse, se encendieron los motores del avión y se prendieron las luces interiores. El Comandante de la aeronave, Alejandro Luna Sotura, dijo por los altavoces: “A los señores pasajeros que se encuentran de pie se les ruega tomar asiento y abrocharse los cinturones. Vamos a despegar en breve. Muchas gracias”. No habia otra. El viaje de “pavo”,  inminente. Era ya  de día.
Caso, sin titubear, se sentó en el primer asiento desocupado de la penúltima fila, junto al pasillo, lado derecho. El avión llevaba 14 tripulantes, 68 pasajeros incluidos Tencha y el periodista que era el pasajero 68, polizón. Muchos asientos estaban desocupados.


El periodista al lado de las placas en memoria de Allende.

CALOR
Después de despegar y atravesar el gran techo de nubes muy cerca del cielo infinito, los pasajeros vieron la luz solar en su explendor. Todos empezaron a sentir calor e inmediatemente sirvieron el desayuno cuando se volaba sobre las costas de la ciudad peruana de Trujillo. El reportero tenía hambre. Los primeros alimentos del dia, lo tranquilizaron por completo.
“Como hacia calor aflojé el nudo de mi corbata y me quité el saco acomodándolo en la parte superior de mi asiento. Viajaba despierto mirando adelante y tratando de localizar a Tencha y su hija Isabel Allende”, dice Caso.
 En esos dramáticos momentos, el periodista poquísimo hablaba para no delatarse con su inconfundible acento peruano. Los pasajeros en su gran mayoria eran chilenos, cubanos y  mexicanos.
Sin embargo, en el avión también iba a bordo la peruana Amanda Gallástegui de Mariscal y sus dos hijos. Ella dijo que era de Miraflores y que sus familiares vivían  en la Avenida Larco, cerca al Parque Salazar. La compatriota, luego de ser interrogada por Caso, declinó comentar dónde y cómo vivió el dia del golpe, el 11 de setiembre.
EL EMBAJADOR
Para facilitar la entrevista con Tencha, el reportero localizó en un asiento de la primera fila al Embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá. Habia asientos desocupados y ocupó uno de ellos. Saludó al diplomático, expresándole su pesar por lo que ocurría en Chile
El contacto se estableció y la conversación se extendió. De rato en rato, ambos intercambiaban cigarrillos y fumaban. Mientras tanto, “Tencha” dormía, sin ningún problema. Hasta que, súbitamente, despertó. El periodista aprovechó para saludarla, con un leve movimiento de la cabeza. La señora Allende le respondió de igual manera.
Desde ese momento no se despegó del diplomático y decidió entrevistarla a mitad de camino entre Panamá y México. Lugar que resultó el espacio aéreo  de Guatemala, según le confirmó uno de los amables tripulantes que no tuvo inconveniente de mostrarle un gran mapa de papel donde aparecía América Latina. “Cuando estemos volando sobre Guatemala me avisa, por favor, le dije. El asintió moviendo la cabeza afirmativamente”, cuenta Caso.
Decidió abordar a Tencha en ese momento a mitad del camino entre Panamá y México en vista de que el periodista creia, de ser descubierto, que era más fácil que lo lleven a este último país y no que el aparato de media vuelta y regrese para “desembarcarlo” en el aeropuerto panameño de Tocumen.


                La Moneda en llamas.

LA ABORDA
Cuando Caso supo que  faltaba poco para llegar al destino decidió abordar a la que fue primera dama de Chile. La situación se facilitó porque su hija Isabel Allende se paró con una pequeña niña, rumbo al baño.
 Aprovechó esa circunstancia y se acercó a la viuda de Allende. Le expresó su pesar por la muerte de su esposo y, en esta oportunidad, se presentó como periodista peruano que quería entrevistarla.
La dama chilena le preguntó en que periódico se publicaría la entrevista y cuál era su orientación política. El reportero respondió que se publicará en  la cadena de diarios de EPENSA que edita los matutinos independientes denominados “Correo” en las ciudades de Arequipa, Piura,  Huancayo Tacna y Lima, además del tabloide “Ojo”. Le explicó también que “Correo” de Tacna circula en Arica. Comenzó la entrevista.
La primera pregunta del reportero vino de inmediato y a boca de jarro:
-Realmente circulan tres versiones acerca de la muerte de su esposo: que se suicidó, que murió en combate y que fue asesinado. ¿Cuál es la versión que tiene visos enteros de verdad?
PRECISION HISTORICA
-“Salvador se inmoló. El se suicidó. No quería un derramamiento de sangre. Fue traicionado. Dijo que no iba a abandonar el Palacio de la Moneda porque eso sería traicionar al pueblo, declaró con mucha seguridad “Tencha”.


                   Por aquí salieron los restos del mandatario.

Luego reveló que el Presidente Allende tenia información confidencial  de que “los golpistas querían capturarlo vivo para humillarlo paséandolo desnudo y esposado por la Alameda Bernardo O`Higgins, una de las principales de la capital chilena”.
Recordó que, el 11 de Setiembre de 1973, durante su última conversación con el entonces gobernante de su país poquísimos minutos antes en que el Palacio de la Moneda sería bombardeado, él le recomendó que abandone la residencia presidencial de Tomas Moro. Felizmente, porque este último lugar también fue atacado. Bestias los golpistas.
 Entonces, ella se marchó a bordo de un automóvil, en busca de refugio, a la casa del Economista Felipe Herrera, ex Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. Ahí se encontró con su hija Isabel, con quien viajó al exilio.
El avión partió de Pudahuel, Santiago, a las 12.15 am del día 16, hora chilena y aterrizó en el terminal aéreo de México a las 15.15 pm del mismo 16, hora mexicana, después de un vuelo de 3 mil 700 millas cubierto en 15 horas.
JOLGORIO
La aeronave llegó al Jorge Chávez de Lima a las 5.45 de la mañana (hora local) donde el Comandante FAP Jorge Lastres, Edecán del Presidente Velasco, le dio el pésame. Después de reabastecerse de  combustible, el avión reanudó vuelo rumbo a Panamá. Una escala técnica para repostar nuevamente.
En el aeropuerto de Tucumen, la señora Allende fue saludada por el Vicecanciller panameño, Carlos Osores Tipaldo. El Director de Ceremonias y Protocolo, José Manuel Watson, le dio el pésame a nombre del mandatario de ese país, Omar Torrijos.
Cuando en el vuelo  ingresó al  espacio aereo mexicano, el avión se convirtió en un jolgorio generalizado. Los viajeros saltaron de euforia, se abrazaron. Pero también lloraron de emoción. Había pues, indistintamente, alegría y dolor.
 Lo primero por haber llegado a un pais libre y democrático. Lo segundo por lo que habian dejado a sus seres queridos  en Chile que sufrian intensamente. Ellos exclamaron repetidamente: ¡Viva Chile!, ¡Viva México!, ¡Viva el Presidente Echevarria!, ¡Viva Allende!
Cuando el avión se detuvo, la ex primera dama de Chile fue la primera en descender por la escalerilla delantera, siendo recibida por el primer mandatario mexicano Luis Echevarria y miembros del Cuerpo Diplomatico.


Estatua del Presidente en la Plaza Constitución de Santiago
(Foto Geraldo Caso Bizama)

EUFORIA
 Los demás exiliados bajaron por una puerta posterior y abordaron cuatro autobuses azules que los condujeron a su alojamiento. Tencha y su hija Isabel se alojaron en la residencia del Embajador de Chile en México.
 En el aeropuerto mexicano, la viuda de Allende fue recibida con gran euforia por centenares de personas Muchas de las cuales portaban retratos del primer gobernante socialista chileno.
”Yo ingresé a la Sala de Prensa del aeropuerto sin que nadie me pidiera pasaporte, confundido con la comitiva oficial encabezada por el Presidente Echevarría, quien  avanzaba al lado de “Tencha”, a cuya espalda caminaba empujando con mis codos al gentío que trataba de acercarse a ella. Como si fuera su guarda espalda” No le quedaba otra al reportero
En la sala de prensa, la señora Allende habló poquísimo y su conferencia de prensa fue brevísima. La misma que terminó cuando un reportero le preguntó: realmente ¿Cómo murió su esposo?
DOLOR
Tencha no despegó los labios y empezó a llorar. Inmediatamente, el Presidente Echevarria se puso de pie y  dijo: “Señores periodistas, comprendan el dolor de la Primera Dama de Chile y les ruego no hacer más preguntas”.
Por su parte, Caso ingresó a una sala del aeropuerto azteca de donde se comunicó telefónicamente con el Director de Associated Press (AP) en México, Charles Green. Le  contó su aventura y le pidió apoyo para transmitirla a “Correo” de Lima, suscriptor de tales servicios noticiosos. Lo que, inmediatamente, fue concedido.
En todo México se celebraba el aniversario de la Independencia nacional. El reportero abordó el primer  microbus que se presentó y el conductor le dijo que le  cobraría 50 dólares por ser feriado.
“Acepté sin vacilar porque debía llegar a la oficina de la AP cuanto antes. En el trayecto relaté que habia llegado con los  refugiados. Al mexicano, le emocionó mi aventura y luego de hablar de futbol recordando a las estrellas peruanas como Cubillas, cuando tenia que pagarle, el chofer tuvo una actitud que me emocionó: “ándele mi cuate usted es peruano y por la fiesta nacional de mi país no le voy a cobrar”, relata Caso.
EN AP
Cabe precisar que el reportero casi no tenia un centavo en el bolsillo. Había pensado en pedir prestado a sus colegas de AP. No fue necesario por la actitud solidaria de aquella persona.
Al acercarse a las oficinas de AP, ubicadas en el Paseo de la Reforma 46, Cuarto Piso, encontró   a Green que, sin decirle ni una palabra, le señaló una maquina de escribir sobre una mesa amplia en la que habia porciones de pizas humeantes, trozos de carne asada, empanadas, bebidas y café.
Luego recien habló: “Escribe lo más rápido que puedas y  pasas a  mi oficina a conversar”, le dijo. Luego se fue.
 Caso redactó seis artículos que, de inmediato, rebotaron a todo el mundo. “Me llamó  la atención que Green puso una nota de redacción en la información principal que decía textualmente que yo la había escrito exclusivamente para AP, tras entrevistar a la señora Allende. “No era así. Yo lo había hecho para Correo de Lima, que es completamente distinto”, explica. En fin, gajes del oficio.
SALVOCONDUCTO
El reportero pasó a las ofIcinas de Green y le contó las peripecias vividas. Sin que le pidiera nada, el gringo abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó una cantidad de dólares para los gastos iniciales del periodista peruano. A renglón seguido, le consiguió alojamiento en el Hotel Casablanca.
Con la ayuda del Embajador Peruano, Alfonso Benavides Correa y de la Consul Luzmila Ichikawa, el Gobierno mexicano le otorgó un salvoconducto permitiéndolo permanecer en  México hasta el 21 de setiembre de 1973.

                             El salvoconducto mexicano

El periodista, durante los días que le quedaban para finalizar su aventurada travesía, visitó muchos lugares culturales y turísticos. El Museo de Arte Contemporáneo, el Arqueológico, la Basílica de la Virgen de Guadalupe y la famosa avenida Garibaldi, donde noche a noche se congregan decenas de conjuntos de mariachis que intepretan rancheras, corridos, huapangos y todo lo que el público pide.
Tambien fue al famosísimo Tenampa, un bar antiguo donde se filmaron muchas películas en la época de oro de  Jorge Negrete, Pedro Infante y Chavela Vargas. En las paredes del establecimiento se encuentran las firmas de sus concurrentes como: Mario Moreno “Cantinflas, Charles Chaplín, los artistas mexicanos conocidos como: “Chicote” y Chaflán, entre muchos otros más.
Mientras que en las inmediaciones de este bello lugar se  encuentra el “Quinto Patio”, sector donde vive gente de clase media que sirvió de inspiración para un famoso bolero del mismo nombre, cuyas primeras letras dice: “Por vivir en Quinto Patio desprecias mis besos”.
FUTBOL
Aprovechó de asistir al Estadio Azteca donde vio el partido de futbol en que el Seleccionado de Chile venció al de México por 2 goles a 1, con anotaciones de Carlos Caszeli. El encuentro fue dirigido por el árbitro peruano, Arturo Yamasaki.
Por esa curiosidad propia de  los reporteros, Caso conversó con el Director Técnico del Seleccionado Chileno, Luis “Zorro” Alamos, preguntándole: ¿Qué fórmula empleará para derrotar a los soviéticos, durante las eliminatorias para el Mundial de 1974 en Alemania?
La respuesta del entrenador vino de inmediato: “Buscaremos sólo un empate puesto que en el encuentro de vuelta, en Santiago, los haremos papilla”.  El objetivo se cumplió en forma distinta. El partido entre Chile y la Unión Soviética jugado en el Estadio Lenín de ese país presenciado por unos 60 mil aficionados, terminó empatado 0-0.
“CHAMACO”
Lo que no pudo realizarse fue el encuentro de revancha. La Unión Soviética decidió no presentarse, aduciendo que el Estadio Nacional de Santiago había sido manchado por la sangre de miles de inocentes, en alusión a los muertos desaparecidos y detenidos por la dictadura de Pinochet.
En esa oportunidad, el equipo mapochino salió a la cancha y constatando la ausencia de sus rivales, ganó por Walk Over. Empero, el capitán del conjunto de casa, Francisco “Chamaco” Valdéz, anotó simbólicamente el gol de honor, resultado con el cual Chile participó en la competencia mundial.
El retorno de México a Lima fue realmente apoteósico. Lo esperaron sus compañeros y colegas del diario “Correo”, otros comunicadores de diferentes medios e incluso sus paisanos de Matahuasi, comprension del departamento de Junín.
Lo recibieron con bombos  y platillos e incluso lo cargaron en hombros y lo llevaron así hasta el mostrador de llegadas internacionales, donde entregó el salvoconducto. Alli estaban, felicitando al reportero, los periodistas: Luis Figueroa, Fidel Méndez, Rodolfo Orozco, Julio Higashi, Armando Galindo, Raúl Ruesta, Luis Lam Otiniano, José Mujica Málaga, Luis Cabrera Luza, Alejandro Abanto  y muchos más.


Apoteósico recibimiento en Lima

SORPRENDIDO
Caso sorprendido y humilde como es, un tanto tímido y avergonzado, preguntó al fotógrafo Víctor Medina: ¿Qué personalidad habrá venido que no me he dado cuenta? “Tu pues cholo, felicitaciones, le dijo el reportero gráfico.
Por la hazaña realizada, ofreció una conferencia de prensa en la sala de espera del Aeropuerto que duró una hora. Por la noche, fue entrevistado vía  Canal 5 TV por Humberto Martínez Morosini y la famosa nadadora que se desempeñaba como reportera, Consuelo Changanaquí.
Entrevistado en la TV por Concho Changanaquí

Cuando retornó al local de Correo conversó con los dueños y directivos del periódico, quienes lo felicitaron y, a renglón seguido, le anunciaron un significativo aumento de sueldo.
Por su parte, los homenajes no se hicieron esperar. El más importante el de  La Federación de Periodistas del Perú (FPP) que lo declaró “El Periodista del Año 1973” y lo condecoró con una medalla de oro que le fue impuesto en el Congreso  realizado en Tacna, a pedido del Círculo de Reporteros de Radio América y Canal 4 TV.
 Paz lo condecora con la medalla de oro

 Quien lo condecoró fue el Presidente de la entidad de aquel entonces, Carlos Paz Cafferata Había triunfado por completo. Bien hecho, señor reportero. Recordar es volver a vivir. (Edgardo de Noriega)

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