miércoles, 26 de febrero de 2014

BILLINGHURST PAN GRANDE

Hombre con fortuna y dinero, a decir del insigne intelectual Jorge Basadre, de agitada y larga trayectoria que llegó a la Presidencia de la República del Perú, entre 1912 y 1914, pasados los 60 años y se ganó el mote de “pan grande” porque eso es, precisamente, lo que le prometió  como alimento primordial de cada día al pueblo imbuido de cierto progresismo como  atisbos preliminares y muy particulares de justicia social. Aunque nunca, ni siquiera perteneció remotamente al socialismo. Ni a  doctrina parecida o semejante. Si es cierto que mostró interés, preocupación por los pobres en un peculiar y movido gobierno que duró menos  de dos años.  La bota militar de Benavides a la cabeza,  lo sacó del poder. Muchos dicen que por necesidad pública.  Al poco tiempo, el político falleció exiliado, dejando eso sí huella de  probo, honrado. Aunque para otros incoherente con sus ideas extravagantes. Lo cierto es que los primeros atributos bastan y sobran para ser recordado, por siempre, por la Historia.
Guillermo Enrique Billinghurst Angulo,  nacido allá al sur en la bella y apacible Arica entonces peruana un día antes de Fiestas Patrias el 27 de Julio de 1851, tuvo color político determinado porque fue militante del Partido Demócrata de Nicolás de Piérola, con quien lo unió cierta lealtad. Aunque con  peleas y pareceres distintos de por medio, a lo largo de su  vida pública. Vicepresidente de la República del Gobierno pierolista iniciado en 1895. Sin embargo, el califa y su propia agrupación nunca apoyaron su candidatura presidencial que lo llevó al poder. 
Antes de llegar a ser mandatario de la nación,  el insigne personaje se desempeñó  como Alcalde de Lima y pudo mostrar, a tirios y troyanos, una vasta obra emprendida. Aguerrido parlamentario, diputado representando a Tarapacá: pedazo salitrero del Perú que después nos  quitaron los chilenos por el rigor de la fuerza injusta y la guerra fratricida. Posteriormente Senador por Tacna, Presidente de la Cámara Alta en 1896,
Precisamente “Pan Grande” fue un luchador valiente, dentro de su espíritu de rebeldía innata y  permanente, de la patria en contra del invasor durante la conflagración del Pacífico. Incluso estuvo cautivo y preso de forma injusta en territorio mapochino, bajo las leyes duras de los gobernantes del país  de la estrella solitaria que nos agredió. 
Lo que lo perdió,  durante su gobierno, fue su enfrentamiento constante con el Congreso de la República y, por eso mismo entre otras razones, cuando quiso cerrarlo vino la reacción  militar. Accedió al poder en olor a multitud y  abusando de ello, incluso, se dio el lujo de pedir y conseguir la anulación de las elecciones que lo favorecieron arguyendo vicios, equivocaciones garrafales y que no se habían inscrito como debía ser, gran cantidad de ciudadanos. Para muchos, el colmo de usar, indebidamente, la popularidad. Mientras que otros respaldaron su actitud, como signo de transparencia total.



Guillermo Billinghurst, Presidente del Perú.

EL GRAN MITIN
Lo cierto es que el Parlamento desconoció  los comicios y a renglón seguido, constitucionalmente, lo eligió para el periodo 2012-2016 que nunca se cumplió por la irrupción castrense. Antes se había realizado un paro general  en Lima y los seguidores del candidato, enardecidos, rompieron las mesas  electorales y pusieron en fuga al personal a cargo de estas actividades. Sus críticos vuelven a la carga: todo se podía hacer y eso era ilegal y por ende rechazable.
Saltó a la palestra política superior y presidenciable prestigiado por sus logros en el Municipio de Lima y, de un momento a otro, se vio acompañado de un prestigio total, aliado y como principal dirigente de  un movimiento popular surgido espontáneamente  en el país.
La campaña se reforzó con una gran manifestación popular y de masas compactas ocurrida el domingo 19 de Mayo de 1912, la misma que se inició en la Alameda de los Descalzos del populoso distrito del Rímac y recorrió las principales calles de la capital.
 En el acto público, que impresionó por completo, se exhibieron unos cartelones que mostraban un pan enorme con la promesa de que sería  vendido a diez centavos si se elige al caudillo, contrastando con otro pequeño más caro de veinte centavos si subía al poder su rival. A partir  de ese momento, el ariqueño comenzó a ser llamado por el pueblo como “Pan Grande”, en señal de adhesión multitudinaria.
El contrincante era el civilista conservador, Antero Aspíllaga, hijo de un ciudadano chileno y de una dama peruana con poco carisma y cuyo origen familiar paterno fue explotado al máximo, con mucha xenofobia y poca objetividad. Hasta lo consideraron  inepto e incapaz  para ejercer la  presidencia de la república.
LA OPOSICION
Pulverizado electoralmente el supuesto chilenófilo como lo llamaron  peyorativamente, el mismo que al principio de la campaña electoral fue el fijo y favorito para después volteársele por completo las posibilidades, Billinghurst comenzó a gobernar el 24 de Septiembre de 1912 con un gabinete, presidido por Elías Malpartida, que duró muy poco. Los ministros y grupos de apoyo del Ejecutivo caían con mucha facilidad, creando inestabilidad y desconcierto.  No precisamente fuerza. Ni menos consistencia
Lo que pasaba es que en el Congreso había mayoría leal al ex-Presidente Leguía, el antecesor de la Casa de Pizarro, y a los civilistas quienes actuaban en una férrea y cuajada oposición. Los parlamentarios quisieron censurar a los ministros por el cierre y asalto de la imprenta donde se hacía un periódico satírico llamado “El Mosquito”, dirigido por un hombre venenoso e ingenioso, Florentino Alcorta, quien atacaba a mansalva al régimen y cuyo domicilio fue asaltado por turbas adictas al  oficialismo. Todo esto enardeció los ánimos y profundizó las pugnas.


La gran manifestación en la Alameda de los Descalzos.

MATANZAS
Sin embargo, hay una constante en el gobierno de Pan Grande: el apoyo permanente a los sectores obreros que dio lugar a consecuencias determinadas y determinantes. Por un lado, el rechazo total de los sectores conservadores que se enardecieron indignados por tal actitud que la consideraban enteramente demagógica.
Y por otro corrían, paralelamente, los sectores populares que propiciaban, a cada a rato huelgas y paros que evidentemente, agudizaban las contradicciones. En medio y para resolverlas, el presidente de fortuna y se puede decir millonario perteneciente a los sectores oligárquicos que jugaba con sus actitudes populistas, dando lugar a un gobierno débil e inestable.
La coyuntura se agravó, precisamente, cuando lamentablemente ocurrieron las matanzas de un significativo número de indígenas de las zonas puneñas de Azángaro y Chucuito. Lo peor es que se atribuía como autores a los propios hacendados y latifundistas, mientras que el campesinado luchaba por acabar con las injusticias y la explotación. Como realidad innegable.
Adicionalmente,  el panorama se complicaba  por completo en vista de que aún no estaba resuelto el diferendo limítrofe con Chile, Para colmo de males, el Gobierno se inclinó por el aplazamiento del plebiscito que resolvería la cuestión de Tacna y Arica hasta el año 1923.
 Ello, evidentemente, trajo la discusión y el conflicto con la oposición que consideraba la medida oficialista de “chilenizante”.  Por la prorroga que, durante muchos años y en forma constante,  fue el arma permanente del país de la estrella solitaria.
OBRAS
Los allegados al régimen y el propio presidente estaban convencidos de que no era hora de soluciones en vista de que no se podían enfrentar militarmente a Chile y ellos calculaban que las novedades ocurrirían después.
 Cuando el país siguiera la senda del desarrollo y de la paz. Todo ello se arregló con el Tratado de 1929, en tiempos de Leguía, donde perdimos territorio y Arica pasó, inexorablemente, a manos chilenas.
Como obras tangibles e importantes del régimen nacido con tanta popularidad  figuran, indiscutiblemente, el apoyo a los sectores populares de trabajadores al darse  el primer decreto sobre la reglamentación de las huelgas, en vista de los innumerables paros y otras medidas de fuerza que estallaron en Lima y amenazaban con extenderse por todo el país. Era el 24 de Enero de 1913.
Lo mismo ocurrió con el decreto de reconocimiento de la jornada de ocho horas para los trabajadores del Muelle y Dársena del Callao, dos meses después.  Y el acercamiento entre obreros peruanos y chilenos para que acudieran como invitados, durante las celebraciones de las fiestas nacionales de ambos países.
PUGNA
Una política de mejoramiento de servicios portuarios, sobre todo en el Callao, se emprendió cuando se abrió el Canal de Panamá al comercio marítimo, volviéndose a privilegiar al trabajador con la construcción de viviendas obreras cómodas y baratas en el barrio de Malambo. Las mismas a las cuales se podían acceder  previa cancelación de una cuota inicial módica y pagos mensuales adecuados.
También dentro de esta tónica, el Gobierno fundó la Escuela  de Enseñanza Doméstica que preparó a las mujeres de escasos recursos para ganarse la vida con un oficio, cuya dirección recayó en las monjas de Maria Auxiliadora.
Por otro lado, el ferrocarril de Lima a Chilca fue una realidad como vía de comunicación construida y las creaciones estuvieron a la orden del día: Madre de Dios fue reconocido como departamento de la selva del Perú,  la Compañía Recaudadora de Impuestos comenzó a actuar  para realizar obras de envergadura y la Empresa de Agua  Potable pasó a ser administrada por el Estado.
La pugna con el Congreso persistía y cada vez se iba de mal en peor. Lo que trajo como consecuencia una decisión presidencial persistente. El cierre de sus actividades legislativas para dar paso a una consulta plebiscitaria que reforme la Constitución. La idea primordial consistía en que coincidieran la elección del Presidente de la República y la de los integrantes del  Parlamento, para poder gobernar con mayoría parlamentaria.


El Coronel Benavides que derribó al Presidente.

GOLPE
El autor de estos planes resultó ser Mariano H. Cornejo, un jurista y abogado de polendas  de origen arequipeño y puneño que, posteriormente, tuvo una actuación pública prioritaria y destacada en tiempos de Leguía.  (Ver semblanza de su vida en el archivo de este blog, con fecha 29 de mayo del 2013)
El enfrentamiento de los poderes del estado estaba que echaba chispas e inclusive se comentaba la posibilidad de que grupos armados del pueblo, que seguían lealmente al mandatario, iban ocupar a la fuerza las instalaciones legislativas.
Ello dio lugar a que diferentes fuerzas políticas soliciten la intervención inmediata de las Fuerzas Armadas. Conspiraban en tal sentido el diputado Arturo Osores, el periodista Alberto Ulloa Cisneros, Director del diario “La Prensa” que, dicho sea de paso, fue clausurada por su desenfrenada oposición, el montonero Augusto Durand y los hermanos Javier, Jorge y Manuel Prado Ugarteche.
Ad portas de las reformas constitucionales, la madrugada del 4 de Febrero de 1914 se levantó la Guarnición de Lima comandaba por el entonces Coronel Oscar R. Benavides. El Palacio de Gobierno fue atacado y reducida la guardia presidencial, después de un enfrentamiento sangriento y violento.
ASESINATO
Billinghurst fue tomado prisionero, obligado a dimitir, puesto  en la cárcel del Panóptico y, posteriormente, deportado rumbo a Iquique. En el tiroteo y enfrentamiento de Palacio, hubo desafortunadamente  algunos muertos y heridos.
Entre estos últimos  estuvo el Teniente Luis Miguel Sánchez Cerro, posteriormente Presidente del  Perú entre 1931 y 1932, cuya actuación fue muy bizarra, dice Basadre. El pueblo que había vitoreado con fervor a su caudillo  no acudió a defenderlo en la hora precisa.
Un hecho completamente rechazable ocurrió el mismo día del golpe. El asesinato del Ministro de Guerra, el General Enrique Varela, en las instalaciones del Cuartel de Santa Catalina acribillado mientras dormía. Para Basadre, un episodio negro de la Historia del Perú.
El  pensador consideró a la víctima la figura más respetable y gloriosa del Ejército nacional en el servicio activo. Figuró  con honor en la  Guerra con Chile y combatió en San Francisco y Tarapacá. Herido y prisionero conoció el cautiverio.
Cuenta, en su libro sobre la Historia del Perú, que este militar ilustre, reliquia de la guerra a quien había respetado las balas del enemigo murió villanamente ajusticiado por sus propios subalternos, en  un crimen no sólo espantoso y cobarde sino innecesario.
Según la sentencia del tribunal militar que juzgó  a los cobardes agresores, el Teniente  Alberto Cavero fue designado por los conspiradores para que neutralice y apresase a Valera, con la recomendación que se le guardara las consideraciones propias de su alta graduación y merecimientos personales y se evitase el derramamiento de sangre.


La politica por estas épocas era de tongo y frac.

SORDO
Cavero ingresó al dormitorio del general acompañado por el sargento primero Celso Butrón, los sargentos segundos Edmundo Corrales Nieves y Celso Calderón y los cabos Alejandro Cano y Teodomiro Neyra.
El oficial  mandó prender la luz del recinto donde dormía la víctima y apuntó al general, intimidándolo por dos veces con la frase “Se rinde o no se rinde”. Para colmo de males, Varela era sordo y, en esos dramáticos momentos, estaba semidormido. Por eso mismo, nunca pronunció una palabra. Entonces, inexplicablemente, el Cabo Neyra le   disparó con su fusil y le produjo una herida de necesidad mortal.
Después de retirarse, Cavero comisionó a uno de sus acompañantes, que no llegó a ser identificado,  para que comprobase si la víctima había  muerto. Este sujeto desconocido, en actitud canallesca, lo golpeó con la culata de su arma y le destrozó la clavícula derecha y algunas costillas del mismo lado.  El cadáver quedó abandonado durante varias horas y se le despojó del dinero, de diversas prendas que llevaba y del propio vestido. Qué tal barbaridad. 
DESTIERRO
La sentencia declaró a Cavero autor del delito de insulto al superior y le impuso la pena de 20 años de penitenciaría con las accesorias de expulsión del Ejército, inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena y la mitad más después de cumplida, interdicción civil y sujeción a la vigilancia de la autoridad.
El cabo Neyra fugó y se mando archivar el documento legal correspondiente. Los demás procesados fueron absueltos. De acuerdo a la denuncia de Basadre, Cavero debió haber sido beneficiado con una amnistía porque, según una versión muy difundida,  él estaba reincorporado al Ejército cuando el Ministro de Gobierno, Germán Leguía y Martínez, llevó a cabo su política de represión en 1921 y, se aseguró, fue el custodio del General Benavides luego de ser apresado.
El Presidente depuesto  vivió un tiempo en su tierra natal Arica. Allí llegó desterrado también Augusto  Durand. Nunca se vieron. Ni tampoco se reconciliaron, dejando de lado la antigua amistad de muchísimos años. Entre ambos prevaleció, hasta el final, el encono y la rivalidad política.
La Cancillería Peruana, inexplicablemente, obligó al ex mandatario a salir de aquel puerto y el desterrado se fue a Iquique donde falleció el 28 de Julio de 1915, en vísperas de cumplir 64 años. Poco antes habían circulado en Lima absurdas versiones sobre un plan suyo de invadir el Perú. Rumores que nunca se convirtieron en hechos.
DESTIERRO
El Congreso del Perú ordenó que los restos de Billinghurst fueran trasladados a Lima, tributándoles los honores correspondientes al cargo de Presidente de la República. Esta  decisión ostenta honda significación pues implicó un homenaje del mismo Poder del Estado que lo derribó y sacó del poder.
Por su parte, el Gobierno de Chile, en señal de solidaridad americana, decretó honores presidenciales para el ciudadano peruano cuyo cadáver se repatriaba, a pesar de que no existían relaciones diplomáticas entre los dos países. En el Callao y en Lima se registraron entonces imponentes manifestaciones de dolor. No sólo el protocolario y oficial. Sino también el espontaneo y fervoroso, surgido del alma popular.
En cuanto su vida personal y familiar, su abuelo fue el patriota inglés, Roberto Billinghurst, a quien el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata dio la primera ciudadanía argentina por sus servicios a la Independencia y llegó a ser diputado unionista contra el tirano Rosas, para ser recordado hoy en una calle de Buenos Aires que lleva su nombre. Por su parte, el padre de Guillermo murió ahogado en Arica en 1868, a causa del maremoto.
Inició sus estudios en Lima y los completó en Chile con una educación de tipo británico. Se dedicó luego al comercio en las provincias de Tacna y Arica y a la industria minera en Tarapacá. Era entrañable amigo del  que resultó posteriormente héroe nacional,  Alfonso Ugarte. 


Tapa de uno de los libros del ariqueño.

CON PIEROLA
Acompañó a Piérola en la expedición del Talismán, en la revuelta del Yacango y en la aventura del Huáscar en 1877. En 1878  elegido Diputado por Tarapacá. Cuando Manuel Pardo fue asesinado se creyó que al crimen le seguiría una revuelta y, para facilitar al Gobierno los medios de conjurarla, una moción fue presentada al Congreso para declarar a “La Patria en peligro” y suspender las garantías constitucionales. La proposición fue sancionada casi por unanimidad. Sólo tres representantes osaron  votar en contra. Uno de ellos  Billinghurst
Durante la Guerra con Chile obtuvo el título de coronel temporario y posteriormente de Jefe del Estado Mayor del Ejército del Norte. Hizo, además, una arriesgada visita al interior de Bolivia para estudiar la posibilidad de un ofensiva sobre el territorio  chileno, plan que consideró practicable.
Estuvo entre los defensores heroicos del Morro Solar, después de la batalla de San Juan. Prisionero llegó a ser enviado a Chile. Tras la firma de la paz se desempeñó como Cónsul del Perú en Iquique. Su padre murió como socio de la casa comercial Campbel Outram, sin que fueran reclamados sus derechos.
Hacia 1887, la entidad de negocios referida era  millonaria y Guillermo Billinghurst inició un pleito que llegó hasta los tribunales de Santiago y fue, con el paso del tiempo,  objeto de una transacción.
PERIODISMO
Cada uno de los tres hermanos-Guillermo, Roberto y Celia- recibió aproximadamente unas veinte mil libras esterlinas. Más tarde el político heredó a sus dos hermanos. Asimismo ayudaron a darle una holgada posición económica el producto de la venta de las aguas de Pica a la compañía de agua potable de Iquique y las acciones de varias salitreras, así como otros negocios.
Militó en el periodismo. Cooperó a la fundación del diario de Iquique “La Industria” que redactó el escritor colombiano Justiniano de Zubiría. Fue fundador y Director del Ateneo de aquel puerto. Escribió varias obras de interés local como “Estudio sobre la Geografía de Tarapacá” (1886), “Abastecimiento de Agua Potable para Iquique” (1887), “Condición Legal de los Peruanos Nacidos en Tarapacá” (1887), “Los Capitales Salitreros de Tarapacá” (1889) “La Irrigación de Tarapacá” (1887), "Los Capitales Salitreros, Legislación sobre Salitre y Bórax en  Tarapacá" (1903)
Por esa época redactó también una “Historia de la Provincia de Tarapacá”, con datos muy valiosos y que nunca llegó a ser editada. Ya antes de la Guerra con Chile había publicado “Rápida Ojeada Sobre La Cuestión Salitre (1875) y "Compendio de la Legislación Municipal del Perú" (1877). Durante aquella contienda salió de su pluma “Alfonso Ugarte, Corona Fúnebre" (1880) y “Reconocimiento Militar del Río Desaguadero y de la Altiplanicie Andina”. 
ALCALDE
Con su aporte político y económico contribuyó a la victoria de la revolución pierolista de 1894-1895. Vicepresidente de la República y Senador promovió la colonización del departamento de Loreto, con el fin de establecer una corriente mercantil hacia el Atlántico.
En 1898, firmó el protocolo para el plebiscito de Tacna y Arica. Pagó de su peculio todos los gastos ocasionados por la misión que entonces presidió en Santiago. Del mismo modo, nunca cobró el dinero que entregó a la causa revolucionaria de 1895.
A finales del siglo XIX, su candidatura presidencial ahuyentó el apoyo de Piérola y del Partido Demócrata cuando lanzó enconados ataques al Partido Civil y, en diversas oportunidades, habló con odio y peyorativamente contra el jefe de esa agrupación, Manuel Candamo. Reconciliado, tiempo después, con Piérola en el afán de luchar contra el civilismo pardista. Pero se alejó de él por discrepancias que nunca contó.
Fue Alcalde de Lima entre 1909 y 1910. Su obra, múltiple. Ordenó la incineración de los barracones que servían como hospital y constituían un peligro de infección en los barrios de Maravilla y el Prado. En cambio, erigió un parque en aquella zona.
 Hizo demoler el viejo y sucio Callejón de Otayza donde todos los vicios tenían su asiento y abrió una calle limpia y ventilada para dar comunicación a  varios barrios populares. Entre lo que se conocía como La Rectora y  el agrupamiento chino de Capón.
En los altos del Mercado Central, habilitó varios locales par el expendio de raciones formados por diversos víveres en proporciones convenientes y a precios cómodos. Instaló puestos de venta de carne a costos que alcancen a los pobres, en diversos barrios de la capital.

Una medalla en su homenaje.

LOGROS
Persiguió a los vendedores que defraudaban a sus clientes en el peso de sus artículos. Tuvo la iniciativa de los juegos florales que impulso el arte y cultura por primera vez entre la población capitalina. Hizo innovaciones en las obras de agua potable e inauguró las de Magdalena del Mar.
Adquirió un coche eléctrico regador de calles y una máquina para la pavimentación, arreglando las avenidas que conducen al Cementerio y otras arterias. Consolidó la deuda municipal y pagó los déficits existentes.
También inauguró el tranvía eléctrico hacia La Victoria. Realizó, en las Fiestas Patrias de 1910, un sorteo de casas para obreros. Dejó abierto el  el Polígono Municipal de Tiro.  El monumento a Raimondi se convirtió en una realidad, en la nueva Plaza Italia.
CRITICA
Los seguidores de Billinghurst dijeron de él que era hombre capaz, probo, dinámico y sincero. En efecto tuvo ideas originales de gran formato, proféticas o  estrafalarias. Cada una de las cuales le dieron características especiales de un estadista raro y singular.
Tuvo el límpido anhelo de reformar el sistema de sufragio e incorporó a la Corte Suprema, entidad muy prestigiada de aquella época, en la titánica labor. Cabe señalar que se quitó asimismo decisivos privilegios políticos. Hubo también sinceridad en su preocupación por detener el inmoderado crecimiento de los gastos públicos. Sin embargo, no pudo cumplir ninguno de  estos propósitos por  lo  poco que duró su gobierno.
El interés que mostró por  el borato  de cal, el carbón, el guano y el desarrollo de Madre de Dios revelaron su propósito de abrir nuevas fuentes de riqueza y desarrollo nacional. Pero para sus detractores es evidente que careció de la serenidad, ductilidad, sagacidad y  aptitud para la eficacia que define al político.
La dirigencia nacional y gran parte de la clase media sintieron terror o aprensión ante la agitación populista y resultaron así aliados de otros políticos. Por su parte, el Ejército, inducido por miembros del Congreso, acabó por adoptar también una actitud adversa al Presidente por el repudio al arreglo con Chile, la situación inestable que propicio el  propio Jefe de Estado y por defensa institucional.
Basadre es implacable en su crítica cuando afirma duramente: “Prendas del gran gobernante son el  claro entendimiento, el fondo de juicio, la magnanimidad, el despejo y también el señorío. Con Billinghurst, la gente comenzó a sentir, injustamente quizás, en los últimos días de su administración que en el rumbo del Estado había la huella de una mente turbada y que se estaba produciendo la pérdida o el desmedro del ordenado sentido de la  autoridad”. Qué difícil es gobernar. Pero más difícil  es contentar  a todos los ciudadanos. (Noé)

5 comentarios:

  1. Semblalnza, semblanza interesante. Felicitaciones. Un presidente controvertido pero por lo menos honrado. Eso ya es mucho pedir. Una de sus hijas, Ana, muy cercana al fundador del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre. Hasta se dijo que hubo de por medio relaciones amorosas. Ken Barcello

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  2. La situación del país en esa época fue difícil. A Bhilinghurst le falto serenidad. Abuso mucho de la demagogia y con sus actitudes propició el golpe de estado. Por estar empecinado en el enfrentamiento con el Congreso.

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  3. Los Prado en acción. Su origen es espurio. De provocación y golpistas. No precisamente democráticos. Oscar R. Benavides ingreso. a la política siempre por la via de facto. Pero me parece que tuvo algo de bueno. Orden, paz y trabajo. Mas dificil encontrar ello en los Prado familia de lunares y taras desde la guerra con Chile. Mariano Ignacio Prado nunca debió dejar el Perú durante la guerra con Chile. El hijo Manuel, impuesto por Benavides, desarrolló una dictadura entre 1939 y 1945. Cierto es que se reivindicó en la apertura democrática de 1956- 1962. Pero siempre representó a los sectores conservadores con poco aporte social (Harry Croces)

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  4. Definitivamente que "Pan Grande" es sinonimo de progresismo. Tenia sus cosas pero valia, En el Perú que un gobierno sea honrado ya basta y sobra. (Graciela Ubilluso)

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  5. Buena semblanza de Don Guillermo Billinghurst, y que muestra los prejuicios (como el de Basadre) y al corrupción la sociedad peruana (Pierola, Leguia, Prado, Benavides. Gracias por el aporte.

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