jueves, 28 de agosto de 2014

ORBEGOSO: ARISTOCRACIA, GUERRA Y POLITICA

Miembro de una familia perteneciente a la  rancia aristocracia de Trujillo, la señorial y corajuda capital del departamento norteño de La Libertad donde se proclamó, por primera vez, la libertad peruana en contra del yugo español. Militar fraguado en el campo de la batalla en pos de la   independencia nacional. Político de controvertido juzgamiento, cuyas apreciaciones de los demás  lindaron en los extremos. Unos lo sindicaron de persistente, valiente y magnánimo. Mientras que otros, por el contrario, le enrostraron su carácter difuso que lo hacía débil para sus actos y susceptible a cualquier tipo de influencias. Las buenas y las malas. Eran épocas convulsionadas para el Perú del siglo XIX y, en este turbulento ambiente, llegó a ser Presidente Constitucional de la República a título provisional, entre los años de 1833 a 1836.
A Luis José de Orbegoso Moncada Galindo le tocó vivir, por completo, una etapa de profunda división social dentro del marco de una guerra civil sin precedentes. Ello dio lugar a que su gobierno se desarrolle paralelamente  con el de los militares golpistas, Pedro Bermúdez y Felipe Santiago Salaverry.
Dominado por completo por la rebelión caudillista salaverrrista, auspició como alternativa y salida la invasión boliviana de Andrés de Santa Cruz que se transformó en una guerra sin precedentes. Luego vino el establecimiento de la Confederación Perú-Boliviana.
En este contexto histórico de inestabilidad y combates contundentes por quítame estas pajas, lo nombraron Presidente del Estado Nor Peruano integrante de la Confederación, cargo que ejerció de 1837 a 1838.


Luis José de Orbegoso.

PERGAMINOS
 Quiso, cuando se arrepintió de su primera decisión, expulsar tanto a los bolivianos confederados como a los chilenos restauradores. Sin embargo, el  líder fue derrotado en el Combate de Portada de Guías. Este episodio cruento marcó el fin de su carrera política.
Tenía, eso sí antes, pergaminos de luchador infatigable  y convencido totalmente se pasó de las milicias coloniales al bando libertador de don José de San Martín, participando con valentía desenfrenada y actuando decidido por la Independencia del Perú
Nació el  25 de Agosto de 1795 en la hacienda Chuquisongo, ubicada en el distrito de Usquil de la provincia  liberteña de Otuzco. Su padre, Justo Pastor de Orbegoso de Isasi Burutarán Gamarra Cortés,  Alcalde de Trujillo y su madre, Francisca Josefa Moncada Galindo  Morales. La Condesa de Olmos, título que su bisabuelo obtuvo del  Rey español Carlos II en el siglo XVII. La familia residía en la ciudad de Trujillo.
Estudió en el seminario trujillano de San Carlos y San Marcelo, bajo la dirección de don Modesto de la Vega, quien después se convirtió en su gran amigo y apoderado. Lo hizo también en el Real Convictorio de San Carlos de  Lima donde curso Filosofía, Matemáticas y Física. 
MATRIMONIO
Concluyó su bachillerato en Artes y tuvo que retornar a Trujillo por una grave enfermedad de su padre. Como no tenía inclinación por el sacerdocio ni tampoco por las letras, asumió la administración del patrimonio familiar y de la producción agropecuaria de su hacienda. Su padre murió  en 1814.
Contrajo matrimonio con María Josefa Martínez de Pinillos Cacho, su sobrina en quinto grado, hija de  Juan José Martínez de Pinillos  Larios y de  Josefa Cacho  Lavalle.  De la unión amorosa nacieron, en total,  trece hijos: Pedro José, Trinidad, Manuela, Gregoria, Manuel, Jose Cleto, Emilia, Serapio, Matilde, Nemesio, Juan Guillermo Eloy, Isabel y Josefina
Formó parte del regimiento de milicias de Trujillo como cadete de caballería y, posteriormente, secundó la proclamación de la independencia realizada por el Marqués de Torre Tagle. Llegó  en carrera ascendente al grado de Coronel rápidamente.
Comisionado para formar un escuadrón, lo dotó de armas y víveres de su propio peculio. Respaldó por completo al Presidente Riva  Agüero cuando se refugió en Trujillo tras ser destituido por el Congreso, en vísperas del arribo del Libertador Simón  Bolívar.


Imponente fachada de la Casa en Trujillo del ex-Presidente.

LICENCIA
Riva Agüero lo comisionó al puerto sureño de Ilo y apoyó la Segunda Campaña de Intermedios contra los españoles que permanecían fuertes en esta parte del país. Este ejército fue completamente derrotado  y dispersado.
Luego de retornar a Trujillo, lo sorprendió la noticia de que Riva Agüero había sido apresado por sus propios subordinados, con el objeto de centralizar el mando del país en manos de Bolívar. Descontento por este hecho, el militar solicitó un año de licencia.
Sin embargo, ofreció su fortuna y sus haciendas, ricas sobre todo en ganadería,  para atender las necesidades del ejército patriota y sólo pidió que al terminar la guerra se le devolviese lo que de ellas quedase para intentar, de esa manera, su rehabilitación.
La contribución a la causa patriota resultó fundamental porque reforzó, definitivamente,  a la victoria de los peruanos en su justa lucha de liberación e independencia total fuera de todo yugo español.
Lo nombraron Subprefecto de Lambayeque y luego Prefecto de  La Libertad. Como primera autoridad política, consiguió recursos económicos para la feliz culminación de la campaña emancipadora. Por tal admirable actitud, el Congreso Constituyente  le otorgó  la medalla cívica acuñada con el busto de Bolívar, a manera de agradecimiento en 1825. 
DIPUTADO
También se desempeñó como Diputado en el Congreso Nacional y en tal condición presidió la comisión enviada ante Bolívar, a quien se le solicitó su permanencia en el país. Lo ascendieron a General de Brigada y reasumió la prefectura de su región natal. Viajó a Guayaquil para comunicar al Mariscal José de la Mar su elección como Presidente de la República.
Participó en la Guerra contra la Gran Colombia desarrollada entre 1828 y 1829. Allí fue Jefe de la Segunda División de Caballería, bajo las órdenes del General Mariano Necochea. Peleó en la batalla del Portete de Tarqui y se convirtió en uno de los representantes peruanos en las negociaciones del Convenio de Girón,  las mismas que acordaron  la suspensión de las hostilidades.
Expresó su disconformidad por el golpe de estado protagonizado por Agustín  Gamarra contra La Mar que resultó depuesto y se retiró, desilusionado, a su hacienda de Chuquisongo. No obstante, al poco tiempo, retornó a la actividad política.
Lo eligieron Diputado por Huamachuco y ostentado el grado de General de División se incorporó a la Convención Nacional instalada en Lima. En cuanto a grados militares consiguió el más alto de ellos, el de Mariscal por sus hazañas militares logradas a pulso.
La misión de esa asamblea era  reformar la Constitución de 1828. Simultáneamente se convocaron a los colegios electorales para las elecciones del Congreso y del Presidente de la República que reemplace a Gamarra.
Dichos colegios sólo se reunieron parcialmente y los comicios se frustraron. Entonces, la Convención Nacional se arrogó la potestad de elegir a un presidente provisorio. Los conservadores apoyaron la candidatura del General Pedro Bermúdez y los liberales la de Orbegoso.


Placa que recuerda la independencia de Trujillo.

JURAMENTO
El ganador fue Orbegoso con 47 votos, sobrepasando los 37 que obtuvo su rival. Al día siguiente concurrió a la Convención Nacional, prestó el juramento prescrito por la ley y asumió el mando de la primera magistratura de la nación.
Orbegoso se sintió prisionero en Palacio de Gobierno porque era notoria la influencia directa que Gamarra ejercía sobre las Fuerzas Armadas, en su condición de general en jefe del Ejército.  Hostigado por los conservadores y temiendo un golpe de estado, el  liberteño decidió refugiarse en la fortaleza del Real Felipe, ubicada en el Callao. Ahí instaló la sede de su gobierno y comenzó a relevar a los gamarristas de los altos mandos del Ejército.
En respuesta a esta acción, la guarnición de Lima se sublevó y proclamó Jefe Supremo al General Pedro Bermúdez.  Sus tropas sitiaron la fortaleza del Callao. Lo que se alegaba es que la presidencia de Orbegoso  era ilegal, en vista de que no le correspondía a la Convención elegir al Presidente.
OVACION
A nivel nacional, la autoridad de Bermúdez fue acatada por algunas guarniciones. Pero, en Lima, la civilidad se mostró contraria al golpe y se alzó en armas. Los bandos se enfrentaron en las calles de la capital. En vista de la derrota sufrida, Bermúdez y sus partidarios se retiraron rumbo a la sierra.
Por su parte, Orbegoso ingresó triunfalmente a Lima y la población lo ovacionó por completo. Entonces, la Convención Nacional aprobó una ley que autorizaba al Gobierno a pedir la cooperación del gobierno de Bolivia. Al mando de sus tropas, el Presidente marchó a la sierra en busca de Bermúdez. Pero fue vencido en la batalla de Huaylachuco, cerca de Huancavelica.
El encuentro definitivo estaba previsto en Jauja.  Sin embargo y felizmente, la guerra acabó cuando ambos mandos se amistaron en el denominado “Abrazo  de Maquinhuayo”, ocurrido el 24 de Octubre de 1834. Los rebeldes reconocieron la autoridad gubernamental elegida, aunque sus caudillos, Gamarra y su esposa Francisca Zubiaga La Mariscala, huyeron del país.
El Presidente ingresó triunfalmente a Lima y el pueblo lo aclamó, por segunda vez, de manera contundente. Incluso se le sacó del coche y lo llevaron en hombros a Palacio de Gobierno, donde llegó en olor a multitud.
Así se inició en el Perú un periodo liberal con Orbegoso a la cabeza y la Convención Nacional como poder legislativo donde dominaban, con sus ideas, los sacerdotes Francisco Javier de Luna Pizarro y Francisco de Paula González Vigil.
La Convención Nacional, el 10 de Julio de 1834, promulgó una nueva Constitución: la cuarta que se redactaba en once años y la tercera de tipo liberal. Esta carta magna fue una fórmula de transición para la federación con Bolivia y un intento para poner barreras al autoritarismo militar.


Andrés de Santa Cruz

SALAVERRY
El liberteño,  en su gobierno, tuvo que atender las dificultades derivadas de la guerra civil. Apeló a reforzar el comercio internacional con un porcentaje sobre el valor de las mercancías, levantó la  prohibición de importación sobre algunos productos y benefició al tesoro con la recaudación de los derechos aduaneros. Favoreció la exportación del oro y la plata con franquicias, dando alienta a la industria minera.
Creó e instituyó la Sociedad de Beneficencia de Lima, compuesta por 40 vecinos prestigiosos. Así se continuó la tradición colonial de ayuda a los enfermos y desvalidos. Asimismo, los juzgados de aguas distribuyeron el liquido elemento en forma equitativa entre la población.
El mandatario emprendió una gira por el sur del país y dejó en Lima en el gobierno a Manuel Salazar y Baquijano. Como Inspector del Ejército al  General Felipe Santiago Salaverry, quien aprovechó la oportunidad para proclamarse como Jefe Supremo de la República, el 22 de Febrero de 1835, bajo el pretexto de que el Perú se hallaba acéfalo sin cabeza de mando. 
PLANES
El norte y el centro del país apoyaron a Salaverry. Más no el sur donde se hallaba Orbegoso instalado en Arequipa. Desde allí envió una misión al mando del General Francisco Valle Riestra que desembarcó en Pisco.
Pero no pudo continuar porque sus propios hombres lo apresaron y lo entregaron al insurrecto que lo mandó a fusilar. Otra expedición organizada en el norte por el General Domingo Nieto también fue sometida. Salaverry unificó, en sus manos, el mando del país. La excepción era Arequipa.
Mientras tanto, en Bolivia, el Presidente  Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra hacían planes para unir ambos países,  en una república federal. Entonces Gamarra sin consultar a nadie ni menos a su aliado se adelantó, cruzó la frontera en Desaguadero e ingresó al Perú, ocupando Puno y Cusco. Ante tal sorprendente situación, el mandatario del altiplano negó estar confabulado con Gamarra.
Orbegoso, desde Arequipa, solicitó el auxilio de las fuerzas bolivianas. No estaba enterado, bajo ninguna forma, de los acuerdos de Gamarra y Santa Cruz. El convenio con Bolivia lo firmó  y se acordó que este último pasaría al Perú con sus fuerzas, como acto preparatorio de la Confederación Perú-Boliviana. Inmediatamente ingresaron  al territorio  5 mil soldados de ese país.
El mandatario peruano, con una inocencia total  digna de ingenuidad, le entregó prácticamente el poder a Santa Cruz. Por su parte, Gamarra se enfureció con estas decisiones y se alió con Salaverry.  Le hizo frente a la invasión boliviana, siendo derrotado en la batalla de Yanacocha. Lo tomaron preso y a renglón seguido
lo deprotaron.


Simbolos de la Confederacion Perú-Boliviana.

ESTRATEGIA
Santa Cruz y Orbegoso abordaron una estrategia a seguir. El primero marcharía contra Salaverry que avanzaba hacia Arequipa y  el segundo se dirigiría hacia  Lima. Como en efecto lo hizo e ingresó triunfante por tercera vez. Volvió a ejercer el poder momentáneamente. Hasta se dio el lujo de hacer campañas de pacificación en el norte y el centro del país.
Mientras tanto, en el  sur, Santa Cruz derrotó a Salaverry en la Batalla de Socabaya, ocurrida el 7 de Febrero de 1836. Este último fue apresado y fusilado en Arequipa. Comenzó así el poder de la Confederación Perú Boliviana, con Santa Cruz  a la cabeza.
Por su parte, Orbegoso, en la Asamblea de Huaura fue investido como Presidente del Estado Nor Peuano recién creado que conformaba, además, con el Estado Sud Peruano y Bolivia, la confederación bajo el mando de Santa Cruz como supremo protector. El primero de los sectores geográficos divididos incluía: Lima, Huaylas, Junín,. Amazonas y La Libertad. 
VANDALISMO
A la Confederación la atacó el Ejército Unido Restaurador, conformado por tropas peruanas y chilenas. Paralelamente comenzaron las deserciones en el seno del Estado Nor Peruano. El descontento contra Santa Cruz se generalizó por completo. Orbegoso no sabía qué hacer. Peo sus generales, sin embargo, declararon la separación y la disolución.
El Ejército Restaurador desembarcó en Ancón bajo el mando del General chileno Manuel Baquedano. Orbegoso denunció el vandalismo que los sureños habían cometido en su avance por el territorio peruano y, junto con los generales Domingo Nieto y Francisco Vidal, quisieron expulsar tanto a los bolivianos como a los mapochinos,
Sin embargo, las fuerzas restauradoras continuaron avanzando y se encontraron con los peruanos comandados por Orbegoso, Nieto y Vidal en las afueras de Lima. La diferencia numérica entre los ejércitos era abrumadora: unos 5 mil  contra unos 1,300 orbegosistas. Como era previsible, en el Combate de Portada de Guías, ganaron los invasores.
Con la derrota encima, Orbegoso permaneció ocultó en Lima hasta  que se dirigió disfrazado al Callao, donde lo reconocieron y lo atacaron  a balazos. No obstante, logró ocultarse a salvo en la orilla del mar. Allí lo envolvió una ola y estuvo a punto de morir ahogado. Felizmente que, al día siguiente tras nadar acertadamente, halló refugio en una casa del puerto. Luego se trasladó al Real Felipe.



Salaverry y su rúbrica.

EN GUAYAQUIL
Santa Cruz, haciendo gala de su típica astucia, convenció a Orbegoso,  con la promesa falsa de arrojar a los invasores. Este último le creyó y anunció tal entendimiento. Por supuesto que nada se cumplió.
 Lo cierto es que el embustero                 quiso anularlo políticamente. A tal punto que, de un momento a otro en actitud típicamente golpista, le dio dos oportunidades: permanecer en el país sin ningún tipo de poder o dirigirse al extranjero. Si aceptaba esto último, al expulsado  se le proporcionaría un buque  y se le pagaría su sueldo.
El liberteño, completamente indignado y dándose cuenta del engaño,  se refugió en la fragata francesa Andromede. Desde allí amenazó con publicar documentos comprometedores de su rival. Los caudillos incluso se entrevistaron en dicha nave durante cuatro horas, pero no llegaron a ningún acuerdo.
Entonces, sin fuerza ni posibilidades reales, el que había sido presidente del  Perú se embarcó en una goleta mercante y llegó a  Guayaquil. Era el 4 de Diciembre de 1838. Su carrera política había terminado por completo. 
MUERTE
Muy poco tiempo después Santa Cruz es derrotado por los restauradores en la Batalla de Yungay, terminando así la guerra con la disolución de la Confederación. Por su parte, Orbegoso permaneció en tierras ecuatorianos hasta 1844.
Luego retornó a Trujillo donde pasó los últimos tiempos de su convulsionada vida hasta que murió el 5 de Febrero de 1847, a los 51 años, en su solariega casa que hasta ahora existe  con pisos empedrados, infinidad de cuartos y salones bellos, ubicada cerca a la Plaza de Armas de Trujillo.
 La heredó tras el fallecimiento de sus padres y ostenta sobre el pórtico el escudo de armas de los condes de Olmos cuyo último representante histórico fue este controvertido militar, adalid de la independencia, luchador infatigable, pusilánime algunas veces. Pero que llegó al poder, a pesar de sus errores e incongruencias. (Noé)

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