lunes, 17 de noviembre de 2014

LA SITUACION DE LOS PAISES NEUTRALES

Durante “el primer acto” de la guerra, la zona de operaciones se limitaba a Europa occidental y al Norte de África, en un gran triángulo cuyo vértice se hallaba en el cabo Norte y la base se extendía desde el Cairo hasta el Golfo de Viscaya. Muchos de los países incluidos en esta zona se habían visto arrastrados por el conflicto a pesar de sus esperanzas de permanecer al margen del mismo.
Suecia y Suiza fueron las únicas excepciones, pero se encontraron en medio de los territorios dominados por el Eje. A fines de 1940 la zona de expansión alemana en Europa casi había alcanzado su límite máximo, y fuera de ella todos los países que no formaban parte de la Commonwealth británica estaban todavía al margen del conflicto, con variantes que oscilaban entre la neutralidad comprometida de Estados Unidos y la rigurosa no beligerancia de Portugal.
El bloqueo marítimo que los aliados impusieron, casi inmediatamente después de estallar la guerra, había sido la primera medida aceptada por los países neutrales. Todo el comercio mundial procedente de Europa o dirigido hacia ella quedó prácticamente sometido a la intervención inglesa.
Inglaterra, fiel a su tradición  naval, intentaba  paralizar a su enemiga Alemania mediante esa forma de “guerra económica” bloqueando el comercio exterior germano e interviniendo las importaciones de los países neutrales vecinos, a fin de que no pudieran exportar sus excedentes al Tercer Reich.

Verde: neutralidad reconocida por la comunidad intrernacional
Amarillo: no reconocido.
Celeste: Antiguos países neutrales.

FISCALIZACION
La fiscalización inglesa estaba justificada por la convención que reconoce al beligerante el derecho a inspeccionar el eventual “contrabando” ejercido por los buques enemigos, pero interceptada de modo que casi todas las importaciones alemanas fueron declaradas contrabando. Los barcos de carga que tenían como último destino un puerto alemán eran capturados.
Los mercantes neutrales, exentos legalmente de las cortapisas que representaba el bloqueo, constituyeron un elemento vital para el tráfico alemán durante la primera fase de la guerra. Pero los Aliados, que no podían interceptar su ruta sin contravenir el derecho internacional, recurrieron al procedimiento de confiscar los buques a título de represalia siempre que Alemania se hacía culpable-según su acusación- de una violación de la ley.
En Noviembre de 1939 sometieron a inspección todo el tráfico naval, basándose en que los alemanes habían torpedeado barcos mercantes sin previo aviso. Cuando “la drole de guerre” llegó a su fin,  los Aliados habían interrumpido buena parte de las vías de abastecimiento alemanas. Las brechas más amplias en este asedio estaban representadas por la Unión Soviética y, en menor medida, por Italia.
Un punto importante de los tratados que Inglaterra había estipulado con las potencias menores era que podían  exportar a Alemania sus propios productos en los límites del volumen registrado en 1938, y al mismo tiempo importar mercancías de Alemania con cierta libertad.
COMPROMISO
Por su parte, los países neutrales se comprometieron a no aumentar las exportaciones a Alemania, a no reexportar lo  que importaban y a intensificar las exportaciones hacia Inglaterra. El resultado fue un compromiso ambiguo que, prácticamente disgustaba a todos.
El primer gran país que renunció voluntariamente a la neutralidad fue Italia que se puso al lado de Alemania el 10 de Junio de 1940. No entró en la guerra hasta el momento en que la victoria alemana en Europa parecía definitiva, y entonces no quiso esperar más para no ser excluida en el reparto del  botín.
Dada la política seguida por el fascismo, era desde luego inevitable su intervención, aunque al principio los Aliados habían esperado que, por lo menos, se mantuviera realmente neutral. También habían intentado concluir un acuerdo comercial con Roma. Pero, en febrero las negociaciones se interrumpieron y los Aliados interpretaron la ruptura como un indicio de la intención italiana de ponerse al lado de los alemanes en el momento oportuno.
Mientras tanto, Italia se estuvo preparando. No obstante, a causa del bloqueo marítimo, no pudo acumular grandes reservas de material bélico, por lo que quizá no emprendió verdaderas acciones bélicas hasta octubre siguiente, cuando invadió Grecia.
COMPLICACIONES
Mientras la situación política y estratégica, tras la caída de Francia, adquiría aspectos cada vez más definidos en Europa occidental, se iba complicando en los países balcánicos, divididos por viejas divergencias territoriales y que ofrecían abundantes motivos de roce entre Rusia y Alemania.  La cuestión más importante para las potencias beligerantes era el petróleo rumano.
En esta fase de la guerra, Alemania sólo contaba con tres fuentes para cubrir sus necesidades de carburante: la producción nacional de gasolina sintética, los yacimientos de petróleo soviéticos y  rumanos. Para los Aliados era importantísimo cortar el abastecimiento del enemigo, pero poco podían hacer para impedir la producción nacional y las remesas procedentes de Rusia. En cambio podían reducir las de Rumanía.
Para conseguirlo se aseguraron la opción sobre su disponibilidad no cubierta aún por contratos, e intentaron también adquirir los barcos cisterna que se empleaban para el transporte del petróleo en la primera etapa del viaje a lo largo del Danubio.
El intento falló. Luego se supo que los contratos que se habían firmado con Alemania absorbían toda la producción. Además, poco después, los alemanes ocuparon Rumanía, con lo que pusieron fin a las esperanzas aliadas de conseguir una victoria diplomática.




GRUPOS
Los países neutrales agredidos en 1940 y, por lo tanto, obligados a renunciar a la neutralidad, se pueden dividir en dos grupos: los invadidos por motivos determinados por su posición geográfica y por la posesión de materias primas (Dinamarca, Noruega y Rumanía), y los ocupados por razones exclusivamente impuestas por las operaciones militares (Bélgica, Holanda y Luxemburgo).
En 1940, otro país neutral entró en guerra, Grecia, al lado de los Aliados. Como su poderosa marina mercante era útil a los dos bloques, había sido presionada por uno y otro. En Septiembre firmo un acuerdo comercial con Alemania, pero en Octubre los italianos la atacaron desde Albania (lo que provocó el furor de Hitler), desbaratando toda la labor anterior y colocando automáticamente el país en el bando aliado.
 El hecho de que Grecia consiguiese mantener temporalmente la condición de beligerante se explica por su tenaz resistencia y por la falta de preparación militar de Italia.
La razón por la que ciertos países-entre ellos Rusia y los estados balcánicos- consiguieron mantenerse neutrales en 1940 dependió muchas veces de la circunstancia de que las potencias beligerantes no tuvieron tiempo para ocuparse de ellos. En 1940, la Unión Soviética estaba todavía en relaciones formalmente amistosas con Alemania, aunque ya tensas por los desacuerdos sobre la política balcánica y por la invasión soviética de Lituania.
AMENAZA
A principios de Julio de 1940, cuando Rusia ocupó Besarabia, habían amenazado los yacimientos  petrolíferos rumanos, lo cual, junto con la caída de Francia, convenció a Hitler, de que había llegado el momento de preparar una ofensiva al Este. Por lo tanto, la neutralidad soviética no duraría mucho.
En cuanto a los Balcanes, Hitler estaba convencido de que caerían en su poder tan pronto como conquistase la Unión Soviética. La ambición personal de Mussolini aceleró el fin de su neutralidad y alteró los planes de Hitler.
Los restantes países europeos consiguieron mantenerse neutrales por razones geográficas. Casi todos eran periféricos respecto a la zona dominada por los alemanes: Turquía al Este; España y Portugal al Sudoeste, y, finalmente, Irlanda.
Solo hubo dos excepciones: Suiza y Suecia, países que no fueron invadidas. Es sorprendente que Alemania después de haber ocupado Dinamarca y Noruega, no invadiera Suecia, ya que así habría podido dominar directamente las fuentes de abastecimiento de los minerales de hierro.
 Los yacimientos se encontraban en el extremo septentrional, y el mineral se enviaba por ferrocarril hasta el puerto de Narvik, permanentemente libre de hielos. Con la ocupación de Dinamarca y Noruega, los alemanes habían cerrado esas dos líneas de abastecimiento a los Aliados, por lo que no era muy necesaria una invasión de Suecia.


La guerra en Rusia.

SUIZA
No obstante, la neutralidad de dicho país fue precaria y ambigua, porque Alemania la dominó en muchos aspectos, obligándola, por ejemplo, a dejar paso libre a los trenes militares que salían de Narvik o se dirigían allí.
Otro país que también conservó la neutralidad fue Suiza. Bien defendida como Suecia, y con la ventaja de la naturaleza montañosa de su suelo, contaba además con una larga tradición de neutralidad y resultaba útil a ambas partes como lugar de entrevistas y como sede de los pocos organismos internacionales entonces existentes.
La actitud de los neutrales periféricos variaba mucho de un país a otro. España, como es obvio, estaba a la sazón muy vinculada a los países del Eje. Sin embargo, tenía motivos válidos para mantenerse fuera del conflicto, aún teniendo un punto clave en la ruta del Norte de Africa y de Gibraltar, y pese a contar con puertos que hubieran sido útiles a los alemanes.
El país acababa de reponerse a duras penas de la guerra civil, y su economía se hallaba en dificultades. En caso de intervención, Gibraltar habría podido resistir un ataque porque estaba fuertemente defendido, y en cambio las provincias españolas septentrionales se hubieran visto expuestas como represalia, a un ataque inglés por mar.


Replica de un globo de observacion suizo

PORTUGAL
Franco formuló además una serie de condiciones, para la entrada de España en la guerra, que Alemania rechazó. El Gobierno de Madrid permaneció neutral hasta el fin.
Portugal, a pesar de sus simpatías por los Aliados, se mantuvo rigurosamente neutral, y el Gobierno empeñado en la difícil tarea de conciliar esta imparcialidad con la tradicional amistad con Inglaterra, se vio muy apurado cuando el sentimiento popular manifestó su apoyo con una numerosa suscripción al “préstamo Spitfire”.
Por otra parte, procuró mantener siempre buenas relaciones con España para hacer de la península una “zona de paz” ya que si España entraba en guerra, le habría sido muy difícil a Portugal salir de su seguro abastecimiento.
También la neutral Turquía se inclinaba por los Aliados. Suscribió incluso un pacto con Francia e Inglaterra por si la contienda en el Mediterráneo tomaba determinado sesgo. Lo tomó, efectivamente, al producirse la invasión italiana de Grecia en Octubre  de 1940, pero los ingleses  reconocieron que la intervención turca no tendría peso, dada la debilidad del  país.
Otro país de Europa occidental que consiguió mantenerse alejado del conflicto fue Irlanda. Aunque miembro de la  Commonwealth, decidió no intervenir por consideraciones consecuentes con su política prebélica.


Fuerzas militares portuguesas.

LEY
En el ámbito extra europeo, los Estados Unidos permanecieron neutrales durante todo el año 1940 e indujeron a la neutralidad a todos los países de las dos Américas. Esta posición se adoptó en la Conferencia de Panamá al estallar la guerra y en la de la Habana en Junio de 1940. Excepto Argentina y una minoría de la opinión brasileña, todos los demás países deseaban la derrota de los  alemanes, pero también querían  permanecer neutrales todo el tiempo que fuera posible.
La Ley  de Préstamo y Arriendos, de importancia vital para Inglaterra, se promulgó más tarde. En Febrero de 1940 llegaron a Gran Bretaña algunos aviones que constituían la primera ayuda de Washington.
Después de la caída de Francia, el gobierno estadunidense se empeñó en una ayuda concreta y, ante  la consternación de gran parte de sus ciudadanos, envió a Inglaterra enormes cantidades de armas. En Septiembre se expidieron a Gran Bretaña cincuenta destructores, y desde entonces los Estados Unidos fueron más neutrales de nombre que de hecho.
A fines de 1940, muchos países neutrales se habían visto envueltos en el conflicto muy a pesar suyo, y otros estaban empeñados en una próxima beligerancia: la guerra estaba dejando de ser una cuestión  exclusivamente europea, para transformarse en una conflagración mundial. (Editado, resumido y condensado de la Revista “Así fue la Segunda Guerra Mundial”).

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