miércoles, 9 de enero de 2013

LA PENSION DE LOS AREQUIPEÑOS

Allí está enclavada, en una esquina de una calle a otra, la casa ubicada en pleno Miraflores. Si en ese mismísimo distrito histórico tan simpático y agradable, dentro de un barrio tranquilo y placentero. Como hace tantísimos lustros. Antes con menos tráfico por la zona e incluso con no tanto crecimiento poblacional, como ahora. Cierto es que los edificios han  proliferado por doquier. El inmueble situado a  pocas cuadras de la avenida  Comandante Espinar.  Una parte enteramente residencial. La otra cercana, más o menos,  popular con diferentes tiendas de comercio, ferreterías, vidrierías e innumerables talleres de mecánica. Tranformaciones totales y completas no se han registrado por el lugar, a pesar de haber transcurrido inexorablemente el tiempo.  Por si acaso, estamos describiendo un sector miraflorino de, más o menos, unos 45 a 50 años.  A más de la mitad del  siglo anterior. El XX problemático y febril, como dice el tango. Historia de historias.
Esta es una vivienda muy grande,  de unos 350 a 400 metros  cuadrados, al estilo arquitectónico republicano de los años 30 o 40. Casa de dos pisos, techos altos, cuartos grandes, proliferación de ventanas y hasta con torrecilla redonda abajo y arriba que servía de habitaciones, a la izquierda del primer  piso, entrando por la puerta principal y frente a la azotea en el segundo.
Se trata de una construcción macisa de cemento, sin necesidad de pintura en las paredes exteriores. La residencia que parece haberse convertido en oficinas tira hasta ahora su gatazo y por tanto impresiona algo. Está muy cerca, además, de la Alameda Pardo cortando diferencias que le da cierto carácter exclusivo. Para ser más precisos, la dirección exacta: calle Torre Tagle 188, Miraflores, Lima- Perú.
LA SEÑORITA MECHE
Dicha casona era de propiedad, en aquella época, de la familia Manucci de Trujillo y estaba alquilada a una distinguida dama, quien trabajaba y se ganaba la vida en dar posada y comida, con una característica esencial y predominante: como si  fuese, efectivamente, una casa de familia.  Ella era la señorita Mercedes “Meche” Calderón, de origen cusqueño.
 Allí funcionaba, en un servicio de eficiencia y calidad evidente, la pensión de los jóvenes  arequipeños de aquella época. Entre los años 60 y comienzos de  los 70 o quizá algun tiempo más.   Que arequipeños, por favor. Con el transcurrir  de los años, enteramente famosos.
Efectivamente, ahí vivió,  Hernando de Soto Polar, posteriormente abogado y economista de renombre. Conocido a nivel mundial por sus teorías de la propiedad informal en el país, autor de interesantes libros como  “El Otro Sendero, la respuesta económica al terrorismo” y “El Misterio del Capital”, “¿Por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo?” Actualmente es un efectivo asesor  de infiniidad de gobiernos del mundo.
 
Hernando de Soto Polar

PENSIONISTA
Presidente del Instituto Libertad y Democracia (IDL), organización considerada como uno de los centros más importantes del orbe. La prestigiada revista internacional norteamericana “Time” señaló a su distinguido y principal dirigente como uno de los cinco principales innovadores de América Latina, habiendo sido clasificado inclusive entre las 100 personas más influyentes del planeta. Su prestigio, como a las claras se puede notar, impresionante.
Soto y sus colegas del  IDL se dedican a diseñar e implementar programas de formación de capital para los pobres en Africa, Asia, América Latina, el Medio Oriente y los países de la ex Unión Soviética. Cabe subrayar, para darse cuenta exacta de las proyeciones, cerca de 30 jefes de estado han invitado al Presidente del IDL a implementar programas y reformas de distinta índole
 El, hace muchos años estuvo de pensionista porque sus  padres, Alberto Soto de la Jara y Rosa Polar Ugarteche, no residían en Lima. El progenitor era Embajador  del  Perú en Costa Rica, durante el primer  gobierno de Belaúnde.
Estudiando Letras y Derecho en la Universidad Católica, Soto fue el enamorado de la sobrina de la dueña de la pensión, Consuelo Maura, joven simpática y despampanante morena  que vivía allí también y trabajaba como secretaria en la organización  OISSA, de indiscutible éxito empresarial pesquero por aquella época, cuyo dueño era   Luis Banchero Rossi.
Si precisamente el propietario, además, de la cadena de diarios más gande del pais “Correo” y “Ojo”, que forman parte de la Empresa Periodística Nacional (EPENSA). El distinguido hombre de negocios, el año nuevo de 1972, fue vilmente asesinado a cuchillazos en un hecho de sangre violento en el que estuvo involucrado como autor el jardinero de su casa de campo en Chaclacayo, Juan Vilca, y como cómplice, su secretaria Eugenia Sessarego  Melgar.
JUANITA
 Sin embargo, la justicia peruana con precisión, nunca pudo señalar exactamente quiénes fueron los ejecutores verdaderos de tal  crimen en el que la víctima fue golpeada salvajemente  y casi desfigurada.
Cuando se tocaba el timbre, la que abría la puerta de la pensión,  muy probablemente, era una mujer de cara dulce y de raza negra, delgada de mediana estatura con lentes verdes a medida, pelo  algo ensortijado, aunque no mucho. Con un carácter, completamente acequible para todos  Muy especial, de una bondad impresionante e inconmesurable.
 Era Juanita, la ama de llaves de la  pensión. Inigualable, amiga de las trabajadoras de la Panadería del  “Buen Gusto”, muy cercana al lugar y que persiste actualmente. Ella se merece, en esta oportunidad, el homenaje por sus virtudes de darle, efectivamente, una vida feliz a todos los jovenes que pasaron por estos lares. Los atendía con amplitud, dentro de un eminente don de gentes, ejemplar. 
LOS SOBRINOS
La señorita estaba a cargo de la dirección de la limpieza y el orden de la casa. Siriviendo, a como de lugar, a cada uno  de los residentes. Coordinaba y ordenaba los cuartos, veía los asuntos relacionados con la ropa, comida y otros menesteres que se necesitaban. Lo mismo hacía con las necesidades que requería el inmueble para un servicio eficaz.
La dueña de la pensión resultó ser una   mujer trabajadora  y también abnegada por sus cuatro costados.  La vemos exactamentete a la señorita “Meche” con  los ojos chinitos, expresión entera de ayuda porque, le nacía hacerlo. La cara y el cutis con huellas de cierto acné  que nunca desapareció, contraído en la juventud. También podrian ser los famosos puntos saltantes a la vista que dejaba la viruela  El carácter firme pero nunca molesta. Si enteramente complaciente.
La señorita Meche siempre tratando de resolver problemas que, dicho sea de paso, se presentaban a cada rato, de una u otra forma. Colaboradora habitual, ella dirigía la pensión con mucho fervor. Constántemente, dándole lo mejor a sus muchachos que los consideraba, inclusive, como sus sobrinos. Que tal calidad de mujer.
En uno de los cuartos vivía, como pensionista, un joven alto, de cara varonil impresionante, muchas veces de barba negra reluciente y arreglada perfectamente. En las mañanas, sobre todos los sábados y domingos, era el que más se demoraba en el baño  del segundo piso, duchándose y arreglándose, para molestia y despecho de los residentes en la casa.
ALVARO
Cuando salía de su cuarto rumbo a los servicios lucía una bata de toalla de colores sobrios y con zapatillas para levantarse ortopédicas. Siempre con la sonrisa, muy alegre y con un castellano paciente, saludando a los que encontraba pausada y educadamente. Enteramente protocolar. Nunca perdía esa cualidad.
Era Alvaro de Soto Polar, hermano de Hernando, también estudiante de Derecho de la Universidad Católica que vivía en el segundo piso en un cuarto con balcón y salita hacia la calle transversal,  frente a una quinta que al fondo muchos años despues vivió  exiliado el Ministro de Tierras e Industrias del Gobierno de Allende, Humberto Martones.
Alvaro de Soto Polar

En los tiempos que  estuvo en la pensión, Alvaro se enamoró e incluso  se casó para después divorciarse con Begoña Ibarra, hija del principal distribuidor  de peliculas mexicanas en el Perú, con respaldo económico y de fortuna, de origen vasco, cuyo nombre y apellido era  Eduardo, Edorta en idioma de su pais de origen, Ibarra.
 Ella es una  periodista de renombre  que en su hoja de vida puede mostrar con orgullo y brios que fue una magnífica redactora y comentarista del  diario “La  Prensa”  y la revista”Siete Días del Perú y el Mundo”, medios de comunicación que a pesar de su calidad desaparecieron del medio hace ya varios años. 
EL MERCEDES
En esos años de amores juveniles y de añoranza total, Begoña fue la que vistaba diariamente al buen Alvaro enfermo en cama porque había contraído una tremebunda hepatitis que sufrió largos meses.
Inclusive se preocupó, coordinando con  la pensión, de la dieta correspondiente para que mejorase su salud. Le dejaba, a su disposición, en la puerta de la vivienda, el impecable y fino automovil de marca  “Mercedes Benz” de propiedad de sus padres a sus órdenes e incluso con los servicios de un chofer, para que cumpliese con sus mandatos y necesidades. Consecuencia total.
En un momento de su vida juvenil, el  joven estudiante se vio tentado por ser artista cinematográfico e incluso hasta pensó en ir a Hollywood a probar suerte. Pero más pudo la diplomacia e ingresó a trabajar, ya como profesional, a la Organización de Naciones Unidas donde hizo una fulgurante y exitosa carrera.
Cuando la dirigía el excepcional peruano Javier Pérez de Cuéllar, llegó a ser el número dos de la organización. Cumplió con brillantez y capacidad distintos encargos en zonas de conflicto total en el mundo, como el  Medio Oriente, Centro América y otros continentes buscando, persistentemente, la paz y el efectivo bienestar que se merece la humanidad. Un triunfador y excelente diplomático a todo nivel.
Javier Perez de Cuellar

Otro de los pensionistas de este albergue fue un hombre de condiciones especiales y de cualidades de renombre,  Octavio “Vito” de Romaña Zereceda, Ingeniero Agrícola de profesión. Habia estudiado la secundaria en el Colegio Jesuíta San José de Arequipa, perteneciendo a la promoción 1955.
AMANTE DE LA PLAYA
 Luego se fue la Universidad de Michigan de Estados Unidos, donde inició y terminó su carrera. El paso siguiente venirse al Perú para a ejercer su profesión, porque efectivamente añoraba Arequipa y queria contribuir al desarrollo del país. Desde Lima, la tenía más cerca a su  ciudad natal.
Amante de  la playa, el mar,  del surf y empedernido corredor de olas total y conocimientos técnicos admirables de su profesión. El trabajó en la empresa “Promecan”, la industria  metal mecánica que levantó, con éxito, el empresario Renato Hildebrandt, hermano de la lingüista Martha, en el puerto del Callao  Allí Romaña fue un puntal especializado.
Hasta que decidió ejercer sus conocimientos independientemente. Lo hizo como empresario de éxito siempre, con sus condiciones de afecto sincero y entrega total  para sus amigos. Era, realmente, un hombre  de entero corazón con una característica excepcional: cultor de la amistad a plenitud, con un desprendimiento y una camaradería impresionante. 
MUY ESPECIAL
Vito tenía un automóvil de marca sueca Volvo, color blanco y modelo “ Amazon”, el que más le gustaba a los muchachos. El de moda de la época. Muchos fines de semana salía  a bordo del vehículo, rumbo a Arequipa tras recorrer cerca de mil kilómetros y llegar a la ciudad blanca, estar con  sus familiares, ver a los amigos. Luego raudo emprender el viaje de retorno. Cosas típicas de muchachos en que la constante era estar más en la carretera, que en la propia capital sureña.
Auto Volvo como el de Romaña que era blanco

Tal excepcional amigo, a quien pocas veces veíamos en los últimos años, se dedicó asimismo con pasión a la equitación. Le gustaba el campo y los caballos. Un jinete corajudo que se relajaba por completo con estas actividades.
 Hace poco tiempo Vito se sintió mal de un momento a otro, fue internado en un clínica y, desafortunadamente, falleció. Una pena, tremenda pena. La vida es dura dando estos golpes y que descanse en paz. Hombre excepcional, de cualidades humanas admirables.
Esta pensión que especial era. Si efectivamente especial, sobre todo por lo agradable y por la calidad suigeneris de sus gentes que la habitaban Allí vivió también el que es hoy psicoanalista de renombre, Alvaro Rey de Castro Iglesias,  conocido por sus amigos como “El Viejo” .Mientras que  los arequipeños de su generación, lo llamaban “Alvarete” distorsionando su nombre.
En sus épocas de joven, un  político en ciernes que defendía con pasión los colores de la Democracia Cristiana. Polemista inteligente y convincente, dirigente estudiantil  en la Universidad Católica. Se desempeñó como delegado de su clase en el primer año de Letras y ocupó diferentes cargos en la Federación de Estudiantes (FEPUC).
Alvaro Rey de Castro Iglesias

MEXICO
Vivía en la pensión porque su padre, Alvaro Rey de Castro López de Romaña, estaba fuera del país ejerciendo el cargo de Embajador del Perú en México. Este distinguido diplomático que comenzó su carrera durante el gobierrno de Bustamante y Rivero, renunció por principios a ejercerla  durante la dictadura de Odria al igual que el padre de los Soto, también se desempeñó como Fiscal de la Nación.
Alvaro estuvo muchos años antes fuera del Perú, en Europa por la condición de su padre como diplomático. Su madre de origen portorriqueño. Pero de renombre. El abuelo fue un político de polendas  y luchador inigualable por la independencia de su país del yugo norteamericano.
A  tal punto que a sus hijas les puso nombres relacionados con la historia y las conquistas sociales tales como: Libertad, Justicia  e incluso Fraternidad. Alvarete, fue ex alumno del Markham, promoción 1963.
Quiso ser abogado para seguir la tradición familiar. La de su padre y su tío carnal Jaime Rey de Castro, parlamentario de renombre del grupo demócrata cristiano que brilló, como pocos, en el Congreso de la República entre 1956 y 1962 
LIBROS REGALADOS
 Pero después optó a lo que es ahora, un especialista en la psiquis  humana, conocedor profundo de los interiores de  las personas. Con consultorio propio de Psicólogo para atender pacientes y ejerce como profesor de su especialidad en su alma mater, la Universidad Católica.
Recordamos que tras optar por la que es su actual profesión, nos regaló varios libros de Derecho que ya no le servían y que conservamos en nuestra biblioteca personal. Dicho sea de paso, nos sirvió mucho cuando  estudiamos esa profesión.
En el caso de Rey de  Castro Iglesias, el Perú perdió a un político que tenía condiciones inigualables para destacar. Habría sido un parlamentario de polendas o un ministro de los que destacan.  La actividad la ejerció,  con bríos  durante la época de estudiante. Pero por razones que desconocemos, la cortó por completo en su vida posterior. Nunca más ejerció esta actividad, teniendo tantas aptitudes.
Ahora lo vemos como un emprendedor  y entusiasta escritor de las red social Facebook. El  psiconalista defiende a capa y espada y argumentos totales, a la Universidad Católica en su famoso e incomprensible lío con la  Iglesia Católica.
Arremete específicamente, contra el Cardenal, Monseñor Juan Luis Cirpiani. Le dice vela verde y tiene razón porque el primado de la Iglesia peruana comete cada barbaridad que, de todas maneras, se hace merecedor a  estas y otras críticas adicionales.
Monseñor Juan Luis Cipriani Thorne

Sigamos con los pensionistas. Allí esuvo, de estudiante, hoy  un ingeniero industrial de polendas: Adolfo Cuadros Tomasio, que vivía en la a torrecilla de la residencia, tanto arriba como abajo indistintamente  cuando desarrolló sus estudios en la Universidad Nacional de Ingeniería. Con brillantez y capacidad.
LARGAVISTAS
 Magnífico profesional habiendo trabajado en distintas empresas públicas y privadas del país  No lo vemos una punta de años y realmente se extraña a amigos como él. En los tiempos de la pensión, hombre de resfríos constantes en el invierno y actitudes de ciencia, de números y de problemas matemáticos que resolvía con suma facilidad.
Pero también de  aparatos con lunas de aumento  que en sus horas de ocio siempre tenía a  las manos: el  catalejo y los largavistas, como efectivo espejo de conocer en su totalidad y en todas sus actividades, a las personas que eran los vecinos del  barrio miraflorino de Torre Tagle.  Enamorador empedernido, hasta que se casó con una joven de origen arequipeño.
Cuando  Alvaro de Soto se fue al extranjero, lo reemplazo como pensionista y ocupó su cuarto un personaje muy peculiar que trabajaba en Juliaca, Puno, de donde no había salido por espacio de cinco años laborando incluso sin tomar vacaciones, para la Peruvian Corporation concesionaria inglesa del Ferrocarril del Sur.

O Brien no salió de Juliaca 5 años

POETA
Nos referimos a Peter O Brien Berenguel, arequipeño de nacimiento, poeta e intelectual  que vino a contraer matrimonio aquí en Lima con una distinguida joven que había conocido en lares juliaqueños, donde había estado de visita.
El muchacho, por aquel entonces, tenía una vida metódica. El se levantaba muy pero muy temprano, a eso de las 5 0 6 a,m. Durante todas las mañanas, Peter se dedicaba a escribir  exclusivamente sus poemas. Por la tarde y hasta la noche, iba a visitar a la novia, Marita Lazarte Ugarteche, que vivía en el distrito de Isidro cerca al Hotel Country. La boda se realizó pero, a los pocos años, la separación definitiva fue una realidad, incluso con anulación del sacramento matrimonial.
Católico total de misa diaria que la escuchaba  en la Iglesia de la Virgen del Pilar. Allí casi siempre hacía lo mismo, con mucho fervor, Víctor Andrés Belaúnde, insigne maestro y pensador social cristiano. Ex constituyente que había sido Presidente de la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas.
Peter había tenido su pasado agnóstico total,  en tiempos anteriores, cuando estudió en la Argentina. Incluso abrazó las ideas troskistas, ejerciendo permanentemente su condición de vate. Posteriormente volvió al redil católico.
A tal punto que muchos años después tras haber trabajado en distintas empresas de Lima y de Estados Unidos, con otros noviazgos de por medio y al final de ser Director del Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa, decidió optar por la vida religiosa. Es decir, ser sacerdote como lo es hasta ahora, a edad ya madura cuando sobrepasaba los 50 años.
DURAND
Lo ayudó mucho en su decisión el que fue Arzobispo del Callao, Monseñor Ricardo Durand Flores. Precisamente, en un Monasterio, ubicado en el distrito chalaco de la Punta creado por tan distinguido prelado, O Brien se  formó como sacerdote, no con muchos años de estudios. Sino con los necesarios para poder ser, con todas las de ley, pastor de almas.
Monseñor Ricardo Durand Flores

De alli salió O Brien y se fue a vivir al pueblo joven chalaco de Bocanegra, donde ejerció su labor espiritual. Había antes dejado incluso novia, dicho sea de paso joven y guapa. Asimismo todo lo que implicaba bienes materiales.
 En efecto, el futuro religioso se desprendió y  regaló a sus familiares la casa de su propiedad, automóvil, joyas, libros y también dinero y valores que los tenía por efecto de su trabajo. Un verdadero soldado de Cristo que, con sus actos de desprendimiento, mostraba a las claras que se debía sólo a Dios, la Iglesia Católica y sus fieles.
Actualmente, Peter trabaja en el Arzobispado de Arequipa. Cuando estuvo en el Callao nos acompañó a bendecir las obras que la Corporación de Desarrollo inauguraba en ese puerto. Años después, lo  escuchamos como religioso, hablar por radio de las bondades históricas de la Catedral de la blanca ciudad. Todo un sacerdote dedicado a sus labores espirituales y nobles. Admirable lo que hizo y lo bueno es que encontró, de todas maneras, su verdadera vocación. 
OTROS PROFESIONALES
En la pensión no faltaron los que después se convirtieron en figuras de la economía  la administración de empresas y la realidad técnica del  Perú. Entre ellos: Pablo Bustamante Pardo que vivió allí y  que, actualmente  contribuye con sus conocimientos, profesión  y capacidad para saber  a donde camina el Perú y el mundo en números, estadísticas y condiciones económicas.
 El destacado profesional además  es un analista que sale periódicamente en la televisión, dando sesuda opinión económica y técnica. El ha trabajado en distintas consultoras de prestigio del país como Macroconsult al lado de Drago Kisic y Raúl Salazar. Actualmente es consultor y dirigente clave de otra empresa prestigiado que se dedica a este tipo de actividades tan especializadas.

Resultado de imagen para Pablo Bustamante Pardo
Pablo Bustamante Pardo

 Con él estuvo en la pensión  y por la misma época el que es un empresario de éxito de grupos económicos arequipeños como es Gonzalo Bedoya Stafford. Lo mismo que  Guillermo Márdon  Marcó del  Pont, técnico  que estudio en la Universidad del Pacífico y  destacó en diferentes puestos de la actividad publica y privada, como alto ejecutivo del Banco Industrial del Perú, propiciando efectivamente durante  muchos años, la descentralización y el desarrollo del país  Entre otros significativos cargos como el que desarrolló en Cartavio, si no nos equivocamos, uno de los fundos agro-índustriales ubicados en el departamento de La Libertad.
EL COMEDOR
 Hombre eminentemente banquero laborando en el First National CIty Bank ubicado en pleno centro en la Avenida La Colmena en sus años mozos y empresario de polendas, es  Billy Tuss. De eso no cabe ninguna duda.
 Por eso mismo hay que destacarlo porque fue uno de los pensionistas de esta casa donde predominaron los arequipeños. Anteriormente,  el gringo había estudiado interno en el colegio Markham, conjutamente con  sus hermanos.
La madre de Billy, Antonieta de Romaña de Tuss, decidió desde Arequipa venirse a vivir a Lima. Ella compró una bella casa en el limite de  San Isidrro con Lince, que por supuesto todos los pensionistas la conocieron atendidos, con  amabilidad y la fraternidad de siempre por Billy. Por eso, él se fue de Torre Tagle.
El comedor de la pensión separado de la sala era completamente espacioso con un pequeño jardín al costado. Una mesa grande, presidida por la señorita Meche, con mantel siempre impecable donde comían los pensionistas. 
MARTHITA
El desayuno muy temprano con café, leche, tostadas, mermelada y otros complementos que hacían que el primer alimento del día  fortalezca a los comensales. El almuerzo con tres platos y por supuesto, sin faltar, el  rocoto arequipeño partido en pedacitos redondos, en un pequeño plato, como complemento imprescindible y primordial.
A un costado había una mesa más pequeña donde se sentaban los parientes  y amigos de la dueña que habían sido invitadas a almorzar o comer. Entre ellos recordamos a la señora Garrido Lecca, su hija Mercedes, la señora Portugal que era abuela de los hermanos Rake Portugal, quienes también visitaban seguido la pensión.
Asimismo a  Martha Zegarra, sobrina nieta de la señorita Meche, tan ligada en estas épocas a la pintura y el arte que, en aquellas que recordamos, era una  pequeña vivaz de unos 8 o máximo 10 años, de linda carita, que todos los pensionistas la llamábamos de cariño, “Marthita”.

Resultado de imagen para martha zegarra
Martha Zegarra

 La cena  simple con sopa y  plato de fondo. Era definitivamente una agradable comida preparada por  Peregrina, una negra  alta y robusta  con sus kilos encima y su voz gruesa, Había otra morena pequeña de labios gruesos y sonrisa agradable, quien se dedicaba a las labores de lavandería.
Por las noches, en la sala cerca a la puerta de entrada, los residentes, muchas veces con la dueña y los propios trabajadores, se ponían a ver televisión en blanco y negro. Los colores, como técnica, todavía no habían llegado al Perú.
LOS GRINGOS
Por aquella época se transmitió, por la TV, una famosa serie norteamericana llamada Peyton Place, la Caldera del Diablo, con trama intreresante de truculentos líos amorosos, vidas con infinidad de problemas como la pobreza y la propia riqueza con sus contradicciones, el pasado de la cárcel y la ambición desenfrenada de las gentes. Los chismes a doquier, en un pueblo pequeño norteamericano.
La serie duró nada más y nada menos que cinco años, entre 1964 y 1969. Con la actuación de artistas de renombre  hollywodense como: Dorothy Malone, Mia Farrow, Ryan O Neal, David Canary, Ed Nelson, Bárbara Parkins, Christopher Connelly, Frank Ferguson y Tim O Connor.
Mia Farrow

De la pensión  hay una  excepción que hay que contarla. La señorita Meche aceptaba, en menor cantidad que los arequipeños, a algunos ciudadanos americanos que venían a trabajar temporalmente del país del  norte a Lima, sobre todo al Instituto Geofísico del Perú.
Eran los gringos cuyos nombres se nos ha olvidado por completo. A uno de ellos, si lo recordamos exactamente: era gordito, de carácter apacible cuyo dedo gordo de la mano derecha había quedado malogrado cuando luchó en la guerra y estaba completamente volteado e inutilizado hacia atrás. Había otro de genio endemoniado y hasta neurótico que, muchas veces, armaba  líos de la nada entre los pensionistas. La oveja negra del grupo.
Una  pensión célebre y memorable donde un grupo de muchachos pasaron lo mejor de sus vidas juveniles y universitarias y de algunos de inicio de sus carreras profesionales. Hoy la contamos con cariño y añoranza, como época vital que  quedó enteramente plasmada en el recuerdo permanente.
Como parte fundamental de las experiencias de los que después fueron hombres de bien, realizados y ciudadanos eminentes del Perú. Vale la pena haberlo hecho. Inclusive y sin exagerar, con mucha emoción de nuestra parte.
Cierto es que  un grupo de excelentes personas nos dio tanto y tanto con afecto y sinceridad que no tiene precio. Por supuesto, también  por las amistades juveniles que allí forjamos y a los cuales inclusive nunca más volvimos a ver constantemente. Juventud divino tesoro que nunca volverás. (Choclo)

1 comentario:

  1. Querido Choclo, como estuve de viaje, recién he podido leer tu blog.
    Me ha parecido sensacional, lleno de cariño, de recuerdos, a veces ya borrosos,
    de emociones entrañables y de buenas vibraciones.
    He leído la nota con un inmenso agrado.
    Gracias Choclito por tu buena honda
    Un muy fuerte abrazo,
    Pablo Bustamante

    ResponderEliminar