sábado, 24 de enero de 2015

EL COLMO DE LOS COLMOS

No se calma  ni menos se controla. Parece más un pobre diablo malcriado y prepotente que un ministro de estado. Este General  Daniel Urresti, que ocupa la cartera del Interior, sí que es de cuero duro para ofender y cobarde para enfrentarse. Le gusta hacerlo, sobre todo, con las mujeres, cuando a ellas no se les debe tocar ni con el pétalo de una rosa. Pero este hombre que va a saber de protecciones elementales. Menos de educación.
Resulta que, en pleno set de Radio Programas del Peru (RPP,) se la agarró con la destacada y correcta periodista, Patricia del Río Labarthe. Cruzaron dardos que el propio militar  propició. Palabras duras y diciendo velaverde. Intolerable total. El altercado realmente lamentable y censurable. Lo que es cierto: de ninguna manera se lo merece el público, que al final de cuentas, es el que manda y decide.
Urresti se mostró sarcástico y, en un momento de arrebato, comenzó a tutear a la periodista. Ella, firme y con razón, le pidió que la trate con el respeto debido y redondeo con seriedad, muy segura de si misma: “Usted se puede burlar o hacer todas las patanerías que quiera, pero las preguntas mías son bien claras".
El Ministro con su voz aflautada de siempre, inquieto y nervioso, replicó: “Si usted afirma que digo patanerías, me esta diciendo patán. Pero a usted no se le puede decir nada porque es una diosa del periodismo". Insinuación vulgarota.


Patricia del Río estuvo centrada y en su sitio.

INCONCEBIBLE
No puede ser. La respuesta, definitivamente estaba demás. Cuando el hombre se vio acorralado por las interrogantes y se dio cuenta que caía en contradicciones tremebundas salió por la tangente, recurriendo al sarcasmo poco decente y enteramente deplorable.
Para variar y cambiar completamente lo ocurrido, mas tarde la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia, tuiteó, en su cuenta correspondiente, el mensaje de una persona que había escrito: “así como los ministros están obligados a guardar las formas, los periodistas también  lo están”. Aquí esto no ocurrió. Todo lo contrario. El representante del  Ejecutivo rebasó  por completo la conversación y se salió de sus casillas.
La que ganó, evidentemente, fue Patricia del Rio una  comunicadora con estudios de Lingüística en la Universidad Católica que siempre demuestra capacidad y eficiencia. Esta vez no se dejó pisar el poncho y eso estuvo muy pero muy bien.
Mientras tanto, la inseguridad ciudadana sigue en todo su esplendor. Urresti, bien gracias. Cuándo se va a su casa. Qué espera el Presidente Humala para cambiarlo. Haría, de todas, maneras, un bien al país. Basta de payasos y felicitaciones a Patricia del Río. Ella estuvo, en todo momento, impecable y en su sitio. La actitud merece destacarse.

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