lunes, 17 de noviembre de 2014

HOMBRES PUBLICOS

“El Comercio” del 17 de Marzo de 1841 anunciaba que el 20 saldrá al sur el Presidente Gamarra en la “Limeña” con tropas que llevarían los transportes “Invencible Peruana”, “Sirena”, “Josefina” y “Veloz” y publica la proclama a los pueblos, que por cierto aparece con un error en la data: mayo en lugar de marzo (N° 544). El 18 de Marzo fue al Callao y entonces se hizo cargo del gobierno Manuel  Menéndez como Presidente del Consejo del Estado (N° 545). En el N° 547 se anuncia ya la partida del  Gran Mariscal.
En el N° 571 se publica la proclama de La Fuente como general en jefe del ejército de reserva y comandante de los departamentos de Arequipa y Moquegua y la de Castilla que lo era, a su vez, de los departamentos de Cusco y Puno. En el N° 579 hay una nota de Castilla al Prefecto de La Paz, llamándole la atención sobre una posible inteligencia entre Vivanco y Ballivián.
Es en Marzo de 1841 cuando comienza la inquietud ante la posibilidad de una invasión de Santa Cruz por el norte. En el N° 599 hay una serie de publicaciones al respecto. Por esos días (N° 602) llegó Gamarra a Arequipa donde se le hicieron grandes fiestas y homenajes.
Las amenazas de los santacrucistas en el norte comenzaron a desvanecerse con la derrota que sufrieron algunas partidas, lo que comunicó el General Lizarzaburu (N° 607). Todo parece tranquilizarse y Gamarra vuelve el 18 de Junio (N° 616) y se hace cargo del mando el 28 (N°622). Volvió a salir el 14 de Julio- esta vez para no volver más- quedando en el gobierno Menéndez (N°636).


Agustin Gamarra, Presidente del Perú

ALGO DE PELIGRO
En el N° 686 del 13 de Septiembre se anuncia que el Gran Mariscal Restaurador había salido precipitadamente para Puno donde estaba reunido todo el ejército del sur. Se advierte ya algo de peligro.
En Bolivia había una serie de facciones: la de Agreda, la de Ballivián, la de Velasco, la de Calvo. Las noticias son algo confusas y caóticas en lo que se refiere a la política del  altiplano. En esos tiempos en los que aún no se deslindaba claramente los asuntos nacionalistas y en los que se tenía  un sentimiento que podríamos calificar de americanismo intervencionalista, la acción y reacción de la política de un país sobre otro eran frecuentes. Gamarra pasa al Desaguadero (N° 702).
Tal vez para el estado anárquico en que estaba Bolivia, nadie se daba cuenta aquí de la gravedad de la situación y de la inminencia de una guerra que no se veía como tal en esa época. En Lima se publicaban las noticias del avance del ejército peruano sobre territorio sin darle al hecho mayor importancia, pero en noviembre (N° 734) las noticias se agravan y la proclama de Gamarra en Anchacancha, es reveladora de un rompimiento definitivo. 
¡GUERRA!
Un día se sabe en Lima que ha habido en la Paz agresiones a peruanos. Los ánimos se enardecen y es sólo entonces que se habla de guerra (N° 744). Menéndez como Jefe del Poder Ejecutivo y la Fuente como general en jefe del ejército del norte, lanzan proclamas en bélica literatura (N° 752) A través de “El Comercio” se percibe la agitación extraordinaria de esos días.
Las proclamas se publicaron el 30 de Noviembre y al día siguiente, con una rapidez  trágica y terrible (N° 753) se anuncia que ha muerto Gamarra. Castilla, Montoya, Grados no dan crédito a tan graves noticias.
La confirmación de ellas en cuanto a Gamarra  está en los números 756 ,757 y 758 y entonces renace formidable la anarquía: Vivanco se proclama en Arequipa. Otro tanto hacen después Torrico y Vidal. “El Comercio” del año 1842, el primer día del año, enluta por primera vez sus páginas para publicar la necrología del Restaurador del Perú (N° 780 y en el siguiente del 4 de Enero en que se repite, por error de imprenta el número 780), publica un litograbado de Gamarra y la relación del grandioso homenaje fúnebre que se le tributó en la Catedral, y en el que tanto llamó la atención la oración fúnebre de Bartolomé Herrera.
Los restos del Restaurador fueron traídos con gran pompa siete años después en el bergantín “Gamarra” y el 23 de Noviembre de 1848 en procesión grande y lúcida entraron a Lima, y fueron depositados en el templo de La Merced, entre el doblar de las campanas de la ciudad.



La batalla de Ingavi.

HOMENAJE
Al siguiente día fueron trasladados a la Catedral donde hubo una gran función con asistencia de Castilla, que estaba de Presidente, los tribunales y las corporaciones. Formó todo el ejército, las salvas de artillería se sucedieron durante 24 horas.
El padre mercedario Calvo pronunció la oración fúnebre. Los restos del héroe de Ingavi quedaron en una urna en la Sacristía de la Metropolitana, de donde pasaron después al mausoleo que en memoria de Gamarra elevó la nación en el Cementerio General (Números 2822, 2823 y 2824)
Así rápidamente con una impresión de actualidad que nada puede dar mejor, ha seguido el cronista a través de las páginas de “El Comercio” ese difícil periodo de nuestra historia republicana.
Con motivo del pronunciamiento de Elias en 1844, cuando el director supremo Vivanco salió a combatir a Castilla, Echenique amenazó a la capital, lo que dio ocasión al entusiasta movimiento cívico que se conoce en la historia por la semana magna. 
GRAN AGITACION
Gran agitación hubo por esos días, pero Echenique no logró su intento, pues lo desertaron muchos individuos de su ejército. Relacionado con estos sucesos hay en “El Comercio” del 16 de Julio de aquel año (N°  1525) un soliloquio en la sección “Remitidos” que tiene bastante gracia y que da idea del sistema de leva que antes se estilaba y contra el cual combatieron tan ardorosamente los liberales en el Perú.
Los versos- en estilo serrano- comenzaban así: Este don Chunico/aquí bravu siñur/matarme quirindu/por so derector/con tantu cañun/mancorna mi lleva/in su batallún/¡Ay dime Petruna!/ ¿Donde istas pur Dios?/¡Ay de me guaguacha qui ya se muriú/La chicu, la grandi,/ tudu lu  amarrú/riclota llivando/qui al guirra muriú./ Y terminan así:/ Supaipa huacharca/No aguantu, nu, nu/a Lima mi vuy/barriga llivando,/suldadu no suy/Piruanu yo sindu/A lima lo vuy;/con gusto dicendu/patriuta yu suy…
Es muy interesante admitir la insistencia con que en los remitidos y artículos de la época de la semana magna, se hace notar que Domingo Elías es “paisano”. Apuntó desde esa época el anhelo de los gobiernos civiles que habría de afirmarse más aún con los periodos siguientes, en los debates del Congreso del 47 y muy especialmente en los de la Convención del 56 que señaló, ya definitivamente, una orientación civil en la vida política del país. Hay en el N° 1530 del 22  de Julio de 1844 un artículo sobre Teatro en el cual se alude varias veces y subrayándolo a la condición de “paisano” de Elías.
LUCHA
En el N° 1812 del 1° de Julio de 1845 está el mensaje de Castilla a la Legislatura ordinaria instalada “después de tantos años de interrupción y de desorden”.
En la lucha electoral de 1850 entre Echenique y Vivanco, la que fue muy enconada, salieron a relucir en los conflictos callejeros en torno a las mesas receptoras de sufragios para formar los colegios electorales, carabinas, pistolas y garrotes, y según un artículo publicado en el N° 3186, los vivanquistas llevaron “listones colorados en las chaquetas, para distinguirse en la lucha de armas”.
En el año 50, como se sabe fue muy encarnizada la lucha electoral entre Vivanco y Echenique para suceder a Castilla. Los diarios todos de la época se llenaban diariamente de comunicados de todas clases y colores, en los que los partidarios de uno y otro bando se decían las más hirientes lindezas.
Como no podía dejar de ocurrir, en ciudad como la nuestra, la musa juguetona del ingenio limeño se metía frecuentemente en las contiendas y disparaba sus dardos a diestra y siniestra, según el color del poeta que solicitaba sus favores y en ocasiones lo hizo a ambos lados, como en otra muestra, firmada Oreja, con los partidos y que apareció en el número 3216 del 30 de marzo de aquel año.


Domingo Elias.
MENSAJE
Don Ignacio según es/ Es/un poquito sanguinario/Arbitrario/Y en suelo de conquista/Legista/Como yo hablo sin pasión/Pongo a Vivanco a la vista;/pues tiene tachas porque/Es sanguinario legista/A fin de que no se pique/Echenique/No quiero con frenesí/ Ni/Que den los pueblos el mando/ a Vivanco/Queremos un Presidente/que tenga miles en Banco,/para que nos desplumen/Echenique ni Vivanco…
El mensaje de Gamarra como presidente provisorio al congreso de Huancayo está publicado en el N° 105 de la colección y la memoria de don Benito Laso, como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, en el número 108.
En 1841, con motivo de la revolución de Vivanco, contra Gamarra se formalizaron en Lima varios cuerpos de Guardia Nacional y entre ellos un batallón “Comercio” que comandaba Domingo Elías y en el que servían de oficiales mozos de los más distinguidos de Lima.
El 1° de marzo de 1841 hizo un desfile y para servirle de cortejo formaron 1500 hombres. La línea la mandó el General Raygada. Hubo, como era costumbre, misa solemne, con panegírico, columnas de honor y después mesa de once con muchas viandas y muchos brindis ( N° 530).
En el N° 1514 del 5 de Julio de 1844, está el bando de Elías, en el que declara: “la capital y todos los pueblos de este departamento en estado de “asamblea” para defenderse de la acometida de Echenique que desde Huancayo anunció que atacaría Lima.
SEMANA MAGNA
Así comenzó la  llamada “semana magna”. Se formaron columnas sostenedoras del orden, se crearon cuerpos de voluntarios, nacieron canciones al pueblo y al hombre del pueblo y todos, comerciantes, militares, artesanos y estudiantes se aprestaron, esperando los repiques anunciadores del combate.
En tanto Echenique avanzaba. El 7 estaba en San Mateo. El 8 Elías revistó a sus milicianos en el Pino (N°s 1516,1517) El 9 se supo que Echenique estaba ya en Chaclacayo. El 11, en vista del estado de la capital Echenique comenzó su retirada, pero sosteniendo siempre la bandera de Vivanco (N° 1521).
Los carolinos se presentaron e hicieron la guardia de palacio. Los comandaba el recién maestro de San Carlos, José Gálvez (N°521). El 13 de Julio el peligro había desaparecido (N° 1522). Castilla en el sur anunciaba su predominio. El combate de Yanahuara lo eleva definitivamente al caudillaje, por más que muchos plantean el dilema: Castilla o Elias (N° 1541). El 10 de Agosto éste entrega el mando, por no haber aceptado Menéndez, que estaba enfermo, a Figuerola, Vicepresidente del Consejo del Estado (N° 1547).
Elías queda como ministro general (N° 1550). En Diciembre de ese año, Castilla ya estaba elegido Presidente. Fue proclamado el 19 de Abril de 1845 (N° 1750) y juró el cargo el 20, iniciando su primer periodo constitucional, que fue el primero también que llegó a cumplirse exactamente en nuestra vida republicana (N° 1760). (Páginas seleccionadas de las “Obras Completas” que pertenecen como autor al consagrado escritor y político, José Gálvez Barrenechea)

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