miércoles, 9 de enero de 2013

LAS GRANDES VIRTUDES DE BARRANTES

Realmente que se le apoyó por sus grandes virtudes y porque se retrató de cuerpo entero como honesto a carta cabal, sencillo por sus cuatro costados y consecuente  con sus ideales marxistas que nunca los escondió.  Con razón  para mucho de sus seguidores, no tanto por su ideología, sino  por sus condiciones personales. Lo que daba lugar a que lo defendiesen a rajatabla. Pero también era, implacablemente, rechazado por otros sectores de la ciudadanía, si por efecto de sus pensamientos que lo consideraban equivocados. Nunca estuvo, permanentemente, en el primer lugar de las preferencias. Tan sólo algunas veces ganó,  pero muchas otras perdió. Sin embargo, el político a cuya actividad se entregó desde sus años mozos, hizo lo indecible para conseguir  baldones, poniendo, a como de lugar, al socialismo como ideologia acertada y esperanza real de los  pueblos.  Equivocado o no, su esfuerzo, evidentemente, forma parte del  valioso recuerdo nacional.
La modestia en el vivir y  el desinterés por el lujo y lo superfluo, resultaron ser los  fieles acompañantes de una vida de entrega admirable a sus creencias de carácter político. El hablar pausado con atisbos de claridad utilizando con habilidad,  constantemente, las contradicciones existentes en la vida y sobre todo los matices originales y profundos del humor, como virtud, para caer con simpatía total y desbordante. Con tales atributos innatos, el hombre de características especiales  conquistó, inmediatamente, a las multitudes y así marcó época en la vida pública.
Alfonso Barrantes Lingán, más conocido por tirios y troyanos como “Frejolito” en apelativo dulzón y cariñoso que explotaba para tener popularidad al máximo, tuvo varias medallas de éxito en la política peruana. Lo denominaban así porque esa leguminosa era, dicen algunos, el plato del pueblo. Otros afirmaban que el apelativo provenía del tamaño. Chiquito él, chiquito el frejol.


 Barrantes hablando ante una multitud de seguidores.

GARCIA LO SUPERA
 También lo ayudaron sus fracasos, minimizados por su don de gentes, como cuando perdió la Presidencia de la República en 1985 ante la fuerza arrolladora del Apra y el liderazgo del joven líder de entonces, Alan Gabriel Ludwig  García Pérez, que, dicho sea de paso, nos llevó a uno de los peores gobiernos de la Historia del Perú, con una crísis económica sin precedentes y una hiperinflación galopante que aniquiló a todo el pueblo del Perú.  El lider socialista renunció hidalgamente a participar en la  segunda vuelta dándole, de inmediato, el triunfo a su contrincante.
Pero la Izquierda Unida por obra exclusiva de “Frejolito”, en ese periodo que finalizó en 1990 y el siguiente hasta  el autogolpe de Fujimori en 1992, si sacó presencia real  al llegar al Congreso de la República. Con sus líderes indiscutibles y discutidos. Lo mismo había ocurrido, aunque sin alianza unitaria,  en la Asamblea Constituyente de 1978-1979 
CONGRESISTAS
Entre los congresistas durante el primer gpbierno de García figuraron: Jorge del Prado, Secretario General del Partido Comunista ortodoxo que seguía a Moscú, el médico Guillermo Herrera Montesinos,  el profesor Gustavo Espinoza, el abogado Alejandro Olivera Vila y Julio Renán Raffo, quien también ocupó el alto cargo de del Prado.  Los elegidos  fueron  15 senadores y 48 diputados. Una efectiva fuerza parlamentaria.
También los de Vanguardia Revolucionaria de origen y después ejerciendo la política en distintos grupúsculos ultras de diferentes nombres, épocas y pelajes. El PCR, Trinchera Roja, UDP, PUM como: Carlos Malpica Silva Santisteban Javier Diez Canseco,  Agustín “Cucho” Haya de la Torre, Edmundo Murrugara, Manuel Piqueras, Manuel Cortez Fernández, Jorge Baca Luna, Manuel Dammert Ego Aguirre, Carlos Tapia García y Henry Rondinel, entre muchos otros.
Asimismo, los del Partido Socialista Revolucionario (PSR) que salieron de las entrañas del velasquismo y del social cristianismo radicalizado. Entre los cuales estaban: Enrique Bernales Ballesteros, el General Jorge Fernández Maldonado, Rolando Ames Cobián, Fernando Sánchez Albavera, Manuel Benza Pflucker, José Luis Alvarado y otros.
 Los denominados “chinos” que seguían a pie juntillas la línea de Mao y Pekin, bajo el nombre de UNIR con: César Rojas Huaroto,  César Barrera Bazán, Maximiliano Camacho Quispe, Justiniano Apaza, Salomé Vladimiro Begazo, Segundo Daniel Idrogo, Jose Hipolito Manosalva, Tany Valer, Julio Castro Gómez, Edmundo Panay Lazo, Duberly Rodríguez, actual Vocal de la Corte Suprema y otros dirigentes del Sutep. Lo mismo que la independiente de izquierda, Cristala  Costantinidis.
PRIMERA MEDALLA
La fuerza parlamentaria al inicio del gobierno fujimorista fue menor. Pero consistente. Con 16 diputados y 6 senadores. Entre ellos: Francisco Guerra Garcia Cueva, Ricardo Letts Colmenares, Esther Yolanda Moreno Huerta, Julio Diaz Palacios, César Rojas Tafur y Alberto Quintanilla Chacón
La primera de las medallas, evidentemente, Barrantes la ganó por haber sido el único lider que pudo efectivamente unir en un frente electoral de éxito en varias oportunidades con efectivo apoyo popular, a la variopinta izquierda peruana.
 La conformaban agrupaciones politicas progresistas de toda clase y condiciones con posiciones entre ellas muy antagónicas que en el pasado habían peleado constantemente como perro, gato y pericote. Como nadie lo hizo y de la misma forma, nunca más hasta hoy se presentó una situación similar. He allí su gran mérito que, dicho sea de paso, no se ha podido superar.
Moscovitas, chinos, albaneses, vanguardistas, socialistas, velasquistas, troskistas,  cristianos radicalizados y tantos otros más se juntaron alrededor de su figura y de su prestigio. El por supuesto, con habilidad, propició el acercamiento que le sirvió para que este grupo sea una efectiva expresión politica  valedera, sobre todo como fuerza electoral.
NI CON MARIATEGUI
La izquierda  nunca  antes tuvo tal fuerza. Tales partidos, muchisimos años, pasaron al  lado de las minorías ridículas. El Apra era superior, como expresión de los sectores populares. Tanto en los años 30 incluso con Mariátegui fundando unos dicen el socialismo, otros el comunismo.
En el 45 cuando la irrupción del Frente Democrático. Lo mismo ocurrió en 1956 con la elección de Prado. En 1962 cuando se anularon los comicios. Al año siguiente que salió elegido Belaúnde. El primer atisbo de multiplicación se presentó en  los comicios para una elección parlamentaria complementaria, en 1967, donde Carlos Malpica sacó una significativa cantidad de votos. Pero, sin embargo, el cajamarquino no pudo ser elegido diputado.
 La izquierda unida oficialmente fue fundada en 1980 como un frente político electoral conformado por: la Unidad Democrática Popular (UDP) de los ultras, Unión de Izquierda Revolucionaria (UNIR) de los maoístas, Partido Comunista Peruano (PCP) el de Moscú, Partido Socialista Revolucionario (PSR) de los velasquistas, Partido Comunista Revolucionario (PCR), cuyo principal dirigente era Manuel Dammert Ego Aguirre y el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (FOCEP), dirigido por Genaro Ledesma Izquieta. Fue disuelta, oficialmente, en 1995.
Barrantes prácticamente consiguió un milagro, con evidente espíritu conciliador y persuasivo, pocas veces visto. La hazaña sin precedentes jamás en la historia se repitió. Por si acaso esta es una realidad comprobada. Estos políticos nunca volvieron a ser una fuerza sólida Hoy en día sin apoyo popular visible, necesitan siempre de  otros grupos políticos para  surgir con éxito.
DOS ETAPAS
La historia de la izquierda  tiene, pues, dos etapas bien diferenciadas. Con Barrantes en la plenitud de su fuerza. Sin él,  disminuidos por completo. No siendo, actualmente, un verdadero movimiento de masas que pueda conquistar el poder.
En 1980, con miras a las elecciones generales, los partidos políticos de izquierda constituyeron dos principales  frentes: Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) y Unidad de Izquierda. Las situaciones electorales presentadas no evitaron que, finalmente, este sector se presentara dividido en cinco candidaturas distintas. Las que, en conjunto, alcanzaron el 14.4% de los votos a nivel nacional.
A pesar del  cisma, sólo unos meses después, gracias a los esfuerzos de Barrantes, el bloque volvió a unirse bajo el frente de Izquierda Unida. En las elecciones municipales de 1983, IU tuvo un desempeño importante
Tal desenvolvimiento de éxito formó parte de la otra medalla significativa conquistada por el políitico de profesión abogado laboralista, nacido en el pueblito de San Miguel de Pallaques en Cajamarca el 30 de Noviembre de 1927, producto de un hogar muy humilde del cual se vanagloriaba, cuyo valor consistió en haber ganado las elecciones municipales de 1983 con más del 36% de los votos y convertirse así en el primer alcalde socialista de la Historia del Perú. El  gobierno municipal lo ejerció entre los años 1984 y 1987.
Su monumento en Huaycán

GESTION
Realizó una gestión que fomentó la instalación de comedores populares en barrios marginales y obras de ayuda social, siendo los más importantes sus programas del Vaso de Leche y de Salud Infantil. El primero dio desayuno a los niños de las zonas marginales de Lima.
Las acciones de prevención de la diarrea y deshidratación infantil, desarrolladas por la Municipalidad de Lima, masificaron el buen uso del agua y las sales de rehidratación oral para las madres de familia pobres. Estos planes contribuyeron, debidamente, a reducir esos cuadros clínicos y  la mortalidad  por dicha causa.
El aprendizaje de las familias y de las madres organizadas fue fundamental para controlar, en 1991, la epidemia de cólera que asoló Lima, conforme lo reconocieron los organismos internacionales especializados.
Los programas del Vaso de Leche y el de apoyo a los Comedores Populares, se convirtieron en  complemento alimentario importante en la gestión municipal. Con una estrategia de aplicación gradual, se alcanzó la meta del millón de vasos de leche diarios, extendiéndose a todas las municipalidades del país.
Complementariamente en su periodo, Barrantes inició el  Programa  de Prevención y Control de la Tuberculosis, en coordinación con el Ministerio de Salud y amplia participación vecinal. Puso a disposición de los enfermos un importante stock de medicamentos contra esa enfermedad, que la comuna recibió en donación de la cooperación internacional.
IMPORTANTES OBRAS
Enfrentó el problema de la limpieza pública que tuvo como reto la recolección y disposición final de 2 mil 500 toneladas de residuos sólidos diarios. Funcionó un sistema moderno de recolección y eliminación en cuatro rellenos micro sanitarios ubicados en áreas técnicamente acondicionadas de los parques zonales, ubicados en los conos de Lima
Asumió con decisión la problemática del transporte urbano, dándose los primeros pasos del reordenamiento de este tipo,  luego de recibir las responsasbilidades que estaban centralizadas en el Ministerio de Transportes y consiguiéndose recursos para que trabajasen  400 trabajadores  transferidos de ese sector.
En el periodo de Barrantes se organizaron programas de habilitación urbana básica que permitieron reubicar cientos de miles de familias previamente empadronadas, asignándoles lotes con servicios que luego fueron complementados por la iniciativa popular. Eso es, precisamente, lo que se hizo en Huaycán, Villa El Salvador, el Chillón y partes de San Juan de Lurigancho
También se financiaron importantes obras como la avenidas Universitaria y  Tupac Amaru en el cono norte,  Wiese en San Juan de Lurigancho,  Pachacutec,  San Juan, Salvador Allende y   El Sol , en el cono sur. Asimismo el acondicionamiento de la Costa Verde.

 En plena gestión municipal.

CAMINO DE LA HONRADEZ
Lo consideraron como uno de los mejores alcaldes de Lima y uno de los más honrados. Su compañero y amigo Henry Pease, quien fue la segunda autoridad edil, contaba admirado que “nadie ha podido presentar una denuncia sobre su gestión. El demostró que el camino de la honradez es el único que tiene vigencia”.
La Izquierda Unida participó en las elecciones generales de los años 1985, 1990 y 1995. En 1985 alcanzó su máxima expresión histórica. El candidato Alfonso Barrantes ocupó el segundo lugar con el 25% de los votos y allí ocurrió la renuncia a una segunda vuelta, con el ganador de la primera: el aprista Alan García. En varias de las participaciones electorales posteriores, la izquierda fue dividida y fracasó, en los intentos de capturar el poder.
Con Henry Pease, su Teniente Alcalde.

En 1989 se llevó a cabo el I Congreso de este frente en el cual se confirmó el proceso de división: un grupo se mantuvo bajo el emblema de IU y otro formó Izquierda Socialista (IS).Los dos candidatos presidenciales que se presentaron al año siguiente, Henry Pease García y Alfonso Barrantes, sumaron el 8.3% de los votos.
 En 1995, IU presentó la candidatura de Agustín Haya de la Torre, quien obtuvo el 0.57 % de los sufragios. Con ello, los partidos que integraban la IU-que en los 80  fue la segunda fuerza política del país- perdieron su inscripción electoral formal. Fracaso de fracasos.
PATRIA ROJA
Uno de los procesos de reunificación tuvo a Patria Roja como promotor de la alianza del Movimiento Nueva Izquierda (MNI)  fundado en 1995,  sin lograr resultados positivos. Salvo en algunas provincias de la sierra sur del país y la Región Madre de Dios.
 El 2,006 se presentaron a las elecciones presidenciales pero nada consiguieron. Otras organizaciones de izquierda iniciaron procesos de reconstitución. Específicamente el Partido Socialista, de Diez Canseco y Aida “Mocha" García Naranjo, sobre la bases del PUM.

Seguidor de Lenin, Marx, Engels y Mao, pero de creencias religiosas.

 Pero sus candidatos en elecciones ni siquiera pudieron obtener más del 1%. Casi desaparecen. Que falta hacía Barrantes que, desafortunadamente, estaba muerto. Mientras que el 2011 se subieron al carro del Nacionalismo con Ollanta Humala, consiguiendo algunos lugares en el Congreso puestos públicos y embajadas Por eso en el Parlamento allí están, actualmente, Javier Diez Canseco y Rosa Mavila. Entre otros a quienes poco se les conoce.
Rompieron con Humala y dejaron de apoyar al gobierno actual. Ahora están disminuidos por completo. Pero los militantes de Patria Roja azuzando en contra de las mineras que traen progreso y bienestar al país y profundizando, a fondo, los conflictos sociales con fines enteramente equivocados.
Los que más conocían a Barrantes lo definían como un antiguo dirigente universitario y abogado defensor especialista en asuntos laborales que  se inició en el Apra cuando miraba a la izquierda y al virar por completo se fue al Partido Comunista para recalar, finalmente, en una posición marxista mariateguista, independiente de todo encuadramiento partidario. 
RELIGIOSO
Hijo de Alfonso Barrantes Castañeda y Peregrina Lingán Celis. Cursó la educación primaria en el Centro Escolar Nº 73 de su localidad natal. Mientras que la secundaria la hizo en el Colegio Nacional San Ramón de la capital de Cajamarca y el San Juan de Trujillo, habiendo caído preso durante breve tiempo por defender a un maestro aprista.
De familia muy religiosa y por eso contaban que su abuelo le enseñó los himnos católicos que se cantaban en la iglesia de su pueblo. Siendo ya adulto se confesó cristiano. La fe en Dios lo llevó a decir frases como estas: “Que Dios nos libre de la intolerancia" o “Que sea lo que Dios o las bases de la izquierda unida quieran”.
En 1947 se vino a vivir a Lima para después  ingresar a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí estudió, durante diez años en total,  Educación, Filosofía y Derecho.
 Pero antes, muy joven aún,  a los 16 años en Cajamarca, se inscribió como militante del Partido Aprista Peruano, apoyado por su tio Augusto Lingán, conspicuo dirigente de una de las bases cajamarquinas apristas.
La política lo llevó a la cárcel y tuvo que cortar sus estudios. En tiempos de la dictadura de Odría pasó varios años en la isla penal El Frontón y cuando salió libre se dedicó a la vida clandestina de apoyo a su partido.
DIRIGENTE ESTUDIANTIL
Recién pudo reanudar sus estudios a partir de 1956, en tiempos del gobierno democrático conservador de Prado. Por aquel entonces, el estudiante se desempeñó como Secretario General del Centro  Federado de Letras de San Marcos y posteriormente ocupó la presidencia de la Federación Universitaria de ese centro superior de estudios (FUSM).
El liderazgo del joven Barrantes se orientó, en parte, a lo que fue la gran bandera de los sectores  comprometidos con el cambio social: la Reforma Universitaria que propugnó la democratización de la educación superior a través de la ampliación del acceso, la autonomía total, la catedra libre y la participación estudiantil en el gobierno de sus  universidades.

Como buen cajamarquino,bailando alegremente un huaynito. 

 Alla por el año 1957 rompe con el Apra, se radicaliza y se va a las filas del Partido Comunista Peruano, el de Jorge del Prado.  No concebía, bajo ningún punto de vista, el apoyo que  daba la agrupación de Haya al gobierno conservador  dentro de  los cánones y pactos por lo bajo, muchas veces contradictorios y oscuros, de lo que se denominó la convivencia. Es decir, la unión de Prado con los apristas.
 Posteriormente, cuando los líos provocados por las diferencias entre Moscú y Pekín que dieron lugar a escisiones y formaciones de nuevos grupos políticos como Bandera y  Patria Roja, salió amigablamente de las filas comunistas, para convertirse en un hombre independiente de izquierda. 
“EL CUERVO”
Era un joven que lucía un casimir negro, camisa blanca de cuello y corbata también muy oscura. El dirigente estudiantil guardaba  permanente luto por la muerte de su madre y en la universidad, por su pinta tan especial, lo llamaban peyorativamente “El Cuervo”.
Por aquel entonces, en 1958, encabezó la protesta estudiantil  contra el Vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, quien tuvo la osadía y el desatino de querer visitar la casona de San Marcos cuando era rector, precisamente, el escritor y líder aprista  Luis Alberto Sánchez
Cursaba sus estudios ya en la Facultad de Derecho y gozaba de prestigio entre profesores y alumnos como pupilo eficiente. Era sosegado al hablar y cuando polemizaba lo hacía con entera tranquilidad.

Tomando el Vaso de Leche que instituyó para los niños.

 Hombre de  estatura baja, mestizo de nariz curva y escasa barba en el rostro que por esos tiempos utilizaba unos lentes de carey y de montura grandes. Había descubierto a Mariátegui y se convirtió con convicción al marxismo.
La anunciada visita de Nixon estremeció  al alumnado de San Marcos. Al interior de la casona y en el Parque Universitario, múltiples voces en sordina, gritos destemplados. Actitud firme de rechazo de los estudiantes.
Choques con la guardia de asalto, el sonido persistente del piafar de los caballos, montados por los policías. Estos que se multiplicaban con sus registros y amenazas de apresar a los manifestantes.
SANCHEZ
Todo hacía suponer que algo sin precedentes iba de todas maneras ocurrir, en esos lugares de convulsión estudiantil. Mientras tanto, Sánchez desapareció y se supo que había  abandonado el local, por una escalera disimulada entre el Rectorado y la Cripta de los Héroes. Algunos dijeron que fue una medida prudente. Otros, por el contrario, que resultó por donde se le vea, cobarde.
Barrantes subido en la pileta principal, frente al alumnado que llenaba por completo el patio de Letras, pronunció un discurso furibundo atacando duramente a lo que él llamaba, con desprecio, el nefasto imperialismo yanqui. Por su parte, los apristas ocuparon el segundo patio, pugnando por desalojar a los izquierdistas, sin conseguirlo.
Mientras tanto Nixon y sus acompañantes incluidos funcionarios de la Cancillería y de otros sectores del Gobierno, ubicados en las proximidades del  Parque Universitario, listos para ingresar al claustro. Nunca debieron estar allí. A quién se le podría haber ocurrido.  La oposición fue firme.
En plena efervescencia estudiantil, el líder comunista siguió hablando a los estudiantes y en determinado momento, miró  fijamente a sus contrincantes apristas que pedían dejar de lado el totalitarismo y que  ingrese el político norteamericano, a quien querían de todas maneras saludar.
DESESPERACIONES
A continuación y rápidamente, los señaló con firmeza levantando hacia arriba la mano, con  el dedo indice firme y sentenció a gritos fuertes y destemplados: ¡“estos son los miserables que se desesperan por estrecharle la mano al gringo”!
Luego los estudiantes, enardecidos por completo, tomaron incluso por asalto el parque y ocurrió lo inevitable que fue el tremendo escupitajo lanzado, por no se sabe quién con precisión, que le cayó exactamente en la cara al político norteamericano.
Completamente avergonzado y humillado, Nixon tuvo que retirarse sin poder, por supuesto, ingresar a la casona. La noticia dio la vuelta al mundo y sirvió de portada para los principales medios de comunicación. Entre ellos: la Revista “Time” y “The New York Times”.
Un hecho de  por si criticable y rechazable. Aunque hasta ahora nadie se explica  porque se actuó con tan poco tino, habiendo dado lugar a las provocaciones de un grupo de estudiantes completamente politizados que, efectivamente, mostraron intolerancia total. Lo peor es que eso se sabía de antemano. Nadie iba a cambiar las actitudes de los jóvenes radicalizados.
Con respecto a este incidente aunque no se tiene certeza, muchos aseguraron que quien lanzó la saliva, con colera y molestia total, fue el estudiante  Ismael Frias Torrico, quien fungíó, durante su estadía en México, de Secretario de la viuda del líder de la revolución rusa León Trostski, Natalia Sedova.
EL ESCARABAJO
Esta misma persona controvertida a quien lo vituperaban con el apelativo de “La Gorda”  ejerció el periodismo, posteriormente, apoyando la dictadura velasquista y finalizó su vida ciego por efecto de la diabetes, suicidándose al lanzarse al vacío desde el tercer piso de su casa ubicada en el distrito de Lince.
Muchos años y hasta el final de sus días que ocurrió en La Habana Cuba el 2 de diciembre del 2,000, Barrantes se movilizaba en su viejo  automóvil  escarabajo celeste de marca Volkswagen y vivía en una casa modesta ubicada en el barrio de clase media del sector de La Capullana, en el distrito de Surco. Sus restos descansan en el cementerio Jardines de la Paz, sector Los Sauces, ubicado en el distrito de La Molina.
Soltero empedernido, el líder izquierdista vivía con la hermana de su madre, Susana Lingán Celis, que lo sobrevivió,  habiéndolo criado y acompañado muchísimo tiempo con entero amor. Lo mismo que con unas sobrinas que se turnaban en cuidarlo y protegerlo.
Mantenía en su hogar una surtida biblioteca, con orden y siempre renovada.  Los libros los atesoraba con especial dedicación. Prefería títulos de política y literatura que los de su profesión de abogado. Era un lector nato de poesía, con predilección especial por los clásicos que leía y releía con verdadero entusiasmo. 
REDADA
La redada contra la izquierda que emprendió la Junta Militar de Gobierno en 1962, presidida por el General Ricardo Pérez Godoy tras el golpe en contra de Prado, lo afectó por completo. Fue a parar preso a la colonia penal de El Sepa, en la inmensidad de la selva peruana con infinidad  de dirigentes progresistas y, posteriormente, pasó al  Frontón frente al mar del puerto del Callao. Lo acusaron de ser “un subversivo que obedecías las órdenes del comunismo internacional”.
Optó el grado de Bachiller en Derecho, con una polémica tesis que trataba sobre el Asedio a la Delincuencia Político Social y se recibió de abogado el año 1968 poniendo su bufete profesional, ubicado sin ningún tipo de lujos, en  pleno centro de Lima en el Jirón Lampa. Se dedicó  a defender, predominantemente, a los sindicatos de trabajadores de izquierda. Habiéndose especializado en asuntos de carácter social y laboral.
Asumió la docencia superior enseñando, por algunos años, los cursos de Derecho Público Internacional en San Marcos y el de Sociología Jurídica, en la Universidad San Luis Gonzaga de Ica.
JUICIO
Una vez defendió un célebre juicio producido por la injusticia oficial contra cuatro campesinos, a quienes la policía culpaba de la desaparición o muerte de un teniente, en las sierra limeña. Consiguió la inocencia de los acusados que fueron encarcelados y vilipendiados por completo, por los custodios del orden y los propios jueces.
Ellos eran analfabetos  y, finalmente, fueron puestos en libertad. Con inmensa sensibilidad social, no les cobró un centavo a sus defendidos. Tampoco les pedía nada a los sindicalizados. O acaso, tan sólo 10 soles mensuales.
Para muchos, Barrantes gozaba de grandes dotes para galantear a las mujeres. Como no recordar a su entrañable amiga la cantante española, Paloma San Basilio, con quien tenía mucha cercanía. Cada vez que venía a Lima, lo visitaba y él la atendía lo mejor posible.


Admirador de Paloma San Basilio

Este célebre hombre dio su último suspiro  atacado por un cáncer silencioso al páncreas. Una de sus finales apariciones políticas la hizo cuando fue llamado por el Alcalde, Alberto Andrade, para presidir el programa del Vaso de Leche de la Municipalidad de Lima. Sus libros innumerables fueron donados a la Biblioteca  Nacional. Al igual que sus pinturas valiosas, como la que le hizo el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Todo lo dio por el Perú. (Edgardo de Noriega)

2 comentarios:

  1. Hombre de circunstancias. Hombre de va
    lores y de ideologías. Hombre del Perú. Que buena pluma, choclo. Barrantes merece esto y mucho más.
    Un fuerte abrazo,
    Mauricio Beltrán

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  2. Excelente articulo ,homenaje a un gran hombre ,muchas gracias

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