jueves, 28 de agosto de 2014

¿QUE PASA EN IRAK?

La situación en el Medio Oriente es tremendamente seria y conflictiva. Incluso se vaticina dramáticamente que el próximo país que se complicará en la turbulencia total, en medio de una violencia desenfrenada constante y sin precedentes, será Irak. Tal es la opinión acertada  de muchos analistas internacionales.
En esta parte del mundo, hay un problema religioso particular y complejo que se deriva de las corrientes islámicas donde destacan dos grupos específicos y concretos: por un lado, los chiítas, quienes creen firmemente que son los descendientes directos de Mahoma y están en condiciones de ser los  únicos líderes de la fe. Mientras que por otro, los sunitas consideran innecesaria tal vinculación.
La diferencia de opiniones, que parece simple o poco importante, en los musulmanes que creen a pie juntillas en el Islam es fundamental y, sobre todo, la causa de muchísimos conflictos bélicos, de consecuencias imperecederas para ellos y  el  mundo. Así de concreto y real.
Los chiítas, en su mayoría viven en el antiguo territorio de Persia que en buena cuenta es el  Irak de hoy. La Mesopotomia de los tiempos antiguos. A su vez, los sunitas están extendidos en el Magreb ubicado en el norte de Africa, la Península Arábiga y parte del Asia Central.
 En el Medio Oriente, sobre todo en Irak y Siria, se siente mucho estas creencias de descendencia divina. Más aún por la diversidad étnica existente que data de infinidad de siglos atrás como parte de su accidentada historia.


Mapa de Irak.

HUSSEIN
Cabe señalar que, en Siria, la minoría chiíta del Presidente Basharal-Asaad que es un 12% de la población, lucha por el poder contra los insurgentes suníes que son mayoría con un contundente 74%. La composición étnica de Irak es más equilibrada. El 60% son  chiíes, ubicados en el  sur del país. Por su parte, el resto está  en el norte y pertenece al grupo sunita.
Este país hasta el 2003 fue gobernado por Saddam Hussein, un sunita autócrata que fue capaz de mantener equilibrados a los grupos étnicos, los mismos que son más o menos aceptados por el total de la población.
Sin embargo, Hussein  fue derrocado por las represalias que llevó a cabo Estados Unidos después del ataque terrorista a las torres  ubicadas en su país, hecho deplorable que ocurrió el 11 de Septiembre del 2001. Como resultado, el chií, Nurial Maliki, se convirtió en el Primer Ministro de Irak.
El gobierno de Maliki dispuso para sí,  a su manera y groseramente, de los ingresos petroleros al sur de Irak,  donde se ubican dos tercios de la reserva de petróleo y gas del país. Además y para variar, el régimen descuidó al norte sunita. El mismo que estuvo seguro y protegido, durante la presencia militar norteamericana. 
SIN CONTROL
Maliki omitió invertir los recursos de lo que es una de las mayores reservas de crudo negro en el mundo. Lo que es otro garrafal error: tampoco incorporó a ningún sunita en el gobierno. La brecha entre el norte y el sur se convirtió en abismal.
Desde que se retiraron los americanos el 2011, el gobierno de Bagdad ha perdido por  completo el control del norte del país. Allí hay de por medio una inversión estadunidense de 25 mil millones de dólares, en el entrenamiento y equipamiento de las fuerzas armadas iraquíes.
Tales soldados, con la excepción de algunas fuerzas especiales, son completamente incapaces  de luchar contra los islamistas. El problema se ahonda con otra realidad: muchos pobladores iraquíes se han convertido en defensores del movimiento sunita que forma parte del  Estados Islámico de Irak y el Levante (EIIL). Los mismos que tienen mucho dinero y armas de alta calidad, dejadas por el Ejército de Estados Unidos.
Como consecuencia, los islamitas ya pueden financiar sus operaciones militares. Con los ingresos por impuestos en su territorio y están en condiciones de vender petróleo. La situación anárquica de Siria los ayuda a reclutar más gente para luchar.
Actualmente, son exactamente 6 millones de personas los que viven en los territorios controlados por EIIL. Los sunitas que residen allí no son amigos de Al-Qaida. Pero no pueden ver ni en pintura al gobierno de Maliki. Ellos prefieren a los islamitas en comparación con el odiado Primer Ministro chiíta.
Los estados sunitas de Arabia Saudita y Qatar apoyan  a los rebeldes para frenar a Irak Chií, con la idea de cambiar el equilibrio geopolítico. Sin  embargo, hay corrientes en estos lugares que advierten de la fuerza e ideología incontrolable de los  islamitas de EIIL. Ya se ha pedido ayuda a naciones amigas como Pakistán y Egipto, para reforzar su propia frontera con Irak.


La violencia es persistente.

OBAMA
El Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ha iniciado movilizaciones del ejército de su país por la difícil situación de los cristianos en el norte de Irak. Así los americanos quieren evitar que EIIL controle el resto territorial existente.
Mientras tanto existe la amenaza  por parte de ciertos grupos extremistas que, a como de lugar, quieren que la más grande potencia del mundo pierda su influencia en los campos de petróleo de las áreas chiítas.
La situación existente da lugar a vaticinar que habrían en el futuro agresiones continuas y graves. No sólo si Irak se desintegra en un sur chiíta o en un norte sunita. Sino de que por medio hay una tensión incontrolable entre los kurdos e islamitas en la nueva zona del norte de Irak. La amenaza de la guerra civil está latente.
Jordania, con la mayoría de sunitas estabilizados,  también dará pautas de futuro. La duda radica  en el siguiente panorama: si sobrevivirá a los cambios geopolíticos, sin ningún tipo de consecuencias y perjuicios. El país tiene cientos de miles de refugiados de Siria y los islamitas radicales tatan de imponerse en este territorio clave.
Si  Jordania cae amenazaría el equilibrio de poder necesario en el conflicto del Medio Oriente entre Israel y Palestina, con serias consecuencias. Ojala que no sea así. El panorama es enteramente complicado.

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