viernes, 17 de enero de 2014

DEL PRADO: LEALTADES Y CONSECUENCIAS

No era un conductor de multitudes. Ni irradiaba popularidad a raudales. Tampoco un orador convincente. Hasta podía aparecer como uno de tantos.  Este personaje tan especial  y de peculiar valía, decididamente, por otros atributos. Sus  virtudes estaban encuadradas dentro de una permanencia total a sus ideales  comunistas que, precisamente, no eran las de la mayoría del pueblo peruano. Pero  si, definitivamente, aquí  había lealtades y consecuencias de una entrega permanente a la lucha social con honradez intelectual y limpieza que lo convirtieron en uno de los principales políticos del convulsionado siglo XX en el Perú. No reconocerlo sería injusto y completamente sectario.
Jorge del  Prado  Chávez tuvo firmeza en sus convicciones aunque equivocadas de un marxismo que fracasó incluso antes  de  finalizar su convulsionada vida con la caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética a la cual permaneció leal siempre y la traición de Fidel Castro a los ideales primigenios de la revolución cubana, donde el sátrapa se encaramó en el poder  de forma rapaz y dictatorial y hasta lo transfirió, ejerciendo una nefasta monarquía, a su hermano Raúl: el actual gobernante de la isla que pasa por una de las crisis peores de su historia, tanto económica como socialmente. Sin exageración, en todo orden de cosas de la vida nacional de ese país.  El fracaso de los fracasos imperdonables.
 A lo largo de su presencia pública fue uno de los  jerarcas más destacados del  Partido Comunista del Perú (PCP),  agrupación que seguía a  pie juntillas la línea de Moscú. Amigo, discípulo y seguidor del pensador José Carlos Mariátegui en sus años mozos, aguerrido dirigente sindical de la actividad productiva. Constituyente en 1978 y Senador de la República en varios periodos y oportunidades.


Jorge del Prado.

HONESTIDAD
Vida honesta, vida de ideales, vida de entrega a lo que creía con convicción propia. Con sacrificio empedernido en  medio de sufrimientos por la perdidas de la libertad. Preso en las mazmorras de las cárceles del Perú durante varias dictaduras que asolaron en el país y nublaron la vida democrática.
Provenía de una familia acomodada de Arequipa con una fuerte influencia intelectual y artística. El padre,  Eleodoro del Prado, un connotado abogado de prestigio con bufete profesional abierto en la blanca ciudad.  La madre se llamaba  Julia Chavez Núñez. Un total de  22 hermanos, de los cuales 10 llegaron a la adultez.
 Su esposa la pintora Etna Velarde y sus hijos: José Carlos, Vladimir del Prado Segura y Carmen del Prado Velarde, de profesión Antropóloga y productora de TV que lamentablemente falleció a los 29 años, en un trágico accidente de tránsito.  El insigne político siguió estudios de Dibujo y Pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, dirigida por el eminente pintor Daniel Hernández. 
EL ABUELO
Mientras que su abuelo paterno fue el fundador de un periódico que se llamaba “La Guillotina” y formaba parte del ala izquierda del movimiento progresista que lideraba Manuel González   Prada. Tal ilustre ancestro integró, al lado de Mariano Lino Urquieta, un movimiento inspirado en los ideales de la Revolución Francesa.
También fundador del Movimiento 27 de Febrero creado para defender a la patria en el preludio del  Combate del 2 de Mayo.  Luego se desempeñó  como Secretario del  Presidente e la República, Mariano Ignacio Prado.  Intelectual multifacético: laureado poeta, dramaturgo y profesor del  famoso Colegio arequipeño de la Independencia Americana.
En la Arequipa de 1919 cuando estaba terminando la primaria en el Colegio  Jesuita de San José , Jorge del  Prado tenía como vecinos al que después fue Cardenal del Perú, Juan Landázuri Ricketts y al  posterior Senador del  Partido Popular Cristiano, Mario Polar Ugarteche.
Antes, a los ocho años,  conoció al ex Presidente del Perú, José Luis Bustamante y Rivero, recién  graduado de abogado y trabajando en el estudio de su padre, quien fue dos veces Alcalde de la  capital mistiana y luego Senador de la República.
Poco tiempo después, en 1926, como artista plástico recién iniciado y junto a otros jóvenes escritores e  intelectuales con inquietudes progresistas, formaron el grupo denominado “Revolución”, entablando posteriormente relaciones directas con el pensador José Carlos Mariátegui.
Al estar instalado ya del Prado en Lima, empezó propiamente su intenso trajinar como luchador social y político, bajo las enseñanzas directas del Amauta. Acudía diariamente a la casa  del insigne escritor ubicada en la calle Washington izquierda, donde asistió a los famosos coloquios que se desarrollaban, precisamente, en el célebre rincón rojo mariateguiano.
PROTAGONISTA
Como protagonista de la historia política y social peruana durante el siglo XX,  compartió a través de su vida  con dirigentes sindicales. Al mismo tiempo que con parlamentarios  autoridades y otros personajes de todas las tendencias.
 Conspicuo opositor, eso sí, de los apristas y  y del pensamiento  conservador.  Pero lo hizo siempre con altura y con respeto, ganándose el aprecio y la amistad de sus contrincantes que lo admiraban  por su consecuencia y su don de gentes.
Su aporte a la creación del movimiento sindical empezó con el intenso trabajo de formar la Federación Minera del Centro, de la cual fue su primer Secretario General en 1930. Luego vino la lucha constante en  defensa de los trabajadores.


Con su esposa e hija.

CONSTITUYENTE
Tal actitud permanente lo llevó a escribir el “Manual del Sindicalismo”, una obra sobre el movimiento obrero desde su punto de vista y con el cual se formaron generaciones de dirigentes gremiales, a partir de la década del 60 del siglo pasado.
Resultó vital su  participación en la reconstrucción del  movimiento sindical comunista, promoviendo la creación de organismos de este tipo y, posteriormente, la refundación de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) en 1968.
Participó como uno de los principales dirigentes y protagonistas del exitoso paro nacional del l9 de Julio de 1977, en contra del gobierno militar de Morales Bermúdez. Y en la misma actitud de fuerza realizada el 22 de marzo de 1884 que afectó al régimen belaundista. Sufrió un atentado en la Plaza 2 de Mayo que casi le cuesta la vida.
Integró la Asamblea Constituyente de 1978 presidida por el líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre, teniendo una destacada participación en la elaboración del capítulo V de la carta Magna de 1979, referido a los derechos sindicales y laborales. Sus compañeros de partido elegidos en idéntico cargo fueron: Raúl Acosta, Isidoro Gamarra, Eduardo Castillo, Luis Alberto Delgado Béjar y Alejandro Olivera Vila, nítida bancada comunista ortodoxa.
NACIMIENTO
Muchos años antes, en 1945, participó en el Frente Democrático que llevó a la Presidencia de la República a José Luis Bustamante y Rivero. Como lider del Partido Comunista intervino en la conformación del Frente de Defensa del Petróleo en 1960 y del  de Liberación Nacional, poco tiempo después en las elecciones dos años después.
Promovió la formación de  Izquierda Unida, máximo referente a través de la historia de este grupo que llevó a Alfonso Barrantes  Lingán a la Alcaldía de Lima y a tener un tercio de miembros del Parlamento en 1985.
A lo largo de su vida política, combatió  las  dictaduras de Sánchez Cerro, Benavides, Prado (primer periodo de 1939 a 1945), Odría, Pérez Godoy, Morales Bermúdez y Fujimori.  Si aplaudió al régimen socializante de Juan Velasco Alvarado. Sufrió torturas, varios años de prisión y exilio en sus enfrentamientos a aquellos gobiernos autocráticos.
Nació el 15 de Agosto de 1910 en el distrito arequipeño de Yanahuara. Permaneció en la blanca ciudad hasta los 13 años cuando fue enviado a estudiar a Lima la secundaria en el Colegio Guadalupe.  A mediados de 1929, fue detenido por primera vez en una redada policial por razón de sus ideas y permanece un mes en el calabozo del Cuartel “El Sexto”.

Muy joven con Mariátegui.

CLANDESTINO
Ese año  del Prado se unió al Partido Comunista, entonces llamado Socialista, y a instancias de Mariátegui se trasladó a la sierra central a trabajar de minero en las minas de Morococha, donde organiza sindicatos y el I Congreso de Trabajadores de esta actividad. A renglón seguido sufrió su segunda detención.
Lo nombraron en 1931 miembro del Comité Central del Partido Comunista del Perú y Secretario de Organización de Lima de esa agrupación política. En 1932  confinado por la dictadura de Sánchez Cerro a Madre de Dios, ciudad de donde escapó y se dirigió a Bolivia, durante una travesía de cuatro meses por la selva  e incluso contrae una penosa enfermedad. A su retorno a Lima, al poco tiempo,  recapturado y se exilió en Chile.
Entre 1935 y 1938 se encargó del trabajo político de su partido entre Lima y Cusco. Lo detuvieron nuevamente y condenado a 5 años de prisión. Su pena es luego reducida a tres en la temida isla penal de El Frontón. En 1942 volvió a la Comisión Política del PCP y al Secretariado del Comité Central.
Durante la dictadura de Odria, del Prado pasó a la clandestinidad. Antes, entre 1945 y 1948,  Secretario General del  Comité Central  y en 1949 pasó a ser Secretario Ejecutivo del Comité Regional de Arequipa.
Participó en la rebelión de su tierra natal   en 1950 y a raíz de ello  nuevamente desterrado. Pasó cinco años, de 1951 a 1956, en condiciones precarias con su familia en el exilio cumplido en Argentina, Bolivia y Brasil.



En un mitin de Izquierda Unida en la Plaza San Martín.

“UNIDAD”
De 1956 a 1958 nuevamente sirvió de Secretario del Comité Central del PC y de 1958 a 1962 editó el periódico “Unidad”. Le puso el titulo principal a ese medio de comunicación. Al año siguiente nuevamente confinado en la colonia penal selvática de El Sepa y la Isla el Frontón. En 1964, lo  designaron Secretario General del PCP.
Jugó un rol protagónico en las luchas populares que apresuraron el fin de la dictadura militar de Morales Bermúdez, incluyendo  la huelga de hambre en la casona de Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Lo eligieron Constituyente en 1978 y en 1980 electo Senador de la República, en la lista de la coalición de Izquierda Unida. Lo reeligieron en 1985 y 1990.  Despojado de su   curul, a raíz del autogolpe de Fujimori. Pasó  a denunciar al régimen como articulista político del diario “La República” y en movilizaciones populares.


Hablando al centro. Lo acompañan Henry Pease y Alfonso Barrantes.

SIMON
A la vez  retomó sus actividades en la pintura, afición artística que tanto practicó en su juventud. Falleció el  13 de Agosto de 1999 en el Hospital Almenara de Lima, dos días antes e cumplir los 89 años
Resultó  un incansable luchador  de la unidad de su partido desde los años 30 y destacó en la campaña contra Eudocio Ravines, quien ocupó altos cargos en la organización partidaria. Incluso como agente encubierto en Chile y España. Y terminó saliendo del comunismo para pasarse, de frente, a las filas de la derecha.
En la obra “Cuatro Facetas de la Historia del PCP”, del Prado dio cuenta de todas las crisis de su partido y las divisiones que ocurrieron hasta 1978, donde se alejaron grupos de militantes influidos por el maoísmo y la división total entre  China y la Unión Soviética. El dirigente jamás abdicó del comunismo moscovita.
Escribió varios libros que son escritos y ensayos que mostraron al camarada Simón, nombre con el que se le conocía internamente, como un estudioso minucioso de la vida política nacional y un impulsor del socialismo marxista.
Del  Prado fue elegido por primera vez Secretario General del PCP en el Congreso Nacional de 1946. Cargo que retornó en 1960 para ser continuamente reelecto hasta 1991 donde es reemplazado por Renán Raffo.
El líder sobrepasó la vida del Partido Comunista Peruano y se le considera una de las principales figuras en la lucha del pueblo peruano por la democracia y la justicia social.  Creía, como necesidad permanente, en la unidad y el socialismo en nuestra patria. Hay que tomarlo en cuenta, aunque tuvo ideas que, para muchos, son erróneas. (Noé).

2 comentarios:

  1. Imparcial y merecida reseña biográfica de unos de los políticos peruanos que supo dedicarse de lleno a la defensa de sus, muchas veces , combatidos ideales. Viejos políticos de cuño hoy por hoy añorados en todas las posturas: izquierda, centro y derecha.

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