martes, 23 de junio de 2020

UNA TARDE EN BRUJAS

Llegar a Brujas en otoño es ver la ciudad de los canales en el decorado que para siempre le diera Rodenbach, es contemplar su luto inalterable y entumirse en su perpetuo silencio. Aunque los guías quieran advertirnos que el poeta ha deformado el aspecto de la ciudad para pintarla a imagen y semejanza de su alma palustre, solo vemos pasar, como cisnes en cortejos, sus maravillosas imágenes.
Si llueve-y llueve siempre en ese clima nórdico- evocamos las gotas del hisopo sobre una tumba. Los cirios de las iglesias desoladas se han consumido de llorarse como en la estrofa de Rodenbach: los cisnes son las “barcas del claro de luna y góndolas de seda” que se deslizan por el cauce del verso ilustre.
Así lo habíamos soñado como a Venecia. Pero Venecia es sólo un palacio interrumpido por canales, un palacio que un rey bárbaro y suntuoso ordena incendiar todas las tardes. En el incendio arden sin duda las paletas de sus pintores porque la ciudad entera se arrebola como una madona de la academia, color de labios tienen las velas del Gran Canal, está dorado el mármol como los rostros y el cielo es tan azul como los mantos. Pero Brujas pintada con ceniza y negro de humo es una tela de Carriére.
Así lo había yo soñado provincial y malsana, con sus menudos cafés cuyas estampas amarillas reproducen, como un espejo agobiado por los años, el cuadro actual de la vieja de cofia junto a la chimenea alta y morena, con sus espejos exteriores-periscopios de sus almas submarinas- para captar los vaivenes de la calle, con sus beguinas de manto negro y sus conventos húmedos como cárceles, con sus estanques sin arrugas que duplican la desnuda geometría del árbol y el color turbio de la hora.

Las aguas de Venecia lucen más limpias y claras después de la ...
La belleza de Venecia

SU POESIA…
Se diría aquí que las almas son más lentas, se diría que los corazones adquirieron un ritmo de canales donde se han amortiguado las lejanas convulsiones del mar. Otras ciudades de vastas perspectivas distraen el ánimo del turista: pero ésta de horizontes limitados por agua, de calles con canales como cuartos circundados de espejos, ofrece al alma prisionera el triste esparcimiento de mirar en si misma
¿No es toda Brujas como el examen de conciencia de un espíritu inquieto y reticente? Su irrealidad, su poesía provienen de este espejismo perpetuo puesto que el mundo reflejado no puede ser monótono. Todo es posible y verosímil como en los sueños, cuando las nubes bogan con los cisnes por la misma ruta liquida y basta un soplo de brisa para que la flecha de la iglesia se quiebre en curvas delicadas.
Pero en el crepúsculo temprano se transfigura este hospicio de poetas que pudiera ser Brujas la Muerta. La ciudad es un poema de Rodenbach lleno de raras y dolorosas imágenes. Una bruma sutil, empapada de oro, volatiliza los contornos de los solemnes edificios monásticos: la tarde suelta las amarras del mundo como una barca empavesada en un canal y se va llenando hacia la noche todas las cosas blancas que adoraba el poeta, hostias y lirios, cisnes y corderos- ¿No están allí, en las góticas ventanas encendidas, los convalecientes de su poema?


Brujas - Wikipedia, la enciclopedia libre
Brujas una ciudad de cuento.

AGONIA
¿No flotan aún en el canal, como en su estrofa, las cabelleras de las ofelias; Por lo menos el celeste campanero está despierto, y sobre la agonía de la ciudad en que transitan almas blancas en pena de esta vida, las campanas empiezan a repicar deliciosamente[U1]  como una promesa del alba.
Tal vez por la mañana, al tomar el tren, el prestigio de la ciudad se desvanece. Malos consejeros son los poetas, brujos taimados que tejen la realidad humana, como quería Shakespeare, con la misma tela que los sueños. Por eso no me asombró mucho cuando un compañero de viaje se obstina en repetirme que Brujas está viva.
Ya verá usted-me dice- como la transformaremos pronto en un gran puerto de mar, donde no amarren ya barcos fantasmas. Desterraremos a los cisnes porque la navegación a vapor no sería posible con ellos. Claro está que conservaremos el “beguinaje”, pero le pondremos delante un torniquete para hacer pagar un franco a los viajeros.
Y casi quedo convencido por el tremendo futurista, porque me hace notar que, si la ciudad sólo hubiera sido una hermosa difunta, no hubiera manifestado bajo la invasión el alma heroica. Sus rudos habitantes que fuman en las puertas, como en los cuadros de Van Eyk y de Memling, la renegrida pipa lenta, se prepararon a defenderla bien. Una ciudad de poetas se hubiera contentado, quizás como escribir, como Rubén, su protesta “sobre las alas de los cisnes”.

Belgica-Brujas Inolvidable-Producciones Vicari.(Juan Franco ...
La misma urbe que pertenece a Bélgica.

LA GUERRA
MI compañero me sorprende entonces describiéndome la fisonomía de una bélica Brujas que no pudo presentir Rodenbach. La guerra animaba las calles de agosto por donde la multitud, ayer silenciosa, iba gritando Leve Belgie. Rodaban los “camiones” de guerra junto a canales eucarísticos.
 Antiguos guardias civiles que no habían recibido su uniforme, recorrían las calles vestidos de levita, con una cartuchera y un fusil. La imagen de Nuestra Señora de los Mercados ostentaba una ancha faja tricolor. Solo los cisnes poetas egoístas, continuaban enarcando en su canal el cuello lánguido.
Esto fue ayer. Pero después de los horrores de la invasión, la ciudad reanuda su sueño entumecido de bruma. Sin duda se burlaba mi compañero de viaje futurista. No, Brujas continúa siendo lo que fue. La prueba acabo de leerla en la vieja puerta Marechel, en un cartel. Allí se pide a los vecinos que obsequien objetos de bronce para fundir con ellos una campana conmemorativa de la liberación. Es encantadora noticia que esta libertad no signifique una vulgar estatua municipal, sino una campana más.
Repicará los maitines y los ángelus, será una nueva nota en el concierto de las horas iguales, ayudará, vespertina y clara a bien morir a los vecinos que escuchan temerosos salir de los canales, como uj mensaje de otra vida, el lamento de las “campanas ahogadas” de su poeta. (Editado, resumido y condensado del libro “Obras Escogidas de Ventura García Calderón”, destacado intelectual peruano que, con sus estudios, rescata los orígenes culturales de este país. Nació por un azar patriótico en Paris, retornó al Perú donde estudió. Posteriormente volvió a Francia en 1905 salvo cortos intervalos por aquí, Rio de Janeiro y Bruselas hasta 1959 en que murió, siempre habitante de la ciudad luz)





 [U1]

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