viernes, 17 de enero de 2014

TUPAC AMARU SIMBOLO DE LA JUSTICIA PLENA

Corría el tumultuoso siglo XVIII cuando el mundo estaba dominado por Inglaterra, Francia y España. Un área enorme ocupaba el último imperio a tal punto que en sus tierras, según se aseguraba, nunca se ocultaba el sol.  Concretamente en América, sus colonias más ricas y extensas eran los virreinatos del Perú y México. Continuamente y con todo tipo de facilidades, los barcos españoles surcaban los mares con oro  e invalorables productos del rico continente.
En tal ambiente de riqueza desenfrenada y abuso total de esta monarquía europea que explotaba a mansalva a los indios, ocurrió un hecho de valentía sin precedentes como fue la rebelión del  valeroso cacique José Gabriel Túpac Amaru, directo descendiente de los Incas, antiguos emperadores del Perú, que se levantó en defensa de sus hermanos de raza, proclamó la  libertad de los esclavos negros y sostuvo muy en alto el pendón de la justicia social.
El histórico episodio, de mucha importancia por lo que implícitamente significaba,  ocurrió en 1780. Cuatro años después de  independizado Estados Unidos  y nueve antes de la Revolución Francesa.  El valeroso rebelde empezó sometiendo a juicio y ejecutando al corregidor de Tinta en la plaza de Tungasuca, territorio del actual departamento del Cusco.
Improvisó de inmediato bandas de hombres armados y triunfó en Sagarara de la misma comprensión geográfica, el 18 de Noviembre de dicho año, derrotando al ejército de los corregidores, poderosa fuerza lanzada en contra de los que tenían la razón.

Túpac  Amaru

A LA DEFENSIVA
En busca de hombres y armamentos, Túpac Amaru retrocedió al sur para después dirigirse a la capital imperial. Por falta de armas y táctica militar, el  insurrecto no pudo ocupar la sede principal  del incanato, permaneciendo desde entonces y constantemente a la defensiva. Lo que a la larga, definitivamente, lo perdió.
Los virreyes de Lima (Agustín de Jáuregui) y de Buenos Aires (Juan José de Vértiz y Salcedo) enviaron de inmediato sendos ejércitos. Vencido por el Mariscal de Campo José del Valle y entregado por un traidor fue ajusticiado en la plaza de Wacaypata del Cusco el 18 de Mayo de 1878, junto con su esposa, hijos, familiares y muchos de sus fieles partidarios.
Mostró ante sus verdugos un valor sin par y desconcertante serenidad. Muerto el caudillo continuó la rebelión en el sur su primo hermano Diego Cristóbal Túpac Amaru hasta que la astucia y  otra vez la traición aniquilaron tal colosal esfuerzo. Tras enconada lucha, fue vencido por jefes militares venidos desde Buenos Aires y sufrió análoga condena a la de Túpac Amaru.
Según los historiadores como Carlos Daniel Valcárcel, el sacrificio de Túpac Amaru es el punto de partida para el estudio de la independencia peruana. Hito de una nueva época. Constituyendo la más famosa rebelión que ocurrió en tierra americana. Este rebelde se convirtió en el símbolo de justicia plena, de coexistencia humana creadora y un mensaje apoyado en la vieja tradición pre hispánica.
CACIQUE
José Gabriel Condorcanki Noguera Túpac Amaru, cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana, tenía un origen  ilustre y simbólico. Descendencia en línea recta de Juana Pilcowaco, hija del  Inca Túpac Amaru ajusticiado por el Virrey Toledo en la Plaza del Cusco el año 1572.
El entronque de los Condorcanki con la más alta nobleza incaica se produjo al contraer matrimonio Juana con el cacique Diego Felipe Condorcanki. Cuatro generaciones se contaban al nacer José Gabriel,  futuro cacique por derecho de sangre.
Su mestizaje racial se produjo de inmediato en la primera generación al casarse  Blas Condorcanki con la criolla Francisca Torres. En consecuencia, José Gabriel tenía por línea recta femenina el apellido dinástico de Túpac Amaru y el  específico y familiar de Condorcanki.
La preferencia de usar el primero no significó una subvaloración o premeditado olvido del segundo, sino que obedecía a razones justificatorias. Existían personajes interesadas en utilizar ese apellido noble por gozar del prestigio social inherente y las respectivas  ventajas económicas. Cabe recordar que al cacique  le correspondía por apellidarse Condorcanki, pero prefería usar el de Túpac Amaru por prestigio social e histórico.
Jose Gabriel nació en la provincia cuzqueña de Tinta, probablemente en el pueblo de Surimana-lugar de residencia de su padre el gobernador- el 18 de Marzo de 1738. Era  el segundo hijo de José Miguel Condorcanki y de Rosa Noguera. Su partida de bautismo fue sustraída por parte interesada, en el juicio sobre legítima descendencia del Inca Túpac Amaru.


No pudieron descuartizarlo.

TUTORES
Su madre murió repentinamente y fue enterrada en el pueblo de Surimana el 11 de Octubre de 1741, a la edad de 30 años. Más tarde  al fallecer el primogénito Clemente, José Gabriel quedó como único y legítimo heredero del cacicazgo paterno.
Cuando  el niño  quedó huérfano, desempeñaron sucesivamente el papel de tutores sus tíos paterno y materno. Con el fin de dar al infante una educación esmerada, se escogió como maestros suyos a eclesiásticos que a la vez lo instruyeron y  formaron religiosa y moralmente.
Tendría 10 años cuando ingresó al colegio de San Francisco de Borja en el Cusco. Por su aplicación y buena conducta fue muy apreciado de sus maestros. Años más tarde, estando en Lima por asuntos judiciales, su constante interés por aumentar sus conocimientos parece que lo llevó a escuchar clases de Artes en la Universidad de San Marcos. 
FIGURA
Al frisar los 20 años contrajo matrimonio, el 25 de mayo de 1760, con Micaela Bastidas Puyucawa, natural del pueblo de Pampamarca. De esta unión nacieron tres hijos varones: Hipólito en 1761, Mariano en 1762 y Fernando en 1768. Todos los vástagos del cacique  fueron bautizados por el cura  Antonio López de Sosa. En el hogar, Túpac Amaru respondió al apelativo de “Chepe” y su esposa al de “Mica” o “Micaco”
A fines de 1766 reclamó su reconocimiento oficial como cacique y pidió la ratificación de la calidad de legítimo descendiente del  Inca Túpac Amaru. Nunca lo consiguió.  Como herencia recibió 70 placas de mulas con las que se dedicó al transporte de mercancías en su calidad de arriero.
Era un hombre más bien alto, grueso con proporciones anatómicas.  Los ojos negros y penetrantes. La nariz aguileña, barba saliente. El pelo largo. La piel muy clara para un indio pero oscura para un peninsular.
 Agradable fisonomía y modales de la misma forma. En su vestir mostraba elegancia y pulcro esmero. Hablaba el castellano en forma correcta y por supuesto dominaba el quechua. Franco y agradable con sus amigos, altivo ante la impertinencia de los extraños.
Muchos ven el origen del levantamiento como consecuencia de los repartos mercantiles, el agobiante trabajo de minas y obrajes, la creciente presencia de los impuestos, el estado de barbarie de los indios. Para otros también influyó la opresión y codicia de las autoridades que colaboraron en forma decisiva a un estado de agitación general.

Afiche de recuerdo y homenaje.

REBELION
Lo cierto es que  Túpac Amaru abogó por el nombramiento de alcaldes indios  con un sueldo y una paga moderada. La extinción de los repartos mercantiles, de algunas contribuciones odiosas y la creación de una nueva Real Audiencia del Cusco.
Hay en su rebeldía una clara determinación de abolir la esclavitud y utilizar a los negros como soldados. Consecuencia lógica de su propósito de conseguir la justicia social y socavar el antigua régimen.
El sábado 4 de Noviembre de 1780 estalló la gran rebelión que se convirtió en la tremenda conmoción del Perú desde la Conquista. En Yanaoca,  a  unas cuantas leguas de Tinta, el cura Carlos Rodríguez ofrecía una comida por su cumpleaños y el nacimiento del Rey de España, Carlos III.  Allí estaban como comensales el párroco de Pampamarca, Antonio López de Sosa y Túpac Amaru.
Procedente de los pueblos altos, llegó el corregidor Antonio de Arriaga. Comió y conversó con ellos hasta  las 4 de la tarde, hora en que se despidió para retornar a Tinta urgido por despachar el correo. El cacique ofreció escoltarlo.  Este no quería aceptar. El otro insistió hasta que la autoridad terminó por acceder.


Micaela Bastidas: fiel y leal compañera hasta el final.

LA HORCA
En el camino, el cacique propuso pasar a Tungasuca.  Pero el visitante  se negó, alegando otra vez urgencia  por trabajar. Fue en ese precisos momentos  al salir de una cuesta que la gente puesta  por el rebelde lo rodeó. 
Arraiga, con mucho miedo y temor, huyó y logró esconderse. Pero fue descubierto por una india. Atontado  por una pedrada a la cabeza, cayó al suelo. Fue escondido en un cerro cercano y al anochecer conducido a  Tungasuca.
Encerrado en un pequeño cuarto y encadenado,  el español  fue notificado  que su arresto había sido ordenado por el  propio Rey de España. El preso exigía ver la orden. Pero le contestaron que todo era legal y de orden superior. La sentencia fue leída en prisión. Sufriría la pena infamatoria de la horca, como castigo a sus repartos excesivos y crueldad usada en las  cobranzas.
El día anterior a la ejecución, Túpac Amaru montado en un caballo blanco reunió en las afueras del pueblo a sus seguidores  y los arengó en quechua y castellano. Puso a los criollos y mestizos armados en filas de a uno y a los indios de cuatro en fondo con sus  ondas. La preparación bélica empezó desde ese momento.
Entonces apareció un pregonero con un tambor en compañía de un mestizo  que traía un papel muy grande.  Leyó el bando a gritos para que todos escuchen, dando a conocer  que quedaba abolido el impuesto de Alcabala y que por dañina se le quitaría la vida a Arriaga. El  júbilo retumbó en el pueblo.
Cerca del medio día,  un grupo de granaderos sacó al corregidor de la prisión. Tres sacerdotes lo escoltaron hasta el pie de la horca y le quitaron los grilletes. Casi todos los habitantes de la provincia aparecieron reunidos en  el lugar. Por última vez, el español insistió en ver la orden de arresto.  Sin obtener respuesta.



Su dibujo en un billete.

DEUDAS
El verdugo negro Antonio Oblitas le quitó el vestido que traía y le puso un hábito de San Francisco. En esta ocasión fue degradado del rango de Coronel  de Milicias, le arrebataron el bastón que tenia y lo presentaron a Túpac Amaru hincados de rodillas, quitándole otras insignias militares que ostentaba.
Trajeron una soga de las mulas y el verdugo terminó la ejecución. Concluido el acto, la multitud se retiró prohibiéndose que los forasteros abandonasen el pueblo sin orden expresa. El cuerpo de Arriaga quedó puesto en la horca varios días.
Sus funerales  se efectuaron cuando el cura López de Sosa retornó a Tungasuca. Fue enterrado en la iglesia del pueblo, como lo acredita la respectiva partida de defunción. La ceremonia se prolongó demasiado. 
GRANDEZA
Su sobrino Balza de Berghanza luchó mucho para reivindicar la memoria del  difunto, pues a pesar de haber dejado un considerable caudal tenía deudas atrasadas con el fisco de casi 20 mil pesos, cifra abultada para la época.
A renglón seguido el caudillo, en manifestaciones populares que presidió,  recordó las pasadas grandezas del Perú, abolió las mitas y numerosos impuestos. La ejecución de Arriaga confirió carácter público a su movimiento. El fracaso de sus reclamaciones judiciales  lo empujó a adoptar una actitud revolucionaria.
Los violentos sucesos de Tinta fueron el signo de un movimiento que se  extendió rápidamente por las 14 provincias del Cusco, llegando inclusive a los pueblos del Alto Perú. El caudillo acuarteló a sus improvisadas  huestes.
Les pagó una moderada cantidad de dinero y marchó contra el pueblo de Hikijana. La falta de armas de fuego y suficiente disciplina militar estaba parcialmente compensada con el crecimiento y aumento de sus hombres armados en su mayoría con hondas, rejones y palos.
 Los hombres iban ansiosos de recibir su bautizo de fuego en la lucha contra los odiados chapetones y sus protegidos. Al pasar por el pueblo de Pomacanchi saquearon el famoso y  odiadísimo obraje, repartiendo entre el pueblo telas por un cuarto de millón de pesos.
En el viaje hicieron lo mismo en Parapuquio. Los victoriosos rebeldes retornaron optimistas a Tungasuca. Su triunfo elevó la moral de los guerrilleros. Para evitar sorpresas, el conductor puso vigías en los sitios de acceso al pueblo. De inmediato comenzó a escribir cartas, seduciendo a las provincias.

Figura imponente.

LIBERTAD
Como avanzada medida de facto contra la esclavitud y perspicaz maniobra para aumentar sus efectivos, Túpac Amaru dio su famoso Bando de Libertad de los Esclavos, el jueves 16 de Noviembre de 1780, desde el anexo conocido bajo el nombre de Santuario del Señor de Tungasuca, dependiente de Pampamarca.
Este documento es de vital importancia en la historia político-social hispanoamericana y del continente. Al hacer un llamado general a los vecinos del Cusco para que se apartasen de los europeos asegura que los esclavos de sus amos quedarán libres de la servidumbre y la esclavitud  que sufrían.
Tal decisión era una consecuencia lógica de su doctrina de total defensa de las castas no privilegiadas. El ataque a la servidumbre de los indios reclamaba la desaparición de la esclavitud del negro. Simbólico resultó que un antiguo esclavo fuese el verdugo del tiránico corregidor Arriaga. 
COMO ERA EL CUSCO
Fue de la región del Cusco de donde partió el primer grito antiesclavista, la declaración precursora de la redención del negro. Cosa análoga se haría durante el protectorado de San Martín y en el segundo gobierno del Presidente Castilla.
Por aquellos tiempos, Cusco tenía cerca de 26 mil habitantes en su mayor parte indios y mestizos. Media legua de largo cortada en dos partes por el río Watanay. Existían seis puentes y muchas casas hermosas, pero ubicadas en calles poco limpias. Tres eran sus principales plazas. La Mayor, o Wacaypata,  o del Pregón de los Incas donde está la catedral y la antigua iglesia de los Jesuitas.
La segunda llamada  Cusipatra o del Regocijo donde se organizan las fiestas y los espectáculos públicos, lugar en que se ubicó el Ayuntamiento. La tercera denominada de Sn Francisco en honor al convento del mismo nombre.
La ciudad contaba con nueve templos, tres  monasterios, cuatro hospitales y ocho curatos. En sus alrededores, hasta siete leguas a la redonda, se veían numerosas quintas, muchas de ellas de variedad en edificios, jardines, flores, frutas, hortalizas, fuentes y cascadas de agua.
Las autoridades coloniales preparaban la defensa y capturar a Túpac Amaru, quien ya había explicado que su movimiento iba precisamente contra el  libertinaje imperante y en defensa de la tranquilidad pública. Paralelamente remitió un edicto a los moradores del Cusco, sosteniendo que los abusos que sufrían no podían ser remediados por simples quejas ante los tribunales.
La respuesta de las autoridades fue denunciar lo que llamaron el espíritu maligno del caudillo que traidor al  Rey  mostraba una peligrosa astucia al solicitar ayuda incluso a la Iglesia y a otros sectores significativos.


El reconocimiento de la historia.

INSURECCION
A renglón  seguido, los regimientos de infantería y caballería se acuartelaron en el antiguo Colegio de los Jesuitas para iniciar la captura del rebelde. Se pidió auxilio a Lima. Combatir el levantamiento era  la meta y objetivo primordiales.
En la provincia de Tinta, después de la ejecución del corregidor, existía un clima de franca insurrección. Tungasuca se convirtió en el cuartel general del levantamiento. El armamento  y disciplina de las improvisadas huestes iban en aumento. El caudillo tenía por lo menos 6 mil hombres, aunque difícilmente se descubrían 500 fusileros.
Las tropas del Cusco sumaban algo más de 1,500 hombres bien armados y alimentados y ellas salieron para la captura correspondiente. En Tinta descansaron. Fue voceado un bando que elevaba la recompensa por entregar vivo o muerto a Túpac Amaru. 
INCENDIO
Las huestes rebeldes rodearon a los realistas en Sangarara. Allí comenzó el ataque. Los rebeldes de Tinta y Sicuani disparaban con eficiencia. Como explotó el polvorín de los defensores voló parte de un techo y se desplomo una pared. Sin embargo, por la inesperada brecha, la artillería realista casi logra dar muerte al caudillo.
Enardecidos los atacantes incendiaron lo restante, combatiéndose con denuedo y desesperación por ambas partes. Carentes de auxilio  comenzaron a caer los principales jefes realistas. Entre ellos Landa y  el corregidor Cabrera. Tras seis horas de lucha, quedó decretada la completa derrota del ejército español.
Contra lo esperado, Túpac  Amaru mandó curar a los heridos y los prisioneros recibieron un trato benévolo. La Iglesia acordó excomulgar al rebelde, decisión que ocasionó la defección de muchos mestizos e indios.
Al día siguiente de la victoria de Sangarara, que el caudillo miró en lo sucesivo “como teatro de sus proezas”, regresaron  los vencedores portando un crecido botín. Fusiles, banderas, dinero y otros objetos incrementaban su arsenal de guerra.
VISION
Luego vino la contramarcha al sur. Triunfante el caudillo decidió vencer la resistencia de lo corregidores de los provincias meridionales, dominar el Kollao, el Alto Perú y Arequipa. Es decir, efectuar una marcha progresiva desde los Andes al mar. De Sangarara pasó a  Coporake, Yauri y Pichiwa. El plan general consistía en sublevar a las poblaciones del sur, mientras se invadía las tierras del otro lado del rio Wilcomayo.
Para triunfar definitivamente era necesario extender el espíritu de rebelión y aumentar la cantidad de hombres y pertrechos de guerra. El ataque decisivo contra el Cusco sería una consecuencia de tales acciones. En cambio, Micaela Bastidas, con clara visión de las circunstancias, sostuvo la necesidad de avanzar de inmediato y ocupar el Cusco. Los sucesos posteriores  dieron la razón a la esposa del caudillo. El Cusco era la primero. Lo demás podía esperar.
Micaela se opuso tajantemente a que su esposo prolongue su estadía en los pueblos del sur, porque se daba cuenta que así fortalecía al enemigo. El regreso del caudillo significó un tardío triunfo de la esposa.
 Hábil, muy capaz, visionaria persistente, fría en sus decisiones y decidida a hacer lo que fuese, sin titubear, por el triunfo del cacique. Incluso se dijo que la admiraban más  que a él por sus aciertos y darse cuenta exactamente de la realidad imperante.


Valentia y pundonor.

EN PUNO
Túpac Amaru cruzó la frontera entre los virreinatos del Perú y Buenos Aires, mientras el Cusco era un hervidero de conjeturas  sobre futuras decisiones. Al rebasar la Raya, límite entre ambos virreinatos, penetró sin resistencias en diferentes poblaciones y llegó cerca a Ayaviri. Determinó pasar a Caylloma y tomó el dinero depositado en sus cajas reales. Fue recibido con festejos. El caudillo sólo llegó a Coporake y de allí se desvió a Lampa para luchar contra los corregidores.
Continuó su victorioso avance saqueando las pertenencias de sus enemigos, De Ayaviri pasó a Pucará y entró en Lampa donde saqueó la casa del corregidor  y le prendió fuego, como símbolo de castigo que sufrió su dueño por huir. Lo mismo ocurrió con las propiedades de prominentes vecinos realistas.
Avanzó hasta Santiago de Pupuja, en la provincia puneña de Azángaro. Pero súbitamente decidió retroceder hacia Tinta y nombró autoridades. El pánico era creciente en el sur. Más aún cuando publicó su famoso edicto a los vecinos de Arequipa, el 23 de Diciembre de 1780, señalando el área territorial que dominaba: Paucartambo, Urubamba, Tinta, Chumbivilcas, Lampa, Azángaro, Carabaya, Puno Chucuito y contornos.
En esos momentos se descubrió la traición de uno de los corresponsales seguidores del caudillo en el Cusco. Se trataba del escribano José Palacios quien remitía cartas al jefe alzado dictadas nada más  y nada menos que por  José Lagos, Administrador de las Rentas Reales.
REORGANIZACION
La expedición al sur había proporcionado a Túpac Amaru un triunfo más psicológico que militar sobre el poderoso  ejército de los corregidores. Usando de falsas noticias, hábilmente esparcidas, puso confusión y temor en las autoridades. Mientras que con seductoras cartas y proclamas ganaba la entusiasta adhesión de los pobladores.
No culminó su campaña con la ocupación de la estratégica villa de Puno y de la riquísima Potosí debido a las alarmantes noticias sobre preparativos bélicos de las autoridades del Cusco y el avance de tropas enviadas desde Lima para organizar un  ataque masivo contra Tinta.
Avanzó hacia el sur paro pronto retornar  y atacar el Cusco. Sin embargo, amparándose en  los preparativos militares de los corregidores de las provincias meridionales, persistió en continuar su marcha.
Cuando  las noticias sobre los aprietos de las autoridades cuzqueñas se hicieron tangibles, Túpac Amaru comprendió el error de haber malgastado momentos preciosos y retornó rápidamente a Tungasuca. Esta ratificación tardía encontró a los enemigos ya preparados para una victoriosa defensa y llenos de una confianza inexistente un mes antes.


Escenificación teatral de su sacrificio.

TRAICIONES
Ya en Tungasuca, reorganizó sus fuerzas, aumentó la cantidad de sus armamentos, mandando fundir pequeños cañones, rejones, machetes, cuchillos y otros artefactos en su fundición de Tinta. Pero la principal debilidad de sus huestes estaba en el escaso número de sus armas de fuego, deficiencia que nunca pudo ser remediada satisfactoriamente.
Cuando ordenó la marcha hacia el Cusco contaba con el auxilio complementario de Diego Cristóbal, hecho que no pudo realizarse por la forma en que el movimiento se desarrolló. La esperanza de un levantamiento interno en el Cusco quedó asimismo burlada.
Para colmo de males, llegó desde Lima el Coronel Avilés con hombres y armas. Apareció el temible y fidelísimo  cacique Pumacawa y poco después, numerosos contingentes de indios dirigidos por corregidores.
 Como si todo fuera insuficiente, el español  Figueroa  comenzó a desarrollar un disimulado plan de traiciones. A esto podría añadirse, en los últimos meses, continuas deserciones de los indios  que generaban zozobra.
Tantos factores negativos hicieron que el rebelde mezclase los ataques de las negociaciones ante la vana esperanza de una posible rendición pacífica. Fracasadas sus tentativas, en lugar de empeñarse en una acción decisiva, decidió retirarse con  su ejército, proponiéndose reiniciar el asedio cuando desaparecieran algunos motivos de estrategia.



Moneda con su rostro

SORPRESA
La razón fundamental de la retirada fue saber que tropas del Virrey de Buenos Aires habían llegado a la Paz y podrían seguir en dirección a Puno, quedando colocado en una efectiva tenaza realista.  Ello ocurrió después.
Vuelto a Tinta, la iniciativa pasó a manos de sus enemigos. Sin embargo, incrementó las defensas en su bastión principal y organizó grupos armados para luchar contra las diversas columnas enemigas.
Su arma fundamental era la sorpresa. Pero los indios y mestizos evitaron que el plan defensivo rebelde diese frutos. Por el contrario, cortaron la retirada del caudillo que permitió  persistir con su táctica defensiva, a la espera de un afortunado golpe inesperado que aniquilase al ejército virreinal.
Comenzaron los preparativos de la expedición tupamarista contra el Cusco. Las tropas nativas habían aumentado calculándose en mil el número de fusiles. El caudillo  apareció sobre los cerros del Cusco con un ejército calculado entre 40 y 60 mil hombres. Pero no pudo tomar posesión de la fortaleza de Sacsawaman. 
PUKIN
Sin embargo, mandó cartas al Cabildo y al Obispo para que en mucha quietud le entreguen la ciudad. El ultimátum señalaba que se rindiese en el plazo de 12 horas, comprometiéndose a respetar la capital  o destruirla en caso contrario. No se consignó respuesta de parte de los realistas.
Entonces, El  4 de enero, los atacantes intentaron penetrar por la quebrada de Cayra. El jefe de los rebeldes marchó para iniciar el cerco definitivo. Los alzados avanzaron desfilando por los cerros y haciendo numerosos disparos de artillería, no tanto para producir daños, sino para incitar una insurrección de los indios. Nada de ello ocurrió inmediatamente.
Pero, no obstante, el peligro iba en aumento.  Las autoridades enviaron nuevo mensaje al Virrey de Lima y al visitador Areche que dirigía el avance la expedición de auxilio. Por su parte, los atacantes aparecieron por el cerro de Pukin.  Una avanzada de Avilés fue aniquilada, festejando los rebeldes su éxito con salvas de artillería.
El cacique envió a su hijo Hipólito por armas para acabar con los españoles y volvió a remitir un comunicado, exigiendo la entrega del Cusco para extirpar abusos y gobernar con equidad. El ataque más importante de los sitiadores fue desencadenado el día 8, a las 10 de la mañana. La batalla concluyó al amanecer. El ataque fue llevado con increíble ferocidad y la defensa  fue tenaz e impenetrable.


La  mirada del guerrero..

ATAQUE
Las tropas del descendiente de los incas comenzaron atacando a  la altura de Picchu para llegar a la pampa de Anta y cortar el camino a Lima. Contraatacaron los del Cusco auxiliados por un grupo de muchachos que les alcanzaban alimentos, bebidas y acarreaban piedras. En el camino de Pukin se ubicaron fuertes contingentes de infantería y caballería, frenando las tentativas de los tupacamaristas con tan sólida línea.
El ímpetu de Túpac Amaru tornaba dramática la situación de los defensores cuando apareció un importante auxilio de 8 mil hombres de Paruro. Esto alentó a Avilés, cuyas fuerzas pasaban ya de 12 mil hombres. Los rebeldes atacaban con tenacidad.
Llegada la noche, la  batalla quedó  indecisa por ambas partes, tras siete horas de lucha. El rebelde pidió otra vez la rendición, sin obtener otra vez respuesta alguna. Entonces retrocedió por la punta del cerro Cusibamba.
La retirada se confirmó posteriormente tras un cerco de ocho días. La respuesta de los sitiados fue desencadenar un triple ataque por Belén, por Picchu y por la Caja de Agua. Un breve pero intenso combate se llevó a cabo durante dos horas, determinando la retirada de Túpac Amaru hasta Izcuchaca.
LO CAPTURAN
 Las verdaderas causas del repliegue había sido la noticia del avance del ejército de Buenos Aires  en el Alto Perú y el rechazo por matar  las avanzadas de indígenas que empujaban los peninsulares del Cusco.
 El caudillo continúo su retirada. Estuvo en Acomayo,  Tungasuca y llegó a Livitaca. Continuaron los enfrentamientos entre  indígenas y españoles en diferentes lugares del extenso  departamento cuzqueño.
En una oportunidad, el caudillo huyó en su caballo blanco, tras ser seguido desde lejos. Hubiera quedado prisionero de no haber atravesado el rio a nado. La derrota de Tinta se había consumado. La población había sido abandonada.  Nombraron a Salcedo como corregidor.
Un grupo armado realista pasó en dirección a Carabaya, Puno, para evitar la fuga de Túpac Amaru hacia  la selva. Como drástico escarmiento, un total de  67 prisioneros tupamaristas fueron ahorcados.
Ingresó al pueblo de Langui y allí lo apresó  un partidario suyo, el mestizo Francisco Santa Cruz, que lo traicionó, el 6 de Abril de 1781. De inmediato se publicó un bando. El otro traidor fue Ventura Landaeta que capturó a  Micaela Bastidas,  sus hijos Hipólito y Fernando y a su hermano  Antonio Bastidas.
 Los llevaron hasta Urcos y los juntaron con otros 40 prisioneros que eran sus seguidores. A todos los recibió el visitador Areche. El sábado 14 de Abril entró el prisionero al  Cusco. Comenzó un prolijo, circunstancial y extenso proceso.

El monumento al precursor.

BARBARIE
 Apresado en el convento de la Compañía de Jesús fue interrogado y torturado con el objetivo de arrancarle información,  acerca de sus compañeros de rebelión. Nunca habló, nada dijo. A nadie traicionó.
Un día cuando Areche entró intempestivamente al calabozo para exigirles los nombres de los cómplices a cambio de su libertad, Túpac Amaru le dijo muy seguro: “Solamente tú y yo somos culpables. Tu por oprimir a mi pueblo y yo por tratar de liberarlo. Ambos merecemos la muerte”.
El 18 de  mayo de de 1781, en acto público en la Plaza de Armas del Cusco, se cumplió la ejecución de Túpac Amaru,. Lo mismo que de su familia y sus seguidores. Los prisioneros fueron sacados de sus calabozos, metido en costales y arrastrados por caballos todos a la vez, uno tras otro, hasta llegar a la plaza.
Ya al pie del cadalso Túpac Amaru fue obligado tal como señalaba la sentencia, a ver la tortura y  muerte de su esposa, sus dos hijos mayores, sus aliados y amigos. Después, al igual que los otros, le cortaron la lengua. 
Luego se intentó descuartizarlo vivo atando cada una de sus extremidades a sendos caballos para que estos tirasen de ellas y las arrancaran. El hecho concreto  es que no pudieron dividirlo, después de que un largo rato que estuvieron tironeando. Lo más grave es que el menor de sus hijos de 10 años vio todas estas barbaridades. Le arruinaron la vida.
Entonces, posteriormente, lo decapitaron y despedazaron. Su cabeza, brazos y piernas fueron exhibidos en varios lugares del Cuzco. Lo mismo hicieron con los cuerpos de su familia y sus seguidores. La barbarie total. Nacía le leyenda del eminente sacrificio por la libertad, nacía un precursor de la Independencia. Un peruano notable de mucha valía y ejemplo intachable. (Edgardo de Noriega).

1 comentario:

  1. Una nota esclarecedora acerca de la verdadera historia del Perú, tantas veces soslayada. La rebelión de Túpac Amaru II ocurrió, como lo señala el autor, 4 años después de la independencia de EE.UU. y 9 años antes de la revolución Francesa.

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