lunes, 17 de noviembre de 2014

POR SI ACASO, AZABACHE NO ES EL DEFENSOR

Hay algunas precisiones que hay que tomar en cuenta en el caso penal del ex ministro aprista Aurelio Pastor Valdivieso.  La primero de ellas es que el prestigiado penalista, doctor César Azabache Caracciolo, no fue ni es el defensor del  acusado de un supuesto tráfico de influencias, en el sonado juicio donde, dicho sea de paso, más pesan cuestiones políticas que las legales.
Erróneamente en algunos círculos se da cuenta de ello. Inclusive en un medio de comunicación electrónico,  siniestro y orático, se ha afirmado de tal condición. Lo cierto y real es que el citado abogado se desempeñó exclusivamente y tan sólo como simple asesor del involucrado que paga las peripecias de haberse acercado a una autoridad de poco escrúpulo, la alcaldesa de Tocache, Corina de la Cruz, quien le tendió una trampa y lo involucró en  el proceso que hoy se lleva a  cabo con escándalo mediático
Hay una añeja amistad entre Azabache y Pastor que proviene de las aulas de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ambos son compañeros de promoción y por eso el primero decidió apoyar al amigo que sufría los embates de la injusticia. Mucho de consecuencia y de decencia.


Cesar Azabache: prestigiado penalista.

Cabe destacar que la autoridad municipal sorprendió al ex ministro, grabación de por medio, y éste ingenuamente comenzó a hablar demás y sobre todo prometer, sin darse cuenta de que  lo que  decía sería utilizado en su contra.  Ejercía “la boquilla” entre sus habilidades orales para tratar de ganarse al cliente, quien tenía escondida sus verdaderas intenciones: reventarlo por completo.
Pastor, para muchos entendidos en la materia, no cometió ningún delito y, sin embargo, en primera instancia fue condenado a  cuatro años y seis meses de cárcel. No hay una equilibrada proporción en lo que hizo que-hay que subrayarlo no es delito- y la  sanción recibida. Ahora le toca revisar el asunto a un tribunal con tres jueces.  Allí sí  se sabrá y en definitiva, cuál será el futuro legal del abogado. Todo hace suponer que se le absuelva.
Por lo pronto hay dos contundentes y sesudos informes de dos abogados de prestigio, como son los doctores Domingo García Belaúnde y Delia Revoredo Marsano, quienes opinan por la absolución del acusado.
Al menos eso es lo que tratará de conseguir su nuevo defensor, el doctor  César Nakasaki, quien sustentará las 16 contradicciones existentes en el proceso que favorecen por completo al acusado. El primer letrado que ejerció la protección de Pastor fue Julio Rodríguez.
EL QUE PERDIO
 Le tocó demostrar los vicios  del proceso y el hecho concreto, directo y personal es que no lo consiguió, viniendo, con efectividad, la condena. Aquí si que hay un defensor perdedor  exclusivo. El  ejerció  largo tiempo la defensa y,  obviamente, le pertenece la responsabilidad correspondiente de lo que consiguió.
Mucho se comenta que Rodríguez se equivocó por completo en ejercer su papel porque no se resguardó con fortaleza legal y penal eficiente. Habriase dejado llevar por la inercia confiado, inexplicablemente, en la absolución.
Sin embargo, el propio Pastor habló maravillas de su anterior abogado y dijo lo siguiente: “Considero que Julio Rodríguez es un excelente abogado con infinidad de virtudes. El sostuvo, en su momento, que el origen de las acusaciones estaba viciado  y que no había pruebas de delitos  en contra.
El caso se verá en los próximos meses y es justo que a Pastor se le absuelva. Que así sea.

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